Actuando sobre una parte del cuerpo se puede tratar todo el organismo

La Medicina Tradicional China ha sido complementada en Occidente con el descubrimiento en los últimos 50 años de que hay otras zonas en el organismo además de las orejas, las manos y los pies en las que también se encuentran reflejados todos los sistemas y órganos del cuerpo. Zonas conocidas como microsistemas a las que se suman hoy las de la cavidad oral, las piernas y el conjunto cuello-cráneo. Un conocimiento importante porque a través de los puntos reflejos de cada microsistema se puede actuar sobre cada órgano o función, bien con masajes o agujas, bien con terapia neural o con luz láser. Nos lo explica Julio Alonso quien lo ha constatado con uno de los actores españoles más conocidos: Juan Luis Galiardo.

Pocos actores hay actualmente en la escena española tan envidiados como Juan Luis Galiardo quien a sus 72 años recién cumplidos acaba de cerrar con éxito una gira teatral por toda España con El Avaro, ocupa lugar en la cartelera junto a José Mota en la película La chispa de la vida y está rodando los nuevos capítulos de la segunda temporada de Gran Hotel -una de las series más vistas de televisión- junto a la actriz Concha Velasco. Sí, hoy el éxito le acompaña pero no mucha gente sabe que en octubre de 2010, poco antes de lo que él mismo denomina “renacimiento”, su carrera y vida pudieron quedar truncadas por un ictus cerebral. De aquel momento de su vida le quedan los recuerdos y el Premio Ictus 2011 en la categoría social por su valentía y fuerza frente a la enfermedad pero muchos ignoran –ya que lo cuenta por primera vez- que en su sorprendente recuperación jugaron un papel fundamental algunas de  las terapias complementarias que algunos ignorantes, en su desconocimiento, aún osan criticar sin conocer. “La mejoría en mi salud y en mi calidad de vida tras las primeras 24 horas –nos aseguraría durante nuestra charla- se debieron sin duda alguna a las terapias complementarias que utilicé”.

Debemos explicar que tras sufrir el ictus Juan Luis Galiardo despertó a las pocas horas en un centro hospitalario con parálisis de medio cuerpo, incapaz de incorporarse por sí mismo; luego comprobaría que había perdido además el sentido del equilibrio. Afortunadamente apenas veinticuatro horas después, desde la cama del hospital, pidió a sus médicos que permitieran acudir al centro a un amigo, Julio Alonso, director del Centro de Terapias Naturales Itaka de Madrid y miembro de nuestro Consejo Asesor, para que le ayudara en la recuperación. Por sus contactos durante mucho tiempo con las terapias naturales sabía de su eficacia y de la importancia de actuar en las primeras horas y afortunadamente sus médicos lo permitieron; en primer lugar porque se trataba de un centro privado -en uno público hubiera sido prácticamente imposible- y en segundo porque entendieron que no podían hacer mucho más y nada perdían con acceder a la intervención no invasiva del terapeuta.

Pues bien, de entre las opciones posibles Alonso escogió utilizar -consciente de los buenos resultados que en otros casos de ictus se habían ya conseguido- la técnica de Acupuntura craneal aplicada de acuerdo al microsistema de Yamamoto. “Allí mismo –nos diría Julio Alonso- hicimos la palpación en el cráneo y pusimos las agujas en los puntos que sabemos son especialmente eficaces para el ictus complementando luego  el tratamiento con la activación de otros puntos de la terapia craneal china -también indicado para el ictus-, en la que se conoce como ‘zona de las parálisis’. Y luego añadimos un imán -de los usados en Posturología- en la zona del mastoides, cerca del oído, porque tenía muy perturbado el equilibrio. Apenas cincuenta minutos después retiramos las agujas y Juan Luis podía ya incorporarse en la cama y buena parte su inestabilidad había desaparecido. Repetimos la sesión dos días más tarde -para entonces ya podía levantarse por sí mismo- y una hora después andaba por la habitación. Día y medio después realizamos una tercera sesión y al término de la misma pudo caminar por el pasillo habiendo recuperado en un 70% el equilibrio. Dos semanas después reanudó completamente su actividad laboral volviendo al teatro a continuar su trabajo como actor y productor. No tuvo que suspender su gira con El Avaro. Tras algunas sesiones más quedó libre de cualquier secuela relacionada con el ictus”.

Algún tiempo después Juan Luis Galiardo (lea en el recuadro adjunto la entrevista que le hicimos) recibiría el Premio Ictus 2011 por su valentía y fuerza frente a la enfermedad… sin que nadie supiera el importante papel que las terapias complementarias habían jugado en su recuperación.

LOS MICROSISTEMAS

Fue el médico japonés Toshikatsu Yamamoto quien descubrió que también en el cuello y el cráneo existe un microsistema de nuestro organismo; de diagnóstico en el cuello y de tratamiento en el cráneo. Y recordemos que se conoce como microsistema una zona pequeña del cuerpo que tiene la particularidad de estar energéticamente interconectada con la totalidad del organismo por lo que desde ella -mediante masajes, agujas de acupuntura, luz láser o inyecciones (sean de productos homeopáticos o anestésicos)- se puede influir en los distintos órganos y funciones.

Se sabe asimismo que toda alteración en un órgano se manifiesta en la zona del microsistema justo en el punto reflejo correspondiente. Y de ahí que haya varios puntos en cada microsistema a los que se denomina puntos de energía máxima o PEM sobre los que se puede actuar ayudando así al órgano al que corresponde. Una especie pues de “tratamiento a distancia”.

“Puedo asegurarle que los tratamientos de la salud a través de los microsistemashan experimentado un impulso increíble en los últimos años –nos diría Julio Alonso-porque son enormemente eficaces, rápidos y de fácil aprendizaje. Cualquier médico, enfermero o terapeuta puede aprenderlos fácilmente en tiempo récord. Y son compatibles con cualquier otro tratamiento -convencional o no- además de justificables desde la óptica de la Neurofisiología y la Neurología. Basta para entenderlo leer las obras El error de Descartesy En busca de Spínozaen las que su autor, Antonio Damasio, explica qué son los mapas corporales y la dimensión somatotópica del cerebro y, por tanto, la existencia de ‘disparadores’ que permiten actuar a distancia sobre órganos, vísceras y funciones. Obviamente a través de los microsistemas no se puede devolver la integridad a una estructura dañada pero si mejorar su función y aliviar el dolor. Permite por ejemplo que una persona pueda esperar mucho más tiempo para ponerse una prótesis en la cadera o en la rodilla sin sufrir dolores y, por tanto, sin tener que ingerir fármacos iatrogénicos hasta que se efectúe la intervención. Para los daños más importantes hay otros recursos: inyecciones de ARN, aplicación de inmunoglobulinas órgano-específicas, un tratamiento ortomolecular adecuado, una terapia enzimática sistémica…”

La eficacia del tratamiento a través de un microsistema la explicaría pues Damasio -profesor de Psicología, Neurociencias y Neurología de la Universidad de Southern en California (EEUU)- mediante la existencia de lo que denominaría campos somatosensoriales pero también encuentra su respaldo en la Teoría de los sistemas fractales -o bioholográficos- como el investigador chino Yin-Qing Zhang intuyó al formular en 1973 su teoría Embryo Contains the Information of the Whole Organism (ECIWO)según la cual cada parte de un tejido embrionario contiene la información del organismo entero.

Hoy se sabe que todo fractal refleja la estructura general en todos sus detalles y de ello pueden encontrarse numerosos ejemplos en la Naturaleza. Y siendo así el ser humano tendría también una estructura fractal o bioholográfica. De hecho hoy el carácter fractal de muchas estructuras anatómicas -como el pulmón, el corazón o el sistema circulatorio- han sido ya reconocidas; es decir, poseen una singular estructura en la que la parte refleja el todo. Los microsistemas podrían ser pues igualmente una manifestación de la estructura holográfico-fractal del organismo, algo que sin duda permite novedosas posibilidades de diagnóstico y tratamiento.

Cabe agregar que de todos los microsistemas existentes del que más se ha escrito y hablado es del que dibujó en 1950 el francés Paul Nogier en las orejas y dio lugar a la Auriculoterapia así que en esta ocasión hemos decidido hablar –obviamente con ayuda de Julio Alonso- de otros menos conocidos: los puntos Y de la Acupuntura craneal de Yamamoto, el microsistema coreano de la mano, el microsistema de las piernas de Rudolf Siener y el microsistema de la cavidad oral. Porque todos ellos forman parte fundamental de una nueva forma de entender la práctica de las terapias complementarias: la Terapia Energética Integral.

La idea principal de la Terapia Energética Integral como escuela o movimiento –nos diría Julio Alonso– es simple: ‘El que cura tiene razón. No vamos pues a perder el tiempo discutiendo ideas, creencias o convicciones; vamos a valorar los resultados. No nos importa si las terapias que utilizamos pueden demostrarse o no ‘científicamente’; pretendemos rescatar todo lo que funciona de las llamadas medicinas no convencionales y ponerlo al servicio del paciente. Lo mejor de la práctica homeopática, lo mejor de la Medicina Tradicional China, lo mejor del tratamiento con los microsistemas…; lo mejor, en suma, de toda terapia que la experiencia demuestra que funciona. Se trata en suma de combinar muy distintas terapias con el fin de encontrar el máximo común denominador y, con ello, la súper-eficacia”.

Pues bien, en esta ocasión hemos decidido hablar de la eficacia del tratamiento de los problemas de salud a través de los microsistemas; especialmente del que ayudó a Juan Luis Galiardo a superar su ictus.

LA ACUPUNTURA CRANEAL

Sería a comienzos de la década de los setenta del pasado siglo XX cuando Toshikatsu Yamamoto -médico internista y anestesista de origen japonés educado en universidades occidentales y muy interesado en el fenómeno del dolor y la parálisis- descubrió varias zonas somatotópicas –áreas que representan la totalidad del organismo- en el cuero cabelludo a partir de las cuales desarrolló un método funcional e integral de diagnóstico y terapia fácil de aprender y de rápidos resultados. Y es que el sistema de diagnóstico es muy sencillo ya que se basa en el hecho de que toda perturbación en un órgano o zona del cuerpo es fácilmente detectable en el microsistema pues al presionar en el punto que corresponde éste ¡duele!

-El microsistema descubierto por Yamamoto en cuello y cráneo –explica Alonso- es especialmente interesante a la hora de paliar todo tipo de dolores crónicos. Pero es que además se llegan a obtener resultados increíbles -en algunos casos, no en todos- de parálisis, hemiplejia o tetraplejia. Pacientes que estaban en silla de ruedas han conseguido dar unos pasos. Y en casos de ictus el resultado que se obtiene es a mi juicio superior al de cualquier otro método, incluida la acupuntura clásica y la acupuntura craneal china que hasta ahora era lo mejor para tratar problemas neurológicos.

-¿Hay alguna diferencia destacable entre el microsistema descubierto por Yamamoto y los demás?

Sí. Para empezar que los puntos de diagnóstico están en el cuello y en el vientre y los de terapia básicamente en el cráneo aunque hay algunos periféricos en la espalda y el abdomen. Los que corresponden a los órganos y a sus funciones en la cara lateral del cráneo y los que corresponden a lo estructural -cuello, columna vertebral, músculos, etc- en la frente o en la nuca. Además hay puntos específicos para los órganos de los sentidos: ojos, nariz, oídos… Desde los que, por ejemplo, se pueden tratar con eficacia los ruidos de los oídos; con resultados superiores no equiparables a ninguna de las terapias conocidas, incluida la medicina convencional. Tanto en caso de tinitus o acúfenos -fenómeno perceptivo que consiste en notar golpes o sonidos en el oído que no proceden de ninguna fuente externa- como en la pérdida de audición y en los problemas de equilibrio. Se consiguen resultados muy buenos

-¿Cómo se hace el diagnóstico?

-Mediante presión manual de los puntos del cuello o palpando el vientre hasta encontrar los puntos especialmente inflamados o dolorosos. Luego, una vez detectados, se colocan las agujas en los puntos correspondientes de la cabeza. Y uno o dos minutos después se vuelve a palpar el punto tratado para confirmar si la sensación ha cambiado. En casi todos los casos el dolor disminuye o desaparece.

EL SORPRENDENTE MICROSISTEMA DE SIENER

Rudolph Siener fue un naturópata alemán especializado en Terapia Neural que a consecuencia de un accidente sufrió muchos dolores de espalda que a veces irradiaban hasta las piernas por lo que un día decidió intentar aliviar el dolor que tenía en ellas infiltrándose directamente procaína. Constataría así, asombrado, que cedía el dolor en ellas… y en la espalda. Empezó entonces a investigar las teorías de Yin-Qing Zhang y del ECIWO sobre la representación de todos los órganos en los huesos largos y a partir de ahí construyó una somatotopía orgánica muy completa que tras su muerte -en 1993- continuaría siendo desarrollada por sus alumnos.

-En el microsistema descubierto por  Siener –nos explicaría Julio Alonso- la cabeza está representada en la rodilla, la cara en la rótula, los órganos del tórax en la zona de la tibia y músculos adyacentes, los órganos abdominales superiores e inferiores en la región central inferior de la pierna, los órganos internos de las mitades izquierda y derecha del cuerpo en la parte inferior de las piernas izquierda y derecha respectivamente, el hígado en la pierna derecha, el bazo en la izquierda y la glándula mamaria en la región del canal del estómago de la pierna.

-¿Es pues el microsistema de Siener el mayor de los microsistemas?

-En principio así parece porque ocupa las dos piernas en sus mitades inferiores. La ventaja es que se trata de una zona muy cómoda para trabajar ya que permite palpar y buscar con mucha comodidad los puntos a tratar. A diferencia de la oreja donde un milímetro arriba o abajo puede cambiar el tratamiento y el resultado.

La verdad es que utilizar el microsistema de Siener permite obtener resultados muy rápidos y eficaces; sobre todo en el dolor y en los problemas estructurales. Muchos problemas posturales y de estática que acaban produciendo dolor crónico vertebral mejoran muy rápidamente tratando la zona de la estática de Siener en el pie; que, por cierto, coincide con las zonas de la Reflexoterapia podal. La somatotopía de Siener y del pie comparten la zona del psoas, la cadera y todos los puntos de la parte inferior de la pelvis.

-¿Es sobre todo en los dolores derivados de la estructura ósea entonces donde mejores resultados pueden obtenerse con este microsistema?

-Probablemente pero también se abordan muy bien los problemas digestivos. Además hay una zona que Siener descubrió en la parte alta del microsistema que se conoce como el trígono o el triángulo de Siener que refleja el sistema neurohormonal donde un tratamiento con Terapia Neural es muy eficaz en las mujeres con problemas de regla, de carácter y anímico de causa hormonal.

LA MANO COREANA

Claro que también los microsistemas de la mano han demostrado ser muy eficaces. De ahí que en las últimas décadas la Acupuntura coreana -conocida como Su-Yok- se haya convertido en una terapia tan popular en Oriente. En este microsistema los doce canales energéticos descritos por la Medicina Tradicional China así como los puntos reflejos de los órganos internos, sus funciones y la estructura del esqueleto están representados por una multitud de puntos en la palma y el dorso de la mano. Sin embargo la coreana no es la única escuela que entiende la mano como un microsistema y no todas coinciden en la relación entre puntos y órganos.

-Hay al menos cuatro escuelas –nos explica al respecto Julio Alonso- que sitúan su área somatotópica en la mano pero para nosotros que en cada una de ellas el mismo órgano o función se localice en distintos lugares no nos preocupa porque ahora sabemos que los microsistemas se pueden analizar desde diferentes ópticas. Porque el hígado, por ejemplo, puede estar en una fase en determinado lugar y en otra localizarse en un punto distinto. Lo que nos interesa es qué punto de cada escuela funciona mejor en cada momento. En determinadas patologías la cadera coreana de la mano funciona mejor que en el microsistema de Eunice Ingam. En cambio para los niños que se hacen pis en la cama nos funciona mejor el punto chino de vejiga en la mano que el punto coreano. En general la mano produce un resultado muy rápido que frecuentemente se complementa con un tratamiento en los otros microsistemas.

-¿Sus resultados son en tal caso menos duraderos?

-Sí; salvo que se complete la terapia con otras técnicas. Los coreanos, por ejemplo, han inventado un anillo que sirve para que uno mismo se aplique masajes en los dedos en casa varias veces al día; en los puntos adecuados a sus dolencias. Y así, de acuerdo con el mapa de puntos, cuando a uno le duele la cabeza o está cansado coge el anillo y se masajea en los puntos correspondientes; por lo que se puede hablar casi de una medicina doméstica. Hay puntos en la oreja y en la mano que uno mismo puede masajearse. Utilizando incluso pinzas pequeñas de bricolaje que permiten aliviar muchísimos dolores. A esta forma de terapéutica se le llamó Ya-ya porque funciona ya en muchas ocasiones: dolores de cabeza y boca, ansiedad, malestar, etc. Con ese anillo uno se puede tratar los dedos pero con un peine puede asimismo tratarse distintas áreas de la mano. También hay bolitas y rodillos de masaje con los que frotarse la mano. Y no se trata de ninguna tontería, su eficacia está constatada. De hecho los expertos alemanes en Reflexología también proponen utilizar pequeños palpadores -como la punta de un bolígrafo o su caperuza- para estimular los puntos de la mano.

Y eso nos gusta porque nosotros queremos enseñar a la gente en la medida de lo posible a curarse a sí misma. O, al menos, a que sepan cómo aliviarse en determinadas circunstancias  para que, en combinación con otros tratamientos complementarios o con los medicamentos que la medicina ortodoxa haya propuesto, consigan mejores resultados. Y la mano se presta muy bien a ello por su accesibilidad

EL MICROSISTEMA ORAL

La Acupuntura oral está por su parte basada en un área somatotópica de puntos reflejos en la cavidad oral situados en la membrana mucosa y en las zonas adyacentes de la boca que se descubrieron en la década de los 70 del pasado siglo XX. En el caso de trastornos funcionales de los órganos internos los puntos específicos de la mucosa oral se vuelven especialmente sensibles a la presión; puntos que debido a su mayor sensibilidad pueden distinguirse claramente de los de su entorno. Y se ha demostrado que el tratamiento de esos puntos reflejos permite regular las disfunciones de los órganos relacionados.

-Debemos recordar a los escépticos –nos diría Alonso- que por la boca pasan las tres porciones del nervio trigémino o trigeminal: el nervio oftálmico -que sale del cráneo por la fisura orbitaria superior y discurre por el techo de la órbita donde da sus ramas-, el nervio maxilar -que atraviesa el agujero redondo mayor para pasar a la fosa pterigomaxilar- y el nervio mandibular -que atraviesa el agujero oval para llegar a la región maxilofaríngea y dividirse-. El nervio trigeminal está por tanto directamente conectado con el cerebro. Sin olvidar la profunda relación que existe entre el nervio facial y las emociones. Así que podemos hablar también de un microsistema vinculado a las emociones que es lo que dio lugar a la llamada Reflexoterapia Facial (el lector puede leer en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con ese mismo título publicamos en el nº 49).

En cualquier caso debo decir que han sido los vietnamitas quienes más y mejor han desarrollado ese tratamiento mediante masajes para tratar la cara; sobre la que también es usual, por cierto, utilizar rodillos. De hecho se sabe que su uso para tratar las arrugas mejora el ánimo. A fin de cuentas la cara está llena de puntos especialmente eficaces precisamente por el disparo de neurotransmisores. Y ahora que la acupuntura cosmética nos ha regalado unas agujas ultrafinas que permiten pinchar en áreas de la cara sin dolor alguno podemos potenciar también los efectos psíquicos de los otros microsistemas.

-¿Resulta especialmente difícil el tratamiento en este microsistema?

-Algo más complicado sí es porque en el interior de la boca no se utilizan agujas. El tratamiento se debe hacer con láser, con colores, inyectando anestésicos diluidos, con agua de mar o con productos homeopáticos en los puntos correspondientes. Teniendo en cuenta la relación de la boca con el trigémino podemos considerarla una subestación directa del cerebro y los dientes una expresión del mismo. Ahora bien, en el caso de este microsistema no importa tanto la manera de tratar como la localización de los puntos exactos.

-¿Se limita el microsistema al interior de la boca?

-No. Por dentro y por fuera se extiende un área somatotópica desde la que pueden tratarse toda clase de trastornos funcionales del organismo siempre que no existan grandes lesiones. Para localizar qué dientes están interfiriendo nosotros realizamos un test simple: con la mano enguantada palpamos las encías. Porque donde encontremos una zona muy dolorosa es que hay un campo interferente, una espina irritativa como decimos quienes practicamos la Terapia Neural; siendo pues el sitio ideal para ayudar a resolver un dolor lejano ya que esa zona de la encía se corresponde con un órgano concreto del organismo. De ahí que si ese mismo sitio del cuerpo duele lo suyo sea tratarlo desde la boca. Y si duele cualquier otro sitio aunque no se corresponda con el foco localizado también conviene intentarlo porque puede haber interferencias cruzadas.

-Díganos para terminar: ¿qué piensa de esos pseudoescépticos que intentan desde hace años que terapias como las que ha mencionado no entren en los centros universitarios?

-Mire, yo soy el más escéptico de los escépticos porque sólo creo en lo que funciona. Quienes defendemos la Terapia Energética Integral entendemos que ha llegado la hora de reivindicar la llamada Medicina basada en la evidencia y no la Medicina basada en la Ciencia que en realidad se basa en lo que puede probarse en un laboratorio y no en la práctica clínica diaria, en los resultados reales con los pacientes. A nosotros nos importa la mejoría de nuestros pacientes y no las teorías. Y si un hecho real echa abajo una teoría lo que hay que hacer es olvidarse de ella y cambiar de teoría.

Claro que a los pseudoescépticos se les “olvida”  que las teorías que sostuvieron en su momento Galileo, Newton, Fleming, Prusiner y casi todos los “padres de la Ciencia” fueron cuestionadas durante mucho tiempo por los prebostes de la ciencia imperante en cada momento. Como “olvidan” que la ciencia actual, la más de vanguardia, está mucho más cerca de lo que sostenemos los llamados terapeutas no convencionales que de lo que afirman los médicos ortodoxos. Y “olvidan” también que la ciencia de hoy está muy lejos de lo que será la ciencia del próximo siglo. En suma, a nosotros no nos importa si las terapias o técnicas que utilizamos encuentran o no respaldo teórico: usamos todo lo que funciona en beneficio del enfermo.

Sonia Barahona
Recuadro:


La experiencia de Juan Luis Galiardo

Es difícil decidir si es mejor escuchar a Juan Luis Galiardo en el teatro, la televisión o el cine, o escucharle o leerle en alguna de las muchas entrevistas que se le han hecho con motivo del éxito que ha supuesto su gira con El Avaro. Claro que nunca ha dudado en desnudar su alma ante quien se ha mostrado interesado en conocerle más allá de su actualidad inmediata y eso nos ha permitido conocer algunos de los secretos más personales que otros personajes famosos hubieran pagado por mantener ocultos. Sin embargo nunca antes había reconocido abiertamente lo importante que para él han sido las denominadas terapias complementarias. Quizás porque nadie antes se lo había preguntado… hasta ahora.

-Díganos, ¿qué recuerda del ictus que estuvo a punto de apartarle de los escenarios?

-Lo sufrí en la madrugada del 5 de octubre de 2010. Perdí de pronto el equilibrio y casi el conocimiento. Fue durante poco tiempo pero tenía la conciencia como diluida y era incapaz de moverme. Tras una primera asistencia en Urgencias me ingresaron en una clínica privada durante un día y desde allí me trasladaron a otro hospital de Madrid para que se hiciera cargo de mí otro equipo de neurólogos.

Fue allí, con las constantes más estables, cuando empecé a tomar consciencia de mi estado. Y fue entonces cuando decidí llamar a Julio Alonso al que conocí por mediación de mi hija hace ocho años pero con quien he estado más en contacto durante los últimos tres. Cuando llegó decidió ponerme un tratamiento de acupuntura basada en el microsistema de Yamamoto para lo cual me puso un buen número de agujas en la cabeza y en otras zonas. Y a partir de ese momento mi progresión fue tan grande que diez días después ya estaba trabajando normalmente en los escenarios representando El Avaro, personaje que exige un enorme derroche de energía. El tratamiento se completó con nuevas sesiones dentro y fuera del hospital así como con suplementos de vitaminas, minerales y oligoelementos además de algunas sesiones de hipertermia. Todo ello hizo que mi progresión, mi mejora, fuera impresionante.

-¿Y no tiene de verdad ninguna duda del papel que esos tratamientos jugaron en su recuperación?

-No. Yo ya me había beneficiado de terapias complementarias anteriormente y en aquella ocasión es posible que no me hubiera muerto pero sin lo que me hizo Julio Alonso ¡quién sabe como hubiera quedado! Estoy seguro de que ello aceleró mi mejoría. Para mí es indiscutible. En un caso como el mío, en una situación de emergencia, la Medicina alópata puede salvarte la vida pero una vez superados los primeros instantes, en la fase de recuperación, no ofrece lo mismo que la Medicina complementaria para mejorarla. Sin duda alguna la mejoría y el progreso de mi calidad de vida tras las primeras 24 horas se deben a las terapias complementarias que utilicé. Por eso hoy sigo acudiendo con regularidad a su centro buscando soluciones a los problemas de salud que con la edad se van presentando.

-Pues nos va a permitir que le digamos que tiene mérito que una personalidad pública y querida como usted declare abiertamente el valor de las terapias complementarias cuando muchos pretenden hoy demonizarlas…

-Con la cantidad de miserias que arrastro como ser humano y con las grandes lagunas que sigo manteniendo sobre la vida -es mucho más lo que desconozco que lo que sé- la única posibilidad que tengo hoy es enfrentarme a la vida desde la sinceridad. Vivir con la desnudez de la verdad me permite vivir mucho mejor porque después de algunos tratamientos psicológicos que seguí en su día con la ayuda de Manuel Trujillo y Luis Rojas Marcos no me queda ya mucha capacidad para mentir. La cirugía del dolor hace que revises tu comportamiento mañana, tarde y noche. Dejas el subconsciente limpio para vivir en un plano consciente. Y lo acaecido me ha hecho vivir mucho mejor, con transparencia; aunque admito que otros prefieran vivir en la ocultación. Dicho esto creo que no es ningún mérito reconocer el papel que juegan las terapias naturales en mi vida; trato simplemente de ser coherente con mi actual manera de vivir. Desconozco muchísimas cosas pero esto sí lo conozco. Los tratamientos que he seguido con Julio Alonso me han permitido mejorar mi calidad de vida de forma clarísima. Los demás, que digan lo que quieran.

S. B.

Este reportaje aparece en
147
Marzo 2012
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