Dr. Miquel Pros: “La acumulación persistente de mucosidades en las fosas nasales da lugar a muchos problemas de salud”

La acumulación excesiva y persistente de mucosidades en senos nasales y oídos –a veces durante años- es a menudo la causa primigenia de síntomas como mareos, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, oídos y garganta, problemas de audición, sequedad nasal, rinitis, afonías, carraspera, tos, vegetaciones, dificultad para respirar, asma, bronquitis y anginas -entre otros- que llevan a quienes los padecen a peregrinar de especialista en especialista. Pues bien, el Dr. Miquel Pros ha investigado durante años esta situación y después de tratar a numerosos pacientes asegura haber encontrado las causas y la manera de afrontarlas eficazmente de forma natural, en poco tiempo y sin efectos secundarios ya que no utiliza fármacos en sus tratamientos.

mucosidad excesiva persistente

Formado como médico en la Universidad de Barcelona el Dr. Miquel Pros se especializaría pronto en Medicina Naturista en Alemania fundando en 1978 el primer “curhotel” de nuestro país, es decir, de un hotel específicamente dedicado a la recuperación de la salud con métodos naturales. Fue de hecho uno de los primeros médicos en utilizar en España la Ozonoterapia y la Terapia Humoral creando en 1989 una singular monodieta con avena que según asevera permite tratar eficazmente muy distintas dolencias. Y fue asimismo quien abrió -en 2002 en Barcelona- el primer balneario específicamente dedicado a tratar patologías respiratorias y auditivas utilizando agua de mar como principal agente terapéutico con tal éxito que pronto abriría dos más en Gerona y Sant Cugat del Vallés. Es además autor de varias obras –Cómo cura la avena, ¿Qué es la Medicina Natural?, Manual de Medicina Natural, Ginkgo biloba, Hipérico, el antidepresivo del siglo XXI, Tratamiento natural de la próstata, Medicina natural para la menopausia y Cómo vivir 100 años con salud y optimismo a las que en 2016 se uniría otra con el llamativo título de ¡Mocos fuera! en la que dio a conocer de forma amplia y documentada su Teoría de la sinusitis silenciosa, principal razón de este artículo. Y es que como antes adelantamos el Dr. Pros no duda en aseverar que es a menudo la acumulación excesiva y persistente de mucosidad en los senos nasales y oídos la causa de muchos mareos, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, oídos y garganta, problemas de audición, sequedad nasal, rinitis, afonías, carraspera, tos, vegetaciones, dificultad para respirar, asma, bronquitis, anginas y otras disfunciones que pueden afrontarse eficazmente de forma natural y rápida. Y de ahí que hayamos decidido hablar con él para que nos los explique.

-Díganos, doctor, ¿realmente puede un exceso de mucosidad en los senos nasales y oídos ser causa de tantos síntomas distintos?

-Sin duda alguna. Y de hecho es a mi juicio la principal causa de que en las últimas tres décadas haya aumentado de forma alarmante el número de patologías respiratorias, sobre todo en niños y personas mayores. Actualmente muchos niños pequeños pasan más horas enfermos en casa que en la escuela sufriendo constantes resfriados, ataques de tos, otitis, crisis asmáticas, alergias, pérdidas de audición, bronquiolitis y neumonías. Niños a los que se está hipermedicando e hipervacunando. Y lo mismo se está haciendo con muchos ancianos. Lo inaudito es que esta situación se ha convertido en algo tan común que muchas personas lo consideran “normal” cuando no lo es y de ahí que no sea extraño que acaben desarrollando con los años enfermedades autoinmunes, degenerativas o “raras”.

-¿Todo ello a causa del exceso de mucosidad?

-A causa de la brutal contaminación del aire, el agua, la tierra, los alimentos y el entorno -radiaciones electromagnéticas incluidas- que agrava la masiva inoculación de vacunas y la excesiva ingesta de fármacos. Conjunto de cosas que provoca déficits de oxígeno y nutrientes y acidifica y ensucia el organismo impidiendo su homeostasis además de provocar un exceso de mucosidad que en el caso de los senos nasales y los oídos da lugar a multitud de síntomas y patologías al hacer que se concentren en ellos virus, bacterias, hongos y agentes químicos tóxicos que si no se drenan terminan proliferando.

-Pues la mayoría de sus colegas médicos no suelen ante situaciones aparentemente tan dispares inferir que la causa pueda ser común…

-Es que la medicina convencional anda muy desorientada; con tanta especialización se fija solo en los detalles de cada órgano o sistema y ha perdido la visión de conjunto. Además se centra más en los síntomas que en las causas de las enfermedades y más en los microbios que en las personas. Pocos de mis colegas preguntan a sus pacientes cómo se sienten o cómo van sus vidas; no les interesa. Apuntan los síntomas y los datos de las analíticas y en lugar de valorar y conocer un poco a sus pacientes introducen datos en el ordenador para ver qué pueden prescribirles: nuevas pruebas diagnósticas, medicamentos sintomáticos, posibles intervenciones quirúrgicas que a menudo no se justifican… Es triste pero la mayoría se ha olvidado de la regla de oro hipocrática –Ante todo no hacer daño– y de que es nuestro propio organismo el que puede o no recuperar la salud y nosotros solo ayudarle a conseguirlo. Están enfrascados en una especie de guerra química contra microscópicos enemigos muchas veces inexistentes. Algo que a mi parecer es consecuencia de la intromisión en la Medicina de las grandes corporaciones farmacéuticas, auténticas hidras infiltradas en las altas esferas de poder que tiran de los hilos de sus marionetas -altos cargos médicos, legisladores, comisarios sanitarios, gobernantes…- con el único fin de vender más. Afortunadamente somos cada vez más los médicos que empezamos a decir basta y abogamos por una vuelta al sentido común y a una medicina más humana y mucho menos química.

 CUESTIÓN DE SENTIDO COMÚN

 -Es decir, que los médicos deberían centrarse en saber qué aire respiramos, qué y cómo comemos, con qué agua bebemos y nos lavamos, qué ropa y productos de higiene y limpieza usamos, qué vacunas nos han puesto, qué fármacos hemos ingerido, a qué radiaciones electromagnéticas artificiales estamos sometidos y qué problemas psicoemocionales padecemos…

-Exacto. Lo recalco en mi libro: hoy más que nunca es de vital importancia comer y beber sano y vivir la vida positivamente. Debemos ingerir básicamente alimentos de cultivo ecológico libres de plaguicidas y abonos químicos, comer más frutas y verduras crudas de temporada, tomar cereales integrales y legumbres, reducir el consumo de carne y alimentos desnaturalizados y evitar al máximo los aditivos alimentarios, la leche industrializada, el pan no integral, la bollería, las comidas precocinadas y envasadas –especialmente las enlatadas-, los congelados y las colas y refrescos. Y beber agua filtrada. Además es de vital importancia buscar una vida familiar, laboral y de relaciones plena.

-Buen resumen de la filosofía naturista; el problema es que aún son ustedes pocos ya que la mayoría de sus colegas se han convertido en meros recetadores de fármacos paliativos iatrogénicos que ni previenen ni curan nada.

-Lamentablemente tiene usted razón. Llevo ejerciendo casi 40 años y en ese tiempo he visto a miles de pacientes desesperados que han pasado por todo tipo de especialistas sin mejorar; antes bien, muchos afirman que empeoran. De hecho es inaudito que en las facultades de Medicina no se imparta la asignatura de Nutrición y que la Medicina Natural solo se enseñe en cursos de postgrado. Que yo sepa solo en las facultades de Medicina de Barcelona y Zaragoza cuando en Europa hay cátedras universitarias y clínicas especializadas en la materia.

-Centrémonos si le parece en el problema del exceso de mucosidad en el organismo que según explica usted en su último libro es causa de numerosas patologías, especialmente de las respiratorias y auditivas.

-Como sabe la mucosa es la membrana que reviste las paredes internas de los órganos y cavidades del cuerpo que están en contacto con el exterior. Es pues una estructura muy extendida que recubre el interior de la nariz, la garganta, la tráquea, los bronquios y bronquiolos, el conducto auditivo, el esófago, el estómago, los intestinos delgado y grueso, el recto, los conductos mamarios, la vagina, el útero y los conductos urinarios. Se trata de una delgada membrana densamente irrigada e inervada formada por unas cuantas capas de células que conviven con células epiteliales, musculares y linfáticas y tiene la importante misión de impedir que entren toxinas y microorganismos patógenos que amenacen la salud.

Cabe agregar que recientemente se ha descubierto que todas las mucosas del cuerpo están interconectadas formando un sistema propio que hace que cuando se desencadena una respuesta inmunitaria en la mucosa de un órgano determinado se pongan en marcha respuestas inmunitarias en otras. Por eso insisto siempre en que cuidando la mucosa respiratoria se cuida la salud general del cuerpo.

-Sin embargo pareciera que hay mucosas que resultan más afectadas que otras…

-Cierto. La que más actividad tiene es la mucosa respiratoria puesto que no descansa nunca. Piense que respiramos 18 veces por minuto las 24 horas del día durante los 365 días del año. Podemos dejar de comer durante unos días o de beber durante unas horas pero ¡no podemos dejar de respirar! Así que nuestras mucosas respiratorias son, junto con las del sistema digestivo, las más activas del organismo. -¿De qué se compone el moco?

Existen dos tipos de moco: uno fluido que forma la capa más gruesa -de apenas 9 micras- y envuelve los cilios -orgánulos de apariencia capilar de los que hay unos 200 en cada célula- y otro viscoso/elástico que forma una segunda capa de una micra de grosor que cubre la capa anterior y mantiene húmedos los conductos nasales para humidificar el aire inspirado y purificarlo atrapando las partículas en suspensión y los microorganismos patógenos gracias a su naturaleza pegajosa.

La mucosidad se compone de un 95% de agua, un 2% de sales minerales que le dan su sabor salado y un 3% de sustancias orgánicas; contiene lisozima, un enzima capaz de destruir microbios y eliminar impurezas, y diversas células del sistema inmune. Asimismo contiene inmunoglobulinas A (IgA) -anticuerpos segregados por los linfocitos- en mayor concentración aún que en la sangre circulante. La concentración de IgA en sangre disminuye entre las 14:00 y las 18:00 h por lo que es en ese periodo cuando es más fácil el contagio durante el proceso respiratorio.

¿Tan importante es la mucosidad como sistema de defensa?

-Que la mucosidad es un sistema defensivo importante lo demuestra el hecho de que nuestro organismo fabrica entre medio y un litro diario. Cumplida su función de atrapar los agentes extraños presentes en el aire que inhalamos el moco los expulsa del organismo provocando un estornudo -también podemos sonarnos o esputarlo por la boca- o llevándolo a través de la garganta hacia el estómago para ser eliminado por los corrosivos jugos gástricos.

-¿Cuando hay exceso de mucosidad es que algo va mal?

-Muy posiblemente indica que hay una infección o bien que se está en un ambiente muy contaminado y/o seco.

-Entonces la nariz tiene tres dispositivos de defensa…

-Sí; uno físico -formado por los pelos nasales, el moco y el movimiento ciliar-, otro químico -la enzima lisozima de la que ya he hablado- y un tercero linfático. Los pelitos nasales -que están recubiertos de moco- evitan la entrada de las partículas grandes suspendidas en el aire atrapándolas y el moco captura las de menor tamaño así como los microorganismos patógenos ocupándose luego los cilios de llevar lo atrapado hacia la rinofaringe y de ahí hacia el sistema digestivo. Ocupándose la red linfática interna -que posee ganglios o estructuras linfoides repartidas por toda la superficie de las vías respiratorias- de fabricar glóbulos blancos -linfocitos B, macrófagos, fagocitos, etc.- que ataquen y destruyan los gérmenes patógenos.

-¿Influyen mucho la temperatura y la humedad en el funcionamiento de la nariz?

-Ciertamente; se viva en el desierto o en el polo norte la nariz debe hacer que el aire inspirado llegue a los pulmones a una temperatura de entre 36º y 38ºC y una humedad del 98%. Cuanto más se aleje pues el ambiente de esa temperatura y humedad más trabajo tiene que desarrollar.

-Se sabe que nariz, oído y cerebro están interconectados. ¿Son a su juicio muchas las patologías cerebrales que pueden deberse a un mal estado de las mucosas nasales?

-Mi experiencia clínica así lo indica. Mis colegas apenas admiten que algunos casos de meningitis pueden haber sido causados por una infección local que curse con inflamación -otitis o sinusitis- pero yo creo que esa vía de contagio es mucho más frecuente de lo que se piensa.

-¿Y cómo puede saber alguien si los problemas de salud que tiene se deben a una mucosidad excesiva? ¿Mediante pruebas analíticas?

-No es necesario. Basta con que se den en su caso varios de los síntomas característicos de este problema que son básicamente estos:

-Tener a menudo la nariz taponada o sufrir congestión nasal repetitiva (mocos, rinorrea, picores…).

-Toser o estornudar con frecuencia sin causa aparente.

-Padecer carraspera, sequedad o irritación de garganta de forma frecuente.

-Sufrir halitosis (mal aliento).

-Roncar de forma regular.

-Sufrir dolores de cabeza frecuentes que no responden a tratamiento alguno.

-Presentar resfriados u otitis de repetición.

-Oír mal.

-Escuchar tu propia voz u oír como si las palabras y sonidos resonasen en tu cabeza.

-Percibir “clics” en las mejillas.

-Perder parcial o totalmente el olfato y/o el gusto.

-Realizar movimientos “de conejo” con la nariz.

-Sentir picor y sequedad en los ojos o padecer frecuentes legañas.

-Sentirse a menudo irascible.

-Tener problemas para concentrarse o de aprendizaje.

Todos ellos son síntomas característicos de un exceso de mucosidad aunque no todos tienen por qué padecerse a la vez.

QUÉ HACER EN ESTOS CASOS

-¿Y se puede hacer algo para evitarlo?

-Obviamente. Lo ideal sería vivir, trabajar y dormir en lugares con aire limpio y temperatura y humedad adecuadas y, por supuesto, alimentarse adecuadamente, beber mucha agua de calidad, hacer ejercicio de forma moderada, dormir suficientemente de un tirón, evitar el estrés y no tomar fármacos muy a menudo. Pero eso no siempre es posible y a veces la cantidad de mucosidad es tanta que hay que tomar medidas. Así que lo primero que sugiero, imprescindibles normas de alimentación aparte, es limpiarse bien la nariz. ¿No nos lavamos los dientes todos los días? Pues hagamos lo mismo con nuestras fosas nasales.

-¿Todos los días?

-Si se padecen tres o más de los síntomas que antes he descrito, sí; al menos hasta que se resuelva el problema. Un lavado nasal dos o tres veces al día, preferiblemente por la mañana al levantarnos (ya que durante la noche la mucosidad de la nariz desciende hacia la garganta y la procedente de la parte alta de los pulmones se concentra en el cuello) es mi primera recomendación terapéutica.

-¿Pero cómo? ¿Con agua de grifo?

-No. Mejor con agua de mar isotónica; es decir, un 25% de agua de mar y un 75% de agua de manantial, no del grifo. Solo hay que inclinar un poco la cabeza hacia atrás, introducir un chorrito en cada fosa nasal y dejar durante unos segundos que baje por detrás de las fosas nasales. A continuación nos sonamos y repetimos la operación. Es suficiente repetir esta operación un par de veces en cada lavado. En casos agudos se pueden hacer lavados nasales hasta cuatro o cinco  veces durante el día. Finalmente es oportuno introducir también un par de chorritos de agua de mar isotónica en la boca, enjuagarse con ella unos segundos para humedecer la garganta y así reblandecer las mucosidades y, a continuación, escupirla o tragarla. Eso es lo que se puede hacer en casa. En nuestros balnearios respiratorios tenemos muchas más opciones, especialmente para los casos crónicos o más complejos.

-¿Por qué con agua de mar?

-Porque es el agua mineromedicinal por excelencia. Es hidratante, regeneradora, mucolítica, antiinflamatoria, antibiótica, inmunoestimulante, antioxidante, cicatrizante e incluso nutritiva. A fin de cuentas contiene 78 de los 108 elementos químicos conocidos y están en su forma biodisponible, es decir, son fácilmente metabolizables por el organismo. De hecho es su alto contenido mineral lo que ayuda a lograr el equilibrio electrolítico, favorecer el metabolismo energético y disminuir el cansancio además de contribuir a la buena salud de huesos y dientes y al funcionamiento del sistema nervioso y la función psicológica.

En nuestros balnearios respiratorios comprobamos cada día cómo los lavados nasales mejoran el funcionamiento de las mucosas, refuerzan el sistema inmunitario, reequilibran el sistema nervioso y hormonal y aportan energía, algo idóneo en casos de fatiga. Es más, estimulan las funciones auditiva, olfativa y gustativa, mejoran nuestra capacidad mental, despejan la cabeza y hasta aumentan el optimismo.

-¿Agua de mar cogida simplemente cerca de la costa o playa o “Plasma de Quinton”?

-Mejor Plasma de Quinton porque ofrece las máximas garantías de higiene. Se extrae de vórtices marinos en alta mar en los que hay corrientes marinas profundas con abundante plancton rico en minerales que además, antes de comercializarse, se analiza para comprobar que no contiene metales pesados ni trazas de radioactividad y a continuación se somete a una doble filtración esterilizante en frío con microfiltros de de 0,22 micras de diámetro que no alteran su estructura y cualidades naturales. Pero conviene empezar con Plasma de Quinton isotónico, no hipertónico; es decir, agua de mar diluida con agua de manantial de mineralización débil en la proporción de una parte de agua de mar por cada tres de agua de manantial.

-En la revista hemos publicado abundante información sobre el agua; más de 20 extensos reportajes que tenemos agrupados en www.dsalud.com/reportajes/la-importancia-del-agua en los que, entre otros tipos de agua, explicamos ampliamente las propiedades del agua de mar y del Plasma de Quinton pero, ¿no debe usarse con precaución al menos en casos de hipertensión dada su riqueza en sodio?  

-En un litro de agua de mar hay de promedio 35 gramos de sales minerales y por tanto en un litro de agua de mar isotónica -que está diluida- solo una cuarta parte: unos 9 gramos. Por consiguiente en un par de chorritos no hay ni 30 miligramos de sal. No está de más en cualquier caso que los hipertensos vigilen su tensión ya que hay personas más sensibles que otras a la sal aunque me extrañaría que tal cantidad les afectase.

-Evidentemente el hecho de respirar bien o mal es vital para la salud por muy diferentes motivos. De hecho cada vez más personas tienen problemas para hacerlo –especialmente cuando intentan dormir- y el uso de inhaladores con vasoconstrictores -como el hidrocloruro de oximetazolina, el más usado hoy- ha aumentado espectacularmente a pesar de sus interacciones, contraindicaciones y efectos secundarios. Solo que terminan siendo adictivos ya que nos consta que solo en España hay decenas de miles de personas dependientes de ellos cuyos problemas de congestión y sequedad nasal se han agravado por su constante uso y no saben cómo dejarlos. Basta para comprobarlo leer la cantidad de llamadas de auxilio que hay en ese sentido en Internet…

-Cierto. Una respiración correcta es vital para la salud; mucho más de lo que gente cree. Pero debemos respirar por la nariz y no por la boca ya que hacerlo por ésta es mucho menos eficaz. Puede comprobarlo cualquiera. Basta inspirar profunda y lentamente por la nariz, notar cómo el aire que entra por las fosas nasales se va calentando y cómo se llenan hasta los senos nasales situados detrás de los ojos -justo debajo del cerebro- y cómo se expande la caja torácica hasta el abdomen hinchándose los pulmones a plena capacidad. Si inspiramos profunda y lentamente por la boca se notará en cambio, cómo el aire se queda a medio camino y los pulmones sin llenar y cómo no hay respiración abdominal. Al respirar por la boca la caja torácica se ensancha menos, disminuye el volumen pulmonar y, como consecuencia, disminuye la cantidad de oxígeno que penetra en el torrente sanguíneo. Además con la respiración bucal el aire no se calienta y humidifica bien llegando más frio y seco a los pulmones lo que hace que el intercambio gaseoso oxígeno-dióxido de carbono sea menor. Y por si fuera poco reseca el tubo respiratorio y se inflaman las amígdalas y las vegetaciones. Aunque lo peor de todo es que la sangre recibe menos oxígeno y eso afecta a todos nuestros procesos vitales. Por eso las personas que se ven obligadas a respirar habitualmente por la boca suelen estar más cansadas e irascibles, tienen menos energía, se concentran con más dificultad y su rendimiento intelectual es menor.

-La sequedad nasal puede también deberse a un ambiente poco húmedo…

-Cierto. La calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano resecan la atmósfera interior de las casas y lugares de trabajo por lo que siempre recomiendo poner sobre los radiadores recipientes de cerámica porosa con agua y, si ello no es suficiente, usar un humidificador de aire.

-Dijo antes que la mucosidad puede ser causa de muchos problemas de audición…

-Y así es. Nariz y oído están muy cerca y anatómicamente se hallan conectados a través de la trompa de Eustaquio, pequeño conducto ciego recubierto de mucosa que en los adultos mide unos 4 centímetros de longitud y cuya parte inferior desemboca en la nasofaringe (la parte trasera de la nariz) ensanchándose en la parte superior para dar cabida a los diminutos huesecillos del oído medio responsables de transmitir hasta las más finas vibraciones sonoras entre el tímpano (oído externo) y la ventana oval de la cóclea (oído interno). Pues bien, la función de la trompa de Eustaquio es ventilar y drenar la delicada estructura ósea del oído medio para que funcione a la perfección. Si se llena de mucosidad se dificulta la audición y dará lugar a posibles infecciones.

-¿Y por qué puede llenarse de moco?

-Bien porque la mucosa de la trompa segregue moco para protegerse de posibles microbios, bien porque la persona aspire los mocos que le taponan las fosas nasales para intentar despejarlas. Es mejor expulsar los mocos sonándose que aspirarlos. Los niños lo hacen a menudo y por eso sufren más otitis y dolores de oídos.

ALGUNOS ALIMENTOS PUEDEN PRODUCIR MUCOSIDAD

-Sin embargo hay personas a las que sin sufrir infecciones las fosas nasales y los oídos se les congestionan llenándose de mucosidades tras ingerir ciertos alimentos; como los lácteos y los que contienen aditivos, especialmente los sulfitos y el glutamato monosódico presentes en multitud de productos alimenticios.

-Cierto; por eso les decimos a quienes padecen el problema que no los tomen. Y ello corrobora lo que le dije antes de la interacción de todas las mucosas del organismo. Cuando esos agentes extraños y patógenos llegan al sistema digestivo éste se defiende segregando moco. Y como antes expliqué en cuanto la mucosa de un órgano se activa las demás mucosas reaccionan porque forman una especie de  suprasistema que reacciona en cadena.

-Recientes publicaciones científicas indican de hecho que la rinitis alérgica estacional o fiebre del heno se debe a un sistema inmune exacerbado por una microbiota intestinal dañada y a los tóxicos que inhalamos, especialmente los procedentes de los hidrocarburos. Lo contamos de forma extensa en un reportaje que aparece en este mismo número. De hecho se ha constatado que afecta sobre todo a quienes tienen un microbioma intestinal anómalo, problema fundamentalmente debido al uso excesivo de antibióticos y a la ingesta de alimentos, aditivos o sustancias que provocan reacciones de intolerancia de nuestro sistema inmunitario. Y ello avala sus apreciaciones clínicas. Permítame ahora otra consideración: las vegetaciones y las amígdalas son también mecanismos de defensa ya que se trata de tejidos linfáticos con la misión de fabricar macrófagos, linfocitos e inmunoglobulinas A para eliminar microorganismos y sustancias nocivas por lo que nos sorprende que durante mucho tiempo los médicos propusieran extirparlas cuando se inflaman. ¿Usted qué opina?

-Obviamente no me parece bien. ¿Qué sentido tiene eliminar drásticamente un mecanismo de aviso y defensa de que algo va mal en el organismo? Se trata de dos apéndices linfáticos de notable  importancia inmunológica situados en la rinofaringe -zona en la que se cruzan las vías respiratoria y digestiva- y si se inflaman es porque hay infección o exceso de mucosidad. Nuestros tratamientos también afrontan este problema y en la mayoría de los casos logramos evitar la extirpación de vegetaciones y amígdalas.

-En la revista hemos explicado innumerables veces que ante cualquier problema de salud lo que hay que hacer ante todo es desintoxicar el organismo, oxigenarlo, desacidificarlo y nutrirlo adecuadamente porque si los tejidos y el espacio intersticial están limpios y oxigenados los microbios patógenos no pueden proliferar. Antoine Béchamp, contemporáneo de Louis Pasteur, constató que las células del organismo no pueden ser afectadas por microorganismos patógenos –virus, bacterias u hongos- si están sanas. Y el biólogo, médico y fisiólogo francés Claude Bernard, asimismo contemporáneo de Pasteur, que las enfermedades no aparecen a causa de gérmenes patógenos sino debido a un “medio interno” -o conjunto de “reacciones orgánicas intrínsecas”- que funciona incorrectamente. Y vemos que usted postula lo mismo…

-En efecto, Claude Bernard afirmaba que “el terreno lo es todo; el germen no es nada“. Y de hecho se dice que el propio Pasteur -químico y microbiólogo- así lo reconoció en su lecho de muerte. De ahí que todos los que ejercemos la Medicina Natural nos ocupemos ante todo de “limpiar el terreno”. Y que entendamos que ante un problema de salud lo mejor es un ayuno terapéutico o una dieta desintoxicante y equilibrar nuestro microbioma interno. Me refiero al conjunto de microorganismos -virus, -bacterias,  hongos y arqueas- que habitan en nuestro interior conviviendo con nuestras células, asunto al que sé que ustedes han dedicado amplios reportajes. En una persona sana conviven en equilibrio y de forma organizada sin provocar problemas de salud. Una flora microbiana sana impide la proliferación de patógenos, facilita la absorción de nutrientes, sintetiza aminoácidos, vitaminas y ácidos grasos y contribuye a regular el sistema inmunitario.

-Luego usted tampoco es partidario del uso y abuso de antibióticos…

-Ciertamente. Es mucho mejor y más eficaz drenar y limpiar el organismo o ayunar y tomar probióticos. La mayoría de mis colegas no parece entender que en nuestro organismo hay diez veces más microbios que células. De unas 10.000 especies diferentes. Así que en realidad el ser humano es un auténtico ecosistema complejo. De hecho microbios considerados patógenos como el Staphylococcus aureus, la Escherichia coli o la Candida albicans forman parte integrante de nuestra microbiota y no son en absoluto peligrosos cuando hay equilibrio en ella. Es pues no ya absurdo sino contraproducente e irracional el actual uso masivo de antibióticos, antivíricos, antifúngicos, antiinflamatorios, antiácidos, protectores gástricos, antihistamínicos… ¡Descompensan la flora microbiana y abren la puerta a otras enfermedades!

-Hablando de desequilibrios… ¿Afecta mucho a todo ello el estrés? ¿Conviene tratar paralelamente los problemas psicoemocionales?

-Por supuesto; por eso todo profesional de la salud debe conocer lo más a fondo posible a su paciente. La esfera anímica es importante. Y de ahí que en Medicina Natural demos igual importancia a disciplinas y terapias que no se enseñan en las facultades de Medicina pero cuya eficacia está ampliamente constatada. Como la Homeopatía, la Medicina Tradicional China, las Flores de Bach, las técnicas de relajación (Sofrología, Yoga, Tai-Chi, etc), la Biodescodificación y las Constelaciones Familiares, entre otras.

-Pues la inmensa mayoría de sus colegas sigue limitándose a recetar fármacos para todo; no es por ello de extrañar que éstos sean ya la segunda causa de muerte en el mundo…

-La hipermedicación actual es un grave problema de salud; es verdad. Según el Dr. Joan-Ramon Laporte, jefe del Servicio de Farmacología del Hospital de la Vall d’Hebron en Barcelona y fundador del Institut Català de Farmacología, en Europa fallecen 550 personas cada día a causa de los efectos adversos de medicamentos mal utilizados o tomados durante demasiado tiempo. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) admite hoy que el 50% de los fármacos se recetan de forma inadecuada y la mitad se consume mal.

Mire, a mi consulta viene mucha gente aquejada de disfunciones respiratorias y he acabado haciendo una somera lista de los fármacos que se les habían prescrito por grupos de edad. Son éstos:

-A bebés Dalsy, Pulmicor, Suero fisiológico, Rinospray y Atrovent.

-A niños Actithiol (mucolítico y antihistamínico), Fluidasa (Mepifilina) (antihistamínico para bronquitis agudas), Tervasmin Expectorante (broncodilatador), Estilsona gotas (Prednisona), Flumil (mucolítico), Paidoterin, Ventolín/Salbutamol, Rhinomer, Budesonida, Nasonex, Flexotide, Flutox, Mucosan y diversos antibióticos.

-A adultos Ventolín, Rhinomer, Actithiol, Seretide, Utabón, Bisolbón, Codeína, Avamys y Rino-evastel. Y,

-A ancianos Sintrom, protectores estomacales, antihipertensivos, vacunas preventivas y antibióticos diversos.
Es disparatado. De hecho estoy convencido de que el exceso de medicación explica en parte la llamada “paradoja de la salud”, es decir, el hecho  comprobado de que cuanto mayor es el nivel de vida de un país y mejores son sus prestaciones sanitarias ¡más enfermedades padecen sus habitantes! Por eso cada vez más médicos -naturistas y convencionales- pedimos que se ponga freno a esta escalada de medicación. Y que se empiece prohibiendo la publicidad de los fármacos. De hecho muchos pensamos que el inusitado aumento de patologías alérgicas, autoinmunes, degenerativas, neurológicas, circulatorias y cardiovasculares así como de las llamadas “enfermedades raras” y el constante aumento de casos del cáncer podrían deberse a los fármacos además de a la brutal contaminación actual y a los alimentos procesados y desnaturalizados. He atendido a numerosos pacientes adultos que han estado tomando ¡hasta ocho medicamentos al día durante años! Situación indeseable e intolerable dadas las posibles interacciones entre ellos, muchas jamás estudiadas.

Llevo cuarenta años ejerciendo como médico de familia y estoy en condiciones de afirmar que los pacientes que llegan a edades avanzadas en mejores condiciones son los que menos medicamentos han tomado a lo largo de su vida.

-¿Y qué opina de las vacunas?

-Que los beneficios que comúnmente se les atribuyen se debe en realidad a actuaciones higiénico-sanitarias. Soy contrario a la vacunación masiva, a la inoculación de varias vacunas a la vez y a la vacunación masiva preventiva. Estudios realizados por un equipo del Departamento de Rehabilitación Pediátrica de la Universidad de Medicina de Bialystok (Polonia) coordinado por la Dra. Dorota Sienkiewicz demuestran que las vacunas dificultan el desarrollo del sistema inmune en lugar de mejorarlo. Especialmente a causa de los conservantes químicos, adyuvantes y otros aditivos presentes en ellas.

CÓMO AFRONTAR LA SITUACIÓN

-Pasemos a la desintoxicación que aconseja; además de ayunar o seguir una dieta básicamente vegetariana y hacer ejercicio ¿qué otras cosas sugiere?

Una hidroterapia de colon o en su defecto enemas o lavativas de uno o dos  litros de agua hervida durante 10 minutos a la que luego, retirada del fuego, puede añadirse un poco de manzanilla, tomillo o café natural -sin descafeinar ni torrefactar- y una cucharada de sal marina, mezcla que debe dejarse enfriar hasta alcanzar la temperatura corporal (37º) y entonces colarla para dejar solo el líquido.

Recomendamos asimismo la ingesta de un caldo vegetal hecho con verduras frescas de temporada: cebolla, col, zanahoria, patata, apio, nabo, puerro, acelga, perejil… Otra posibilidad es tomar una infusión de manzanilla, saúco, tomillo, limón y miel. Y es también eficaz, durante la digestión, poner encima del hígado una bolsa de agua caliente ya que acelera el proceso de desintoxicación del organismo.

-¿Y para ayudar a respirar?

-En casos de resfriado, gripe, faringitis o laringitis sugerimos tomar a lo largo del día 5 o 6 cucharadas de miel dejándola deshacer en la boca y tragándola lentamente o bien un zumo de limón con una o dos cucharadas de miel. En casos de taponamiento nasal y tos ayuda también cortar una cebolla por la mitad y ponerla por la noche en un plato debajo de la cama, cerca de la cabeza, para que sus efluvios lleguen a las fosas nasales y auditivas; cambiando la cebolla cada noche.  Y, por supuesto, usar un spray nasal de agua de mar isotónica a diario de la forma que antes he explicado.

-Por cierto, ¿recomienda usted productos homeopáticos para las afecciones respiratorias?

-Sí, pero el producto específico y la dosis adecuada depende de cada paciente.

-Sabemos que todos estos conocimientos decidió usted ponerlos un día a disposición de las personas afectadas en algún lugar donde pudiera accederse a todas las posibilidades a la vez y creó sus balnearios respiratorios ¿Qué tipo de patologías tratan en los tres que ha abierto hasta ahora?

-Ante todo debo decir que nosotros no tratamos “enfermedades” sino que tratamos a personas enfermas. Y lo que sabemos permite tratar integralmente a toda persona afecta de cualquier dolencia o disfunción respiratoria o del oído. Nuestros tratamientos son especialmente útiles para tratar resfriados, gripes, ataques de tos, bronquitis, bronquiectasias, asma, alergias, pérdida de audición, anosmias (pérdidas del olfato), ageusias (pérdidas del gusto), otitis, dolores de cabeza, acúfenos, conjuntivitis, faringitis, afonías, vegetaciones, pólipos nasales, anginas de repetición, rinitis alérgicas, mastoiditis, parotiditis, pulmonías… Mediante calor húmedo, aerosoles, duchas nasales micronizadas y duchas faríngeas.

Siempre con agua de mar isotónica, es decir, diluida a diferentes concentraciones y regulando el diámetro de la gota a fin de poder llegar a los diferentes niveles del árbol respiratorio ya que a menor diámetro de gota mayor es su penetración en el árbol respiratorio.

Tratamientos que se complementan cuando es necesario con fisioterapia respiratoria manual, osteopatía, reflexología podal, psicoterapia, fisioterapia respiratoria manual, hipertermia local, velas hopi, talleres formativos…

-¿Velas hopi?

-Es un tratamiento ancestral de los indios hopi norteamericanos para algunas afecciones de oído. Se ponen en ellos unas velas pequeñas que hacen que el calor de la zona active la microcirculación sanguínea y linfática de la zona y se regule la presión desde el interior del tímpano hasta el oído medio y la faringe mejorando así sus funciones.

-¿Y qué es la fisioterapia respiratoria manual?

-Es un método para enseñar a respirar bien mediante sencillos ejercicios y una serie de manipulaciones para tratar algunas enfermedades respiratorias; las sesiones son individuales y las imparte un fisioterapeuta respiratorio.

-En fin, somos conscientes de que en su libro se da información más amplia y detallada pero creemos que lo apuntado es suficiente; gracias por atendernos.

-A ustedes.

 

José Antonio Campoy

Este reportaje aparece en
DISCOVERY DSALUD 2006
204
Mayo 2017
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