La matriz de Google quiere su parte en el negocio de la enfermedad

Google comenzó a intervenir de manera directa en el ámbito biomédico en 2013 y mediante Alphabet -conglomerado de compañías que agrupa hoy entre otras a la propia Google, a California Life Company (Calico), a Verily y a X Development a partir de 2015. No ya porque quiera intervenir en el negocio de la salud sino para ser referente tras incorporar al sector nuevas tecnologías de las que ya hoy es líder. Ahora bien, ¿lo hace para ayudar a comprender mejor las causas de que en la actualidad cada vez más gente enferme y así evitarlo o se trata de una mera maniobra de control y vigilancia para ser líder en el sector que más beneficios económicos proporciona a las grandes multinacionales? Lo analizamos.

GOOGLE

Parece mentira pero Google se fundó hace menos de 22 años -en septiembre de 1998- a partir de un trabajo universitario realizado dos años antes por Larry Page y Sergey Brin mientras estudiaban Ciencias de la Computación; y eligieron el nombre en alusión a que el número 10 elevado a 100 se denomina gúgol. Su crecimiento y diversificación de intereses ha sido tal que el 10 de agosto de 2015 Google pasó a ser «solo» la principal división de un conglomerado de empresas denominado Alphabet que aún lideran Page y Brin, cuenta con más de 75.000 empleados y obtiene un beneficio neto anual superior a los 17.000 millones de dólares. Hablamos pues de un gigantesco grupo económico que empezó desarrollando varias empresas especializadas en el ámbito de las nuevas tecnologías que proporciona servicios en Internet y hoy abarca otros muchos campos que incluyen la inteligencia artificial, la investigación biomédica, la biotecnología, la farmacogenómica y, en general, el ámbito de la salud que es del que vamos a hablar en este artículo; particularmente de tres empresas: X Development -creada en enero de 2010 con la denominación Google X-, California Life Company (Calico) -fundada el 18 de septiembre de 2013- y Verily, fundada el 7 de diciembre de 2015.

LAS COMPAÑÍAS DE «GOOGLE-FARMA»

Verily. Comenzó siendo una división de Google X que posteriormente se especializó en ciencias de la vida tras la reestructuración del conglomerado empresarial. Centrada en la salud y la biotecnología está llevando a cabo alianzas con multinacionales farmacéuticas como GlaxoSmithKline o Merck, dos de los grandes fabricantes de vacunas. De hecho Verily y GlaxoSmithKline desarrollan ya “medicamentos bioelectrónicos” a través de un proyecto denominado Galvani Bioelectronics en el que está previsto que presida la Junta Directiva Moncef Slaoui -presidente de la división de vacunas de GlaxoSmithKline entre junio de 2009 y junio de 2017ayudado por el actual Director Ejecutivo de Verily, Andrew Conrad.

En 2016 Verily ya estableció alianzas estratégicas con grandes laboratorios -entre ellos Novartis, Sanofi, Otsuka, Pfizer y Johnson & Johnson- que buscan cómo acelerar los procesos de aprobación de sus fármacos y obtener aún más facilidades para que los pacientes acepten participar en los ensayos que hacen.

California Life Company (Calico). Es la división de biotecnología de Google y la lidera Arthur Levinson, exDirector General de Genentech, corporación líder en Biotecnología. La compañía se centra en la lucha contra el envejecimiento y los problemas de salud asociados. Uno de sus principales fichajes fue el de la prestigiosa investigadora especializada en envejecimiento Cynthia Kenyon como responsable del discreto centro de investigación en el que se estudian los mecanismos biológicos de animales con el objetivo de alargar la juventud y se desarrollan estrategias para conseguir que la FDA apruebe posibles productos antienvejecimiento, algo que en estos momentos no es posible porque la agencia no considera la edad un problema de salud.

X Develoment. Antes denominada Google X es una organización «semisecreta» de investigación y desarrollo liderada por Astro Teller, empresario, científico y escritor. Entre sus proyectos más llamativos -algunos parecen sacados de novelas de ciencia-ficción- se encuentran un automóvil sin conductor, drones de entrega de paquetería, gafas con cámara y pantalla, lentes de contacto que monitorean la glucosa en las lágrimas, servicio de internet por medio de globos en la estratosfera, energía eólica, red neuronal artificial para el reconocimiento de voz y visión artificial.

¿CENSURA MEDIANTE ALGORITMOS Y «RATERS»?

Recordemos que Google nació como un mero motor de búsqueda de información en Internet y llegó a acaparar el 75% del mercado desde dispositivos fijos y el 80% desde móviles. Y eso significa que la inmensa mayoría de las búsquedas que se hacen en internet están mediatizadas de una forma u otra por Google ya que puede programar su buscador para que al usuario le aparezcan en las primeras páginas las informaciones que quiera y otras a tanta distancia que nadie las conozca. Y a esos procesos automáticos se suman los denominados Quality Raters, un ejército de unas diez mil personas que supuestamente colaboran con los algoritmos para «afinar» el servicio de búsqueda. Ahora bien, ¿cómo puede la sociedad saber si en realidad no se usan para potenciar unos mensajes e informaciones en detrimento de otras? Es más, ¿cómo se sabe que no promocionan las que benefician sobre todo a las propias empresas del grupo o a las de sus socios y dificultan el conocimiento de las que pudieran ser competencia

Y es que no deja de ser sospechoso, por poner un ejemplo bien contrastado, que tanto Google como Facebook, Wikipedia, Amazon y otras compañías y redes sociales desacrediten toda información no convencional sobre Salud y Medicina. De hecho si un lector trata de unirse en Facebook a un grupo crítico con las vacunas aparece de inmediato una nota advirtiendo que en él se las critica y debería visitar la web de la OMS o la de los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) estadounidenses; con lo que se sugiere que es en ellas donde está la información «válida» y «científica». Una intervención automática que Facebook ofrece sin aclarar que ambas entidades supuestamente públicas están en realidad en manos privadas que no dudan en «comprar voluntades» como hemos documentado ampliamente en la revista en números anteriores.

Otro claro ejemplo es el de YouTube donde al intentar visualizar cualquier video en el que se critique a las vacunas aparece un Panel de información con datos sobre el tema del video en el que se dice: “Es posible que los usuarios vean información de terceros junto a algunos vídeos que tratan ciertos temas históricos y científicos sobre los que a menudo se ha publicado información errónea en Internet (…) Se incluirá información básica de terceros independientes sobre el tema así como un enlace a su sitio web para que los espectadores puedan obtener más información sobre él”.

Es decir, YouTube se arroga la potestad de decidir lo que es información “errónea” y quiénes dan información «fiable» e “independiente”. En su caso el panel que aparece dice: “La controversia de las vacunas se refiere a una disputa acerca de la moralidad, ética, efectividad o seguridad de la vacunación. La evidencia médica y científica muestra que los beneficios de prevenir el fallecimiento por enfermedades infecciosas compensan los raros efectos adversos de la inmunización”. Lo llamativo es que tal texto es -literalmente- el primer párrafo de la entrada de Wikipedia cuyo enlace se incluye para que el espectador tenga “información independiente”. Lo que no le dice al público es que Alphabet –empresa matriz de YouTube- está estableciendo alianzas con los principales fabricantes de vacunas. Ni que Google ha donado recientemente más de tres millones de dólares a Wikipedia -la supuesta “enciclopedia libre”-, cantidad que sumada a otras anteriores suponen ya una entrega de siete millones y medio de dólares en los últimos diez años. ¡Y hablamos de la fuente más consultada del mundo para informarse sobre problemas de salud! ¿Información fiable e independiente? Sin comentarios.

INVERSIONES Y ALIANZAS CON LAS FARMACÉUTICAS

Google está invirtiendo mucho en «proyectos de salud» que desarrolla en colaboración con multinacionales del sector, creando empresas propias relacionadas con el «negocio de la enfermedad» e invirtiendo en decenas de empresas emergentes -principalmente estadounidenses- desde 2013. Y según dio a conocer en España la revista digital Redacción Médica el 16 de junio de 2016 Google tiene intención de impulsar «servicios farmacéuticos online», es decir, vender medicamentos por internet que podrán ser recogidos luego en farmacias. Y añade como dato ilustrativo que en Estados Unidos el 39% de los médicos se comunica ya con sus pacientes a través de internet.

Interesante resulta por ello saber que ya en 2011 el Departamento de Justicia estadounidense se planteó imponer una multa a Google de 500 millones de dólares por anunciar medicamentos que se recetaban online y vendían farmacias ilegales. No fue finalmente así porque Google llegó a un acuerdo con el Gobierno para evitarlo.

Hablemos ahora del acuerdo al que llegó Verily con la multinacional Novartis sobre biotecnología cuyos detalles aparecieron en un artículo aparecido en Clustersalud el 15 de febrero de 2017. Se trata de un plan que previó hacer una inversión conjunta de 300 millones de dólares que serían administrados por Medicxi y canalizados hacia empresas de Reino Unido, Suiza y la zona del eje París-Bruselas-Ámsterdam. Según esa misma revista Google habría contratado para impulsar y liderar sus políticas de salud nada menos que a un ex comisionado de la FDA en la etapa del presidente estadounidense Barack Obama: el cardiólogo Robert Califf.

En cuanto a Medicxi cabe decir que se trata de una empresa de inversión internacional centrada en el sector de las «ciencias de la vida» creada en 2016 por el antiguo equipo de Index Ventures. Según reconoce la propia web de Medicxi administra las «carteras de ciencias de la vida» de Index Ventures, GlaxoSmithKline, Johnson & Johnson Innovation, JJDC Inc., Novartis y Verily.

Apenas dos años después -el 14 de agosto de 2018- la CNN anunciaba que Google había decidido invertir 375 millones de dólares en la compañía privada estadounidense de seguros Oscar Health controlando así el 10% de la empresa; operación que permitió a incorporar a su Junta Directiva a Salar Kamangar, durante años Director Ejecutivo de YouTube que además ostentó altos cargos en Google.

La propia Google invertiría en otra compañía aseguradora estadounidense de referencia: Clover Health. Así lo daría a conocer el 14 de agosto de 2018 el medio digital Kipple. Y se asoció asimismo con la aseguradora Ascension con el fin de poner en marcha el denominado Proyecto Nightingale que nació con el objetivo de recopilar datos personales y médicos -análisis y medicación- de decenas de millones de pacientes con la excusa de “mejorar los tratamientos y el seguimiento administrativo”. De hecho Google ha sido «acusada» de haber archivado tales datos en la “nube” sin haber avisado antes a los interesados pero al parecer la legislación estadounidense así lo permite si el objetivo real es el que declara la compañía.

Estas y otras muchas inversiones y alianzas han colocado ya a Google por delante de Microsoft y Apple en intervenciones médicas siendo significativo que Alphabet ha solicitado hasta ahora ¡186 patentes relacionadas con la atención médica! mientras Microsoft ha solicitado 73 y Apple 54.

INFILTRACIÓN DE LAS FARMACÉUTICAS EN EL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE

Ante todo lo que está sucediendo son cada vez más las personas que acusan a Google de usar en realidad la información que ha obtenido con todas esas inversiones para personalizar la publicidad -su principal fuente de ingresos aún-, algo que sus responsables niegan asegurando que solo recopilan información para “mejorar la atención médica”. Sin embargo hay cada vez más datos que lo ponen en entredicho.

Richard Gale -analista de industrias biotecnológicas- y el doctor Gary Null -presentador del programa estadounidense más escuchado en la red sobre salud alternativa- afirmaban por ejemplo en un reciente artículo publicado en la web de Progressive Radio Network que se están comercializando ya tanto fármacos como productos modificados genéticamente -elaborados tras investigaciones ilegales- que fueron sin embargo admitidos por la FDA dada la influencia que tiene en la agencia la industria. Ello explicaría que a pesar de que los fármacos y los errores médicos llevan hoy a la muerte a más de 900.000 estadounidenses al año -hay estudios serios que así lo indican- nadie les pida cuentas. Ejemplo reciente de ello es el supuesto antiartrítico Vioxx al que se achacan ya 60.000 muertes y 130.000 afectados graves sin que la FDA haya actuado contra su fabricante: Merck.

Según los dos investigadores antes citados la infiltración masiva de las farmacéuticas en el Gobierno estadounidense empezó en la era de Ronald Reagan y se consolidó durante la presidencia de Bill Clinton quedando el sector sanitario condicionado por la influencia directa de la industria en las leyes y los jueces, la corrupción de los científicos, el condicionamiento de las revistas médicas, la infiltración en las universidades, colegios médicos y hospitales, el control de las sociedades profesionales, académicas y científicas y la imposición del actual pensamiento dogmático y fundamentalista en Medicina. Y hablamos de las mismas entidades que pusieron en marcha a nivel mundial el llamado «movimiento escéptico» cuya misión es contrarrestar toda información que desvele lo que está ocurriendo, intentar ridiculizar a quienes lo denuncian y demonizar todo tratamiento natural complementario y alternativo que haga que las personas opten por recuperar la salud momentáneamente perdida sin acudir a sus carísimos métodos y fármacos aunque sean éstos sean solo paliativos además de iatrogénicos.

Todo esto ha dado lugar además a la denominada “singularidad”, corriente que considera a la Inteligencia Artificial superior a la humana y cuyo «profeta» no es sino el jefe de la división de Ciencia de Google: Ray Kurzweil.

La Union of Concerned Scientists (Unión de científicos preocupados) -organización sin ánimo de lucro con sede en Cambridge (Massachusetts) cuya web es https://ucsusa.org- ha publicado recientemente un informe titulado Heads they win, tails we lose. How corporations corrupt science at the public’s expense (Cara, ganan ellos, cruz perdemos nosotros. Cómo las corporaciones corrompen la ciencia a expensas del público) en el que describen cinco métodos básicos usados por las corporaciones para influir en los procesos científicos y de formulación de políticas: corrompiendo la ciencia, intimidando a los científicos, manipulando estudios o publicando selectivamente sus resultados, diseñando la percepción del público mediante difamaciones, noticias sesgadas y ocultación de evidencias contrarias, influyendo en los directivos de las agencias reguladoras mediante la promesa de contratarles luego para puestos mucho mejor remunerados, sobornando asesores, influyendo en congresistas y senadores mediante grupos de presión y utilizando la vía judicial para intimidar y silenciar a quien moleste (el lector puede descargarse íntegramente el informe en https://www.ucsusa.org/resources/heads-they-win-tails-we-lose)

LA FDA OCULTA INFORMACIÓN ¡A SUS PROPIOS ASESORES!

Charles Seife, periodista y profesor de Periodismo en la Universidad de Nueva York, analizó con sus alumnos la documentación de la FDA correspondiente a 600 ensayos clínicos autorizados por la agencia sobre fármacos para ver hasta qué punto oculta evidencias de fraude y corrupción y dio a conocer el resultado en un artículo que publicó en febrero de 2015 en Slate titulado Are your medications safe? (Son seguros tus medicamentos?) y puede leerse íntegramente en https://slate.com/technology/2015/02/fda-inspections-fraud-fabrication-and-scientific-misconduct-are-hidden-from-the-public-and-doctors.html.

Pues bien, la conclusión a la que se llegó es que esconder evidencias o resultados negativos de los fármacos es la política habitual de la FDA, el patrón oficial de la agencia. De hecho habían hecho desaparecer tanta información que solo pudieron analizar al completo uno de cada seis ensayos. Ante lo cual afirma Seife en su artículo: “Es imposible saber qué información es falsa, qué experimentos están contaminados y qué fármacos pueden haber llegado al mercado mediante falsos estudios. La FDA oculta las evidencias de fraude constantemente. No solo al público sino a sus propios asesores científicos incluso cuando estaban decidiendo si la comercialización del nuevo medicamento debía o no autorizarse». Y agrega: «Un comité que investigaba un posible fraude sobre un fármaco peligroso ni siquiera consiguió obtener respuestas claras de la agencia”.

LA INTERVENCIÓN DE GOOGLE MULTIPLICARÁ EL CONTROL

En suma, desde hace muchas décadas los organismos sanitarios y los principales gobiernos del mundo -en los que hace mucho se infiltró la gran industria para controlarlos- han ejercido el pleno control del sistema médico-farmacéutico -lo que el psiquiatra estadounidense Thomas Szasz denomina Estado Terapéutico– pero eso parece estar a punto de cambiar sustancialmente con la intervención de Alphabet -y por tanto de Google– al incorporar sus nuevas herramientas tecnológicas. Y la razón es simple: obtiene y controla toda la información disponible sobre salud, condiciona las redes sociales e informa de lo que quiere pudiendo ocultar lo que no le interesa gracias a sus incontables archivos gestionados por inteligencia artificial. Todo lo cual va a llevar además a una atención médica deshumanizada. El lema Medicine is data (La medicina es información) que inspira esa «medicina del futuro» que nos quieren vender va a desplazar la medicina desde el laboratorio al ordenador en una transformación similar a la que ya se produjo en las finanzas y el comercio. Es ilustrativo en este sentido el informe que publicó en abril de 2018 la analista financiera Salveen Richter -empleada de alto nivel de Goldman Sachs– titulado The Genomic Revolution (La Revolución Genómica) en el que se expresa honda preocupación por la posibilidad de que las intervenciones genéticas puedan llegar a ser demasiados eficaces y logren eliminar las enfermedades.

Con un grado de cinismo inaudito Richter llegar a preguntarse de forma retórica: ¿Curar a los pacientes es un modelo de negocio sostenible? Y la respuesta, obviamente, es un no rotundo. Así que en el propio documento sugiere a las farmacéuticas que se lo piensen bien antes de ofrecer tratamientos que curen realmente a la gente. En su informe se dice literalmente lo siguiente: “El potencial para administrar `curaciones con una sola inyección´ es uno de los aspectos más atractivos de la terapia génica (… ) y si bien la propuesta tiene un enorme valor para los pacientes y la sociedad podría representar un desafío para quienes desarrollan la medicina genómica y buscan un flujo permanente de ingresos”. Lamentable.

VIGILANCIA ELECTRÓNICA MUNDIAL

Acabamos mencionando una de las actuaciones más inquietantes de Google: su implicación en un proyecto clandestino de vigilancia mundial -parte integrante de la red de espionaje ECHELON– operado desde la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos cuyo objetivo es la recogida masiva de comunicaciones de las más grandes compañías estadounidenses de internet; entre ellas Google, Facebook, Apple, Microsoft, Yahoo!, YouTube, Skype y Dropbox. Hablamos de un proyecto cuyo nombre en clave era PRISM y se inició en secreto en 2007 durante el gobierno de George W. Bush tras la aprobación de la Protect America Act aunque no salió a la luz pública hasta seis años después cuando gracias a Edward Snowden se publicaron numerosos documentos en The Guardian y The Washington Post (puede consultarlos en https://www.theguardian.com/us-news/the-nsa-files).

Como cabía esperar las empresas implicadas admitieron entonces haber colaborado con la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense pero negaron conocer el programa. Y la declaración de Google fue -según recoge la publicación TechCrunch– ésta: “Google se preocupa mucho por la seguridad de los datos de sus usuarios. Proporcionamos información al Gobierno de acuerdo a la ley y revisamos toda petición cuidadosamente. De vez en cuando algunas personas dicen que hemos creado una puerta trasera en nuestros sistemas pero Google no ha creado tal puerta para que el Gobierno acceda a los datos privados de nuestros usuarios”.

En definitiva, el mayor gigante de la información en internet ha decidido liderar una transformación radical en el ámbito de la salud que presenta como un avance pero que según todos los indicios no será más que otro sustancioso negocio para el conglomerado de empresas Alphabet. Y de consecuencias imprevisibles.

Jesús García Blanca

 

Recuadro

Evolución de Google a Alphabet

1998. Se funda el 4 de septiembre poniendo en marcha su motor de búsqueda el 27.
2000. Presenta su sistema de publicidad online Adwards.
2002. Pone en marcha en 20 idiomas un servicio de Noticias que se actualiza cada 15 minutos.
2003. Lanza el servicio de creación de blogs Blogger.
2004. Crea Google Académico, Gmail, Google books y Google.org (entidad presuntamente filantrópica que inició su andadura con mil millones de dólares dedicados, entre otras cosas, a informar de los peligros del supuesto cambio climático).
2005. Crea Google Maps y Google Earth.
2006. Crea Picasa, Google Docs y Finance y además compra YouTube por 1.650 millones de dólares.
2007. Crea el sistema operativo Android y compra por 3.100 millones de dólares la empresa especializada en publicidad DoubleClick. Se convierte en la empresa más valiosa del mundo superando a Microsoft.
2008. Lanza el navegador Google Chrome.
2010. Desarrolla su primer teléfono móvil -el Nexus 1- y crea Google X (posteriormente X Development).
2011. Desarrolla la red social Google+.
2012. Aparece Google Drive.
2013. Crea California Life Company (Calico) y comienza a intervenir directamente en el ámbito de la Medicina y la Biotecnología.
2015. Crea Verily y el 10 de agosto de 2015 agrupa todas las empresas hasta entonces constituidas en Alphabet Inc. Desde Google -principal filial que desarrolla productos y servicios relacionados con Internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías- hasta las nuevas empresas creadas en sectores como la biotecnología, la salud, las telecomunicaciones y la domótica.
2019. Consigue la autorización del Banco Central de Irlanda para actuar como entidad de pago en ese país y en toda la Unión Europea.

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