El pescado azul y algunos frutos secos, antidepresivos naturales

El mes pasado tuvimos oportunidad de publicar un completo reportaje sobre la importancia de los ácidos grasos esenciales Omega-3 y sus beneficiosos efectos sobre el organismo. Pues bien, una nueva investigación apunta ahora que además pueden constituir un magnífico antidepresivo natural.

Los pescados -ricos en ácidos grasos esenciales- ayudan a combatir la depresión. Así lo afirma el profesor Michael Crawford, director del Instituto de Química Cerebral y Nutrición Humana de la Universidad del Norte de Londres: “Conocíamos desde hace tiempo los beneficios del pescado oleaginoso en la lucha contra las cardiopatías pero ahora vemos que es vital como alimento del cerebro”.

Es más, según el profesor Crawford la epidemia de depresión que se vive en el mundo podría deberse a la carencia actual en la dieta de pescados grasos, recordando en ese sentido que especies como las sardinas, las truchas, los atunes y los salmones –entre otras- son ricas en ácidos grasos Omega-3, vitales para la salud del cerebro y del sistema nervioso. Tan vital que muchas compañías lecheras –pocas aún en España- han decidido agregarlos a la leche y a sus derivados y ya se comercializan enriquecidas con ellos.

Y es que recientes investigaciones han demostrado que los ácidos grasos omega-3 son esenciales incluso para el desarrollo en las primeras etapas de la vida. De hecho, la futura madre debe asegurarse de tener una reserva adecuada de ácidos grasos poliinsaturados antes incluso de quedar embarazada. Porque si bien la leche materna suele ser ya una buena fuente de omega-3 se ha demostrado que la cantidad decrece a partir del primer hijo. Y diversos estudios han puesto de manifiesto que los niños alimentados con leches artificiales presentan un desarrollo más lento de la vista que los que fueron amamantados o consumían leches infantiles enriquecidas con esta sustancia.

Ello ha llevado por ejemplo a los expertos del Grupo español de Especialistas en Nutrición y Alimentación (GENA) a aconsejar el aumento del consumo de Omega-3 en la mujer embarazada: en un 0,5% respecto de la energía total consumida durante el primer trimestre del embarazo y en un 0,16% en los meses siguientes.

Paralelamente, se sabe que los Omega-3 alivian el dolor y la rigidez en los casos de artritis reumatoide, mejoran la dermatitis seborreica infantil, reducen el nivel de triglicéridos en sangre, disminuyen la presión sanguínea y previenen las enfermedades cardiovasculares. Beneficios a los que habrá que añadir ahora la puesta de manifiesto de su propiedad de evitar –o mejorar, una vez aparecen- los estados depresivos.

ALIMENTOS RICOS EN ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3 

Como ya explicamos, los alimentos más ricos en ácido grasos Omega-3 son las espinacas, el repollo, la lechuga, el brécol y, sobre todo, los aceites de colza, soja y germen de trigo así como todos los pescados grasos: salmón, atún, arenque, caballa, sardinas… Pero olvidamos mencionar los frutos secos, especialmente las nueces, avellanas, almendras y semillas de calabaza.

Las nueces constituyen, de hecho, uno de los alimentos naturales con mayor contenido de éstos ácidos: más del 40% del aporte energético de la nuez corresponde a los ácidos grasos poliinsaturados. Sin olvidar su alto contenido en ácido fólico, igualmente esencial para el desarrollo de los bebés y los niños durante su etapa de crecimiento, en especial para evitar la espina bífida.

Lamujer gestante necesita aportar a su organismo más del doble del aporte de folatos que cuando no está embarazada, es decir, 400 microgramos. Si la tasa está por debajo de sus necesidades, se reduce su concentración plasmática y aumenta el riesgo de un nacimiento prematuro y bajo peso en el recién nacido. También se ha demostrado un aumento de la frecuencia de deformaciones congénitas del tubo neuronal en caso de aporte insuficiente de folatos durante las semanas siguientes a la concepción.

Decir, finalmente que un reciente estudio realizado en el Hospital Clínic i Provincial de Barcelona,en colaboración con la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona y la Universidad de Loma Linda (California), ha demostrado que añadir diariamente a la dieta un puñado de nueces en sustitución de determinados alimentos ayuda a reducir el riesgo de enfermedad coronaria hasta un 11%.

Carla Ordoñez

Este reportaje aparece en
18
Julio 2000
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