Sigue la campaña para convencernos de que no hay relación entre teléfonos móviles y cáncer

 

Alejandro Ubeda, subdirector del Departamento de Investigación del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, afirmó durante la conferencia Campos electromagnéticos y cáncer que pronunció en el marco del XI Congreso de Protección Radiológica que se acaba de celebrar en Madrid que los resultados del estudio de las radiofrecuencias in vitro "no indican que provoquen daños directos en el ADN". Y que en las experimentaciones con mamíferos no se han observado cambios en su longevidad y no hay pruebas de que provoquen la aparición de linfomas o tumores. Agregó también que los estudios en animales no indican que los campos de frecuencia extremadamente bajos sean cancerígenos ni aceleradores de su desarrollo. Sólo admitió que en situaciones extremas de exposición pueden inducir efectos biológicos, como la estimulación directa de los nervios o los músculos. En cuanto a los estudios realizados en humanos aseveró que tampoco se han demostrado efectos relacionados con la electrofisiología del sueño, el sistema inmune o la química de la sangre. Eso sí, luego se curó en salud añadiendo que “el número de estudios realizados no es suficiente para obtener conclusiones válidas”.
Paolo Vechia –del Instituto Nacional de la Salud de Roma- agregaría por su parte que "actualmente no hay evidencias convincentes de que la exposición a radiofrecuencias acorte la vida de los humanos o induzca o promueva el cáncer". Y dijo que las medidas legales de precaución a tomar deben ser proporcionadas con el riesgo que se pretende limitar por lo que no deben ser muy restrictivas ya que “tienden a incrementar la preocupación pública”.
Lo que ambos investigadores silenciaron es que en tales experimentos no se utilizan teléfonos reales. Y el hecho de separar las frecuencias de un teléfono modificar los resultados como ya demostraron Youbicier y Simo. En otras palabras, sus trabajos están pensados para no encontrar lo que se busca.
Lea el lector el esclarecedor artículo que publicamos en este mismo número. Y luego plantéese en serio si le compensa ir todo el día con el teléfono móvil encima. Es su salud y su vida.