CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 255 / ENERO / 2022

Carta del director a los lectores

La sección de Cartas al Director tiene en cualquier medio de comunicación una función concreta y es la de dar la oportunidad a quien lo adquiere de hacer preguntas, trasladarnos dudas, sugerir temas, hacer propuestas, expresar opiniones, manifestar su conformidad o discrepancia con lo publicado y, en el caso de nuestra revista, plantear problemas de salud para saber si podemos sugerirles qué hacer -lo que respondemos tras consultar a los miembros de nuestro amplio Consejo Asesor-, saber si hay alternativas a los métodos y tratamientos convencionales que les han sugerido, preguntar qué médicos o terapeutas podrían ayudarles y los métodos de contacto, qué organizaciones de enfermos y de profesionales de la salud tienen más información sobre su problema… Hemos recibido todo tipo de preguntas, consultas, sugerencias, quejas, proposiciones e informaciones. Pues bien, siendo la última revista impresa que se publica he decidido cambiar las tornas y ser yo quien desde esta sección se dirija directamente -por primera y última vez- a los lectores. No voy pues a dar cabida a los últimos correos y mensajes recibidos. Pido disculpas por ello a quienes esperan respuestas pero no voy a darlas porque el «cierre» está siendo intenso, duro y complejo y no tengo tiempo para ello. Son muchos los lectores que no entienden que hay cartas sobre patologías complejas que para ser respondidas exigen dedicar a cada una de ellas varias horas.

Tampoco voy a publicar ninguna de las numerosas cartas, correos, mensajes y post que nos han llegado a través de correo postal, email, Whatsapp y Telegram -entre ellas algunas de queja por cerrar y muchas más de agradecimiento por la labor realizada en estos 23 intensos años- porque necesitaríamos dedicar a ello numerosas páginas y además muchas son exageradamente elogiosas. Las agradecemos de corazón pero no van a ver la luz.

Dada esta explicación -que me parece procedente y necesaria- añadiré que no vamos ya a responder consulta alguna. He comprobado que a pesar de explicar en una amplia entrevista las razones de que la revista deje de publicarse muchos lectores no parecen entender lo que ello implica y significa: no va a haber ya interacción. El servicio que prestábamos tanto a través de esta sección como mediante atención telefónica desaparece igualmente. No va a haber nadie en la oficina que escuche los posibles problemas de salud que alguien padezca y sugiera direcciones o teléfonos. Y obviamente tampoco van a atenderse por correo ese tipo de preguntas. Sugiero pues a quien necesite algo así que entre en nuestra web –www.dsalud.com, pinche en el apartado del Consejo Asesor y busque en él a algún profesional que pueda atenderle en su consulta. Es más, el Consejo Asesor deja igualmente de estar vigente ya que no hay nada que debamos consultar a sus miembros y, por tanto, a partir del 1 de enero de 2022 quedará solo de forma testimonial a fin de que sus currículos y formas de contacto estén accesibles.

Aclarado todo esto agregaré que la web no desaparece pero a partir del 1 de enero solo podrán acceder a su contenido los suscriptores. Como ya expliqué en la entrevista antes citada que salió el mes pasado (nº 254) mantener activa en Internet una web con tanto contenido exige que la empresa siga abierta con los gastos que eso conlleva: sufragar una infraestructura -por pequeña que sea- y algún puesto de trabajo, abonar los programas informáticos -hoy te los alquilan, no los compras-, pagar el alojamiento del servidor, los dominios, el alquiler de un local, la luz, el teléfono, el ADSL, la gestoría, los seguros de responsabilidad, las tasas e impuestos… Es más, se requiere un equipo que actualice los programas informáticos en el servidor y se ocupe de que no se «caiga» y de que no sea atacada o kackeada. Además hay que actualizar y pagar los derechos de la cabecera y cada año el de los dominios así como ocuparse de que se respeten los derechos editoriales y de autor.

La creencia de que al cerrarse la revista impresa cualquiera puede copiar, reproducir o utilizar de la forma que le parezca oportuno los textos publicados que están accesibles en la web es un error. Es más, se trata de un delito que será denunciado -como es obligación de la empresa- atendiendo a las leyes y normas nacionales e internacionales que son de aplicación como se explica ampliamente en los apartados que aparecen en la parte inferior de la web con los epígrafes Derechos reprográficos y Aviso legal. En ellos se explica que los textos publicados en Discovery DSALUD y su web –www.dsalud.com– están protegidos por la ley. No pueden ser ni copiados ni reproducidos. Y otro tanto cabe decir de las imágenes que aparecen en las revistas impresas y en la web: no son de libre disposición. Los derechos de propiedad intelectual e industrial y de imagen pertenecen a Ediciones MK3 y a sus autores, incluidos los patrimoniales, morales y conexos así como los de reproducción; por tanto no se admite su copia o reproducción en otras webs, blogs o facebook -sean cuales sean sus fines- ni siquiera citando su procedencia (salvo autorización expresa por escrito). El seguimiento y vigilancia de estos derechos los ejercen tanto el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) como los propios servicios jurídicos de Ediciones MK3.

Cabe añadir que el acceso y navegación de un usuario por nuestra web al igual que la condición de suscriptor de pago no implica en modo alguno renuncia, transmisión, licencia o cesión total o parcial de dichos derechos. No está pues permitido modificar, copiar, reutilizar, explotar, reproducir, comunicar públicamente, hacer segundas o posteriores publicaciones, cargar archivos, enviar por correo, transmitir, usar, tratar o distribuir de cualquier forma la totalidad o parte de los contenidos incluidos en www.dsalud.com y Discovery DSALUD si no se cuenta con la autorización expresa y por escrito del titular o titulares de los derechos a que corresponda.

Y otro tanto cabe decir de los vídeos. Lamentablemente en estos años muchos fueron subidos sin autorización a webs, blogs, canales y plataformas y en unas ocasiones fueron eliminados por los buscadores tras ser ello denunciado mientras en otros se procedió a cerrarles directamente el sitio.

En suma, tener la web en Internet exige mantener la empresa en funcionamiento y eso requiere ingresos que no van a proceder ya de la venta en kioscos. Y estamos hablando de una web en la que hoy más de 4.000 noticias, más de 2.000 amplios reportajes rigurosos y documentados y más de un millar de cartas con respuestas a innumerables problemas de salud.

Puede pues decirse sin temor a exagerar que se trata de una pequeña base de datos enciclopédica con valiosa información contrastada mucha de la cual desconoce la mayoría de la sociedad porque nunca ha aparecido en la gran mayoría de los actuales medios de manipulación y desinformación. Entre otra, casi un centenar de artículos dedicados a la ineficacia y peligros de las vacunas y los fármacos y unos 200 al problema del cáncer. Es más, hay entrevistas a profesionales de mucha categoría académica y/o profesional, entre ellos altos cargos de instituciones nacionales e internacionales. Basta leer el reportaje que aparece en este mismo número con el título ¡Es hora de despertar! para hacerse una idea de lo que los lectores pueden encontrar en nuestra web.

Y si hago todas estas aclaraciones -que deberían ser innecesarias- es porque desde que anunciamos el cierre de la revista impresa han sido varias las empresas que han querido comprar los derechos editoriales y muchas más -personas individuales incluidas- las que nos han pedido con total desfachatez que les pasáramos todos esos textos en Word -así como los videos- para poder incorporarlos con más facilidad a sus propias web, blogs o plataformas.

Añadiré que quienes decidan suscribirse a la web tendrán derecho a leer y visualizar en línea todo ese material pero no a copiarlo, reproducirlo, imprimirlo o utilizarlo para su comercialización. Debo decir asimismo que salvo excepciones puntuales no se subirán nuevos textos a la web pero sí audiovisuales. Nuestra intención es entrevistar a aquellas personas que puedan aportar novedades de interés procurando que sean breves ya que casi nadie tiene tiempo para visualizar videos de larga duración. ¡Iremos al grano! E igualmente celebraremos debates cortos puntuales cuando un asunto lo requiera. Es más, haremos videos cortos y breves cuando alguna institución, político, personalidad, periodista o tertuliano de los grandes medios de manipulación desinforme o mienta descaradamente a la sociedad. Hasta ahora teníamos que esperar a que la revista saliera a kioscos para hacerlo pero ahora podremos subirlos de inmediato.

Termino indicando que en los próximos meses intentaremos tener listos varios libros que entendemos podrán ser útiles para mucha gente, la mayor parte de ellos para su lectura online pero en otros casos impresos. Ahora bien, éstos se imprimirán solo por encargo así que una vez terminada su edición y maquetación se lo daremos a conocer a nuestros suscriptores a través de la web o de correo personal (lea la página final correspondiente hasta ahora al Avance).

Finalizo indicando que la suscripción a la web costará solo 25 euros al año y deberá hacerse entrando en el apartado de Suscripciones de la misma (www.dsalud.com). Tal será el precio durante el primer año, transcurrido el cual se valorará si puede mantenerse con esa cantidad… o se cierra definitivamente.

Jose Antonio Campoy

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