Cuando algo viejo muere, algo nuevo nace
Número 12 - Enero 2000
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De la observación de la Naturaleza aprendemos que todo está en continuo cambio, que la transformación es una de las leyes constantes de nuestro universo y que la muerte y el nacimiento son dos procesos que se suceden sin cesar a nuestro alrededor. Nuestro propio cuerpo es, de hecho, el mejor ejemplo de esos cambios, de esa muerte y ese renacer pues los científicos afirman que en 7 años la estructura celular de nuestro organismo ha variado por completo si exceptuamos las neuronas.

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