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| LAS
SORPRENDENTES CUALIDADES TERAPÉUTICAS DEL AGUA DIALÍTICA |
¿Sabía que es posible
disolver cálculos de riñón y vesícula facilitando
su expulsión y evitando que se formen de nuevo
así como reducir los niveles de ácido úrico
simplemente bebiendo agua dialítica? Pues
se trata de un tratamiento no agresivo ni
invasivo que carece de efectos secundarios
y ni siquiera es costoso. Le contamos cómo
es eso posible y los fundamentos científicos
en los que se basa el método.
El agua es el "disolvente universal" por
excelencia gracias a su elevado poder dieléctrico,
una capacidad que le confiere una enorme serie
de utilidades que no creemos necesario enumerar
en estas páginas. Sí conviene saber, sin embargo,
que es posible lograr la modificación de la
posición de los átomos hidrógeno-oxígeno-hidrógeno
que conforman una molécula de agua para aumentar
la capacidad disolvente de cuerpos cristalinos
que de por sí tiene el agua. Bueno, pues esa
propiedad es la que permite crear lo que se
conoce como "agua dialítica", un "agua"
de propiedades terapéuticas fehacientemente
demostradas cuya preparación se debe al sacerdote
español José Ignacio Martín Artajo
y que mereció el debido reconocimiento en
el Salón Internacional de Inventores de Ginebra
de 1978.
¿CÓMO SE OBTIENE
AGUA DIALÍTICA?
Como decimos, para obtener agua dialítica
se necesita una fuerza que modifique los átomos
que constituyen la molécula de H2O. Ahora
bien, esa fuerza no ha de ser demasiado potente
-por ejemplo, una descarga eléctrica- porque
se corre el riesgo de que sus efectos destruyan
la propia molécula. Por tanto, es necesaria
una energía débil pero capaz de influir sobre
la distancia (aumentarla) y la colocación
(disminuir el ángulo de colocación espacial)
de los átomos de hidrógeno respecto del átomo
de oxígeno que componen la molécula. ¿Y qué
fuerza es capaz de conseguir la transformación
de las características moleculares del agua
sin destruir la propia molécula? Pues los
pequeños campos electrostáticos generados
por cristales de cloruro de sodio y cloruro
de litio. Esos cristales, debidamente tratados
y almacenados en ampollas de vidrio producen
en contacto con el agua una energía de bajo
potencial que "descoloca" ligeramente los
átomos de hidrógeno y oxígeno dando lugar
al agua dialítica. De hecho, hace ya tiempo
que se comercializan en forma de ampollas
y pueden adquirirse en farmacias y tiendas
de dietética con el nombre de Slackstone II.
ACCIÓN TERAPÉUTICA
DEL AGUA DIALÍTICA
Hay que explicar que la nueva posición de
los átomos da al agua mayor energía, una mayor
constante dieléctrica y mayor poder para disminuir
las fuerzas de cohesión de los elementos cristalinos
que se encuentren en el organismo en el que
se introduce así como mayor capacidad para
disolver sales minerales.
Tras ingerirla, el agua dialítica se incorpora
al torrente circulatorio y se desplaza formando
parte de la sangre y de los fluidos del organismo.
Si estos están concentrados la utilización
de agua dialítica potencia al gran disolvente
universal que es el agua mejorando la solubilidad
que de por sí ésta tiene. De hecho, se ha
constatado que esa "agua con átomos descolocados"
es capaz de:
-Disgregar los pequeños cálculos -agregados
cristalinos- que existan en el organismo (cálculos
renales, biliares, etc.).
-Eliminar las capas más superficiales e indefensas
de los cálculos -los vértices y aristas- favoreciendo
su expulsión.
-Romper los cálculos grandes en piedras más
pequeñas y después en arenilla que puede ser
expulsada sin apenas dolor.
-Liberar las células de los endotelios que
recubren los conductos urinarios de los depósitos
microscópicos de sales cálcicas evitando que
al perder elasticidad aparezcan más cálculos.
-Aumentar la solubilidad de las sales minerales
que circulan por la sangre y la orina -especialmente
las cálcicas- evitando que precipiten y constituyan
nuevos cálculos o incrementen el grosor de
los existentes.
INDICACIONES
Como se puede deducir de su acción terapéutica,
la ingesta de agua dialítica está indicada
siempre que sea necesario eliminar y/o evitar
que se formen cuerpos cristalinos en el organismo.
Y aunque en estos casos es eficaz por sí misma
los expertos recomiendan que se utilice también
como coadyuvante de otros tratamientos o terapias,
lo que es posible por su acción exclusivamente
física y no química ya que no provoca efectos
secundarios ni interacciones indeseables.
Las principales afecciones para las que está
indicada el agua dialítica son éstas:
-Litiasis renal: se puede emplear como
tratamiento preventivo en pacientes con antecedentes
de litiasis renal, ya sea de uratos o de sales
cálcicas (oxalato, carbonato, fosfato, etc.).
Además favorece y obliga a ingerir agua que
es la base terapéutica de la litiasis con
el fin de aumentar la diuresis. Por otro lado,
se constituye en tratamiento expulsivo durante
o después del episodio agudo de cólico gracias
a su poder para redondear y fragmentar los
cálculos.
-Litiasis biliar: los cálculos biliares
están compuestos generalmente por capas de
colesterol, calcio y bilirrubina. Pues bien,
el agua dialítica actúa disolviendo las sales
cálcicas que, al desaparecer, hacen los cálculos
existentes gelatinosos y blandos y, por tanto,
menos peligrosos. Así se facilita y se hace
más eficaz el tratamiento para eliminar el
colesterol por otros medios. Y actúa de la
misma forma con el molesto "barrillo" que
acompaña a los cálculos biliares haciéndolo
más fluidos y facilitando su expulsión a través
de los conductos biliares.
-Gota o Artropatía úrica: el agua dialítica
actúa disolviendo los cristales de ácido úrico
y/o evitando que se formen. Ahora bien, hay
que tener en cuenta que no actúa sobre los
niveles de ácido úrico, algo que habrá de
tratarse por otros medios.
-Prevención de depósitos cálcicos en las
arterias (arteriosclerosis, ateroma):
el agua dialítica disuelve los depósitos cálcicos
y hace que las arterias recobren su elasticidad
con lo que se facilita la eliminación de colesterol
por otros medios.
-Medicina deportiva: estudios realizados
por especialistas en la materia han demostrado
la eficacia del agua dialítica en deportistas
dedicados al culturismo. Estos deportistas,
al tener que ingerir en sus dietas grandes
dosis de proteínas, tienen tendencia a mostrar
elevadas tasas de ácido úrico. Sin embargo,
el uso habitual en sus dietas de este agua
ha impedido la cristalización del ácido úrico
en las articulaciones y musculatura facilitando
un entrenamiento físico normal.
-Depurativo general: el agua dialítica
arrastra y elimina residuos minerales de todo
el organismo. Esto permite aplicar otros tratamientos
o terapias (hidrología, homeopatía, acupuntura,
etc.) haciéndolos más eficaces y potenciando
la actividad de los mismos.
-Otras indicaciones: existen casos
-algunos excepcionales- en los que la presencia
de cuerpos cristalinos puede ser molesta o
perjudicial y en los que el agua dialítica
también es eficaz. Por ejemplo, en casos de
microcristalizaciones en el sistema linfático
o de exceso de calcio en lágrimas. También
en personas en silla de ruedas la inmovilidad
-temporal o permanente- produce un aumento
de residuos cristalinos que en muchos casos
derivan en problemas litiásicos. Pues bien,
el uso del agua dialítica permite mejorar
su calidad de vida.
Éstas son, en suma, las principales propiedades
terapéuticas de un procedimiento físico lógico
y contrastado. Y que cuenta a su favor con
el hecho de ser un tratamiento no invasivo,
sencillo, barato, cómodo y de fácil utilización
que puede suponer un importante alivio para
personas afectadas por problemas renales.
Sara Muñoz
Preparación del agua dialítica
La preparación del agua dialítica se ha ido
perfeccionando hasta lograr un método sencillo,
cómodo y fácil de usar:
1) Llene de agua un vaso corriente de
aproximadamente un cuarto de litro, preferentemente
alto. Es mejor usar agua mineral pero puede
echar de agua de grifo si no es muy dura. No
use, en todo caso, infusiones de hierbas para
prepararla.
2) Introduzca la ampolla de vidrio en
el agua durante 24 horas. Eso basta para que
la energía generada por los cristales del interior
de la ampolla atraviese el vidrio y la transmita
al agua. Que el color de los cristales contenidos
en la ampolla sea más o menos amarillento no
influye en su actividad. Eso sí, no caliente,
enfríe o agite el agua preparada antes de tomarla
pues podría desvirtuar su acción.
3) Bébala inmediatamente después de retirar
la ampolla.
4) Sepa que cada ampolla sirve para
preparar 40 vasos (unos 20 litros). A partir
de entonces la energía emitida disminuye considerablemente
hasta agotarse.
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