Diamel: nuevas investigaciones confirman su papel en la prevención de la diabetes

El Dr. Arturo Hernández Yero, miembro del Instituto Nacional de Endocrinología de La Habana, figura mundial de la especialidad y autor de un estudio que acaba de publicarse en Avances de Diabetología bajo el título Utilidad de Diamel en pacientes con Diabetes mellitus tipo 2 en tratamiento combinado con glibenclamida nos confirmó personalmente a su paso por Madrid las buenas expectativas del producto. “Todo indica –afirma en la entrevista que mantuvimos- que Diamel podría preservar la función de las células beta en los estadios iniciales de la diabetes”.

Cuando quedamos con el doctor Arturo Hernández Yero -especialista del Instituto Nacional de Endocrinología de La Habana, uno de los mayores expertos internacionales en diabetes y autor de numerosos trabajos científicos sobre esta patología- sus primeras palabras nada más saludarnos fueron para mostrar su sorpresa por la aparente falta de interés que un producto natural español e inocuo como Diamel ha merecido entre los especialistas españoles a pesar de sus óptimos resultados.

Se trata –nos diría- de un producto que, sorprendentemente, se conoce poco en su país aun cuando es español e inocuo, es decir, que carece de efectos adversos. Hablamos de un conjunto de vitaminas, aminoácidos y oligoelementos activado mediante un singular proceso que ha obtenido unos resultados que a nosotros mismos nos sorprendieron”.

Debemos decir que durante décadas el gran reto profesional del médico cubano Hernández Yero ha sido la lucha contra la diabetes y la búsqueda de soluciones efectivas sin importarle si eran farmacológicas o naturales aunque tratando, eso sí, de que fueran lo más económicas posibles lo cual es fácilmente explicable por la peculiar situación sociopolítica del régimen cubano. “La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) –se dice en el artículo publicado en Avances de Diabetología y nos confirma a nosotros- es una de las enfermedades metabólicas más frecuentes del ser humano. Su frecuencia ha venido aumentando considerablemente en los últimos años y se estima que para el 2025 el número de diabéticos en el mundo ascienda a 300 millones de personas”.

Se trata de una enfermedad tan silenciosa que se calcula que cuando el 25% de los enfermos son diagnosticados por primera vez presentan ya problemas cardiovasculares. Y no son los únicos problemas que deberán afrontar. La deficiencia de insulina -hormona producida por el páncreas imprescindible para la transformación de la glucosa en energía- provoca que quienes la padecen no puedan procesar la glucosa correctamente y como consecuencia afronten una amplia cadena de patologías que van desde los desórdenes metabólicos, infecciones o pérdida de peso a corto plazo a otras patologías mucho más graves como enfermedades oculares, lesiones renales, nerviosas o enfermedades cardiovasculares que, en el peor de los casos, pueden acabar produciendo amputaciones y/o la muerte. Aunque lo que resulta especialmente dramático es el hecho de que los casos de diabetes tipo 2 se han triplicado entre los menores de edad durante los últimos cinco años. Y son los adultos los responsables por su permisividad con ciertos hábitos alimenticios ya que cerca del 90% de los jóvenes de hoy sufre sobrepeso y no hacen ejercicio.

Hoy se sabe que son los alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas los que más contribuyen a provocar y agravar la enfermedad provocando un aumento de la presión sanguínea lo que, junto a la elevada tasa de glucemia, induce los daños que han hecho elevar de forma tan notable la tasa de fallecimientos por problemas cardiovasculares en diabéticos. Hay razones más que fundadas para afirmar que la principal causa del espectacular aumento de diabetes en el mundo se debe a la proliferación de productos con harina y cereales refinados y a la masiva presencia de azúcares en todo tipo de productos alimenticios, tanto líquidos como sólidos. De hecho, su presencia en las “chuches” y en los refrescos que ingieren actualmente los niños constituyen un altísimo factor de riesgo que los padres deberían tener en cuenta a fin de limitar o eliminar por completo su consumo. Y lo mismo vale en el caso de los adultos. En suma, lo idóneo es prevenir la enfermedad antes de que se manifieste.

PREVENIR LA DIABETES CON LECHUGA Y ARÁNDANO

Existe un producto -puede leerse en la Introducción del trabajo ya mencionado elaborado conjuntamente por los doctores Hernández Yero y Vargas González reconocido como complemento alimenticio que en su composición contiene oligoelementos, aminoácidos, vitaminas, extracto de lechuga y extracto de arándano; este preparado, cuyos componentes son activados por un proceso de magnetización, recibe el nombre de Diamel. El producto presenta acciones a nivel pancreático, gastrointestinal, renal y en el medio intracelular donde la diabetes produce un gran estrés oxidativo que da lugar a la formación de radicales libres, en gran medida los responsables de la lesión celular y de las complicaciones derivadas de esta enfermedad. Está especialmente diseñado para estimular las funciones de las células beta pancreáticas y ejercer acciones sobre el aparato digestivo; con estos ingredientes naturales que actuarían como biocatalizadores antioxidantes y por el extracto de lechuga puede disminuir la absorción de glucosa gastrointestinal por lo que cabe esperar que resulte un medicamento favorable a la hora de mejorar el control metabólico y prevenir la progresión desfavorable de la diabetes (la negrita es nuestra).

Nuestros lectores habituales recordarán que ya en el nº 77 de la revista nos hicimos eco de las posibilidades del producto al informar de los resultados obtenidos por uno de los principales investigadores europeos en este ámbito, el investigador rumano Dan Cheta, autor de decenas de trabajos científicos relacionados con la diabetes así como del libro Preventing Diabetes: Theory, Practice, and New Approaches en el que se examinan los conocimientos existentes sobre la enfermedad. “Se trata de un producto –concluía aquel estudio abierto durante tres meses sobre 52 pacientes con Diabetes Mellitus tipos I y II- que utilizado como adyuvante terapéutico mejora una serie de parámetros metabólicos lo que le hace utilizable como único factor de reducción de la glucemia en Diabetes tipo II asociada a una dieta restrictiva”.

Sin embargo, en nuestro país –hasta Hernández Yero se percató enseguida de ello- lo natural no cala fácilmente entre los médicos por lo que la gran mayoría de los especialistas españoles optaron por ignorar las posibilidades de este producto natural. “Faltan nuevas investigaciones” o “Hay que esperar a leerlo en más publicaciones científicas” son los argumentos de siempre cuando se trata de productos naturales que no dejan tantos réditos como los farmacológicos pero sí bastantes menos efectos secundarios. Por otra parte, no es cierta la especie de que los laboratorios que elaboran productos naturales no estén interesados en la investigación. En este caso la apuesta de los laboratorios Catalysis por la eficacia del producto es notable y por eso decidieron hacer en Cuba un nuevo estudio científico comparativo que disipara dudas sobre su eficacia. Y se apostó por Cuba porque allí sí están acostumbrados a respetar los productos naturales, la investigación es de primer nivel y los costes son mucho más asequibles. La investigación se desarrolló con 60 pacientes de Diabetes Mellitus 2 que se dividieron en dos grupos, uno al que se dio Diamel más glibenclamida –un hipoglicemiante oral del grupo de las sulfonilureas utilizado habitualmente- y al otro sólo glibenclamida. Y los resultados obtenidos apuntan en la misma dirección que los estudios anteriores del doctor Cheta. “En conclusión –finaliza diciendo el estudio-, la estrategia de emplear el complemento nutricional Diamel unido a glibenclamidaparece tener una influencia favorable en la mejoría del control glucémico y lipídico con elevación de la secreción de insulina y con tendencia a disminuir la resistencia a esta hormona”.

Cuando quedamos con el doctor Hernández Yero lo primero que quisimos saber es si cuando el laboratorio decidió encargarle el estudio él había tenido alguna relación anterior con el mismo lo que negó explicándonos cómo se gesto su participación.
-Los representantes de Catalysis en La Habana –nos diría- se acercaron a la Comisión Nacional -que conforman más de 50 especialistas y donde se someten a discusión y aprobación los medicamentos y también algunos productos naturales- proponiendo una investigación sobre Diamel. Y como yo represento a la Endocrinología dentro de esa comisión se me consultó si estaba dispuesto a llevarla a cabo ya que en nuestro instituto hay mucha experiencia en diabetes y en enfermedades endocrinológicas. Y di el visto bueno siempre que el fabricante se comprometiera a que se hiciera con el máximo rigor y los requisitos que exige toda investigación científica seria. El laboratorio aceptó y nosotros también. En Cuba estamos muy abiertos a hacer investigaciones y ensayos clínicos que puedan ayudar a la población con determinadas enfermedades. Y en el caso de la diabetes, aunque hay un gran arsenal farmacológico para su tratamiento, es importante trabajar con productos que sean inocuos y además no sean costosos porque es verdad que actualmente hay algunos relativamente buenos pero son caros y, por tanto, no están al alcance de cualquiera. Éste, en cambio, es un producto que en La Habana ya está registrado como complemento nutricional y se dispensa en farmacias.

GRANDES EXPECTATIVAS

-Ustedes señalan que el Diamel está especialmente diseñado para estimular las funciones de las células beta pancreáticas y actuar sobre el aparato digestivo. ¿Cuál es su valoración sobre ello?

-Yo diría que Diamel, como suplemento nutricional, es útil y abre nuevas perspectivas tanto en la prevención de la diabetes como en el tratamiento de enfermos con poco tiempo de evolución ya que algunos de sus componentes tienen acción directa y específica sobre la liberación de insulina por las células beta. Tiene tendencia además a disminuir la insulino-resistencia que es otro de los componentes de la patogenia de la Diabetes Tipo 2. En este sentido, en el grupo que estudiamos nosotros, diabéticos con menos de diez años de evolución, los resultados fueron realmente muy favorables. Se hizo un control de esos dos parámetros con los llamados índice HUMA -utilizados internacionalmente- y los resultados, a pesar de no ser un estudio a doble ciego –el paciente sabía lo que estaba tomando y el investigador lo que estaba dando- son muy difíciles de manipular dado que vienen dados por la secreción de células betas y comprobados mediante formulación matemática. Estos favorables resultados nos dan ahora la posibilidad de hacer una investigación con mayor rigor aún para ver cómo actúa Diamel en alguno de los grupos de riesgo como es el de quienes padecen el Síndrome de Ovario Poliquístico. Un buen número de mujeres con ese síndrome tienen insulino-resistencia y ello provoca que sufran hirsutismo, manifestaciones de hiperandrogenismo, trastornos menstruales, infertilidad… Así que hemos iniciando una investigación a triple ciego con un grupo de pacientes para ver cómo se comporta en esos casos. Y otro colega nuestro -al que estamos apoyando- va a hacer un estudio similar en pacientes con Síndrome Metabólico. Porque pienso que la utilidad de este producto, además de como suplemento nutricional, podría estar mucho más en preservar la función de las células beta en los estadios iniciales de la enfermedad.

-Los resultados, tal como se reflejan en el artículo, indican una influencia directa del producto en la secreción de insulina en pacientes con Diabetes Tipo 2.

-Es que, de entrada, a algunos de los componentes del producto les está reconocida en la literatura científica una acción específica importante en los estadios previos a la formación y producción de insulina a nivel molecular; componentes que por el mecanismo de activación del propio proceso de elaboración del producto parece que amplían sus funciones. Además sus oligoelementos tienen funciones coenzimáticas que son fundamentales para que trabajen las células beta. Y contiene también un extracto de lechuga con cuyos componentes se bloquea la absorción de glucosa lo cual también es favorable ya que si no actúa directamente sobre las células beta sí lo hace desde el punto de vista gastrointestinal ralentizando la absorción de glucosa.

Tanto la glucosa en ayunas, la glucosa postpandrial de dos horas y la hemoglobina glucosilada disminuyeron a los seis meses de forma estadísticamente significativa cuando el grupo que tomaba Diamel se comparó con el grupo de control sin que hubiera variaciones antropométricas importantes entre ambos porque a los dos se les indicó dieta e incremento de la actividad física. Es decir, en ambos grupos las recomendaciones fueron similares y, por tanto, no podemos atribuir las variaciones a los efectos de cambios en el estilo de vida sino a los efectos del producto. Sería bueno en cualquier caso hacer más diseños para reconfirmar estos resultados iniciales.

-Resulta especialmente llamativo que en el grupo que tomaba Diamel el consumo promedio de glibenclamida disminuyera un 48% a los seis meses mientras la dosis promedio seguía siendo similar en el grupo de control que sólo tomó el medicamento.

-Exactamente. Al mejorar la función de las células beta y estar el paciente tomando glibenclamida hay que hacer el ajuste con una periodicidad mayor a fin de disminuir la dosis del medicamento porque si no se puede provocar hipoglucemia, no por el producto en sí sino por la mejoría metabólica de las células beta que experimenta el paciente con lo que el efecto hipoglucemiante de la glibenclamida se sinergiza con el Diamel. Ésa es la razón de que haya que disminuir la dosis del fármaco. Yo recomiendo que a los pacientes que estén tomando la glibenclamida -u otra sulfonilurea- y vayan además a tomar Diamel disminuyan al menos a la mitad la dosis que esté tomando. De entrada. Y a partir de ese momento se haga un ajuste semanal, al menos durante el primer mes. Porque el efecto es casi inmediato y si no ajustas las cantidades puede provocársele al paciente una hipoglucemia. En el grupo que estuvo tomando glibenclamida y Diamel tuvimos 8 hipoglucemias leves o moderadas. No hubo ninguna severa porque llevábamos un control estrecho. Incluso hubo un paciente al que una vez cumplidos los seis meses del ensayo hubo que retirarle la glibenclamida porque se mantenía sólo con Diamel.

-¿Y de haber durado más el estudio cree que habría habido más casos de disminución de las dosis del medicamento e, incluso, de poder retirarlo también?

-Es posible. Tengo la impresión de que el producto no tiene la potencia de una sulfonilurea, que no la sustituye, pero mejora mucho el control metabólico. Y puede que los pacientes que no tienen un grado severo de insulinodeficiencia puedan controlarse sólo con el Diamel. Como hay grupos de diabéticos que se controlan con un sensibilizador de insulina como la Metformina o la Acarbosa que bloquean la absorción gastrointestinal de los carbohidratos. Pienso que tiene una actuación similar a esos tipos de productos. En una etapa temprana el Diamel se puede utilizar incluso solo. Yo le he comentado a los colegas españoles que gran parte de las posibilidades del producto pudieran estar también en el tratamiento de la llamada prediabetes o intolerancia a la glucosa alterada -que prácticamente es asintomática- o de la hiperglucemia postpandrial en determinados niveles que no llega a ser el de los diabéticos pero que no es normal. En esos casos, pacientes asintomáticos pero con la tolerancia a la glucosa alterada y mayor riesgo de enfermedad y mortalidad cardiovascular, si logramos controlar la hiperglucemia postpandrial prevendremos la morbi-mortalidad descrita en ese grupo de pacientes. Y, por supuesto, cabe pensar que también la aparición de la diabetes. Este grupo de pacientes con tolerancia a la glucosa alterada es un grupo de riesgo para que en el futuro aparezca la Diabetes Mellitus.

-En el caso de los lípidos y triglicéridos podemos leer en el estudio: “Los resultados en los niveles de lípidos muestran descenso paulatino en los niveles de colesterol en el grupo A (el de Diamel), con leve aumento promedio en el grupo B, con diferencias significativas al completar los seis meses, mientras que los valores medios de triglicéridos en el grupo A (Diamel) se elevaron ligeramente a los seis meses por encima del valor medio de los tres meses; pero al comparar el resultado final con el grupo B también se aprecia un valor más favorable para el grupo de diabéticos que tomaron Diamel”. ¿Abren estos datos nuevas posibilidades, más allá de la diabetes, al producto?

-Sí. En el grupo que tomó Diamel disminuyeron los niveles de colesterol malo o LDL y los triglicéridos mientras aumentó el nivel del “colesterol bueno” o DHL. Por lo que valdría la pena hacer nuevos diseños de investigación para valorar esas propiedades. Por ejemplo, hay un elemento muy importante tanto en el Síndrome Metabólico como en la diabetes que es la Esteatosis Hepática no alcohólica que hoy día no tiene fácil tratamiento. Se podría hacer un ensayo para ver si en estos casos hay efectos favorables. Y diseñar también investigaciones para ver si funciona en pacientes hipolipemiantes. A fin de cuentas la mayoría de los medicamentos que se utilizan en la actualidad para tratar las hipercolesterolemias y las hipertriglicerilemias tienen muchos efectos secundarios. Pienso que es un ámbito que debería investigarse.

-Le veo muy optimista respecto a las posibilidades del producto…

-Mire, llevo más de 30 años atendiendo pacientes diabéticos y éstos agradecen los suplementos vitamínicos nutricionales porque muchos de ellos, en función del tiempo y sus complicaciones, pueden tener algún problema para el que necesiten soporte vitamínico… además de por otras muchas razones. Así que poder optar por un suplemento nutricional activado como es el caso  que nos ocupa que además mejora la función de las células beta es matar dos pájaros de un tiro. Aportamos las vitaminas, aminoácidos y oligoelementos que necesita el diabético y además le ayudamos a mejorar el control de la enfermedad. Sin obviar, claro está, que hay pacientes que van a requerir su medicamento. En suma, pienso que se deberían ampliar los ensayos. Incluso he hablado con colegas de España para comparar el producto con la Metformina, sensibilizador de la insulina cuyo principal efecto es a nivel hepático y que hoy día constituye uno de los medicamentos de primera línea en la Diabetes Tipo 2. Creo que vale la pena abrir ese perfil de investigaciones para confirmar los resultados iniciales que hemos encontrado nosotros.

-Y desde un punto de vista preventivo, ¿ofrecer Diamel a los adolescentes con tendencia a la obesidad podría ser positivo a la hora de prevenir la enfermedad?

-Por los resultados obtenidos pienso que sí. Puede ser un factor preventivo pero debemos de corroborarlo con evidencias científicas.

En suma, las investigaciones de Dan Cheta y Hernández Yero coinciden. ¿No va siendo hora pues de que los médicos confíen en algo más que en los medicamentos de las grandes multinacionales? Ya lo saben: natural, bueno y barato.

Francisco San Martin

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97
Septiembre 2007
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