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CÁNCER QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    MEDICINA ORTOMOLECULAR
    CÓMO TRATAR LA DEPRESIÓN

Hipócrates ya definió la melancolía como una grave dolencia caracterizada por "una intensa tristeza originada por el efecto de la bilis negra sobre el cerebro". De hecho, ya en su Corpus Hippocraticum se reconoce un tipus melancholius (Hipócrates, Aforismos IV, 23): "El miedo y la tristeza, cuando duran mucho tiempo, constituyen una afección melancólica".
Evidentemente todos nos hemos sentido tristes en algún momento de nuestras vidas pero la depresión no es sólo una sensación de tristeza o desánimo sino una patología que progresa de forma constante afectando a nuestros pensamientos, sentimientos, salud física y comportamiento. Hasta el punto de alterar profundamente la vida de quien la padece y -en mayor o medida- la de su familia.
Y lo malo es que la cifra de personas con depresión aumenta constantemente calculándose que la sufre -en distintos grados- un 14% de la población mundial, un 3% de la cual termina siendo atendida en centros hospitalarios mientras otros superan sus episodios depresivos de forma espontánea o con simple ayuda terapéutica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2020 será la primera causa de baja laboral en los países desarrollados y la segunda "enfermedad" más frecuente en el mundo. Lo singular es que las personas más proclives a la depresión son los solteros, divorciados y separados mientras se da mucho menos en los casados o entre quienes viven en pareja. Siendo también más habitual en las mujeres que en los hombres. Lo que indica que su causa puede tener un claro origen psicosomático y, por tanto, el tratamiento psicológico debería constituir la primera propuesta terapéutica a la que recurrir y no la farmacológica.
Obviamente hay que diferenciar también entre los cambios de humor intermitentes en los que aparecen periodos de tristeza, soledad o infelicidad -que son muy frecuentes y son consecuencia de los acontecimientos diarios de la vida- pero que distan mucho de ser una patología -hablaríamos de una depresión leve- y la depresión propiamente dicha cuyos episodios se alargan en el tiempo y se caracterizan por una sintomatología mucho más severa probablemente porque el estado de tristeza continuado termina provocando modificaciones bioquímicas en el organismo que se reflejan orgánicamente. Es decir, la depresión termina afectando al organismo, al ánimo, a la manera de pensar y repercute en nuestra autoestima. De hecho, termina llevando a muchas personas a la soledad, a la pérdida de motivación, a la fatiga física, emocional y psíquica y hasta a desear la muerte. Puede convertirse pues en un trastorno psicótico en el que el individuo queda incapacitado para actuar de forma normal en su vida diaria. Cabe añadir que las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas. Suelen caracterizarse por:
  Una baja autoestima. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a considerarse deficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un defecto físico, moral o mental.
  Rechazo de sí mismo (ya que cree que los demás le rechazan).
  Consideración negativa del mundo. Se sienten sometidos socialmente y consideran el hecho de vivir como una enorme exigencia llena de obstáculos que se interfieren con el logro de los objetivos de su vida.
  Consideración negativa del futuro. Ven que sus problemas y experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros mucho peores en su vida.
  Deforman sus experiencias. Malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes tomándolos como fracaso, privación o rechazo personal. Exageran o generalizan excesivamente cualquier situación por sencilla que sea tendiendo también a hacer pronósticos indiscriminados y negativos del futuro.
Los síntomas más característicos de una depresión, en definitiva, son:
» Pérdida de interés por las cosas.
» Sentimiento de tristeza y decaimiento emocional.
» Pérdida de energía acompañada de cansancio, en algunos casos acompañados de un estado de inquietud difícil de apaciguar.
» Sentimiento de culpabilidad.
» Pérdida de apetito con la consiguiente pérdida de peso.
» Falta de concentración, imposibilidad para tomar decisiones, etc.
» Dificultad para conciliar el sueño.
Todos estos síntomas suelen estar asociados a otros de marcado carácter físico como son:
» Dolores de cabeza.
» Molestias y dolores generalizados.
» Problemas digestivos y gástricos.
» Dificultades en las relaciones sexuales.

CAUSAS DE LA DEPRESIÓN
Los expertos aseguran que la depresión puede deberse a uno o varios factores: predisposición genética, problemas de personalidad, cuestiones medioambientales, estrés excesivo, disfunciones bioquímicas o un problema de origen psiconeuroinmunoendocrino. Por tanto, el tratamiento debería estar en cada caso en consonancia con la causa. Hablemos un poco de ello.
  La herencia genética. Los datos parecen indicar que existe mayor riesgo de padecer depresión cuando hay o ha habido otros familiares que también la han padecido. Riesgo que es algo mayor en las personas con trastorno bipolar. Ahora bien, hablamos de una "predisposición" por lo que no todas las personas que tienen familiares con depresión van a sufrirla también. Eso depende de otros muchos factores adicionales.
  La personalidad.
Se ha constatado que son más propensas a padecer depresión las personas con esquemas mentales negativos, baja autoestima, falta de control sobre las circunstancias de la vida y tendencia a la preocupación excesiva.
  Los trastornos afectivos estacionales.
Hay personas que sólo tienen depresión durante los meses de invierno, cuando los días se hacen más cortos. Se piensa que la causa puede estar en estos casos en la reducción de horas de luz y que ese hecho afecte el equilibrio de ciertos compuestos químicos en el cerebro. Un posible tratamiento en estos casos es tomar sesiones con lámparas de luz solar.
  Las situaciones estresantes.
Los traumas inesperados que suponen una fuerte pérdida -muerte del cónyuge o un familiar próximo, divorcio o separación, jubilación, pérdida de empleo, abandono del hogar por parte de algún miembro de la familia, etc.- y se viven en soledad se asocian claramente tanto a los trastornos depresivos como al cáncer.
  Factores bioquímicos.
Es indiscutible que la bioquímica del cerebro juega un papel fundamental en los trastornos depresivos. Se sabe, por ejemplo, que en las personas con depresión grave hay un claro desequilibrio de unas sustancias químicas conocidas como neurotransmisores de los que los más importantes relacionados con esta actividad son:
  La serotonina (5-hidroxitriptamina).
Se sintetiza a partir del triptófano, un aminoácido. Se trata de un importantísimo estabilizador de la actividad cerebral que interviene en diversas funciones del sistema nervioso central y del que dependen funciones cerebrales como el sueño, la función cognoscitiva, la percepción sensorial, la actividad motora, la regulación de la temperatura, el apetito, la conducta sexual y la secreción de hormonas. Asimismo, interviene como regulador de la función del músculo liso en los aparatos cardiovascular y digestivo así como en la regulación de la función plaquetaria.
  La noradrenalina.
La noradrenalina es una catecolamina que se utiliza como neurotransmisor en el sistema nervioso central. Se almacena en vesículas para ser liberada en la transmisión sináptica del impulso nervioso. La noradrenalina actúa como uno de los principales neurotransmisores estimuladores conocidos y ejerce su actividad biológica tras combinarse con un mecanismo receptor adrenotrópico de los órganos terminales. La síntesis biológica de la adrenalina y noradrenalina transcurre por la misma vía: se originan a partir de los aminoácidos fenilalanina y tirosina. Su principal papel estriba en la regulación de los niveles de vigilancia y, particularmente, en la actividad mínima de la vigilia, definiendo claramente los niveles de atención, emoción e hiperexcitabilidad por lo que su repercusión conductual es muy significativa.
  La dopamina.
Es la catecolamina más importante por su localización y concentración encefálica -más elevada que la noradrenalina- y provoca por tanto una mayor repercusión a nivel de comportamiento. La dopamina dirige el "centro del placer", área que permite a la persona "gozar de la vida". Cuando el estrés interfiere con la función dopaminérgica el centro del placer se hace inoperante y las actividades placenteras normales ya no causan ese placer.
  Un problema psiconeuroinmunoendocrino.
Como se sabe, el sistema de secreción hormonal del organismo funciona en interrelación con el sistema nervioso e inmunitario. Pues bien, durante la depresión aparecen alteraciones en el funcionamiento del llamado eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal. Estas tres glándulas funcionan sincronizadas entre sí de modo que la hormona segregada por el hipotálamo estimula a la hipófisis a producir otra hormona que, a su vez, estimula a las glándulas suprarrenales a producir cortisol. A su vez, la cantidad de hormona segregada sirve de freno a la glándula estimuladora, mecanismo que se llama retroalimentación. Bueno, pues parece que en la depresión esta respuesta de retroalimentación no funciona con normalidad y en trastornos como la depresión mayor se han visto niveles elevados de cortisol (producido por las glándulas suprarrenales).
Termino aclarando que, a pesar de todo lo señalado, no todas las personas predispuestas de una manera u otra a la depresión la padecerán. Ello se debe a que hay pasos intermedios entre el acontecimiento vital estresante y la elaboración de respuestas psicobiológicas por parte del organismo en el que intervienen procesos de pensamiento y estrategias para enfrentarse al estrés que son muy diferentes en cada individuo.

TIPOS DE DEPRESIÓN
Hoy día se habla de tres tipos básicos de depresión que responden a las denominaciones de Trastorno Depresivo Mayor, Distimia y Trastorno Bipolar. Veámoslo más en detalle.

  Trastorno Depresivo Mayor

Se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren en la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Es un tipo de depresión muy incapacitante. Puede manifestarse sólo una vez en la vida pero por lo general lo hace varias veces. Se dice que se sufre cuando se tienen al menos cinco de los siguientes síntomas durante un período de 2 semanas:
»
Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día o casi cada día.
» Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día.
» Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso o pérdida o aumento del apetito casi cada día.
» Insomnio o hipersomnia casi cada día
» Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día.
» Fatiga o pérdida de energía casi cada día.
» Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados casi cada día.
» Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse -o indecisión- casi cada día.
» Pensamientos recurrentes de muerte, ideas suicidas recurrentes sin un plan específico o tentativa de suicidio o elaboración de un plan específico para suicidarse.
Los síntomas deben ser persistentes y provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Obviamente, habrá además que descartar que puedan deberse a los efectos de algún fármaco que se esté tomando, a una enfermedad distinta o se expliquen por haber sufrido recientemente algún trauma de fuerte carga emocional.

  La Distimia
La Distimia es un tipo de depresión menos grave e incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto pero interfieren en el funcionamiento y el bienestar de la persona. Se caracteriza por un estado de ánimo crónico ligeramente depresivo que está presente la mayor parte del día de la mayoría de los días durante al menos 2 años. Muchas personas con distimia también pueden padecer episodios depresivos severos en algún momento de su vida. Sus síntomas más frecuentes son:
» Sentimientos de incompetencia.
» Pérdida generalizada de interés o del placer.
» Aislamiento social.
» Sentimientos de culpa o tristeza referidos al pasado.
» Sentimientos subjetivos de irritabilidad o ira excesiva.
» Descenso de la actividad, la eficiencia y la productividad.

  El Trastorno bipolar
El Trastorno Bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Esos cambios pueden ser dramáticos y rápidos aunque lo más frecuente es que sean graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía.
La manía a menudo afecta sobre el modo de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación al entorno. Puede llevar a que la persona se meta en graves problemas y en situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca el individuo puede sentirse feliz o eufórico, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas o involucrarse en situaciones que en circunstancias normales no haría.
Se trata de una enfermedad que puede afectar a cualquiera pero si uno o ambos padres tienen un desorden bipolar hay mayor probabilidad de que los hijos la manifiesten. La historia familiar de abuso de drogas o de alcohol puede también estar asociada con el trastorno bipolar en los adolescentes.
Hoy se diferencian tres tipos de trastorno bipolar:
    » El tipo I -o clásico- donde se produce una fase maníaca tan acusada que el paciente requiere generalmente hospitalización ya que las depresiones son intensas. El paciente sufre alucinaciones e incluso delirios cuando se encuentra en fase de manía. Su conducta es totalmente desordenada.
    » En el tipo II aparecen depresiones intensas y fases de euforia moderadas que no requieren el ingreso hospitalario y se denominan hipomanía.
    » Finalmente, la del tipo IIII se denomina ciclotimia y se define mediante la sucesión de hipomanías y fases depresivas -leves o moderadas- que hacen que quien las sufre parezca una persona inestable e imprevisible.

El paciente, durante la fase depresiva, presenta los siguientes síntomas:
» Dificultad para tomar decisiones.
» Disminución del interés en las actividades diarias.
» Disminución del placer producido por las actividades cotidianas.
» Ensimismamiento.
» Fatiga que dura semanas o meses.
» Insomnio.
» Lentitud exagerada.
» Pensamientos anormales sobre la muerte.
» Pensamientos sobre el suicidio, planificación de suicidio o intentos de suicidio.
» Pérdida de la autoestima.
» Pérdida del apetito.
» Pérdida involuntaria de peso.
» Problemas de concentración o fácil distracción por sucesos sin trascendencia.
» Sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados.
» Sentimientos de desesperanza o minusvalía.
» Somnolencia diurna persistente.

Los síntomas en la fase maníaca son:
» Agitación.
» Alucinaciones.
» Aumento de las actividades orientadas hacia metas.
» Aumento en la actividad dirigida al plano social o sexual.
» Aumento involuntario del peso.
» Autoestima alta.
» Bajo control del temperamento.
» Compromiso excesivo y dañino en actividades placenteras que tienen un gran potencial de producir consecuencias dolorosas (andar en juergas, tener múltiples compañeros sexuales, consumir alcohol y otras drogas).
» Creencias falsas (delirios).
» Exaltación del estado de ánimo.
» Ideas fugaces o pensamiento acelerado.
» Incremento en la actividad involuntaria (es decir, caminar de un lado a otro, torcer las manos)
» Inquietud excesiva.
» Logorrea (hablar más de lo usual o tener la necesidad de continuar hablando).
» Menor necesidad de dormir.
» Patrón de comportamiento de irresponsabilidad extrema.

Cabe añadir que los síntomas maníacos y depresivos se pueden dar simultáneamente o en una sucesión rápida en la denominada fase mixta.

RECOMENDACIONES GENERALES
Las recomendaciones básicas generales para quienes sufren una depresión son las siguientes:
» Modificar en la medida de lo posible los acontecimientos provocadores con cambios ambientales.
» Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista impidiendo la posibilidad de que insista en el fracaso.
» Desarrollar expectativas de control resaltando las habilidades sociales y comunicativas relevantes de la persona y aumentando las actividades generales de modo que existan más oportunidades de resultados positivos así como proporcionar estrategias de autocontrol eficaces.
» Modificar atributos poco realistas de los fracasos resaltando las circunstancias que impiden el resultado deseado.
» Modificar atributos poco realistas de éxito resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de la autoestima).
» Facilitar al paciente un mínimo de horas de descanso y ocio así como de sueño.
» Evitar el consumo de sustancias que actúan como "ladrones de nutrientes" como los azúcares y las harinas blancas ya que impiden la absorción de nutrientes fundamentales.
» Evitar el café y el alcohol pues ambos son excitantes poco recomendables.
» Aumentar el consumo de alimentos ricos en triptófano: plátanos, higos, dátiles, pan integral, pavo, etc.
» Evitar las grasas saturadas.

ALIMENTOS MÁS ADECUADOS
También mediante una nutrición idónea pueden tratarse los problemas de la depresión. Veamos cuáles son los alimentos más adecuados:
 » Aguacates. Son ricos en ácidos grasos esenciales Omega-6, fosfolípidos, vitamina E, hierro y vitamina B6.
 » Ajos. Son una buena fuente de tiamina.
 » Almendras. Contienen calcio, magnesio y potasio lo que favorece el equilibrio del sistema nervioso.
 » Anacardos. Son ricos en magnesio y vitaminas B1 y B2.
 » Avena. Aporta hidratos de carbono, AGE y vitaminas del grupo B además de contener una sustancia llamada avenina de suave acción sedante.
 » Cereales integrales. Aportan hidratos de carbono y vitaminas del grupo B.
 » Espinacas, berzas, hojas de remolacha y brécol. Por su riqueza en ácido fólico, otras vitaminas y minerales.
 » Frutos secos. Ricos en AGE además de contener lecitina y fósforo lo que favorece el buen estado del cerebro. Los piñones contienen vitamina B1, muy importante para el sistema nervioso.
 » Garbanzos. Aportan proteínas, hidratos de carbono y vitaminas del grupo B de forma bastante equilibrada.
 » Germen de trigo. Contiene proteínas, grasas insaturadas, vitaminas y minerales que equilibran y tonifican el sistema nervioso. También contiene octacosanol, una sustancia que aumenta la resistencia a la fatiga y mejora el rendimiento. Es una excelente fuente de nutrientes para las neuronas.
 » Hidratos de carbono. Favorecen la síntesis de triptófano, aminoácido que luego se transforma en serotonina, neurotransmisor de acción sedante. Son también necesarios para suplir una mayor necesidad de energía.
 » Lechuga. Su actividad sedante es conocida.
 » Lecitina de soja. Contiene fosfolípidos que forman parte de la membrana de las neuronas facilitando la transmisión de impulsos nerviosos.
 » Levadura de cerveza. Rica en vitaminas del grupo B -además de contener otras vitaminas y minerales- lo que la hace tonificante y revitalizante.
 » Nueces. Ricas en AGE, lecitina, fósforo y vitamina B6 que tonifican el sistema nervioso.
 » Plátanos. Ricos en vitamina B6, hidratos de carbono, potasio y magnesio cuya carencia favorece la ansiedad.

COMPLEMENTOS ÚTILES
Existen numerosas sustancias de eficacia contrastada que se comercializan en forma de suplementos y utilizan los expertos en Medicina Ortomolecular para tratar la depresión. Son éstas:
 » El 5 HTP (5-hidroxil-triptófano). Es capaz de regular en pocos días los niveles del neurotransmisor serotonina.
 » Tirosina. La tirosina es fácilmente sintetizada en el cuerpo a partir de la fenilalanina y es muy importante en el metabolismo como precursor directo tanto de la dopamina como de la norepinefrina. Es comúnmente conocida como aminoácido "antidepresivo".
 » Las vitaminas B3 (o niacina), B9 (o ácido fólico) y C así como el cobre son imprescindibles para estimular los procesos metabólicos derivados a partir de la tirosina. Pero a pesar de ser un aminoácido indispensable conviene recordar que en determinadas situaciones no es aconsejable su utilización como es el caso de los pacientes que estén tomando inhibidores MAO, antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la recaptación de la serotonina como el Prozac o en los casos de hipertensión, distrofia muscular, cáncer, taquicardias, glaucoma o alteraciones tiroideas.
 » GABA (ácido gamma-amino-butírico). Es el más importante y extendido neurotransmisor inhibitorio en el cerebro. Es un inductor de la relajación, la analgesia y el sueño. Actúa como una auténtica 'esponja' absorbiendo el exceso de adrenalina y otros subproductos tóxicos asociados al exceso de estrés e induciendo un profundo estado de relajación y bienestar sin los efectos secundarios asociados a las drogas convencionales que se utilizan con el mismo propósito.
 » Glutamina. Equilibrador natural de la excitación y el letargo se trata de una potentísima fuente de energía para la mente que, una vez en el cerebro, vuelve a convertirse en ácido glutámico. Así es como la L-glutamina puede disminuir la fatiga o "niebla" mental.
 » Serotonina. Es el estabilizador natural del estado de ánimo. Se trata de un neurotransmisor esencial que se encuentra implicado en multitud de funciones relacionadas con la salud mental. Se sintetiza a partir de un aminoácido: el triptófano. Como son pocos los alimentos que contienen elevadas cantidades del mismo es uno de los primeros nutrientes que sufren serios déficits como consecuencia de las dietas inadecuadas. Estudios recientes muestran que los niveles de serotonina descienden peligrosamente a partir de las 7 horas de privación en el suministro de triptófano.
 » Triptófano. Como acabamos de explicar, a partir de él sintetiza el organismo la serotonina. Además es el precursor directo de la vitamina B3 o niacina. Es absolutamente imprescindible.
 » Ácidos grasos esenciales Omega-3. Estudios científicos recientes sugieren que un incremento de su consumo mejora los síntomas de la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia al actuar como eficaces estabilizadores del estado de ánimo. Se ha relacionado su déficit con mayores tasas de depresión y, en particular, con la aparición de la esclerosis múltiple y la depresión post-parto.
 » Vitamina B1 (Tiamina). El cerebro utiliza esta vitamina para ayudar a convertir la glucosa en combustible y sin ella el cerebro disminuye su actividad por falta de energía provocando fatiga, depresión, irritabilidad y ansiedad.
 » Vitamina B3 (Niacina). La deficiencia de esta vitamina provoca agitación, ansiedad, enlentecimiento físico y mental y hasta psicosis y demencia en los casos más extremos. Autores como Hoffer y Osmond la han utilizado incluso con éxito en el tratamiento de la esquizofrenia.
 » Vitamina B6 (Piridoxina). Es esencial en la síntesis de los neurotransmisores. Diversos estudios han mostrado una alta correlación entre los déficits de vitamina B6 y la depresión. La epilepsia, los trastornos de la atención, la esquizofrenia, la depresión y el autismo están entre los trastornos neurológicos y mentales cuyo tratamiento depende, al menos en parte, de la piridoxina.
 » Vitamina B12 (Cianocobalamina). El déficit de esta vitamina se ha asociado a síntomas como las alteraciones en el estado de ánimo, la paranoia, la confusión mental, la irritabilidad, la demencia, las alucinaciones y las manías.
 » Ácido Fólico. El líquido cefalorraquídeo debe contener una significativa concentración de ácido fólico porque es un nutriente esencial para la salud del cerebro. El ácido fólico es fundamental para sintetizar muchos neurotransmisores. Síntomas asociados a su déficit incluyen sensaciones de fatiga e, incluso, demencia.
 » Vitamina C. Es fundamental en la salud mental ya que puede reducir de forma significativa los síntomas maniacos y depresivos.
 » Sodio, potasio y magnesio. Son indispensables ya que actúan como mediadores en rutas metabólicas relacionadas con los neurotransmisores.
 » Calcio. Los estados de estrés y ansiedad hacen que se cuadrupliquen las necesidades de este nutriente.
 » Zinc. Su deficiencia puede provocar depresión, irritabilidad, enlentecimiento mental y trastornos emocionales ya que es un cofactor fundamental en muchos procesos metabólicos relacionados con la función cerebral.


José Ramón Llorente





Una excelente alternativa para la depresión: el Hipérico
Utilizada desde tiempos inmemoriales, la hierba de San Juan o Hipérico es eficaz en el tratamiento de la depresión. Sin producir adicción y con efectos secundarios mucho menores (a veces provoca una leve irritación estomacal y en casos muy raros fotosensibilidad). Según un estudio realizado hace cuatro años por el Instituto Imerem de Investigación Médica de Nüremberg (Alemania) -publicado en el British Medical Journal- el hipérico actúa de forma similar a los fármacos más utilizados para combatir la depresión impidiendo que el cerebro reabsorba la serotonina. Es más, los resultados indican que los pacientes que tomaron dosis de 350 gramos de hipérico tuvieron una respuesta tres veces mejor que los pacientes que recibieron imipramina, otro de los medicamentos prescritos para la depresión. Además, sólo una quinta parte de los pacientes tratados con la hierba -también llamada "corazoncillo"- padecieron efectos secundarios, la mitad de los que hubieran tenido con los fármacos. Estudios anteriores ya habían demostrado la eficacia de esta hierba por lo que en Alemania y Gran Bretaña se prescribe hoy como primera opción y el doble de veces que el popular Prozac.
Actualmente se usa de forma habitual también para combatir síntomas de ansiedad, apatía, insomnio, hipersomnio, anorexia, retraso psicomotor, depresión y sentimiento de inutilidad. Con resultado terapéutico similar o superior al de los antidepresivos farmacológicos.
Su acción se basa en la capacidad que tienen algunos de sus componentes -principalmente la hipericina- para inhibir los tipos A y B de la mono amino oxidasa (MAO). La consecuencia de esta inhibición se traduce en una elevación del nivel de serotonina manteniendo el estado de ánimo y la estabilidad emocional dentro de la normalidad.
Las únicas precauciones para tomar el hipérico es ingerirlo con las comidas, evitar alimentos que contengan tiramina (quesos, cerveza, vino, arenques salados, levadura, etc.) y no combinarlo con otros antidepresivos.

La Medicina Ortomolecular se basa en el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.

Las personas interesadas en contactar con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66.
 


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