¿Qué se oculta tras el coronavirus de China?

¿Cómo es posible que un coronavirus pueda aparecer de forma espontánea y afectar en solo unos días a decenas de miles de personas que viven en ciudades modernas llevando con rapidez a muchas a la muerte? Porque si realmente fuera así lo más probable es que se trate de un virus creado genéticamente en laboratorio como afirman algunos expertos. Ahora bien, ¿está siquiera demostrada su existencia? ¿Qué fiabilidad tienen los métodos para detectarlo? ¿Están realmente infectadas por ese virus -admitiendo que exista- decenas de miles de personas o hay entre ellas gente enferma por otras causas? ¿Cómo se sabe con seguridad de qué han muerto si los cadáveres están siendo incinerados a las pocas horas de fallecer? ¿Estamos ante una epidemia o ante un nuevo montaje para hacer negocio? ¿Son de fiar las autoridades chinas y las organizaciones internacionales? Hay demasiadas preguntas sin respuesta.

CORONAVIRUS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) presenta el “nuevo coronavirus” de esta manera: “El 31 de diciembre de 2019 se comunicaron a la OMS varios casos de neumonía en Wuhan, ciudad situada en la provincia china de Hubei. Se trataba de un virus distinto a los conocidos y eso resultó preocupante ya que no se sabe de qué forma un nuevo virus puede afectar a las personas. Una semana más tarde, el 7 de enero, las autoridades chinas confirmaron la identificación de un nuevo coronavirus, familia de virus que causan el resfriado común y enfermedades como el MERS y el SARS. El nuevo virus se ha denominado provisionalmente 2019-nCoV”. Cabe agregar que oficialmente los coronavirus son frecuentes y poco peligrosos salvo cuando mutan y tales serían los casos de los que dan lugar al Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), al Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y al actualmente descubierto cuya propagación en el momento de publicarse este texto -17 de febrero- se considera una “epidemia con múltiples focos” y aun no una pandemia.

Han sido pues hasta ahora solo dos los coronavirus que han dado lugar a enfermedades graves ya que el resto provoca solo los síntomas de resfriados comunes. Al primero se le denomina también SARS-CoV (CoV por coronavirus y SARS por las siglas en inglés de la enfermedad) y al segundo MERS-CoV por la misma razón. Según la OMS el primero infectó en su día a unas ocho mil personas causando 774 muertes y el segundo a unas dos mil quinientas causando 858 muertos. En cuanto al 2019-nCoV chino se especula con un origen animal -primero se habló del consumo de murciélagos y luego del de pangolines o manis (mamíferos folidotos de la familia Manidae)- que se vendieron en un mercado especializado en carne de animales exóticos. La diferencia con los dos anteriores es que se afirma que ya ha infectado a decenas de miles de personas y ocasionado casi 1.800 muertes cuando se editaba este artículo.

Tal es la versión oficial aunque su principal característica es que la alarma ha sido mucho mayor y el miedo provocado infinitamente más grande, algo imprescindible para hacer que la sociedad acepte lo que se le proponga. Lo explicamos cuando se quiso asustar al mundo con la alarma del ébola: “El miedo -dijimos ya entonces- es un ingrediente fundamental en el ejercicio del poder: el miedo acalla, paraliza, dificulta la reflexión o la anula y favorece la obediencia, la transformación de poblaciones libres en masas aborregadas dispuestas a aceptar soluciones cómodas y rápidas aunque ello implique renunciar a derechos fundamentales o violentarlos por parte de quienes dirigen la operación de control. El miedo -y no digamos ya el terror- facilita el control así que quienes quieren imponerlo potencian toda información negativa que conecte con los dogmas implantados porque funcionan como dispositivos que disparan reacciones automáticas, especialmente cuando se logra generar pánico ante amenazas de enfermedad, dolor, sufrimiento y muerte. Y ello explotando la total confianza del público en las autoridades médicas y científicas para que, una vez se haya logrado el objetivo de generar inseguridad y necesidad de protección, éste delegue en ellas la responsabilidad de actuar logrando de la gente una obediencia ciega”.

Añadiremos que muchas de las cosas que manifestamos entonces pueden aplicarse a esta nueva “epidemia”. Para empezar los protagonistas que la gestionan son los mismos: la OMS -controlada hoy por la Fundación Bill y Melinda Gates como ya hemos explicamos ampliamente en la revista-, la gran industria farmacéutica, los todopoderosos Centros para el Control de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, todas las instituciones y organizaciones que dependen de ellos o están de un modo u otro interconectadas -lo que incluye en este caso a las entidades y responsables sanitarias de China-, las agencias militares estadounidenses y los grandes medios de comunicación que esas entidades controlan en la sombra.

Alarma que se logra agudizar hasta el pánico cuando se toman medidas absolutamente excepcionales y dignas de películas hollywoodienses que solo son posibles en países como la China comunista. ¿O conoce algún país democrático en el que su gobierno sea capaz de poner a más de cuarenta millones de personas en cuarentena forzosa, dicte el toque de queda, cancele el transporte público -aviones, trenes y barcos incluidos-, cierre negocios y escuelas, vigile las calles con decenas de miles de cámaras, drones y policías, fumigue a la población sin explicar con qué o la obligue a ponerse unas mascarillas que no impiden el contagio pero ayudan a fomentar el terror?

¿CÓMO SE CONFIRMAN LOS CASOS?

Lo primero que cualquier persona sensata se pregunta es -admitiendo que el famoso virus exista- en qué se diferencia de otros -incluidos los ya citados MERS-CoV y SARS-CoV- y, sobre todo, cómo se detecta. Pues bien, en el momento de publicarse este artículo había seis posibles protocolos que según la OMS se han desarrollado en China, Hong Kong, Japón, Tailandia, Alemania y Estados Unidos (www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/technical-guidance/laboratory-guidance). Protocolos que además varían levemente según el país en el que se ponen en práctica. En el caso de España lo tiene en https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Procedimiento_COVID_19.pdf.

Bueno, pues tras revisarlos todos hemos comprobado que solo se menciona un método de diagnóstico: el de la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR por sus siglas en inglés), técnica genética desarrollada en 1993 por el estadounidense Kary Mullis al que se concedió por ello el Premio Nobel. No se utilizan pues los test de anticuerpos -usuales en el marco del VIH/SIDA- que son mucho más baratos, sencillos y rápidos.

En España el Ministerio de Sanidad elaboró un informe técnico sobre el nuevo coronavirus lo difundió el pasado 10 de febrero- y en él ya se advierte que “de momento las pruebas serológicas disponibles no son específicas para el 2019-nCoV pero sí para los coronavirus”. ¿Significa esto que al menos en el caso español puede considerarse a una persona “caso confirmado” del nuevo coronavirus cuando en realidad ha dado positivo a un coronavirus del resfriado común?

La Universidad de Hong Kong sí asevera que con la PCR detecta los virus correspondientes al subgénero Sarbecovirus y, por tanto, el 2019-nCoV, el MERS-CoV y el SARS-CoV. No detecta pues concretamente el nuevo coronavirus ya que según admite “aún no se ha determinado la diversidad genética del 2019-nCoV ni en humanos ni en animales”; añadiendo a continuación algo inaudito: “El ARN viral extraído del SARS-CoV puede usarse como control positivo en los test. Puesto que el SARS fue eliminado en humanos los casos en los que se sospeche que el test es positivo deben considerarse como infectados por el 2019-nCoV”.

En pocas palabras: al no tener prueba específica para detectar el nuevo virus proponen que se haga la prueba del SARS-CoV y como entienden que éste ya ha desaparecido en humanos ¡si da positivo es que se trata del nuevo virus! Y con tan lamentable como discutible argumento es con lo que se están “confirmando” los casos y elaborando las estadísticas y mapas epidemiológicos del 2019-nCoV.

Claro que los despropósitos no acaban ahí porque el Dr. Wang Chen, especialista en enfermedades respiratorias y director de la Academia China de Ciencias Médicas, reconoce en un vídeo de la estatal China Central Television (CCTV) -puede visualizarse en YouTube- que ese test solo da positivo entre el 30% y el 50% de los casos achacados a coronavirus. Es más, hay otros videos que dejan en evidencia las explicaciones oficiales y ello ha hecho que la propia YouTube añada por su cuenta tras los mismos una nota que dice: “Obtenga la información más reciente sobre el coronavirus en la Organización Mundial de la Salud”.

La verdad es que se está llegando al esperpento porque los propios Centros para el Control de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos emitieron el pasado 6 de febrero una nota de prensa -la tiene en www.cdc.gov/spanish/mediosdecomunicacion/comunicados/p_kits_coronavirus_020620.html– en la que se anunciaba el envío a laboratorios de todo el mundo de kits de detección del nuevo coronavirus ¡y solo una semana después reconocía públicamente que no funcionan adecuadamente! Puede comprobarlo en https://www.livescience.com/coronavirus-testing-kits-flawed.html.

La empresa española Grupo PharmaMar ha anunciado por su parte que espera tener en marzo una nueva herramienta de diagnóstico basada en la denominada tecnología CLART -patentada para detectar el Virus del Papiloma Humano (VPH)- que según afirman reduciría costes y tiempo pero como aún no está disponible y no se ha testado si realmente funciona solo cabe esperar.

En suma, hoy solo se usa para “confirmar” que alguien está infectado por el 2019-nCoV la técnica PCR que, en esencia, lo que hace es multiplicar fragmentos muy cortos de información genética que se supone proceden del virus que se busca para detectarlo sin que haya garantía alguna de que sea así. Es como pretender detectar a qué libro pertenecen una serie de palabras introducidas en un sistema tras repetirlas masivamente. Además para multiplicar fragmentos del genoma de un virus tiene que haberse aislado y secuenciado su ADN.

¿SE HA AISLADO EL NUEVO CORONAVIRUS?

En 1993 un equipo de investigadores coordinado por el famoso virólogo alemán Stefan Lanka aisló y caracterizó un nuevo virus, el Ectocarpus Siliculosus, publicando su descubrimiento en varios artículos que aparecieron en la prestigiosa revista Virology en los que se describe cómo fue aislado y microfotografiado. Se trata pues de alguien que conoce perfectamente los procedimientos exigidos para aislar un virus y de ahí que en 1995 denunciara que no se habían seguido esos pasos en el caso del VIH -primero se dijo que era un virus y luego que era en realidad un «retrovirus»- y años después que lo mismo puede decirse de los presuntos virus de la hepatitis y el sarampión.

Es más, Stefan Lanka afirmó entonces -y lo reitera ahora- que los llamados “retrovirus” -cuya existencia se postuló como hipótesis en los años setenta sin haber sido jamás demostrada- no son virus. “Replicar (es decir, clonar) algo en un tubo de ensayo –escribiría ya en 1995- y después detectar ese algo en el mismo lugar en el que previamente se colocó es un argumento circular; luego no es un argumento en absoluto”. Y añadiría: “Las reglas que se supone demuestran la existencia del VIH y demás retrovirus no se han cumplido nunca por quienes las inventaron; nunca se han validado”.

¿Qué son entonces los llamados «retrovirus»? Para el Dr. Lanka está claro: “Puede demostrarse que cada propiedad atribuida al VIH y demás retrovirus pertenece a las células utilizadas en los experimentos de cocultivo”. De hecho el mismísimo Robert Gallo -que en 1984 afirmó haber aislado el VIH al igual que Luc Montagnier y tras las investigaciones oficiales quedó desprestigiado- publicó recientemente un artículo reconociendo que los retrovirus -incluido el VIH- son indistinguibles de partículas celulares. Lo mismo que dijo mucho antes Lanka.

Debe saberse que aunque los coronavirus son virus ARN el protocolo exige que en sus casos se describa igualmente en una publicación científica cómo se aisló a fin de que pueda replicarse y de ahí que decidiéramos solicitar eso a las instituciones que elaboran los protocolos y recomiendan pruebas de detección para el nuevo coronavirus chino.

En suma, para disponer de proteínas o de información genética que permita fabricar test de detección de un virus es necesario haberlo aislado y secuenciado su genoma por lo que ante la afirmación de que así se había hecho con el coronavirus chino nos pusimos inmediatamente en contacto con el profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Hong Kong Leo Poon que dirige el equipo responsable del protocolo de detección usando la técnica RT-PCR según recoge la OMS en su web: https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/peiris-protocol-16-1-20.pdf?sfvrsn=af1aac73_4.

Y no habían transcurrido ni 24 horas cuando el profesor Poon nos respondió mandándonos un enlace que llevaba al artículo que con el título A novel coronavirus from patients with neumonía in China, 2019 (Un nuevo coronavirus de pacientes con neumonía en China. 2019) publicó el pasado 24 de enero en The New England Journal of Medicine un equipo del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades coordinado por el Dr. Na Zhu (puede leerse en https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2001017).

Dada su complejidad técnica hicimos llegar el artículo al Dr. Stefan Lanka quien tras leerlo nos comentaría lo siguiente: “Es lo mismo que con otros virus: equiparan la muerte de células (hambrientas e intoxicadas) en tubos de ensayo a la presencia y multiplicación de un virus. Construyen mentalmente un genoma alineando pequeños trozos de ácidos nucleicos cuando nunca se ha probado que exista completo. Así que solo existen ‘pruebas’ en su imaginación y no pruebas materiales. Y puesto que las moléculas de tejidos animales y suero fetal son bioquímicamente muy similares a las moléculas humanas cualquiera puede dar positivo a esos test”.

El Dr. Lanka añadiría que el experimento que se describe es prácticamente el mismo que realizaron en 1954 J. F. Enders y T. C. Peebles y es citado habitualmente para afirmar que el virus del sarampión se ha aislado a pesar de que ¡ni sus propios autores lo afirman! ya que se limitaron a plantear la «posibilidad» de que hubiese un virus implicado… pero sin asegurarlo.

Obviamente nos dirigimos de nuevo al profesor Poon para trasladarle los comentarios del Dr. Lanka y pedirle una respuesta pero a la hora de entregar este artículo no había respondido. Le pedimos también que nos dijera qué artículo describe el aislamiento del nuevo coronavirus y lo mismo le solicitamos a los responsables de informar a los medios de comunicación de la OMS dirigiéndonos tanto a su principal portavoz –Tarik Jasarevic- como a los demás responsables de las oficinas regionales, tres de los cuales responderían: dos para reconocer que no disponen del artículo que les solicitamos y una para decirnos que estaba «muy ocupada»; la respondimos si no estaría la OMS recomendando sus protocolos sin tener siquiera certeza del aislamiento del coronavirus y entonces nos remitió al artículo ya comentado que enviamos al Dr. Lanka.

Debemos aclarar que en la revista conocemos perfectamente la gran cantidad de artículos y estudios publicados en PubMed donde se afirma que se ha secuenciado el genoma de varios coronavirus al igual que hay otros que describen el genoma completo del VIH pero igualmente sabemos que la condición previa para caracterizar un virus y conocer sus proteínas y genoma es aislarlo. Y lo cierto es que a pesar de lo que se afirma en ellos no conocemos un solo artículo que describa el aislamiento de tales virus en las rigurosas condiciones que se exigen para ello. De hecho hemos vuelto a solicitarlos a todas las instituciones y personas responsables sin éxito hasta el momento.

Y estamos ante el «quid» de la cuestión porque si ningún coronavirus ha sido jamás aislado la posibilidad de que un nuevo coronavirus natural sea el responsable de la epidemia de China es NULA. Es más, echa asimismo abajo la hipótesis de que se trate de un virus modificado en laboratorio que se estuviera estudiando como posible arma biológica porque ¿cómo va a manipularse un virus cuyo ADN jamás se ha secuenciado al no haber sido aislado?

LA FALSA EPIDEMIA Y LA TECNOLOGÍA 5G

Lo primero que llama la atención de la supuesta epidemia que se supone asola China es que tanto los casos «confirmados» como la cantidad de muertos sea TAN PEQUEÑA. El 17 de febrero -cuando se editaba este artículo- se hablaba de unos 70.600 infectados y 1.772 muertes en un país como China de casi ¡1.400 millones de habitantes! en el que solo por neumonía común se producen unas 300.000 muertes al año, enfermedad que en la Unión Europea -con una población de algo más de 500 millones- lleva a la muerte a unas 120.000. La propia OMS dice que en 2015 -no tenemos datos más recientes- murieron por neumonía en el mundo ¡un millón de niños! Es más, el número de fallecidos por el virus chino es MUY BAJO si se compara con otros virus: el porcentaje es de solo un 2% cuando llega al 10% en el caso del SARS, al 35% en el del MERS, al 33% en el de la gripe aviar y al 10% en el de la gripe común.

¿No será pues tan escaso número de afectados y víctimas lo que llevó a mediados de febrero al Gobierno chino a intentar aumentar la cantidad de “casos confirmados” y “muertes» incluyendo a los «diagnosticados clínicamente»? Porque desde entonces basta hacerle a alguien una tomografía computarizada de tórax para incluirle como infectado por el nuevo virus cuando en realidad puede padecer cualquier otra enfermedad pulmonar, neumonía común incluida.

Suponemos que llegados a este punto el lector se preguntará qué está entonces enfermando y llevando a la muerte a tantas personas en China. Y teorías conspiratorias absurdas aparte -abundan en Internet- hay una razón objetiva que puede explicar por qué la neumonía ha provocado tantos casos en esa zona de China y en ese momento: ¡la instalación masiva en ella de la tecnología 5G! Algo que habría debilitado el sistema inmune de muchos ciudadanos, especialmente de los más ancianos y enfermos que es el segmento de población en el que hay mayor número de casos y muertes.

Así lo postuló el 27 de enero pasado el grupo STOP 5G U.K. como puede comprobarse entrando en https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10157578888621777&set=gm.2271969276437163&type=3&theater&ifg=1 aunque ya advertimos al lector que en cuanto pinche en ese enlace le aparecerá un recuadro gris con una advertencia de Facebook que dice: Información falsa. Comprobado por verificadores de información independientes. Y si luego pulsa donde dice Ver por qué aparecerá una nueva ventana que agrega: “Conclusión: falso. Las afirmaciones principales de la información son objetivamente inexactas. Verificación de información de Full Fact”.

¿Y qué es Full Fact? Pues una organización británica privada fundada en 2009 por el conservador Michael Samuel que integran una veintena de personas, dice ser independiente y se dedica con total desfachatez a decidir que es verdadero y qué es falso en Internet. Y lo que dice en el enlace al que te lleva Facebook es que las informaciones sobre la peligrosidad de la tecnología 5G es falsa ya que no provoca problema alguno de salud. ¡Asombroso! Porque ¿cómo tiene entidad sin prestigio alguno que no representa a nadie la caradura de arrogarse la capacidad de decidir sobre la veracidad de cualquier tema, máxime en el caso de la tecnología 5G cuya evidente peligrosidad ha sido advertida por cientos de científicos de todo el mundo? ¿Y cómo Facebook la usa para avalar tamaña falsedad? Pues es sencillo: porque la tercera parte de las donaciones de Full Fact las hace Google poniendo así en entredicho su afirmación de que es una organización independiente e imparcial que no toma parte en ningún debate (lea el artículo que sobre Google aparece en este mismo número de la revista).

Agregaremos que aún así ni siquiera Full Fact se atreve a negar lo evidente y reconoce textualmente: “Es verdad que Wuhan tiene cobertura 5G. El gobierno local elaboró una lista de lugares con cobertura 5G en 2019 y aunque no pudimos encontrar evidencia de que fuera una de las primeras ciudades con 5G hemos visto informes que dicen que Wuhan fue una de las pocas ciudades chinas en las que se hicieron pruebas con 5G; y otro informe menciona que fue una de las ciudades piloto en las que se probaron las redes 5G en China”.

¿No le convence la explicación? Pues sepa que Suiza ha paralizado en su país las redes 5G y que el Parlamento Europeo está estudiando nuevas medidas de garantía porque hay estudios según los cuales puede provocar serios daños en piel, ojos, corazón y sistema inmune además de cáncer. De hecho ya se ha explicado ampliamente en nuestra revista, entre otras en el amplio reportaje aparecido en el nº 214 -correspondiente a abril de 2018- con el título La contaminación electromagnética va a agravarse enormemente con la tecnología 5G. Dicho lo cual le invitamos a leer el artículo de Lloyd Burrell titulado Peligros de radiación 5G: 11 razones para preocuparse (lo tiene en https://www.electricsense.com/5g-radiation-dangers).

¿POR QUÉ NADIE HABLA DE LAS PROTESTAS DE 2019 EN WUHAN?

Wuhan es una ciudad moderna de 11 millones de habitantes que alberga gran cantidad de empresas extrajeras y por eso fue pionera en la instalación de la tecnología 5G pero es también una metrópoli MUY contaminada que por eso llevó a su población en 2019 a multitudinarias protestas de las que casi nadie se hizo eco en Europa. Sí lo hizo en Estados Unidos la CNN que el 11 de julio de ese año decía: “En las últimas semanas hemos visto en Wuhan grandes protestas, auténtica rareza en China (…) con pancartas como `No queremos que nos envenenen, necesitamos un poco de aire fresco´. Miles de personas tomaron las calles de la ciudad en junio y julio pidiendo que se suspendiera la construcción de una nueva incineradora de basuras”. El reportaje de la CNN mencionaba además un informe de Greenpeace y AirVisual en el que se denunciaban los altos índices de polución entre 2017 y 2018 en otras ciudades chinas.

Claro que en junio de 2012 ya había aparecido en Grist.org una información en la que se aseguraba que la polución del aire en Wuhan era «20 veces superior al límite establecido en Estados Unidos”.

Basta consultar el mapa interactivo sobre contaminación global de la OMS -lo tiene en http://maps.who.int/airpollution para comprobar que la zona en la que se encuentra la provincia de Hubei -a la que pertenece Wuhan- es de las más contaminadas del planeta (vea las dos capturas de pantalla adjuntas). Es más, si se consulta el mapa de la OMS sobre las muertes atribuibles en el mundo a la contaminación del medio ambiente observará que la zona en la que se encuentra Wuhan corresponde a una de las tres zonas con mayor número de fallecimientos (vea la imagen que asimismo se adjunta).

Y siendo así, ¿a alguien le parece descabellado pensar que tales condiciones medioambientales pueden agravar los problemas respiratorios e incluso enfermar gravemente o provocar la muerte a las personas débiles o con otros problemas de salud? Porque hoy se admite ya que el 80% de los muertos de Wuhan son personas de más de 60 años de las que el 75% sufría enfermedades previas.

Ahora bien, ¿por qué iba alguien a inventarse otra «nueva y peligrosísima epidemia»? Como ya hemos explicado en ocasiones anteriores las epidemias generan pánico y ello hace que la inmensa mayoría de la gente se ponga dócilmente en manos de las «autoridades» y permite reforzar los dogmas de la Teoría Microbiana y que la gente se inocule sumisamente todo tipo de vacunas saltándose incluso los controles de seguridad porque las empresas fabricantes han conseguido no ser legalmente responsables de sus potenciales efectos negativos graves y de las muertes. Algo simplemente vomitivo.

Terminamos indicando que los defensores a ultranza de la medicina farmacológica -y.muy especialmente de las vacunas- se mofaron de quienes defienden las terapias naturales y de los tratamientos complementarios y alternativos afirmando que ni siquiera el país que dio lugar a la Medicina Tradicional China ha recurrido a ella en este caso. Una absoluta mentira porque el Gobierno chino envió inmediatamente a 125 especialistas en ella para tratar a los enfermos hospitalizados y los resultados están siendo tan buenos que se ha elaborado un protocolo detallado que puede leerse en inglés en http://www.medycyna-chinska.com/wp-content/uploads/2020/02/Chinese-Herbal-Medicine-Treatment-Protocols-for-Wuhan-Pneumonia.pdf). Una loable iniciativa porque se sabe que los fármacos que se utilizan en Occidente en las enfermedades consideradas víricas son manifiestamente inútiles. Nos referimos a inhibidores de la neuraminidasa, a nucleósidos sintéticos, a presuntos antivíricos, a inhibidores de la proteasa, a anticuerpos monoclonales y a otros fármacos sin ensayos clínicos dirigidos a inhibir la quinasa o la síntesis de ARN.

Hasta aquí lo que entendemos procede explicar dada la escasa información objetiva que proporcionan los representantes de la OMS sobre lo que está pasando realmente en China pero, obviamente, volveremos a hablar de ello en cuanto haya datos que así lo justifiquen.

Jesús García Blanca

Recuadro

Los CDC, el EIS y las “epidemias”

1946. Se crean los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC).
1949. Los CDC teorizan sobre posibles ataques con armas biológicas y obtienen millones de dólares para estudiar cómo prevenirlos.
1951. Los CDC crean un cuerpo especial para investigar epidemias: el Eidemiology Intelligent Service (EIS).
1957. Se produce un brote de gripe en Oriente y los CDC advierten de una epidemia inminente obteniendo de nuevo millones de dólares para vacunas pero la gripe desaparece espontáneamente.
1976. Aparecen cinco soldados con gripe y los CDC alertan otra vez de una posible epidemia, el Congreso aprueba un programa para ello y se vacuna a cincuenta millones de personas de las que unas dos mil sufren parálisis, muchas más daños nerviosos y hay decenas de muertes.
1981. La Casa Blanca proyecta recortar el presupuesto de los CDC y “casualmente” aparece una extraña enfermedad -el SIDA- que dos años después se achacaría a un retrovirus: el VIH.
1984. Se afirma que unas partículas -los priones- causan el llamado «mal de las vacas locas» y son sacrificadas millones.
1990. Descubren un nuevo virus que dicen produce hepatitis al que se llama C.
1999. Brote de fiebre en el Nilo occidental. Se achaca al llamado West Nile Virus.
2001. Aparece la fiebre aftosa y se achaca al Aphthovirus.
2003. Aparece el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y se achaca a un coronavirus.
2005. Aparece la gripe aviar y se achaca al llamado virus H5N1.
2009. Aparece la gripe porcina -luego Gripe A- y se achaca al virus H1N1.
2014. Aparece el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) y se achaca a un coronavirus. Se anuncia una epidemia de ébola.
2016. Aparece el virus del zika
2019. Aparece el nuevo coronavirus chino 2019-nCoV.

 

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