CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 69 / FEBRERO / 2005

Estimado Director: soy suscriptor de la revista y profesional de la sanidad pública. Y quiero aprovechar para felicitar a todo su equipo por el esfuerzo que realizan así como por el rigor, seriedad y valiosa información de lo que publican con el fin de mejorar nuestra salud. Su revista es además una valiosa arma para luchar contra las injusticias que se cometen en este terreno y por eso les agradezco también la valentía demostrada al condenar y denunciar públicamente al conglomerado de mafiosos que existe hoy en todos los sectores de la sanidad. Dicho esto el motivo de mi carta es sugerirle que publiquen algún estudio esclarecedor de un alimento de consumo tan masivo como la leche de vaca y sus derivados porque son numerosas las personas que las toman a diario. Y hago esta petición porque hay mucha confusión con respecto a este alimento y su propiedades. Así, un experto en Nutrición como el Dr. Neal Barnard afirma en su libro Leche que no has de beber que se trata de un alimento sobrevalorado pues tanto sus proteínas, grasas y hormonas como los contaminantes que contiene han sido asociados por los investigadores con una sorprendente lista de problemas de salud. Yo, personalmente, apunto un hecho: ningún animal sigue tomando leche después de su periodo de lactancia. Y, sobre todo, ningún animal toma leche de otro animal. Con respecto a la controversia sobre los aportes de calcio y otros nutrientes de la leche sólo cabe hacerse una pregunta muy sencilla: ¿de dónde sacan el calcio los animales hervíboros como la vaca? Pues de los vegetales de los que se alimentan. Luego si en la mayoría de los alimentos vegetales -además en otros muchos nutrientes de nuestra dieta- encontramos calcio, ¿por qué en nuestra sociedad nos inculcan a tomar tanta leche que además proviene de un animal cuyo destino natural es alimentar a su ternero lactante, de metabolismo radicalmente distinto al nuestro? Disculpe que me haya extendido tanto. Reciban un fuerte abrazo.

Antonio Cortés
(Madrid)

En primer lugar, nuestras más sinceras gracias por sus palabras de apoyo y elogio. Y en cuanto a su propuesta, de acuerdo: vamos a complacerle y en un próximo número nos pronunciaremos sobre este asunto. En todo caso ya le adelantamos que la cuestión no es simple. Por cierto, ¿no ha visto nunca a un gato bebiendo leche de vaca? ¿O a crías de animales amamantadas por hembras de diferente especie? Entraremos a fondo en el tema.


Apreciado Sr. Campoy: quiero felicitarle de todo corazón por su labor periodística y humana. Soy lectora asidua de su revista que me parece muy interesante y me dirijo a usted para preguntarle sobre cuatro temas:
1) No hemos vuelto a tener noticias del Dr. Joaquín Amat. ¿Sabe usted algo nuevo sobre su caso? Tanto del Ministerio de Justicia como del Tribunal Constitucional han contestado a nuestras cartas diciendo en pocas palabras que ellos no pueden intervenir en el caso. Y nos preocupa porque no hemos vuelto a recibir ninguna carta del Dr. Amat.
2) Leí en un reciente editorial que Enzibio era el nuevo nombre del Bio-Bac. Pues bien, tengo un familiar que sufre cáncer y me gustaría saber si se puede conseguir el Enzibio en Barcelona. La persona que me atendió en la revista me dio un teléfono de Madrid (91 849 92 77) pero allí me informan de que el producto todavía no se puede conseguir, que está pendiente de trámites administrativos y han tomado mi número de teléfono para avisarme cuando esté disponible. ¿Sabe usted si hay algún otro medio o lugar donde queden existencias?
3) ¿Me podría recomendar alguna terapia o terapeuta alternativo para que pudiera visitarse una amiga mía que sufre hepatitis C? Se contaminó por una transfusión hace varios años y le han estado dando de todo, hasta Interferón -que creo que lo dan para el cáncer- pero ella sigue con sus no se cuántos millones de virus en sangre sufriendo biopsias cada tanto y con un cansancio enorme. ¿Le serviría a ella también el Enzibio?
4) Aunque tomo pastillas de calcio regularmente (días alternos) parece ser que no lo fijo en los huesos y ya tengo osteoporosis. El ginecólogo me ha recetado un producto para fijar el calcio que se llama Evista a base de hidrocloruro de raloxifeno, del tipo de «moduladores selectivos del receptor estrogénico». El problema es que ese producto, según el propio prospecto, tiene efectos secundarios potenciales bastante importantes como embolia pulmonar, tromboflebitis, aumento de presión arterial, etc. Y para evitar esos efectos secundarios me ha recomendado que tome una aspirina infantil diariamente. Así que de momento no deseo tomar el medicamento hasta no saber si es totalmente imprescindible y realmente no hay nada más de tipo natural que pueda tomar. Me he propuesto hacer más ejercicio, tomar más el sol y me han recomendado ingerir semillas de sésamo. ¿Le parece suficiente o cree que debería tomar algún producto farmacéutico o naturista para reforzar este efecto? Disculpe el atrevimiento de aprovechar este mensaje para hacerle tantas consultas pero es que sus palabras y orientación serán sin duda una gran ayuda para otras personas y para mí misma. Quedo a la espera de sus noticias y, de nuevo, mil gracias por todo. Un cordial saludo,

Ana Torralba
(Barcelona)

Ante todo, gracias por sus palabras. En cuanto el doctor Amat no hay cambio alguno. Si así fuera lo habríamos publicado. Sigue en la cárcel a la espera de que el Tribunal Constitucional se pronuncie. Ya sabemos con qué rapidez actúan los tribunales incluido ése. En lo que se refiere al Enzibio decirle que ahora mismo no hay manera de conseguirlo. El teléfono que se le facilitó es el del propio fabricante y nadie mejor que él para informarle. Sólo nos resta añadir que en el teléfono de Enzibio S.L. -empresa ubicada en Villamalea donde antes se distribuía- no va a volverse a vender más. Y si pretenden venderle algo -por mucho que le alaben lo que vendan- ni será Bio-Bac, ni Enzibio, ni un producto «mejor» o «más potente». No tire su dinero. En cuanto a la hepatitis C ya respondimos el pasado mes a una consulta similar. En todo caso se lo recordamos: el Bio-Bac también es efectivo en casos de hepatitis C. Hay ensayos clínicos que lo demuestran. Como lo es la ingesta de Viusid (lea el artículo sobre ello publicado en el nº 57 con el título «Un potente antivírico, esperanza para millones de enfermos»). También es útil la limpieza de la sangre con ozono. Y los tratamientos con productos ortomoleculares (vea lo publicado en la sección de «Medicina Ortomolecular» del número 65). Y el tratamiento con Medicina Sistémica (vea el reportaje que sobre ella publicamos en el último número). Tiene pues muchas alternativas. En cuanto a la osteoporosis hemos hablado de ello en varios artículos que tiene en nuestra web www.dsalud.com. Vea por ejemplo la sección de Medicina Ortomolecular de los números 21 y 38 así como el reportaje sobre el calcio de coral marino del nº 60. Ya sabe que no somos partidarios de los fármacos y mucho menos cuando pueden provocar problemas secundarios más o menos graves (la mayoría). Lo que ya nos parece el colmo es que le recomienden tomar aspirina para paliar los efectos de otro fármaco. La aspirina también tiene efectos secundarios potenciales graves así que, ¿qué va a hacer su ginecólogo? ¿Recomendarle otro fármaco para evitar esos posibles efectos sabiendo que ese nuevo fármaco también tiene efectos secundarios por lo que a su vez tendrá que…? Sírvale como ejemplo que en Gran Bretaña la aspirina está prohibida dársela a los menores de 18 años. Probablemente el producto más adecuado para su problema sea Coral Care. Confiamos en haberla ayudado.


Estimado director: me dirijo a usted para consultarle sobre sistemas alternativos para el tratamiento del dolor que hayan podido aparecer en la revista o que conozca. El caso que le expongo es el de una mujer de sesenta años que padece un tumor cancerígeno de tamaño regular (seis centímetros) y que está siendo tratada con Electroterapia (parece que con éxito, por cierto). Se da el caso de que dicho tumor ha entrado recientemente en contacto con la pleura y produce un dolor constante. Al recurrir a los centros de dolor habituales ha sido tratada con las drogas normales pero las rechaza casi inmediatamente ya que su tumor proviene en realidad de una metástasis que comenzó en el colon y continuó por el hígado hasta ubicarse en el pulmón. Como quiera que ha habido que intervenirla quirúrgicamente en varias ocasiones parece que su hígado no es ya capaz de procesar ciertas cantidades de medicinas y las rechaza sin más. Ha intentado el tratamiento con acupuntura pero parece que los resultados podrían tener lugar a medio o largo plazo. Lo que realmente urge es saber si existe algún sistema que no sea el farmacológico habitual y que pueda atacar con cierta inmediatez el problema que para la paciente -no hace falta decirlo- es acuciante. Sin otro particular y esperando haber sido suficientemente claro en mi breve exposición me despido atentamente a la espera de la información que tuviera a bien facilitarnos.

Antton Azkargorta

Las unidades del dolor se encuentran entre los departamentos de mayor eficacia hospitalaria por lo que resulta extraño que no hayan podido ayudar a la mujer a la que se refiere. ¿Realmente no le funcionan los parches de morfina? Nuestra sugerencia es que además de la Electroterapia pruebe conjuntamente también con Bio-Bac -en cuanto aparezca de nuevo-, Viusid y Ocoxin. Y que además acuda a un especialista en Terapia Neural.


Sr. Director: mi nombre es Leonardo Villena, soy suscriptor de la revista y me gustaría comentarle lo siguiente: hecho en falta que al final de los reportajes y artículos no aparezca un listado de referencias bibliográficas, estudios, ensayos clínicos y demás elementos que dan sostén y consistencia metodológica a lo que en ellos se expone. Creo que al incluir de forma rigurosa este apartado la revista pasaría a ser un referente sólido y fundamentado de ese nuevo enfoque de salud que pregona. Por otra parte, también echo en falta ese gran y valiente reportaje sobre la leche/lácteos, por supuesto también con todos sus estudios y documentos de soporte. Ya se que es un sector que mueve mucho dinero en publicidad en los medios de comunicación. Sr. Campoy: me suscribí a esta «nuestra revista» porque usted me dio la impresión de ser valiente, científico y honesto defensor de un nuevo concepto y modelo de salud, y quería que esta revista fuera un baluarte sólido al que referirnos y recurrir los que queremos ser militantes de un nuevo concepto de terapias y de salud. Con esta convicción espero ansioso cada mes mi revista. Mi más sincera gratitud por atender mi carta cuyo objetivo no es otro que hacer más grande y sólida nuestra revista. Un abrazo.

Leonardo Villena Martínez
Albolote (Granada)

Le agradecemos sinceramente sus palabras e intentaremos no defraudarle. Ya nos hemos comprometido con otro lector que aparece en esta misma sección a afrontar el tena de la leche y los derivados lácteos. En cuanto a su sugerencia de incluir referencias bibliográficas sólo podemos indicarle que ésta es una revista de divulgación y por eso nos limitamos a mencionar los trabajos más importantes en el propio texto pero no incluimos al final las referencias que sugiere. Ocuparían demasiado espacio.


Hola. Me llamo Antonio y os escribo desde Murcia. Ante todo, enhorabuena por vuestra labor tanto en la revista como en la página web. Mi consulta es la siguiente: las navidades pasadas echaron en la tele un reportaje explicando con pruebas necrópsicas lo perjudicial y destructivo que es la vitamina A para el hígado y, en general, para la salud. Tengo dos niñas pequeñas y suelo darles periódicamente algún complejo vitamínico de los que se anuncian en vuestra revista. Sobre todo, en los cambios de estación. Es decir, unas tres o cuatro veces al año durante un mes o así. ¿Es cierto que es tan peligrosa la vitamina A? ¿Ocurre lo mismo con el betacaroteno? Un saludo y muchas gracias por vuestra atención.

Antonio Mira García

La vitamina A podemos encontrarla concentrada en ciertos alimentos de origen animal como el hígado animal, los aceites de pescado o la grasa de los productos lácteos con el nombre de retinol así como en numerosos vegetales -zanahoria, perejil, diente de león, espinacas, brécol, lechuga y las frutas de color amarillo- en forma de carotenos de los que el más conocido es el betacaroteno. Ambas sustancias se transforman en vitamina A mediante un proceso que tiene lugar en el intestino y el hígado. Y cuando hay excedente el organismo la almacena. Es absolutamente imprescindible para muchas funciones orgánicas y salvo una dieta deficitaria no es normal que haya carencia de ella. Otra cosa es cuando se ingiere, por prescripción terapéutica, en cápsulas o pastillas. En tales casos la ingesta no debería superar -en general- las 5.000 UI diarias si bien sólo puede haber intoxicación cuando se ingiere en forma de retinol diariamente y durante un periodo largo de tiempo pero no cuando se hace en forma de caroteno. Los síntomas de una intoxicación de carácter leve son náuseas, vómitos, piel seca, diarrea, pérdida de pelo, piel escamosa e irritada y, en los casos más graves, fragilidad ósea, aumento del tamaño del hígado y bazo, menstruaciones irregulares, visión borrosa, etc. Esperamos haberle aclarado sus dudas.


Estimados amigos: hace ya tiempo que soy lectora de vuestra revista -creo que desde que empezasteis- y os escribo porque hace poco leí en ella que el Bio-Bac se había vuelto a comercializar con el nombre de Enzibio. He seguido más o menos los percances, prohibiciones, etc., que ha sufrido este producto y lo último fue, ojeando la sección de Salud del diario El Mundo del sábado 4 de diciembre de 2004, un artículo con el título Pseudociencia y el subtítulo: «Los expertos desconfían del método de un médico chino para curar la paraplejia» al lado del cual, en una columna titulada Otros milagros, se citaba al Bio-Bac diciendo textualmente: «Sus promotores jamás se ajustaron al método científico pero lograron poner en circulación un producto que supuestamente estimulaba el sistema inmune y era capaz de luchar frente al sida y al cáncer, entre otras patologías. El Ministerio de Sanidad lo retiró en medio de un gran revuelo popular. Después de analizarlo se comprobó que muchos de los viales estaban contaminados con hongos y que su actividad terapéutica era nula». ¿Qué os parece? Mi opinión personal es que si alguien tiene cáncer debería ser libre de elegir su tratamiento; eso sí, estando bien informado. Prohibir algo en lo que confían personas afectadas de una enfermad tan extremadamente dura me parece inmoral. También se habla en esa columna de Di Bella -un oncólogo italiano- y del cartílago de tiburón desmintiendo sus cualidades anticancerosas. ¿Qué opináis? Por último, de vez en cuando leo cosas como que se avecina una gripe terrorífica de origen aviar y que se va a diezmar la población. Y que no hay -o no habrá- vacunas suficientes para todos. ¿Tenéis información sobre el tema? Agradecida de antemano espero vuestra respuesta. Gracias por vuestra atención. Un saludo.

Alicia Sienes
(Zaragoza)

Conocemos las chorradas que se publicaron en «El Mundo». Es evidente que quien escribió eso -al igual que quien lo autorizó- es un indocumentado y actúa con mala baba. A cualquier periodista serio le basta con intentar informarse para saber que el Bio-Bac es probablemente el producto español con más ensayos y protocolos científicos de la historia sanitaria española. Con entrar en nuestra web cualquiera puede conocerlos porque hemos publicado referencias detalladas. El problema de ese periódico -cuya labor ha sido tan encomiable en muchas ocasiones- es que sobre el caso Bio-Bac uno puede encontrar información en la sección de Sociedad objetiva, honesta y ecuánime mientras en la sección de Salud o en el Suplemento que dirige Jose Luis de la Serna todas esas cualidades brillan por su ausencia. Claro que por eso el Suplemento de Salud de «El mundo» es hoy acusado de ser un simple escaparate de algunas multinacionales farmacéuticas que lo utilizan para difundir lo que les interesa y de la manera que les interesa. De ahí que su credibilidad sea nula aunque su director intente despistar con algunas columnitas críticas ante las sinvergonzonadas protagonizadas en los últimos tiempos por determinadas grandes empresas del sector de las que esta revista -y otros medios de comunicación- ha dado siempre cumplida cuenta. En cuanto a Di Bella un día hablaremos de él pero no era un estafador como se ha pretendido hacer creer sino un científico honesto y capaz. Fue masacrado públicamente sólo porque podía echar abajo el gigantesco negocio del cáncer. Pregunta también por la gripe aviar. ¿Es posible? ¡Y quién lo sabe! Teniendo en cuenta la brutal contaminación que padece el planeta entero a causa de las decenas de miles de productos químicos sintéticos tóxicos que se comercializan de forma masiva y sin apenas control cualquier cosa es ya posible. Pero también hemos de decirle que cuando alguien avisa de una epidemia inmediatamente sospechamos que algún laboratorio quiere sembrar el terror para vender vacunas o el remedio adecuado. Porque es muy sospechoso ver cómo en cuanto ese estado de pánico se consigue -una vez el virus o la bacteria ha provocado sus primeras víctimas- algún laboratorio anuncia a bombo y platillo haber descubierto la vacuna o el remedio. ¿No será que la vacuna o el remedio ya existía antes de que la enfermedad apareciese «de improviso»? Mire, las vacunas son, ante todo, un negocio. Véase el ejemplo de la vacuna de la gripe cuya eficacia es prácticamente nula a pesar de lo cual se recomienda oficialmente todos los años su uso. O los dos millones de vacunas para la viruela compradas por Ana Pastor a Estados Unidos por si sufríamos un ataque del peligrosísimo acumulador de armas masivas Sadam Husein… y que se pagaron pero jamás llegaron a España. ¿Va entendiendo? Hay negocios redondos.


Estimado Sr. Campoy: antes de nada felicitarle por esta revista maravillosa que nos pone al día en información médica, sobre todo en cuanto a la línea natural se refiere. Pues bien, me interesa saber si existe alguna forma de paliar el posible daño que pueden causar los teléfonos móviles en nuestra salud pues mi esposo es una persona que por su trabajo se haya sometido a su influencia durante bastantes horas, sobre todo del móvil del coche «manos libres». He oído hablar sobre unas fundas acoplables al móvil que hacen descender la emisión de radiaciones. También le solicito, si hay posibilidad, información sobre el Bluetooth, que debe tratarse de un aparato con el auricular y micrófono en una sola pieza. Reciba un fuerte abrazo,

Maria Cruz Cortés
(Guipúzcoa)

Existen aparatos cuyos fabricantes afirman que protegen de las ondas de los teléfonos móviles algunos de los cuales se han anunciado en esta misma revista. En cuanto al aparato concreto que menciona lamentamos decirla que no lo conocemos por lo que no podemos darla nuestra opinión sobre él. Lo que sí está claro es que los teléfonos de nueva generación son potencialmente aún más peligrosos que los anteriores. Volveremos a hablar de este asunto próximamente. Sólo nos queda insistir en que nadie debería llevar el teléfono encendido encima y pegado al cuerpo durante horas hasta que no se encuentre una solución realmente eficaz. Y añadiremos que nos sorprende que alguien tenga que estar todo el día hablando por teléfonos móviles. Cabe preguntarse si en muchos casos la verdadera razón es la necesidad laboral o, en realidad, un problema de adicción.


Sr. Director: en primer lugar, gracias por esta revista que tanto nos enseña. No tiene desperdicio alguno. Quiero explicarle mi caso por si algún especialista o naturalista me pudiese orientar. Desde hace unos años tengo cáncer de piel. Me salieron unas manchas en la cara y el dermatólogo las quemó. Luego se formaron unas costras muy feas -me avergüenza entonces salir a la calle- aunque después de una semana -mas o menos- se cayeron. El problema es que pasado el tiempo las manchas volvieron a salir otra vez con lo que me sometieron a la misma operación para quemarlas. Y así llevo ya unos años. Ahora empiezo a tener por el cuello un sarpullido que se agrava según qué ropa me pongo, me pica, quema… no sé, es una sensación extraña. No tengo ningún tratamiento y desconozco si los hay. Mi problema, creo, es consecuencia de tomar el sol pues viví en el desierto durante años y no usé ninguna protección. Además soy muy blanca y de piel sensible. Agradecería mucho que me pudierais orientar y decirme si hay algún tratamiento pues empiezo a estar realmente angustiada aunque no me quiero obsesionar con el tema. Por otro lado, quiero hablaros de mi hija. Tiene un síndrome que al parecer es poco conocido y no lo saben curar. Si alguna persona lee esto y conoce este síndrome que me llame. Es el Stiven Jonson. Necesito conocer a otras personas o asociaciones de este tema para poder informarme más pues los médicos no me dicen nada, sólo que es difícil y que no hay tratamiento eficaz salvo subir las defensas. Muchas gracias a todos.

Remedios Pajares Queifro
Gijón (Asturias)

Le sugerimos que acuda a la consulta en Madrid del Dr. Fermín Moriano (91 548 77 13). Hay soluciones para su caso. Una de ellas -eficaz- es un tratamiento intensivo con la hipertermia que producen los aparatos Indiba. En cuanto al Síndrome de Stevens Johnson se afirma que puede deberse también a una infección pero la mayor parte de los casos se deben a una reacción del cuerpo por la ingesta de medicamentos. Normalmente se caracteriza por la aparición súbita de ampollas en la piel -parecidas a las que provoca una quemadura- que a veces también afecta a los ojos. Está constatado que la pueden provocar las sulfamidas, los barbitúricos, los antinflamatorios no esteroideos la fenitoina, la carbamacepina, la lamotrigina y el alopurinol. La reacción puede producirse incluso a las 2 o 3 semanas de ingerirlos. En casos graves se puede confundir con una necrólisis epidérmica tóxica. El tratamiento es complejo pero sobre todo requiere desintoxicar el organismo a fondo y potenciar el sistema inmune. Y, desde luego, su hija deberá olvidarse de los medicamentos químicos de síntesis para siempre y recurrir a partir de hoy a métodos naturales de salud. Un adecuado tratamiento ortomolecular podría ayudar mucho.


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69
Febrero 2005
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