El microbioma intestinal y la enfermedad renal

El desequilibrio de la flora intestinal da lugar a menudo a una excesiva producción de toxinas que termina afectando al tejido filtrante de los riñones pudiendo ello desembocar en cálculos, en una enfermedad renal crónica o -en el peor de los casos- en un daño tan grave que exija someterse periódicamente a diálisis o a un trasplante. Y sin embargo hay numerosas evidencias de que ello puede tanto prevenirse como ayudar a resolverse mediante simples medidas dietéticas. De hecho bastaría incrementar la ingesta de fibra prebiótica o consumir más probióticos. Solo eso permitiría disminuir significativamente el número de personas que se ven obligadas para sobrevivir a someterse de forma periódica a máquinas de diálisis, cifra que en España aumenta en 6.000 enfermos al año.

DIABETES

Sumarios:

Investigaciones recientes indican que la diabetes -al igual que otras muchas patologías- puede causarla una flora intestinal dañada.

Cada vez hay más evidencias de que la enfermedad renal crónica y la diabetes pueden tanto prevenirse como ayudar a resolverse mediante sencillas medidas dietéticas.

Cuando la flora intestinal está dañada y la presencia de bacterias benéficas es escasa al haber sido reemplazadas por microorganismos perjudiciales se generan en el colon una serie de fenoles e indoles tóxicos que dañan los riñones.

Un microbioma intestinal enfermo genera al menos tres toxinas que dañan los riñones: el p-cresol sulfato, el indoxil sulfato y la trimetilamina-N-óxido. Toxinas que inflaman el tejido renal pero también el sistema cardiovascular.

Un microbioma sano es capaz por sí mismo de eliminar las toxinas urémicas y evitar la inflamación y los daños renales; especialmente con prebióticos como la inulina y los fructooligosacáridos.

Los probióticos promueven el crecimiento de bifidobacterias y lactobacillus y, a la vez, limitan la presencia de bacteroides, enterobacterias y bacterias patógenas del género clostridia, potenciales generadoras de nefrotoxinas.

Un microbioma enfermo es una fuente natural de toxinas que pueden llegar a destruir el tejido encargado del filtrado de la sangre en los riñones, entre otras patologías.

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PORTADA 201
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Febrero 2017
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