¡Los ataques al corazón son cada vez más comunes en mujeres jóvenes!

Contrariamente a lo que la mayoría de la población cree mueren más mujeres que hombres por enfermedades cerebrovasculares y además las mujeres jóvenes tienen más posibilidades que los varones jóvenes de necesitar hospitalización por ataques cardíacos así como de desarrollar otras afecciones cardiometabólicas. Al menos así lo infiere una reciente investigación publicada en Circulation, descubrimiento preocupante porque las mujeres suelen tener menos probabilidades de sobrevivir a su primer ataque al corazón que los varones, quizás porque los síntomas difieren entre ambos sexos. Según estos investigadores en las mujeres son más probables los ataques cardíacos «silenciosos» o que muestren síntomas inusuales difíciles de asociar con ellos.

ATAQUE CORAZON

Las enfermedades isquémicas del corazón son la principal causa de muerte en España y afectan más a las mujeres que a los hombres; al menos así se infiere de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) según los cuales en 2107 murieron por ellas 38.947 mujeres y 36.857 hombres. Más hombres que mujeres por infarto agudo de miocardio -8.911 contra 6.045- pero más mujeres que hombres por insuficiencia cardíaca: 12.201 féminas y 6.964 varones. Luego las patologías cardiacas no son «cosa de hombres» como mucha gente -médicos y enfermeras incluidos- cree.

Y se trata de un auténtico problema porque en las mujeres los síntomas que advierten de una disfunción cardiaca no son siempre los mismos que en los hombres. En cuanto al «perfil tipo» de las que sufren infartos se trata de mujeres sedentarias mayores de 65 años y más de 88 cm de cintura -con sobrepeso u obesidad pues- que siguen una dieta irregular alta en azúcares y grasas, están estresadas y son fumadoras e hipertensas teniendo altos niveles de colesterol. Habiendo entre ellas a menudo antecedentes familiares que sugerirían una posible predisposición genética.

Obviamente la cardiopatía isquémica más peligrosa es la del infarto de miocardio que provoca el deterioro y obstrucción de una arteria por acumulación en sus paredes de placas de ateroma que primero dificultan y luego impiden el riesgo sanguíneo de entrada y/o salida al músculo cardiaco. Y es verdad que afecta más a los varones pero no lo es menos que la mortalidad hospitalaria es mayor entre las mujeres tanto porque se diagnostica a menudo más tarde como porque su rehabilitación cardíaca suele ser peor ya que abandonan con más frecuencia las pautas terapéuticas sugeridas y su actividad física suele ser asimismo menor. Por eso es habitual que al año del infarto experimenten menos mejorías.

Es más, tardan -de media- 37 minutos más que los hombres en comunicarse con los servicios médicos cuando están sufriendo un infarto de miocardio; principalmente porque desconocen que los síntomas clásicos difundidos por los medios de comunicación son los habituales en hombres y no siempre se corresponden con los de las mujeres. Así acaba de denunciarlo el Dr. Matthias Meyer -cardiólogo del Hospital Triemli de Zurich (Suiza)- en un reciente estudio publicado en European Heart Journal: Acute Cardiovascular Care -publicación de la Sociedad Europea de Cardiología– con el título Women having a heart attack wait longer than men to get help (Las mujeres que tienen un ataque al corazón esperan más tiempo que los hombres para obtener ayuda) y el subtítulo Women should call an ambulance immediately if they have symptoms, every minute counts (Las mujeres deben llamar a una ambulancia de inmediato si tienen síntomas: cada minuto cuenta).

Según explica Mayer “las mujeres y los hombres tienen una similar intensidad de dolor durante un ataque al corazón pero la ubicación puede ser diferente. Las personas con dolor en el pecho y el brazo izquierdo tienen más probabilidades de pensar que es un ataque al corazón ya que son los síntomas habituales en hombres pero en las mujeres el dolor se siente a menudo en la espalda, el hombro o el estómago”. Así lo ha inferido tras analizar los casos de 4.360 personas -967 mujeres y 3.393 hombres- que sufrieron infartos agudos de miocardio y fueron atendidos entre 2000 y 2016 en el Hospital Triemli de Suiza.

Dato importante porque el bloqueo agudo de una arteria debe afrontarse rápidamente reabriéndola mediante la inserción de un stent y cuanto más pronto se haga más rápida será la restauración del flujo sanguíneo y mejor la recuperación del músculo cardíaco al deteriorarse menos. El estudio deja claro que si bien las mujeres y los hombres son atendidos igual de rápido una vez están en el hospital éstas tardaban 37 minutos más -de media- en pedir auxilio y llegar a él. Según el trabajo la mortalidad hospitalaria es además mayor entre las mujeres (5,9%) que entre los hombres (4,5%) aunque no por ello se concluye que hayan sido los retrasos la principal causa habiendo podido haber otros factores.

Meyer concluye su estudio diciendo: “Cada minuto cuenta cuando tienes un ataque al corazón. Esté atento a las molestias -moderadas o severas-, incluido todo dolor en pecho, garganta, cuello, espalda, estómago u hombros que dure más de 15 minutos. A menudo se acompaña de náuseas, sudor frío, debilidad, falta de aliento o miedo”.

CADA VEZ MÁS JÓVENES

A lo anterior hay que añadir la constatación en las últimas décadas de que los casos de infarto agudo de miocardio han aumentado entre las mujeres más jóvenes -de menos de 55 años- de forma similar a los de síndrome metabólico y diabetes mellitus, factores de riesgo relacionados directamente con la nutrición a los que hay que añadir el estrés, la ansiedad y la depresión. Peligrosa tendencia desvelada en el trabajo Twenty Year Trends and Sex Differences in Young Adults Hospitalized with Acute Myocardial Infarction: The ARIC Community Surveillance Study (Tendencias de los últimos veinte años diferenciadas por sexo en adultos jóvenes hospitalizados con infarto agudo de miocardio: el Estudio de Vigilancia Comunitaria ARIC) publicado en diciembre del 2018 en Circulation y cuyo autor principal ha sido Sameer Arora, médico de la División de Cardiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de North Carolina (EEUU). En él se valoraron los 15.792 ingresos que hubo entre 1995 y 2014 por infarto agudo de miocardio en 21 hospitales de adultos de ambos sexos de entre 35 y 54 años dando lugar los datos al The Atherosclerosis Risk in Communitie Study (Riesgo de aterosclerosis en la comunidad), estudio epidemiológico conocido como Estudio ARIC realizado en cuatro comunidades estadounidenses que se diseñó para investigar la etiología y evolución de las enfermedades ateroscleróticas y la influencia de varios factores de riesgo; entre ellos la atención médica, la prevalencia de la enfermedad según la raza, el género, la ubicación y la edad..

Pues bien, según los datos recogidos los ingresos de personas jóvenes que sufrieron infartos agudos de miocardio aumentó constantemente pasando del 27% en 1995 al 32% en 2014. Aumentando tanto el número de mujeres que en los últimos años la cantidad de casos se acerca al de hombres: en 1995 eran solo el 21% y en 2014 el 31%. Según el Dr. Arora “la enfermedad cardíaca se considera en general una enfermedad de ancianos pero el aumento de casos entre jóvenes es preocupante, especialmente el de las mujeres «. De ahí que también incida en la urgente necesidad de explicar que la sintomatología de un infarto puede ser diferente en las mujeres.

Veamos ahora algunos otros datos que diferencian a hombres y mujeres según el trabajo. Las mujeres jóvenes que sufrieron infartos agudos de miocardio tenían más hipertensión, diabetes mellitus, enfermedades renales crónicas o accidentes cerebrovasculares previos que los varones jóvenes. Y había entre ellas más fumadoras. Y al ingresar en el hospital era más frecuente que ellas sufrieran edema pulmonar agudo y/o insuficiencia cardíaca.

El estudio explica asimismo que la identificación tardía del infarto hace que a las mujeres se les administren menos hipolipemiantes (un 63% frente a un 72%) y se les pauten menos terapias antiplaquetarias sin aspirina (51% frente a 62%), beta-bloqueadores (81% frente a 84%) y antihipertensivos (59% frente a 64%) además de ser menos sometidas a angiografías coronarias invasivas (59% frente a. 66%) y revascularizaciones (38% frente a 50%).

Cabe agregar que en el año que acaba de finalizar -2018- se publicó en International Journal of Women’s Health, el trabajo de un grupo de investigadores del Departamento de Cardiología de la Icahn School of Medicine de Mount Sinaí en Nueva York (EEUU) coordinado por la doctora Roxana Mehran  titulado Acute myocardial infarction in young women: current perspectives (Infarto agudo de miocardio en mujeres jóvenes: perspectivas actuales). Y según el mismo las mujeres jóvenes que sufren un accidente cardiovascular tienen más «comorbilidades» que los hombres jóvenes; es decir, sufren más tabaquismo, diabetes, síndrome metabólico, hipertensión o enfermedad renal crónica. Y aunque entre 1999 y 2010 los casos de síndrome metabólico disminuyeron ligeramente aumentaron los de hipertrigliceridemia y el perímetro de la cintura lo que se atribuye a una disminución de la actividad física y a la ingesta de bebidas azucaradas y comida rápida así como a dormir menos tiempo. Habiendo además entre las mujeres más casos de depresión, ansiedad y estrés antes del infarto como resultado de  sus mayores comorbilidades, conflictos familiares e ingresos básicos a pesar de trabajar muchas horas a la semana y tener que afrontar más responsabilidades en el hogar sin apoyo social.

LOS SÍNTOMAS DE UN INFARTO DE MIOCARDIO 

Los síntomas de un infarto de miocardio son en general dolor opresivo en el centro del pecho y/o en la zona epigástrica (estómago) que suele irradiarse al brazo izquierdo -o a ambos-, al cuello, a la mandíbula y a la espalda que se acompaña con sudoración, náuseas y dificultad respiratoria. Pero hay diferencias entre hombres y mujeres ya que en éstas el síntoma más común de infarto entre los hombres -un fuerte dolor en el pecho- no siempre es el primer aviso.

Según un estudio publicado en 2003 en Circulation encabezado por Jean C. McSweeney y titulado Women’s Early Warning Symptoms of Acute Myocardial Infarction (Síntomas de alerta temprana de infarto agudo de miocardio en la mujer) en el que se estudiaron 515 casos femeninos el 80% presentó cuatro semanas antes de su ataque cardíaco al menos uno de los síntomas más frecuentes; de hecho un 70,7% sintió una fatiga inusual, un 47.8% trastornos del sueño y un 42.1% falta de aliento. Síntomas que pueden ser constantes o aparecer y desaparecer. Veamos en cualquier caso los ocho posibles síntomas de un infarto. Son éstos

  1. Dolor y/o presión en el pecho. Aunque es el síntoma más común de un ataque cardíaco en hombres y mujeres éstas pueden sufrirlo sin que les duela el pecho. De hecho solo el 29’7% de las mujeres encuestadas en el estudio de 2003 sintió molestias en él durante las semanas previas al ataque y sólo un 57% dolor durante el infarto.
  2. Fatiga extrema o inusual. Nos referimos a la realización de actividades simples que no requieren gran esfuerzo. Puede sentirse en las semanas previas además de justo antes del ataque.
  3. Debilidad. Sentirse de pronto débil o temblorosa es síntoma agudo común de ataque cardíaco en la mujer. La sensación puede ir acompañada de ansiedad, mareo o desmayo.
  4. Falta de aliento. La falta de aliento y la respiración pesada en ausencia de esfuerzo -especialmente cuando se acompaña de fatiga o dolor en el pecho- sugiere un problema cardíaco. Se suele sentir dificultad para respirar estando acostado y ver que el síntoma se alivia al sentarse o ponerse de pie.
  5. Sudoración. La sudoración excesiva sin causa normal es síntoma común de ataque cardíaco en las mujeres.
  6. Dolor en la parte superior del cuerpo. Hablamos de dolor inespecífico en la parte superior del cuerpo que no puede atribuirse a un músculo o una articulación. Cuando se trata de un posible infarto suele aparecer repentinamente en un brazo, en el cuello, en la mandíbula o en la parte superior de la espalda propagándose gradualmente a otras zonas.
  7. Alteraciones del sueño. Casi la mitad de las mujeres entrevistadas tuvieron problemas de sueño en las semanas previas al ataque cardíaco siendo habitual mantenerse despierta toda la noche o sentirse cansada al levantarse a pesar de haber dormido suficientemente.
  8. Problemas estomacales. Algunas mujeres sienten dolor o presión en el estómago antes del ataque al corazón; y en otras ocasiones indigestión, náuseas, o vómitos. 

PRINCIPALES FACTORES DE RIESGO EN LAS MUJERES 

En cuanto a los principales factores de riesgo cardiovasculares en las mujeres diremos que un equipo de investigadores de la División de Cardiología de la Facultad de Medicina de Emory (EEUU) encabezado por la doctora Suegene K. Lee publicó en agosto de 2017 en Clinical Cardiology un trabajo titulado Comprensive primary prevention of cardiovascular disease in women (Prevención integral de la enfermedad cardiovascular en mujeres) según el cual son estos:

  1. Factores de riesgo cardíaco exclusivos de las mujeres.
  2. a) Los trastornos relacionados con el embarazo:

-La hipertensión gestacional y la preeclampsia en la que se liberan citoquinas inflamatorias y proteínas antiangiogénicas.

-La diabetes gestacional.

-Los anticonceptivos orales. Aumentan el riesgo de accidente cardiovascular mediante un mecanismo trombótico. Según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos los anticonceptivos orales no deben recetarse a mujeres mayores de 35 años y fumadoras. Además deben prescribirse con precaución si la mujer sufre hipertensión, diabetes y/o dislipidemia.

-La terapia hormonal postmenopáusica. La menopausia hace que en la mujer bajen sus niveles de estrógenos -hormonas protectoras del corazón- pero según el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos no son convenientes ni la terapia con estrógenos o progestágenos ni su combinación.

  1. b) Los trastornos autoinmunes sistémicos. Aparecen sobre todo en las mujeres -especialmente el lupus eritematoso sistémico- y predisponen a la inflamación crónica, la disfunción endotelial y la aterosclerosis acelerada.
  2. Diferencias en los factores de riesgo tradicionales.

-Una mujer diabética tiene más posibilidades de morir por accidente cardiovascular que un varón diabético.

-A partir de los 60 años la hipertensión es más frecuente en las mujeres que en los hombres

-La dislipidemia -exceso de colesterol y triglicéridos en sangre- es un factor de riesgo mayor entre las mujeres que entre los hombres

-La obesidad en las mujeres plantea mayores riesgos que en los hombres.

-El riesgo de padecer enfermedad vascular entre quienes fuman mucho -tabaquismo- es un 25% superior entre las mujeres.

  1. Diferencias en los factores de riesgo no tradicionales

-La depresión parece aumentar la mortalidad tras un infarto de miocardio y aumenta de forma moderada posibles eventos cardíacos adversos en el futuro.

-La actitud ante la vida es vital. El estrés y una negativa percepción de lo que nos ocurre a diario aumentan el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular.

  1. Nuevos marcadores de riesgo para la ateroesclerosis.

La cantidad de calcio depositado en la arteria coronaria -que puede medirse mediante una tomografía axial computarizada o TAC- es un claro marcador no invasivo de riesgo para la enfermedad vascular; pues bien, según el Estudio multiétnico de aterosclerosis (MESA) tal riesgo es hoy mayor entre las mujeres.

ACCIONES PREVENTIVAS

Terminamos este texto indicando que según la Asociación Americana del Corazón la mejor manera de evitar los problemas cardiovasculares es una diera adecuada, algo de ejercicio físico y dormir suficientemente. Les ha costado décadas entenderlo y asumirlo pero finalmente lo reconocen. Siendo especialmente importante una alimentación basada primordialmente en el consumo de verduras, frutas y granos enteros así como legumbres, frutos secos, aceites vegetales -de primera presión en frío- no tropicales,  aves y pescados. Asimismo se recomiendan de 3 a 4 sesiones semanales de actividad física aeróbica moderada durante unos 40 minutos. Algo especialmente vital en el caso de las mujeres pues según el estudio antes citado pueden beneficiarse de ello más que los hombres al ser en general menos activas físicamente. Aumentando el tiempo hasta 60/90 minutos todos los días de la semana si lo que se necesita es adelgazar.

Por lo que se refiere a la rehabilitación cardíaca una vez superado el ataque se señala como preferible para las mujeres hacerlo en grupos sin varones ya que siguen mejor las pautas dietéticas y presentan menos síntomas de ansiedad y depresión que cuando están en grupos mixtos. Al menos tal es la conclusión del trabajo Women’s Health Behaviours and Psychosocial Well-Being by Cardiac Rehabilitation Program Model: A Randomized Controlled Trial (Conductas femeninas de salud y bienestar psicosocial según el modelo del programa de rehabilitación cardíaca: ensayo controlado aleatorizado) publicado en 2017 en Canadian Journal of Cardiology.

Téngase todo esto en cuenta por las mujeres pero también por los profesionales de la medicina. Y es que como señala la doctora Lee, autora de ese trabajo, son muchos aún los médicos de atención primaria, obstetras, ginecólogos y cardiólogos que no conocen o no tienen en cuenta la diferencia de síntomas y riesgos entre hombres y mujeres. Algo que sin duda se debe a que la mayoría de los ensayos sobre este tipo de eventos se han hecho principalmente en hombres. 

Francisco San Martín

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