Descubren por qué un aceite natural protege de los ataques cardíacos y los derrames cerebrales

Que el aceite de oliva -uno de los aceites vegetales alimentarios que más se consumen en España- protege de ataques cardíacos y derrames cerebrales se sabía merced a estudios epidemiológicos pero no concretamente por qué… hasta ahora. La razón acaba de descubrirse y es que su consumo habitual aumenta en sangre la cantidad de apolipoproteína A-IV evitando ello la inflamación, la agregación plaquetaria y la formación de coágulos que pudieran obstruir las arterias. El trabajo o ha elaborado un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva York encabezado por Sean P. Heffron, profesor de su Centro para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares.

Las «enfermedades circulatorias» siguen siendo en España la primera causa de muerte -122.523 personas en 2017- según el Instituto Nacional de Estadística (INE): las isquémicas del corazón entre los hombres y las cerebrovasculares entre las mujeres. Por enfermedades isquémicas del corazón (infarto, angina de pecho, etc.) fallecieron 32.325 personas (19.132 hombres y 13.193 mujeres), por enfermedades cerebrovasculares 26.937 (11.555 hombres y 15.382 mujeres) y las otras 63.261 por enfermedades cardíacas reumáticas, hipertensivas, enfermedades de los vasos sanguíneos y otras.

Y lo peor es que el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología afirma que en España se produce un ictus o accidente cerebro vascular cada seis minutos por disminución u obstrucción del flujo sanguíneo (a ello se le llama trombosis o embolia). grave problema que va a más porque según la Organización Mundial de la Salud (OMS) casi la mitad de la población podría sufrir un ictus antes de 2050. No es pues de extrañar que los laboratorios busquen con afán fármacos patentables para tratarlos -al igual que con el cáncer y otras patologías-… solo que lo inteligente es prevenirlos. Y no con fármacos sintéticos iatrogénicos sino con métodos y terapias naturales.

Pues bien, entre los productos naturales inocuos que lo logran existe uno cuyas propiedades en ese sentido se han estudiado a fondo y sus resultados son excelentes: el aceite de oliva virgen (mejor el extra).

Hablamos de un aceite que cuanto más se investiga más beneficios parece tener. Al menos así lo indican los numerosos estudios epidemiológicos realizados y algunos ensayos hechos sobre la dieta mediterránea y las enfermedades cardiovasculares ya que entre los componentes de ésta siempre es el aceite de oliva virgen el más relevante a la hora de reducir la incidencia de eventos cardiovasculares.

De hecho la revista ya explicó en su día que previene el envejecimiento de los tejidos -al combatir los radicales libres merced a su alto contenido en antioxidantes-, contribuye a evitar la agregación de plaquetas en las paredes arteriales que dan lugar a arterosclerosis, causa de las enfermedades cardiovasculares -infartos cardiacos y cerebrales, anginas de pecho, trombosis, flebitis, etc. previene también la hipertensión arterial, protege el estómago de úlceras y gastritis al reducir la acidez, estimula el tránsito intestinal previniendo el estreñimiento crónico, mejora el funcionamiento del páncreas y el hígado coadyuvando a prevenir la formación de cálculos renales, previene el cáncer si su consumo es regular -especialmente los de mama, endometrio, ovario y colon-, reduce el nivel de glucosa en sangre ayudando a los diabéticos, protege de la radiactividad y evita la artritis reumatoide. Además aumenta las lipoproteínas de alta densidad o LDH –el llamado colesterol bueno- debido a la alta presencia en él de esteroles, favorece la absorción de calcio y la mineralización de los huesos, coadyuva en la regeneración de las cicatrices de la piel -es excelente para el cuidado del cutis- y mejora la circulación capilar, venosa y arterial además de favorecer el desarrollo normal del cerebro y del sistema nervioso del bebé durante el embarazo así como el del niño en la infancia. Sin olvidar que, como luego ampliaremos, posee propiedades anticancerígenas.

Estas cualidades del aceite de oliva virgen se deben primordialmente a su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados -especialmente el ácido oleico- y vitaminas A, D, K y E así como a la presencia de tocoferoles y polifenoles, responsables de su actividad antioxidante. Cabe agregar que la vitamina E del aceite de oliva virgen se encuentra en forma de alfatocoferol y su actividad antioxidante es diez veces mayor que el gamma-tocoferol, forma natural de la vitamina E presente en otros aceites de semillas.

Todo ello lo dimos a conocer hace años como puede comprobarse leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos Aceite de oliva, oro mediterráneo con sabor a vida y El aceite de oliva es protector cardiovascular, pancreático y hepático además de ¡anticancerígeno! aparecieron en los números 16 y 72 correspondientes a mayo de 2000 y mayo de 2005 respectivamente.

Pues bien, catorce años después siguen efectuándose estudios sobre sus propiedades terapéuticas y, sobre todo, sobre los mecanismos biológicos que lo explican. Gracias a ello hoy sabemos que el aceite de oliva virgen obtenido mediante primera presión en frio es un producto natural con un 98-99% de ácidos grasos -especialmente monoinsaturados como el ácido oleico- estando compuesto el otro 1-2% por fenoles (hidroxitirosol, tirosol y oleocantal), secoiridoides (oleuropeína), lignanos (pinoresinol y acetoxy-pinoresinol), flavonas, pigmentos (clorofilas y feofitinas), escualeno, betacaroteno, vitamina A, alfa-tocoferol y vitamina E. Y como quiera que en los últimos seis meses se han publicado nuevos trabajos efectuados por equipos de distintos países sobre cómo su consumo ayuda a prevenir infartos, trombosis y accidentes cerebrovasculares que además han desvelado los mecanismos biológicos que lo hacen posible no hemos dudado en hacernos eco de ello.

LO MEJOR PARA EL CEREBRO Y EL CORAZÓN 

El último de los trabajos a los que nos referimos se titula Greatrer Frecuency of Olive Oil Consumption is Associated with Lower Platelet Activbation in Obesity (El consumo frecuente de aceite de oliva se asocia a una menor activación plaquetaria en la obesidad) y se presentó en forma de póster en marzo de este año durante las sesiones científicas sobre Epidemiología y Prevención, Estilo de Vida y Salud Cardiometabólica de la Asociación Estadounidense del Corazón.

Se trata de un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York liderado por el doctor Sean P. Heffron -profesor del Centro para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares de esa universidad- y según sus conclusiones consumir aceite de oliva al menos una vez a la semana ayuda a reducir el riesgo de coagulación de la sangre e impide la agregación plaquetaria causante de la formación de trombos y, por ende, de padecer infartos de miocardio e ictus cerebrales. Recordemos que las plaquetas son células de la sangre capaces de unirse y formar los coágulos que permiten cerrar las heridas en los procesos de cicatrización pero pueden también contribuir a acumular placas que obstruyan las arterias -ateroesclerosis- aumentando el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

El estudio siguió a 87 personas obesas pero sin problemas cardiovasculares conocidos y no fumadoras ni diabéticas que no tomaban pues hipolipemiantes, antidiabéticos, anticoagulantes o antiplaquetarios con una edad promedio de 32 años que consumían habitualmente aceite de oliva. Según el Dr. Heffron se eligieron para el estudio personas obesas «porque tienen mayor riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un derrame cerebral u otros eventos cardiovasculares incluso si no tienen diabetes u otras afecciones asociadas con la obesidad. Y nuestro trabajo sugiere que el consumo de aceite de oliva les ayuda a disminuir esos riesgos y, por tanto, la amenaza para una persona obesa de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral”.

Según el cuestionario sobre la frecuencia del consumo de alimentos del Instituto Nacional del Cáncer -que se adaptó previamente para este estudio- se clasificó a los participantes en tres grupos: los que consumían aceite de oliva menos de una vez por semana (20), de una a tres veces por semana (34) y al menos cuatro veces por semana (33). Y a todos se les tomaron antes muestras de sangre estando en ayunas para las pruebas de citometría de flujo.

¿El resultado? La activación plaquetaria entre quienes lo consumieron de una a tres veces por semana fue menor que entre los que lo consumieron menos de una vez. Diferencia significativa de la actividad plaquetaria que no cambió al consumir carne roja, huevos, mantequilla y margarina quedando claro que el factor diferenciador fue el aceite de oliva.

Nuestra hipótesis-señala el trabajo- es que los compuestos fenólicos del aceite de oliva pueden alterar el contenido de fosfolípidos de la membrana plaquetaria haciéndolas menos susceptibles a la activación. La ingesta de aceite de oliva por personas obesas puede pues disminuir el riesgo de eventos cardiovasculares”. Según el Dr. Sean P. Heffron seguir una alimentación saludable como la de la dieta mediterránea o al menos una que contenga suficiente aceite de oliva virgen reduce claramente el riesgo de sufrir una trombosis.

Al tratase de un estudio observacional no pudo sin embargo concretarse la cantidad de aceite de oliva necesaria que hay que consumir para ello aunque según el Dr. Heffron si bien ingerirlo en exceso no es tóxico tampoco es adecuado un consumo excesivo de calorías, especialmente en el caso de las personas obesas. Advertencia genérica que no le impide aseverar que quienes puedan deberían consumirlo a diario.

LA APOLIPOPROTEÍNA A-IV 

En cuanto a la razón de sus efectos antitrombóticos hoy sabemos que una de las responsables es la apolipoproteína A-IV (abreviadamente apoA-IV), una glicoproteína -molécula compuesta por una proteína unida a uno o varios glúcidos (simples o compuestos)- que el intestino delgado segrega cuando ingerimos alimentos ricos en grasas insaturadas como el aceite de oliva. Las apolipoproteínas son proteínas que transportan las grasas o lípidos en la sangre y que la apoA-IV se descubrió hace 40 años habiéndose realizado con ella numerosas investigaciones -tanto in vitro como en animales- para determinar sus mecanismos fisiológicos tras comprobar que secreta quilomicrones y una alta presencia de estos se relaciona con menos problemas cardiovasculares.

Agregaremos que en el año 2000 se publicó en Journal of American College of Cardiology un trabajo con el título Low apolipoprotein A-IV plasma concentrations in men with coronary artery disease (Concentraciones plasmáticas bajas de apolipoproteína A-IV en hombres con enfermedad coronaria) que demostró por primera vez que en las personas con problemas coronarios la concentración en sangre de apolipoproteínas A-IV -IV es baja.

Un año después -en 2001- se publicaría en Chinese Medical Journal el trabajo The relationship between plasma apolipoprotein A-IV levels and coronary heart disease (Relación entre los niveles plasmáticos de apolipoproteína A-IV y la enfermedad coronaria) que estudió la relación entre los niveles plasmáticos de apolipoproteínas A-IV y la enfermedad coronaria a partir de las angiografías hechas a 181 pacientes concluyéndose en él que el nivel de concentración de apoA-IV ayuda predecir una posible cardiopatía coronaria y la gravedad de una aterosclerosis.

Dos años más tarde -en 2003- se publicaría en The Journal of Nutrition el trabajo Dietary Mono and Polyunsaturated Fatty Acids Similarly Increase Plasma Apolipoprotein A-IV Concentrations in Healthy Men and Women (Los ácidos grasos mono y poliinsaturados de la dieta aumentan en hombres y mujeres sanos la concentración de apolipoproteínas A-IV en plasma) según el cual las grasas mono y poliinsaturadas aumentan la concentración en los intestinos de apolipoproteínas A-IV y que según estudios anteriores ello reduce el riesgo de sufrir aterosclerosis gracias a que son antioxidantes y antiinflamatorias, promueven el trasporte inverso del colesterol y ayudan a transportar su exceso desde los tejidos periféricos hasta el hígado para su posterior excreción a través de la bilis y las heces.

CAPACIDAD ANTIPLAQUETARIA DE LAS APOLIPOPROTEÍNAS A-IV

Cabe agregar que en los últimos seis meses se ha profundizado aún más en el mecanismo antitrombótico de esta apolipoproteína y a los tres mecanismos anteriores se ha unido un cuarto aún más importante y quizás definitivo para explicar los beneficios del aceite de oliva. Un grupo de investigadores encabezado por el Dr. Heyu Ni –director de la Plataforma de Hematología, Cáncer y Enfermedades Inmunológicas del Centro de Investigación Keenan para la Ciencia Biomédica (KRCBS) del Hospital St. Michael de Toronto (Canadá)- publicó en septiembre de 2018 en Nature Communications el trabajo Apolipoprotein A-IV binds αIIbβ3 integrin and inhibits thrombosis, segundo de los tres importantes trabajos sobre el aceite de oliva publicados en solo 6 meses. Y han descubierto que la apolipoproteína A-IV bloquea en la superficie de las plaquetas unas glicoproteínas llamadas integrinas αIIβ3 imprescindibles para que éstas se agrupen en la sangre ocluyendo los vasos sanguíneos y provocando una trombosis. Para que una plaqueta se una a otra la integrina αIIβ3 del receptor de plaquetas se une primero al fibrinógeno -sustancia soluble abundante en la sangre- y posteriormente a otra integrina llamada αIIβ3 en una segunda plaqueta provocando sucesivamente luego que más plaquetas se junten entre sí promoviendo su agregación.

Es el primer estudio -asevera el Dr. Heyu Ni- que vincula la apolipoproteína A-IV con plaquetas y trombosis y explica por qué niveles muy altos de la misma disminuyen en los vasos sanguíneos la acumulación de placas que da lugar a la aterosclerosis”.

Los especialistas analizaron también la asociación de la apoA-IV con los alimentos y descubrieron que su cantidad aumenta rápidamente en sangre al ingerir grasas no saturadas como la del aceite de oliva y que su actividad es más dinámica por la noche que por la mañana demostrando tener su propio ritmo circadiano. “La madre naturaleza quiere que durmamos bien -afirma el Dr. Heyu Ni-; así que estamos protegidos por esta proteína mientras dormimos y es más posible sufrir un evento cardiovascular al levantarnos por la mañana”.

El trabajo concluye diciendo: “Este estudio proporciona el primer enlace directo entre la apoA-IV, la actividad plaquetaria y los nuevos mecanismos que explican por qué la apoA-IV es un factor protector de las enfermedades cardiovasculares. Demostramos que la apoA-IV, por antagonizar la actividad de la integrina αIIbβ3 plaquetaria, atenúa la agregación plaquetaria, la trombosis y la hiperactividad plaquetaria postprandial y además puede retardar la progresión de la aterosclerosis tanto en estadios tempranos como tardíos de la aterotrombosis. Además hemos identificado un ritmo circadiano propio de la apoA-IV en los seres humanos que se correlaciona negativamente con la agregación plaquetaria y el riesgo de eventos cardiovasculares. Controlar el consumo de alimentos ricos en grasas insaturadas que aumentan la síntesis y secreción de apoA-IV puede tener un impacto significativo en la prevención de la aterosclerosis y al intervenir directamente en la trombosis controlar las enfermedades cardiovasculares y el ictus”.

Añadiremos que el pasado mes de marzo un grupo de investigadores del Departamento de Patología y Laboratorio Médico del Instituto de Enfermedades Metabólicas de la Universidad de Cincinnati (EEUU) con Jie Qu como primer firmante publicó en Cells el trabajo Apolipoprotein A-IV: A Multifunctional Protein Involved in Protection against Atherosclerosis and Diabetes (Apolipoproteína A-IV: una proteína multifuncional involucrada en la protección de la aterosclerosis y la diabetes) según el cual la apolipoproteína A-IV reduce probablemente el riesgo de aterosclerosis a través de tres rutas diferentes:

1) La mejora del transporte inverso del colesterol desde los tejidos periféricos -incluyendo las paredes arteriales- hasta el hígado a través de las lipoproteínas de alta densidad (HDL).

2) La reducción de la oxidación de lipoproteínas de baja densidad (LDL).

3) La inhibición de las respuestas inflamatorias y la agregación plaquetaria bloqueando la integrina αIIbβ3.

Asimismo se señala en el trabajo que la apolipoproteína A-IV influye en la regulación de los niveles de glucosa en sangre actuando en tres órganos: en el páncreas potenciando la secreción de insulina, en el tejido adiposo promoviendo la captación de glucosa y en el hígado inhibiendo la gluconeogénesis.

El trabajo termina recordando que según estudios clínicos efectuados con humanos una concentración baja en plasma de apoA-IV se asocia a problemas en las arterias coronarias y niveles altos a una leve o moderada insuficiencia renal. Indican además que la apolipoproteína A-IV puede servir como biomarcador de diagnóstico precoz de la prediabetes, la fibrosis hepática y el cáncer de ovario.

Dado que protege de la aterosclerosis, de la diabetes y de una función no identificada de la enfermedad renal -apunta el trabajo- la apolipoproteína A-IV puede convertirse en un nuevo y eficaz procedimiento terapéutico para tratar estas enfermedades».

Datos importantes porque el consumo de aceite de oliva virgen eleva el nivel de apolipoproteína A-IV en sangre.

AUTÉNTICO «ORO LÍQUIDO»

En suma, los hallazgos de estos últimos meses explican los resultados de los trabajos epidemiológicos que ya detallaban los beneficios de consumir aceite de oliva virgen y su utilidad frente a algunas de las patologías más graves. No está pues de más que recordemos algunos de ellos. 

Beneficios cardiovasculares.

En 2007 una revisión –Olive oil and the cardiovascular System (El aceite de oliva y el sistema cardiovascular)- publicada en Pharmacological Research y realizada en el Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona (España) concluyó que quienes consumen regularmente aceite de oliva virgen tienen menos probabilidades de padecer hiperlipidemia -niveles altos en sangre de colesterol y triglicéridos-, hipertensión y accidentes cerebrovasculares. “La amplia gama de efectos antiaterogénicos asociados al consumo de aceite de oliva -señala el trabajo- podría contribuir a explicar la baja tasa de mortalidad cardiovascular de los países mediterráneos del sur de Europa en comparación con otros países occidentales a pesar de la alta prevalencia de otros factores de riesgo de enfermedad coronaria”.

En 2018 se publicó en Endocrine, Metabolic & Immune Disorders-Drug Targets el estudio Extra Virgin Olive Oil and Cardiovascular Diseases: Benefits for Human Health (Aceite de oliva virgen extra y enfermedades cardiovasculares: beneficios para la salud humana). Es un trabajo que incluye diversos estudios que examinaron el efecto de suplementar con aceite de oliva virgen extra la dieta de personas sanas y otras con riesgo cardiovascular y la conclusión fue que «el aceite de oliva virgen extra, al ser antiinflamatorio, antioxidante y vasodilatador, puede contribuir a disminuir la carga aterosclerótica”.

En cuanto a los accidentes cerebrovasculares en 2011 se publicó en Neurology el trabajo Olive oil consumption, plasma oleic acid and stroke incidence. The Three-City Study (Consumo de aceite de oliva, ácido oleico plasmático e incidencia de ictus. El estudio de las tres ciudades). Es el estudio de un grupo de científicos franceses que concluyeron que el aceite de oliva puede prevenir los accidentes cerebrovasculares en las personas mayores tras constatar que el riesgo entre las que lo usaban regularmente para cocinar y aderezar ensaladas o lo consumían con pan era un 41% menor que el de quienes no lo consumían.

Tres años después -en 2014- el mismo equipo publicaría en British Journal of Nutrition un nuevo trabajo titulado Olive oil consumption and risk of CHD and/or stroke: a meta-analysis of case-control, cohort and intervention studies (Consumo de aceite de oliva y riesgo de cardiopatía coronaria y/o accidente cerebrovascular: metaanálisis de los estudios de casos y controles, cohortes e intervenciones) reconfirmando que el consumo habitual de aceite de oliva virgen previene los accidentes cerebrovasculares. 

Propiedades anticancerígenas.

También existen estudios sobre los beneficios del aceite de oliva en cáncer. Es el caso del publicado en 2011 en Lipids in Health and Disease con el título Olive oil intake is inversely related to cancer prevalence: a systematic review and a meta-analysis of 13.800 patients and 23.340 controls in 19 observational studies (La ingesta de aceite de oliva está inversamente relacionada con la prevalencia del cáncer: revisión sistemática y metaanálisis de 13.800 pacientes y 23.340 controles en 19 estudios observacionales). Según el trabajo aproximadamente el 25% de los cánceres colorrectales, el 15% de los de mama y el 10% de los de próstata, páncreas y endometrio podrían prevenirse si en los países occidentales se siguieran los patrones dietéticos mediterráneos tradicionales. Así se concluyó tras revisar

19 estudios que incluían a 13.800 personas con cáncer y 23.340 controles y constatarse que la menor probabilidad de padecerlos se daba entre quienes más aceite de oliva virgen consumían; especialmente los de mama y los del sistema digestivo.

La fuerza y consistencia de los hallazgos -se dice en el trabajo- permite establecer una hipótesis sobre el papel protector del consumo de aceite de oliva en cáncer aunque aún no está claro si ello se debe a su contenido en ácidos grasos monoinsaturados o a sus componentes antioxidantes”.

Resultados posteriores confirmarían la hipótesis: en 2014 se publicó en Cancer Treatment and Research el trabajo Olive oil and other dietary lipids in breast cancer (Aceite de oliva y otros lípidos de la dieta en el cáncer de mama) según el cual el consumo de aceite de oliva virgen extra se asocia a bajas tasas de incidencia y mortalidad por cáncer de mama aseverando que se debe a numerosos y complejos mecanismos. Algunos de ellos desvelados por un grupo de científicos de Barcelona que en 2010 publicó en Carcinogenesis el trabajo Dietary olive oil and corn oil differentially affect experimental breast cancer through distinct modulation of the p21Ras signaling and the proliferation-apoptosis balance (El aceite de oliva y el aceite de maíz de la dieta afectan de manera diferente al cáncer de mama experimental mediante una modulación distinta de la señalización de p21Ras y el equilibrio de la proliferación y apoptosis). El trabajo tiene como primeros firmantes a M. Solanas y R. Grau y en él se decodificó una cascada completa de señales dentro de las células tumorales de mama activadas por el aceite de oliva virgen concluyéndose que éste disminuye la actividad del oncogén p21Ras, provoca cambios en las vías de señalización de proteínas, estimula la muerte de las células tumorales y previene daños en el ADN.

Agregaremos que en enero de este año -2019- se publicó en Nutrients el estudio Olive Oil Effects on Colorectal Cancer (Efectos del aceite de oliva en el cáncer colorrectal) y en él se señala que existen numerosas evidencias que respaldan el potencial terapéutico de las sustancias presentes en el aceite de oliva en caso de cáncer colorrectal. Según explican actúa en diferentes frentes: contra la inflamación, el daño oxidativo e incluso la modulación epigenética. Además se destaca que la interacción entre la microbiota intestinal y el consumo de aceite de oliva es uno de los factores fundamentales porque al degradar la microbiota colónica las sustancias que contiene se producen metabolitos que poseen acción quimiopreventiva. 

Utilidad en alzheimer.

Hay pocos ensayos clínicos y estudios de población que hayan investigado las posibilidades del aceite de oliva para contrarrestar la neurodegeneración. Sin embargo los olivos sintetizan diferentes fenoles que utilizan para defenderse de hongos y microbios patógenos dando además a las hojas y frutos un sabor desagradable que desalienta a los insectos a comérselos. Aún así hay algunos que merecen referenciarse.

En 2011 por ejemplo se publicó en Neurology un trabajo titulado Olive oil consumption, plasma oleic acid, and stroke incidence. The Three-City Study (Consumo de aceite de oliva, ácido oleico plasmático e incidencia de ictus. Estudio de tres ciudades) que se llevó a cabo con 8.028 personas de 65 o más años de tres ciudades francesas comprobándose que entre quienes consumían aceite de oliva virgen de forma moderada o intensa el déficit cognitivo era menor y poseían mayor fluidez verbal y mejor memoria visual.

Cuatro años después -en 2013- el ensayo aleatorio PREDIMED-Navarra evaluó en 522 personas con alto riesgo vascular el efecto sobre la cognición de una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra comparándola con una baja en grasas y seis años y medio después se constató que los primeros obtenían puntuaciones medias más altas en los test Mini-Mental State Examination y Clock Drawing.

Muchos más son los estudios realizados in vitro e in vivo para conocer los mecanismos preventivos del aceite de oliva en el deterioro cognitivo. En 2013 se publicó en ACS Chemistry Neuroscience el trabajo Olive-Oil-Derived Oleocanthal Enhances β-Amyloid Clearance as a Potential Neuroprotective Mechanism against Alzheimer’s Disease: In Vitro and in Vivo Studies (Oleocanthal derivado del aceite de oliva mejora la eliminación del β-amiloide como un mecanismo neuroprotector potencial contra la enfermedad de alzheimer: estudios in vitro e in vivo). Los investigadores observaron que el oleocantal, un tipo de compuesto fenólico natural del aceite de oliva virgen extra aumenta la producción de dos proteínas y enzimas claves que ayudan a eliminar las proteínas betaamiloides -considerada una de las causas de alzheimer- en el cerebro de los ratones de experimentación. «El oleocantal derivado de aceite de oliva virgen extra -concluye el informe- asociado con el consumo de la dieta mediterránea tiene el potencial de reducir el riesgo de alzheimer o de demencias neurodegenerativas relacionadas”.

La investigación sobre las propiedades del aceite de oliva y el oleocantal prosigue hoy en la Facultad de Farmacia Harrison de la Universidad de Auburn (EEUU) con un nuevo proyecto a cargo del Dr. Amal Kaddoumi.

Estamos entusiasmados por nuestros hallazgos con el oleocantal ya que ha demostrado efectos positivos en ratones que expresan la enfermedad de alzheimer como la mejora de función de la barrera hematoencefálica, la reducción de placas betaamiloides y una menor neuroinflamación, todo ello característico del alzheimer -declararía Kaddoumi-. Somos optimistas sobre el impacto del oleocantal para reducir el riesgo de deterioro cognitivo leve, etapa que precede al alzheimer”. Palabras que apoya el hecho de que los casos de alzheimer son notablemente menos en los países mediterráneos que es donde más aceite de oliva se consume del mundo.

Terminamos indicando que un nuevo grupo de investigadores publicó en 2017 en Annals of Clinical and Translational Neurology el estudio Extravirgin olive oil ameliorates cognition and neuropathology of the 3xTg mice: role of autophagy (El aceite de oliva virgen extra mejora la cognición y la neuropatología de los ratones 3xTg: el papel de la autofagia) y según el mismo el aceite de oliva virgen extra ayuda a proteger el funcionamiento cognitivo en los adultos de más edad. Es más, estableció por primera vez que modula la fosforilación de la proteína tau -otra de las posibles causas de alzheimer-, el deterioro de la memoria, la integridad sináptica y la neuroinflamación; al menos así lo hizo en un modelo de ratón de alzheimer con placas betaamiloides y ovillos de la proteína tau. Lo que se acacha a que mejora la autofagia de las células nerviosas cerebrales, es decir, el proceso de eliminación de residuos de las células muertas.

No seguimos por razones de espacio pero hay multitud de trabajos destacables más. Un equipo de la Universidad de Granada acaba de constatar por ejemplo que el aceite de oliva virgen extra protege de la pancreatitis aguda; y uno de científicos británicos, tras valorar los datos de más de 25.000 personas de 40 a 65 años de edad, que ingerir suficiente aceite de oliva virgen a menudo reduce el riesgo de desarrollar colitis ulcerosa un 90%. Y es que hablamos de un aceite tan excelente que hay incluso estudios que demuestran que es beneficioso para el sistema inmune, la presión arterial, el sistema digestivo, el envejecimiento y el embarazo.

Francisco San Martín

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