El misterio del Morgellons: la enfermedad de las fibras que se reproducen

Una nueva “enfermedad emergente” bautizada como Morgellons que se caracteriza por hormigueo, picor, erupciones cutáneas, sarpullidos, llagas y sensación de mordiscos y picaduras tiene perpleja a la comunidad científica ya que se ha encontrado entre quienes la padecen unas extrañas fibras en la superficie de la piel o debajo de ella. Y si bien algunos la consideran una manifestación del llamado Delirio parasitario dermatozoico otros apuntan que puede tratarse de una patología desarrollada a propósito con nanotecnología que alguien podría estar incluso esparciendo con aviones desde el aire. La Dra. Staninger, que ha investigado a fondo el asunto, asegura de hecho que se trata de fibrascompuestas de polietileno de alta densidad, algodón y poliésteres.

Desconocida para muchos la Nanotecnología es una ciencia con cincuenta años de antigüedad a caballo entre la Biología, la Ingeniería y la Informática que se ocupa de diseñar aparatos, tejidos y sistemas funcionales a escala “nano” –el nanómetro es la milmillonésima parte de un metro- muchos de los cuales son hoy habituales en nuestras vidas. El principio físico en el que se basa esta disciplina es que a partir de la modificación de la estructura atómica de una determinada molécula se pueden modificar las propiedades de la materia.

Las aplicaciones de la Nanotecnología son tan numerosas que prácticamente las tenemos ya en todos los ámbitos de la vida. De hecho se calcula que en el mercado hay actualmente unos 800 productos de consumo que la utilizan; entre ellos algunos tan comunes como las raquetas de tenis de grafito, las sartenes que no se ensucian, cremas faciales y solares,numerosas fibras y tejidos modernos -por ejemplo los que emplean los montañeros como el thinsulate o el goretex- y casi todos los productos de construcción (poliuretano, pegamentos, pladur, etc.).

Otra de sus principales aplicaciones es la Informática pues ya existen chips de tamaño “nano” ¡dotados de GPS! algunos de los cuales han comenzado a implantarse en cuerpos humanos para evitar secuestros ya que la persona que lo lleva implantado puede ser localizada en todo momento. Lo que quizás no esté tan bien estudiado es si las frecuencias que emite ese dispositivo son inocuas o no para la persona que lo porta.

En el campo de los problemas ambientales sus aplicaciones son igualmente muchas. Por poner algún ejemplo se ha estudiado como solución para el vertido de petróleo en el Golfo de México la creación de una bacteria artificial con capacidad para disolver el carburante. Asimismo está en boga en Medicina, un ámbito en el que actualmente se estudian sus aplicaciones para tratar “enfermedades” y combatir posibles agentes infecciosos. Aún más: se calcula que dentro de unos años el 80% de los medicamentos se basarán en la Nanotecnología.

Para que el lector se haga una idea del tamaño de estos dispositivos le diremos que una célula sanguínea mide unos 7.000 nanómetros y la hemoglobina alrededor de 5, justo el doble de una molécula de ADN que en sus apenas 2,5 nanómetros de ancho contiene todas las instrucciones del Libro de la Vida.

Cabe agregar que los científicos que promueven su uso aseguran –al igual que hacen los laboratorios con los fármacos- que sus productos pasan estrictos controles que aseguran no sólo su eficacia sino su seguridad. Sin embargo las mediciones del Registro Europeo de Productos Químicos (REACH) no llegan a la escala nano y por eso la Unión Europea está actualmente modificando su normativa a fin de ser capaz de avalar la seguridad del rango de lo “nano”.Según anunció recientemente Stavros Dimas -comisario de la Dirección General de Medio Ambiente de la Unión Europea- en los próximos dos años la Comisión Europea revisará a fondo toda la legislación relacionada con el uso de nanomateriales para productos de consumo. Un asunto de suma importancia porque hoy ya se está utilizando la Nanotecnología en cosméticos de uso tópico –especialmente en cremas faciales y solares- y en gran parte de la industria alimentaria (especialmente en el control de plagas).

Así que la pregunta subsiguiente es obvia: una vez en nuestro organismo, ¿a dónde van esas nanomoléculassintéticas? Y es que dado su minúsculo tamaño los expertos ignoran realmente a dónde pueden ir a parar una vez introducidos en el organismo y si pueden alterar mecanismos celulares de forma indeseada. En principio se afirma que “no hay datos” que ponderen si las nanopartículasque toquen la piel –caso de las cremas- pueden alcanzar a través de ella otros órganos pero las presentes en el aire contaminado producto de la combustión de la gasolina de los coches sí lo hacen pues se ha comprobado que si se respiran acaban llegando al fluido sanguíneo. Tanto es así que incluso se sospecha que pueden llegar al cerebro o al feto en mujeres embarazadas y provocar alteraciones.

Un estudio con ratones -publicado en el 2008 en la revista Nanotecnología Natural– a los que se expuso a nanotubos de carbono demostró que su inhalación puede llegar a provocar inflamación e, incluso, lesiones pulmonares similares a la del asbestos. De ahí que en las conclusiones sus autores recomendasen abiertamente “precaución antes de introducir en el mercado estos productos”.

En el aire queda pues saber si la creciente hipersensibilidad a productos químicos por parte de muchas personas está o no en relación con la propagación de los derivados de la Nanotecnología.

LA ENFERMEDAD DE MORGELLONS

Hecha esta necesaria introducción debemos añadir que el problema que plantea la Nanotecnología no es pues un asunto para tomarse a título de inventario. De hecho desde hace unos años son cada vez más numerosas las referencias que aparecen en Internet sobre una nueva y misteriosa “enfermedad” conocida como Morgellonscuya valoración está provocando abiertas discrepancias entre los propios médicos. Y es que muchos la asocian ya sin más a la Nanotecnología. Entre ellos ladoctora Hildegar Staninger que lleva estudiando el asunto seis años y que junto al doctor Casey -de la Universidad de Oklahoma– es una de las personas que más ha investigado esta enfermedad emergente que se caracteriza por la aparición de erupciones cutáneas seguidas de picores, sensación de tener “bichos” en el cuerpo y, sobre todo, la aparición de unas extrañas fibras -en la superficie de su piel o debajo de ella- de diferentes colores: rojo, blanco, azul y negro.De ahí que también se la denomine “la enfermedad de las fibras”. Fibras que según la doctora Staninger están compuestas de polietileno de alta densidad, algodón y poliésteres entre otras cosas; es decir, se trata de fibras sintéticas.

Conviene explicar que el polietileno se usa en el mundo de la biotecnología para encapsular el envoltorio de una proteína viral que está a su vez compuesta de un virón (150 veces más pequeño que un virus) con ADN, ARN ARNi (ARN mutado) para funciones específicas. Y que la identificación de la patología toxicológica de tejidos a través de biopsias de individuos con morgellons revela la presencia continua de sílice o túbulos de cristal con presencia de silicona (una sustancia de por sí tóxica).

Lo singular en todo caso es que Staninger aisló una de las fibras que procedía ¡de la nariz de una joven que estuvo expuesta en septiembre del 2009 en Los Ángeles a las famosas estelas de los aviones (chemtrails)! Y dicha joven aseguraba que desde entonces percibía “frecuencias” a determinadas horas. Y los expertos saben que con emisiones de frecuencias se estimulan nanomáquinas y nanorobots. Porque los nanomaterialesestán preparados para interactuar con otros y así crear herramientas y máquinas que se pueden luego activar mediante radiofrecuencias. Es el caso de la tecnología RFID.

Además hoy no es un secreto que se pueden crear dispositivos informáticos de tamaño nano. Es el caso del chip antes mencionado que se puede implantar para saber dónde se halla una persona pero también el de la reciente propuesta de grabar el historial médico de los pacientes en un chip que llevarían en la piel.

Incluso se ha llegado a plantear ya su incorporación a las vacunas.

En suma, dado su pequeño tamaño son cada vez más numerosas las nanopartículasartificiales que podrían llegar a nuestros organismos. Bien a través de algunos plaguicidas y otros productos utilizados hoy por la industria química y alimentaria, bien a través de aviones que los esparcen a propósito, posibilidad sobre la que cada vez se especula más. Así lo piensa –entre muchos otros- la doctora Staninger según la cual los famosos chemtrails podrían ser pruebas que se están realizando para estudiar su posible uso como arma de combate. “Lo que esparcen puede tratarse –asevera- de un polvo inteligente que se mimetice en el medio ambiente y capte sonido, calor y movimiento sirviendo así para espiar sin que los soldados se den cuenta y detectar armas químicas y nucleares, interceptar comunicaciones o emitir vía satélite”. Es más, Staninger sostiene que ha sido ya utilizado con éxito en Afganistán e Irak asegurando que ese “polvo inteligente” está compuesto de miles de nanocomputadoras de menos de un milímetro cúbico que incorporan sensores electrónicos con capacidad de comunicación vía radio, software y baterías. Según ella la disponibilidad de microsensores difusos en el medio ambiente será la primera fuente de superioridad en la carrera armamentística, un arma perfecta para el espionaje a distancia.

¿Pura ficción? Ciertamente el Morgellonsaún no está considerada una “enfermedad” en sí misma sino unamanifestación del llamado Delirio Parasitario Dermatozoico -cuadro que provocaría un parásito- pero la mayor parte de la comunidad científica especializada en el tema lo niega.

Staninger en este punto es de hecho contundente: para ella no hay duda alguna de que el polvo que provoca la patología procede en un 70% de aviones no identificados que lo esparcen. “El Morgellons –asegura- es una nanopartícula que conserva muy poca cantidad de luz que aparece como una lucecilla que no es normal”. Siendo eso lo que la ha llevado a la conclusión de que tiene que contener pues un elemento que no existe en la naturaleza. No se explica desde un punto de vista parasitario y no hay ninguna fibra conocida en el mundo que lo haga. En cambio podemos estar ingiriéndolas a través de las frutas y verduras porque se conserva en ambientes ácidos como el intestino.

Debemos añadir que según el investigador Cliff Michelson aunque el callo que deja el morgellons tiene forma de gusano -“Enmascarado en su apariencia de un callo prototípico en realidad ese gusano llamado Morgellon es el que dirige la fase corporal de la enfermedad. Una investigación reciente indica que el callo es más un producto de la criatura que la reacción del ‘paciente que lo hospeda”- a su juicio “el callo no es piel sino, como mucho, una mezcla de plasma con otros fluidos corporales transformados químicamente por la secreción especializada del nematomórfico”.

SU USO PARA EL CONTROL MENTAL

Michelson, tras analizar numerosos casos, asegura además que no existe una sino más de cinco tipos de manifestaciones de este moderno mal. Y aún más, afirma que el Morgellons está programado no sólo para causar un mal en el entorno físico sino también en el mental. Lo contempla como “unos biocódigos programados para alterar el comportamiento humano”. Y para argumentarlo cuenta el conocido caso del ratón al que se inocula un parásito nano que altera la composición química de su cerebro mediante el cual llega a identificar en el gato a un amigo. Por supuesto eso hace que el ratón termine siendo devorado por su natural predador. Pues bien, según él el Morgellons tiene unos efectos similares: altera la percepción de uno mismo. Se trata a su juicio pues de un producto capaz de programar personas, una sofisticada arma del mundo moderno creada probablemente por una de las organizaciones más siniestras que existen y que depende del Ministerio de Defensa estadounidense: la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) o Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa.

Staninger, que está de acuerdo con Michelson, agrega que el origen del problema está en las leyes que aprobó el Gobierno de Estados Unidos permitiendo la introducción en nuestra vida de tecnologías cuya inocuidad nunca ha sido probada. Denunciando que eso es lo que permitió en los últimos años…

… la comercialización de un pesticida biológico que contenía el Bacillus Thurigensis para el control del mosquito en Santa Mónica (California, EEUU) que causó un rebrote de sífilis en personas cuyos padres la habían pasado tiempo atrás. Lo que quiere decir que tanto si fue la madre como el padre quien la había pasado habían traspasado la mutación del ADN del virus al niño y que esa gente desarrolló la sífilis tras ser expuestos al pesticida.

…que el 63% de un grupo de pacientes a los que se diagnosticó el Síndrome de Fatiga Crónica tuvieran un gusano escondido en el pulmón cultivado a partir de la saliva.

…la aprobación por la FDA en agosto del 2006 de una nanoproteína que acaba con las bacterias que viven en carnes y otros platos de comida rápida. Algo que viene de atrás, cuando la corporación Intralytix -con sede en Baltimore- pidió en el 2002 a la FDA que le permitiera usar virus bacteriófagos -es decir, capaces de destruir bacterias- para eliminar de las carnes la Listeria monocytogenes, una bacteria que muere al cocinarse pero que sin embargo plantea un problema en comidas que son cocinadas durante el procesamiento y no cocinadas otra vez antes de su consumo porque en tales casos puede infectar aún más las carnes. Insólitamente la FDA aprobó cócteles que contenían hasta seis tipos diferentes de virus dirigidos a atacar esa bacteria. Pues bien, cuando una carne contiene la Listeria monocytogenes y es rociada con un espray que contiene los virus bacteriófagos tiene lugar una “batalla” que da lugar a la liberación de multitud de“ endotoxinas”. Y terminada la misma esas endotoxinas, junto a los virus victoriosos, se quedan en la carne que luego el comensal ingiere diseminándose de esa forma por todo el organismo. Staninger es contundente por ello al respecto: “La FDA e Intralytix quieren hacernos creer que esos virus  atacarán sólo a la Listeria monocytogenes sin dañar nuestro organismo humano pero eso es un error !Nadie puede garantizar tal cosa!”

Rafael Palacios

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Diciembre 2010
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