CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 201 / FEBRERO / 2017

Estimado Director: quisiera que publicara en la revista la Carta Abierta que he decidido hacer llegar públicamente al Dr. José Miguel Monzón, más conocido en su faceta televisiva como El Gran Wyoming. Es ésta: “Muy Sr. Mío: le escribo esta carta como Licenciada en Medicina y Cirugía que ejerce la Medicina convencional y asimismo utiliza terapias complementarias y alternativas por saber a ciencia cierta que muchas de ellas son eficaces y están fundamentadas como públicamente reconoce desde hace décadas la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).  Y tal es la razón de esta carta: hace unas semanas vi que usted, médico no ejerciente, se burlaba en uno de sus programas de la Homeopatía y quedé anonadada. Sigo su programa desde hace años porque me encanta que sea tan mordaz y crítico sobre los aspectos políticos de nuestro país pero lo que no entendí es que usted criticara y se burlara de una disciplina que no solo cuenta con el respaldo de la OMS sino del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa. Es más, la ejercemos MILES DE MËDICOS convencionales de todo el mundo formados universitariamente e inscritos en los colegios oficiales.  Me consta que quienes entre mis colegas desconocen los fundamentos de la Homeopatía la descalifican porque ya se sabe que quien lo ignora todo sobre una disciplina recurre habitualmente a la descalificación para ocultar su ignorancia desviando la atención del fondo del asunto pero no esperaba eso de usted. Especialmente porque el principal argumento de que según el  número de Avogadro a partir de cierta dilución ya no queda sustancia que justifique su acción terapéutica está desfasado y científicamente superado. Estudios recientes realizados en la India en los últimos cinco años han demostrado la existencia de una nueva realidad que obliga a replantearse el uso de la constante de Avogrado como medida de lo material ya que el factor de dilución homeopática excede ese número en varios órdenes de magnitud a pesar de lo cual sigue existiendo materia original en ellas en forma de nanopartículas con acción biológica. Solo hay que leerse los últimos trabajos del Premio Nobel Luc Montagnier para darse cuenta de que el manido y falaz argumento de que la  Homeopatía no está científicamente fundamentada es absolutamente incierto. Es más, se omite un hecho incuestionable: miles de médicos la usan en su práctica clínica con éxito ¡desde hace más de 250 años! Su utilidad y eficacia están tan fuera de tduda que hoy día tanto en Europa como en Estados Unidos los productos homeopáticos tienen la consideración legal de fármacos. De hecho en España solo pueden venderse desde hace tiempo en farmacias. Olvida usted además que quien desarrolló la Homeopatía, Samuel Hahnemann, era médico convencional. Y que los productos homeopáticos fueron los primeros en someter su eficacia al método científico. Los fármacos de síntesis empezaron a hacerlo mucho después. Además Hahnemann no testó su eficacia en animales como se hace con los fármacos de síntesis -porque la inmensa mayoría son iatrogénicos y peligrosos- sino en él mismo, su familia y sus amigos anotando cuidadosamente los síntomas que aparecían al tomarlos altamente diluidos  y dinamizados. Solo luego empezó a  prescribirlos a sus pacientes. Un ejercicio de honestidad que los defensores de los medicamentos nunca se prestarían a emular ya que si los fabricantes y quienes los aprueban y sus familiares fueran obligados a consumirlos ¡no se habría aprobado casi ninguno! De hecho la aprobación de muchos  constituye un escándalo. Los médicos lo sabemos muy bien porque todos nos hemos visto obligados a vivir situaciones bochornosas ante nuestros pacientes cuando después de haberles recetado determinados fármacos éstos se enteran de que los han retirado del mercado por ineficaces y/o peligrosos para la salud. Y al menos yo aun estoy esperando que las autoridades y los laboratorios me pidan perdón y se lo pidan a los pacientes. Es más, resulta indignante que las víctimas de los fármacos sean atendidas e indemnizadas en Estados Unidos y aquí no reciban no ya una compensación económica  -que también- sino ni siquiera una disculpa. Mire, quienes además de la Medicina convencional usamos terapias naturales holísticas y propugnamos una Medicina Integrativa que valore lo mejor y más útil de cada una de ellas estamos hartos de descalificaciones gratuitas, muchas veces calumniosas e injuriosas. Es inadmisible y algunos no estamos dispuestos ya a que se mancille una y otra vez nuestro honor y se ponga en duda nuestra ética y nuestra profesionalidad. ¡’Ya está bien!  Como estamos hartos de los grupos de presión creados por los grandes laboratorios farmacéuticos para presionarnos y condicionar nuestra práctica médica a fin de que recetemos sus fármacos. Se dice que es ilegal pero siguen haciéndolo. Es más, los gobiernos han permitido que la formación médica continuada esté en sus manos y que tengamos que acudir a cursos, seminarios y congresos vacíos de contenido real que solo pretenden imponernos protocolos médicos basados en sus fármacos. Y haciéndonos “regalos” que ocultan de mil maneras. Y llevándonos a viajes y cruceros masivos a cuyos actos ya ni se acude si no es obligatorio y hay control. Y ofreciéndonos dictar conferencias jugosamente pagadas en las que decir lo que imponen. O pagándonos por firmar trabajos y artículos que no hemos hecho o escrito. O permitiéndonos publicar en revistas de “prestigio” si estamos dispuestos a… lo que sea. La mayoría de la gente lo ignora pero los médicos de los servicios sanitarios públicos actuales  no tienen hoy poder decisorio sobre cómo tratar a sus pacientes;  se limitan a aplicar los protocolos impuestos por la industria, sean o no eficaces. Una industria que lleva décadas intentando que los médicos no tengan libertad para ejercer y se sometan a los protocolos básicamente farmacológicos que han diseñado en función de sus intereses y no del de los enfermos.     Mire, Sr. “Wyoming”, utilice usted su poder mediático para denunciar todo esto en lugar de hacer el juego a quienes intentan acabar con la libertad en el ámbito de la Medicina. Y recuerde que quienes ejercemos la Homeopatía -y otras disciplinas igualmente válidas- merecemos como mínimo respeto porque nuestros conocimientos tienen tanto fundamentación científica como clínica aunque algunos colegas ignorantes y prepotentes lo duden. Entre quienes usamos la Homeopatía hay médicos sin especialidad pero también  muchos especialistas de todo tipo y formación, algunos de tipo muy avanzado. Y entérese de que quienes utilizan la  Homeopatía y otras disciplinas complementarias y alternativas pertenecen al segmento de población más formado y preparado intelectual y profesionalmente de la sociedad. En fin, espero que esta carta sirva para que aplique las buenas intenciones de su programa cuando dice eso de “ahora que ya han leído los periódicos vamos a contarles la verdad“. Atentamente,

Dra. Montserrat Palacín  

Publicamos su carta aunque nos extrañaría mucho que la persona a la que usted se dirige vaya a responder. En cuanto a su contenido es obvio que lo compartimos íntegramente. De hecho hemos dedicado tanto a la validez y eficacia de las mal llamadas medicinas complementarias y alternativas como a denunciar la corrupción del actual sistema sanitario multitud de editoriales, noticias y reportajes como puede comprobarse en nuestra web –www.dsalud.com– leyendo los numerosos textos agrupados en al menos -hay más- estos dos apartados Fraudes y falsedades en el ámbito médico (www.dsalud.com/reportajes/fraudes-y-falsedades-en-el-ambito-medico) y El peligro de los fármacos (www.dsalud.com/reportajes/el-peligro-de-los-farmacos). En cuanto a la  Homeopatía nos limitaremos a recordar el editorial que sobre esta disciplina publicamos en el nº 189 con el título La Homeopatía, científicamente fundamentada en el que -entre muchas cosas- ya dijimos que solo los ignorantes niegan a estas alturas que los productos homeopáticos funcionan. Texto en el que explicamos que la propia Organización Médica Colegial (OMC) acordó pedir en dos asambleas -celebradas el 2 de octubre de 2004 y el 12 de diciembre de 2009- que su práctica sea reconocida como “acto médicoy se ejerza en los centros sanitarios solo por profesionales de la Medicina aunque los actuales dirigentes, más afines a la gran industria, se muestren ahora contrarios a ella a pesar de que en España recetan productos homeopáticos más de 10.000 médicos según la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria Cantabria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria Cantabria (semFYC). En cuanto a lo que usted recuerda de la constante de Avogrado nos remitimos a los artículos que con los títulos Luc Montagnier: ¡El ADN transmite electromagnéticamente información al agua! y La memoria del agua publicamos en los números 138 y 140 respectivamente. Y que Montagnier tenía razón lo demuestra que en los últimos años diferentes equipos de investigadores han constatado en diversas diluciones dinamizadas la presencia de nanopartículas de la misma naturaleza que la sustancia original -vegetal, animal o mineral- habiéndose publicado el último trabajo en International Journal of High Dilution Research. Lo explicamos de forma amplia en el artículo ¡Descubren nanopartículas en las diluciones homeopáticas! que publicamos en el nº 189.

 

Sr. Director: no hay cadena de televisión en España que no nos bombardee a diario con anuncios de productos para bajar el colesterol alegando que su exceso en sangre es un factor de riesgo para la salud y que disminuir ese nivel protege el corazón y el cerebro. Sin embargo navegando por su web veo que ustedes lo niegan. Es más, dicen que se trata de un alcohol y jamás he oído decir eso a ninguno de los médicos con los que he trabajado. Reconozco que he sabido de su revista hace apenas unos días porque me llamó la atención en un kiosco al ver en portada que cumplía 200 números e ignoro todo lo que han publicado pero les agradecería que me respondieran o me dijeran dónde buscar más datos porque tengo 72 años, me cuesta enfocar la vista y el ordenador no me seduce. Y aprovecho para felicitarles porque soy enfermera -ya jubilada- y el contenido de ese número me ha sorprendido y encantado. ¡Lástima no haber sabido antes de ustedes! Atentamente,

Pilar Martínez
(Madrid)

Hemos dado ya respuesta a su inquietud en varias ocasiones y por razones obvias nuestra respuesta no va a cambiar por ello. Así que volvemos a recordar que todas las células necesitan colesterol para mantener saludables sus membranas; tanto la pared celular externa como las membranas que cubren el núcleo, las mitocondrias (unidades de producción de energía) y los lisosomas (sistema digestivo de la célula). El colesterol es vital para el organismo, especialmente para la salud mental. Además si el colesterol está alto en sangre puede deberse a que en el organismo hay déficit de él en algunas zonas y a través del suero sanguíneo se está llevando hacia ellas. La afirmación pues de que tener en sangre alto el nivel de colesterol total es peligroso no se sostiene; como no se sostiene la afirmación de que puede provocar problemas cardiovasculares o la de que hay “tipos de colesterol” distintos. Es más, el colesterol lo usa el organismo para evitar que uno se desangre taponando las grietas que aparecen en las arterias cuando éstas se deterioran por falta de nutrientes y de ahí que la estrategia adecuada para prevenir problemas cardiovasculares pase por proporcionar al cuerpo los imprescindibles: vitaminas -la C y la B sobre todo-, minerales -especialmente magnesio, cobre, potasio y calcio-, aminoácidos -en especial lisina y prolina-, bioflavonoides y coenzima Q-10.  Y sí, el colesterol es un alcohol graso. Pertenece al grupo de los esteroides, compuestos que muchos consideran lípidos porque sólo se solubilizan en disolventes orgánicos; es decir, no se disuelve ni en el agua ni en la sangre. Pero lo cierto es que la naturaleza química de los esteroides es muy diferente a la de los lípidos. El colesterol lo fabrican las células en su citoplasma a partir de compuestos sencillos como el ácido acético, es precursor de muchos otros esteroides biológicamente activos -como los ácidos biliares-, numerosas hormonas y la vitamina D3 y cumple muy diversas funciones metabólicas siendo el órgano que principalmente lo produce el hígado. En suma, es vital para el organismo; especialmente para la salud mental. De hecho el cerebro representa sólo el 2% de la masa corporal y sin embargo contiene el 25% de todo el colesterol del organismo lo que se debe a que las neuronas lo necesitan tanto para el transporte de las señales por los axones en la sinapsis como para el crecimiento y reparación de las vainas de mielina que recubren las fibras nerviosas. Agregaremos que si el colesterol está alto en sangre puede deberse a que en el organismo hay déficit de él en algunas zonas y a través del suero sanguíneo se está llevando hacia ellas y de ahí que en los análisis aparezca que hay exceso en sangre. Luego las estatinas agravarían el problema en lugar de ayudar. Resumiendo: no se sostiene la afirmación de que tener en sangre altos los niveles de colesterol total y LDL es peligroso para la salud. Como tampoco se sostiene la afirmación de que pueden provocar problemas cardiovasculares.

 

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