Una fruta con propiedades terapéuticas que la mayoría de los médicos desconoce

Poca gente sabe -médicos incluidos- que el aguacate es una fruta muy rica en nutrientes con numerosas y notables propiedades terapéuticas -constatadas en ensayos de laboratorio y pruebas clínicas- que posee efectos hipoglucemiantes, antitrombóticos, antihipertensivos, cardioprotectores, antioxidantes y antitumorales, entre otros. De hecho está constatada su utilidad en casos de obesidad, diabetes, síndrome metabólico, artrosis, enfermedades inflamatorias intestinales, infecciones -tanto parasitarias como víricas-, patologías neurodegenerativas y cáncer recomendándose especialmente su ingesta a las embarazadas y a las mujeres en período de lactancia. Es más, uno de sus azúcares posee notables propiedades antidiabéticas y anticancerígenas.

El aguacate (Persea americana), el coco y las aceitunas son las únicas frutas de consumo habitual que contienen una cantidad notable de grasas o lípidos insaponificables -las tres en porcentajes similares- ricas en vitamina E, fitoesteroles y otros fitonutrientes liposolubles que son la razón de la mayoría de sus virtudes terapéuticas. Y a diferencia de los azúcares contenidos en las demás plantas que son hexosas -moléculas formadas por 6 átomos de carbono, como la omnipresente glucosa- la mayoría de ellos son heptosas -formados por 7 átomos de carbono-, uno de los cuales -la manoheptulosa- posee importantes propiedades terapéuticas como enseguida explicaremos.

La palabra aguacate (palta o avocado) proviene de la azteca ahuacatl –que en idioma náhuatl significa también testículo- debido a la similitud de su forma con las gónadas de muchos mamíferos- y hay evidencias arqueológicas de que se cultiva en Iberoamérica desde hace al menos 10.000 años existiendo ocho variedades de la especie Persea americana de las que la más conocida es la Persea americana var. Drymifolia aunque en la actualidad se comercializan unas dos decenas de híbridos.

Se calcula que la producción mundial es de 6 millones de toneladas de las que un tercio proviene de México y el resto de una cincuentena de países, el 60% de ellos iberoamericanos. En Europa solo la produce a gran escala España con 85.000 toneladas anuales de las que solo el 20% se consume en el mercado interno; es decir, unos 400 gramos por persona al año, muy por debajo del consumo de 3 kilos anuales per cápita de Estados Unidos. Cabe añadir que la variedad más cultivada en el mundo es la Hass, presente de hecho en las costas de Málaga y Granada así como en las islas Canarias.

NUTRIENTES DEL AGUACATE 

Un equipo de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria coordinado por Catarina Pedro Carvalho publicó hace cuatro años -en 2015- un estudio sobre el contenido de ácidos grasos del aguacate señalando que su proporción varía ligeramente entre los distintos tipos según la altura a los que se cultivan y el grado de madurez del fruto siendo la mayoría monoinsaturados -un 50% oleico y un 15% palmitoleico-, un 20% saturados -ácido palmítico- y un 15% poliinsaturados -ácido linoleico rico en omega 6-; composición de ácidos grasos similar pues a la del aceite de oliva virgen conteniendo ambos apenas, por cierto, un 1% de grasas omega 3.

Dos años antes -en 2013- los investigadores de la Nutrition Science Solutions LLC de Texas (EEUU) M. L. Dreher y Adrienne J. Davenport analizaron el contenido en nutrientes de la variedad Hass constatando -lo publicaron en Critical Reviews in Food Science and Nutrition- que un 72% es agua, un 15% grasas, un 7% fibra soluble, apenas un 4% carbohidratos -en su mayor parte manoheptulosa siendo muy escasa la presencia de fructosa y sacarosa- y un 2% de proteínas. Además contiene potasio, 9 mg de vitamina C, 19 mg de vitaminas del grupo B, 84 mg de fitoesteroles (beta-sitosterol, campesterol y stigmasterol) y pequeñas cantidades de betacarotenos -como el licoperseno y otros- y varias xantofilas como la neoxantina, la zeaxantina y la luteína.

Un grupo de investigadores de la Universidad de California-Davis (EEUU) encabezado por K. B. Comerford constataría por su parte que los nutrientes del aguacate son idóneos durante la gestación tanto para la madre -proporcionan buena calidad a la leche materna- como para el feto; especialmente por contener potasio, folatos, fibra, grasas saludables y sustancias antioxidantes. Lo dieron a conocer en 2016 en Nutrients. Cabe añadir que ese mismo año y en la misma revista el propio Comerford presentaría un trabajo similar junto a otros investigadores sugiriendo también la ingesta de aguacate como uno de los primeros alimentos sólidos tras la lactancia materna al ser su sabor neutro y tener la textura ideal para un bebé. 

PROPIEDADES TERAPÉUTICAS DEL AGUACATE 

Por lo que se refiere a ensayos de laboratorio y estudios clínicos realizados tanto con aguacates como con extractos lípidos y glúcidos -e incluso con su hueso y las hojas del árbol- son innumerables; damos pues cuenta de algunos de los trabajos según los cuales el aguacate es:

Bactericida, antiviral y antifúngico. Un grupo de la Escuela de Medicina del Tecnológico de Monterrey (México) encabezado por C. Salinas-Salazar publicó hace dos años los resultados de varias pruebas in vitro con extractos de acetogeninas obtenidas tanto del hueso como de la pulpa de los aguacates demostrando que poseen actividad antimicrobiana por lo que entienden que su consumo habitual protege contra diversos patógenos, en especial de la listeriosis. El trabajo se titulaba Inhibitory Activity of Avocado Seed Fatty Acid Derivates (Acetogenines) Against Listeria Monocytogenes (Actividad inhibitoria de derivados de ácidos grasos (acetogeninas) del hueso del aguacate contra la Listeria monocytogenes) y apareció en 2017 en Journal of Food Science.

Un grupo de la National Cheng Kung University de Taiwan encabezado por Y. H. Wu ha publicado por su parte en enero de este mismo año -2019- un interesante estudio según el cual la acetogenina THHY del aguacate impide la proliferación de varios serotipos del virus del dengue; de hecho aumentó de forma significativa la supervivencia de ratones tratados con esa acetogenina. Una buena noticia para los millones de personas que cada año enferman de dengue en los trópicos ya que es una de las principales causas de muerte. El trabajo ha aparecido en Scientific Reports

Agregaremos que unos años antes -en 2009- un grupo de la Universidad Federal de Ceará (Brasil) encabezado por J. J. Leite comprobó in vitro la actividad antifúngica y anti-larval de los extractos alcohólicos del hueso del aguacate. Según explicaron en la Revista da Sociedade Brasileira de Medicina Tropical combaten eficazmente distintos tipos de hongos -incluyendo la Candida sp-, mohos y larvas siendo especialmente activos ante las larvas del mosquito Aedes aegypti transmisor del paludismo.

Obesidad, síndrome metabólico y diabetes. Por paradójico que parezca al tratarse de una fruta compuesta esencialmente por grasas de las que el 20% son saturadas el aguacate es antilipemiante y resulta eficaz para tratar tanto la obesidad como el síndrome metabólico.

En 2009 un trabajo de la Universidad de Uyo (Nigeria) efectuado por los doctores P. Edem, I. Ekanem y P. Ebong que se publicó en Pakistan Journal of Pharmaceutical Sciences demostró en ratones con diabetes 1 inducida que las sustancias contenidas en el hueso de aguacate no solo parecen proteger las células betapancreáticas sino que promueven su reparación. De ahí que propusieran realizar ensayos clínicos para evaluar su uso terapéutico en la diabetes tipo 1 y corroborar que asimismo posee propiedades hipoglucemiantes.

El consumo habitual de aguacate disminuye además un 50% el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Lo constataron los antes mencionados investigadores Dreher y Davenport junto con V. L. Fulgoni mediante un trabajo que se publicó en 2013 en Nutrition Journal basado en los datos proporcionados por el National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) que evaluó a 17.567 adultos de los que 347 eran consumidores habituales. El análisis agrega que consumir aguacate a menudo permite controlar el tamaño de la cintura, el peso, el índice de masa corporal y el colesterol.

Dos años después -en 2011- los doctores U. S. Rao y B. Adinew -de la Mizan-Tepi University de Etiopia- trabajaron con ratones a los que indujeron hiperglucemia dando luego a parte de ellos durante treinta días 300 mg por kilo de peso de extracto etanólico de aguacate junto con su dieta habitual y al finalizar ese plazo su glucemia era normal. Se comprobó midiendo en sangre sus niveles de glucosa y hemoglobina glicosilada. Es más, comprobaron que protege el hígado al medir sus niveles de transaminasas hepáticas.

Según afirman en el trabajo que publicaron ese año en African Journal of Traditional, Complementary and Alternative Medicine el efecto antidiabético que se logra con el aguacate es similar al obtenido con glicazida, sulfonilurea habitual para el tratamiento de esta enfermedad que es dañina para el hígado mientras el aguacate lo protege.

Un equipo de la Universidad Federal de Pernambuco (Brasil) encabezado por C. R. Lima constataría por su parte en ratones a los que se indujo diabetes mediante destrucción parcial de sus células betapancreáticas que el extracto de hojas del árbol del aguacate también disminuye la glucemia de forma comparable a la metformina por lo que posee claras propiedades antidiabéticas. El trabajo se publicó en 2012 en Journal of Ethnopharmacology.

Y son igualmente útiles las sustancias terapéuticas del hueso de aguacate; sus propiedades antidiabéticas las constató un equipo de la Pennsylvania State University (EEUU) encabezado por Deepti Dabas según el cual ello se debe a los abundantes fenoles que contiene añadiendo que asimismo tienen acción hipotensora, antiinflamatoria y antiséptica. El trabajo apareció en 2013 en Current Pharmaceutical Design.

Ese mismo año un equipo de la Loma Linda University de California (EEUU) encabezado por M. Wien realizó un estudio clínico aleatorizado con 26 adultos sanos de 41 años de edad media y sobrepeso a parte de los cuales se les incluyó medio aguacate diario en su dieta comprobándose que durante las 3 horas siguientes a su ingesta disminuye la secreción de insulina postprandial atenuando los “picos” de insulemia tras las comidas y aumenta la sensación de saciedad. El trabajo apareció en 2013 en Nutritional Journal.

En 2015 un grupo de investigadores de la Pennsylvania State University coordinado por el doctor L. Wang realizó por su parte un estudio clínico aleatorizado con 45 personas obesas o con sobrepeso a las que se dividió en tres grupos y durante 5 semanas se sometió a los de uno a una dieta baja en grasas (24%) y a los otros dos a una de grasa moderada (34%) pero dando a los de uno 136 gramos diarios de aguacate y a los del otro ácido oleico. Pues bien, en las personas del grupo que tomó aguacate disminuyó significativamente tanto el llamado colesterol “malo” (LDL) como la ratio LDL/HDL. Los autores concluyen por ello en el trabajo aparecido ese año en Journal of the American Heart Association que tomar un aguacate al día es beneficioso para la salud cardiaca al regular la colesterinemia.

Dos años más tarde -en 2017- un grupo de la Mashhad University of Medical Sciences de Irán encabezado por J. Tabeshpour publicó en Phytotherapy Research una revisión actualizada de las evidencias sobre el efecto del aguacate en el tratamiento del síndrome metabólico constatando que tanto la pulpa como el hueso, la piel y las hojas del árbol tienen efectos hipolipemiantes, hipotensivos, hipoglucémicos, antitrombóticos, antiateroescleróticos y cardioprotectores.

Y en marzo de este mismo año -2019- un equipo de la Loma Linda University de California (EEUU) integrado por Celine Heskey, K. Oda y J. Sabaté ha publicado en Nutrients un trabajo basado en los datos obtenidos por el Adventist Healh Study (AHS-2) -estudio de cohorte longitudinal de 11 años de duración sobre 55.407 personas de 56 años de edad media- según el cual el consumo habitual de aguacate disminuye el riesgo de sufrir obesidad. 

Artrosis. Un grupo de investigadores franceses del Laboratorio de Bioquímica del Tejido Conjuntivo de Caen encabezado por A. Mauviel efectuó varios ensayos in vitro sobre condrocitos articulares y células sinoviales utilizando extractos insaponificables de aguacate y soja y vieron que inhiben la segregación de la interleuquina-1 proinflamatoria. Una de las principales razones del desarrollo de la artrosis es la baja tasa de regeneración del cartílago articular y estos investigadores han demostrado que ese extracto inhibe la acción de la enzima colagenasa favoreciendo la regeneración de los sinoviocitos y condrocitos lo que evita la pérdida de cartílago articular. Lo explicaron en un estudio publicado en 1991 en Revue du rhumatisme et des maladies osteo-articulaires.

Once años después -en 2002- un grupo igualmente francés del Hospital Léopold Bella de Paris (Francia) dirigido por el doctor M. Lequesne publicó en Arthritis and Rheumatism los resultados de un estudio clínico aleatorizado en el que participaron 102 hombres y 61 mujeres de 63 años de edad media y artrosis de cadera comprobando que tras 2 años tomando extractos insaponificables de aguacate y soja algunos mostraban disminución en el espaciado radiográfico notablemente mayor que en los sometidos a placebo.

Un equipo de los Nutramax Laboratories Inc. de Estados Unidos coordinado por L. Lippielo publicó por su parte en 2008 en Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine los resultados de una serie de estudios tanto in vitro como murinos sobre distintos tipos de condrocitos animales que demuestran la capacidad antiinflamatoria de los insaponificados del extracto de aguacate y soja; es más, incrementa la síntesis de colágeno.

Y ya en 2015 un grupo de la Universidad California-Davis (EEUU) coordinado por B. A. Christiansen efectuó junto a investigadores de otras instituciones americanas un trabajo que se publicó en Cartilage en el que se revisó todo lo investigado sobre los insaponificables de aguacate y soja y según el mismo actúa en distintas vías bioquímicas que modulan la patogénesis de la artrosis; destacado la prevención de la degradación del cartílago por inhibición de la generación y actividad de las metaloproteinasas MMP-2,3,13 así como de las citoquinas proinflamatorias IL-1, IL-6, IL-8, TNF, ERK y PGE2. Esos insaponificables disminuyen el dolor y el entumecimiento mejorando la función articular y reduciendo la necesidad de analgésicos. Lo curioso es que cuatro años antes estos mismos efectos antiinflamatorios fueron atribuidos por otros investigadores a la acción de un azúcar típico del aguacate como a continuación veremos: la manoheptulosa. 

Anticancerígeno. Hay varios trabajos dedicados a los efectos anticancerígenos de los extractos de aguacate aunque la gran mayoría son ensayos in vitro -hay aún pocos en ratones- pero según los mismos inhiben el crecimiento de distintas líneas de células cancerosas; algo que casi todos los investigadores atribuyen el efecto antitumoral de los betacarotenos y la vitamina E.

En 1995 los doctores de la Universidad de Oxford (Inglaterra) M. Board, A. Colquhoun y E. A. Newsholme publicaron en Cancer Research los resultados de una serie de ensayos -in vitro y murinos- que demuestran que el crecimiento de tumores humanos injertados en ratones se reduce de forma drástica administrándoles diariamente durante 5 días 1,7 mg de manoheptulosa por gramo de peso (1,7 gr por kilo). Y es que inhibe la enzima hexoquinasa impidiendo así la entrada de glucosa en las células cancerosas. Lo insólito es que esto se sabe desde hace ya 24 años y los oncólogos, inexplicablemente, no lo tienen en cuenta.

Cinco años después -en el 2000- un grupo de la Kyoto University (Japón) encabezado por O. K. Kim constataría que las acetogeninas persenonas A y B identificadas en los aguacates así como otras moléculas similares inhiben la generación por leucocitos y macrófagos de óxido nítrico y otros superóxidos proinflamatorios en grado comparable al del ácido docosahexaenoico (DHA). Según explicaron en Journal of Agricultural and Food Chemistry se trata de potentes antioxidantes supresores de radicales libres y, por tanto, potenciales agentes quimiopreventivos de la inflamación y el cáncer.

Seis años después -en 2006- se publicaría en Molecular Cancer Therapy los resultados de unas investigaciones llevadas a cabo por un equipo del St. Vincent’s Hospital de Australia encabezado por el doctor A. J. Butt según los cuales en las hojas del árbol del aguacate hay una acetogenina -a la que denominaron persina- que demostró ser eficaz -tanto in vitro como en ratones- en el cáncer de mama. Acetogenina igualmente presente, por cierto, en la pulpa del aguacate.

Un año después -en 2007- un equipo de la Ohio State University (EEUU) encabezado por H. Ding publicaría en Seminars in Cancer Biology el trabajo Chemopreventive characteristics of avocado fruit (Características quimiopreventivas del fruto de aguacate). Se trata de una recopilación de todos los datos publicados sobre las distintas sustancias fitoquímicas del aguacate que inhiben el crecimiento tumoral e inducen la apoptosis tanto de las células cancerosas como de las precancerosas.

Terminamos este apartado indicando que según un grupo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (México) encabezado por la doctora Jaquelina J. Guzmán-Rodriguez las defensinas del aguacate llevan in vitro a las células MCF-7 de cáncer de mama a la apoptosis. Lo explican en un trabajo aparecido en 2016 en Biomedicine & Pharmacotherapy.

Antitrombótico. Un grupo de investigadores del Laboratorio del Instituto Tecnológico de Monterrey, México encabezado por Dariana G. Rodríguez-Sanchez logró por su parte identificar la presencia de persenona C además de otras acetogeninas en el concentrado graso del aguacate. Se trata de una acetogenina con alta actividad antiplaquetaria lo que explicaría la acción antitrombótica del aguacate. Según explican en el artículo publicado en 2015 en Food & Function la agregación plaquetaria es clave para la formación de trombos y han constatado -tanto in vitro como mediante ensayos murinos- que un concentrado de acetogeninas de aguacate reduce la formación de trombos hasta en un 71%.

Un equipo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (México) coordinado por el doctor M. J. Carranza realizó un ensayo clínico con 21 pacientes afectos de diabetes tipo 2 a los que dividió en dos grupos dando a ambos la misma dieta diaria -de 1.700 kcal.- durante 4 semanas pero añadiendo a los de uno un aguacate. Pues bien, en ambos casos se redujo la glucemia y la resistencia a la insulina pero en el grupo que tomó aguacate disminuyó además de forma significativa la agregación plaquetaria. Lo explicaron en un trabajo aparecido en 2008 en Medicina Interna de México. 

Cicatrizante, epitelizante y antiséptico. Según un ensayo murino efectuado por B. S. Nayak y otros dos investigadores de la Universidad de las Indias Occidentales de Trinidad y Tobago que se publicó en 2008 en Journal of Wound Care el aceite y el extracto de aguacate ayuda a cicatrizar heridas tanto ingerido como aplicado tópicamente merced a su relativa abundancia en vitaminas A, D y E.

Dos años después -en 2010- un grupo de la misma universidad coordinado por la doctora Iole Paoletti publicó en Archives of Dermatological Research un trabajo según el cual la manoheptulosa del aguacate activa la expresión del gen HBD-2 aumentando la actividad de las beta-defensinas segregadas por los queratinocitos potenciando así su papel defensivo frente a virus, bacterias y hongos patógenos. Según explican las beta-defensinas no están normalmente presentes en la piel humana y para que se expresen es necesaria su activación por bacterias o determinadas citoquinas por lo que es de destacar el papel excepcional de la manoheptulosa.

Antiinflamatorio y antioxidante. Un equipo de la Universidad Autónoma de Nayarit (México) dirigido por J. G Rodriguez-Carpena realizó un estudio in vitro sobre las propiedades antioxidantes y antibióticas de los aguacates y comprobó que su pulpa es rica en ácidos hidroxibenzoico e hidroxicinámico así como en procianidinas, compuestos con interesantes propiedades antioxidantes y bactericidas. El trabajo se publicó en 2011 en Journal of Agricultural and Food Chemistry.

Y este mismo año -2019- el ya mencionado Deepti Dabas y sus colaboradores del College of Agricultural Sciences de la Pennsylvania State University (EEUU) realizó una serie de ensayos utilizando extractos de hueso de aguacate para determinar sus efectos antiinflamatorios demostrando que reducen la producción de citoquinas proinflamatorias. El trabajo se publicó en Advances in Food Technology and Nutritional Sciences con el esclarecedor título de Anti-Inflammatory Properties of a Colored Avocado Seed Extract (Propiedades antiinflamatorias de un extracto coloreado de hueso de aguacate) y en él se concluye que el extracto podría utilizarse para reducir la inflamación crónica que puede dar lugar a muy diversas enfermedades, desde accidentes cardiovasculares hasta cáncer. Y, por cierto, el hueso del aguacate contiene una sustancia lechosa que es la que al oxidarse le da luego color negro. 

Enfermedades inflamatorias intestinales. Un grupo de investigadores de la Kyung Hee University de Corea encabezado por J. Y. Hong ha publicado este mismo año -2019- en International Journal of Molecular Sciences los resultados de un ensayo murino según los cuales el extracto de aguacate posee claras propiedades antiinflamatorias, al menos en ratones. Parece inhibir las vías proinflamatorias NF-kB y STAT3 por lo que perece ser adecuada su ingesta en las inflamaciones intestinales.

Patologías neurodegenerativas. El doctor K. Ameerde la Haramaya University de Etiopia- publicó en 2016 en Advances in Neurobiology un trabajo con el significativo título de Avocado as a Major Dietary Source of Antioxidants and Its Preventive Role in Neurodegenerative Diseases (El aguacate como fuente alimentaria de antioxidantes y su función preventiva de enfermedades neurodegenerativas). Se trata de un artículo de síntesis en el que se subraya que existen numerosas evidencias -probadas mediante ensayos in vitro y murinos- que relacionan el daño oxidativo neuronal como agente patógeno en casos de alzheimer, parkinson, enfermedad de Huntington y otras patologías neurodegenerativas. Según su autor el aguacate es pues igualmente recomendable para prevenir tales enfermedades.

EL SORPRENDENTE Y SINGULAR AZÚCAR DEL AGUACATE: LA MANOHEPTULOSA 

La manoheptulosa es un azúcar que parece encontrarse exclusivamente en el aguacate cuya característica más interesante es que inhibe a nivel celular y mitocondrial la enzima hexoquinasa impidiendo la glucólisis, o sea, la fosforización de la glucosa. Y eso puede tener importantes consecuencias en las células tumorales porque éstas producen ATP a partir de la glucosa. No es pues explicable que apenas se haya investigado el asunto.

De hecho sobre ello apenas hemos encontrado un par de trabajos de interés y unos párrafos en el capítulo 14 del libro Bioactives in Fruit: Health Benefits and Functional Foods (Sustancias bioactivas de las frutas: alimentos funcionales beneficiosos para la salud) de Margot Skinner y Denise Hunter aparecido en 2013; capítulo firmado por D. K. Ingram, C. M. Elks y Gary M. Davenport.

En cuanto a los trabajos uno se publicó en 2009 en FASEB Journal por G. Roth -de GeroScience Inc.- y un grupo de investigadores de Procter & Gamble titulado Mannoheptulose: glycolytic inhibitor and novel caloric restriction mimetic (Manoheptulosa: inhibidor glicolítico y novedoso imitador de la restricción calórica) y según el mismo la administración de manoheptulosa a ratones reduce su peso y aumenta la tolerancia a la insulina incrementando con ello un 30% su esperanza de vida.

El segundo apareció en Inflammation dos años después -en 2011- y lo publicó un grupo de la Seconda Università degli Studi di Napoli (Italia) dirigido por Giovanna Donnarumma. Se trató de una serie de complejos experimentos in vitro con queratinocitos -células de la epidermis que entre otras funciones controlan la respuesta inmune mediante la secreción de citoquinas y quimioquinas- según los cuales el extracto de azúcares de manoheptulosa inhibe la respuesta proinflamatoria de los queratinocitos bloqueando la activación del factor NF-Kb y atenuando la actividad de las citoquinas proinflamatorias IL-1, IL-6 y IL-8.

En suma, las evidencias científicas expuestas demuestran que el aguacate es una fruta excepcional rica en nutrientes y numerosas propiedades terapéuticas cuyo alto contenido en grasas saludables y mínima cantidad de carbohidratos la hace idónea para quienes se planteen emprender una dieta cetogénica o baja en carbohidratos. Cualidades a las que habrá que añadir las que le proporciona su excepcional manoheptulosa pues todo indica que puede tener gran importancia terapéutica en casos de diabetes y cáncer.

Paula M. Mirre

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Julio-Agosto 2019
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