CIM: nuevo y sofisticado dispositivo de hipertermia


Hace años hablamos extensamente a nuestros lectores de un singular dispositivo generador de hipertermia que obtenía excelentes resultados en diversas patologías; pues bien, ya hay al alcance de los profesionales de la salud una nueva generación de aparatos conocidos como equipos CIM (Capenergy Ipertemia Medicales) que se han convertido en una potente ayuda para quienes ejercen la Medicina Integrativa. Y es que merced a su capacidad para generar un estado febril controlado los procesos de recuperación y desintoxicación se suceden de forma rápida y sencilla por lo que además de un recurso terapéutico frente al dolor y las enfermedades degenerativas ostearticulares puede ser utilizado como herramienta preventiva y antienvejecimiento.

Hipócrates, considerado el “padre” de la Medicina, aseguró: “Si puedes crear fiebre habrás obtenido el poder de sanar”. Y es que desde la antigüedad se conocen los efectos terapéuticos del calor. Por eso los romanos, los turcos o los árabes –entre otros pueblos- construyeron casas de baños de aguas termales, un procedimiento que por cierto hoy intenta expandir a nivel casero el doctor Alberto Martí Bosch quien propone usar para ello llenar la bañera con agua caliente y echar en ella un par de kilos de sal marina como proceso desintoxicante y curativo.

De hecho hace ya más de mil años que se vienen proponiendo muy diversos métodos para utilizar el calor que se sustentan en la experiencia cotidiana y se fueron desarrollando sin conocer su base científica. En la década de los ochenta del pasado siglo XIX por ejemplo el fisiólogo francés Arsene d'Arsonval comenzó a estudiar la aplicación médica de las corrientes de alta frecuencia demostrando en 1892 cómo el cuerpo de un ser humano puede transportar una corriente alterna de suficiente potencia como para encender una lámpara eléctrica. Pocos años después el médico alemán Carl Franz Nagelschmidt acuñaba el término diatermia para referirse a la producción de calor en una zona concreta del cuerpo mediante una corriente eléctrica de alta frecuencia que pasa entre dos electrodos. Desde entonces los conceptos de diatermia, hipertermia y termoterapia endógena se relacionan con la aplicación de corrientes o campos electromagnéticos de alta frecuencia en los tejidos del organismo con el fin de incrementar la temperatura interna e inducir así, al igual que la fiebre, diversos efectos terapéuticos.

Posteriormente -en 1925- el doctor J. W. Schereschewsky comenzaría a estudiar en Estados Unidos los efectos fisiológicos de las corrientes eléctricas de alta frecuencia en animales. Pero deberían pasar varias décadas antes de que los fundamentos biológicos de la terapia con altas frecuencias fueran debidamente comprendidos y se constatara científicamente que la generación de calor intenso en el interior de un organismo modifica el microambiente celular provocando importantes mejoras terapéuticas en un amplio número de patologías.

Cabe agregar que la corriente eléctrica alterna de alta frecuencia tiene una clara ventaja respecto a otros métodos usados en medicina -como la radiación infrarroja- merced a su capacidad para penetrar más profundamente en los tejidos -hasta varios centímetros- obteniendo así una mayor eficacia en el tratamiento. En cambio la corriente alterna de baja frecuencia interfiere con las estimulaciones nerviosas periféricas -lo que la convierte en inaplicable para un calentamiento con resultados eficaces- y la corriente continua provoca efectos colaterales negativos pues el aumento de temperatura así logrado puede dañar gravemente los tejidos.

En cuanto a los modernos equipos de hipertermia por contacto debemos decir que logran dos tipos de efectos:

Atérmicos. Un equipo de hipertermia de contacto activa una ley física llamada hidromagnetodinámica según la cual cualquier fluido sometido a un campo electromagnético intensifica su velocidad de paso. Y es ello lo que favorece una mayor fluidificación y oxigenación sanguínea y un mayor efecto diurético cuando se aplica. Se consigue pues un efecto de drenaje natural que se aprecia ya tras la primera sesión; sin tener que tomar pastillas y sin efectos secundarios.

Térmicos. La hipertermia activa la respuesta vasodilatadora del organismo. En este caso la máquina insta al cuerpo del paciente a enviar más sangre al área que el operador ha seleccionado como zona de tratamiento.

El ser humano ha estado milenios intentando obtener esos resultados mediante múltiples sistemas -baños de agua caliente, saunas, aplicación de piedras calientes, etc- pero todos ellos presentaban  un inconveniente: la escasa duración del estímulo local y el hecho de que no se consiguen calentar suficientemente los tejidos más profundos. Inconvenientes que se solucionan con la hipertermia ya que este dispositivo atrae directamente la sangre arterial de forma focalizada al área elegida. Flujo arterial que lleva a la zona más oxígeno, sustancias de reparación y dos agentes importantes: cortisol –potente antiinflamatorio natural- y endorfinas –analgésicos naturales-. Al tiempo que se mejora el proceso de evacuación de toxinas.

En suma, al crear fiebre artificial localizada el organismo activa sus procesos de reparación celular. Y es que como hemos repetido en innumerables ocasiones en esta revista nuestras células, para poder obtener la energía necesaria para realizar sus funciones metabólicas, precisan incorporar oxígeno, nutrientes, depurar tóxicos y realizar de forma adecuada el proceso de respiración celular. Y cuando existe una deficiente circulación sanguínea o el tejido intercelular está excesivamente sucio esos elementos vitales no acceden adecuadamente a través de las membranas produciéndose un desajuste en cadena responsable de muy distintas patologías.

Afortunadamente los dispositivos de hipertermia -debidamente regulados por las autoridades sanitarias españolas (Real Decreto R.D. CEE/414/96) y europeas- son utilizados cada vez más en consultas públicas y privadas en un amplio número de patologías. Aunque los ámbitos prioritarios de aplicación, donde científicamente existen ya evidencias incontrovertibles, son el aparato osteomuscular y esquelético destacando el tratamiento de lumbalgias, cervicalgias, dorsalgias, ciáticas, hernias discales, dolores musculares y articulares, procesos degenerativos -como la artrosis-, trastornos vasculares -como el Síndrome de Raynaud o la insuficiencia venosa-, el túnel carpiano, la fascitis plantar, etc.

Obteniéndose igualmente en el ámbito de la medicina deportiva resultados –a veces sorprendentes- en las rupturas fibrilares, las contusiones y traumatismos, las tendinitis y tendinosis, las sobrecargas musculares, los esguinces agudos y crónicos, las flebitis, los linfedemas, las estasis venosas y la eliminación del ácido láctico.

Asimismo se ha demostrado su utilidad en el campo de la medicina estética para tratar la piel, las arrugas, la flacidez, las cicatrices, la celulitis y hasta la calvicie.

Cabe agregar que es también eficaz en la post-cirugía al ayudar a una más rápida reabsorción de los hematomas y a desinflamar los tejidos intervenidos.

CIM (CAPENERGY IPERTERMIA MEDICALE)

Bueno, pues entre los dispositivos más desarrollados existentes en la actualidad se encuentran los equipos de segunda generación conocidos como CIM (Capenergy Ipertermia Medicale), aparatos de uno a cuatro canales de salida que permiten a los terapeutas aplicaciones combinadas, manuales y automáticas con aplicación capacitiva -usando elementos aislados que reducen el paso de la corriente- y resistiva -con elementos no aislados que generan un flujo mayor de corriente- más la posibilidad de seleccionar entre tres tipos de frecuencias: profunda, intermedia y superficial-. Una versatilidad que permite el tratamiento de hasta cuatro áreas corporales simultáneas con un significativo ahorro de tiempo para la recuperación del paciente lo que se traduce en mejoras importantes desde la primera sesión en los enfermos que presentan una gran variedad de síntomas.

Otra característica de la avanzada tecnología CIM es que permite delimitar el área donde se encuentra la lesión a través de una barra de luces de señalización que oscilan según sea el nivel de paso de energía a través de los tejidos. Es decir, el propio aparato identifica las zonas de mayor conductibilidad eléctrica del organismo del paciente -se puede apreciar cuando el paso de energía es mínimo, adecuado o excesivo- pudiendo variar entonces la cantidad de energía aplicada e incidir específicamente donde se localiza la disfunción.

Los dispositivos CIM permiten asimismo seleccionar la profundidad de alcance en el interior del cuerpo del paciente de la energía emitida. Para ello el operador puede escoger entre tres frecuencias teniendo en cuenta que las más bajas son aquellas que penetran más y las más altas las más superficiales:
Frecuencia profunda. Se emite a 0’8 Mhz. La corriente se focaliza en un plano más profundo siendo ideal para el tratamiento del tejido óseo. La percepción térmica en esta frecuencia es la más baja de las tres opciones.

Frecuencia intermedia. Se emite  1 Mhz. Suele ser la frecuencia más utilizada y es la que emite por defecto en el aparato.

Frecuencia superficial. Se emite a 1’2 Mhz. La corriente se mantiene en un plano superficial y es recomendable para el tratamiento de la piel y del tejido graso. La percepción térmica es la más alta de las tres.

Un conjunto de funciones totalmente automático por lo que el profesional puede diversificar su actividad y atender a varios pacientes simultáneamente. Quisimos en cualquier caso conocer más en detalle las posibilidades de esta tecnología y de ahí que pidiéramos a Pilar Sánchez, experta en el uso del dispositivo CIM, que nos hiciera una demostración mientras nos lo contaba. Algo a lo que accedió brindándose entonces el Dr.Santiago de la Rosa, miembro de nuestro Consejo Asesor, a ceder su consulta para ello donde finalmente hablamos.

DISPOSITIVOS DE SEGUNDA GENERACIÓN

-¿Cuáles son los efectos biológicos de la tecnología CIM?

-Hay que empezar explicando que para la salud de cualquier organismo son imprescindibles un adecuado equilibrio eléctrico en las células –lo que se conoce como diferencia de potencial de membrana- y un libre desplazamiento molecular en el líquido intersticial o matriz extracelular. Pues bien, la aplicación de dos electrodos en los tejidos emitiendo una corriente de alta frecuencia crea entre ellos una corriente de movimiento de cargas -por atracción/repulsión- que afecta a esa matriz –también conocida como “tejido básico de Pischinger”, a la relación entre sus células y el microambiente, restaurando el equilibrio.

-Bien, de ello hemos hablado ya extensamente en la revista.  ¿Qué aportan a eso los equipos de segunda generación de Capenergy?

-Nuestros equipos promueven básicamente un tipo de tratamiento que aprovecha ante todo la propia capacidad de sanación del organismo. Sabemos que si se dan las condiciones biológicas idóneas el cuerpo es capaz de recuperarse. Promovemos por tanto un proceso curativo natural mejorando los procesos internos al oxigenar el organismo y ayudarle a desintoxicarse, desinflamarse y mejorar la circulación así como a que la nutrición sea más adecuada y mayor y mejor la producción de sustancias naturales reparadoras, entre ellas las endorfinas y el cortisol.

En definitiva, es una alternativa real y útil en numerosas ocasiones a los iatrogénicos fármacos de síntesis. Se trata de recuperar el antiguo conocimiento médico de que el calor es una herramienta terapéutica.

En cuanto a los actuales equipos de segunda generación disponen de elementos tecnológicos avanzados que permiten tratar patologías agudas o crónicas en áreas pequeñas o amplias del cuerpo, tratando una, dos, tres y hasta cuatro zonas corporales a la vez gracias a sus placas flexibles; e, incluso, ayudar al diagnóstico con la propia máquina. En definitiva, a obtener más resultados en menos tiempo. Lo que por otra parte es mucho más rentable.

-¿Cómo están tan seguros de que con calor se consiguen acelerar los procesos curativos naturales?

-Está demostrado que la hipertermia produce un auténtico drenaje intercelular y además libera a las células enfermas del bloqueo de los metabolitos y desechos. Además permite llevar una verdadera avalancha de sangre a las células del área tratada incrementando así la cantidad de oxígeno y nutrientes. Algo que favorece la regeneración celular pues los tejidos se reproducen de manera más rápida y mejor. Cabe agregar que en otros casos las células de la zona tratada recuperan progresivamente su funcionamiento normal. Y no olvidemos que su uso permite liberar endorfinas naturalmente disminuyendo el dolor del paciente.

-¿Qué diferencia los tratamientos capacitativos de los resistivos?

Son sólo dos formas diferentes de aplicar las corrientes de alta frecuencia aunque la percepción del paciente cuando recibe un tratamiento en forma capacitativa es diferente a si la recibe de manera resistiva. Los accesorios capacitativos son los que están recubiertos por un aislante y concentran las cargas eléctricas justo debajo de la superficie en los que se aplican percibiéndose la sensación más notoria en los músculos; y resulta realmente agradable. Por el contrario los accesorios resistivos -es decir, los que carecen de aislante- concentran las cargas eléctricas en el interior del cuerpo y en la placa de retorno; y su sensación es menor en la piel y más notable en el interior del cuerpo; manifestándose más en los tendones, cartílagos y huesos. Además el calentamiento de la placa pasiva es mayor.

-¿Qué ha supuesto la innovación de las placas flexibles en el desarrollo de sus dispositivos?

Un gran paso adelante para pacientes y terapeutas ya que permiten acceder a tratamientos nuevos no reproducibles con electrodos manuales. Se trata de placas flexibles que pueden adaptarse hasta en áreas de clara prominencia ósea como los codos, los hombros o las rodillas gracias a unas fundas de gel adaptables. Además al ser más amplia su superficie permite emitir más corriente en menor tiempo. Si a ello añadimos las posibilidades que ofrecen los dispositivos multicanal veremos que se puede así tratar prácticamente todo el cuerpo a la vez; evidentemente si el terapeuta lo considera necesario.

HIPERTERMIA, MÚSCULOS Y HUESOS

-¿Son las lesiones deportivas y los procesos osteoarticulares el principal campo de acción de la hipertermia?

-Son los ámbitos en los que más tiempo se ha trabajado con hipertermia y en el que se tienen los resultados más contrastados. De hecho en el caso de las lesiones deportivas cada vez son más los deportistas de élite y los clubes que cuentan con equipos de hipertermia entre sus herramientas de recuperación. El objetivo principal en los casos de lesiones agudas, esguinces, contusiones, hematomas o lesiones de las partes blandas es disminuir el edema producido por el traumatismo. Para lo cual los equipos CIM incorporan un sistema atérmico que facilita la eliminación de líquidos y estimula el aporte de oxigeno y nutrientes al área afectada logrando acelerar el proceso de reparación del tejido lesionado. Además en los casos más graves, como fracturas o desgarros musculares en los que ha sido necesaria una intervención quirúrgica, los tratamientos acortan los procesos de rehabilitación logrando una pronta recuperación. Y, lo más importante, previniendo complicaciones futuras por formación de fibrosis o mala cicatrización.

Son tales efectos los que convierten los equipos de hipertermia en una potente herramienta terapéutica en casos como  lumbalgias, ciáticas o cervicobraquialgias así como en las patologías articularespues lallegada a la zona dañada de sustancias reparadoras como las prostaglandinas o el cortisol hacen que la inflamación disminuya rápidamente y, por ende, se reduzca o cese el dolor.

-¿Sus beneficios son extensibles a los problemas que suele originar la práctica de actividades deportivas extremas como la escalada, el snowboard, el barranquismo, el paracaidismo y otras?

-En esas actividades deportivas las lesiones suelen ser tirones musculares debidos a algún gesto brusco o a un esfuerzo muscular extremo. Asimismo son habituales los hematomas debido a golpes, esguinces, rupturas fibrilares, contracturas… Y para ese tipo de lesiones, al igual que en los casos anteriores, lo recomendable en una primera fase es una intervención atérmica; y luego, en el proceso posterior, incidir en la zona a través del calor ya que al tratarse de tejidos blandos el efecto de la hipertermia influye en su reparación debido a lo ya comentado.

Mire, la eliminación de hematomas por medios naturales -corrientes en estos deportes- puede ser larga mientras que con la aplicación térmica del CIM se acelera el proceso disminuyendo el tiempo hasta en un 70%. De ahí que precisamente para los deportistas de contacto el CIM sea un colaborador terapéutico de valor incalculable tanto a la hora de disminuir los efectos traumáticos de las contusiones como de los hematomas al igual que en la eliminación de cicatrices en los casos en que se hubieran producido pequeños cortes.  Sin olvidar que la movilización de líquidos -tanto sanguíneos como linfáticos- acelera espectacularmente la recuperación de esos deportistas.

Es más, es muy útil en el tratamiento de hematomas extensos, incluidos los post-quirúrgicos; por ejemplo, tras una intervención de cirugía estética. En tales casos el proceso de recuperación se puede llegar a reducir de tres meses a diez o doce días.

-¿Y es eficaz el equipo en otro tipo de dolores? ¿Por ejemplo en los derivados de procesos oncológicos…?

-Sí. Los equipos de segunda generación de Capenergy son utilizados de hecho hoy por muchos especialistas para mitigar y disminuir el dolor, incluidos los pacientes con cáncer. Obviamente el dolor depende del tipo de tumor. Además es frecuente que tras un tratamiento con radioterapia o quimioterapia se sufra un dolor crónico de intensidad elevada; a veces local, otras generalizado. Y en tales casos los equipos de hipertermia se están empleando ya como coadyuvantes para aliviar el dolor, oxigenar el tejido hipóxico y estimular la regeneración celular. Además gracias a la vasodilatación que logran se produce un flujo sanguíneo en el centro del tumor a niveles cercanos a los existentes en los tejidos normales logrando que los tumores sean más sensibles a la radioterapia y la quimioterapia.

-¿Tan importante es la oxigenación celular?

-Cuando existe una deficiente circulación sanguínea o el tejido básico intercelular está excesivamente sucio los elementos vitales que necesita la célula no pueden acceder a través de la membrana. Y es aquí donde el CIM adquiere un valor incalculable. En primer lugar porque genera un drenaje mecánico sobre el tejido inundado de toxinas que rodea la célula lo que favorece que los elementos dañinos, el dióxido de carbono y los residuos metabólicos estancados fluyan más fácilmente hacia los puntos de eliminación. Y en segundo lugar porque la intensificación de la circulación arterial en el punto estratégico seleccionado -donde se aplican los accesorios de contacto- aporta mayor oxígeno y nutrientes al tejido a tratar con lo que el órgano se revitaliza y mejora su función.

MEDICINA ESTÉTICA Y OTROS CAMPOS MÉDICOS

-¿Y por qué dicen ustedes que es eficaz como método antienvejecimiento?

-Porque al potenciar la regeneración celular previene el envejecimiento cutáneo. A nivel facial se consigue desde la primera sesión un efecto lifting duradero. Y a nivel corporal se logra reducir la celulitis y eliminar la grasa localizada. Lo ha ratificado un reciente trabajo realizado en colaboración con la Universidad de Sevilla. El principal signo de envejecimiento son las arrugas que aparecen a lo largo de todo el cuerpo a medida que uno se va haciendo mayor y se deben a que con el paso de los años la piel se vuelve más delgada y menos elástica. Dándose más importancia a las que se hallan en cara, cuello, brazos y manos. Y lo que logra el sistema capacitivo del CIM es mejorar la consistencia de la piel al estimular las fibras de colágeno y elastina que son los componentes encargados de su firmeza.

Además al mejorar el sistema circulatorio, ayudar a eliminar toxinas y oxigenar las células y tejidos se incrementa la calidad y vida de las células lo que redunda en beneficio  de todo el organismo. De ahí que cuando ello se combina con los principios activos de cosméticos de calidad se consigan excelentes resultados pues se favorece su penetración hasta las capas más profundas de la piel a la vez que se reestructura y se da mayor elasticidad y consistencia a las capas superficiales.

Todo ello sin olvidar que el CIM ayuda a combatir los radicales libres -principales responsables del proceso de envejecimiento- mediante la generación de un campo electromagnético alterno que inhibe su potencial daño.

-¿Por qué hacen tanto hincapié en el proceso de drenaje que potencia el equipo?

-Porque cada vez hay más pruebas de la vinculación entre el sistema linfático y el sistema inmune. Porque en cuanto somos incapaces de deshacernos de células defectuosas, toxinas y residuos metabólicos dañinos… enfermamos. Primero de forma silenciosa y después de manera dramática. Por tanto evitar este estancamiento progresivo de suciedad en la linfa y facilitar su movilización es vital para disminuir el riesgo de enfermar y tener mejor calidad de vida. Y el drenaje electromagnético en formato automático es una novedad exclusiva de Capenergy que lo diferencia de otros equipos de hipertermia existentes en el mercado. Algo respaldado con patentes propias tras una amplia investigación.

Por eso en cuanto se percibe que un tejido se vuelve edematoso es fundamental activar el proceso de drenaje aplicando las placas activas del aparato en la planta de los pies y las pasivas sobre la zona renal. Eso logra estimular el funcionamiento de la bomba linfática y acelera la reabsorción de los edemas.

-Permítame una última pregunta: ¿es útil y oportuna la hipertermia en todas las patologías orgánicas, cáncer incluido?

Son muchos los profesionales que tienen o conocen casos en los que efectivamente ha sido útil; por las razones que he dado antes. Eso sí, a nivel oficial se trata de “casos anecdóticos” -es decir, sin validez estadística- porque no se ha hecho ningún gran ensayo para demostrarlo. Por tanto el uso clínico en tales casos debe valorarlo cada profesional de forma individualizada atendiendo a su criterio.
 

 

Helena Santos
 



Experiencia clínica

Aunque la eficacia de la hipertermia está fehacientemente constatada quisimos conocer de primera mano la experiencia de algún profesional que la estuviese utilizando desde hace tiempo y para ello contactamos con D. Carlos Maudos quien trabaja con un dispositivo CIM desde hace años en el Centro de Acupuntura y Terapias Naturales de Teruel que amablemente accedió a responder a nuestras preguntas.

-¿Puede decirnos cuánto tiempo lleva utilizando los dispositivos CIM de hipertermia?

-Usamos la hipertermia en este centro desde hace más de diez años pero concretamente con un CIM 200 desde el 2006. Y nuestra experiencia es muy positiva. Tanta que de hecho usamos el dispositivo en todos los pacientes sea cual sea su patología, bien de forma directa sobre el síntoma, bien indirecta; por ejemplo tratando el órgano principal responsable según la Medicina Tradicional China o utilizándolo para realizar un drenaje linfático profundo ya que se hace de forma muy sencilla pues basta colocar las placas pasivas en los riñones y las activas en las plantas de los pies.

El dispositivo es  tan eficaz  que hemos podido constatar una reducción cercana al 10% en el estrés oxidativo por radicales libres tras una sola sesión de treinta minutos. Lo hemos cuantificado utilizando un equipo llamado Oxi-Med que mide el estrés oxidativo en 3 minutos con una sola gota de sangre capilar. Debo decir en cualquier caso que nosotros nunca trabajamos con un solo método pues combinamos siempre el CIM con Moraterapia, Medicina Tradicional China, Homeopatía y, cuando es preciso, usando otros aparatos; por ejemplo los campos magnéticos pulsantes.

A nuestro juicio la combinación de  un CIM con un MORA es inmejorable porque uno trata a nivel material mientras el otro abarca el aspecto vibracional (el lector puede leer en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que sobre el MORA hemos publicado bajo los títulos La recuperación de la salud con Moraterapia (nº 68), El Mora Super Plus permite corregir los bloqueos energéticos(nº 81) y La utilidad del MORA en casos de cáncer (nº 119).

-Pero, ¿en qué patologías resulta más eficaz?

-Es especialmente llamativa la eficacia del CIM en todos los problemas osteoarticulares, tanto crónicos – artrosis, hernias discales…- como agudos -esguinces, inflamaciones, torceduras…- así como en la regeneración de tejidos y en la recuperación del tono perdido. Incluso en aquellos casos en los que el calor está contraindicado como las varices, las inflamaciones con enrojecimiento… Y es que lo que aumenta el aparato es la "temperatura", no el "calor".

De manera más concreta puedo decirle que hemos solucionado bastantes casos de  hernias discales -algunos incluso con fecha para operarse- que se han recuperado del todo sin recaer. Algo que sus médicos han achacado luego a errores de diagnóstico o a alguna confusión con las pruebas diagnósticas realizadas. En fin, lo de siempre; en vez de interesarse en saber cómo consiguieron un resultado tan eficaz sus ex pacientes prefieren achacarlo a algún error.

También recuerdo como llamativos dos casos tan severos de gonartrosis que incapacitaban a los pacientes y en pocos meses solventaron sus problemas. No quedó ni rastro. Y el de tres mujeres que tenían tantas varices que se les veía el tobillo y la parte baja de las pantorrillas de color completamente negro y apenas podían ya soportar el dolor que ello les causaba; ni siquiera el simple roce de una sábana. No podían ni ponerse un calcetín ni calzarse. Ahora mismo, sin embargo, sus piernas presentan un aspecto normal.

-¿Y qué ventajas tienen los CIM respecto a otros aparatos de hipertermia?

-Muchas. Para empezar uno puede usar el método manual con los electrodos redondos o colocar las placas fijas lo que no obliga al terapeuta a dejarse los riñones dando vueltas 45 minutos con los manuales. Además se puede dirigir la terapia para que actúe directamente a nivel superficial, intermedio o profundo seleccionando una de las tres frecuencias que emite el equipo cuando con otros dispositivos hay que “achicharrar” la superficie para poder alcanzar un nivel más profundo. Y aún así nunca se consigue la misma eficacia a pesar de que se tiene que emplear mucho más tiempo. Por otra parte si el paciente toca al terapeuta -o a otra persona- durante el tratamiento éste no se quema como ocurre con otros dispositivos de hipertermia. Y tampoco pasa nada si el paciente o el terapeuta, por descuido, tocan otro metal. A ello cabe añadir que los electrodos duran mucho tiempo; de hecho yo diría que son prácticamente imperecederos pues lo que se gastan son unas fundas desechables que encima son muy baratas. Tiene asimismo un sistema de aviso que le permite al propio paciente desconectar inmediatamente el equipo si le molesta el exceso de temperatura o surge cualquier otra contrariedad. Se puede ver también en tiempo real la potencia o  intensidad empleada y la que está siendo absorbida por el paciente Y por si todo ello fuera poco se puede usar incluso sobre escayolas en casos de recuperación de fracturas óseas. En suma, hoy por hoy es un aparato que no tiene competencia en el ámbito de la hipertermia.

 

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145
Enero 2012
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