Alternativas eficaces en casos de infecciones víricas graves

 

Independientemente de que el coronavirus chino bautizado como SARS-Cov-2 realmente exista y provoque la llamada “enfermedad del COVID-19” -porque como se explica en otros textos de esta revista no está demostrado- y de que los test que se supone lo detectan sean fiables hay algo evidente: están muriendo en las unidades de cuidados intensivos de todo el mundo miles de personas a las que los médicos difícilmente pueden tratar con eficacia ya que aseveran que no hay ningún tratamiento para eliminar virus en los casos graves y están buscándolo cuando eso es falso. Existen pero no quieren utilizarse porque la gran industria lleva años desprestigiándolos y presiona para que no lleguen a los hospitales. Eso sin olvidar que al menos en España muchas de las muertes se deben a la falta de respiradores; los médicos de esas unidades se han pasado semanas teniendo que optar por decidir a quiénes se los ponían sabiendo que a los demás se les condenaba a muerte y optaron por atender a quienes más opciones tenían de sobrevivir con calidad de vida. Nos lo han confesado personalmente algunos rogando que no facilitáramos sus nombres. Pues bien, damos a conocer las alternativas que podrían salvar la muerte de muchas personas y no se están teniendo en cuenta.

TRATAMIENTOS CORANOVIRUS

Lo primero que cabe recordar a los lectores -y a los médicos y autoridades- es que la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial -ratificada por España- dice en el punto 37 de su apartado sobre Intervenciones no probadas en la práctica clínica lo siguiente: “Cuando al atender a un paciente las intervenciones probadas no existen y otras intervenciones conocidas han resultado ineficaces el médico, tras pedir consejo a expertos y con el consentimiento informado del paciente o de su representante legal, puede usar intervenciones no comprobadas si a su juicio dan alguna esperanza de salvar su vida, restituirle la salud o aliviar el sufrimiento. Intervenciones que deben ser posteriormente investigadas a fin de evaluar su seguridad y eficacia. En todos los casos esa información nueva debe ser registrada y, cuando sea oportuno, puesta a disposición del público”.

Pues bien, existen protocolos terapéuticos alternativos a los aprobados que ya han demostrado su eficacia y algunos cuyas posibilidades no deberían rechazarse apriorísticamente, máxime cuando los médicos reconocen a familiares y amigos que “ya no hay nada que hacer”. Veamos algunos de ellos.

El pasado 1 de marzo el Chinese Journal of Infectious Diseases publicó un documento titulado Consenso de los expertos sobre el tratamiento integral del coronavirus 2019 -rebautizado coloquialmente como Plan Shanghai- que fue elaborado con la opinión de una treintena de expertos en el tratamiento de neumonías de distintos hospitales que fueron convocados por la asociación médica de la ciudad tras examinar el historial clínico de más de 300 pacientes infectados por el “nuevo” coronavirus. Y en él, al hablar del tratamiento de pacientes leves, se dice ya lo siguiente: “Se recomienda el uso de altas dosis de vitamina C (…) Administrar a diario entre 50 y 100 mg por kilo de peso de forma continuada parece mejorar significativamente la oxigenación”.

Más adelante, en el capítulo Tratamiento de soporte de la función orgánica para pacientes graves y en estado crítico dedican el apartado 6 a la Prevención y tratamiento de la “tormenta de citoquinas”. La expresión se refiere a una reacción inmunitaria grave potencialmente mortal por la que el cuerpo libera rápidamente en sangre demasiadas citoquinas. Como se sabe éstas cumplen una función muy importante en la respuesta inmunitaria pero son dañinas cuando se producen de golpe en gran cantidad a causa de una infección o reacción autoinmune. Pues bien, el Plan Shanghai recomienda en tales casos “utilizar grandes dosis de vitamina C por vía intravenosa: entre 100 y 200 mg por kilo de peso al día. Su uso continuo mejora significativamente el índice de oxigenación”. Es decir, una dosis doble respecto a los casos leves.

En el momento de escribir este texto -23 de marzo de 2020- hay en marcha en China un ensayo clínico fase 2 en el que se va a inyectar en vena lentamente -12 ml por hora- ¡24.000 mg diarios de vitamina C! -dos veces al día durante 7 días seguidos- a 140 pacientes con coronavirus afectos ya de complicaciones respiratorias graves (puede leerlo en https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT04264533). Se trata de pacientes internados en el Hospital Zhongnan, cercano a la  llamada “zona cero” y el ensayo lo coordina el doctor, Zhiyong Peng quien en la justificación del ensayo dice: “La vitamina C -también conocida como ácido ascórbico- tiene propiedades antioxidantes. Cuando aparece sepsis aumenta el número de citoquinas y los neutrófilos se acumulan en los pulmones destruyendo los capilares alveolares. Pues bien, los primeros estudios clínicos han demostrado que la vitamina C puede prevenir eficazmente ese proceso. Además la vitamina C puede ayudar a eliminar el líquido alveolar previniendo la activación y acumulación de neutrófilos y reduciendo el daño al canal epitelial alveolar. Paralelamente, la vitamina C puede prevenir las lesiones vasculares causadas por la activación de los neutrófilos”.

El doctor Richard Z. Cheng, miembro de la American Academy of Anti-Aging Medicine y uno de los promotores del ensayo -que espera poner en marcha pronto otros sobre la vitamina C- afirma por su parte: “La vitamina C es muy prometedora para prevenir y especialmente importante para tratar a pacientes moribundos cuando no hay mejor tratamiento. Miles de personas han fallecido  ya por el COVID-19 y sin embargo no he visto ni oído que se hayan utilizado grandes dosis de vitamina C por vía intravenosa en ninguno de los casos. El enfoque actual de vacunas y medicamentos antivirales específicos para epidemias está fuera de lugar (…) La vitamina C no es solo un antioxidante prototípico pues también ayuda a destruir el virus y prevenir la replicación viral. Además la importancia de usar grandes dosis de vitamina C de forma intravenosa radica no solo en su actividad antiviral sino en su acción sobre el Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA) que mata a la mayoría de las personas en las pandemias coronavirales como el SARS, el MERS y ahora el SARS-2”.

El Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda se caracteriza por hipoxemia severa -la saturación de oxígeno en sangre es menor de 90,7% (no debe confundirse con hipoxia que se refiere a una disminución de la difusión de oxígeno en células y tejidos)- y suele acompañarse de inflamación descontrolada, lesión oxidativa y daño en la barrera alveolar-capilar por lo que hay claramente estrés oxidativo y eso puede  contrarrestarse con grandes dosis de antioxidantes como la vitamina C.

LO QUE DICE LA LITERATURA CIENTÍFICA 

Nuestras autoridades dicen que apenas hay trabajos científicos sobre la aplicación intravenosa de la vitamina C pero faltan a la verdad; repasemos pues algunos de los numerosos trabajos que hay sobre ello centrándonos en los más recientes.

En 2017 el doctor Paul E. Marik -jefe de cuidados intensivos del Hospital Sentara de Norfolk (EEUU)- confirmó que la vitamina C intravenosa a altas dosis es eficaz para tratar a personas con sepsis o intoxicación sanguínea por infección. Así lo dio a conocer en Chest con el trabajo Hydrocortisone, Vitamin C and Thiamine for the Treatment of Severe Sepsis and Septic Shock: A Retrospective Before-After Study (Hidrocortisona, vitamina C y tiamina en el tratamiento de la sepsis severa y el shock séptico: estudio retrospectivo sobre el antes y el después). Según se explica en él trató en la UCI a 47 personas con sepsis -infección generalizada- y el tratamiento redujo de forma significativa la mortalidad. “Nuestros resultados -concluye el trabajo- sugieren que el uso temprano de vitamina C intravenosa junto con corticosteroides y tiamina es eficaz para prevenir la disfunción orgánica progresiva -incluida la lesión renal aguda- y reducir la mortalidad de pacientes con sepsis severa y shock séptico”.

Ahora bien, en febrero de este mismo año -2020- el propio Manik publicó en Expert Review of Antiinfective Therapy -en plena pandemia pues- un trabajo titulado The antivirals properties of vitamin C (Las propiedades antivirales de la vitamina C) recomendando de forma expresa el uso de vitamina C ante cualquier infección viral pero no ya el de corticoides. Y ello porque está constatado que los pacientes con enfermedades infecciosas agudas tienen bajos niveles de vitamina C en circulación y ésta tiene propiedades inmunomoduladoras beneficiosas ya que aumenta la producción de interferones alfa y beta y regula a la baja la producción de citoquinas proinflamatorias. En cuanto a por qué ya no recomienda corticoides dice al respecto: “Hemos tratado a una docena de pacientes con insuficiencia respiratoria potencialmente mortal debido a infección por influenza A con nuestro protocolo HAT (hidrocortisona, vitamina C y tiamina). En esta ocasión pues sin corticosteroides. Y mostraron una rápida mejoría desde el inicio de la terapia. Eliminamos los corticosteroides al tratar a pacientes con infecciones virales porque pueden modular la respuesta inflamatoria pero también estimular la infección. No recomendamos pues usar corticosteroides en las infecciones severas por influenza A”.

Alpha Fowler III, director ejecutivo del Centro Johnson para Cuidados Críticos e Investigación Pulmonar de la Virginia Commonwealth University, publicó por su parte en 2019 en JAMA el trabajo Effect of vitamin C infusion on organ failure and biomarkers of inflammation and vascular injury in patients with sepsis and severe acute respiratory failure: the CITRIS-ALI randomized clinical (Efecto de una infusión de vitamina C en la insuficiencia orgánica, los biomarcadores de inflamación y el daño vascular de pacientes con sepsis e insuficiencia respiratoria aguda grave: estudio clínico aleatorizado CITRIS-ALI). Y en él se afirma que la vitamina C redujo de forma segura los niveles de todos los biomarcadores citados en el propio título del estudio disminuyendo además la mortalidad. El grupo de pacientes tratado con vitamina C pasó -de media- tres días menos en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y una semana menos en el hospital.

Un año antes -en 2018- un equipo del Hospital General de Massachusetts de Boston (EEUU) encabezado por C. S. Nabzdyk y E. A.Bittner publicó en la Revista Mundial de Medicina de Cuidados Críticos el trabajo Vitamin C in the critically ill – Indications and controversia (Vitamina C en enfermos críticos. Indicaciones y controversia) y según se asevera en él la vitamina C…

…elimina los radicales libres protegiendo a las células de la oxidación, mejora la hemodinámica y puede acelerar la resolución del shock séptico.

…mejora la función inmune al aumentar la fagocitosis y la quimiotaxis de neutrófilos, incide en la migración de macrófagos, mejora la proliferación de células T y NK, modula su función y puede aumentar la formación de anticuerpos.

…mejora la función de la barrera endotelial, de la microcirculación y de la función cardíaca.

…acelera la curación de heridas y actúa como cofactor de la síntesis de colágeno.

También en enero de ese año un grupo de investigadores encabezado por V. Patel publicó en International Journal of Molecular Sciences el trabajo Dietary Antioxidants Significantly Attenuate Hyperoxia-Induced Acute Inflammatory Lung Injury by Enhancing Macrophage Function via Reducing the Accumulation of Airway HMGB1 (Los antioxidantes dietéticos atenúan significativamente la lesión pulmonar aguda inflamatoria inducida por la hiperoxia al mejorar la función de los macrófagos reduciendo la acumulación de la vía aérea HMGB1). Los investigadores concluyeron que la vitamina C y el sulforafano -ambos antioxidantes dietéticos- pueden reducir la lesión pulmonar inflamatoria aguda inducida por el estrés oxidativo en los pacientes que reciben ya ventilación mecánica.

En cuanto a la seguridad de la aplicación intravenosa de la vitamina C hasta el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos reconoce que es un tratamiento seguro. Puede comprobar en https://www.cancer.gov/about-cancer/treatment/cam/hp/vitamin-c-pdq y que en los diversos ensayos en que se utilizó para tratar casos de cáncer demostró ser bien tolerada constatándose que además alarga el tiempo de supervivencia, mejora la calidad de vida y disminuye los efectos secundarios de los agresivos tratamientos oncológicos. Concretamente afirman que intravenosamente es inocua a dosis de hasta 1,5 gramos por kilo de peso.

LA OZONOTERAPIA 

En cuanto al ozono médico -una mezcla inocua de oxígeno (O2) y ozono (O3)- se trata de un potente microbicida -destruye multitud de bacterias, virus y hongos patógenos- que además aumenta el transporte de oxígeno, estimula y activa los sistemas enzimáticos y antioxidantes, modula el sistema inmune y posee una potente acción antiinflamatoria y analgésica. Y es una excelente alternativa inocua, eficaz y barata para tratar al coronavirus porque ya ha demostrado su eficacia ante el ébola, virus ARN al igual que el SARS-Cov-2.

Dieron cuenta de ello los doctores Harold Robins y Robert J. Rowen en el artículo que con el título  Rapid resolution of hemorrhagic fever (Ebola) in Sierra Leone with ozone therapy (Resolución rápida de la fiebre hemorrágica (Ébola) en Sierra Leona con ozonoterapia) apareció en 2016 en The African Journal of Infectious Disease. En él se documenta la historia de cuatro pacientes con síntomas, tres con confirmación positiva de ébola y uno que se contaminó al pincharse con una aguja contaminada con el virus y se trató preventivamente. Los cuatro fueron tratados administrándoles directamente ozono mezclado con agua ozonizada por vía rectal y en los tres primeros los síntomas remitieron a los 2-4 días recuperándose al final por completo mientras que el tratado preventivamente no llegó a tener síntomas. Nuestros lectores habituales quizás lo recuerden porque esto ya lo publicamos (apareció en el nº 177 con el título Boicotean el tratamiento del ébola con ozono en Sierra Leona). Estos dos médicos fueron hasta aquel país invitados por el Gobierno para tratar con ozono a la población y tras utilizarlo en el propio presidente y entrenar a muchos médicos en el manejo de la terapia 24 horas antes de comenzar a tratar a la población fueron expulsados y se prohibieron en el país los tratamientos con ozono. Los 11 generadores que llevaron quedaron sin embargo en Sierra Leona y gracias a ellos 4 médicos que contrajeron el ébola pudieron curarse, algo que documentaron haciendo luego llegar todos los datos a Rowen y Robbins que dan cuenta de ello en el artículo antes citado (puede consultarlo en https://www.ajol.info/index.php/ajid/article/view/126773).

Pues bien, el doctor Robert J. Rowen publicó a finales del pasado año en Medical Gas Research un nuevo trabajo titulado Ozone and oxidation therapies as a solution to the emerging crisis in the management of infectious diseases: a review of current knowledge and experience (Las terapias de ozono y oxidación como solución a la crisis emergente en el manejo de enfermedades infecciosas: una revisión de los conocimientos y la experiencia actuales) afirmando en él que se trata de una terapia “ampliamente estudiada” que puede aplicarse por sí sola o como coadyuvante de otras en todas las infecciones víricas. De ahí que asevere: “El mundo necesita desesperadamente una terapia antiinfecciosa segura, económica y efectiva a la que los microbios no desarrollen resistencia. Las terapias de oxidación han mostrado un perfil de seguridad extremadamente alto, sin informes creíbles de lesiones significativas más allá de la irritación de las venas. La ozonoterapia, la más estudiada y menos costosa de realizar, es en sí misma un germicida -no un antibiótico- y mejora varios parámetros fisiológicos esenciales para la defensa de la infección. Informes recientes indican respuestas muy favorables a las enfermedades bacterianas y virales, incluido el ébola. A pesar de su falta de rentabilidad comercial (no patentable) la Medicina haría bien en revisar el ozono en la crisis actual”. Y de hecho tiene la ventaja de que se puede administrar a cualquier paciente, sea cual sea su edad y estado, sin efectos secundarios negativos.

Recordemos además que en 2013 la doctora Jacqueline Díaz Luis publicó en la Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia un trabajo titulado Efecto modulador de la ozonoterapia sobre la actividad del sistema inmune en el que se asegura que la actividad antiviral del ozono incluye los daños en la cápside, oxidación de la envoltura lipídica y modificaciones en la estructura que impiden la unión del virus al receptor y la penetración en una nueva célula. Además modula la respuesta inmune al estimular la actividad de los leucocitos y la producción de citoquinas, interferones y el factor de necrosis tumoral alfa. Cabe añadir que el peróxido de hidrógeno que se forma tras su descomposición potencia la capacidad defensiva del organismo. Asimismo posee un importante efecto oxidativo controlado que estimula y regula la acción de las enzimas antioxidantes glutatión reductasa, glutatión peroxidasa, superóxido dismutasa y catalasa.

Y no son más que meros ejemplos. Invitamos al lector interesado en profundizar a que lea los artículos Rectal ozone therapy for patients with pulmonary emphysema (El ozono rectal es útil en los pacientes con Enfisema Pulmonar) -aparecido en 2011 en Revista Médica de Chile-, Ozone primes alveolar macrophage-derived innate immunity in healthy human subjects (El ozono estimula la inmunidad innata derivada de macrófagos alveolares en las personas sanas) -se publicó en 2016 en The Journal of Allergy and Clinical Inmunology- y Oxygen-ozone therapy as support and palliative therapy in 50 cancer patients with fatigue – A short report (La terapia de oxígeno y ozono como apoyo y terapia paliativa en 50 pacientes de cáncer con fatiga: un breve informe) -apareció en 2018 en European Review for Medical and Pharmacological Sciences-. Y hay muchos otros. 

DE INMEDIATA APLICACIÓN

En suma, no se entiende que la terapia con ozono médico no se utilice en casos de extrema gravedad como los que están surgiendo con la actual crisis. Quisimos por ello saber la opinión del doctor Juan Carlos Pérez Olmedo, fundador de la primera Unidad de Ozonoterapia Intraperitoneal de España, miembro de nuestro Consejo Asesor y uno de los mayores especialistas del mundo en esta disciplina que durante la epidemia de ébola se ofreció -en agosto de 2014- a las instituciones sanitarias para atender gratuitamente a los dos misioneros españoles contagiados de ébola. Su propuesta fue ignorada a pesar de que no había tratamiento convencional posible para ellos y de hecho murieron. Esta fue nuestra breve conversación:

-Se dice que la mayoría de los enfermos están falleciendo por problemas respiratorios causados por un coronavirus cuando el ozono es antivírico y oxigena los tejidos. ¿No es el ozono en tal caso una terapia que debiera ser inmediatamente incorporada a todos los hospitales?

-Sin duda alguna. Además de ser un extraordinario germicida el ozono oxigena mejorando el estado de hipoxia de los enfermos por neumonía haciendo que todos sus sistemas funcionen mucho mejor, especialmente el sistema inmune de vigilancia de infecciones y el de inmunidad innata. Hay algo común en todos los pacientes graves: padecen linfopenia; es decir, tienen bajas sus defensas y el ozono las eleva. Está demostrado que mejora su estado, alivia los síntomas y acorta el tiempo de estancia en las UCI así como el de hospitalización. Aunque solo fuera por eso debería usarse pero es que además estoy seguro de que esta terapia puede afrontar por sí sola todas las infecciones por coronavirus.

-¿Y si le pidiesen que incorporara la Ozonoterapia a las UCIs de los hospitales españoles sería posible?

-A nivel nacional estamos capacitados para hacerlo mañana mismo. Sería fácil, sencillo y rápido. En menos de una semana todos los hospitales españoles podrían tener generadores de ozono. Y sería sumamente barato porque con una sola botella se puede tratar a miles de enfermos. De hecho teniendo en cuenta su eficacia, lo económico que resulta y la rapidez con que puede implementarse es inconcebible que las autoridades sanitarias ni siquiera valoren tal posibilidad. Están muriendo muchas personas que podrían salir adelante.

-¿Aceptaría usted coordinar su implantación si se lo pidieran dada la experiencia que ya posee en la terapia?

-Sin duda alguna. Es más, si cualquier centro hospitalario requiere mis servicios a título individual estaré encantado de enseñarles cómo hacerlo explicándoles lo sencillo que es. Tengo varios generadores que estoy dispuesto a poner ya mismo a disposición de las UCIs que me lo soliciten. Es un tratamiento eficaz sin efectos secundarios ni contraindicaciones que se puede administrar incluso a pacientes con fallo hepático o renal.

¿Y en qué fase de la infección es más eficaz la terapia?

-En las tres: leve, intermedia y grave. En la fase preventiva e intermedia para estimular todos los sistemas orgánicos aunque es sobre todo útil en la fase de emergencia, cuando el enfermo ya está en la UCI.

-Durante la crisis del ébola no le hicieron caso pero en estos momentos se achacan en España al coronavirus chino más de mil ochocientos muertes en el momento de nuestra charla. ¿Cree que esta vez reaccionarán?

-Me parece que al menos es hora de que se lo planteen en serio porque hasta los pacientes anticoagulados pueden recibir la terapia. Es solo cuestión de voluntad porque aunque quienes deban autorizarlo no crean en ella es una terapia constrastadamente inocua por lo que no tienen nada que perder y mucho que ganar.

EL “MALDITO” DIÓXIDO DE CLORO 

La tercera terapia de la que queremos hablar es la del MMS o dióxido de cloro, tan atacada precisamente por su eficacia. Ya hablamos de ella en los artículos El MMS o la Solución Mineral Milagrosa y ¿Ayuda el MMS a recuperar niños autistas? que aparecieron en los números 130 y 152 respectivamente (puede leerlos en nuestra web: www.dsalud.com). Como muchos de nuestros lectores saben algunos ignorantes la confunden con el hipoclorito de sodio (lejía) pero se trata de una sustancia permitida hasta en alimentos como puede comprobarse leyendo la National List of Allowed and Prohibited Substances (Lista de Sustancias Aprobadas y Prohibidas) de Estados Unidos; es más, está autorizada por la FDA.

El dióxido de cloro es clorito sódico diluido al 28% que al mezclarse con un ácido débil -como el ácido cítrico, el limón o el vinagre- se transforma en dióxido de cloro (CLO2), gas que si se ingiere diluido -en agua o zumo- provoca un potente efecto desinfectante que según el investigador Jim Humble elimina todo agente patógeno anaeróbico que vive en terreno ácido sin afectar ni a las bacterias benéficas ni a las células sanas. Sólo acaba con los microorganismos cuyo pH es inferior a 7 y eso implica en principio que, siendo inocuo, es eficaz para resolver todas las patologías de origen parasitario, bacteriano, vírico o fúngico además del cáncer.

Su demonización es de hecho tan ridícula que hoy día se usa en…
…la industria textil y papelera.
…la higiene industrial y desinfección y esterilización hospitalaria.
…la higiene alimentaria.
…la higiene en ganadería (para la prevención de las mastitis por ejemplo).
…la potabilización del agua de consumo humano (incluso en España).

Dicho esto debemos añadir que actualmente el dióxido de cloro puede obtenerse mediante electrolisis. De ello se da cuenta en el reciente trabajo que con el título Efficacy and Safety Evaluation of a Chlorine Dioxide Solution (Evaluación de la eficacia y seguridad de una solución de dióxido de cloro) publicó en 2017 en la Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud pública Jui-Wen Ma. El dióxido de cloro acuoso así obtenido demostró una clara actividad antibacteriana, antifúngica y antiviral constatándose su inocuidad a una concentración de hasta 40 ppm en agua. En cuanto a su actividad viricida se comprobó con los virus H1N1, el de la Influenza B y el enterovirus EV71.

Agregaremos que cuatro años antes -en 2013- se publicó el trabajo Chlorine Dioxide Is a Size-Selective Antimicrobial Agent (El dióxido de cloro es  un agente antimicrobiano selectivo por tamaño). Su autor fue Zoltán Noszticzius, apareció en PLOS ONE y según se afirma en él el dióxido de cloro es “el biocida ideal” porque es un antimicrobiano selectivo que destruye rápidamente incluso organismos del tamaño de micras y sin embargo “no puede hacer daño real a organismos mucho más grandes, como animales o humanos, porque no puede penetrar profundamente en los tejidos vivos”.

Obviamente hay otros muchos trabajos que respaldan su eficacia e inocuidad a las dosis adecuadas que pueden consultarse en Internet. Nosotros vamos a limitarnos a sugerir algunos:

Investigation on virucidal activity of chlorine dioxide. Experimental data on Feline calicivirus, HAV and Coxsackie B5 (Investigación sobre la actividad viricida del dióxido de cloro. Datos experimentales sobre calicivirus felino, VHA y Coxsackie B5. Apareció en 2007 en Journal of Preventive Medicine and Higiene.

Protective effect of low-concentration chlorine dioxide gas against influenza A virus infection (Efecto protector del gas dióxido de cloro a baja concentración contra la infección por el virus de la influenza A). Se publicó en 2008 en The Journal of General Virology.

Inactivation of Ferine Calcivirus, a Norovirus Surrogate, by Chlorine Dioxide Gas (Inactivación del Calicivirus Felino, un norovirus, mediante dióxido de cloro). Apareció en 2009 en Biocontrol Science.

UNA OPCIÓN INJUSTAMENTE OLVIDADA 

Tal es la realidad que muchos ocultan como bien sabe una de las personas que más ha trabajado para dar a conocer sus posibilidades terapéuticas con quien decidimos hablar de nuevo sobre ello ante la crisis global desatada: el biofísico Andreas Kalcker.

-¿Piensa usted de verdad que el dióxido de cloro puede acabar con el coronavirus chino si realmente existe?

-Sin la más mínima duda. Mire, se busca alguna molécula que permita desactivar el virus selectivamente haciendo que se una a sus receptores cuando no es necesario. El dióxido de cloro lo oxida por contacto destruyéndolo. A todo tipo de virus, sea de la subespecie que sea. Lo hemos comprobado con  coronavirus, con parvovirus, con norovirus… Y aunque es inocuo a las dosis correctas el problema es que solo puede pautarlo y usarlo un médico. Llevo trabajando más de una década junto a otras personas para que se le dé respaldo legal pero hay demasiados intereses en juego que lo impiden.

-¿Cómo se explica que sea eficaz ante todo tipo de virus?

-Porque una vez en el organismo se descompone en iones de cloro y oxígeno y eso hace que el organismo logre la homeostasis desacidificándose. De hecho el pH de la sangre se equilibra acercándose a 7,35. Además se oxigena el organismo, lo cual beneficia a las personas infectadas por virus que sufren hipoxia -déficit de oxígeno- y de ahí sus problemas respiratorios. Además oxida las cápsides de los virus impidiendo así que puedan penetrar en las células. Por su parte, el ion de cloro es por sí mismo altamente desinfectante y ataca directamente a los virus, incluidos obviamente los coronavirus. Está demostrado in vitro e in vivo.

-También lo está que en terreno alcalino y oxigenado los microbios patógenos e incluso las células malignas no sobreviven…

-Cierto. De hecho la práctica totalidad de los organismos de las personas que enferman están acidificados y tienen déficit de oxígeno. Y entre otras muchas cosas eso es lo que lleva a la inflamación del tejido pulmonar en las personas afectadas por virus.

-Nos han dicho que el dióxido de cloro que hasta hace poco solo se ingería, podría utilizarse también por vía intravenosa. ¿Es así?

-Sí. De hecho ya hemos registrado una patente para su uso como sustancia inyectable; en dosis tan pequeñas como 50 ppm (partes por millón), más que suficientes porque para eliminar un coronavirus bastan 10 ppm. Lo hemos logrado a través de un proceso electrolítico en el que protonizamos el clorito sódico consiguiendo así que se libere un gas 99,9% puro; de hecho puede utilizarse asimismo por vía parenteral al pasar por agua destilada. Tenemos la patente registrada para su uso en infecciones, inflamaciones e intoxicaciones, sepsis incluida. Obviamente si las autoridades quieren utilizarlo de forma masiva ante tamaña crisis no pondríamos problemas.

-Una última pregunta: ¿puede alternarse su uso por vía oral o intravenosa?

-Tanto para prevenir infecciones como para tratar los virus si ya se está hospitalizado o en la UCI. Obviamente a distintas dosis. Varían los protocolos. Si el paciente está ya en una unidad de cuidados intensivos habría que dárselo por vía oral y ponerle simultáneamente una infusión de 50 ppm en medio litro de suero a goteo lento -una gota por hora- para que su entrada sea constante. Bastaría una bolsa por día durante 4 días seguidos.

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
Dsalud 236
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Abril 2020
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