El microbioma tiene acceso a todo el organismo ¡incluido el cerebro!

La convicción de que el cerebro es un órgano estéril protegido de virus, bacterias y hongos patógenos así como de grandes moléculas y células no neuronales gracias a la barrera hematoencefálica lleva años tambaleándose. De hecho está demostrado que en determinadas circunstancias ésta es permeable incluso a las bacterias de nuestro microbioma y a las células inmunitarias propias. Hoy sabemos que el microbioma humano es capaz no solo de colonizar los tejidos externos –como la piel o los intestinos- sino la sangre, los pulmones, el semen, el líquido amniótico y el cerebro. Y ello plantea un nuevo paradigma médico según el cual la salud depende del delicado equilibrio entre nuestras células inmunitarias y las del microbioma simbionte.

MICROBIOMA

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223
Febrero 2019
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