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| LAS PEPITAS DE POMELO DESTRUYEN
BACTERIAS, VIRUS Y HONGOS PATÓGENOS |
El extracto de pepitas de pomelo es eficaz
para combatir unos 800 tipos de bacterias y virus así como un
centenar de hongos además de gran número de parásitos unicelulares.
Sin efectos secundarios ya que para ser tóxico se necesitaría
ingerir 4.000 veces la dosis terapéutica. Es más, es hipoalergénico
(salvo para las personas alérgicas a los zumos de frutas) y
aumenta notablemente las defensas del sistema inmunitario. Incluso
preserva la flora bacteriana ya que elimina las levaduras responsables
de la fermentación y otros agentes patógenos.
El
extracto de pepitas de pomelo sigue sorprendiendo a los científicos
por sus interesantes propiedades terapéuticas. Su descubridor
fue el doctor Jacob Harich, un eminente físico e inmunólogo
nacido en la antigua Yugoslavia pero que residió en Estados Unidos
sus últimos cuarenta años de vida y que hacia 1980, ejerciendo
su faceta de jardinero aficionado, observó un día que en el compost
que utilizaba para sus plantas había semillas de pomelo que no
se habían podrido. Intrigado, empezó a investigar hasta llegar
a la conclusión de que los componentes de esas pepitas poseen
propiedades germicidas. Afortunadamente -y al contrario de lo
que ocurre en muchos otros casos- sus postulados fueron escuchados
y tenidos en cuenta por otros investigadores. De hecho, a partir
de la década de los 90 del pasado siglo XX muchos médicos y terapeutas
estadounidenses empezaron a investigar y a utilizar extracto de
semilla de pomelo para tratar a sus pacientes y algunos -como
el doctor Allen Sachs- llegaron a la conclusión de que
se podía estar ante el más poderoso antibiótico natural conocido
(vea el recuadro adjunto). Esto hizo crecer de tal manera
el prestigio internacional del doctor Harich que un año antes
de su fallecimiento -acaecido en 1996- fue invitado de honor del
Instituto Pasteur de París que desde entonces investiga
las posibilidades de las pepitas de pomelo para tratar el SIDA
con resultados muy esperanzadores.
En resumen, a este físico nuclear e inmunólogo aficionado a la
jardinería dotado de una excepcional capacidad de observación
le debemos el descubrimiento del germicida natural más completo
de cuantos se conocen y que, además de carecer de efectos secundarios,
aporta nutrientes tan interesantes como vitaminas y bioflavonoides.
Un producto, en fin, que puede ayudar a prevenir y tratar numerosas
patologías.
RICAS
EN VITAMINAS Y ANTIOXIDANTES
Tal como se puede leer en La semilla de
pomelo, su efecto curativo de Shalila Sharamon y Bodo
J. Baginski (Ediciones Martínez Roca) -único título sobre
el tema traducido al castellano pero ya descatalogado- la semilla
de pomelo es la parte de dicha fruta que más principios activos
contiene. De hecho son ricas en vitaminas B1, C y E así como en
bioflavonoides. Estos últimos son pigmentos naturales que protegen
de los radicales libres y que deben obtenerse mediante la alimentación
o en forma de suplementos porque el organismo no puede producirlos
por sí mismo. Por sus propiedades antioxidantes a los bioflavonoides
se les considera imprescindibles para protegernos frente al daño
oxidativo y se ha comprobado que tienen efectos terapéuticos importantes
en un gran número de dolencias incluidas la cardiopatía isquémica,
la aterosclerosis o el cáncer. Además estas sustancias intervienen
en muchas otras funciones orgánicas que permiten que nos mantengamos
sanos ya que merced a sus propiedades germicidas eliminan microorganismos
indeseables y estimulan la absorción de los nutrientes.
Por otro lado, el extracto de semillas de pomelo contiene narangina
(la sustancia que le aporta el sabor amargo característico), pinene,
limonene, linalol y citrale. Pues bien, a estas sustancias
se les conoce una importante actividad antidepresiva, estimulante
y activadora de la circulación e, incluso, del tálamo, una zona
del encéfalo situada en la base del cráneo que procesa y clasifica
toda la información sensitiva. Por eso los investigadores otorgan
a este extracto la capacidad de estimular las sensaciones positivas
y de influir en el estado de ánimo aumentando la sensación de
bienestar y alegría.
También se recoge en el libro citado que los componentes de este
extracto ayudan a alcalinizar la sangre. Sus autores afirman que
"alcalinizar los fluidos del cuerpo -elevar el pH- es uno de
los beneficios más importantes en la regeneración de la salud
ya que las microformas causantes de la enfermedad -hongos, bacterias,
virus, etc.- no pueden sobrevivir en un ambiente alcalino".
Y es que a pesar de que el pomelo es químicamente ácido se ha
comprobado que cuando se metaboliza en el organismo su efecto
es alcalinizante y que contiene poco azúcar y oxígeno en abundancia.
De ahí que se entienda que el extracto de semilla de pomelo sea
especialmente útil en el tratamiento de numerosas patologías de
carácter infeccioso (vea más indicaciones terapéuticas en el
recuadro adjunto).
UN GERMICIDA EFICAZ Y SIN EFECTOS NOCIVOS
En ese sentido debemos decir que se ha contrastado
su eficacia en cerca ¡de 800 cepas diferentes de bacterias y virus
así como en casi un centenar de hongos y gran número de parásitos!
Destacando su efectividad contra algunos tan temibles como la
escherichia coli, el helicobacter, la salmonella,
el staphylococcus, el clostridium y el aspergilus.
Pues bien, la clave de su exitosa actividad antimicrobiana parece
estar en que los principios activos del extracto de semilla de
pomelo -que, por cierto, se obtiene mediante un complejo proceso
de prensado en frío- logran desorganizar la membrana citoplasmática
de los microorganismos patógenos y les impiden desarrollarse y
proliferar. De esa forma se paraliza la actividad de los gérmenes
que, finalmente, perecen. Todo este proceso se produce además
en un tiempo considerablemente menor que el que requieren otros
germicidas existentes en el mercado. Al menos así lo sostienen
los investigadores del Instituto Pasteur, del Instituto
de Microbiología de Herbon (Alemania) y de la Universidad
de Sao Paulo (Brasil) que son sólo algunas de las prestigiosas
instituciones a las que el doctor Harich legó su interés por el
potencial terapéutico de este extraordinario producto y que han
constatado aún más efectos beneficiosos de los que su descubridor
sospechaba.
Así, por ejemplo, se sabe -como recogen Sharamon y Baginski en
su libro- que hasta la fecha ni un solo microorganismo ha logrado
crear una resistencia efectiva contra los principios activos del
extracto de las semillas del pomelo al contrario de lo que ocurre
con otros antibióticos y viricidas a los que algunas bacterias
y virus logran hacerse resistentes.
También se ha constatado que este extracto -al contrario que otros
productos similares que arrasan con cualquier tipo de bacteria-
es capaz de distinguir entre las bacterias dañinas y las saludables,
aquellas que de forma natural colonizan nuestro organismo y desarrollan
funciones beneficiosas como, por ejemplo, ayudarnos a tener una
adecuada digestión. Es más, al inhibir el crecimiento de microorganismos
patógenos este producto natural favorece el crecimiento de las
bacterias "buenas".
Finalmente este mismo año -2006- se ha constatado -al menos en
animales de experimentación- que es también eficaz para tratar
las úlceras gástricas y facilitar su cicatrización. Así se desprende
de un estudio publicado recientemente por investigadores del Colegio
Médico de la Universidad Jagiellonian (Polonia) que afirman
que "el extracto de semillas de pomelo contiene nutrientes
con propiedades antioxidantes que mantienen la salud del sistema
digestivo. Mientras que el pomelo es a menudo asociado con la
acidez y la irritación gastrointestinal -añaden- el extracto
de semillas de pomelo posee propiedades antibacterianas y antioxidantes
que calman el tracto digestivo". Explican los investigadores
que para realizar el experimento indujeron úlceras gástricas en
animales de laboratorio y les aplicaron dosis graduales del extracto
de semillas de pomelo con la intención de medir los niveles de
secreción gástrica, una de las que se consideran causas principales
de estas úlceras. Pues bien, los animales tratados experimentaron
un 50% de reducción de la secreción de ácido gástrico, aumentó
significativamente el flujo de sangre en la zona donde se localizaban
las úlceras y se aceleró el proceso de cicatrización de las mismas.
También para las diarreas se muestra efectivo este extracto. Así
lo ha demostrado el doctor Louis Parish -inspector médico
de la Sanidad pública estadounidense y de la Food and Drug
Administration (FDA) -el equivalente en Estados Unidos de
la Agencia Española del Medicamento- mediante un estudio en el
que participaron 200 pacientes con problemas intestinales, la
mayoría de ellos con sintomatología diarreica. En sus conclusiones
el doctor Parish recalca que "se obtuvo un mayor índice de
remisión de los síntomas con el extracto de semilla de pomelo
que con cualquier otro tratamiento".
Vemos, por tanto, que desde aquellas primeras apreciaciones del
doctor Harich son muchas las utilidades terapéuticas del extracto
de semillas de pomelo que se siguen descubriendo en la actualidad
y, a juzgar por el número de investigaciones que están en marcha,
la lista podría aumentar aún más si tenemos en cuenta que no se
han descrito efectos secundarios indeseables ni reacciones alérgicas
a su utilización en las dosis y en las formas de aplicación adecuadas.
NUMEROSAS
UTILIDADES
Cabe agregar que para intoxicarse un adulto
de 80 kilos de peso tendría que ingerir 4.000 veces la dosis terapéutica.
Por tanto se considera un producto no tóxico. Aún así los expertos
recomiendan -más vale prevenir- respetar escrupulosamente las
dosis indicadas tanto para su uso externo (sobre la piel, el cuero
cabelludo, la boca, los oídos, etc.) como para su empleo interno.
Así, como norma general, el extracto debe diluirse en agua o zumo
de frutas. Para su aplicación interna se aconseja comenzar con
una dosificación baja e ir aumentándola progresivamente; y siempre
con el asesoramiento de un profesional. Esta recomendación responde
al hecho de que es común que al iniciarse la toma del extracto
se produzca una eliminación masiva de microorganismos patógenos
que puede hacernos sentir un cierto malestar y en personas con
el estómago delicado una ligera náusea. En todo caso el periodo
de adaptación es breve y esos "efectos secundarios" desaparecen
en poco tiempo. Lo más adecuado es empezar tomándolo con las comidas
pero después de un tiempo de habituación se puede ingerir incluso
fuera de ellas.
En cuanto a su uso externo lo más útil es añadir unas gotas del
extracto al champú, a las cremas o a los productos de higiene
personal -incluido el dentífrico-, el agua del baño, etc. Se logra
así prevenir numerosas afecciones. También puede añadirse al agua
que utilizamos para beber o lavar las verduras.
Laura
Jimeno
El
antibiótico perfecto
El libro La semilla de pomelo, su efecto curativo recoge
que en la década de los 90 del pasado siglo XX un grupo de investigadores
dirigidos por el doctor Allen Sachs elaboró un listado
de criterios que el "antibiótico perfecto" debía cumplir. Y tras
hacer un estudio clínico sobre el extracto de semilla de pomelo
llegaron a la conclusión de que este producto cumplía todos los
criterios. Así:
-"El antibiótico ideal debe tener un espectro de acción tan
amplio como sea posible".
Los estudios realizados indican que el extracto de semilla
de pomelo actúa sobre unos 800 tipos de bacterias y virus, 100
de hongos y multitud de parásitos unicelulares. Ningún otro antibiótico
tiene esta capacidad.
-"El antibiótico ideal debe tener una acción fuerte y potente".
Este producto desarrolla su actividad antimicrobiana a concentraciones
de 1.000 partes por millón lo que le convierte en un germicida
muy eficaz.
-"El antibiótico ideal no debe tener ningún efecto tóxico o
secundario".
Algo que se ha comprobado en el uso de este extracto de semilla
de pomelo. De hecho según el grupo de investigadores estadounidenses
su toxicidad es muy improbable ya que para un individuo de 80
kilos de peso se situaría en ¡4.000! veces la dosis terapéutica.
-"El antibiótico ideal no debe debilitar el sistema inmune".
El extracto de semilla de pomelo no sólo no lo debilita sino
que además lo refuerza.
-"El antibiótico ideal no debe modificar la flora bacteriana
útil".
El descubrimiento del doctor Harich no sólo preserva la flora
bacteriana sino que mejora la flora intestinal ya que convierte
en inofensivos muchos virus y bacterias, y elimina las levaduras
responsables de la fermentación así como otros agentes patógenos.
-"El antibiótico debe ser un producto de origen natural".
Criterio que también se cumple.
-"El antibiótico ideal debe ser hipoalergénico".
Los médicos que lo han prescrito no han informado de ninguna reacción
alérgica pero a los pacientes con alergia a otros productos se
les empieza dando dosis mínimas y progresivas por si acaso.
Las conclusiones del doctor Sachs y sus colaboradores fueron que
"potencialmente este producto puede prevenir o sanar la mayor
parte de las agresiones patógeno-infecciosas que son tanto el
origen como el síntoma de un enorme número de enfermedades".
Propiedades del extracto de pepita de pomelo
El extracto de pepita de pomelo es:
Alcalinizante.
Antidepresivo.
Antimicótico.
Antioxidante.
Antiséptico.
Antiparasitario.
Bactericida.
Desinfectante.
Estimulante
de la circulación sanguínea.
Estimulante
del sistema inmune.
Fungicida.
Hipoalergénico.
No
tóxico.
Viricida.
Indicaciones terapéuticas del extracto de pepita de pomelo
Actualmente se está empleando extracto de
pepitas de pomelo para el tratamiento tópico o sistémico de:
Acné.
Afonía y ronquera.
Aftas.
Alergias.
Amigdalitis.
Ampollas.
Arañazos, heridas y rozaduras.
Asma.
Callosidades.
Candidiasis.
Caries.
Caspa.
Colitis.
Erupciones cutáneas.
Dermatitis.
Diarreas.
Disentería.
Dolencias causadas por parásitos.
Dolor de cabeza.
Dolor de muelas.
Dolor de oídos.
Dolores abdominales.
Eczemas.
Eritema solar.
Estomatitis ulcerosa.
Gases.
Gastritis.
Gingivitis.
Herpes.
Infecciones de uñas por hongos.
Inflamaciones en general, agudas o crónicas, base de un sinfín de dolencias.
Labios agrietados.
Laringitis.
Mal aliento.
Micosis y parasitosis genitales en hombres y mujeres.
Ojos de gallo.
Otitis.
Periodontitis.
Picaduras de insectos.
Pie de atleta.
Placa bacteriana excesiva.
Problemas en el cuero cabelludo (irritación,
picores, presencia de hongos, etc.).
Psoriasis.
Quemaduras.
Resfriados y gripes.
Rinitis.
Síndromes de mala absorción intestinal.
Sinusitis.
Tos seca.
Trastornos gastrointestinales.
Úlceras gástricas (al menos en animales).
Urticaria.
Vaginitis.
Verrugas.
El Instituto Pasteur investiga actualmente su utilidad
en patologías como el Sida.
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