¿Puede detectarse con nanotecnología el “virus del SIDA” cuando nunca se ha aislado?

Para saber si alguien está infectado por un virus concreto éste debe haber sido identificado, aislado y secuenciado su genoma lo que en el caso del VIH -presunto responsable del SIDA- nunca se ha hecho. Sin embargo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas anunció el pasado 15 de febrero que un equipo de investigación había desarrollado y patentado “un biosensor capaz de detectar el VIH solo una semana después de la infección” detectando en pocas horas la p24 de la cápside del VIH tipo 1. Pero, ¿cómo pueden afirmar que la presencia de proteínas p24 permite identificar una infección por VIH cuando está presente en otros microorganismos? Quisimos que nos lo explicasen… pero no ha habido manera.

 

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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) asegura haber desarrollado y patentado “un biosensor capaz de detectar el VIH solo una semana después de la infección” detectando la p24 de la cápside del VIH tipo 1 en pocas horas ¡cuando se trata de una proteína celular presente en muchos otros microorganismos!

A pesar de lo que se afirma no existen anticuerpos específicos para antígenos concretos y eso pone en entredicho las “detecciones indirectas” y el biosensor desarrollado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El equipo del CSIC que afirma haber desarrollado un biosensor que permite identificar el VIH compró unas muestras a unos laboratorios comerciales que les aseguraron contienen la proteína p24 del VIH y se lo creyeron sin más en un acientífico acto de fe.

Achim Kramer ya demostró en 1997 que el anticuerpo monoclonal de la proteína p24 -supuestamente específica del denominado VIH- reacciona con proteínas encontradas en bacterias, hongos, amebas, conejos, monos y humanos. Sin comentarios.

Interrogado Javier Tamayo sobre si su equipo se había asegurado de que los productos que les habían proporcionado las empresas Capricorn Immunoreagents Perfected, ZeptoMetrix y Virogen contenían realmente antígenos y anticuerpos específicos del VIH y cómo lo habían comprobado… el investigador del CSIC optó por el silencio.

La “nueva” tecnología de la que presume el CSIC se basa en supuestos falsos. Y la utilización de su test lo único que podría conseguir es que se etiquete a más personas como “seropositivas”, se las aterrorice diciéndolas que pueden sufrir SIDA y se las trate con los costosísimos, ineficaces y tóxicos cócteles antirretrovirales.

Este reportaje aparece en
DISCOVERY DSALUD 2006
204
Mayo 2017
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