Desarrollan un software para identificar si estamos enfermos y cómo afrontarlo ¡a través de la voz!

La española Marysol González Sterling ha desarrollado un software llamado Biosonic que según asegura permite identificar a través de la voz cuándo el organismo está armonizado o no, qué órganos están afectados e incluso cómo recuperar el equilibrio mediante el uso de frecuencias lumínicas y sónicas. Basta grabar la voz y el software analiza el estado de coherencia vibracional permitiéndonos saber dónde está el problema. “La voz –afirma- permite conocer nuestro estado de coherencia o salud. Cuando enfermamos, por ejemplo, hablamos sólo con dos notas. Es más, permite saber qué es mejor para nosotros pues todas las vitaminas, minerales y aminoácidos así como los medicamentos tienen un peso atómico que equivale a sonidos y sabiéndolo podemos ayudar a entrenar al cerebro para que los reconozca y asimile mejor”.

Pionera en España de la Terapia sacro-craneal -disciplina en la que asegura haber formado a más de un millar de terapeutas-Marysol González Sterling–que actualmente dirige laFundación Soliris (www.fundacion-soliris.eu)- se ha dedicado en los últimos años a la investigación de las propiedades de la luz, el sonido y el color –llegaría para ello a construir un pequeño observatorio solar con este fin en el incomparable Parque Natural de Cabo de Gata almeriense- cuyo resultado es un software bautizado como Biosonic que según asegura permite identificar a través de la voz cuándo el organismo está armonizado o no, qué órganos están afectados e incluso cómo recuperar el equilibrio mediante el uso de frecuencias. Lo singular es que quien tal cosa ha hecho no es física, ingeniera, bióloga o médico sino una artista con más aspecto de chamana que de investigadora que comenzó su búsqueda de la comprensión del mundo que nos rodea tras interesarse inicialmente por las propiedades del color -dada su condición de pintora- y del sonido –una vez supo de las posibilidades terapéuticas de la música en la salud- y la apertura de conciencia que le supuso el conocimiento de la obra del filósofo y escritor Johann Goethe. Según ella misma explica fue la interconexión de los conocimientos de Goethe sobre la luz y el color con lo que había aprendido sobre el Tao y la sabiduría ancestral de China como encontró su propio camino. “Si los seres humanos estamos hoy donde estamos –nos diría- es porque hicimos caso a Newton y no a Goethe que era un metafísico y vio que los experimentos de Newton no describían  la realidad de la refracción de la luz los prismas. Mi aportación fue plantearme que muchas enfermedades podían tratarse con éxito usando prismas para reflejar la luz del sol en el organismo ya que entendí que toda persona enferma carece de algún color, de alguna frecuencia y eso lo desequilibra”. Tiempo después, tras estudiar las tradiciones orientales -especialmente la medicina taoísta-, Marysol González Sterling conseguiría interrelacionar sus conocimientos sobre la luz solar y los colores con las ondas del cerebro. “La actividad bioquímica cerebral es posible gracias a la luz del sol; en concreto, de las ondas delta del cerebro que son las relacionadas con el color. Experiencias directas con electroencefalogramas lo demuestran. En cuanto al sonido lo que hace es ‘masajear la forma’, los órganos. El ultrasonido puede incluso introducirse por los poros y es capaz de movilizar la energía. Y no olvidemos que toda enfermedad se debe a un estancamiento de energía. Así que una de las cosas que se necesitan cuando uno se encuentra mal es movilizar el interior del cuerpo a fin de que no se queden estancados los líquidos. Y eso puede lograrse también con sonidos. El ultrasonido, por su parte, es absolutamente necesario para el escaneo del ADN y de las conexiones neuronales”. Y no crea el lector que tan sorprendente afirmación es gratuita. Está constatada por científicos Rusos. “El ADN –explica-está bajo el constante bombardeo de iones cargados viajando a través del sistema nervioso. Y esos iones cargados sirven para modular el sistema de frecuencias que desarrolla un sonido de alta frecuencia cuya banda está entre 1´9 y 2 Mhz”. Es decir, ¡el ADN reacciona a los ultrasonidos! O mejor dicho, a determinados ultrasonidos. Y el problema según esta investigadora madrileña es que la vida actual en las ciudades nos ha privado de los ultrasonidos propios de la naturaleza así como de los que emiten animales como los delfines, los murciélagos y los armónicos altos de los grillos y pájarosserían… ¡curativos! Algo que explicaría por qué tanta gente recupera la salud cuando entra de nuevo en contacto con la naturaleza y apoyaría los consejos de nuestros viejos médicos que enviaban a sus enfermos a irse una temporadita –según los casos- a la playa o a la montaña.

Pues bien, Marisol entendió un día que muy probablemente cuando una persona enferma es porque tiene déficit de algún color. De uno o de varios en concreto. Así que se decidió a buscar alguna herramienta que le permitiera saber qué color –y por tanto qué frecuencia- necesita cada enfermo y para ello investigó los diferentes métodos existentes que trabajan con colores llegando a los aparatos que permiten medir y valorar el estado del aura o campo electromagnético personal y los canales de energía del cuerpo. “Buscando alguna herramienta eficaz de diagnóstico me encontré con la Electroacupuntura de Voll y con la cámara Kirlian. Pero no me valían. Bueno, pues lo que al final dio sentido a mi búsqueda de la frecuencia deficitaria no fue el color sino ¡la voz! Fue curioso. Estaba buscando el color carente y acabé diagnosticando la nota musical carente”.

¿Y por qué el color y el sonido actúan sobre el cuerpo? Porque como ella bien recuerda “en el universo todo es vibración y las vibraciones afectan a nuestro estado físico”. Nuestros lectores habituales saben ya que el equilibrio del organismo puede tratarse con frecuencias porque hay dispositivos en el mercado que actúan a ese nivel de los que hemos hablado (son los casos del Mora-Plus, el Quantum-SCIO, el Quantec o el Oberon). Pero lo que hace singular el Biosonic desarrollado porMarysol González Sterling reside en que a ésta se le ocurrió traspasar su conocimiento del color al sonido conectándolos a través de una de las diferentes escalas musicales que existen; concretamente la de la diatónica que asocia la distancia entre los planetas con los rangos de frecuencias que separan cada una de las notas en una correspondencia exacta con la proporción phi o proporción áurea. Menos conocido es que esta escala diatónica marca asimismo la separación de cada uno de los planetas de nuestro sistema solar con el consecutivo comenzando desde el Sol. Así lo explica ella misma: “Es importante saber que hay diferentes separaciones de rango de las notas. El Do tiene menor rango que el Si porque corresponde a la separación del Sol respecto a Mercurio mientras la nota Si equivale a la separación entre Júpiter y Saturno”.

En suma, explicado de forma sencilla podemos decir que el software desarrollado por Marysol detecta si una persona está sana o no atendiendo a su voz. Siendo pues una voz armoniosa signo de una persona sana. “Cuando alguien enferma –nos aseguraría- habla apenas con dos notas; es decir, en una frecuencia. Le falta el resto del espectro. Con lo que no están bien surtidos todos los órganos. En otras palabras, no están teniendo lugar todos los intercambios bioquímicos que hacen falta para tener una buena salud. Hay que entender que la salud es un estado vibracional y por tanto se refleja tanto en las emociones  como en la voz o en el electrocardiograma que muestra los armónicos del corazón como los que se ven en el documental ‘La matriz de la vida’” (nos referimos a él en el artículo que con el título El tránsito de la Medicina Convencional a la Medicina Holística es inevitable apareció en el anterior número de la revista).

Pues bien, en alguna medida Marysol propone “afinar” nuestro organismo al igual, valga el símil, que es posible hacerlo con un instrumento musical. Y es que de hecho el origen del software que ha desarrollado está en el afinador de un piano que, como el de una guitarra, trata de colocar cada nota en la frecuencia armónica en relación con el resto, atendiendo a las ‘octavas’; es decir, al intervalo base que separa dos sonidos de acuerdo a una escala, en este caso la diatónica.

“Mi método es capaz de reconocer dónde está la octava principal de la voz. Los hombres hablan en la octava -1 o -2 de la nota más grave del centro del piano y las mujeres en la -1 o en la 0. Lo primero que vemos pues es que hay un yin-yang. Biosonicusa las siete notas y los cinco sostenidos; lo que nos da siempre seis notas carentes y seis notas en exceso que hacen la curva Bell del Sol y que es un diagrama que se corresponde con el espectro del sonido de la voz. Según la teoría vibracional y la de complementación toda onda tiene su onda inversa que la contrarresta y crea silencio. Lo mismo que si tú te pones unas gafas rojas de pronto desaparece el verde. Todo en la Física son formas de encajar una onda dentro de otra. Obviamente cuando se unen varias ondas es porque han entrado en resonancia. Y si además ‘entran en fase’ -como se denomina en lenguaje técnico- aumentan en resonancia y sube el volumen. Por otra parte, si las ondas se contrarrestan y se anulan cuando una onda sube en un punto y la otra onda baja en ese mismo punto en longitud y amplitud se llega a anular del todo el volumen aplanándola por completo”.

En definitiva, el software muestra automáticamente las notas que predominan o de las que carece cada persona –todas ellas relacionadas con órganos concretos- así como la octava en la que expresa la misma al hablar detectando los órganos que están estresados o trabajando de forma deficiente.

Y luego el propio programa recomienda la utilización de una serie de sustancias que den las frecuencias necesarias para realizar esa función. “Lo que se busca es qué notas musicales tiene alguien en exceso, de cuáles hay déficit y qué armonía hay en las subidas y bajadas que reflejan la gráfica. Después tenemos luz absorbida que es diferente a la luz reflejada. En el software está la luz absorbida que se basa en los colores secundarios. Podemos ver cómo sube y baja la onda del espectro desde la octava principal de la voz humana, saber las frecuencias fundamentales que salen de los sonidos de las vocales y conocer, por ejemplo, cómo una persona es justamente lo complementario a ti: sus notas en exceso son las notas carentes tuyas. Por eso te gusta que te hable. Porque cuando te habla te da energía y te equilibra. También puede pasar que te grite y te quedes ‘enganchado’ a esa nota pues lo que realmente sucede es que te gusta que te grite. Es algo que podría explicar las relaciones de dependencia emocional”.

Según la investigadora española el software de Biosonic es hasta capaz de detectar la ingesta de una determinada sustancia porque aparece el peso molecular de todo lo que ingerimos en el diagrama de barras resultante del análisis. Porque al igual que los programas de los dispositivos antes mencionados está constatado que las sustancias pueden ser parametrizables como frecuencias en hertzios. En este programa en concreto aparecen los hertzios de toda sustancia que se haya consumido pero también de aquella que el organismo necesita: Y que se identifica porque estaría asociada a la “nota carente” o frecuencia que no pronunciamos al hablar. “El peso molecular de todo medicamento o nutriente que tomamos –explica Marysol-aparece a nivel de frecuencia en la voz. Es decir, que si nos tomamos determinada vitamina aparece la frecuencia de su peso molecular; el de la vitamina C, por ejemplo, es de 175. Poseemos ya muchas demostraciones a nivel empírico pero la verdad es que nos faltan físicos que nos ayuden para avanzar en esto. En Internet he colgado los vídeos que muestran como aparece la sustancia que se haya tomado una persona en la voz grabada con Biosonic”.

Cabe añadir que el software incorpora un módulo que proporciona el sonido de la frecuencia a imitar, dependiendo de las notas carentes y en exceso que hayan aparecido. “Si a nivel terapéutico detectamos en alguien frecuencias que corresponden a elementos tóxicos lo que debemos hacer es darle la frecuencias inversas para contrarrestarlas. Así que le grabamos ese sonido a fin de que lo escuche a menudo con auriculares y su cuerpo asimile la nota que le falta. A veces les digo a los pacientes: ‘Tienes que entonar tal frecuencia para bajar el tóxico del plomo’. Y luego les explico que si consiguen imitar esa frecuencia con la voz- que no es fácil- la interiorizarán. Si alguien no tiene la frecuencia del peso molecular del calcio es que no lo está ingiriendo o, si lo hace, no lo está asimilando. Por tanto le proporcionamos calcio y lo complementamos con la frecuencia de esa sustancia. Si los físicos nos ayudaran a demostrar cómo esto es posible el análisis de voz sería más fácil que el de sangre y todos podríamos ver qué nutrientes o tóxicos están activos en el organismo. Ver cómo por los armónicos de sus frecuencias se relacionan y se combaten en una frecuencia más alta; y cuál está más activa en el espectro de la voz. Un armónico de 50 hertzios sube de 50 en 50 y, claro, va a resonar o ponerse en fase con otro armónico que sale de 100, de 200, que es cuando se acoplan y se disparan en volumen. Con mi software podemos ver los armónicos de la voz. Podemos ver, por ejemplo, un armónico de estroncio 90 que se está juntando y está activo en la voz junto con una frecuencia de potasio; están ahí luchando, unas veces más activa una y otras veces la otra”.

Agregaremos que el Biosonic es asimismo útil en problemas psicológicos, reflejados siempre en una voz sin energía. Y en otras dolencias aún más difíciles como el autismo. “Estos casos reflejan un problema de sonido porque los niños autistas tienen un rango de audición mucho más alto que el resto de la población Podría decirse que viven en un ‘mundo de guerra’. Hay muchas terapias que usan el sonido y les han ayudado. Es el caso de la terapia con delfines que, como se sabe, emiten ultrasonidos. El problema es una vez se constató la mejoría de dos niños autistas y los americanos empezaron a abusar cobrando 2.000 dólares por sesión fastidiándolo todo. Que yo sepa hoy sólo se hace en Sudamérica. El problema del autismo es auditivo: oyen 50 veces más que nosotros. Y oyen ultrasonidos. Por eso les gusta estar con delfines: porque éstos se comunican con ellos. Y las madres saben que hay un problema auditivo porque en cuanto sus hijos autistas oyen un ruido demasiado alto entran en crisis”.

El software permite también constatar cómo está el corazón valorando la coherencia de la voz. Un estudio que realizaron en España en el año 2000 el conocido investigador norteamericano Dan Winter y Marysol González Sterling lo demuestra. “Winter posee un electrocardiograma que detecta las proporciones phi. Y lo que hicimos fue grabar la voz de las personas y comprobar luego si su frecuencia vocal era la misma que la del corazón. Y pasó algo sumamente curioso: cuando grabábamos a los varones no lo podíamos reflejar porque en el momento en el que hablaban ¡en el corazón dejaba de haber armónicos, de haber coherencia! Nosotros decíamos que el corazón ‘dejaba de cantar’. Es decir, dejaba de tener sensaciones. Lo que indica que los varones usan más el hemisferio izquierdo del cerebro al hablar. En cuanto se ponían a hablar el corazón dejaba de tener armónicos. Sin embargo las mujeres podemos hablar y sentir a la vez. Espero encontrar pronto algún hombre –nos diría sonriendo con ironía-que pueda hacerlo también. En fin, me he especializado en comprender la coherencia en términos vibratorios entendiéndola como un estado de salud. Y añadiré que tras muchos años de investigación he comprobado algo tan llamativo como sugerente: la emoción más curativa es ¡el entusiasmo! Vivir las cosas plenamente y hablar con entusiasmo lleva a la curación”.

Terminamos indicando que es evidente que serán los médicos, psicólogos y terapeutas -con o sin formación en el ámbito del sonido- quienes mejor podrían aprovechar el Biosonic. Para estar sanos necesitamos los colores de todas las notas musicales; sólo así lograremos activar a pleno rendimiento el organismo. Necesitamos ver todos los colores y expresar en nuestra voz todas las notas musicales. De ahí que entienda que a todos los profesionales de la salud les vendría muy bien aprender Musicoterapia”.

Biosoniccuenta con una versión profesional que proporciona la “firma armónica”, es decir, “el envoltorio de armónicos que pronunciamos que van de 3.000 a 7.000 hertzios en los hombres y que en las mujeres comienzan en los 4.000. Aunque algunas personas pueden llegar a más de 10.000. A mi parecer suelen ser las personas más psíquicas”.Tal sería, en suma, nuestra esencia vocal. La que todos deberíamos recuperar a base de entrenamiento para poder  dar las frecuencias que hoy no pronunciamos y nos impiden asimilar determinadas sustancias importantes para nuestro organismo.
“Una persona puede enfermar simplemente si se le habla de mala manera”, finalizaría diciéndonosMarysol González Sterling-. Deberíamos tenerlo en cuenta todos pero especialmente los profesionales de la salud”.

Rafael Palacios

Este reportaje aparece en
124
Febrero 2010
Ver número