El Sistema Nutrienergetics (NES) permite averiguar la raíz real de una enfermedad y afrontarla

El Sistema NutriEnergetics (NES) es un sofisticado instrumento de vanguardia capaz, según sus creadores, de obtener en apenas unos segundos información no ya de cualquier problema de salud –que también- sino la causa real que la provoca. Y ello mediante una técnica no invasiva que paralelamente proporciona información sobre qué productos específicos podrían reparar el campo bioenergético del cuerpo del enfermo a nivel cuántico a fin de devolver al organismo su funcionamiento óptimo. Todo lo cual ha sido posible después de veinticinco años de investigación sobre la forma en la que la materia se estructura realmente en el organismo: el campo electrodinámico del quantum (QED). El Dr. Miguel Ángel Peraita, conocedor el método, nos lo cuenta.

La Ciencia evoluciona y nuestra mente debería evolucionar con ella. La Ciencia amplía día a día nuestros horizontes y cuando la entendemos también amplía nuestra conciencia. De ahí que lo que era válido ayer no nos sirva ya hoy. Obviamente no se trata de desechar todo lo antiguo sino de entender la evolución. Bueno, pues hoy la evolución en Medicina pasar por la comprensión de la Biofísica Cuántica, es decir, por reconocer que los seres vivos responden no sólo a reacciones químicas sino también a intercambios de energía. Y, sin embargo, materia y energía no son nada sin el tercer elemento que los gobierna y dirige: la información.

Algunos ejemplos: ¿cómo se entiende que si el 99,999999% de la materia del universo se componía inicialmente de hidrógeno y helio a partir de la combinación de esos dos átomos se hayan creado superestructuras como las estrellas y los planetas y haya aparecido la vida? ¿Cómo es posible que los millones de seres vivos existentes puedan provenir de una “simple” mezcla de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno? La palabra que nos trae la respuesta a esas preguntas es “información”. Porque, de alguna manera, la materia y la energía existen, evolucionan y se desenvuelven supeditadas a la información. Es decir, todo lo que existe, todo lo que es una posibilidad, lo es porque existe información para que eso ocurra. Una sustancia no puede convertirse en otra si no hay información para ello. Si no hay información no es posible, si no hay información no se es. En suma, los átomos, las células, los tejidos, los órganos, el metabolismo, la mente y la conciencia existen y se relacionan mediante la información que los vincula. Por tanto, ¿se imagina que fuera posible tener toda esa información organizada a nuestra disposición para poder observarla, valorarla y dirigirla?

Numerosos científicos -algunos galardonados con el Premio Nobel- ofrecieron ya el fundamento científico para esa posibilidad. Se ha demostrado que la transferencia de información puede sobrepasar la velocidad de la luz (Einstein, Podolsky, Rosen…), que se puede medir el estado de una partícula midiendo el estado de otra idéntica en otro punto del universo (Aspelmeyer), que los animales y plantas emiten biofotones (Popp) y que éstos permiten la transmisión casi instantánea de información. Por consiguiente, si algo cuida y mima el organismo es la información. Los átomos la necesitan para organizarse en moléculas, éstas en células y éstas a su vez en tejidos, órganos, mente, conciencia…

PETER FRASER Y LA NUTRIENERGÉTICA CUÁNTICA

Bien, pues teniendo en cuenta todo ello el investigador australiano Peter Fraser estudió durante veinticinco años las implicaciones de tales descubrimientos culminando su trabajo con el desarrollo de lo que bautizaría como Nutrienergética Cuántica.

Profesor de Acupuntura en sus comienzos Fraser se dio cuenta de que la base de la Medicina Tradicional China chocaba con algunos conceptos científicos occidentales por lo que para poder explicar el funcionamiento de la Acupuntura se vio obligado a introducirse en el estudio de la Biología Cuántica.

Entendió así que durante los últimos 150 años en Occidente los electrones se habían interpretado ora como objetos sólidos, ora como ondas electromagnéticas. De hecho parecen tener las propiedades de ambos. Hasta que el físico Mylow Wolf demostraría que en realidad son ondas escalares. Para entenderlo, pensemos en una piedra lanzada a un lago. ¿Qué sucede? Que se generan una serie de ondas concéntricas a partir del punto de caída. Bien, pues si el agua se congelase instantáneamente las ondas permanecerían estáticas. Y eso es una onda escalar. Es decir, una serie de anillos estáticos -no en movimiento- que emanan de un punto central. Anillos que no están en dos dimensiones sino en tres. Lo importante, en cualquier caso, es que cuando dos ondas escalares se entrecruzan en la intersección se genera una estructura compleja. Y según Fraser es en ella donde reside todo el complejo de información.

Fraser observó también al principio de su investigación en que todos coincidían en que la Homeopatía, la Radiónica, la Fitoterapia, etc., se basan en frecuencias de ondas electromagnéticas y, por tanto postulaban que la información viaja sobre una onda transportadora. Sin embargo jamás se ha podido comprobar que el propio cuerpo pueda generar ondas semejantes a las que produce, por ejemplo, una emisora de radio. Y entendió que el modelo eléctrico no servía.

Fraser mantuvo entonces correspondencia durante más de una década con el doctor Schimmel quien en la década de los 80 del pasado siglo XX había creado equivalentes homeopáticos a los meridianos de acupuntura. Pero él fue más allá y los sustituyó por sistemas de información.

Para Fraser existe un campo de información integrado en el ser humano que abarca desde los mismos átomos a las células, tejidos, órganos, metabolismo, mente y conciencia, y en cada uno de los elementos de información existen partes de todos los demás. Como si fuera un holograma que se caracteriza porque cada parte de un conjunto contiene la información completa de todo el conjunto.

En suma, Fraser coligió que un organismo sano actúa como un holograma y, por tanto, cada parte del organismo dispone de la información correcta para estar sano. Y de ahí que solo tiene que acceder a ella cuando enferma para recuperar el equilibrio y la salud. Correcciones que hace de forma constante a lo largo de la vida en fracciones de segundo. El problema surge cuando el flujo de información se bloquea o se adhiere una información incoherente (más adelante explicaré esto el hablar del concepto de Terrenos) pues en tal caso el cuerpo exigirá más energía para seguir manteniendo un equilibrio saludable. Y si ese esfuerzo supera su capacidad de adaptación enfermará. A ese sistema de información dinámico Fraser lo denominaría Campo Corporal Humano.

Llegados a este punto Fraser decidió utilizar los actuales conocimientos en Física Cuántica para crear un dispositivo y un software que permitieran “copiar” esa información. Para lo cual se basó especialmente en el ya comentado fenómeno de que cuando dos partículas son idénticas basta provocar cambios en una para que ocurra lo mismo en la otra por muy distante que esté. Y ese fenómeno de matching o emparejamiento es el que utilizaría en gran parte de su investigación a la hora de crear el espectacular software que desarrollaría en colaboración con Harry Massey con el que hoy se pueden detectar los errores prioritarios en el Campo Corporal de paciente.

Debo reconocer que mi primera sorpresa cuando conocí el aparato fue saber que el diagnóstico se efectúa en apenas dos o tres segundos. Y es que el software del sistema NES (Nutrienergética) compara segmentos de la matriz holográfica ideal –guardada en el ordenador- con segmentos del holograma del paciente. Y así, cuando en una partícula -información del paciente- inmersa en un campo electromagnético ligero inciden los fotones –la luz-, si la información coincide con la que contiene el software se produce un cambio en la resistencia de la piel que el dispositivo detecta inmediatamente. Siendo de esta manera como el sistema detecta las informaciones incoherentes, las prioridades para llevar a cabo la reestructuración de la información y, muy importante, el orden en que debe realizarse. Porque la corrección debe hacerse por fases, como si se tratara de ajustar capas superpuestas.

Y aun más, tras cada test –que, como digo, apenas dura unos segundos- el aparato ofrece una recomendación terapéutica para el paciente de uno a cuatro remedios específicos que Fraser ha dado en llamar infocéuticos.

Hablamos de otro elemento tecnológico espectacular. Se presentan en líquido para administrar en forma de gotas y la dosificación suele comenzar por seis gotas cada tres días para luego llegar a 9, 15 y 28. Esto es así porque los efectos correctivos pueden ser tan potentes que el paciente se sienta como autoenvenenado a causa de sus propias toxinas (las gotas para el hígado, por ejemplo, nunca se prescriben en la primera consulta aunque aparezcan como prioritarios por la potencia de su efecto inicial).

Agregaré que la composición química de todos los infocéuticos es la misma pero no así su estructura física ya que pasan por un campo electromagnético y por frecuencias de luz (láser rojo, verde, etc.) de modo que cada uno representa un vector que indica la inteligencia del Campo Corporal del paciente donde debe ir a buscar la información que necesita dentro de la Matriz Holográfica ideal. Es decir, los infocéuticos no dan al cuerpo la información para curarse sino que le indican dónde tiene que ir a buscarla. ¡Pura Biofísica Cuántica!

TIPOS DE INFOCÉUTICOS

El sistema informático de Fraser utiliza cinco tipos diferentes de infocéuticos y existe una pantalla para cada uno de ellos.
El primero indica la polaridad e influencia de los grandes campos terrestres, es decir, si el organismo utiliza bien la información y si sabe colocarla en el lugar correcto. Es algo así como ver si el paciente tiene el Windows bien instalado.

En segundo lugar, valora cómo están los motores de la información que tienen mucho que ver con los niveles de energía del órgano, su nivel de toxinas y su función celular. De ese modo los órganos se convierten en motores del campo corporal. A esa energía del órgano Fraser la denomina drivers (conductores en inglés) y ha desarrollado un driver infoceutico para cada órgano. El Campo Corporal organiza esos drivers en un orden concreto que viene determinado directamente por su desarrollo embrionario.

En tercer lugar, se detiene en ver cómo se desplazalainformación por el organismo y sus diferentes niveles relacionando estructuras con meridianos (integradores). Son 12 y representan diferentes posiciones en la onda del Campo Corporal. Es decir, se ha tomado una onda de forma celular, una onda de forma de un órgano y así, por agregación, se ha formado una onda corporal que puede dividirse en 12 segmentos siendo cada uno de éstos un integrador energético. Integradores que se utilizan para corregir la integridad del flujo de información en secciones completas de tejidos corporales. Se utilizan después de corregir los drivers.

Diré, por poner un ejemplo, que el integrador 3 relaciona intestino delgado, metabolismo del calcio, membranas mucosas, paratiroides, epitelio de la piel, hidrógeno, vanadio, calcio, carbono, estroncio, poder mental, concentración, memoria a corto plazo, organofosfatos, cándidas, bacterias intestinales…

En cuarto lugar, tiene en cuenta los terrenos energéticos. Fraser llama así a las situaciones en las que el organismo mimetiza o guarda memoria de patologías relacionadas con patógenos pero que no están presentes en ese paciente. Es una excelente explicación para las enfermedades de tipo psicosomático. Fraser investigó 23 familias de virus que afectan al ser humano y encontró un terreno para cada uno de ellos. Se generan a partir de radiaciones electromagnéticas que al afectar a células con ADN alterados generan una imagen que asemeja trozos de matriz holográfica de virus, bacterias, hongos… Una información incoherente de este tipo es muy difícil de eliminar y en este ámbito los infocéuticos son una herramienta espectacular.

En quinto lugar, nos orienta sobre bloqueos recomendando correctores de shock o estrellas. Son combinaciones de los anteriores: grandes campos, drivers e integradores).

Agregaré que el aparato ofrece además información sobre problemas emocionales, toxicidad, nutrición, sensibilidad alimentaria, problemas del aparato locomotor o focos infecciosos.

EL CAMPO BIOLÓGICO

¿Cómo entendemos el concepto de Campo Biológico? El Campo Energético Humano se pone en marcha de dos formas diferentes. Lo primero que se necesita es una carga eléctrica para empujar el campo (para que exista un campo debe haber un desplazamiento de energía de un punto a otro del espacio). A gran escala esto ocurre en los fenómenos eléctricos del sistema nervioso y, a pequeña escala, dentro de las células con carga eléctrica en sus membranas celulares.

En segundo lugar se necesita una fuente de energía secundaria que es proporcionada por las cavidades internas del cuerpo (en Electrónica se conocen comoresonadores coaxiales). Este concepto de las cavidades como una forma de generar energía es muy importante.

El campo humano no es homogéneo como un campo electromagnético sino un complejo de campos diferentes: ondas elecromagnéticas del sistema nervioso central, sonidos de baja frecuencia del corazón, cerebro y pulmones, gravedad y campos magnéticos de la Tierra, campos electrostáticos alrededor de los nervios, Energía del Punto Cero recogida en las cavidades corporales…

También sabemos que se puede obtener orden a partir del caos y que ello es indispensable para generar vida (Prigogine, Premio Nobel en Biología). Bueno, pues si los sistemas ordenados son más altos en energía que los caóticos queda claro que para crear orden hace falta aportar energía. Luego para que el Campo Corporal trabaje es necesario poner energía para generar su movimiento. Fraser llama a esa energía Fuente y ha desarrollado un infoceutico (ED1 o Source Energy Driver) que contiene precisamente esa información. De ese modo hay una energía fuente estática y otra energía dinámica moviendo el Campo Corporal. Campo que se mueve por los meridianos de acupuntura empujada por la energía de las cavidades. Así pues, es estática y dinámica. Y diré que para generar una cavidad las propias células usan superficies planas reflectantes. Se trata de las células escamosas epiteliales alrededor de todas las cavidades del cuerpo: oído, nariz y garganta, cavidades torácicas y abdominales… Eso las define energéticamente en el espacio.

Llegados a este punto cabe preguntarse, por cierto, si los tejidos cancerosos no reaccionarán como cavidades, generando la propia energía Fuente que los mantiene y desarrolla como si de organismos autónomos se tratasen. Porque, ¿no será que el organismo, al intentar defenderse de las células tumorales, las encapsula para proporcionarlas así la cavidad que las nutre? Sería paradójico pensar que el propio sistema de defensa fuera la causa del poder del cáncer. Claro que en tal caso, ¿y si fuera su energía Fuente la que se disipa por el organismo generando otras cavidades que son las que llamamos metástasis?

Termino diciendo que es evidente que la existencia de un Campo Corporal de información impide que sigamos atribuyendo sólo al ADN el funcionamiento correcto del organismo. Los aproximadamente 20.000 a 25.000 genes que tenemos no bastan para ejercer un eficaz sistema de control. Se necesitarían al menos más de 120.000. Ese número ni siquiera es suficiente para explicar nuestra posición en la escala evolutiva ya que una simple lombriz tiene unos 24.000 genes. Todo indica que el dogma central de la Biología propuesto por Francis Crack en 1955 necesita una completa revisión. A fin de cuentas, sabemos -experimentalmente- que las células se mantienen vivas incluso después de eliminar su núcleo genético. Luego éste no funciona como “cerebro” celular. Y la Epigenética nos dice que los genes pueden ser modificados por factores ambientales, es decir, que muchos problemas genéticos son el efecto y no la causa (Pray y Silverman, 2004). E igualmente sabemos ahora que hay proteínas en las paredes celulares que hacen llegar a los genes la influencia de los factores del entorno (Schmuker y Bray).

No. Todo apunta a que los actuales avances en Genética no servirán para corregir errores genéticos. Hay otros muchos factores que no pueden obviarse a la hora de obtener una curación. Los fosfolípidos, por ejemplo, son un tipo de grasas capaces de controlar lo que entra o sale de la célula y, de ese modo controlar también multitud de funciones fisiológicas. Se encuentran en las membranas de todas las células y ejercen su función con un simple cambio en su forma. Y eso corrobora aún más la teoría de la existencia de un Campo Corporal pues habla de funciones espaciales que tienen que ver con ondas de forma igual que en la teoría de NES. Además la Biología Cuántica habla de carga-información-forma y los receptores proteínicos que existen en la membrana responden a sonido-luz-electromagnetismo. Y poniendo junto todo eso tenemos las bases de la teoría del Campo Corporal Humano. En este modelo energético del Campo Corporal la curación es posible por existir proteínas sensibles a la información en la pared celular. A esto Fraser lo denomina IMP (Proteínas Integrales de Membrana). Más importantes que el ADN y el ARN pueden funcionar como intermediarios en el control de información en el sistema del Campo Corporal (recomendamos la lectura de The Biology of Belief de Bruce Lipton.

En definitiva, la Nutrienergética de Peter Fraser y Harry Massey se trata del fruto de una exhaustiva investigación que tiene en cuenta una revisión y una reflexión sobre los últimos conocimientos desarrollados en Biomedicina y Biofísica Cuántica proporcionándonos un procedimiento de diagnóstico y tratamiento pero, más aún, una interpretación absolutamente científica de la Naturaleza y de la Salud. Conozco a ambos personalmente así como la profundidad y seriedad de su labor y de ahí que me parezca importante ayudar a difundir esta enseñanza.

Dr. Miguel Ángel Peraita

 

Este reportaje aparece en
93
Abril 2007
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