El desprestigio de Cochrane

Colaboración Cochrane -ahora simplemente Cochrane- es una organización británica sin ánimo de lucro creada en 1993 por 77 personas de once países que está hoy presente en 90, tiene unos 11.500 miembros activos y más de 68.000 seguidores y se labró a lo largo de los años una innegable reputación de rigor e independencia al negarse desde el principio a aceptar «financiación comercial o conflictiva». Y así fue hasta que en 2016 sus dirigentes aceptaron de la Fundación Bill y Melinda Gates un «donativo» de 1.150.000 dólares llevando a muchos de sus miembros a protestar por entender que ello ponía en entredicho su independencia y los principios éticos que la habían convertido en centro de referencia en el mundo. A fin de cuentas hablamos de la única entidad que valoraba con rigor los trabajos científicos que patrocinan las grandes multinacionales en el ámbito de la salud y la medicina.

WEB BILL GATES

Cochrane no es la única entidad integrada básicamente por científicos que hace revisiones sistemáticas de las investigaciones y trabajos que efectúan los equipos de universidades, empresas y laboratorios de todo el mundo que trabajan en el ámbito de la salud y la medicina y se publican en las llamadas «revistas científicas»; hay otras como Campbell Collaboration, Coalition for Evidence-Base Policy, Arnold Venturas LLC, Give Well y Brighton Collaboration pero ninguna de ellas goza de independencia real ya que directa o indirectamente están al servicio de intereses privados.

Collaboration Cochrane es heredera del pensamiento de Archie Cochrane, médico escocés que en 1972 publicó la obra Efectividad y eficiencia: reflexiones aleatorias sobre los servicios médicos y fue el primero en denunciar con datos que muchos de los trabajos y ensayos presuntamente basados «en la evidencia científica» no tenían credibilidad y debían ser revisados. De hecho propuso que los resultados de todos los estudios que se publicaran se confrontaran de forma sistemática -siempre que fuera posible- por científicos independientes que garantizaran su validez. Pues bien, Cochrane cuenta hoy con un presupuesto de más de 16 millones de libras pero en 2016 la «donación» del matrimonio Gates suponía nada menos que un sexto de su presupuesto

Algunos han llegado a afirmar que aquella donación supuso “la muerte de la integridad científica” pero ni era la primera vez que los Gates donaban dinero a Cochrane -aunque nunca tanto- ni es la única entidad que la ha condicionado donando fondos, ni puede negarse que hay grupos de investigación ajenos a las grandes multinacionales que hacen su trabajo con rigor e independencia aunque no sean muchos. Y es una evidente exageración decir que Bill y Melinda Gates han «comprado Cochrane». Ahora bien, no es menos cierto que la organización tiene en su web un lema que dice textualmente “No aceptamos financiación comercial o conflictiva porque es crucial para poder generar información fiable y fidedigna” y no es pues admisible que su director ejecutivo cuando se produjo tan enorme donación, Mark Willson, dijera que estaban «encantados» de recibirla. Y no lo es porque el matrimonio Gates tiene grandes intereses en numerosas empresas del ámbito de la salud y la medicina.

Así se denuncia por ejemplo en el artículo publicado el pasado 20 de diciembre de 2019 en Health Impact News en el que se recuerda que la influencia de los Gates se hizo evidente con la revisión que hizo Cochrane de la vacuna del papiloma humano ya que sus conclusiones fueron descaradamente favorables a los fabricantes a pesar de que los propios revisores afirmaban que el estudio no duró el tiempo suficiente para evaluar los resultados y reconocían que hubo más muertes en el grupo que recibió la vacuna lo que se camufló alegando que las muertes «no estaban relacionadas con ella». Es más, se asegura que “los pocos científicos independientes que han realizado estudios en los que se ponen de manifiesto los efectos adversos de la vacuna -como el cáncer de cuello de útero- se han visto obligados a publicar bajo seudónimo por temor a represalias”. 

PETER GOTZSCHE ES EXPULSADO DE COCHRANE 

El mejor ejemplo de ello es lo sucedido con Peter Christian Gotzsche, biólogo y médico danés cofundador en 1993 del Centro Nórdico de Colaboración Cochrane de Copenhague y autor de numerosas revisiones sistemáticas y evaluaciones de terapias farmacológicas, técnicas de tratamiento y prevención internacionalmente conocido por haber acusado numerosas veces a la industria farmacéutica de manipular sistemáticamente a su favor los resultados de las investigaciones e influir en los médicos. Como en su día explicó esta revista fue expulsado de Cochrane en septiembre de 2018 por firmar dos meses antes junto a otros dos investigadores una dura crítica de los resultados publicados por Cochrane sobre la revisión que la entidad hizo de la eficacia de la vacuna del papiloma humano en la que acusaba a sus dirigentes de ocultar conflictos de interés, tener trato de favor hacia la industria y manipular datos. Expulsión de Gotzsche que llevó a cuatro de los entonces dirigentes de CochraneGerald Gartlehner, David Hammerstein, Joerg Meerpohl y Nancy Santesso– a dimitir como protesta por la decisión.

El propio Gotzsche explicaría lo sucedido en su blog con un texto que Discovery DSALUD publicó íntegramente (traducido) -tras recibir la correspondiente autorización- en el nº 220, correspondiente a noviembre de 2018 (puede leerla en la sección de Cartas de nuestra web: www.dsalud.com). Un texto en el que entre otras muchas cosas decía: «El papel de la Junta de Gobierno ha sido radicalmente debilitado debido al intenso control del actual equipo central ejecutivo convirtiéndolo cada vez más en una mera instancia testimonial para legitimar propuestas cerradas que no permiten el intercambio de puntos de vista y formular nuevas políticas. En decenas de cuestiones el Consejo solo puede votar sí o no con muy poca oportunidad para enmendar o modificar las propuestas del equipo ejecutivo. Esta creciente cultura autoritaria y jerárquica así como un modelo de negocio cada vez más comercial impuesto por parte del liderazgo de Cochrane en los últimos años amenaza los objetivos científicos, morales y sociales de la organización. Muchos centros Cochrane han sufrido presiones y sufren por la negativa a dialogar del Director Ejecutivo (CEO). Cuando los responsables de Cochrane alertaron de estas preocupantes tendencias -que afectan negativamente la operatividad y percepción de nuestro trabajo científico- el Nordic Cochrane Centre recibió amenazas y sufrió limitaciones presupuestarias (…) También ha habido críticas internas sobre excesos en la divulgación de revisiones favorables, conflictos de interés y sesgos de algunos comentarios de expertos utilizados por el departamento de traslación del conocimiento de Cochrane».

El texto añadiría que «Cochrane da cada vez menos prioridad e importancia a su entorno cívico y a su compromiso político para promover el acceso abierto, la apertura de datos, la transparencia científica, evitar conflictos de interés y, en general, promover un modelo de innovación de interés público. Problemas a mi parecer estrechamente relacionados con la obtención de la ‘mejor evidencia posible’, uno de los fines de Cochrane. El actual ejecutivo de Cochrane se ha negado incluso a dar públicamente su opinión sobre las nuevas políticas tecnológicas que restringen el acceso a los datos impidiendo cumplir con los objetivos. Hay una clara resistencia a decir algo que pueda molestar a la industria farmacéutica porque la excusa de la falta de tiempo y personal -alrededor de 50- no es creíble. Ha habido igualmente resistencia e inmovilismo por parte del equipo ejecutivo central para mejorar las políticas de conflicto de interés de Cochrane. Hace un año propuse que no hubiera en Cochrane revisores que tuvieran vínculos financieros con empresas relacionadas con el producto revisado y aunque lo apoyaron otros miembros de la Junta la propuesta no prosperó«.

«Debería enorgullecernos -añadiría Gotzsche- ser proveedores globales de ‘evidencias fiables’ que se fundamentan en valores como la apertura, la transparencia y la colaboración pero en los últimos años Cochrane ha virado significativamente hacia un modelo de negocio que busca obtener beneficios. A pesar de ser una organización sin ánimo de lucro la estrategia de monetizar ‘marca’ y ‘productos’ tiene prioridad sobre la obtención de resultados científicos independientes, éticos y socialmente responsables. De hecho, contraviniendo los fines fundacionales, mi centro y otros nos hemos tenido que enfrentar a numerosos intentos de censura científica y a limitaciones del debate científico -pluralista y abierto- sobre la calidad científica de las revisiones Cochrane que dan cuenta de los beneficios y daños de las distintas intervenciones utilizadas en la práctica médica.

Su alegato terminaba diciendo: «Como la mayoría de la gente sabe gran parte de mi trabajo no es precisamente favorable a los intereses financieros de la industria farmacéutica, eso ha hecho que Cochrane haya tenido que afrontar presiones, críticas y quejas y mi expulsión es el resultado de tal campaña. Lo que está en juego por tanto es la capacidad de lograr evidencias médicas creíbles y fiables, algo que nuestra sociedad valora y necesita» (los subrayados y negritas son nuestros).

LA OPINIÓN DE MEZIS

MEZIS, organización médica alemana que forma parte del movimiento internacional crítico con la influencia de las farmacéuticas en el ámbito médico, emitiría por su parte un comunicado el 1 de octubre de 2018 -unos días después de la expulsión de Gotzsche- en el que expresaba su profunda preocupación por el conflicto abierto en Cochrane y cómo podía afectar a la organización a nivel científico y ético. De hecho exigía a Cochrane que documentase públicamente todo lo ocurrido y anulara su decisión de excluir a Gotzsche aludiendo de paso a la discutible donación de Gates. No olvidemos que gran parte del trabajo científico de Gotzsche en Cochrane se centró en dar a conocer los fallos y errores de los estudios y ensayos clínicos y la influencia indebida en ellos de la industria farmacéutica.

El doctor Tom Jefferson -del Centro para la Medicina Basada en la Evidencia y coautor de la crítica a Cochrane en el British Medical Journal- considera de hecho probable que Cochrane haya beneficiado a sus patrocinadores dando por buenos estudios sesgados además de aceptar algunos elaborados en realidad por autores «fantasma». En cuanto a la revisión que hizo Cochrane de los estudios sobre la vacuna del virus del papiloma humano (VPH) se pregunta si alguien conoce de verdad «el conjunto completo de datos» ya que a su juicio solo los tienen los fabricantes de las vacunas no habiendo tenido acceso a ellos ni los representantes de las agencias reguladoras ni, por supuesto, científicos independientes.

Pues bien, que Peter Gotzsche y Tom Jefferson tenían razón lo demuestra que en la actualidad Cochrane permite que la mitad de los autores tengan conflictos de intereses, política duramente criticada a nivel interno que el gran público desconoce.

Un miembro destacado de la junta declaró que aunque públicamente Cochrane dice alentar aún el debate sobre cuestiones científicas la realidad hoy es muy diferente: “No creen en la pluralidad democrática en Ciencia porque ésta exige siempre debates abiertos; de hecho el prestigio de una institución científica se basa en su capacidad de gestionar debates y no en la de censurarlos”.

En pocas palabras, ¿nos hallamos ante la muerte de Cochrane? Porque la profunda crisis ética en la que se encuentra ha hecho ya que el centro Cochrane de Estados Unidos cerrara en la primavera de 2018 y responsables de otros centros estén pensando en abandonar también la organización.

EL MATRIMONIO GATES Y LA INDUSTRIA SANITARIA

El 7 de junio de 2013 se publicó en News Junkie Post un reportaje en el que se explicaba que Bill y Melinda Gates habían decidido invertir buena parte de su gigantesca fortuna en empresas de venta al por menor como Walmart, en las de bebidas y alimentación -como Coca Cola y McDonalds-, en las de energía y transporte -como British Petroleum y Toyota-, en las de Biotecnología -como Nimbus Discovery y Foundation Medicine– y, sobre todo, en la industria farmacéutica. De hecho se sabe que tras vender en septiembre de 2002 acciones de Microsoft por valor de quinientos millones de dólares compraron participaciones millonarias en Eli Lilly, Merck y Pfizer y, posteriormente, en otras nueve farmacéuticas por valor de 205 millones de dólares. Es más, hicieron inversiones en métodos de diagnóstico y tratamiento de enfermedades -entre ellos para el SIDA- y en vacunas; de hecho invirtieron en la vacuna de la malaria de GlaxoSmithKline la friolera de ¡mil millones de dólares! (puede leer el reportaje en https://static.mediapart.fr/files/2017/12/31/20130613-newsjunkiepost-b-bill-gates-big-pharma-bogus-philanthropy.pdf).

Y es que como ya explicamos en la revista -lea el reportaje La Organización Mundial de la Salud la controlan grupos privados publicado en el nº 228 correspondiente a julio-agosto de 2019- el matrimonio Gates tomó el relevo del control de la medicina moderna y sus instituciones internacionales en 1998 sustituyendo a los magnates Rockefeller y Carnegie mediante la creación de una entidad que dos años después pasaría a llamarse Bill & Melinda Gates Foundation (BMGF). Es más, para imponer las vacunas en todo el mundo crearon la Alianza GAVI estableciendo luego una red de influencia y control que abarca el Banco Mundial, el Comité de Asesoría Global sobre Seguridad en las Vacunas de la OMS, la Agencia Europea del Medicamento, la Academia Americana de Pediatría, el Instituto de Medicina estadounidense, el Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas, el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización de Reino Unido, el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades y Colaboración Brighton, ONG especializada en asesoría e investigación sobre la seguridad de las vacunas que coordina el Proyecto GAIA –financiado por la Fundación Gates- que quiere promoverlas entre las embarazadas de los «países LMIC», nuevo eufemismo para denominar a los países que antes tildaban de “pobres” (http://gaia-consortium.net).

En ese mismo artículo ya detallamos que la Bill & Melinda Gates Foundation (BMGF) es el mayor donante privado de la OMS pues aporta a través de la misma el 10% de su presupuesto -más de quinientos millones de euros- además de lo que aporta indirectamente a través de la Alianza GAVI -casi trescientos millones- más lo que aporta a través de sus empresas farmacéuticas. Obviamente los Gates tienen además hilo directo con las élites económicas, políticas y científicas de todo el planeta y es bien sabido que muchos de los cargos relevantes de su fundación proceden de la industria farmacéutica; en especial de Merck, GlaxoSmithKline, Novartis, Bayer y Sanofi-Pasteur. 

LA FUNDACIÓN GATES Y LA INDUSTRIA BIOTECNOLÓGICA

Cabe agregar que las farmacéuticas no las únicas industrias con repercusión en la salud y el medio ambiente en las que ha invertido la fundación; también lo ha hecho en empresas de biotecnología. El doctor en virología Jonathan Latham -cofundador y director ejecutivo de Bioscience Resource Project además de investigador de la Universidad de Wisconsin  en Madison (EEUU)-  desveló en 2017 que la Bill & Melinda Gates Foundation pagó ese año a una empresa de relaciones públicas especializada en temas de salud y alimentación llamada Emerging Ag 1,6 millones de dólares para manipular el proceso de toma de decisiones de la ONU sobre “genética dirigida”, tecnología de ingeniería genética relacionada con CRISPR, novedoso método de edición de ADN sobre el que hablamos en el nº 215 -correspondiente a mayo de 2018- en el reportaje Diego Bárcena: “Haría falta un nuevo organismo de la ONU específicamente dedicado a la bioseguridad”. Como ya entonces explicamos con la “genética dirigida” se pretende erradicar el mosquito de la malaria y las plagas agrícolas además de tener potenciales usos militares. En cuanto a Emerging Ag baste decir que su presidenta y fundadora es Robynne Anderson,  exdirectora de comunicaciones internacionales de CropLife -grupo de presión global de las industrias de biotecnología, semillas y pesticidas- y que el encargado de supervisar ese trabajo de Emerging Ag fue Jeff Chertack, responsable de los Programas de Política Global y Defensa de la Bill & Melinda Gates Foundation Gates.

Según correos electrónicos obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información los fondos aportados por la Bill & Melinda Gates Foundation tenían como destino “coordinar la lucha contra los defensores de la moratoria de la genética dirigida”, o sea, para luchar contra las 170 organizaciones del mundo que han solicitando a la ONU una moratoria de esta tecnología.

Y no es su única inversión en biotecnología. Hace ahora dos años se informaba de que la fundación había invertido 6,4 millones de dólares en la también controvertida Alianza para la Ciencia de Cornell -así lo reconocía su propia directora, Sarah Evanega-, cantidad que se sumaba a los 5,6 millones entregados en agosto de 2014 para “despolarizar” el debate sobre las biotecnologías; en otras palabras, para acabar con el debate e imponerlas con la habitual maniobra falaz e hipócrita de que su implantación permitirá acabar con la pobreza y promover una agricultura sostenible, algo que ya no se cree nadie medianamente informado.

Terminamos este apartado recordando el más reciente y fantasioso proyecto de la Bill & Melinda Gates Foundation:¡una vacuna universal contra la gripe! Lo llamativo es que han destinado a ello solo 12 millones de dólares con los que se financiarán ocho equipos de investigadores ante lo que cabe preguntarse: si basta una cantidad de dinero tan pequeña para desarrollar una vacuna universal que erradique la gripe ¿por qué los laboratorios farmacéuticos sacan varias desde hace décadas CADA AÑO alegando que el virus muta de forma constante e imprevisible? La idea inicial era empezar los trabajos en 2018 y tener la vacuna lista para 2021 pero finalmente se ha reculado. Y es que comercialmente, ¿qué sentido tiene sacar una sola vacuna eficaz para todos los posibles tipos de virus si pueden comercializarse muchas distintas cada año? Así que bien el matrimonio ha decidido que eso es menos rentable… o se lo han hecho ver quienes se enriquecen con ellas desde hace décadas… ¡AUNQUE EN REALIDAD NINGUNA FUNCIONE!

En definitiva, Bill y Melinda Gates son hoy el principal actor mundial en los ámbitos de la salud y la medicina y hay quienes ya susurran que son quienes por eso han decidido controlar -o, en su defecto, silenciar o acabar- con Cochrane. De hecho el ex director de investigación sobre malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el doctor Arata Kochi, se ha atrevido a calificar a la Bill & Melinda Gates Foundation de “cártel que suprime la diversidad de opiniones científicas y no responde más que ante sí misma”.

¿SON BILL Y MELINDA GATES RESPONSABLES DE LA EXPULSIÓN DE GOTZSCHE?

Terminamos este artículo volviendo al comienzo del mismo porque son muchos quienes en Internet se preguntan ya abiertamente si la expulsión de Peter Gotzsche de Cochrane fue obra de Bill y Melina Gates; obviamente es una aseveración que no puede sostenerse sin más pero desde luego el acontecer de los hechos apoya tal tesis. Veámoslo:

  1. 2012. Peter Gotzsche publica un libro en el que critica con dureza las mamografías –Mamografías: verdad, mentiras y controversia (Mamograpphy screening: Truth, Lies and Controversy)- y un informe titulado El crimen corporativo en la industria farmacéutica es habitual, grave y reiterativo (Corporate crime in the pharmaceutical Industry is common, serious and repetiti) del que llega a hacerse eco el British Medical Journal porque detalla los desmanes de empresas como Pfizer, Novartis, Sanofi-Aventis, GlaxoSmithKline, AstraZeneca, Roche, Johnson & Johnson, Merck, Eli Lilly y El lector tiene el informe en https://web.archive.org/web/20130124031943/http://www.cochrane.dk/research/corporatecrime/Corporate-crime-long-version.pdf).
  2. Gotzsche hace una crítica demoledora de la industria farmacéutica en un libro que titula Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo la industria farmacéutica ha corrompido el cuidado de la salud (Deadly Medicines and Organised Crime: How Big Pharma Has Corrupted Healthcare).
  3. Gotzsche publica Psiquiatría mortal y negación organizada (Dadly Psychiatry and Organized Denial), ataque implacable a los psicofármacos.
    2016. La Bill & Melinda Gates Foundation dona a Cochrane 1.150.000 dólares.
  4. Cochrane revisa los ensayos clínicos de la vacuna del virus del papiloma humano (VPH) de GlaxoSmithKline aunque sus resultados no se publican hasta mayo de 2018.
  5. Un mes después de publicarse la opinión de Cochrane sobre los ensayos clínicos de la vacuna del virus del papiloma humano (VPH) Gotzsche y otros dos colegas -Lars Jorgensen y Tom Jefferson-publican en el British Medical Journal -el 27 de julio- una dura crítica de la revisión afirmando que se habían pasado por alto la mitad de los ensayos realizados, que no se había revisado ningún ensayo clínico con placebo, que apenas se habían revisado los graves efectos adversos de la vacuna y que se habían obviado los conflictos de interés porque todos los ensayos habían sido financiados por los fabricantes. Su texto terminaba diciendo: “La revisión de Cochrane no cumple los criterios estandarizados de la propia Cochrane ni satisface las necesidades de los ciudadanos o profesionales de salud que consultan las revisiones para tomar `decisiones informadas” (el artículo puede leerse en www.actasanitaria.com/wp-content/uploads/2018/09/bmjebm-2018-111012.full_.pdf).

El 3 de septiembre el editor jefe de Cochrane, David Tovey, emite un comunicado calificando de exageradas las críticas y contraataca acusando a Gotzsche y a sus colegas de dañar la reputación de la organización,  alimentar a los «antivacunas» y arriesgar la vida de millones de mujeres. Diez días después Gotzsche sería expulsado y al día siguiente cuatro de los miembros de la junta que así lo acordó dimitieron.

Terminamos indicado que en 2019 Gotzsche ha publicado dos libros más: La muerte de un delator y el colapso de Cochrane (Death of a whistleblower and Cochrane’s moral collapse) y Supervivencia en un mundo sobremedicado (Survival in an Overmedicated World). El primero de ellos está dedicado íntegramente a relatar los acontecimientos que acabaron con su despido sobre el que Gotzsche presentó el pasado 21 de junio una queja ante el Defensor del Pueblo danés. Libro en el que al hablar de la fundación del matrimonio Gates dice lo siguiente: «En 2016 Colaboración Cochrane recibió 1,15 millones de dólares de la Bill & Melinda Gates Foundation (BMGF). Bill Gates es conocido por ser muy amigo de la industria y por apoyar patentes, y uno de sus proyectos más importantes parece ser extender el uso de la vacuna VPH por todo el mundo. Médicos Sin Fronteras ha criticado los proyectos de Gates porque se centran en introducir vacunas muy caras en vez de poner el énfasis en implementar servicios de salud básicos. Mucha gente me ha dicho que perdieron su confianza en las revisiones de Cochrane a raíz de la revisión de la vacuna VPH y el modo en que se publicitó desde la dirección de Cochrane haciéndola parecer una compañía farmacéutica. Mucha gente ha criticado también la donación de Gates. Solo podemos especular si las reacciones hostiles a nuestra crítica de la revisión de la vacuna VPH -incluyendo las cartas claramente orquestadas pidiendo mi expulsión de la junta- podrían estar relacionadas con ello o si, simplemente, se debieron al miedo a perder el soporte financiero de la fundación Gates”.

En suma, el propio Peter Gotzsche entiende que o lo expulsó Bill Gates o lo hizo Cochrane para poder seguir recibiendo sus «altruistas donaciones».

Jesús García Blanca

Este reportaje aparece en
DSalud 234
234
Febrero 2020
Ver número
Última revista
Último número Abril 2021 de la revista mensual Discovery DSalud
247 | Abril 2021
Cartas al director Editorial Ver número