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| CABELLO:
LA CAÍDA MÁS DOLOROSA |
Si su pelo se cae excesivamente
existen diversas causas que pueden provocarlo
como trastornos dietéticos, enfermedades autoinmunes,
tratamientos médicos, factores hereditarios
o, incluso, problemas de origen nervioso. Sea
cual sea la causa, conviene detectarla cuanto
antes y seguir las recomendaciones terapéuticas
adecuadas para cada caso específico.
La alopecia o caída anormal del cabello,
si bien se presenta con más frecuencia en hombres
que en mujeres puede afectar a ambos sexos a
lo largo de su vida. Son numerosos los factores
implicados en el proceso y existen además diferentes
tipos de caída por lo que el diagnóstico correcto
y a tiempo de un dermatólogo será clave a la
hora de frenar la pérdida excesiva de cabello.
En un grado variable, la caída del cabello nos
afecta a todos. Es por tanto un fenómeno normal
siempre que se produzca a un ritmo moderado.
El problema aparece cuando la pérdida no se
ve compensada con un crecimiento equivalente,
lo que delataría un empobrecimiento de la papila
dérmica situada en la raíz del pelo, auténtica
fuente del mismo que contiene numerosos vasos
capilares y cuyo funcionamiento es sumamente
sensible a cualquier condición de nuestro organismo,
en particular a los problemas hormonales, el
estrés, la fatiga y la desnutrición. Sólo cuando
la caída es significativa y persistente en el
tiempo podemos hablar de un problema de alopecia.
Ahora bien, con respecto a la alopecia conviene
desterrar algunos mitos. No es cierto, por ejemplo,
que ésta se vea estimulada por el uso de sombreros,
cascos o gorras ni que exista relación alguna
entre alopecia y virilidad. Además, un buen
champú podrá ser un estupendo aliado en el tratamiento
pero nunca aportará por sí solo la solución
al problema. Los afectados por este problema
estético -pero de importantes repercusiones
psicológicas y sociales- saben que cualquier
terapia para combatir la alopecia exige aunar
diferentes tratamientos y que la constancia
es un requisito indispensable para obtener resultados.
Sólo el dermatólogo estará capacitado, tras
ejecutar pruebas de tracción, de análisis cuantitativo
del pelo desprendido y un examen microscópico
del tallo y el bulbo capilar, para emitir un
diagnóstico certero e indicar las opciones terapéuticas
más adecuadas.
UN RITMO ININTERRUMPIDO
Un cabello normal tiene una
vida media de varios años durante los que pasa
por tres estadios distintos: el anágeno o fase
de crecimiento, que puede durar hasta siete años,
una etapa en que los cabellos se vuelven extraordinariamente
sensibles a las alteraciones dietéticas y químicas;
el periodo catágeno, fase muy corta que sólo dura
algunas semanas durante las que el crecimiento
se detiene y el folículo capilar reduce su tamaño
acercándose a la superficie del cuero cabelludo;
y la fase de telógeno o reposo, durante la que
el cabello no crece.
Un adulto normal tiene aproximadamente un 10%
de su capital capilar en reposo de modo que, considerado
globalmente, todos los días algunos de nuestros
cabellos se pierden y otros empiezan a crecer.
La duración del ciclo capilar depende asimismo
de la edad, de la zona corporal y de la longitud
y grosor del vello.
Un estrechamiento del folículo piloso produce
la consiguiente miniaturización del cabello y
la pérdida de masa capilar. Es un proceso natural
e irreversible que se acentúa con el paso del
tiempo. Pero cuando se presenta demasiado pronto
o con un ritmo excesivo crea numerosos problemas
a quienes la padecen. Como norma general, se aconseja
que en estos casos se acentúe la importancia de
una limpieza regular con un champú suave, con
agua no demasiado caliente para no irritar el
cuero cabelludo y frotamientos que no sean bruscos.
La nutrición del cabello también es importante.
Para oxigenar el cuero cabelludo el mercado ofrece
hoy ampollas de vitaminas y otras sustancias activas
que han de ser aplicadas regularmente varias veces
al año según el grado de alopecia.
PATRONES MASCULINOS Y
FEMENINOS
Los síntomas típicos de la
cistitis incluyen La caída de cabello masculina
-o alopecia androgenética- se debe a una elevada
sensibilidad heredada a una hormona presente de
forma natural en el organismo conocida como DHT
que alcanza pronunciadas concentraciones en el
cuero cabelludo acortando la fase de crecimiento
del pelo y acelerando su caída. Precisamente uno
de los tratamientos de este tipo de alopecia pasa
por reducir los niveles de DHT en el cuero cabelludo
revirtiendo así el proceso de caída.
La caída de cabello que sigue un patrón masculino
suele iniciarse con una discreta reducción de
la densidad capilar en la zona de las sienes para
progresar -con el paso del tiempo- hacia la coronilla
y la zona frontal. La herencia genética se considera
un factor de predisposición, si bien se mantiene
la duda de si ésta se debe a la acción de un solo
gen o, más probablemente, a la participación de
varios de ellos.
En ocasiones la alopecia masculina suele empezar
a edades tempranas, incluso inmediatamente después
de la pubertad. A partir de los 25 años la cuarta
parte de los varones habrá perdido un porcentaje
de su capital capilar, situación que afecta al
50% de la población masculina de más de 50 años.
Junto a la alopecia androgenética propia de los
varones existe otro tipo de caída capilar denominada
alopecia areata que toma forma de placas en el
cuero cabelludo con áreas de calvicie bordeadas
por cabellos rotos. En algunos casos, la situación
puede progresar hacia una pérdida total del pelo
en la cabeza (alopecia total) o de todo el cuerpo
(alopecia universal).
La alopecia areata afecta anualmente a 20 personas
de cada 100.000 y su frecuencia e incidencia es
similar para los dos sexos y todos los grupos
de edad. En cuanto a sus causas, continúan siendo
desconocidas aunque se relacionan con enfermedades
autoinmunes, factores hereditarios, exposición
a tratamientos médicos agresivos, estrés y trastornos
del sistema nervioso. Ciertas vitaminas tomadas
sin control y a dosis muy elevadas -como la vitamina
A- pueden ser, asimismo, causantes de la pérdida
de cabello al igual que la quimioterapia, los
fármacos anticolesterol, los antitiroideos y los
que inhiben la coagulación sanguínea. En la alopecia
areata el cabello suele aparecer nuevamente tras
varios meses aunque se dan casos en los que el
nuevo crecimiento no se produce.
En cuanto a la calvicie de distribución femenina,
conviene destacar que, al contrario de lo que
ocurre con los varones, rara vez progresa hacia
una pérdida total del cabello y lo más normal
es que se manifieste en el aclaramiento del cabello
en la zona frontal, los laterales y la coronilla.
Existen, asimismo, alopecias cicatriciales producidas
por quemaduras o lesiones graves, las causadas
por el desorden conocido como trocotilomanía o
hábito de arrancarse el cabello -más frecuente
en niños- y las calvicies tóxicas producidas por
dosis excesivas de fármacos o consecuencia de
enfermedades graves que cursan con fiebre elevada.
LOS TRATAMIENTOS
Hasta la fecha no existe ningún
tratamiento cosmético eficaz para combatir totalmente
la alopecia. No obstante, junto al uso de un champú
adecuado y tratamientos de nutrición y revitalización,
existen también algunos fármacos con los que es
posible obtener una moderada reversión del proceso
de pérdida.
Entre ellos destaca el Minoxidilo, utilizado
en soluciones tópicas y que promueve el crecimiento
capilar en alopecias masculinas, areatas y congénitas;
aplicado dos veces al día durante un año ha demostrado
incrementar el crecimiento capilar en el 50% de
sus usuarios.
En cuanto a la Finasterida -un inhibidor
de la dihidrotestorena-, en los estudios clínicos
ha logrado aumentar la cobertura capilar de las
zonas de calvicie en dos de cada tres hombres
tras dos años de tratamiento diario. Aunque a
dosis adecuadas su uso parece seguro, en ocasiones
se han detectado algunos efectos adversos en sus
usuarios como disminución transitoria de la libido
y de la función eréctil.
CONSEJOS Y REMEDIOS
NATURALES
* Los cabellos muy finos y debilitados requieren
la aplicación -una o dos veces por semana- de baños
de crema con ampollas reconstituyentes así como
cortar las puntas cada treinta días.
* Los cabellos gruesos y deshidratados por el
sol necesitan que se les aplique un buen acondicionador,
desde las raíces hasta las puntas. Los aceites naturales
son también útiles para recuperar la humedad perdida.
* Un chorro de vinagre durante el lavado le
proporcionará un brillo especial pero no olvide
después aclarar el pelo con abundante agua tibia.
* El champú y el acondicionador pueden incrementar
su poder suavizante si les añadimos unas gotas de
aceite de jojoba o de rosa mosqueta.
* El aceite de ricino o de almendras dulces
batido con yema de huevo resulta muy útil con los
cabellos teñidos y permanentados.
* Una alimentación equilibrada ayuda a prevenir
la caída. Potencie pues el consumo de frutas y verduras
y cuide el aporte de minerales.
* Utilice cepillos de púa dura y evite gomas
y recogidos tirantes.
* Masajee las cervicales y la nuca para incrementar
el riego sanguíneo de la zona y estimular el crecimiento
capilar.
EL CABELLO EN CIFRAS
Número de pelos por persona adulta: de 100.000
a 150.000
Diámetro: 40 a 100 milésimas de milímetro
o micras.
Longitud: 50 a 100 centímetros.
Densidad: 300-400 cabellos por centímetro
cuadrado.
Velocidad de crecimiento: 1 centímetro por mes.
Caída normal: 50 a 100 cabellos diarios.
Concha
Labarta
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