¿Puede la capsaicina ayudar rápidamente en caso de un ataque al corazón?

¿Puede la capsaicina -principio activo presente en el ají o pimienta roja de Cayena, el chile o la guindilla- aplicada en crema ser un eficaz remedio de urgencia en caso de infarto? Pues parece que sí y de ahí que la Universidad de Cincinnati haya decidido comprobarlo una vez constatado en ratones que un bálsamo contra el dolor que la contenía -hoy día existen cremas de capsaicina para el dolor y la inflamación- frotado sobre la piel durante un ataque al corazón funciona como protector cardiaco. Lo que invita a recuperar los trabajos del naturópata norteamericano John Christopher quien siempre sostuvo que en caso de un ataque cardiaco es vital mezclar una cucharadita de cayena en una pequeña cantidad de agua caliente y verterla en la garganta del paciente para detener el ataque y lograr una rápida recuperación.

Cuanto más avanza la investigación sobre productos naturales en los modernos laboratorios de las universidades y multinacionales farmacéuticas mayor es la certeza de que la Naturaleza tiene a nuestra disposición recursos terapéuticos más que suficientes para cuidar la salud, más evidente es la arrogancia de quienes por cuestiones meramente económicas han decidido dar la espalda al conocimiento de las medicinas milenarias y más se hace evidente que los modernos estudios científicos se limitan a confirmar lo que el conocimiento tradicional nos ha transmitido.

Así está ocurriendo por ejemplo con los más recientes trabajos sobre la pimienta roja o de Cayena, especia que se obtiene al moler los picantes pimientos desecados procedentes de varias especies de Capsicum, plantas que crecen espontáneamente en Centroamérica y América del Sur. Dicen que fue el propio Cristóbal Colón quien la bautizó como “pimienta de Cayena” -Cayena es la capital de la Guyana francesa- al pensar que se trataba de una variedad de la pimienta negra -una de las especias más valiosas de la época- en lugar de un pimiento.

En cualquier caso lo que nos interesa hoy es que en su afán por encontrar en las plantas los principios terapéuticamente activos que pudiesen sintetizarse luego en laboratorio los investigadores hallaron la capsaicina que no es sino la sustancia no soluble en agua, incolora e inodora que da a los ajíes, chiles, guindillas y pimientos de la familia de las solanáceassu característico ardor picante y fabrican algunas plantas como medio defensivo para protegerse de los animales herbívoros. Sustancia que ingerida por el ser humano en dosis pequeñas produce -por estimulación de las terminaciones sensoriales de la boca o de la piel- una intensa sensación de calor que cuando la dosis es alta se convierte en dolorosa y ardiente.

Pues bien, desde su descubrimiento la capsaicina ha ido confirmando las distintas propiedades terapéuticas por las que desde hace milenios se considera al fruto que la contiene como “medicinal”. De hecho la Medicina Ayurvédica usa en la India inmemorialmente una especia similar, la Pippali (pimienta de cayena), para tratar los gases, los trastornos digestivos, la bronquitis, el asma, la gota, las parálisis y los dolores reumáticos entre otras dolencias. Siendo también para la Medicina Tradicional China especialmente importante. “La cayena es ampliamente utilizada en la Medicina Tradicional China-nos contaría Roberto Solís Carini, especialista en esta antiquísima disciplina en su centro de Albir (Alicante)- al ser considerada muy beneficiosa para la salud y la prevención de enfermedades gracias a su eficacia en los síndromes de obstrucción. Al ser de naturaleza ‘caliente’ es capaz de dispersar el ‘frío’, es decir, de actuar sobre el efecto constrictor; por eso ‘calienta’ restaurando la salud. Aunque lo más obvio es que ayuda a disolver las flemas, el colesterol, los trombos, etc, ejerciendo un efecto benéfico sobre el bazo, el estómago y el corazón”.

Mucho más restrictivo en cambio es su uso en la medicina convencional que -de momento al menos- sólo ha reconocido su capacidad como analgésico para el tratamiento del doloren forma tópica, algo para lo quecuenta ya con la aprobación de la FDA. En ese sentido un reciente informepublicado en julio de 2010 enF1000 Medicine Reports llega a afirmar quela capsaicina aplicada tópicamente constituye sin duda un nuevo tipo de analgésico. En forma de parche, crema, aceite o ungüento la capsaicina aplicada externamente reduce la sensación de dolor en patologías como la artrosis reumatoide, la fibromialgia y los distintos tipos de neuropatías (diabética, postherpética, del trigémino, quirúrgicas…). Y nuevas investigaciones confirman ahora que tiene las propiedades cardiovasculares que los chinos propugnaban.

LA CAPSAICINA, PROTECTOR CARDÍACO

Pues bien, un equipo de cardiólogos de la Universidad de Cincinnati (EEUU) puso recientemente en marcha un ensayo clínico para determinar si efectivamente aplicar capsaicina sobre la piel puede ser un tratamiento efectivo en las patologías del corazón. De momento estudiando sus efectos en pacientes que experimentan dolor en el pecho al hacer el ejercicio; es decir, con una angina de pecho estable. Un ensayo que según Neal Weintraub, director de la División de Enfermedades Cardiovasculares, es continuación de las investigaciones realizadas en el 2009 -publicadas en Circulation- por el equipo del doctor Keith Jones – investigador del Departamento de Biofísica Celular y Farmacología de la misma universidad- quien descubrió entonces que aplicar capsaicina en el abdomen de ratones provoca que las terminaciones nerviosas de la piel pongan en marcha un proceso activador de determinadas estructuras celulares que protegen al músculo cardíaco de daños irreversibles durante un ataque al corazón inducido experimentalmente.

El nuevo ensayo cuenta además con la enorme ventaja de que la experiencia adquirida con las cremas y parches de capsaicina contra el dolor demuestra que no existen efectos adversos graves cuando se aplica tópicamente. “Podría ser fácilmente aplicada en una ambulancia o sala de emergencia actuando antes de la muerte del tejido coronario -afirma Jones-. De hecho entendemos que si es igual de eficaz en los seres humanos la terapia podría reducir las lesiones y muertes en los casos de obstrucción coronaria reduciendo el alcance y consecuencias de un ataque al corazón”.

Weintraub añadiría que este hallazgo tiene una diferencia importante respecto a las terapias hoy utilizadas pues se trata de una forma de proteger el corazón a distancia. “Las intervenciones actuales requieren que los vasos obstruidos se abran para que los médicos puedan actuar –explicaría- y como quiera que eso lleva su tiempo el tejido muere. En cambio este tratamiento protege el corazón antes de que abramos siquiera el vaso”.

¿Y cómo es ello posible? Pues al parecer porquela piel –nuestro órgano sensorial más grande-ha evolucionado de tal manera que su capacidad para protegernos va en realidad mucho más allá de lo que se presuponía. “El tratamiento parece actuar de formasimilara la Acupuntura–dice el Dr. Jones-.Puede que haya pues una base neurológica. Así que, hablando en sentido amplio, este trabajo puede ser una especie de ‘piedra de Rosetta’que permita ‘traducir’técnicas dela medicina alternativa -como la Acupuntura- a la Medicina occidental. Quizás podamos comprender gracias a él los mecanismos biológicos de porqué los tratamientos alternativos dan tan buenos resultadosen los pacientes”.

¿MEJOR QUE LA NITROGLICERINA PARA EL CORAZÓN?

Es decir, que si se cumplen las expectativas la capsaicina podría llegar a ser incluso mejor que las pastillas de nitroglicerina en caso de ataque de corazón. Lo que ésta hace es relajar los vasos sanguíneos y por tanto se usa para prevenir anginas de pecho a fin de que el corazón no necesite esforzarse tanto pero no actúa cuando el infarto ya está teniendo lugar, algo que sí podría llegar a hacer la capsaicina de confirmarse los resultados obtenidos hasta el momento.

No sabemos si funcionará en todo tipo de problemas cardiovasculares ni si será útil en todos los pacientes –afirma Jones-. Tampoco sabemossi actúa sólo a corto plazo o durante un largo período de tiempo. Tenemos que saber además qué dosificación permiteobtener mejores resultados. El principal objetivo es pues averiguar todo eso con ensayos clínicos. En cualquier caso todo indica que tiene un tremendo potencial clínico y puede llegar a salvar muchas vidas. Ayudando tanto a quienes están sufriendo un accidente cerebrovascular como a quienes necesitan un trasplante de órganos. Y lo mejor de todo: de forma no invasiva y relativamente barata”.

Agregaremos que en el ensayo clínico que se halla en marcha se aplica a unos pacientes con angina de pecho estable una crema inocua sin propiedades terapéuticas en el abdomen –es decir, un placebo- y a otros una crema hecha con capsaicina. Y a continuación se les somete a una prueba de esfuerzo ya que estos enfermos suelen tener limitaciones en el flujo sanguíneo que va hasta el corazón lo que les provoca un deterioro de su capacidad funcional durante el ejercicio.

Algunos de estos pacientes no responden bien a los tratamientos convencionales -fármacos, angioplastia o cirugía de bypass- y nuestra intención es ver si aplicando capsaicina en el abdomen sienten menos dolor en el pecho y toleran mejor el ejercicio -explica Weintraub-. El estudio ayudará pues a determinar las posibles aplicaciones clínicas de la capsaicina en la angina de pecho. A nuestro juicio tiene un enorme potencial y podría mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades del corazón”.

ÚTIL PARA BAJAR EL NIVEL EN SANGRE DE TRIGLICÉRIDOS Y COLESTEROL

Y no es esto todo. La capsaicina ayuda también a disminuir los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre previniendo la obstrucción de las arterias y, por ende, la hipertensión arterial. Así lo comprobaron investigadores de la School of Human Life Sciences de la Universidad de Tasmania (Australia) -el estudio fue publicado en agosto de 2006 en el British Journal of Nutrition– tras dar a consumir chile a un grupo de voluntarios durante cuatro semanas y constatar que lograba una significativa reducción del nivel de oxidación de los lípidos.

Posteriormente otro estudio dirigido por Zhu Zhiming en la Tercera Universidad Médica Militar de Chongqing (China) -publicado en agosto de 2010 en Cell Metabolism– confirmaría los beneficios de la capsaicina del chile en casos de hipertensión. “Hemos comprobado –se afirma en ese trabajo- que consumir con la alimentación durante largo tiempo capsaicina -uno de los componentes más abundantes en el chile- reduce la presión arterial en ratas genéticamente hipertensas”. Explicando que a su juicio ese efecto depende de la activación de los canales de potencial transitorio del receptor vaniloide 1 (TRPV1) que se encuentran en el revestimiento de los vasos sanguíneos lo que conduce a un aumento en la producción de óxido nítrico, molécula gaseosa antiinflamatoria conocida por protegerlos.Este estudio no fue pues el primero en buscar un vínculo molecular entre la capsaicina y la presión arterial pero sí fue el primero en examinar los efectos a largo plazo del tratamiento -en ratas- de la presión arterial alta.

Resultados que confirman en todo caso lo que ya distintos estudios epidemiológicos habían averiguado. Uno de ellos, por ejemplo, constató en su día que la prevalencia de la hipertensión en el noreste de China es superior al 20% mientras en el suroeste es de sólo un 10-14%. ¿Y cuál es la razón de una diferencia tan clara? Según el trabajo se debe a que en esta última zona la gente come más alimentos calientes y, sobre todo, muchos chiles. Ahora bien, sépase que en la literatura científica se recogen casos de personas a las que una puntual ingesta excesiva de chiles -no de forma paulatina en el tiempo- les ha provocado un significativo aumento de la tensión arterial.

EL TÉ DE PIMIENTA PUEDE SALVAR VIDAS

Lo llamativo es que los doctores Weintraub y Jones, a pesar de que se encuentran aún en plena fase de investigación, han fundado ya una empresa –CardioCeption LLC- cuyo objetivo es “desarrollar medios no traumáticos de cardioprotección a distancia”; es decir, para comercializar productos basados en la capsaicina. Obviando que en realidad tales medios están al alcance de todo el mundo en la alacena de cualquier supermercado que venda pimienta de cayena molida.

Además la Medicina Tradicional China habla de esa posibilidad desde hace siglos: “Cuando se presenta un cuadro obstructor en el pecho -nos diría Roberto Solís-,como un infarto de miocardio, normalmente debido a una trombosis coronaria u oclusión de una de las arterias coronarias por la liberación de placas ateromatosas que cursa con dolor torácico irradiado hacia el brazo o cuello, disnea, sudoración, náuseas, cianosis en cara, labios y uñas -lo que en la Medicina Tradicional China sería un colapso del Yang- podemos tratarlo preventivamente evitando la obstrucción mediante la pimienta de cayena porque una de las propiedades que tiene el componente que proporciona el sabor picante a la misma es que drena el sistema circulatorio y superficial y estimula la circulación de la energía vital y de la sangre. En una ocasión vi personalmente cómo a una joven que había sufrido una parada cardíaca se le colocó un extracto de pimienta bajo la lengua y cuando el equipo de Urgencias llegó ya había comenzado a recuperarse”.

Claro que por la pimienta de cayena como protector cardíaco no sólo apuestan los especialistas de la Medicina Tradicional China y la Medicina Ayurvédica. En las últimas décadas los conocidos naturópatas norteamericanos John Christopher y su discípulo y continuador Richard Schulze –considerado hoy uno de los mayores expertos del mundo en medicina natural y plantas medicinales- se han significado por difundir entre los médicos naturópatas y convencionales las propiedades cardiovasculares de la pimienta de cayena siendo sus experiencias, muy similares a las relatadas por los representantes de las medicinas milenarias.

Christopher –que nació en 1909 y murió en 1983- dedicó su vida al estudio y curación con las plantas siendo detenido en varias ocasiones por practicar la medicina natural lo que finalmente le obligó a centrarse en la enseñanza hasta que un accidente le condujo a la muerte en 1983. Sin embargo diez años antes -en 1973- había puesto en marcha un boletín internacional desde el que en repetidas ocasiones defendió el uso de la pimienta de cayena. “En mis 35 años de práctica atendiendo personas y enseñanza –escribió Christopher-nunca he perdido a un paciente cuando me han llamado para atenderlo en casa tras un ataque al corazón. Y la razón es que cada vez que voy -si todavía respira- vierto en su boca una taza de té de pimienta elaborado simplemente con una cucharadita de pimienta de cayena en un vaso de agua caliente. A los pocos minutos el paciente se recupera”.

Todo indica que Christopher desconocía los mecanismos bioquímicos que lograban esa recuperación pero eso no le impidió asegurar que la cayena es además un fantástico alimento para el corazón. “La mayoría de los corazones –escribió en el boletín Cayenne (Volumen 1, Número 12)sufren de desnutrición a causa de los alimentos procesados que se ingieren pero el té de cayena (1 cucharadita de pimienta de cayena en un vaso de agua tibia) proporciona una fuerte dosis de buena nutrición de verdad. Y es importante que todo el mundo lo sepa porque a cualquiera le puede dar un ataque al corazón en cualquier momento. A sus amigos, a sus seres queridos e, incluso, a usted mismo. El té caliente actúa más rápido que el té frío o las cápsulas porque abre la estructura de las células haciendo que se expandan y acepten la cayena de forma mucho más rápida con lo que ésta va directamente al corazón a través del sistema arterial nutriéndolo como el poderoso alimento que es”.

DINAMITA CONTRA LAS OBSTRUCCIONES 

En cuanto a su discípulo Richard Schulze impartió clases con él en su prestigiosa Escuela de Sanación Natural en Springfield (Utah, EEUU) y continuaría enseñando en ella durante doce años tras la muerte de su maestro para luego asumir la dirección de la Escuela de Herbología y Curación Natural en el Reino Unido durante otros doce años, momento en el que fundaría su propia escuela y pondría en marcha un centro de curación natural en el sur de California (EEUU). Autor de numerosos trabajos de investigación clínica sobre Botánica, Farmacognosia, Farmacología y productos elaborados a base de plantas Schulze vivió en primera persona lo que sus médicos denominaron “curaciones milagrosas”. La primera cuando de joven decidió abandonar el hospital en lugar de ser quirúrgicamente intervenido de las válvulas cardíacas porque los médicos consideraban la patología irreversible. La segunda cuando después de caerle aceite hirviendo en las manos prefirió recurrir a las plantas para recuperar la piel en lugar de someterse a los injertos de piel recomendados. Y la tercera cuando evitó someterse a una operación de reconstrucción del ligamento de una rodilla que se rompió esquiando.

Y al igual que Christopher fue acosado hasta que un día los agentes del Gobierno irrumpieron sin más en su centro -con arietes, chalecos antibalas y ametralladoras- y le llevaron a la cárcel. Afortunadamente escapó de una sentencia de cárcel por un tecnicismo pero a partir de ese momento abandonó la práctica clínica para dedicarse a difundir las propiedades de las plantas y a enseñar a la gente a desintoxicarse y a acelerar el proceso de curación natural, reconstruir los tejidos y recuperar la salud. Pues bien, tan convencido está de las propiedades de la cayena que terminó comercializando una línea de productos naturales basados en ella porque según afirma una de sus principales propiedades es facilitar la acción terapéutica de otras plantas.

Algo que he visto en mi práctica clínica –le contaría Schulze a Sam Biser, autor de la obra Curing Cayennees que lo que hace que las personas enfermen más a menudo que cualquier otra cosa es la obstrucción del flujo sanguíneo. Cuando usted tiene una zona enferma el flujo sanguíneo en ella se bloquea. La sangre es la que aporta la nutrición y las propiedades curativas de las plantas a las células y es además la encargada de eliminar la basura, los desechos. Bueno, cuando usted tiene una zona enferma lo primero que sabemos es que hay una restricción del flujo sanguíneo hacia esa área. Y la pimienta de cayena es como el TNT, como la nitroglicerina: estalla liberando el bloqueo y permitiendo a la sangre acceder a la zona enferma y llevar a ella todas las vitaminas y minerales de los alimentos consumidos y todos los productos químicos esenciales de las plantas que se ingieren. Y no conozco ninguna otra planta que haga eso”. Tal es la razón de que cuando se le preguntó por las diez plantas más importantes que uno debería tener en casa contestara: “La primera de la lista la pimienta de cayena; porque hará que las otras nueve trabajen mejor”.

Sam Biser mantuvo varias entrevistas con Schulze en las que éste explicaría detalladamente su visión sobre la cayena. Y en ellas reiteraría repetidamente la tesis que mantuvo su amigo y maestro Christopher: actúa de forma más eficaz cuando se instila directamente en la boca; más que cuando se ingiere en forma de píldora. “Gran parte de la acción curativa de la cayena -le diría a Biser- se produce justo en la boca, en cuanto la cayena toca la lengua ya que la absorbe en segundos haciendo que las terminaciones nerviosas envíen señales a través del cuerpo y oleadas de sangre fresca allá donde esté la enfermedad. La curación se inicia en segundos. Sin embargo esas oleadas de sangre fresca no se producen cuando se toma en cápsulas. En una emergencia las cápsulas actúan más lentamente y la persona podría estar ya muerta cuando comiencen a actuar (…) Las personas que no están acostumbradas a ella sólo tienen que ir probando; y a quienes nunca han usado pimienta de cayena les diré que una buena dosis inicial es la de 1/16 de cucharadita de té mezclada con zumo”.

Cuando Biser le planteó a Schulze las dudas de algunos médicos sobre la capacidad de la cayena para movilizar la sangre su respuesta fue contundente: “¿Es mi imaginación o la cara se pone roja cuando uno ingiere cayena? ¿O es que quizás las caras se encienden, se vuelven rojas… pero no es por la sangre? ¿Se debe quizás a algún colorante para alimentos? ¡Qué idiotez! ¡Que pelen la piel de un pimiento habanero maduro, se lo peguen al culo y verán si experimentan o no un aumento de la circulación! ¡Idiotas!”

Jones y Shulze han creado ya escuela y son numerosos los artículos y escritos que enumeran los beneficios de la pimienta de cayena. Ingri Cassel, directora de la organización Vaccination Liberation en Idaho (EEUU), escribiría al respecto en un artículo titulado Cayenne: A stimulant herb lo siguiente: “La pimienta de cayena juega un papel importante en primeros auxilios. Si usted tiene una herida grave que está sangrando profusamente aplique directamente en la herida pimienta de cayena pues es un astringente poderoso. La pimienta iguala la presión arterial e inicia la coagulación de la sangre de inmediato. Además es un poderoso desinfectante así que no hay necesidad de preocuparse por una posible infección Mi familia ha estado utilizando la cayena de esta manera durante años y, en consecuencia, dan por sentado lo que otros consideran resultados milagrosos. La cayena también puede utilizarse, en combinación con la recuperación cardiopulmonar, en caso de un ataque al corazón. Para esa aplicación mézclese una cucharadita de pimienta en una pequeña cantidad de agua y viértala en la garganta del paciente. Es una manera segura de revivir a la persona y garantizar un mayor éxito en la recuperación cardiopulmonar. Las personas con problemas de corazón y presión arterial alta deberían pues considerar la incorporación de cantidades adecuadas de pimienta de cayena a su alimentación” (debemos señalar por nuestra parte que observamos a este respecto cierta discrepancia con lo postulado por la Medicina Tradicional China ya que ésta no contempla las propiedades astringentes y coagulantes que las personas antes citadas otorgan a la pimienta de cayena).

Y no quedan ahí sus propiedades. Ya en el artículo ¿Se ha encontrado la solución a la diabetes?que publicamos en el nº 103 –puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com– contábamos que un grupo de científicos había constatado que basta inyectar capsaicina en ratones diabéticos para que en menos de 24 horas sus páncreas empezaran a producir insulina con normalidad, investigación que abría una fundada puerta de esperanza a los diabéticos. Y otros investigadores apuntan quees asimismo capaz de evitar los ataques de asma.

En fin, son muchos más los testimonios y casos que podríamos citar pero todos coinciden con lo ya expuesto. La cayena es pues sin duda una de las plantas más útiles y valiosas del planeta. Y no ya por su capacidad analgésica o porque beneficie claramente al corazón, al sistema circulatorio y al sistema digestivo –que también- sino porque además de servir de catalizador para el mejor funcionamiento de otras plantas es rica en vitaminas A, B6, C y E, calcio orgánico, potasio, manganeso, fósforo, zinc, cobre y selenio.

Es más, todo indica que el consumo de capsaicina -según la Sociedad Americana del Cáncer es “el ingrediente activo más estudiado” de las plantas- es útil hasta en casos de cáncer. De hecho un equipo dirigido por el doctor Soren Lehmann en el Comprehensive Cancer Institute -adscrito al Cedars-Sinai Medical Center- constató en un estudio publicado en el 2006 en Cancer Research que promueve la apoptosis de las células cancerosas; al menos las de próstata. Por su parte, un estudio de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) dirigido por el doctor Timothy Bates en el 2007 que fue publicado en Biochemical and Biophysical Research Communicationsdescubrió que in vitro la capsaicinaprovoca la apoptosis en células cancerosas de pulmón y páncreas sin causar daños a las células adyacentes sanas mediante la unión de proteínas en la mitocondria de las malignas.”Es increíblementeexcitante-dijo Bates entonces- ypuede explicar por qué entre las personas que viven en países como México o la India -donde tradicionalmente la dieta es muy picante- laincidencia de muchos de los cánceres prevalentes en el mundo occidental es menor”. Llegando a afirmar luego: “¡Creemos haber dado con el talón de Aquiles de todos los cánceres!Explosión de optimismo que quizás se debiera al hecho de que poco antes otro trabajo había contrastado las propiedades antitumorales en el cáncer de páncreas. El estudio lo realizó Sanjay K. Srivastava, investigador jefe y profesor ayudante del Departamento de Farmacología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg ydemostró que la capsaicina provoca en efecto el suicidio de las células cancerosas pancreáticas. “En nuestro estudio –explicaría- descubrimos que la capsaicinasuministrada oralmente a los ratones con tumores pancreáticos humanos era un inhibidor sumamente eficaz del proceso canceroso induciendo apoptosis en las células tumorales. Además redujo significativamente el tamaño de los tumores”. Los ratones que recibieron la capsaicina aumentaron los niveles de proteínas asociadas con la apoptosis y sus tumores fueron significativamente más pequeños que los del grupo control. El estudio reveló asimismo que la capsaicina alteraba la función mitocondrial propiciando la descarga de diversas proteínas apoptóticas que no afectaban a las células sanas. “Nuestros resultados –afirmó entonces Srivastava- demuestran que la capsaicinaes un potente agente anticancerígeno, induce la apoptosis en las células cancerosas y no produce daños significativos en las células pancreáticas normales lo que indica su uso potencial como nuevo agente para la prevención y tratamiento del cáncer pancreático”.

En definitiva, le sugerimos que se plantee seriamente la conveniencia de usar de forma cotidiana en su alimentación ají, chile, guindilla o pimientos de la familia de las solanáceas como la cayena. Eso sí, asegurándose antes de que no es alérgico o intolerante a ellos.

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
147
Marzo 2012
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