El famoso Tamiflu se extrae del anís estrellado

 

El principal componente del Tamiflu –fármaco que se dice podría servir para tratar la gripe aviar aunque se trata de pura elucubración- es ¡el anís estrellado o badiana! -fruto de un pequeño árbol conocido como Illicium verum Hook- y en él se encuentra una notable cantidad de aceite esencial rico en anetol, felandreno y limoneno, aldehídos y cetonas, cineol y algo de safrol. Composición que determina su acción carminativa, eupéptica, espasmolítica y antidiarreica. De hecho es lo primero que se suele dar en muchos lugares a los niños recién nacidos en cuanto empiezan con problemas digestivos ya que logra aplacar los gases. También se indica en las personas mayores que sufren gastroenteritis, meteorismo, espasmos gastrointestinales, catarros y bronquitis. En China se usa desde tiempos inmemoriales como especia para dar sabor a ciertos platos realizados con patos aunque también es frecuente en infusiones. Ahora bien, en dosis elevadas puede resultar tóxica. De hecho, entre los efectos secundarios conocidos y reseñados en muchos libros se dice que puede producir delirios, anestesia y convulsiones.
Pues bien, la FDA acaba de comunicar que ha detectado en 32 casos delirios, alucinaciones, encefalitis y convulsiones. Y la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) acaba de solicitar –el 16 de noviembre- a la multinacionalRoche que revise sus datos sobre la seguridad del Tamiflu tras haberse registrado problemas psiquiátricos en pacientes que tomaban el fármaco e, incluso, dos casos de presuntos suicidios: un joven de 17 años en febrero de 2004 y un niño de 14 en febrero del presente año. En ambos casos los adolescentes manifestaron antes del fatal desenlace un comportamiento anormal. Ya en noviembre del 2001 el Ministerio de Sanidad y Consumo prohibió la venta y distribución de anís estrellado en España al sospechar que su ingesta podría haber provocado efectos adversos en 20 lactantes.
Según el fabricante el Tamiflucontiene fosfato de oseltamivir, una sustancia que en el organismo se convierte en oseltamivir, droga activa que tiene la facultad de inhibir las neuraminidasas, unas enzimas de los virus de la gripe constituidas por glucoproteínas. Pues bien esa actividad neuraminidásica es esencial para que las partículas víricas recién formadas abandonen las células infectadas y prosigan la diseminación infecciosa por el organismo y eso es lo que impide el Oseltamivir activo. Además de bloquear el crecimiento de los virus gripales inhibiendo su replicación y patogenicidad.
La creadora de este fármaco antiviral fue la empresa norteamericana Gilead pero le vendió la patente a Roche en 1996. Sin embargo, tras el reciente anuncio de una posible pandemia Gilead alegó -oficialmente- que Roche no hacía esfuerzos suficientes por fabricarlo y comercializarlo, reclamó y tras una serie de negociaciones ambas empresas han decidido constituir dos comités conjuntos, uno que se encargará de coordinar la fabricación mundial del fármaco y decidir sobre la autorización a terceros para fabricarlo y otro para coordinar la comercialización de las ventas estacionales en los mercados más importantes, incluido Estados Unidos. Y Roche pagará a Gilead unas regalías que se situarán en principio entre el 14 y 22% según el volumen anual de ventas del Tamiflu. Es más,Roche ha comunicado que pagará a Gilead regalías retroactivas por valor de 62,5 millones de dólares. Y por si fuera poco la empresa norteamericana se quedará con otros 18,2 millones de dólares extra por unas ventas superiores a las contabilizadas entre 2001 y 2003. Puro y duro negocio a costa de la ingenuidad de la gente.
Rochese ha quedado con el 90% de la producción mundial de anís estrellado, árbol que crece fundamentalmente en China aunque también se encuentra en Laos y Malasia.
Sólo resta agregar que la terrible pandemia avanza a pasos agigantados. Ya ha provocado tantas muertes en el mundo como fallecimientos causa la gripe común en cualquier ciudad española en un mes.