|
|


| ENRIQUE
SÁNCHEZ DE LEÓN: "LA AGENCIA DEL MEDICAMENTO TIENE COMPORTAMIENTOS
EXCESIVOS" |
Enrique
Sánchez de León, abogado y ministro de Sanidad
con UCD, se ha convertido en referencia de
las numerosas personas y empresas que en los
últimos años han sufrido las decisiones de
la Agencia Española del Medicamento que dirige
Fernando García Alonso, cuyos "comportamientos
excesivos" -según el siempre exquisito y correcto
lenguaje que emplea este experto en Derecho
Sanitario- analizamos con él en una amplia
entrevista.
Enrique Sánchez de León, el abogado que
lleva la defensa tanto de Rafael Chacón
y de Chacón Farmacéutica -empresa responsable
de la fabricación y comercialización del Bio-Bac-
como de Fermín Moriano -uno de los
médicos falsamente imputados- y de varios
de los consumidores del producto, posee una
amplísima y extensa experiencia profesional
y política.
Perteneciente al cuerpo de Inspectores Técnicos
de Trabajo, fue Jefe de Inspección de Trabajo
en Navarra y Delegado de Trabajo en Orense,
Málaga y Guipúzcoa antes de ser nombrado Secretario
General Técnico del Ministerio de Trabajo.
Desde entonces, su carrera en la política
le llevaría a los cargos de Director General
de la Seguridad Social en el Ministerio de
Trabajo, Director General de Política Interior
en el Ministerio de la Gobernación y Ministro
de Sanidad y Seguridad Social. Diputado por
Badajoz en tres Legislaturas, fue también
presidente de la Comisión de Política Social
y Empleo en el Congreso de los Diputados.
Su actividad en el ámbito empresarial no ha
sido menos importante: presidente de Campsa,
de Editora Nacional, de Altamira
y de Climsa fue también consejero de
Ensidesa, Bazán, Metra Seis,
EOSA, Grupo Alas y Pilaster
además de Secretario General de Bankunión.
Actualmente, además de dedicarse al ejercicio
de la abogacía -está especializado en temas
de asesoramiento empresarial y en Derecho
Sanitario- es presidente de Ofisalud
y Defensor del Asegurado de Sanitas
así como patrono de la Fundación Adecco
para la integración laboral y vicepresidente
del Jurado de la Asociación de Autocontrol
de la Publicidad.
Una experiencia vital que, evidentemente,
lo convierte en interlocutor idóneo para plantearle
cuestiones de clara actualidad en el ámbito
de la Salud, un sector que tan bien conoce.
Y eso hicimos. Entrando de manera directa
y a fondo en la charla como es nuestro estilo.
-Que las actuaciones de los actuales responsables
del Ministerio de Sanidad y Consumo no están
siendo precisamente muy correctas, especialmente
en los últimos tiempos, parecen demostrarlo
la cantidad de recursos, denuncias y querellas
con las que hoy se enfrentan tanto el ministerio
como diversos funcionarios del mismo, especialmente
en la Agencia Española del Medicamento. ¿Qué
opinión tiene sobre ello?
-Efectivamente, eso que Vd. indica está sucediendo.
La Agencia Española del Medicamento está teniendo
comportamientos excesivos. En esta última
semana he recibido en el bufete a los directivos
de un laboratorio de productos dietéticos
al que se le han inmovilizado todos sus productos
y a una farmacéutica a la que se la acusa
de pertenecer a una trama de médicos y farmacéuticos
para comercializar un producto clandestino.
Acuden juntos a estos establecimientos sanitarios
inspectores de Sanidad, miembros de la Guardia
Civil y funcionarios de Juzgado, y registran,
sin conocimiento de causa y con contradicciones
verbales entre ellos mismos. Como letrado,
me parece todo excesivo por razones estrictamente
jurídicas. Explicarlas aquí sería largo y
prolijo.
-Usted es el letrado de varias de las
empresas afectadas por la retirada de productos
dietéticos ordenada por la Agencia Española
del Medicamento. ¿Cómo valora globalmente
lo que está sucediendo? ¿Cómo se entiende
que algunas empresas afectadas por la decisión
del Ministerio hayan tenido incluso que cerrar
ya ante una medida tan discutible o estén
a punto de hacerlo? ¿No se ha actuado con
una ligereza injustificable?
-Por esquematizar la situación, le diría
dos cosas: Una, la Ley del Medicamento está
por desarrollar en muchos de sus ámbitos objetivos
y en alguno de ellos se ha producido un vacío
legal, contradictorio con la evolución del
mercado europeo respecto a los productos que
comercializa; y dos, las autoridades sanitarias
interpretan, en su consideración personal,
el "principio de precaución" de forma excesiva.
La conjugación de estos dos aspectos de la
cuestión, exclusivamente jurídicos, podría
enhebrarse con un sentimiento, o actitud,
de prepotencia funcionarial. Aunque ello incluye
una valoración que yo sólo formulo desde las
consecuencias de sus actos administrativos.
Por otra parte, no me resulta embarazoso constatar
el "realismo" de algunos perjudicados que,
cuando les dicen "Y ahora, Vd. puede reclamar
al juez, o vaya al abogado", han de decidir
enfrentarse con unos funcionarios con los
que tienen que tratar otros asuntos. La mezcla
de todo ello produce, sin duda alguna, disfunciones
jurídicas reprobables.
-Son muchas -cada vez más- las voces que
denuncian la actuación de los actuales responsables
de la Agencia Española del Medicamento. ¿Cree
que hay suficientes elementos de juicio para
abrir una investigación e, incluso, presentar
una denuncia o querella contra ellos como
muchas personas defienden?
-No me corresponde un juicio personal
público sobre este tema. Por supuesto que
lo tengo, pero a disposición de mi condición
de abogado. Lo que sí he hecho, evidentemente
sin éxito, es solicitar atención, entendimiento
y diálogo, estrictamente en el plano técnico,
y también en el humano. Creo que lo que está
ocurriendo es un problema abordable, unas
veces desde el puro acuerdo entre Administración
y administrados, y otro desde la consideración
humana de los problemas que un sector tan
sensible como el de la salud conlleva cada
día.
-Abundando en mi pregunta anterior, ¿no
cree que sería necesario establecer alguna
comisión independiente que se encargue de
controlar la rectitud de las decisiones que
en una materia tan sensible e importante cono
es la salud se toman hoy en los ministerios
de Sanidad de todo el mundo? ¿E, incluso,
que deberían controlarse de oficio los patrimonios
de las personas que asumen determinados cargos
asumiendo de antemano que estos deberían aceptarlo
gustosa y voluntariamente?
-Lo de la comisión independiente no lo
veo si no es en un marco más global y extensivo.
El problema sería cómo se garantiza la independencia
de sus componentes. Otro Informe Abril
en las circunstancias en que aquél se
produjo no sería lo mejor a pesar de su utilidad.
En cuanto a lo de los funcionarios, quiero
indicarle que yo les tengo, y lo he demostrado
mil veces, un profundo respeto. El funcionario
tiene unas normas de actuación que le constriñen
y a ellas deben atenerse. Otra cosa es el
"ambiente" o la actitud con que crean deben
comportarse. Para moldear esto sólo existe
una receta: deben ser "inspirados" por la
dirección "política". Si el funcionario no
es ético de por sí, excepcionalmente, o se
siente "presionado" por sus superiores, pueden
producirse casos denunciables.
-Se acusa a actual Ministra de Sanidad
y Consumo, Ana Pastor, de estar demasiado
ocupada acudiendo a actos donde "hacerse la
foto" como para enterarse siquiera de lo que
pasa en su ministerio. Usted, que ha sido
ministro de ese mismo departamento, ¿entiende
que Sanidad esté hoy en manos de "los técnicos"
y sean estos los que hagan y deshagan teniendo
en cuenta las presiones a que están sometidos
por parte de los grupos de poder que hoy controlan
lo que algunos llaman ya el "negocio de la
enfermedad"?
-Yo sólo le respondo en el ámbito jurídico.
Estoy ajeno a toda valoración política y personal.
Por tanto, permítame no responderle en el
contexto de esta entrevista.
-El gasto farmacéutico aumenta cada año
sin cesar en España y en el mundo sin que
la salud de los ciudadanos mejore en general
por ello a pesar de las declaraciones propagandísticas
e interesadas en ese sentido: más bien parece
ocurrir lo contrario. Como ex Ministro de
Sanidad y, por tanto, persona con criterio
formado, ¿no piensa que se está abusando actualmente
de la prescripción de fármacos sintomáticos?
A fin de cuentas, todos sabemos que la mayor
parte de las medicinas no cura ninguna de
las enfermedades para las que se prescriben...
-Su afirmación sobre el crecimiento del
gasto farmacéutico se constata cada día, aquí
y en otros países comunitarios. El problema
principal es la forma de combatirlo. Y en
ese orden de cosas, mi opinión es que los
prejuicios, las urgencias y los recursos a
lo más fácil impiden un acercamiento real
a la solución de un problema que afecta a
todos -a todos sin exclusión- los segmentos
de la vialidad del medicamento. Y el problema
accesorio, pero no menos importante, es cómo
se carga financiación y metodología operativa
a cada sector. Los fracasos de la política
sanitaria en ese orden de cosas son tan evidentes
como claras son las razones de los mismos.
-Muchas personas aseveran que hoy las
decisiones de la inmensa mayoría de los ministerios
de Sanidad del mundo occidental siguen básicamente
las directrices de las multinacionales farmacéuticas
y atienden ante todo sus intereses. ¿Cuál
es su opinión?
-Hay también muchas personas que creemos que
eso no es así. Lo cual no excluye la demostración
de su aserto en casos concretos. El problema
es de "concepción" de la política farmacéutica,
que siempre debe ser secuencial a unos "principios"
de atención al derecho a la salud, que no
parece tan claro a la hora de instrumentarlo.
-¿Cómo valora que en pleno siglo XXI el
Ministerio de Sanidad siga a estas alturas
sin regular las llamadas medicinas complementarias
o alternativas? ¿No resulta ridículo que la
validez científica o terapéutica de disciplinas
que se estudian hoy incluso en universidades
de los países más desarrollados del mundo
sean aún puestas en entredicho en nuestro
país?
-Ahí hay una vieja polémica en los "principios"
que antes le señalaba. ¿Más seguridad o más
eficacia? ¿Y cómo se pondera una y otra? Cada
sistema debe matizar, pronunciarse sin prejuicios.
Para mí hay dos cosas claras: una, que el
empirismo debe ser considerado y cuidar mucho
que no se refugie en el mismo ningún fraude,
ningún timo; y otra, que el cientifismo no
se engríe, es decir, no se muestre ni dogmático
ni insensible. He tenido oportunidad de decir
hace poco que la ciencia ni es siempre verdad,
ni a ésta, a veces, la condiciona aquélla.
En el equilibrio está el hombre y lo que le
rodea. Y, sobre todo, el paciente.
-¿Qué opina del hecho de que en el sistema
sanitario español sólo se cubran con cargo
a los presupuestos del Estado las terapias
de la Medicina alopática, convencional o farmacológica
y no las demás maneras de afrontar los problemas
de salud a pesar de que la validez y eficacia
de muchas de ellas están reconocidas hasta
por la Organización Mundial de la Salud (OMS)?
¿Cómo se explica que el Estado no permita
hoy a un ciudadano decidir si prefiere acudir
a un homeópata, a un osteópata, a un acupuntor,
a un quiropráctico o a un naturista -por poner
sólo algunos ejemplos- en lugar de a un médico
convencional o alópata?
-Me remito a la respuesta anterior, con un
añadido. En la filosofía moderna, en la sociología
postmoderna y en los desarrollos constitucionalistas
del derecho a la salud, cada vez se entroniza
más la autonomía en la decisión del paciente.
Es un "principio" de los que les decía antes.
Las autoridades sanitarias no "conceden" el
derecho a la protección de la salud, sólo
lo instrumentan. Y en esa instrumentación,
como le digo, cada vez más, hay que respetar
la libertad y la dignidad del paciente, es
decir, su autonomía.
-Usted representa legalmente a D. Rafael
Chacón y a Chacón Farmacéutica en el llamado
"caso Bio-Bac". ¿Cómo podría resumirnos sus
impresiones de lo que está pasando con este
producto?
-No sería sincero con Vd. si no le manifestase
que, en este caso concreto, me producen rubor
e indignación algunas de las actitudes que
contemplo. Yo, como letrado, no tengo obligación
de demostrar que Bio-Bac es seguro y eficaz.
Sí la tengo en el orden de que se garantice
que los pronunciamientos al efecto se ajusten
a Derecho y a humanidad. En el orden jurídico
está todo, o casi todo, por hacer. Y es inquietante
oír que eso tienen que arreglarlo los "técnicos"
o los "jueces". Es, sencillamente, inadmisible.
Y en el orden humano es simplemente descalificante
cómo se trata a los pacientes. No puedo entenderlo.
Como datos últimos sí puedo indicarle que,
a falta de un diálogo sereno, no prejuiciado
y que aborde el conjunto de problemas en cuestión,
"los jueces" están haciendo, dentro de lo
que pueden, su función. Concretamente, han
admitido nuestra petición de diligencias de
pruebas solicitando un análisis contradictorio,
lo que ha sido encargado al Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, y que la Agencia
Española del Medicamento se pronuncie sobre
la virtualidad de los ensayos preclínicos
y clínicos que existen y han estudiado...
mientras alguien negaba hasta su realidad.
¿Qué ocurre, pues? Pues que mientras las autoridades
sanitarias, en su conjunto, quieren mirar
para otro lado, las posturas se radicalizan
y muchos interesados quieren ir a cualquier
parte por la tremenda. Este asunto, sin duda,
ya lo verá, puede llegar a tener consecuencias
de todo tipo. Por insensibilidad y por torpeza.
José Antonio Campoy
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
.
|
|