Algunas claves para entender la “pandemia” del coronavirus chino

La pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha generado numerosas preguntas que nadie responde porque las autoridades se limitan a pedir a la ciudadanía que solo crea en la «verdad oficial», permanezca en sus casas y si se encuentra con los síntomas achacados al «nuevo coronavirus» acuda a los servicios de Urgencias donde miles de personas esperan durante horas de forma de que si no estaban enfermas al llegar… al final lo estarán. Pues bien, ofrecemos algunas claves para que el lector se sitúe:

CORONAVIRUS

¿Se justifica la declaración internacional de “pandemia” hecha por la OMS?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado en apenas unas décadas del peligro de muy distintos virus: el VIH al que se achaca el SIDA, el Aphthovirus al que se achaca la fiebre aftosa, el SARS-CoV al que se culpa del Síndrome Respiratorio Agudo Severo, el H5N1 que se supone dio lugar a la «gripe aviar», el H1N1 que dicen causó la gripe porcina (luego Gripe A), el MERS-CoV al que se achacó el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio, el del ébola, el virus Zika y ahora el SARS-CoV-2. Asustó así a la sociedad pero no debió parecerle suficiente por lo que en mayo de 2009 cambió los criterios para declarar una “pandemia” y poder declararla aunque no hubiera la cantidad de infectados y muertos que hasta ese momento se exigía para hacerlo.

¿Es fiable la Organización Mundial de la Salud (OMS)?

Creada en 1948 para velar por la salud en el mundo sus fines fueron modificados en septiembre de 1978 con la llamada Declaración de Almá Altá que impuso el modelo médico hegemónico actual que impera en casi todo el planeta merced al Informe Flexner -cuyo principal objetivo era desprestigiar las medicinas naturales- que impulsó el Instituto Carnegie, entidad supuestamente benéfica nacida con una «donación» de 135 millones de dólares hecha por John D. Rockefeller. A partir de entonces  la OMS empezó a estar controlada por personas afines a las grandes industrias sanitarias hasta el punto de que en estos momentos los estados solo financian el 18% de su presupuesto aportando el otro 82% un grupo de entidades que se autocalifican de altruistas y filantrópicas entre las que destaca la Fundación Bill y Melinda Gates y una organización creada por ella para implementar vacunas en todo el mundo: la Alianza GAVI.

Bill Gates es además el principal donante de TEPHINET, red de intervención en programas de entrenamiento en Epidemiología y Salud Pública creada en 1980 por la propia OMS, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) y otras fundaciones y empresas internacionales relacionadas con pandemias así como con la fabricación de  armamento y productos de farmacia. TEPHINET está además conectada con los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) que tienen una división especial, el Epidemics Intelligence Service (EIS), que opera en numerosos países difundiendo los programas y planteamientos de esa agencia, incluyendo a España donde su “cuartel general” es el Instituto Carlos III de Madrid.

¿Qué son los CDC y el EIS?

Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) constituyen una de las más poderosas agencias de la sanidad estadounidense y, por extensión, de la mundial. Son los que definen las enfermedades y establecen los criterios de diagnóstico, tratamiento y prevención. El control lo ejerce a través del Epidemics Intelligence Service (EIS) que cuenta con unos dos mil agentes colocados en puestos claves del Servicio de Salud del Gobierno estadounidense así como en otros departamentos estatales, agencias internacionales, escuelas, universidades e instituciones privadas de muchos estados.

¿Qué relaciones tienen los CDC estadounidenses con China?

El Gobierno de China estableció en 2002 sus propios centros de control de enfermedades pero colabora estrechamente en materia de salud pública desde hace más de treinta años con Estados Unidos, especialmente en enfermedades infecciosas, inmunizaciones, emergencias, seguridad y cualificación de laboratorios. Los CDC establecieron en 2001 en China uno de sus programas de entrenamiento en epidemiología y durante años ha estado financiando los centros de ese país junto con el Centro Nacional sobre Influenza cuyo objetivo es manejar posibles pandemias. Pues bien, como explicamos en este mismo número el supuesto aislamiento del nuevo coronavirus lo llevaron a cabo científicos de los centros chinos.

¿La declaración de pandemia y las medidas tomadas tienen como trasfondo principal hacer negocio?

De ser así no parece que sea ni el único motivo ni el más importante. La principal intención probablemente sea aterrorizar a la sociedad para que acepte asumir a partir de ahora que la OMS y los gobiernos puedan, alegando razones superiores de interés general, suspender los derechos fundamentales, sociales y económicos consagrados por los organismos internacionales -especialmente los de derechos humanos. Ello permitiría además obligar a toda la humanidad a inocularse vacunas o fármacos cuya eficacia no este demostrada. La posibilidad apuntada por algunos expertos de que el coronavirus sea una mutación de laboratorio creada para reducir el número de habitantes del planeta haciendo morir a los más ancianos y débiles es solo una hipótesis aún no probada.

¿Los síntomas del SARS-CoV-2 no los produce ningún otro virus?

Son prácticamente indistinguibles de los que presenta una gripe, una neumonía y otros problemas respiratorios salvo por el hecho de que al parecer se pierde en gran medida el sentido del olfato e incluso el del gusto. Es pues vergonzoso que tanto en China al principio -como en el resto del mundo luego- se haya estado considerando «positivos al coronavirus chino» a toda persona que los tuviera.

¿Son creíbles las cifras de «positivos», «infectados» y «muertos por»?

En China se detuvo a miles de personas solo por tener fiebre o toser. Es más, llegó a considerarse afectados por ese coronavirus a quienes aún sin síntomas mostraban posibles problemas pulmonares tras una simple tomografía. La lista de casos afectos de sufrir este coronavirus y las muertes que se atribuyen al mismo carecen pues de la más mínima credibilidad. Es más, dar positivo a uno de los test PCR que se están utilizando -suponiendo que fueran fiables- implicaría ser portador del virus, no que se esté infectado ni se esté padeciendo o se vaya a padecer enfermedad alguna provocada por el mismo. Por si fuera poco resulta -lea los reportajes que aparecen en este número- que incluso si aceptáramos que existe el nuevo coronavirus un estudio oficial publicado en PubMed indica que entre el 40% y el 80% de los «positivos» pueden ser en realidad «falsos positivos». Así que hablar -com hacen los grandes medios de comunicación-  de «muertos por» en lugar de «muertos con» es deleznable. Llama además poderosamente la atención que -por primera vez- no se utilicen test de anticuerpos cuando son más baratos, simples, rápidos y específicos. ¿Por qué? Pues porque oficialmente se reconoce que ¡no hay test de anticuerpos específicos para el nuevo coronavirus! Y lógicamente cabe preguntarse por qué. Si el virus se ha aislado como se afirma lo normal sería usar este tipo de test y no la prueba del PCR. Ésta solo se justifica si no se conoce su ADN, luego…

Cabe agregar que -en el colmo del despropósito- los propios CDC reconocen en su web lo siguiente sobre la RT-PCR: «Los resultados positivos (de la prueba) son indicativos de infección activa con 2019-nCoV pero no descartan infección bacteriana o coinfección con otros virus. El agente detectado puede no ser la causa definitiva de la enfermedad. Los laboratorios de Estados Unidos y sus territorios están obligados a informar todos los resultados positivos a las autoridades de salud pública correspondientes». Sin comentarios.

¿Puede ser el SARS-CoV un virus creado en laboratorio como potencial arma biológica?

Por internet circula una enorme cantidad de datos y declaraciones de presuntos expertos en armas biológicas que apuntan a la posibilidad de que el «nuevo coronavirus» sea un virus natural modificado para convertirlo en arma biológica que podría haber sido diseminado intencionadamente o se haya escapado por accidente o fallo de seguridad de algún laboratorio de alto nivel de riesgo, incluyendo el de Wuhan. Pues bien, según nos ha explicado el prestigioso virólogo Stefan Lanka hoy no es posible “crear” un virus aunque sí existe la posibilidad de modificarlo. De hecho existe una patente -la US 7,220,852 B1- asignada a Estados Unidos a través de los CDC y fechada el 22 de mayo de 2007 sobre el SARS-CoV, supuesto causante de la epidemia en 2003 del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) al que este nuevo coronavirus se asemeja tanto que se le ha denominado por eso SARS-CoV-2. Es más, hay una patente sobre otro coronavirus fechada en 2015 que se activó pocos meses antes de que comenzase la actual pandemia. ¿Es pues el SARS-CoV-2 una modificación del SARS-CoV realizada en laboratorio? No puede descartarse tal posibilidad.

¿Son eficaces y adecuadas las medidas excepcionales decretadas?

Oficialmente, sí; extraoficialmente no. Pueden ser contraproducentes por muchas razones y no solo económicas, laborales, sociales, psicológicas y emocionales. Es absurdo prohibir hacer ejercicio individual al aire libre cuando eso permite oxigenar y alcalinizar el organismo, cerrar  playas, parques y bosques, sacar a los perritos pero no a los niños, prohibir ir en el mismo vehículo o a un supermercado a una familia que comparte vivienda y en el caso de los matrimonios la cama, aconsejar usar mascarillas al tener relaciones sexuales…. En fin, mencionar el cúmulo de despropósitos llevaría páginas. Pero es que además es ya manifiestamente ridículo encerrar en los hospitales a los enfermos para que en caso de infección real -por cualquier virus- se «recontagien» una y otra vez. Eso, entre otras muchas medidas sin sentido como tratar a los enfermos con analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos, corticoides o antivíricos farmacológicos como el Tamiflú.

Karl Schulz

Este reportaje aparece en
Dsalud 236
236
Abril 2020
Ver número
Última revista
Último número Octubre 2021 de la revista mensual Discovery DSalud
252 | Octubre 2021
Cartas al director Editorial Ver número