Es falso que existan imágenes reales del VIH, presunto responsable del SIDA

Ante la reiterada afirmación hecha en nuestra revista de que la existencia del VIH no está demostrada porque ni ha sido aislado ni fotografiado con microscopio varias personas han «respondido» publicando en sus blogs algunas imágenes que afirman corresponden al retrovirus presuntamente causante del SIDA. Y de nuevo faltan a la verdad. Hemos decidido por ello analizarlas y contrastarlas con la documentación científica publicada hasta hoy, análisis que nuevamente demuestra que tales imágenes pueden ser virus de todo tipo, vesículas, partículas celulares y, sobre todo, dibujos, esquemas, aerografías, infografías y recreaciones gráficas en 3D realizadas mediante ordenador. Luego la existencia del VIH sigue sin demostrarse.

SIDA

Llevamos publicados ya una veintena de artículos y dos videos -que superan entre ambos las 300.000 reproducciones- sobre los múltiples aspectos de lo que puede considerarse el Montaje SIDA. Textos que básicamente denuncian que la existencia del retrovirus al que se achaca el Síndrome de Inmunodeficiencia Humano o SIDA jamás ha sido demostrada porque no ha sido purificado, aislado y fotografiado y que los test que se supone permiten detectar si alguien está infectado por él carecen de credibilidad. Denuncia argumentada y documentada que, significativos silencios aparte, solo ha recibido como respuesta insultos, descalificaciones gratuitas y calumnias que es a lo que recurren quienes carecen de razones. Probablemente por eso y sabedores de que una imagen vale más que mil palabras algunos manipuladores decidieron «responder» subiendo a Internet imágenes que aseguran corresponden al VIH en un lamentable intento de hacernos pasar por mentirosos.

Es el caso de Ambiente G -que se autodefine como «portal de información para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales»- que ya en 2011 publicó lo que calificaba como «la ilustración más completa del VIH». Cuatro años después -en mayo de 2015- el biólogo Félix Moronta publicaba en su blog un texto titulado El VIH sí existe que acompañaba con otras supuestas imágenes del VIH. Y unos meses después aparecía en Taringa -red social de origen argentino- una entrada directamente desafiante: ¿No existe el VIH? Toma excelentes fotos de este virus. Solo que se trataba de una reproducción parcial sin referencias completas de una entrada aparecida en septiembre de 2010 en la web La ciencia y sus demonios titulada Imágenes, imágenes y más imágenes del virus VIH que provoca el SIDA. Agregaremos que la publicación más reciente en esta línea que hemos detectado data de 2016, la firma un tal Kram Cuervo Errante y aparece en la web Científico indignado con el título ¿Existe el VIH? Evidencias físicas.

Como puede verse, ni son científicos de primera línea ni publican en revistas o webs de prestigio pero como somos conscientes de que las personas no versadas en la materia no pueden discernir entre lo que escriben profesionales serios y personas que solo aparentan saber usando palabras y conceptos que en realidad ni entienden es necesario volver a poner las cosas en su sitio. Y vamos a hacerlo empezando por recordar de nuevo qué condiciones debe cumplir la imagen de cualquier virus.

  1. No basta una micrografía como prueba de la existencia de un virus. Es imperativo explicar el proceso por el que se ha conseguido aislar dándolo a conocer en una publicación científica para que cualquiera pueda repetirlo. Sin tal requisito la micrografía carece de validez alguna.
  2. El virus debe tener el aspecto, tamaño y componentes que lo definen. Y según el profesor del Instituto Robert Koch de Berlín (Alemania) Hans Gelderblom -considerado el mayor especialista del mundo en microscopía electrónica del VIH- un retrovirus es «un virus con envoltura que mide entre 100 y 120 nanómetros de diámetro que brota de las membranas celulares” teniendo sus partículas infecciosas o viriones “picos” o “protuberancias”. Cabe añadir que al ser centrifugados en sacarosa todos los retrovirus se depositan en la banda de densidad de 1.16 g/ml. Pues bien, según explicó en un artículo aparecido en el nº 19 de Micron and Microscopica Acta con el título Fine Structure of Human Immunodeficiency Virus (HIV), Immunolocalization of Structural Proteins and Virus-Cell Relation– el VIH se caracterizaría por tener ARN, retrotranscriptasa (RT) -enzima que lleva a cabo la retrotranscripción-, proteínas Gp41 y 120 en las protuberancias y proteínas P24 y P17 en su cápside (vea la Ilustración 1). Datos que conviene recordar para entender lo que luego comentaremos.
  3. El virus debe infectar. Todo virus –y todo retrovirus- posee la capacidad de infectar células sanas a fin de poder replicarse; luego da lugar a partículas idénticas a la original, con su misma morfología y constituyentes (proteínas y ácidos nucleicos). Y ello debe probarse mediante un experimento reproducible que debe ser publicado. Un supuesto “virus” incapaz de infectar no es un virus.

En suma, una imagen real del VIH:

1) Debe explicitar en qué trabajo se ha publicado la micrografía (foto hecha con un microscopio electrónico), dónde, cuándo y por quién describiéndose el proceso de purificación -reproducible- con el que se ha obtenido.

2) Debe incluir una barra de medida que permita comprobar su tamaño; que en el caso del VIH debe estar entre 100 y 120 nanómetros.

3) La purificación del virus o retrovirus debe realizarse con células frescas a las que no se haya añadido producto químico estimulante (estresante) alguno.

4) El virus o retrovirus debe haberse obtenido tras centrifugarse las células en sacarosa y aparecer en la banda de densidad de 1.16 g/ml.

5) El virus o retrovirus fotografiado debe demostrar que tiene capacidad de infectar tanto in vitro como en vivo.

6) El trabajo en el que se publica debe especificar qué ARN y proteínas contiene el virus o retrovirus que se presenta. Y,

7) El VIH se caracteriza por tener en su cápside «picos» o «protuberancias» por lo que si no aparecen en la imagen no puede tratarse de él.

El VIH, UN VIRUS MUY PECULIAR

Dicho lo cual la pregunta es obvia: ¿alguien ha cumplido con tales exigencias? Y la respuesta es simple: no hay constancia de ello. Así se denunció ya en 1995 y 1996. Primero por el doctor en Virología Stefan Lanka cuyo artículo apareció en las páginas 17 a 27 del nº 77 de Raum und Zeit con el título HIV – Realität oder Artefakt? (VIH: ¿realidad o artefacto?). Y después por un amplio equipo multidisciplinar coordinado por la biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos cuyo artículo apareció en un suplemento especial del nº 1 (volumen 4) de Continuum con el título The Isolation of HIV: Has it really been achieved? The Case Against (Aislamiento del VIH: ¿se ha conseguido realmente? Documentación en contra).

Artículos que serían complementados con otros de los mismos autores así como de varios investigadores. Entre otros por el especialista en micrografía electrónica Etienne De Harven según el cual ni Luc Montagnier ni Robert Gallo -que en 1983 y 1984 respectivamente aseguraron haber descubierto el «virus del SIDA»- ni ningún otro investigador ha aislado realmente el VIH.

Una situación que no ha cambiado desde entonces; de hecho durante la realización de este artículo contactamos tanto con Stefan Lanka como con Eleni Papadopulos-Eleopulos para consultarles al respecto y el primero fue sintético y contundente al respondernos: «No isolation, no proof of a virus» (Sin aislamiento no hay prueba de un virus); la segunda nos remitió un trabajo realizado por su equipo titulado HIV – A virus like no other (VIH: un virus como ninguno) realizado en julio de 2017 y publicado en su propia web en el que se reitera que nadie ha probado haber aislado el VIH y no puede pues haber sido microfotografiado por lo que todas las imágenes que se presentan de él son falsas.

Es verdad que Luc Montagnier publicó en Science el 20 de mayo de 1983 un artículo titulado Isolation of a T-lymphotropic retrovirus from a patient at risk for acquired inmune deficency síndrome (AIDS) (Aislamiento de un retrovirus T-linfotrópico de un paciente en riesgo de SIDA) en el que describía su presunto aislamiento y lo acompañaba con una imagen que publicamos como Ilustración 2. Pero él mismo afirmó que era un retrovirus de tipo C cuyo papel ignoraba por lo que diría: “El papel de este virus en la etiología del SIDA deberá ser determinado”.

Un año después -el 4 de mayo de 1984- Robert Gallo publicaba en esa misma revista cuatro artículos describiendo el supuesto aislamiento del «virus del SIDA» -también un retrovirus tipo C- al que denominó HTLV-III. Publicamos como Ilustración 3 una imagen del mismo extraída de sus artículos.

Pues bien, los equipos de los doctores. Lanka y Eleni Papadopulos hicieron una revisión a fondo de los trabajos de Montagnier y Gallo y estas fueron sus conclusiones sobre tales trabajos:

No realizaron experimentos de control. Y ello invalida los resultados obtenidos por ambos investigadores. Es más, ambos cultivaron sus muestras ¡con productos químicos que producen el mismo tipo de partículas que pretendían haber aislado como virus infecciosos!

No presentaron evidencia alguna de haber purificado sus cultivos.

Las imágenes no se realizaron con retrovirus obtenidos en la banda de densidad 1.16 g/ml.

No aparecen en las imágenes las protuberancias que Gelderblom menciona en las que estarían las proteínas que permitirían al retrovirus penetrar en las células. Y sin tales «protuberancias» ni son virus ni tienen capacidad de infección.

-Tanto Montagnier como Gallo afirmaron haber aislado y fotografiado «partículas tipo C» pero años después el VIH fue definitivamente clasificado como lentivirus así que lo que dicen haber aislado esos dos investigadores en 1983 y 1984 no podía ser el VIH.

Las partículas tipo C semejantes a retrovirus son ubicuas -están presentes en la mayoría de las placentas humanas- y no olvidemos que las micrografías de las partículas que presentó Montagnier ¡procedían de cultivos de linfocitos obtenidos del cordón umbilical de dos placentas humanas!

En suma, la revisión llevada a cabo por Lanka y Papadopulos-Eleopulos demostró que los equipos de Montagnier y Gallo incumplieron las condiciones indispensables que permiten afirmar que se ha aislado y fotografiado un retrovirus. 

MÁS EVIDENCIAS EN CONTRA

A todo lo dicho se irían sumando año tras año nuevas críticas; entre otras, estas:

1997. Montagnier reconocería en una entrevista concedida en el Instituto Pasteur al periodista Djamel Tahí que «el análisis de las proteínas del virus requiere producción masiva y purificación»; algo que luego reconocería no haber hecho en 1983: «Lo repito: no purificamos». Interrogado sobre si Gallo lo había hecho diría: «No sé si realmente purificó. No lo creo». Preguntado posteriormente sobre por qué no había publicado imágenes electrónicas del VIH respondería que «incluso tras un esfuerzo propio de romanos» no habían podido ver partículas con «morfología de retrovirus». Sin comentarios.

2001. En abril de ese año el mismo periodista entrevistó en el Centro de investigación Luminy al profesor Jean-Claude Chermann -segundo autor del artículo de Montagnier de 1983- y cuando le preguntó si la purificación era necesaria para poder identificar al VIH así como para extraer su genoma Chermann respondió: “Absolutamente”. Solo que al preguntársele por qué no publicaron imágenes del VIH purificado respondió que no lo hicieron “porque no tenía interés”. De nuevo sin comentarios.

2005. Djamel Tahí entrevistaría posteriormente -en diciembre de 2005- a Charles Dauget -especialista en microscopía electrónica del Instituto Pasteur y también miembro del equipo de Montagnier que firmó el artículo de Science de 1983- y al preguntarle por qué no habían publicado micrografías del VIH purificado contestó: “Nunca hemos visto partículas virales purificadas. Lo que hemos visto siempre fueron restos celulares, no partículas virales”.

2008. La periodista inglesa Janine Roberts publicaría ese año un libro titulado Fear of the invisible (Miedo a lo invisible) en el que reproduce una carta de Matthew Gonda -jefe del laboratorio de microscopía electrónica de los Institutos Nacionales de Salud en el que Gallo realizó sus experimentos- en la que al hablar de las muestras que se obtuvieron para el artículo de 1984 reconoce: “Las `partículas´ de la micrografía 0905 son restos de una célula degenerada (…) Insisto: esas vesículas se pueden encontrar en cualquier precipitado celular (…) No creo que ninguna de las partículas fotografiadas sean HTLV-I, II o III”.

Y al anunciarse ese mismo año que se iba a conceder a Montagnier el premio Nobel por el descubrimiento del «virus del SIDA» el equipo de Papadopulos-Eleopulos escribió inmediatamente al Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) documentando en detalle que nadie había aislado el VIH. No obtuvieron respuesta alguna.

2009. Anders Vahlne, profesor de Virología Clínica del propio Instituto Karolinska de Estocolmo, publicaría en Retrovirology un artículo titulado A historical reflextion on the discovery of human retroviruses (Reflexión histórica sobre el descubrimiento de los retrovirus humanos) en el que diría: «En cuanto a quién corresponde el mérito de descubrir el VIH esta revisión pretende facilitar que el lector saque sus propias conclusiones. Las mías son muy diferentes de las de mis compañeros de facultad que integran actualmente el comité para conceder el premio Nobel de Medicina (…) En realidad, desde mi punto de vista ¡no hay evidencia alguna en el artículo de Montagnier de que se haya aislado un nuevo retrovirus!«.

2011. Bret Leung, director del conocido documental The Emperor´s new virus (El nuevo virus del Emperador) centrado en el presunto aislamiento del VIH, preguntó ese mismo año a Luc Montagnier: «Para silenciar a los críticos: ¿por qué no mostraron ustedes imágenes del gradiente en vez de mostrar solo las del cultivo?». Montagnier, claramente incómodo, reconocería entonces que el material del gradiente que debía contener solo el retrovirus aislado contenía además partículas infecciosas y no infecciosas y «¡no se las podía diferenciar!» 

LAS SUPUESTAS PROTEÍNAS DEL VIH 

En cuanto a las presuntas proteínas del VIH Robert Gallo consideraba la p41 como «la más específica» pero Montagnier -que dice haber conseguido reacciones a las proteínas p24, p41 y p80- solo considera propia del VIH la p24. Y lo curioso es que Gallo ha mantenido siempre que los genes Gag del HTLV-I, el HTLV-II y el VIH así como otros muchos retrovirus humanos tienen en su cápside la p24.

El Dr. Valendar Turner afirma por su parte que la p24 se detecta también en tejidos no infectados. Y que el ADN extraído de glándulas tiroideas de pacientes con la Enfermedad de Graves reacciona con la región codificante de la p24. Es más, se ha encontrado en células de piel, plaquetas, timo y cerebro de personas sanas que dieron repetidamente negativo a los llamados test de detección del VIH. Para mayor confusión un nuevo estudio no encontró p24 en ninguna placenta de 75 mujeres embarazadas declaradas seropositivas y sí en las de 25 mujeres sanas consideradas seronegativas. Es más, se ha detectado en personas no infectadas a las que se trasplantaron riñones, corazón y médula ósea.

En fin, hoy son ya muchos los estudios que confirman que la p24 no puede atribuirse al VIH. Veamos algunos ejemplos:

-Jorg Shupbach, coautor de los cuatro artículos que Gallo publicó en 1984 afirmando haber aislado el VIH, explicó que solo 49 de las 60 personas estudiadas no infectadas -o con resultado indeterminado- así como las 5 analizadas que dieron negativo reaccionaban a la p24.

David Ho, conocido experto en SIDA, quiso determinar en 1989 la viremia y carga viral de un grupo de personas y de las 53 que dieron positivo al VIH 14 dieron negativo a la p24. Hasta el AID Vaccine Clinical Trials Group reconoce que «la presencia de la banda p24 es habitual en voluntarios no infectados y complica la interpretación de los resultados del test Western Blot». La p24 ha aparecido de hecho -junto con otra proteína atribuida al VIH -la p17- en la sangre de pacientes seronegativos que recibieron transfusiones de sangre de personas igualmente seronegativas.

-El Dr. Jacson detectó en 1990 la p24 en un 42% de pacientes seropositivos y en un 17% de seropositivos asintomáticos pero también en un 37% de personas seronegativas con alto riesgo cardiovascular.

Kion y Hoffman inyectaron en 1991 linfocitos T de una cepa de ratones «no infectados por VIH» a otra cepa igualmente no infectada y los ratones que recibieron la inyección desarrollaron anticuerpos a las proteínas p24 y gp120 (otra supuesta proteína del VIH).

-En 1998 un equipo coordinado por A. L. Mason constató en un trabajo efectuado con personas sanas que un 35% de los pacientes con cirrosis biliar primaria, un 39% de las personas con otros desórdenes biliares, un 29% con lupus, un 60% con hepatitis B y un 35% con hepatitis C reaccionan a la p24. Se publicó en el nº 351 de la revista The Lancet con el título Detection of retroviral antibodies in primary biliary cirrhosis and other idiopathic biliary disorders (Detección de anticuerpos retrovirales en cirrosis biliar primaria y otros trastornos biliares idiopáticos).

-Philip Mortimer –considerado una de las máximas autoridades en los test de VIH y miembro del Public Health Laboratory Service de Reino Unido- reconoce sin tapujos que la p24 no es específica del VIH. «La experiencia demuestra -afirma- que ni los cultivos de VIH ni los test para la p24 tienen mucho valor diagnóstico; pueden ser insensibles y/o no específicos».

Terminamos este apartado indicando que Achim Kramer publicó en 1997 un trabajo demostrativo de que el anticuerpo monoclonal producido en laboratorio y supuestamente específico de la proteína p24 reacciona hasta con proteínas encontradas en bacterias, hongos, amebas, conejos, monos y humanos. Estando entre los hongos la candida albicans, supuesta causa de una de las enfermedades indicadoras de SIDA.

En pocas palabras: mientras no se demuestre que el anticuerpo utilizado en los test para detectar la p24 no reacciona con otros miles de proteínas, ¿cómo va a saberse con él qué proteína realmente detecta?

¿EL «GENOMA» DEL VIH?

A todo lo dicho cabe agregar que si hay un elemento en el «montaje VIH-SIDA» que chirría es su genoma. Todo retrovirus es un virus con genoma de ARN monocatenario de polaridad positiva que se replica a través de una forma intermedia de ADN bicatenario. Un proceso que se lleva a cabo mediante una enzima -la retrotranscriptasa o transcriptasa inversa- que dirige la síntesis de ADN a través del ARN. Una vez se ha pasado de ARN monocatenario a ADN éste se inserta dentro del ADN propio de la célula infectada donde se comportaría como un gen más. Constando el genoma del VIH -se dice- de dos moléculas de ARN de cadena simple y polaridad positiva físicamente unidas en sus extremos mediante puentes de hidrógeno lo que haría difícil la encapsidación de más de 2 moléculas.

En fin, el caso es que Robert Gallo alegó en 1986 que el genoma del VIH tiene una “gran variabilidad” y puede pues haber muchas variantes. Y de hecho investigadores del Instituto Pasteur afirman hoy que un seropositivo con SIDA puede tener ¡más de 100 millones de variantes genéticas diferentes! Y según un estudio publicado en Nature como el genoma del VIH muta más del 99,9% de las variantes pueden tener ADN defectivos (incapaces de infectar).

Lo llamativo es que los expertos consideran que un 1% de diferencia entre dos genomas representa ya una “extremada variabilidad” y resulta que la diferencia entre distintos genomas del VIH podría llegar ¡al 40%! Y para que el lector se haga una idea de lo que ese 40% representa sepa que los humanos tenemos una diferencia genética del 10% con el cerdo y la rata, del 8% con el perro y del 2% con el chimpancé.

En pocas palabras: no parece que haya manera de determinar el genoma del VIH ¡suponiendo que exista!

ANÁLISIS DE LAS IMÁGENES PUBLICADAS EN INTERNET Y SUS REFERENCIAS

Veamos ahora qué podemos decir de las imágenes publicadas en Internet que se afirma son del VIH aunque no vamos a perder tiempo comentando el «peluche» que la web Ambiente G califica como «la ilustración más completa del VIH» y considera «la más fidedigna y también la más llamativa de cómo es y cómo actúa este enemigo de la naturaleza» (Ilustración 4).

Comentemos pues las imágenes de la web del National Geographic que es la que reproduce el blog del biólogo español Félix Moronta. Se trata de una secuencia de cuatro imágenes -puede verse en www.nationalgeographic.com/science/photos/aids/#/803.jpg– que dice mostrar «el orden supuesto de acontecimientos cuando el virus VIH brota de la superficie de un linfocito T». Pues bien, el Dr. Henry Bauer –profesor de Química y Ciencias del Instituto Politécnico de Virginia (EEUU)- se puso en contacto con el National Geographic para saber quiénes eran los autores y le remitieron a Photo Researchers donde le aclararon que «no es una verdadera secuencia en la que estemos viendo la misma partícula (…) La célula se ha reproducido en la parte de abajo para crear el efecto de una secuencia». Es pues una recreación informática basada en micrografías de partículas reales pero que no se ha demostrado sean del “VIH”.

En cuanto a las 41 «imágenes del VIH» que aparecen en La ciencia y sus demonios -parte de las cuales reproducen El Científico Indignado y Taringa- las analizamos pormenorizadamente una a una en un recuadro que subimos a Internet ya que dado el tamaño y extensión del informe que hemos elaborado no es factible publicarlo íntegro en estas páginas (puede consultarse en www.dsalud.analisis_imagenes).

En todo caso estas son las principales conclusiones sobre esas imágenes:

1) Ninguno de los artículos de los que se han extraído las imágenes incluye la descripción de cómo se aisló el VIH ni remite a artículo alguno en el que se describa el proceso. Luego la validez de todas ellas está en entredicho.

2) Los estudios que se citan se refieren a cultivos celulares en los que el presunto VIH estaría mezclado con otras partículas de tamaño similar. Un sinsentido porque en los cultivos hay a menudo sustancias oxidantes/estresantes como el calcio o la fitohemaglutinina (PHA). Algo vital como explicó el propio Gallo al hablar de uno de sus experimentos: «En el presente estudio células T4 de donantes sanos que fueron infectadas in vitro con HTLV‑III después de una estimulación con PHA siguieron el mismo patrón de secreción de interleukina‑2, producción de HTLV‑III y muerte celular»; agregando que las mismas células infectadas «no produjeron interleukina‑2 ni expresión viral sin activación inmunológica (estimulación con PHA)». Luego todo indica que el HTLV-III -después denominado VIH- no produce efectos dañinos pero sí los agentes estresantes, independientemente de la «infección con VIH».

3) Los equipos de todo el mundo que investigan el SIDA trabajan con proteínas o ácidos nucleicos que se supone pertenecen al VIH pero o los reciben del NIH AIDS Research and Reference Reagent Program (NARRRP) o los compran a instituciones, universidades o centros que los comercializan. Luego trabajan con tales fragmentos confiando en que lo que se les envía pertenece al VIH. Puro acto de fe que no puede calificarse precisamente de «científico».

4) Tras los cultivos, infecciones in vitro y transfecciones -infecciones artificiales que se provocan introduciendo material genético en células usando métodos físicos, químicos o biológicos- la «comprobación» en el cuerpo de la presencia del VIH se lleva a cabo mediante test de anticuerpos -los famosos Western Blot y ELISA- y la detección de la proteína p24 o de la enzima retrotranscriptasa (transcriptasa inversa). Sin embargo ya hemos explicado que la p24 no es específica del VIH y es absurdo considerar su presencia como prueba de infección por VIH.

En cuanto a los test de anticuerpos citados tienen tal cantidad de problemas técnicos y biológicos que puede afirmarse que son una absoluta chapuza y que todos los «seropositivos» diagnosticados con ellos son falsos positivos. Lo que detectan no es además el VIH sino los supuestos anticuerpos que la persona supuestamente ha fabricado contra él cuando éstos reaccionan en realidad con múltiples antígenos, incluyendo agentes de nuestro propio organismo.

5) Añadiremos que al no haberse aislado el VIH esos test no tienen un «patrón oro» con el que se hayan podido cotejar, no son reproducibles, las mismas muestras pueden dar resultados diferentes en distintos laboratorios, poseen decenas de reacciones cruzadas -enfermedades o situaciones que pueden dar falsos positivos- y, para colmo, los criterios empleados para decidir si un test es positivo o negativo varían de un país a otro, de una institución a otra y de un laboratorio a otro. Por lo que la misma persona puede ser diagnosticada como «seropositiva» en Alemania o Francia -donde los criterios son muy laxos- y «seronegativa» en Australia, donde son más restrictivos.

6) En cuanto a la retrotranscriptasa (transcriptasa inversa) se consideró hace tiempo una enzima específica de los retrovirus pero posteriormente -algo que Gallo y Montagnier saben desde los años setenta- se observó que la retrotranscripción la pueden realizar células humanas sin la presencia de esa enzima.

7) Por lo que se refiere a los aspectos formales de las imágenes en 40 de las 41 no aparecen los picos o protuberancias en las que según Gelderblom se encuentran las proteínas que permitirían al VIH engancharse a la célula para penetrar en ella. Y si las partículas mostradas no pueden penetrar en las células -es decir, no pueden infectarlas- no puede afirmarse que sean virales. La única imagen que sí tiene protuberancias es precisamente la única de la que no se menciona artículo de referencia y por tanto no cumple la mayoría de las condiciones exigidas. Y,

8) Quince de las imágenes muestran partículas con cápside circular u otras formas que nada tienen que ver con la supuesta forma cónica de la cápside del VIH. Y en veintitrés de ellas no se incluyen barras de medición.

En definitiva, como nos diría el Dr. Lanka, «ninguna de las imágenes proviene de una publicación en la que se encuentre una demostración de que las partículas se han aislado, fotografiado y caracterizado bioquímicamente. No existe tal artículo. Y son los que defienden su existencia los que deben probar que tal publicación existe. La carga de la prueba está en quienes afirman que existe el VIH».

Debemos señalar asimismo que en algunos casos la alteración de imágenes y textos no parece ser casual ni fruto del desconocimiento; parecen más bien haberse manipulado para hacer creer algo que no está en el artículo original.

En el caso de la primera imagen, por ejemplo, el bloguero indica Partícula viral de VIH en esperma cuando el pie de foto original dice literalmente Transmission electron micrographs of HIV-like particles (Micrografías electrónicas de transmisión de partículas semejantes al VIH).

En la imagen nº 9 el bloguero indica Lentivirus. MET de un nódulo cervical de un paciente de SIDA pero el pie de foto original dice High magnifications of the individual extracellular dense particles reveal their regular lentivirus-type of retroviral morphology, including asymmetrical or discoid Cápsides (Imágenes muy ampliadas de partículas densas extracelulares individuales revelan una morfología retroviral del tipo lentivirus, incluyendo cápsides asimétricos y discoides).

El bloguero también obvia mencionar que las imágenes 10, 11, 12 y 15 proceden de construcciones artificiales y no se trata de ningún supuesto virus real.

Y, finalmente, en la imagen 34 el bloguero recorta la figura original del artículo de modo que no aparecen las imágenes de un virus mutante que en el pie de foto original se describen de este modo: «(B) Many particles produced by cells transfected with the E98A mutant had either virions with an immature structure or abnormal Cápside morphology and a very few detectable cones. Under higher magnification, the E98A virions were observed to be a heterogeneous population of particles with varying size and conical Cápside estructures, where a number of virions with (…) aberrant Cápsides were detected» (Muchas partículas producidas por células transfectadas con el mutante E98A tenían viriones con una estructura inmadura o una morfología anormal del cápside y muy pocas estructuras cónicas detectables. Mediante altas amplificaciones se observó que los viriones E98A son una población heterogénea de partículas con cápside de forma cónica y medidas variables entre los que se detectaron viriones con cápsides aberrantes).

¿Y QUÉ APARECE ENTONCES EN LAS PRESUNTAS «IMÁGENES DEL VIH»?

Para responder a esta pregunta clave debemos recordar algunas cuestiones básicas:

-En 1975 Robert Gallo y Robert Gallagher publicaron en el nº 4.164 de Science un artículo en el que afirmaban haber aislado por primera vez un retrovirus humano que, a su juicio, causaba la leucemia. El artículo se titulaba Type C RNA tumor virus isolated from cultured human acute myelogenous leukemia cells (Virus de ARN tipo C aislado de células con leucemia mieloide aguda cultivadas) y en él se incluían tres micrografías (Ilustración 5) que según decían correspondían a «un virus tipo C producido por linfocitos cultivados del paciente HL-23 con leucemia mieloide aguda» y mostraban (A) «partículas libres en el cultivo«, (B) «un virus brotando» y (C) «el virus completo (tras brotar de la célula)». Había sido detectado por reacciones a anticuerpos y se había constatado actividad de retrotranscripción. Tiempo después varios conferenciantes -durante un simposio sobre virus y cáncer celebrado en Hershey- demostraron que el HL23V (nombre que se asignó al hallarse en el paciente catalogado como HL-23) ¡no es un virus humano! Nature publicaría de hecho una retractación en 1976 y cuatro años después -en 1980- investigadores estadounidenses del Instituto Nacional del Cáncer y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center demostrarían definitivamente que los anticuerpos del HL23V no son específicos del VIH. De hecho hoy nadie –ni siquiera el propio Robert Gallo- considera el HL23V un retrovirus.

-En 1984 Robert Gallo afirmó haber cultivado el supuesto VIH en células de cordón umbilical. Ahora bien, la presencia de retrovirus endógenos en el cordón umbilical es habitual debido a que son los que regulan la implantación del feto en la placenta, entre otras importantes funciones que podemos deducir de los propios títulos de algunos de los estudios publicados en los últimos 20 años: Los retrovirus facilitan una rápida evolución de la placenta de los mamíferos (publicado en Bioessays, 2013), La placenta se hace viral: los retrovirus controlan la expresión génica en el embarazo (publicado en PLoS Biol, 2018), Retrovirus endógenos humanos y la placenta (publicado en Reproductive Sciences, 2009), Retrovirus endógenos regulan la pre-implantación placental, el crecimiento y la diferenciación (publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, 2006) o Retrovirus endógenos humanos: significado biológico e implicaciones evolutivas (publicado en Arbor, 2002) en el que su autor, Carlos Sentís escribe: «El 10% del Genoma Humano está compuesto por secuencias de origen retroviral (…) La estructura de los HERVs es la característica de los retrovirus exógenos (RVs) en su forma de proviru), con dos repeticiones terminales largas en los extremos (LTRs) y los genes gag, pol y env que codifican las proteínas necesarias para la formación de nuevas partículas virales, incluyendo la Transcriptasa Inversa (RT) que permite la transcripción de un molde de RNA en DNA (retrotranscripción) y es, por tanto, parte esencial del ciclo vital de los retrovirus (…) Se transcriben y traducen en condiciones fisiológicas normales llegando a formar partículas virales completas y participando en procesos tan complejos como la placentación. Por su capacidad de retrotransposición y recombinación entre ellos son una fuente importante de remodelación genómica y, junto con otros retroelementos, participan en la generación de retrogenes y retropseudogenes que suponen un sustrato de variabilidad informacional fundamental para la aparición de nuevas estructuras y funciones».

-En 1988 un equipo del Harvard Medical School de Boston liderado por el Dr. Carl J. O´Hara llevó a cabo por primera vez un estudio con experimentos de control, algo que no se había hecho antes ni se hará después con el VIH. Los aplastantes resultados de ese único estudio -correcto desde el punto de vista científico- se publicaron en el nº 29 de Human Pathology con el título The ultrastructural and immunohistochemical demonstration of viral particles in lymph nodes from human immunodeficiency virus-related and non-human immunodeficiency virus-related lymphadenopathy syndromes. El caso es que O´Hara y su equipo encontraron partículas «indistinguibles del VIH» tanto en el grupo de pacientes de SIDA (Ilustración 6) como en el grupo de control (Ilustración 7). Y su conclusión fue esta: La presencia de esas partículas no indica por sí misma infección por VIH.

-En 1997 dos equipos de investigadores -uno estadounidense y otro franco-alemán- intentaron purificar por primera vez el VIH. Los resultados se publicaron en Virology y demuestran de modo inequívoco lo que venimos denunciando.

El estudio del equipo franco-alemán -liderado por Pablo Gluschankof y titulado Cell membrane vesicles are a major contaminant of gradient-enriched human immunodeficiency virus type-1 preparations (Las vesículas de las membranas celulares son el mayor contaminante en las preparaciones de gradiente enriquecido del VIH) muestra en una de las fotografías partículas pertenecientes a sueros de “pacientes de SIDA” y personas “no infectadas” (Ilustración 8); sin embargo, en las tres muestras pueden observarse las mismas partículas a las que el artículo se refiere como “vesículas purificadas”. Vesículas que son habituales en todas las células animales -incluidas las humanas- y realizan tareas de transporte en el interior de las células y entre una célula y otra mediante unos procesos que se conocen como endocitosis y exocitosis.

En cuanto al equipo norteamericano presentó otro artículo cuyo primer firmante es Julian Bess y se titulaba Microvesicles are a source of contaminating cellular proteins found in purified HIV-1 preparations (Las microvesículas son una fuente de contaminación de proteínas celulares encontradas en las preparaciones de VIH). Bueno, pues en las micrografías incluidas en él (Ilustración 9) pueden verse también muestras de sueros “infectados” y “no infectados” que muestran una vez más las mismas partículas: microvesículas celulares.

-En 1991 y 1993 un equipo de los Institutos Nacionales de Salud (EEUU) coordinado por Robert R. Dourmashkin observó que los cultivos celulares H9 producen partículas semejantes a retrovirus sin estar infectados con el VIH.

-En marzo de 2014 el ingeniero bioinformático español de la Universidad Abierta de Cataluña Miguel Romero Fernández-Bravo publicó datos que mostraban presencia de ADN del VIH en una gran variedad de fuentes no infectadas con VIH: bacterias no cultivadas, plantas de tabaco, una planta de la familia del amaranto, una planta de la especie camelia, arroz, judías, sésamo, sorgo, maíz, abejas, peces, mosquitos, gusanos parásitos, protozoos, ratones, hongos y termitas.

¿SON EN REALIDAD VESÍCULAS EXTRACELULARES LOS RETROVIRUS?

Por si la confusión actual no fuera suficiente debemos agregar que hay ya investigadores que se preguntan si los virus y retrovirus no son en realidad sino vesículas extracelulares. Así se lo preguntaba de hecho hace apenas dos años un equipo -del que luego daremos referencia- en un trabajo publicado con el significativo título Extracellular vesicles and viruses: Are they close relatives? (Vesículas extracelulares y virus: ¿son parientes cercanos? en cuyo Abstract puede leerse lo siguiente: «Las vesículas extracelulares liberadas por varias células son pequeñas entidades encerradas en membranas de fosfolípidos que pueden llevar micro-ARN. Actualmente son fundamentales para la investigación en muchos campos de la biología porque parecen constituir un nuevo sistema de comunicación entre células. Las características físicas y químicas de muchas vesículas extracelulares así como las vías de su biogénesis se asemejan a las de los retrovirus. Además las vesículas extracelulares generadas por células infectadas por virus pueden incorporar proteínas virales y fragmentos de ARN viral por lo que no se distinguen de los retrovirus defectuosos (no infecciosos)».

Un texto en el que sus autores afirman cosas como que…

…las vesículas extracelulares pueden tener funciones biológicas importantes y tanto estructural como funcionalmente son similares a los virus.

…es casi imposible distinguir las vesículas extracelulares de los virus no infecciosos y separarlos.

… las vesículas extracelulares tienen un tamaño similar al de los retrovirus pues aunque algunas pueden medir un micrómetro la mayoría mide menos de 300 nm.

…al igual que los virus con envoltura las vesículas extracelulares están rodeadas de una membrana lípida que contiene también proteínas.

…al igual que muchos virus las vesículas extracelulares se forman en el sistema endosomal o en la membrana plasmática.

…al igual que los virus las vesículas extracelulares pueden unirse a las membranas plasmáticas de otras células, penetrar en ellas mediante fusión o endocitosis y desplegar reacciones específicas.

…las vesículas extracelulares portan material genético que puede modificar funciones de las células receptoras.

…las vesículas extracelulares generadas en células infectadas contienen moléculas de origen viral y pueden ser tan parecidas a virus defectivos no infecciosos que han perdido la habilidad de replicarse que la diferencia entre ambos se hace borrosa.

…las vesículas extracelulares contienen material genético, principalmente en forma de pequeños ARNs.

…las proteínas, lípidos y material genético de las vesículas extracelulares pueden transferirse a células diana al igual que los retrovirus.

…la biogénesis de vesículas extracelulares y virus es similar.

…las vesículas extracelulares pueden traspasar material bioactivo de una célula a otra al igual que los virus.

…separar los viriones de las vesículas extracelulares es muy difícil con algunos virus -sobre todo con los retrovirus- porque son similares en tamaño y densidad.

…en toda preparación viral hay en realidad una mezcla de viriones y vesículas extracelulares.

…los gradientes de densidad que se utilizan para separar las vesículas extracelulares de agregados contaminantes basándose en las diferencias de densidad no son siempre adecuados para separar vesículas extracelulares de partículas virales.

…los virus ultracentrifugados se precipitan junto con otras partículas de las membranas del mismo tamaño.

…las fronteras entre los viriones de los retrovirus y las vesículas extracelulares son borrosas.

El trabajo llega a decir luego que «hasta que no se definan de modo más preciso es virtualmente imposible separar específicamente e identificar vesículas extracelulares que contengan proteínas virales, proteínas del huésped y elementos genómicos virales de partículas virales envueltas que contengan las mismas moléculas». Añadiendo: «Algunas proteínas y ARN del VIH se han detectado en vesículas extracelulares producidas por células infectadas por el VIH».

Afirmando como colofón: «Las preparaciones de virus nunca pueden ser puras pues están siempre contaminadas con diversas subpoblaciones de vesículas extracelulares, algunas de las cuales pueden ser indistinguibles -al ser muy similares- de los denominados virus defectivos».

¿Y quiénes hacen unas aseveraciones tan «heréticas»? Pues un equipo de investigadores entre los que está ¡el mismísimo Robert Gallo! Es decir, el mismo Gallo que afirmó haber aislado un «nuevo virus» en 1984 y durante años defendió con uñas y dientes su supuesto descubrimiento -incluso cuando cinco investigaciones oficiales estadounidenses lo pusieron en duda- reconoce ahora que lo que tenía en su laboratorio era indistinguible de simples vesículas extracelulares.

Y no el único investigador que «recula». En mayo de 2017 se publicó en la web de Nature Scientific Reports un trabajo titulado Extracellular Vesicles Carry HIV Env and Facilitate Hiv Infection of Human Lymphoid Tissue (Las vesículas extracelulares portan el Env del VIH y facilitan la infección de tejidos linfáticos humanos) que va aún más lejos al asegurar que las vesículas extracelulares poseen protuberancias con gp120. Protuberancias que, como hemos explicado son el elemento clave que según los especialistas permite al VIH penetrar en las células. Y como quiera que este elemento es lo que convierte a las partículas en «infecciosas» la confusión es monumental. He aquí algunos párrafos de este artículo igualmente revelador (los subrayados son nuestros) elaborado por Anush Arakelyan, Wendy Fitzgerald, Sonia Zicari, Christophe Vanpouille y Leonid Margolis:

«Las células infectadas con VIH-1 producen viriones junto con vesículas extracelulares (VEs) cuya biogénesis, tamaño y propiedades físicas son semejantes a las de los retrovirus. Hemos hallado que un número significativo de VEs (exosomas) producidos por células infectadas con VIH-1 portan gp120 (Env), una proteína viral que media en el enganche y la fusión con las células diana y facilita la infección del VIH de varias formas indirectas».

«Utilizando nuestra nanotecnología ‘virometría de flujo’ hemos encontrado un número significativo de VEs generadas en células infectadas con el VIH que portan el Env del VIH y, por tanto, indistinguibles de virus «defectivos».

«En general, muchas si no todas las células del organismo generan vesículas (…) La biogénesis de estas VEs en el interior de las células es semejante a la de los retrovirus, en particular del VIH; y como resultado las VEs comparten con esos virus muchas propiedades físicas y químicas. Ahora se ha entendido que puesto que las VEs se forman a partir de células infectadas con VIH cualquier preparación de VIH es de hecho una mezcla de viriones y VEs«.

«En resumen, nuestro trabajo demuestra que células infectadas con VIH producen no solo viriones sino también VEs y que algunas VEs llevan el Env viral haciéndose así indistinguibles no solo físicamente sino desde el punto de vista semántico de los viriones, en particular de los defectivos incapaces de replicación».

Esclarecedor. Y agregaremos que hay otros estudios que muestran que las vesículas extracelulares -a pesar de lo que dicen algunos defensores del VIH- portan ARN, lo que las hace semejantes a los retrovirus. Son los casos del artículo Biogenesis, Secretion, and Intercellular Interactions of Exosomes and Other Extracellular Vesicles (Biogénesis, secreción e interacciones intercelulares de exosomas y otras vesículas extracelulares) publicado en 2014 en Annual Review of Cell Development Biology y del titulado Tumour cells release an abundance of MICROVESICLES containing a selected set of proteins and RNAs (Las células tumorales liberan gran cantidad de MICROVESÍCULAS que contienen un conjunto seleccionado de proteínas y ARN) publicado en 2011 en Nature Comunications.

Hasta Wikipedia lo recoge ya: «Las microvesículas juegan un papel en la comunicación intercelular y pueden transportar mARN, miARN y proteínas de una célula a otra» (https://en.wikipedia.org/wiki/Microvesicles#cite_note-doi10.1038.2Fncomms1180-1).

Reproducimos algunos ejemplos de partículas semejantes a retrovirus para que el lector pueda comprobar la semejanza con las imágenes que pretenden representar el VIH: en la Ilustración 10 aparecen partículas semejantes a retrovirus brotando de células con teratocarcinoma, en la Ilustración 11 transosomas en un carcinoma de ovario idéntico a un myxovirus brotando de la célula, en la Ilustración 12 las denominadas partículas derivadas de teratocarcinoma en una secuencia similar a la presentada por la revista National Geographic).

En conclusión: nadie ha demostrado aún haber obtenido una micrografía del VIH.

Jesús García Blanca

PD: agradecemos a los doctores Stefan Lanka, Eleni Papadopulos-Eleopulos y Valendar Turner su asesoramiento y a Lluis Botinas -presidente de Plural-21- y Emilio Cervantes -científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- la revisión de este texto. Agregaremos que el lector tiene a su disposición en nuestra web tres recuadros que no aparecen en la revista impresa por razones de espacio. El primero –Análisis pormenorizado de las imágenes publicadas en el blog La ciencia y sus demonios y de los artículos que se aportan como referencia en https://www.dsalud.com/analisis_imagenes/, el segundo Referencias y artículos consultados- en https://www.dsalud.com/referenciasvih/ y el tercero –Procedencia de las imágenes– en  https://www.dsalud.com/imagenesvih/  


Recuadro
:

Trabajos sobre los elementos básicos del Montaje SIDA

  1. No es cierto que el SIDA sea una nueva enfermedad infecto-contagiosa y menos una epidemia.
    * Heinrich Kremer. The Silent Revolution in Cancer and AIDS Medicine. New fundamental insights into the real causes of illness and death confirms the effectiveness of biological compensation therapy. Zurich, Xlibris, 2008.
  1. No es cierto que el VIH se haya aislado, fotografiado, caracterizado o secuenciado.
    * Stefan Lanka. HIV- Realität oder Artefakt? Raum und Zeit, 77, 1995, pp.17-27.
    * Etienne De Harven. Pioneer deplores HIV. Continuum 2, vol. 5, 1997/8. y Remarks on methods for retroviral isolation. Continuum 3, vol. 5, 1998.
    * Eleni Papadopulos-Eleopulos, V. F. Turner, John Papadimitriou y David Causer: The Isolation of HIV: Has it really been achieved? The Case Against. Continuum, 3, vol. 4, supl, sept.- oct. de 1996, pp. 1-24.
  1. No es cierto que se haya establecido el mecanismo por el que el VIH destruye los linfocitos T4 ni que se sepa cómo eso produce inmunodeficiencia.
    * Eleni Papadopulos-Eleopulos y otros. A critical analysis of the HIV-T4-Cell-AIDS hypothesis. Genética, 95: 5-24, 1995.
  1. No es cierto que los test diagnósticos cumplan los mínimos requisitos para ser fiables.
    * Eleni Papadopulos-Eleopulos, V. F. Turner y John Papadimitriou. Is a positive Western blot proof of HIV infection? Bio/Technology 11, 1993, pp. 696-702.
  1. No es cierto que los denominados “recuentos de defensas” cuenten realmente las células defensivas.
    * Alfred Hässig, Heinrich Kremer, W. X. Liang y K. Stampfi. Pathogenesis of inmune suppression in hypercatabolic diseases. AIDS, septicaemia, toxic schock syndrome and protein calorie malnutrition. Continuum 6, vol. 4, 1997.
  1. No es cierto que se puedan contar los ejemplares de VIH con la técnica PCR; es un artefacto tecnológico sin reflejo real biológico.
    * Eleni Papadopulos-Eleopulos y otros. The Perth Group Affidavit in regards to the Parenzee Case (www.theperthgroup.com/LATEST/PGAffidavit.pdf).
  1. No es cierto que los retrovirales sean «tratamientos»; son tóxicos causantes de malformaciones, graves problemas de salud y muertes.
    * Heinrich Kremer, Stefan Lanka y Alfred Hässig. AIDS: Death by prescription. Continuum, July/Aug. 1996.
    * Eleni Papadopulos-Eleopulos y otros. A Critical Analysis of the Pharmacology of AZT and its Use in AIDS. Current Medical Research and Opinion. Vol. 15: Supplement, 1999.
    * Anthony Brink. Debating AZT. Mbeki and the AIDS drug controversy. Pie termar itzburg, Open books, 2000.
  1. Ninguna previsión epidemiológica se ha cumplido.
    * R. Johnston, M. Irwin y D. Crowe. Durban Declaration Rebuttal. http://aidswiki.net/index.php?title=Document:Durban_Declaration_Rebuttal

 

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