Llamativas propiedades terapéuticas de una nutritiva semilla carente de gluten

Aunque lleva 7.000 años consumiéndose en el altiplano sudamericano como componente esencial de la dieta los nutricionistas han empezado a ser conscientes de la excepcional riqueza en nutrientes de la quinoa hace poco y además la valoran en especial porque es un «pseudocereal» carente de gluten que pueden consumir los celíacos. Es más, los trabajos científicos sobre ella han constatado que posee sustancias terapéuticas de gran potencial y utilidad para tratar la obesidad y la diabetes y prevenir las patologías cardiovasculares además de tener capacidad regeneradora celular y efectos antitumorales y antienvejecimiento.

QUINOA

La quinoa (Chenopodium quinoa) es un pseudocereal -es decir, una semilla que se utiliza como la de los cereales moliéndola para hacer harina pero que no contiene gluten- que se cultiva desde hace 7.000 años a más de 2.000 metros en el Altiplano Andino -en la faja que se extiende donde hoy están Ecuador, Perú y Bolivia- aunque en la actualidad se siembra también en regiones templadas de todo el planeta. Una vez se quita la cáscara o salvado las semillas se muelen consiguiéndose una harina sin gluten que puede utilizarse para elaborar panes y pastas mientras sus hojas se emplean como forraje para el ganado. Pues bien, hay cada vez más estudios sobre sus cualidades nutricionales y si bien sobre muchas de ellas ya hablamos en el artículo Quinoa: un auténtico superalimento que apareció en el nº 108 (correspondiente a septiembre de 2008) se han analizado en los años transcurridos desde entonces otros componentes de cualidades terapéuticas de utilidad en la prevención y tratamiento de muchas patologías que incluso hacen innecesarios los fármacos sintéticos que hoy se usan y tienen efectos secundarios indeseables.

Basta leer para corroborarlo el trabajo publicado en 2015 en Plant Foods for Human Nutrition por un equipo de la Universidad de Wollongong (Australia) coordinado por el doctor T. G. Simnadis que revisó todo lo publicado sobre sus propiedades en ensayos cínicos hechos con humanos según el cual si se consume en sustitución de otros cereales disminuye la obesidad, mejora las constantes lipídicas y hace frente al estrés oxidativo merced a las saponinas, proteínas y fitoecdiesteroides que contienen sus semillas.

Cuatro años después -en 2019- la doctora Blanca Hernández-Ledesma -del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL-CSIC) de Madrid- publicó en la revista Bioactive Compounds in Health and Disease el trabajo Quinoa (Chenopodum quinoa Willd.) as a source of nutrients and bioactive compounds: a review (Revisión sobre la quinoa (Chenopodium quinoa Willd) como fuente de nutrientes y compuestos bioactivos) en el que se da cuenta de los principales beneficios terapéuticos de la planta y sus semillas tras revisar la literatura científica de los últimos 40 años.

Y en julio del mismo año -2019- ha aparecido en Molecules un artículo titulado Quinoa Secondary Metabolites and their biological activities and functions (Los metabolitos secundarios de la quinoa y sus actividades y funciones biológicas) elaborado por un numeroso grupo de autores coordinados por Minyi Lin -de la China Agricultural University de Pekín- que resume los estudios sobre los principales metabolitos contenidos en la planta y publicados en los últimos 40 años. Trabajo en el que explican que se han identificado ya en la quinoa 29 tipos de ácidos fenólicos diferenciados en los análogos del ácido benzoico y el ácido cinámico así como numerosos flavonoides: flavonas como la orientina, flavonoles como la quercitina y la rutina e isoflavonas como la genisteína y la daidzeína. Asimismo se destaca la presencia de tocoferoles y tocotrienoles y la de 36 esteroles identificados en su fracción lípida, especialmente campesterol, beta-sitosterol y varios estigmasteroles (en proporciones de entre 40 y 80 miligramos por cada 100 gramos). Es más, contiene fitohormonas como la betaína y la trigonelina.

SUSTANCIAS TERAPÉUTICAS DE LA QUINOA

Veamos ahora con más detalle los principios activos de la quinoa y sus posibilidades terapéuticas.

Compuestos fenólicos. Un equipo de la Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia) coordinado por J. M. Peñarrieta ha determinado que el poder antioxidante de la Chenopodium pallidicaule -especie muy próxima y similar a la Chenopodium quinoa- que se cultiva a 3.850 metros de altura -con abundancia pues de radiación ultravioleta- contiene ocho compuestos fenólicos de reconocidas propiedades terapéuticas antioxidantes: el resorcinol, el metil-resorcinol, la catequina, la catequina-galato, el ácido vaníllico, el ácido ferúlico, la quercitina y el kaempferol. El trabajo apareció en 2008 en Molecular Nutrition & Food Research.

Dos años después un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Agraria La Molina de Perú encabezado por la doctora Ritva R. Carrasco Valencia determinó junto con investigadores de la MTT Agrifood Research de Finlandia que si bien la cantidad de flavonoides y otros compuestos fenólicos de la quinoa es similar a las de cereales como el maíz, la avena, la cebada o el arroz es mayor que en el trigo y el centeno. Lo dieron a conocer en 2010 en Food Chemistry.

Aunque son varios los investigadores que han demostrado -tanto mediante ensayos in vitro como murinos- la capacidad antioxidante de los compuestos fenólicos de la quinoa y su capacidad para prevenir la hiperglucemia y la obesidad vamos solo a citar como ejemplo los trabajos realizados por un equipo de la Washington State University coordinado por la doctora Giuliana Noratto. Se trata de varios experimentos murinos hechos con ratones obesos diabéticos a los que se les dio durante ocho semanas un suplemento de quinoa y se comprobó que su peso no aumentaba y que sus polifenoles inhibían la liberación de citoquinas inflamatorias IL-1, IL-8 y TNF en el epitelio colónico de lo que infirieron que su ingesta previene la inflamación intestinal derivada de la obesidad. Lo explican en el artículo que publicaron en 2015 en FASEB Journal con el título Quinoa protective effects against obesity-induced intestinal inflammation (Efectos protectores de la quinoa sobre la inflamación intestinal inducida por la obesidad).

Un equipo de la Tianjin University of Science and Technology de China encabezado por el doctor Y. Tang constató por su parte que algunos de los fenoles de las semillas de quinoa inhiben las enzimas alfa-glucosidadas y lipasa que segrega el páncreas. Según explican en el trabajo que publicaron en 2016 en Journal of Agriculture and Food Chemistry los ácidos hidroxibenzoicos que se liberan en los intestinos al digerirse la quinoa bloquean las enzimas pancreáticas encargadas de asimilar la glucosa y la grasa de los alimentos ayudando a evitar la obesidad y la diabetes sin los indeseables efectos gastrointestinales secundarios de inhibidores farmacéuticos como el Orlistat.

Betalaínas. Un año antes el mismo autor constató junto a X. Li -del Guelph Food Research Center de Canadá- que las betacianinas (betalaínas) de la quinoa son abundantes en las semillas más rojizas y oscuras y tienen incluso mayor poder antioxidante que las antocianinas; lo dieron a conocer en 2015 en un artículo publicado en Food Chemistry.

Tal aseveración sería confirmada mediante análisis por la doctora de la Universidad Autónoma de Madrid (España) Fátima Abderrahim al colaborar con investigadores de la Universidad Nacional del Altiplano de Perú. Según explicaron en 2015 en Food Chemistry es mayor el poder antioxidante de las semillas coloreadas al ser más ricas en betalaínas, betaxantinas, betacianinas y flavonoles.

Ese mismo año lo constataría el doctor A. Gengatharan -de la Monash University de Malasia-, considerado uno de los mayores expertos en betalaínas, pigmentos naturales característicos también de las remolachas y pitayas. Su trabajo apareció en 2015 en Food Science and Technology con el título Betalains: Natural plant pigments with potential application in functional food (Betalaínas: pigmentos naturales de las plantas con aplicación potencial como alimentos funcionales) en el que recuerda que la quinoa posee sustancias antioxidantes, antilipidémicas, antibióticas y anticancerígenas.

Y por cierto, un año antes un grupo de investigadores de la Universidad de Kiel en Alemania coordinado por la doctora Tuba Esatbeyoglu comprobó que la betanina es un potente antioxidante que in vitro protege el ADN nuclear del daño oxidativo. Lo explicaron en 2014 en un artículo publicado en Food and Chemical Toxicology.

Tocoferoles y tocotrienoles. Los tocoferoles y tocotrienoles de la quinoa -moléculas de la familia de la vitamina E- poseen una importante actividad antioxidante y antiinflamatoria capaz de suprimir la señalización del NF-Kb -factor regulador de la respuesta inmune- y las ciclooxigenasas (COX-2). Así lo asevera un equipo del Departamento de Bioquímica de la Hamdard University de New Delhi (India) encabezado por el doctor H. Ahsan en el trabajo que se publicó en 2014 en Nutrition & Metabolism según el cual se ha demostrado mediante ensayos clínicos que no solo son antiinflamatorias, neuroprotectoras y cardioprotectoras sino incluso antitumorales.

Cabe añadir que un año después -en 2015- un numeroso equipo en el que participaron los ya citados Y. Tang y X. Li publicó en Food Chemistry un trabajo en el que se asevera que los constituyentes lipídicos esenciales de las semillas del genotipo de Chenopodium quinoa tienen de media un 7% de ácidos grasos de los que el 90% son grasas poliinsaturadas en las que hay seis veces más omega 6 que omega 3. Según explican las semillas más oscuras llegan a tener 60 miligramos de tocotrienoles por kilo (38 mg las más claras). En cuanto a los carotenoides hay más trans-luteínas que zeaxantinas El trabajo se publicó en Tianjin University of Science and Technology

Saponinas. Estos triterpenos amargos producidos por las plantas como defensa contra sus depredadores son a menudo considerados en la literatura médica como “antinutrientes” debido a que una vez ingeridos forman complejos con los minerales de los alimentos impidiendo su absorción intestinal y podrían generar déficit de hierro, zinc y otros minerales esenciales pero en la actualidad muchos investigadores señalan que tal efecto es mínimo y su papel antibiótico, antifúngico y antiparasitario lo compensa con creces. En cualquier caso la mayor parte de las saponinas de la quinoa se concentra en la cáscara o salvado que se elimina al hacer la harina.

Pues bien, son ya numerosos los estudios según los cuales las saponinas poseen propiedades citotóxicas, antibióticas, antioxidantes, antiinflamatorias, hipoglicémicas, analgésicas y neuroprotectoras.

Su capacidad antifúngica fue constatada por ejemplo por los doctores Macarena Stuardo y Ricardo San Martín -de la Pontificia Universidad Católica de Chile- y así lo dieron a conocer en 2008 en Industrial Crops and Products.

Un equipo de la Suan Dusit Rajabhat University de Bangkok (Tailandia) coordinado por T. Kuljanabhagavad comprobó por su parte que las saponinas de la quinoa destruyen las células tumorales caco.2 del carcinoma de colon. Su estudio se publicó en 2008 en Phytochemistry y en él se afirma que inducen a las células tumorales a la apoptosis.

En cuanto a su actividad antiinflamatoria hay que mencionar el trabajo de un grupo de la Chinese Academy of Agricultural Sciences de Pekín (China) coordinado por Y. Yao que demostró que las saponinas de la quinoa bloquean la liberación de citoquinas proinflamatorias por los macrófagos; lo dieron a conocer en 2014 en un artículo aparecido en Journal of Food Science.

Es más, este mismo autor pero con otro equipo de la Chinese Academy of Agricultural Sciences demostró que las saponinas de la quinoa suprimen el efecto diferenciador de los adipocitos limitando su número; según las conclusiones del trabajo que publicaron en 2015 en Food & Function evitan pues la adipogénesis.

Fitoecdiesteroides. En 2009 un grupo de la Rutgers University de New Jersery (EEUU) coordinado por P. Kizelsztein identificó en las semillas de quinoa un singular tipo de triterpenos: los fitoecdiesteroides; se trata de moléculas casi idénticas a las que las plantas elaboran para protegerse de los insectos. Pues bien, administraron a ratones C57BL/6J -modelo de diabetes- el fitoecdiesteroide 20-hydroxyecdisona y disminuyó en ellos la obesidad y la resistencia a la insulina. Lo dieron a conocer en un artículo publicado en American Journal of Physiology Endocrinology and Metabolism asegurado que ese fitoecdiesteroide presente en las semillas de quinoa tiene efectos antidiabéticos y antiobesidad.

Unos años antes un equipo de la Shebyang Pharmaceutical University de China encabezado por X. Y. Gao había demostrado ya que cultivar osteoblastos humanos en un medio rico en fitoecdiesteroides obtenidos de la planta Achyranthes bidentata lograba hacerlas proliferar rápidamente y así lo dieron a conocer en el 2000 en Yao Xue Xue Bao.

Años más tarde otro numeroso grupo de la China Academy of Chinese Medical Sciences encabezado por Y. Jiang administró un extracto de A. bidentata a ratones con osteonecrosis comprobando que mejoraba su estructura y densidad ósea; publicaron su artículo en 2014 en Journal of Translational Medicine.

Un equipo del Nutrition Physiology and Digestive Behaviour de Paris (Francia) encabezado por A. S. Foucault hizo por su parte un ensayo en ratones con obesidad inducida a los que se dio 20-hydroxyecdisona y comprobaron que este fitoecdiesteroide reducía el tamaño de sus adipocitos al tiempo que disminuía la expresión de varios genes que controlan el almacenamiento de grasas, bloqueando incluso la generación de la enzima lipasa. Lo dieron a conocer en 2012 en Obesity.

Un grupo de la Rutgers University de New Jersery (EEUU) dirigido por la doctora Brittany L. Graf lograría confirmar posteriormente con nuevos ensayos murinos las propiedades antidiabéticas de los fitoecdiesteroides y así lo publicaron en 2014 en Food Chemistry.

En todo caso lo más espectacular es que el mismo equipo comprobó que los fitoecdiesteroides de la quinoa prolongaron la vida y mejoraron la actividad motora y la respiración mitocondrial del C. elegans al disminuir las especies reactivas de oxigeno (ROS) y la acumulación de grasas. Lo contaron en 2017 en Journal of Functional Foods con un trabajo titulado Phytoecdysteroid-enriched quinoa seed leachate enhances healthspan and mitochondrial metabolism in Caenorhabditis elegans (El lixiviado de semillas de quinoa alarga la vida y mejora el metabolismo del Caenorhabditis elegans). Según explican los fitoecdiesteroides presentes en la quinoa poseen propiedades antioxidantes y antidiabéticas pero además parecen actuar como regeneradores celulares a nivel mitocondrial favoreciendo la regeneración de distintos tipos de tejidos.

Polisacáridos. Son varios los estudios que han determinado que los polisacáridos -presentes en la quinoa y otros alimentos- tienen propiedades antioxidantes y son inhibidores de la oxidación lipídica y activadores de la secreción de interleuquinas por distintas células inmunitarias. Tal es por ejemplo el caso de un grupo de la Chinese Academy of Agricultural Sciences coordinado por Y. Yao según el cual varios polisacáridos de la quinoa poseen capacidad antioxidante e inmunomoduladora. Así lo explicaron en 2014 mediante un trabajo publicado en International Journal of Molecular Sciences titulado Antioxidant and immunoregulatory activity of polysaccharides from quinoa (Chenopodium quinoa Willd.) (Actividad antioxidante e inmunorreguladora de los polisacáridos de la quinoa).

Cabe añadir que dos antes -en 2012- un equipo de la Universidad Federal de Parana (Brasil) encabezado por la doctora Lucimara M. C. Cordeiro demostró mediante ensayos murinos que los polisacáridos de arabinano de las semillas de quinoa son gastroprotectores ya que evitan el desarrollo de las úlceras estomacales; su trabajo se publicó en Food Chemistry.

Terminamos este apartado indicando que un grupo de la Chengdu University (China) coordinado por Y. Hu trabajó in vitro con extractos de polisacáridos de quinoa y vieron que destruyen las células tumorales de cáncer de mama e hígado sin afectar a las sanas; el trabajo apareció en 2017 en International Journal of Biological Macromolecules.

Proteínas y péptidos bioactivos. Un grupo de investigadores de la Showa Women’s University de Japón encabezado por T. Takao logró bajar en plasma murino el nivel de colesterol total usando una fracción rica en proteína de quinoa ya que bloquea la reabsorción de ácidos biliares en el intestino delgado e inhibe la síntesis de colesterol por el hígado. Lo dieron a conocer en 2005 en Food Science and Technology Research.

Unos años después un grupo de la Jagiellonian University de Polonia coordinado por P. Pasko constató que las semillas de quinoa protegen de la acción oxidativa de la fructosa. Según explicaron en 2010 en Plant Foods for Human Nutrition sometieron a un grupo de ratones a una dieta rica en fructosa, les dieron a la vez quinoa y vieron que había menos peroxidación lipídica en sangre y en diversos órganos; según infirieron la quinoa potencia la segregación de enzimas antioxidantes endógenas como la superóxido dismutasa (SOD), la catalasa y el glutation. Un estudio murino posterior hecho por el mismo equipo y publicado en la misma revista el mismo año confirmaría que reduce en sangre la glucosa, el colesterol total y los triglicéridos.

Lo más interesante en todo caso es que se han logrado identificar ya 17 péptidos bioactivos derivados de la proteína de quinoa que poseen actividad antioxidante y antitumoral. Lo comprobó un equipo del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL- CSIC-UAM) de Madrid coordinado por R. Vilcacundo dándolo a conocer  en un artículo titulado In vitro chemopreventive properties of peptides released from quinoa (Chenopodium quinoa Willd.) protein under simulated gastrointestinal digestion (Propiedades quimiopreventivas in vitro de péptidos segregados de proteínas de la quinoa bajo una simulación de digestión gastrointestinal) que se publicó en 2018 en Food Research International.

Cabe destacar en este sentido que un equipo de la Chengdu University de China coordinado por el doctor G. Ren logró aislar en un extracto de quinoa un péptido anticancerígeno denominado lunasin y pudo comprobar in vitro su actividad antitumoral epigenética; lo dieron a conocer en 2017 en Journal of the Science of Food and Agriculture.

ENSAYOS CLÍNICOS

Un grupo de investigadores de la Faculdade de Tecnologia de Marilla de Sao Paulo (Brasil) encabezado por la doctora Flavia Maria Vasques Farinazzi-Machado suministró durante 30 días a 22 estudiantes unas barras de cereales de quinoa tras hacerles antes unas analíticas y pudo comprobar después que habían disminuido sus niveles de colesterol total y triglicéridos; el trabajo se publicó en 2012 en Ciencia e Tecnologia de Alimentos (Campinas).

Dos años después un grupo de la Universidade Estadual de Sao Paulo (Brasil) coordinado por la doctora Flavia Giolo De Carvalho realizó una prueba clínica aleatorizada con 35 mujeres postmenopáusicas y obesas a las que durante 4 semanas se les dio a diario bien 25 gramos de copos de maíz, bien de copos de quinoa y según explican ambos complementos disminuyeron en sangre los niveles de triglicéridos y colesterol pero solo los de quinoa incrementaron los niveles de glutatión. El trabajo se publicó en 2014 en International Journal of Food Sciences and Nutrition.

Un equipo del King’s College de Londres (Reino Unido) encabezado por V. F. Zevallos realizó por su parte un ensayo clínico con 19 personas celíacas que durante 6 semanas consumieron a diario 50 gramos de quinoa y siguieron una dieta sin gluten y además de comprobar que sus niveles en sangre de colesterol y triglicéridos había bajado vieron que se regeneraban las células de sus epitelios intestinales. El trabajo apareció en 2014 en American Journal of Gastroenterology.

Un grupo de La Trobe University de Melbourne (Australia) dirigido por la doctora Diana Navarro-Perez realizó por su parte un ensayo clínico aleatorizado con 50 participantes obesas o con sobrepeso dando durante 12 semanas a unas 25 gramos diarios de quinoa y a otras 50 y constataron que bajaba en sangre el nivel de triglicéridos y que entre las que más consumieron la prevalencia del síndrome metabólico era menor; lo contaron en 2017 en Current Developments in Nutrition.

En 2017 un numeroso equipo de la Universidad Católica de Murcia (España) coordinado por la doctora Maria Salud Abellán Ruíz realizó un ensayo clínico aleatorizado con 29 pacientes prediabéticos a los que se suministró durante 28 días bien quinoa bien placebo y los primeros vieron disminuir su peso y su nivel índice de hiperglucemia en HbA1c (hemoglobina glicosilada) sintiéndose además con sensación de saciedad; el trabajo se publicó en 2017 en  Nutrición Hospitalaria.

Un grupo de la Facultad de Ciencias Médicas de la University of Newcastle (Reino Unido) dirigido por el doctor Liangkui Li efectuó por su parte un ensayo clínico aleatorizado con bebés desnutridos de entre 50 y 65 semanas de edad a los que se suministró diariamente 100 gramos de quinoa y al cabo de solo 15 días observaron un incremento significativo en sangre del factor de crecimiento insulínico (IGF-1). El trabajo se publicó en 2018 en Nutrients.

Cabe recordar al respecto que ya en 2002 un equipo de la Universidad de Lund (Suecia) encabezado por la doctora Jenny Ruales pudo determinar la alta calidad de los nutrientes de la quinoa recomendando por ello su uso en alimentos infantiles. Mediante ensayos murinos comprobaron su alta digestibilidad y un valor biológico de 71 (VB de un filete vacuno = 74). El trabajo apareció en 2002 en International Journal of Food Sciences and Nutrition y en él se recomienda elaborar papillas de quinoa para la recuperación de niños desnutridos.

CONCLUSIÓN

En suma, los últimos ensayos clínicos han corroborado lo ya averiguado antes y es que la quinoa posee efectos antioxidantes y antiinflamatorios, contribuye a la prevención del sobrepeso y la obesidad, reduce en sangre los niveles de colesterol total y triglicéridos, disminuye la hiperglicemia en las personas obesas y pre-diabéticas y disminuye la inflamación en el epitelio intestinal de los celiacos. Queda por confirmar la acción regeneradora celular en distintos tipos de tejidos y sus efectos sobre las mitocondrias estando además pendientes ensayos clínicos que certifiquen su actividad antitumoral e inmunomoduladora, algo muy plausible ya que muchos de sus componentes -saponinas, tocotrienoles, polisacáridos,  fitohormonas, etc.- son los mismos de otros vegetales que ya han demostrado esa eficacia en ensayos clínicos. 

Paula M. Mirre

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DSalud 234
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