Llamativas propiedades terapéuticas de una planta oriental

La centella asiática es una planta de hojas comestibles muy apreciadas en la gastronomía oriental que además se utiliza desde hace más de 3.000 años por sus propiedades terapéuticas para tratar muy diversas dolencias, especialmente problemas dermatológicos. Pues bien, en los últimos 40 años han sido estudiadas en centros de investigación de todo el mundo comprobándose que las hojas contienen casi un centenar de sustancias activas cuyas posibilidades han sido ya testadas tanto in vitro como en ensayos con animales y humanos constatándose su eficacia en muy diversos trastornos, desde problemas de circulación venosa hasta cáncer pasando por la diabetes y diversos problemas neurológicos.

CENTELLA

La centella asiática -llamada Gotu Kola en la India y Taquibsuso de Filipinas, Antanan, Pegaga y Brahmi en otros países- es una planta semiacuática de la familia de las apiáceas original del sudoeste asiático cuyas hojas se consumen desde hace miles de años tanto en ensaladas como acompañante destacado en distintos platos de las cocinas hindú y tailandesa. Hojas que se utilizan inmemorialmente también de forma tópica para tratar heridas, quemaduras de origen traumático, infecciones dérmicas provocadas por organismos patógenos y otros tipos de problemas de la piel. Es más, la antiquísima Medicina Ayurvédica la empleaba contra la lepra y ello hizo que a mediados del siglo pasado se interesaran por ella investigadores del Instituto Pasteur de París (Francia) que en colaboración con una leprosería de Madagascar lograron identificar algunos de sus principales principios activos terapéuticos: el ácido asiático y varios asiaticósidos. Años más tarde se identificarían nuevas sustancias terapéuticas entre las que se encontraban conocidas flavonas como la quercitina, la apigenina y la rutina y ésteres como el estigmasterol, el campesterol, el kaempferol y el sitosterol.

En 2011 los doctores de la Universidad de Malasia N. J. Chong y Zoriah Aziz publicarían en Research Journal of Pharmaceutical, Biological and Chemical un trabajo titulado A systematic review on the chemical constituents of Centella asiatica (Revisión sistemática sobre los componentes químicos de centella asiática) en el que dieron a conocer que hay en las hojas casi un centenar de sustancias químicas habiéndose hecho sobre ellas al menos 49 estudios relevantes. Sustancias entre las que destacaban la presencia de varios terpenos, compuestos fenólicos y alcaloides. Ese mismo año publicarían en Sciences otro artículo en el que subrayan la importancia de los estudios farmacológicos sobre sus triterpenos: seis asiaticósidos, un madecasósido y los ácidos asiático y madecásico así como sobre las saponinas centellósidas. Principios activos entre los que destaca el ácido asiático como demuestra el hecho de que sobre sus propiedades terapéuticas se han publicado cerca de 300 trabajos científicos constatándose que es antioxidante, antiinflamatorio, hepatoprotector, neuroprotector y antitumoral. Agregaremos que por su relativa abundancia y ser constituyentes de muchas plantas medicinales destacan entre ellos los ácidos rosmarínico y clorogénico, las saponinas y terpenos como el limoneno, el pineno, el linalool y el mirceno.

Pues bien, además de cicatrizante -hay asiaticósidos en casi todos los fármacos epitelizantes- la eficacia de la centella asiática ha sido estudiada en otras muchas dolencias. Veámoslo.

EFICAZ EN LAS AFECCIONES DERMATOLÓGICAS

Cicatrizante. Es su uso terapéutico más reconocido como demuestra que casi todas las cremas farmacológicas usadas en el mundo para tratar heridas, llagas o quemaduras llevan centella asiática; en España por ejemplo es el componente principal de la blastoestimulina.

Un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Reims (Francia) coordinado por F. X. Maquart utilizó un extracto de centella asiática rico en derivados triterpénicos -ácido asiático, ácido madecásico y asiaticósidos- en un cultivo de células fibroblásticas humanas y comprobaron que incrementa su capacidad para sintetizar colágeno de forma dosis-dependiente siendo el ácido asiático el más activo aunque los otros dos participan en la acumulación intercelular de las proteínas necesarias para la síntesis. Lo dieron a conocer en 1990 en Connective Tissue Research.

Un equipo del Malaysia-MIT Biotechnology Partnership Program de Cambridge (EEUU) encabezado por de C. D. Coldren averiguaría posteriormente que se debe a que activa la expresión de genes relacionados con la angiogénesis y la remodelación de la matriz extracelular además de genes relacionados con factores de crecimiento. Según aseveran en el trabajo que publicaron en 2003 en Planta Médica es esa capacidad de sobreexpresar determinados genes lo que explica su eficacia en disfunciones del tejido conectivo como la mala cicatrización de heridas o la microangiopatía.

Un grupo de la Guilan University of Medical Sciences de Irán dirigido por A. Saeidinia realizó por su parte un ensayo clínico aleatorizado en el que participaron 75 pacientes hospitalizados con quemaduras de segundo grado a los que se sometió bien al tratamiento convencional con sulfadiazina de plata, bien a una crema con extracto de centella asiática y según afirman en el trabajo que publicaron en 2017 en Medicine la reepitelación y curación de las heridas fue manifiestamente más rápida y eficiente con la centella asiática completándose entre 1 y 2 semanas. Y sin registrarse eventos infecciosos.

Usos cosméticos. Los doctores de la Universidad de Pavia (Italia) L. Martelli, E. Berardesca y J. Martelli publicaron en 2000 en International Journal of Cosmetic Science los resultados de un ensayo clínico aleatorizado con 20 voluntarios sobre los efectos de una crema tópica basada en extracto de centella asiática y otros componentes grasos concluyendo que hidrata e incrementa la firmeza de la piel sin evidenciarse reacción adversa alguna.

Trece años después -en 2013- un grupo de investigadores del Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias (España) coordinado por el doctor J. A. García Hernández publicó en International Journal of Cosmetic Science los resultados de un ensayo randomizado sobre el efecto preventivo en las estrías de la piel que suelen aparecer durante el embarazo de una crema tópica que llevaba centella asiática, hidroxiprolisilano-C, aceite de escaramujo y vitamina E constatando que disminuye claramente tanto su número como su gravedad.

Rejuvenecimiento facial. Un equipo del Hospital Edouard Herriot de Lyon (Francia) dirigido por Marek Haftek realizó un ensayo clínico aleatorizado con 20 voluntarias que mostraban fotoenvejecimiento en la piel a las que se trató durante 6 meses con una crema que llevaba un 5% de vitamina C y un 0,1% de madecasósidos extraídos de la centella asiática y observaron que en dos tercios de las tratadas hubo una clara disminución de las arrugas -tanto superficiales como profundas- y una mejor hidratación y elasticidad de la piel. El trabajo apareció en 2008 en Experimental Dermatology.

Cuatro años después -2012- un grupo de dermatólogos de la Konkuk University de Seúl en Corea encabezado por el doctor An In-Sook publicó en International Journal of Molecular Medicine un estudio in vitro sobre con fibroblastos dérmicos a los que se sometió a radiación ultravioleta B comprobando que el extracto de centella asiática los protegía al alterar la expresión de determinados genes del ARN mitocondrial.

Al año siguiente -2013- un grupo del Biospectrum Life Science Institute de Corea dirigido por E. Jung descubrió que el madecasósido -uno de los principales triterpenos de la centella asiática- inhibe la síntesis de melanina al tiempo que bloquea las vías de expresión de enzimas proinflamatorias como la COX-2, la prostaglandina E2 y la F2-alfa. Según afirman en el artículo que publicaron en Molecules el madecasósido inhibe además la hiperpigmentación que causa la radiación ultravioleta en la piel humana incluso 8 semanas después de su aplicación tópica.

Acné. Un grupo de la East China University of Science and Technology de Shanghái dirigido por el doctor Xueqing Shen realizó varios ensayos in vitro con fibroblastos dérmicos y queratinocitos humanos comprobando que en un medio rico en madecasósidos se incrementa significativamente la secreción de proteínas de efectos hidratantes -como el hialurano- infiriendo luego que puede ser tópicamente útil en el acné ya que además inhibe citoquinas proinflamatorias como la IL-1beta y la NF-Kb. El trabajo apareció en noviembre de 2019 en Bioscience, Biotechnology and Biochemistry.

Úlceras estomacales. Un equipo de la Prince of Songkla University de Tailandia dirigido por S. Wannasarit combinó un extracto de centella asiática con un polímero hidrofílico, lo probaron in vitro en células epiteliales gástricas y observaron que incrementaba el proceso de cicatrización. El trabajo se publicó en 2019 en AAPS PharmaSciTech -revista de la American Association of Pharmaceutical Scientists- y entienden que podría ser por ello eficaz para tratar las úlceras gástricas si se ingiere convenientemente diluida.

Gingivitis. Un grupo de odontólogos de la Mahidol University de Bangkok (Tailandia) encabezado por G. Sastravaha trató a 15 pacientes con periodontitis crónica usando una combinación de extracto de centella asiática y granada (Punica granatum) y observaron una clara mejoría a los 6 meses. El trabajo apareció en 2005 en Journal of International Academy of Periodontology y según explican disminuyó significativamente la inflamación de sus encías lo que se constató viendo que en sangre habían bajado los niveles de la interleuquina IL-1beta proinflamatoria. Hay que destacar, por cierto, que la granada también contiene ácido asiático.

ACTIVA LA CIRCULACIÓN VENOSA

Los ya mencionados investigadores de la Universidad de Malasia N. J. Chong y Z. Aziz publicaron en 2013 en Evidence Based Complementary and Alternative Medicine una revisión de ocho estudios clínicos sobre los efectos terapéuticos de la centella asiática en la insuficiencia venosa crónica y según aseveran mejora la microcirculación como demuestra la presión parcial transcutánea del anhídrido carbónico y el oxígeno, la respuesta venoarteriolar, la visible reducción del edema en tobillos y la disminución del dolor y la sensación de pesadez en las piernas (claudicación intermitente).

Es igualmente interesante el ensayo clínico aleatorizado realizado por un numeroso grupo de investigadores del St. Mary’s Hospital and Imperial College de Londres encabezado por la doctora María Teresa De Sanctis con 52 pacientes afectos de hipertensión venosa a parte de los cuales se administró extracto de centella asiática durante 4 semanas: a un grupo 180 miligramos diarios, a otro 90 y al tercero un placebo. Finalizada la prueba se observó en los pacientes tratados con el extracto una disminución de la filtración capilar y del edema en los tobillos en proporción a la dosis. Según concluyen en su trabajo -apareció en 2001 en Angiology– ingerir 180 mg diarios de extracto de centella asiática disminuye la hipertensión venosa y sus síntomas.

AYUDA EN LA DIABETES

El doctor V. Paocharoen -de la Thammasat University de Tailandia- asegura por su parte que ingerir extracto de centella asiática es eficaz para tratar heridas diabéticas. Así lo probó con un ensayo clínico aleatorizado con 200 pacientes diabéticos internados en hospital a los que dividió en 2 grupos dando durante 21 días a uno cápsulas de 150 miligramos diarios de extracto y al otro un placebo. El trabajo apareció en 2010 en Journal of the Medical Association of Thailand y en él se afirma que es eficaz incluso para evitar la formación de queloides en las heridas.

Un numeroso grupo de neurólogos de la Oregon Health and Science University y de la School of Medicine & Health Science de la University of North Dakota encabezado por Jau Shin Lou realizó un estudio clínico aleatorizado con 43 pacientes de entre 42 y 80 años con neuropatía diabética a los que se dio oralmente durante 12 semanas un extracto de entre 120 y 240 miligramos diarios de centella asiática o bien un placebo y al finalizar se constató entre los tratados una significativa reducción de la parestesia, del dolor y de la sensación de quemazón cutánea. El trabajo se publicó en 2018 en Esperienze Dermatologiche.

Muchos investigadores sostienen que son los procesos oxidativos -en especial la oxidación lipídica- los que promueven el desarrollo y progreso de la diabetes tipo 2. Como se sabe en esta enfermedad disminuye el nivel de insulina en plasma, se incrementa la glucosa en sangre, se alteran las transaminasas hepáticas y disminuye notablemente la cantidad de antioxidantes enzimáticos -como la superóxido dismutasa (SOD), el glutatión y la catalasa- y los contenidos en vitaminas C y E. Pues bien, los investigadores de la Thiruvalluvar University (India) V. Ramachandran y R. Saravanan indujeron diabetes a ratones y luego les dieron 20 mg de ácido asiático por kilo de peso viendo que recuperaban pronto los niveles normales de glucosa, insulina y antioxidantes. Según su trabajo -apareció en 2013 en Journal of Functional Foods– el ácido asiático no solo posee potentes efectos antioxidantes sino que impide la hiperglicemia en ratones diabéticos.

Al año siguiente varios investigadores de la Khon Kaen University de Tailandia encabezados por P. Pakdeechote estudiaron el efecto del ácido asiático sobre ratones con síndrome metabólico inducido mediante una dieta con excesivos carbohidratos, grasas y agua rica en fructosa suplementando durante 12 días a un grupo de ellos con 10 o 20 mg diarios por kilo de peso de ácido asiático. Al finalizar el experimento los ratones de control mostraban los clásicos índices de síndrome metabólico -especialmente resistencia a la glucosa, insulina baja y altos niveles de colesterol y triglicéridos- mientras todos los niveles de los que tomaron el ácido asiático eran normales, incluidos los de antioxidantes endógenos. El trabajo se publicó en 2014 en Nutrients y concluye aseverando que el ácido asiático impide el desarrollo del síndrome metabólico que provoca una dieta demasiado rica en carbohidratos y fructosa.

PROTECTOR NEURONAL

Un numeroso grupo de la Khon Kaen University de Tailandia encabezado por J. Wattanathorn publicó en 2008 en Journal of Ethnopharmacology un interesante trabajo titulado Positive modulation of cognition and mood in the healthy elderly volunteer following the administration of centella asiática (Modulación positiva de la función cognitiva y del ánimo en ancianos sanos después de la administración de centella asiática). Se trató de un ensayo randomizado con 28 participantes de 65 años de edad media a los que se suministró durante dos meses por vía oral bien extracto de centella asiática -entre 250 y 750 miligramos diarios-, bien un placebo. Las pruebas cognitivas demostrarían que el extracto disminuye la pérdida de poder cognitivo y mejora el ánimo.

En 2010 se publicaría en Journal of the Nepal Medical Collection un inusual artículo firmado por un grupo de médicos del National Research Institute of Ayurveda for Drug Development de la India encabezado por U. Jana sobre un ensayo clínico -inspirado en el antiguo empleo de la centella asiática indicado por la Medicina Ayurvédica- para el tratamiento de los desórdenes neurológicos. Para la prueba se seleccionaron 33 participantes de ambos sexos y 32 años de edad media diagnosticados con ansiedad a los que se suministró durante dos meses 2 cápsulas diarias de medio gramo de extracto de centella asiática al 70%. Evaluados antes y después del tratamiento al término del mismo se vio una significativa reducción de la ansiedad, del estrés y de los episodios de depresión. Diez años antes un grupo de psiquiatras de la Universidad de Ottawa (Canadá) encabezado por J. Bradwejn ya había efectuado una prueba clínica aleatorizada con 40 personas sanas a las que se dividió en 2 grupos administrando a uno por vía oral 12 gramos de extracto de centella asiática y al otro un placebo. Media hora y una hora después se les midió la respuesta al sobresalto (reacción de alarma) observándose una significativa reducción entre los que tomaron el extracto. De ello se infirió que la centella asiática tiene propiedades ansiolíticas. El trabajo se publicó en el 2000 en Journal of Clinical Psychopharmacology.

Un equipo de la Bharati Vidyapeeth Deemed University (India) encabezado por Padmaja Kalshetty realizó por su parte varios ensayos murinos con grupos de ratones deprimidos mediante bulbectomía olfatoria a los que se administró durante 14 días diversas dosis de extracto de centella asiática o bien antidepresivos farmacológicos típicos como fluoxetina o imipramina. El trabajo apareció en 2012 en Biomedicine and Aging Pathology y en él se explica que tanto a la mitad como al final del tratamiento se observó una intensa actividad de los animalillos indicativa de reversión de la depresión siendo los efectos similares a los obtenidos con los antidepresivos de síntesis.

En 2017 un equipo de la Oregon Health and Science University coordinado por A. Alcázar Magaña revisó todo lo publicado hasta entonces sobre los efectos neuroprotectores y estimuladores a nivel cognitivo de los extractos de centella asiática y según aseveran en el artículo que publicaron en Phytochemistry Reviews esos efectos terapéuticos se deben además de al ácido asiático, los asiaticósidos y los madecasósidos a otros componentes de la planta como el ácido clorogénico y las saponinas.

Un grupo conjunto de investigadores de la Oregon Health and Science University de Portland (EEUU) y otras universidades americanas coordinado por D. G. Mattheus realizó un estudio murino para demostrar la efectividad de la centella asiática frente al déficit cognitivo. Durante 5 semanas se administró a un grupo de ratones 5XFAD (modelo de alzheimer) y a otro de ratones normales un extracto acuoso de centella asiática y al terminar se observó en éstos mejor memoria y una mayor densidad sináptica. Ello se achacó a la respuesta antioxidante vinculada a la activación de la proteína Nrf-2 por sobreexpresión del gen NRF2. El estudio se publicó en 2019 en Antioxidants (Basel) afirmándose en sus conclusiones que la centella asiática reduce el estrés oxidativo a nivel cerebral contribuyendo a mejorar la salud neuronal -y consecuentemente el nivel cognitivo- por lo que debería considerarse una opción terapéutica para el tratamiento del alzheimer.

Cabe añadir que un año antes otro equipo de la misma universidad encabezado por la doctora Nora E. Gray realizó un ensayo murino similar constatando entre los ratones envejecidos (modelo CB6F1) que recibieron la centella asiática una mejora de sus habilidades cognitivas y un incremento de la densidad sináptica de sus cerebros así como evidencias de un aumento de las proteínas antioxidantes a nivel mitocondrial. El trabajo se publicó en 2018 en Brain and Behaviour y en las conclusiones se asevera que el extracto de centella asiática contribuye a mejorar la cognición al reducir el estrés oxidativo a nivel neuronal.

ÚTIL EN CÁNCER

Los investigadores del Amala Cancer Research Centre de la India T. D. Babu, G. Kuttan y J. Padikkala realizaron uno de los pocos experimentos que demuestran que la centella asiática posee también propiedades antitumorales; de hecho su extracto inhibió en ratones la proliferación de células tumorales de Ehrlich y linfoma de Dalton. Según afirman en el artículo que publicaron en 1995 en Journal of Ethnopharmacology posteriores ensayos murinos demostraron en ratones cancerosos que retrasa el desarrollo de los tumores prolongando la vida.

Diecinueve años después un grupo de la Universiti Putra Malaysia coordinado por la doctora Faridah Hussin constató in vitro con células de carcinoma hepatocelular inmersas en un medio rico en extracto de centella asiática que éste inhibe la expresión de distintos oncogenes sin afectar a los hepatocitos normales y lleva a las células malignas a la apoptosis. El trabajo apareció en 2014 en BMC Complementary and Alternative Medicine.

Un grupo del First Hospital of Jilin University de China dirigido por Zimin Qi estudió por su parte los mecanismos moleculares por los que el ácido asiático protege las células hepáticas de un posible desarrollo tumoral comprobando que induce la activación del gen NRF2 en los hepatocitos protegiéndoles del estrés oxidativo. El artículo se publicó en 2017 en Biomedicine & Pharmacotherapy.               

ANTIINFLAMATORIA Y BACTERICIDA

Los doctores Shikha Sharma, R. Gupta y S. C. Thakur -del Center for Interdisciplinary Research in Basic Sciences de la India- realizaron una serie de ensayos murinos para investigar los efectos anti-artríticos de la centella asiática. Para ello emplearon ratones con artritis provocada a los que se administró durante 15 días un extracto alcohólico de centella asiática -a distintas dosis- comprobándose al terminar que todos los parámetros histológicos, bioquímicos e inmunológicos constataban una clara mejoría, en especial disminución de la inflamación sinovial y de la erosión ósea y cartilaginosa. Y a diferencia de los ratones de control se detectaron menos citoquinas proinflamatorias TNF-alfa, IL-1beta, IL-6 e IL-12 así como menos anticuerpos de colágeno tipo II. El artículo apareció en 2014 en Biomedical and Environmental Sciences afirmándose en las conclusiones que el extracto de centella asiática mejora significativamente en ratones el desarrollo y evolución de la artritis.

Por lo que a las propiedades antibióticas de la centella asiática se refiere -aspecto poco estudiado- cabe decir que los doctores de la Lagos State University de Nigeria O. A. Oyedeji y A. J. Afolayan comprobaron mediante ensayos in vitro que posee un amplio espectro de actividad. Según explican en el trabajo que publicaron en 2005 en Pharmaceutical Biology actúa frente a bacterias gram-positivas como el Bacillus subtilis y el Staphylococcus aureus y frente a gram-negativas como la Pseudomona aeruginosa y la Shigella sonnei.

El último trabajo que vamos a mencionar apareció en 2017 en Advances in Clinical and Experimental Medicine, lo hizo un grupo de la Wroclaw Medical University de Polonia dirigido por la doctora Dorota Wojnicz y en él se da cuenta de ensayos in vitro con ácido asiático purificado que demostró su eficacia en distintas cepas de Enterococcus faecalis; no solo disminuyó la virulencia del cultivo sino que terminó destruyendo el biofilm que  protege a las bacterias.

Terminamos indicando que los estudios más recientes han desvelado que las propiedades terapéuticas de la centella asiática se deben sobre todo al poder antioxidante y antiinflamatorio de varios de sus componentes, muy especialmente del ácido asiático, los asiaticósidos y los madecasósidos. Es ello lo que explica su eficacia en todas las patologías descritas.

Queda por agregar que a dosis terapéuticas es bien tolerada aunque se han observado reacciones alérgicas en personas sensibles cuando se aplica tópicamente e hiperqueratinización y náuseas cuando se ingiere. En alta cantidad puede provocar además dolor de cabeza, mareos e incluso pérdida temporal de memoria. Y no se recomienda durante la gestación pues podría dar lugar a un aborto por sus propiedades emenagogas. Cabe añadir que en ensayos efectuados con ratas hembra se observó un descenso de la fertilidad por lo que es mejor evitarla si se quiere tener descendencia.

Paula M. Mirre

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Marzo 2020
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