Un nuevo dispositivo bautizado como RBF-01 alivia los síntomas de la fibromialgia

El RBF-01 es un singular dispositivo emisor de campos electromagnéticos externos desarrollado por la Fundación Humanismoy Ciencia y aprobado por el Ministerio de Sanidad español que ha mostrado notable eficacia a la hora de mejorar los síntomas de la fibromialgia en un ensayo clínico a doble ciego con placebo y distribución aleatoria de los enfermos efectuado en la Clínica USP SagradoCorazón de Sevilla. El dispositivo puede utilizarse en todo el territorio de la Unión Europea y sus resultados son muy alentadores ya que el 80% de los más de 3.000 enfermos tratados con él obtuvieron una clara mejoría de sus síntomas y calidad de vida. Sin ningún tipo de efecto secundario. Cabe añadir que Azenta Salud ha desarrollado también otro dispositivo bautizado como Novotronic que según aseguran ayuda a controlar el estrés, las cefaleas tensionales, el insomnio y la ansiedad.

Los campos electromagnéticos pueden ser tanto negativos para la salud –es el caso de los procedentes de las torres de alta tensión, los transformadores, las antenas de telefonía, los sistemas WiFi, los teléfonos inalámbricos y móviles, los radares, etc.-como terapéuticamente positivos. Así lo demuestran los numerosos dispositivos que hoy se utilizan en la recuperación de lesiones óseas y musculares. Pues bien, ahora se ha constatado que pueden ser útiles también en el tratamiento de la fibromialgia, insomnio, cefaleas tensionales y ansiedad. La fibromialgia afecta ya a más de un millón de personas en nuestro país y se caracteriza por un dolor difuso en varias zonas del cuerpo -cabeza, cuello, hombros, columna vertebral, brazos, caderas, rodillas, etc.- que se acompaña de tal cansancio –en unos casos más intensos que en otros- que quien lo sufre no tolera ni pequeños esfuerzos. Se puede además sentir rigidez y dolor general al levantarse por la mañana, tensión muscular, hormigueo y adormecimiento de manos y pies, dolor en el tórax, calambres musculares, pérdida de memoria, mareos, sequedad de ojos y boca, sensación de hinchazón en las extremidades, alteraciones de la coordinación motora y menstruaciones dolorosas. En suma, el dolor se manifiesta sobre todo en músculos, ligamentos y tendones, es decir, en el tejido fibroso. Está igualmente constatado que entre el 40% y el 70% de quienes sufren fibromialgia tienen problemas intestinales -estreñimiento alternado con diarrea, dolor abdominal, gases y náuseas- y una cuarta parte el llamado síndrome temporo-mandibular, con fuerte dolor en la cara y en la cabeza. Asimismo suelen tener problemas para descansar y dormir por la noche lo que les genera ansiedad. Hay que decir, por último, que la fibromialgia se agrava a veces con los cambios de clima, los ambientes muy fríos o muy secos, los cambios hormonales, el estrés, la depresión y el exceso de ejercicio.

Cabe añadir que hasta ahora esta patología se diagnosticaba atendiendo básicamente a las sensaciones de dolor que experimenta el enfermo cuando se le aprietan con los dedos determinadas zonas del cuerpo pero el pasado mes de mayo el Colegio Americano de Reumatología propuso dos nuevos criterios para valorar el grado de afectación: el nivel de Dolor Generalizado y laGravedad de los Síntomas.

Lo malo en cualquier caso es que antes de ser diagnosticados muchos de estos enfermos van de consulta en consulta sin que nadie sepa lo que les pasa. Hasta siete años tardan algunos en que se les diga cuál es su problema según un estudio de la propia Seguridad Social. Para que luego, encima, a la mayoría se les atiborre simplemente de fármacos: analgésicos, antiinflamatorios, antidepresivos, relajantes musculares, antiespásticos, etc. Que no resuelven su problema y además les provoca graves efectos secundarios.

Pues bien, hemos hablado ya de esta patología en otras ocasiones y explicado cuáles pueden ser sus causas y cómo afrontarla eficazmente (lea el lector el recuadro que aparece al final de este reportaje) pero no por ello vamos a abstenernos de dar a conocer una nueva terapia que mejora el estado de estos enfermos al lograr cuanto menos la desaparición del dolor ¡en el 80% de los casos! Especialmente porque como antes adelantamos no se trata de ningún fármaco nuevo sino de un dispositivo generador de impulsos electromagnéticos no invasivos y nulos efectos secundarios bautizado como RBF-01 ydesarrollado por la empresa Azenta Salud para la Fundación Humanismoy Ciencia que ha sido aprobado específicamente por el Ministerio de Sanidad para el tratamiento de esta dolencia.

Lo singular es que la idea de usar campos electromagnéticos para tratar posibles patologías se le daría a Azenta Salud el conocido neurólogo español José Manuel Rodríguez Delgado –que actualmente tiene 95 años- quien hace ya décadas se dedicó a buscar las áreas del placer y displacer en el cerebro y cómo actuar sobre ellas. De hecho fue uno de los primeros investigadores a nivel mundial en experimentar con implantes eléctricos en el cerebro de animales -en la década de los 60- buscando controlar sus emociones. Fue así como en el verano de 1963 llegó a ponerse en una plaza de toros de Córdoba frente a un toro que llevaba implantados unos electrodos en el cerebro y él, con un joystick rudimentario entre sus manos y emitiendo radiofrecuencias, consiguió impedir que le embistiera. Considerado una eminencia a nivel mundial trabajaría en universidades españolas y norteamericanas recibiendo a lo largo de su vida diversos galardones internacionales por sus investigaciones; entre ellos el Premio Ramón y Cajal en 1952 y el Gold Metal Award de la Sociedad de Biología Psiquiátrica en 1974.

A partir de su sugerencia y experimentaciones– nos diría el doctor Alberto Franco, director de Azenta Saludempezamos a investigar la utilización de campos electromagnéticos de forma no invasiva para intentar ayudar a enfermos de muy distintas patologías. Y estábamos trabajando en sus efectos sobre las estructuras celulares –concretamente centrados en el problema del parkinson- cuando esa enfermedad extraña que es la fibromialgia se cruzó en nuestro camino. Probamos con ella y nos sorprendieron tanto los resultados que decidimos certificarlos mediante un ensayo clínico. Ensayo que nos ha permitido comprobar y demostrar que si bien el tratamiento no cura la fibromialgia sí reduce o elimina buena parte de los síntomas devolviéndole al enfermo una buena calidad de vida”.

Los estudios comenzarían en la Universidad de Alcalá de Henares con el fin de comprobar ante todo si los campos electromagnéticos permiten realmente modificar la actividad normal cerebral. Y los resultados indicaron que, efectivamente, se pueden alterar los ritmos cerebrales. Y así se dio a conocer en los congresos internacionales celebrados en Tesalónica (2004) y Budapest (2005). Después se decidió probar si ayudaba a los enfermos de parkinson y aunque se apreciaron mejorías en los temblores -tanto en las sincinesias (movimientos involuntarios) como en las bradicinesias (movimientos lentos)- los efectos fueron poco duraderos.

Paralelamente una serie de investigaciones efectuadas tanto en la Universidad Complutense de Madrid como en la Universidad de Zaragoza tratarían de explicar los mecanismos de acción de los impulsos electromagnéticos sobre el cerebro. Fue así como en el Departamento de Anatomía de la Universidad de Zaragoza se consiguieron respuestas de sincronización con neuronas de caracol que fueron sometidas a un campo electromagnético; por supuesto, en condiciones de total aislamiento asegurándose de que no había emisiones medioambientales externas. Se comprobaría asimismo que las respuestas también se producían cuando se modificaban las frecuencias. Los resultados fueron presentados esta vez en el congreso Biomedical Electron Microscopy Applications (BIOEM ) celebrado en el 2005 en Dublín.

Pruebas posteriores permitirían constatar que las sinapsis eléctricas neuronales se modifican en presencia de un campo electromagnético. Descartándose asimismo en cambio, en colonias celulares de glioblastomas humanos, que modifiquen las condiciones de división celular en los procesos neoplásicos. Luego, completados los trabajos sobre investigación básica, continuarían las investigaciones en procesos patológicos relacionados con el dolor. Para ello, partiendo de la tesis de que los procesos dolorosos tienen origen en el sistema nervioso central se diseñó un ensayo que confirmara los resultados que de forma “anecdótica” se habían confirmado ya previamente en una serie de pacientes. El ensayo cínico, con grupo de control, a doble ciego y distribución aleatoria se llevaría a cabo en la Clínica USP Sagrado Corazón de Sevilla. La muestra fue seleccionada entre mujeres diagnosticadas de fibromialgia con más de un año de evolución y el proceso de estimulación se llevó a cabo con el RBF-01 mediante un aplicador que se colocaba en la cabeza de los pacientes mientras estaban electromagnéticamente aislados (obviamente a las personas del grupo de control no se les sometió a campo electromagnético alguno con el aparato).

¿El resultado? Los pacientes tratados con el RBF-01 –se afirma en el informe- “obtuvieron mejorías sintomatológicas extraordinariamente significativas en varios parámetros relacionados con la enfermedad fibromiálgica: mejoraron sus patrones de dolor en un 85%, mejoraron las alteraciones del sueño en más de un 70%, mejoraron las cefaleas sintomáticas en un 75% y aumentaron considerablemente su bienestar y calidad de vida en más del 80%”. Ocho semanas después de finalizar el tratamiento más de la mitad de los pacientes continuaba sin tener dolor mientras en el resto la percepción del mismo había disminuido considerablemente.

El Test EVA -creado para medir la calidad de vida de los enfermos fibromiálgicos y que maneja conceptos como cansancio, fatiga y depresión- demostraría además que todos los pacientes tratados con ese dispositivo mejoraron en todos los apartados del test. También se constató que las actividades cotidianas normales eran realizadas de forma más eficaz por los pacientes fibromiálgicos tratados que por aquellos que formaron parte del grupo control.

Otro resultado interesante fue la constatación de un importante incremento de la serotonina plasmática en los pacientes tratados. Este dato es especialmente significativo porque algunas teorías sobre el origen de la fibromialgia señalan que el trastorno en la modulación del dolor está basado en anomalías en neurotransmisores como la serotonina cuya disminución puede provocar un descenso en el umbral de la percepción del dolor sin que exista evidencia de un agente causal. Añadiremos por último que nadie sufrió efecto secundario negativo alguno. Algo que permitió al RBF-01 obtener el Certificado de Garantía de Calidad de Producción de la Agencia Españolade Medicamentos y Productos Sanitarios.

Quisimos por ello hablar con el doctor Alberto Franco.

-Díganos, ¿qué es Azenta Salud?

-Una empresa de carácter médico especializada en el diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia, la ansiedad, las cefaleas tensionales y el insomnio dependiente de la Fundación Humanismoy Ciencia, que ha llevado al campo terapéutico las investigaciones efectuadas en la última década sobre campos electromagnéticos y salud por los miembros de la Fundación. El nuestro es un grupo multidisciplinar en el que trabajan conjuntamente médicos, informáticos e ingenieros de telecomunicaciones.

-¿Es el RBF-01 el único dispositivo específicamente diseñado para tratar la fibromialgia?

-Así es. Quizás haya otros aparatos cuyos inventores afirmen que ayudan en esta patología pero el único que lo ha demostrado y cuenta con el visto bueno del Ministerio de Sanidad para ser utilizado en toda Europa es el nuestro.

¿Qué experiencia acumulada tienen hasta el momento con él?

-Puedo decirle con orgullo que ya hemos tratado a más de 3.200 con unos resultados estadística y clínicamente provechosos, con una eficacia demostrada del 80%.

-¿Dónde radica el éxito del aparato?

-Su eficacia se debe a cuatro razones: la frecuencia utilizada -que lógicamente es privada, los tipos de onda que utilizamos, el tiempo exacto de exposición y la intensidad del campo generado que es un millón de veces inferior a la de un teléfono móvil por lo que es imposible que tenga efectos secundarios negativos.

-Pero, ¿cómo actúa concretamente el aparato en el caso de la fibromialgia?

-Para ser sincero ahí nos movemos aún en el terreno de las hipótesis. Sabemos que los enfermos de fibromialgia tienen un grado de excitabilidad anormalmente alto pues incluso cuando tocas suavemente su piel sienten un dolor impresionante. Y lo que nosotros conseguimos con los trenes de impulsos que salen del RBF-01mediante un aplicador y llegan al paciente través de un gorro con solenoides que los transmite al cerebro es reordenar su actividad neuronal, devolviéndola a sus niveles normales. Tal es al menos la teoría que manejamos, que el aparato realiza una especie de “resincronización” neuronal. Lo mismo que hacemos con los ordenadores: apagar y encender cuando surge un problema. Ahora bien, la verdad sigue siendo una incógnita. Si pudiéramos conseguir una fotografía de las sinapsis neuronales y ver los canales de calcio y potasio quizás pudiéramos encontrar una explicación. Hoy lo único que podemos asegurar es que los pacientes mejoran su salud y eliminan sus síntomas. De hecho una de las cosas que sugerimos a los médicos es que pongan al alcance del paciente cuando van a realizar el tratamiento un espejo porque el cambio físico del rostro del enfermo tras él es espectacular.

-¿No han pensado en miniaturizar el dispositivo para comercializarlo y que la gente pueda usarlo en sus casas?

-No nos mueve el espíritu mercantil porque en una fundación no hay ganancias que repartir; lo que se obtiene se invierte en más investigación. Podríamos hacer lo que plantea efectivamente pero lo que queremos es dar el mejor servicio posible y entendemos que debe ser un médico el que, a la vista de la evolución del enfermo, le diga lo que debe hacer y con qué frecuencia. El problema real es que no tenemos capacidad para abrir tantas unidades de tratamiento como serían necesarias para atender a todos los enfermos de fibromialgia.

-¿Con qué frecuencia hay que aplicar el tratamiento?

-En la medida de lo posible intentamos siempre personalizar el tratamiento. Normalmente sugerimos primero hacer un “tratamiento de choque” -media hora una vez a la semana durante cuatro semanas- porque muchos llegan en estado de máxima necesidad tras años sin diagnosticar y la afectación es ya grande. Ése es un problema del que sí nos hemos ocupado porque en nuestros centros sí hay médicos especializados en el diagnóstico de la fibromialgia que pueden constatar si alguien padece la enfermedad en apenas un par de horas. La idea es conseguir esa “resincronización” de la que antes hablé. Luego aplicamos un tratamiento de mantenimiento que consiste en una sesión al mes; durante el tiempo que sea necesario. A veces la persona viene simplemente con la intención de que se le “recargue” una vez empieza a saber qué factores -como el tiempo, la temperatura o el estrés- le desestabilizan especialmente.

-¿Cómo llegaron a saber que era útil esta terapia en la fibromialgia?

-En un momento de la investigación vimos que daba buenos resultados en las cefaleas. Y un buen día un paciente de fibromialgia al que quisimos simplemente aliviar sus cefaleas experimentó tal cambio que al volver a su ciudad de origen dejó asombrado a su médico. Dado el escepticismo del especialista acabamos haciéndole una demostración a él y a sus colegas; y conseguimos que pasaran de ser escépticos a que nos animaran a investigar en la línea en que la finalmente trabajamos. Nosotros no pretendíamos tratar patologías sino mejorar el estado de ánimo de los enfermos pero luego decidimos seguir con ello porque lo que no podíamos hacer tras haber encontrado este tratamiento es no difundirlo y desarrollarlo.

-¿Y van a probar el aparato en otras patologías?

-La unión entre médicos, informáticos e ingenieros está haciendo que surjan proyectos muy interesantes. Estamos poniendo en marcha una serie de nuevas frecuencias con las que estamos personalizando el tratamiento para otros trastornos como el insomnio, cefaleas tensionales y ansiedad. Antes éramos como cualquier laboratorio: la misma píldora para todos los pacientes por igual. En nuestro caso, la misma frecuencia. Yo creo fundamental personalizar el tratamiento. No con una frecuencia sino con muchas más que tengan en cuenta cómo es el paciente, cómo es su personalidad, cuánto tiempo lleva padeciendo la enfermedad… Y en virtud de todos esos parámetros y algunos más elegir la mejor opción-frecuencia para él. Hay que contemplar a la persona, la personalidad y el entorno.

Con el RBF-01 estamos abordando zonas muy importantes y desconocidas dentro del ámbito de la Medicina aunque realmente, como le decía, no sabemos muy bien el por qué de su funcionamiento. Hay toda una serie de beneficios terapéuticos de los que nos sentimos muy orgullosos, lo que ocurre es que somos una fundación y no una compañía multinacional y nos faltan horas para dedicarlas a nuestro principal objetivo: la investigación.

-¿Ha tenido repercusión entre la clase médica la aparición del RBF-01?

-Hay unidades de sueño de hospitales importantes que nos envían a sus pacientes porque a veces conseguimos resultados donde ellos no los obtienen. Como resultado del tratamiento hay un aumento de las horas de sueño, aproximadamente dos horas más, pero sobre todo una mejora de la concentración de ese sueño, de su profundidad y calidad, lo que en el campo de la fibromialgia es especialmente importante porque cuando la gente se mete en la cama no consigue dormir.

-¿Con el tratamiento terminado se consiguen reequilibrar definitivamente los problemas de sueño?

-Seamos sinceros: al paciente no le puedes abandonar del todo porque lo peor que le puede pasar es que después de hacer un tratamiento de choque, por no hacer un mantenimiento, a los tres o seis meses vuelva a recaer. Y vuelta al estrés, a la ansiedad, al dolor. Lo que hoy sabemos es que hay que hacer un tratamiento de choque y después mantenerlo hasta una reeducación completa del organismo. Enfrente la medicación habitual en casos de fibromialgia estriba en ofrecer un sin número de fármacos al día con lo que no hay reeducación posible sino aturdimiento; además, claro está, de los graves efectos secundarios. Nosotros lo que no queremos es que la curva de mejoría empiece a bajar y por eso recomendamos el mantenimiento. Con ello tratamos de anular las influencias nocivas que pueden tener en su entorno. Y, por supuesto, es especialmente recomendable para estos enfermos cuando existen problemas emocionales serios y duraderos. Es muy frecuente encontrar un hecho grave de carácter emocional en los inicios de la enfermedad que la desencadena.

 

Francisco San Martin

Recuadro:

ES IMPERATIVO BUSCAR LA CAUSA

 

La utilización de dispositivos que emiten frecuencias electromagnéticas para tratar patologías complejas -como los que son objeto de este reportaje, el RBF-01 tiene la ventaja sobre los fármacos de que son inocuos a las dosis pautadas y obtienen además mejores resultados. Razón más que suficiente para que le dediquemos espacio en la revista especialmente porque la causa de la fibromialgia -como la de la mayoría de las llamadas enfermedades”- se sigue oficialmente ignorando.

 

De hecho así lo hicimos también cuando en el nº 81 dimos a conocer el método ideado por el doctor alemán Johann Andreas Bauer quien afirma que desde hace años alivia el dolor crónico de los pacientes de fibromialgia en apenas hora y media con una sencilla intervención y un éxito del 90%. Según explica basta con eliminar quirúrgicamente -con anestesia local- el exceso de colágeno que obstruye los canales energéticos del cuerpo y comprime los tejidos provocando el dolor (lea el texto en nuestra web: www.dsalud.com).

 

Igualmente dimos a conocer en el nº 34 de la mano del doctor Jaume Graell Massana -director del Instituto Catalán de Reumatología y Enfermedades Óseas de Barcelona- cómo tratarla de forma integral y, en especial, la utilidad de la Ozonoterapia para paliar los síntomas. Y justo un mes después -en el nº 35- la sorprendente recuperación lograda por un español llamado Alfred Blasi que, casi imposibilitado en su casa debido a lo avanzado de su fibromialgia, decidió no resignarse a permanecer el resto de su vida en una silla de ruedas e investigó por su cuenta terminando por descubrir un producto que le libró de su dolencia tanto a él como a muchos de quienes luego lo tomaron. Y que funciona también en buena parte de los casos de quienes sufren el llamado Síndrome de Fatiga Crónica y otras patologías reumáticas. Hablamos del Recuperat-ion, preparado a base de citrato sódico, cloruro potásico, carbonato de magnesio y fosfato cálcico cuya proporción es la misma de toda célula sana y que desde hace años puede adquirirse en farmacias.

 

Igualmente instructivo fue el artículo que con el título Visión alternativa para el tratamiento de la fibromialgia publicamos en el nº 61 en el que de forma amplia y detallada explicamos cómo afrontar tanto la fibromialgia como la fatiga crónica utilizando un enfoque y aproximación multidisciplinar específico y adaptado a las necesidades individuales y particulares de cada persona afectada.

 

Posteriormente -en el nº 66- dimos a conocer los resultados de un estudio con un centenar de pacientes que padecían fibromialgia dirigido por el Dr. Juan Pedro Lapuente en la Escuela de Fisioterapia Garbí de la Universidad de Gerona que demostraría que el Cellfood -un suplemento nutricional que aporta micronutrientes y oxígeno al organismo- mejora enormemente la calidad de vida de los enfermos a las pocas semanas de comenzar a ingerirlo. La investigación, realizada a partir del diseño propio de nuevos aparatos capaces de medir parámetros bioeléctricos a nivel celular, certificaría las posibilidades de ese producto en esta patología. El Cellfood consiguió la desaparición casi total de la fatiga y el dolor así como una gran mejoría del estado anímico de los pacientes fibromiálgicos sometidos al estudio.

 

La saga de artículos sobre fibromialgia se completaría -antes del texto que hoy publicamos- con el aparecido en el pasado nº 134 en el que el investigador norteamericano Martin Pall aseguraba que muchas patologías –entre ellas la Fatiga Crónica, la Fibromialgia, la Sensibilidad Química Múltiple y el Trastorno de Estrés Postraumático- las provoca el desequilibrio de lo que denomina Ciclo NO/ONOO porque cualquier interferencia en el mismo puede dar lugar a procesos inflamatorios, estrés oxidativo, menor producción de energía en las mitocondrias, mutaciones celulares, daños en el ADN de las células y proteínas, una excesiva actividad de neurorreceptores NMDA, la alteración del nivel de calcio intracelular y la desregulación de la proteína NF-kB. Agregando que hay siete grupos de tóxicos presentes en el ambiente y la alimentación -los compuestos orgánicos solventes, los organofosforados y carbamatos, los organoclorados, las piretrinas, los compuestos sulfurados, el mercurio y el monóxido de carbono- que serían la principal causa de todas esas patologías y cómo pueden afrontarse con éxito mediante productos naturales e inocuos.

 

Invitamos pues a los lectores afectados y/o interesados en la fibromialgia y demás patologías mencionadas a leer todos ellos con detenimiento.

José Antonio Campoy

Este reportaje aparece en
135
Febrero 2011
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