Un nuevo aparato –el Bimet- permite conocer en unos minutos nuestro estado energético

Dos científicos, la física Juana M. Rassi y el ingeniero Eduardo Delgado, han creado el llamado Sistema Bimet, un avanzado aparato que permite en unos minutos diagnosticar de forma integral el estado de nuestro organismo mediante la medición de la energía de los meridianos y saber, por ende, el estado de vísceras y órganos. Y no sólo eso: sugiere el tratamiento más adecuado a seguir con Acupuntura, bien con láser, bien con agujas. Tratamiento que ha demostrado ser eficaz en numerosas patologías.

En la medicina convencional o alopática viene siendo práctica habitual en los últimos años recurrir a muy diferentes técnicas auxiliares de diagnóstico, gradualmente mejoradas con los avances de la electrónica y la informática: rayos X, electrocardiogramas, ecografías, escáneres, tomografía axial computerizada… Todas ellas destinadas a conocer el estado específico de un órgano o de una patología en una zona determinada de nuestro organismo.Obviamente, son técnicas de diagnóstico diseñadas en respuesta a la concepción cartesiana de la medicina occidental según la cual los fallos orgánicos se deben a causas orgánicas.

Pues bien, el conocimiento energético del ser humano obtenido a lo largo de más de tres mil años de experiencia por la Medicina Tradicional China ha permitido también concentrar en un software de última generación un revolucionario y moderno método informatizado de diagnóstico conocido comoBimet. Sólo que este aparato parte de una visión holística de nuestro organismo en el que la energía -mensurable, detectable y manipulable a través de nuestra piel- es la fuente de todas nuestras funciones físico-químicas y base del resto de nuestros sistemas: nervioso, endocrino, circulatorio… Y es que el Bimet mide las bioseñales eléctricas que recorren lo que la Medicina Tradicional China conoce como meridianos tras limpiar automáticamente los “ruidos” de esas señales mediante un complejo método matemático que lleva incorporado. Lo que le convierte en un sistema de gran fiabilidad.

En España todavía resulta una novedad y uno de los primeros en incorporar este sistema de diagnóstico-tratamiento en su consulta ha sido el doctor Santiago de la Rosa, médico, naturista, homeópata y acupuntor que tras doce años en la Clínica Ruber decidió patentizar a sus compañeros de profesión que las terapias no convencionales son también “científicas” ya que se puede medir y valorar todo tipo de parámetros. Y, de hecho, en su consulta se ayuda a la hora de realizar los diagnósticos clínicos de los más modernos sistemas electrónicos de diagnóstico, al igual que hace la medicina alopática sólo que adecuados a las terapias no convencionales (Naturismo, Homeopatía, Homotoxicología y Acupuntura). Esa es la razón por la que no ha dudado en incorporar a su centro el moderno sistema de diagnóstico cubano del que nos ocupamos en esta ocasión.

“El Bimet–nos empezaría explicando el doctor De la Rosa- es un sistema basado en la electroacupuntura que permite valorar cómo se encuentra cada uno de los meridianos del organismo encargados de canalizar los potenciales energéticos de cada órgano y víscera. Una cuestión importante porque cuando el sistema bioeléctrico del cuerpo se halla descompensado uno se encuentra mal y pueden aparecer disfunciones físicas más o menos graves. De ahí la importancia de equilibrar con acupuntura los flujos energéticos naturales a fin de impedir que el problema se manifieste en el cuerpo. En otras palabras,el Bimet efectúa un electrobiograma, es decir, un análisis del comportamiento bioeléctrico de los 12 órganos reconocidos por la Acupuntura China determinando cuáles se encuentran en estado de desequilibrio”. 

LA ELECTROACUPUNTURA

El principio básico del Bimet es, pues, el mismo que permitió desarrollar a partir de la segunda mitad del siglo XX los diversos métodos de diagnóstico energético actualmente existentes y que se basan en la medición bioeléctrica de los puntos de acupuntura. Por tanto, sólo quienes se empeñan en mirar hacia otro lado pueden ignorar que hoy existen en la literatura científica suficientes estudios que permiten concluir que:

1) Los puntos de acupuntura descritos en la Medicina Tradicional China tienen, efectivamente, características electrofisiológicas distintas de las zonas de piel anexas. Y,
2) Las diferencias de medición entre los distintos puntos de acupuntura obedecen a variaciones en la relación entre los meridianos y las funciones orgánicas relacionadas con ellos.

En suma, todos los métodos de diagnóstico energético hoy existentes parten de una verdad simple, evidente y contrastada: hay zonas de la piel en las que la resistencia al paso de una corriente de bajo voltaje es menor que en las zonas adyacentes. Y tales zonas son precisamente aquellas en las que hace miles de años la Medicina Tradicional China situó los puntos de acupuntura.

Cabe añadir que la medición eléctrica de esos puntos llevaría al desarrollo de la Electroacupuntura, especialmente a través de dos sistemas: la Electroacupuntura de Voll (EAV) y el Rydoraku japonés. Vamos a hablar de ello.

LA ELECTROACUPUNTURA DE VOLL (EAV)

Sería el médico alemán Reinhold Voll quien -en la década de los años cincuenta del pasado siglo XX- desarrollaría el sistema de diagnóstico que hoy lleva su nombre: la Electroacupuntura de Voll. Un sistema que permite medir con exactitud la energía de los puntos de acupuntura, cada uno de los cuales está relacionado con los distintos órganos y vísceras del cuerpo.

¿Y quién era Reinhold Voll? Pues alguien que inició sus estudios de medicina convencional el año 1930 en Hamburgo y, decepcionado con sus limitaciones -reflejadas en la muerte de su padre por lo que consideró un error médico y por sus propios padecimientos a consecuencia de un cáncer de vejiga que le obligó a tomar antibióticos para evitar las múltiples infecciones ocasionadas por una sonda vesical- decidió buscar nuevos caminos y respuestas al origen de la enfermedad. Ello le llevó a estudiar Acupuntura y a observar en su práctica diaria la gran mejoría que obtenía con ella en numerosas dolencias en las que no había conseguido nada con los métodos convencionales. Por fortuna no se contentó con constatar su eficacia sino que se empeñó en confirmar científicamente la realidad de los puntos y meridianos energéticos de los que hablaba la Medicina Tradicional China. Así que con la colaboración del doctor Werner –un ingeniero electrónico- construyó un aparato que iría siendo perfeccionado con el tiempo capaz de medir la corriente circulante en los puntos de acupuntura. Para ello se entrega al paciente un electrodo que sostiene con su mano formando así circuito con el aparato mientras el terapeuta coloca el otro electrodo en el punto de acupuntura deseado; se aplica entonces una corriente de bajo voltaje y el aparato mide la corriente circulante por ese punto. Y así, partiendo de una escala de medición estándar, se consigue conocer el estado energético del meridiano -y, por consiguiente, de los órganos y vísceras relacionadas- y saber cuál es el tratamiento más conveniente en cada caso dependiendo de si el paciente tiene exceso o déficit de energía. Y no sólo eso sino que permite medir también el efecto real tanto de los medicamentos como de los alimentos midiendo tras su ingesta el estado energético del paciente.

Voll, en suma, estableció un auténtico sistema de diagnóstico que permite evaluar el desequilibrio energético de los órganos antes de que se manifieste en forma de patología en el físico permitiendo actuar al terapeuta preventivamente.

Terminamos diciendo que Voll moriría a los 80 años y no precisamente a consecuencia del cáncer de vejiga que se le diagnosticó cuando tenía 45 a pesar de haberse tratado básicamente sólo con acupuntura.

EL SISTEMA RYDORAKU

Hay que decir que también los japoneses desarrollaron su propia variante. En la primera mitad del siglo XX algunos médicos orientales con formación médica occidental comenzaron también a estudiar los fundamentos de la Medicina Tradicional oriental desde el punto de vista científicoEn la Facultad de Medicina de la japonesa Universidad de Kyoto el profesor Kyugo Sasaguay otros colegas –especialmente el Dr. Yoshio Nakatani– decidieron evaluar la Acupuntura. En la primavera de 1950, midiendo la resistencia eléctrica de la piel en el cuerpo de pacientes con edema generalizado por nefritis, Nakatani descubriría que toda una serie de puntos poseían una electroconductividad más alta que en el área circundante. Puntos que se distribuían por el lado medio del pecho y atravesaban el abdomen y la parte interna de las extremidades inferiores hasta llegar a la planta del pie, de forma simétrica en el lado derecho e izquierdo del cuerpo. Este descubrimiento le llevaría a estudiar luego cuidadosamente el fenómeno en decenas de pacientes con enfermedades renales observando un patrón similar que coincidía siempre con el trayecto del canal clásico de riñón de la Medicina Tradicional China. También constató que el fenómeno de electroconductividad no se presentaba en sujetos sanos sino sólo en aquellos que padecían una enfermedad renal. Pudo así concluir que esos puntos electropermeables, detectables con claridad a 12 voltios y 200 microamperios, aparecen en la piel como respuesta del organismo a una enfermedad. Por eso les llamó Puntos Reactivos Electropermeables o Ryodoten. Nakatani observó luego que esos puntos estaban unidos entre sí con una línea de manera muy similar a la descrita clásicamente para el canal del riñón.

Patrones semejantes fueron descubiertos al medir a otros grupos de pacientes. Comenzando con aquellos que presentaban alguna enfermedad de pulmón, hígado, etc. Encontraría así en total 12 líneas de Puntos Reactivos Electropermeables en respuesta a una condición patológica de los órganos internos con un recorrido simétrico bilateral. A las líneas de interconexión entre los Puntos Reactivos Electropermeables se las denominaría líneas de buena electroconductividadque eslo que en japonés significa Ryodoraku.

En cuanto a la capacidad de diagnóstico del método Ryodoraku puede decirse que es complementario del de Electroacupuntura de Voll ya que mientras éste se centra en el estudio de los órganos el primero logra una estimación global de la energía en cuanto a cantidad y distribución en el organismo.

Y MÁS…

Cabe añadir que a partir de ambos sistemas se realizaron luego importantes estudios que han ido avalando los postulados de la electroacupuntura como sistema de diagnóstico y tratamiento. Los doctores Tsuneo Kobayashiy K. Sugimoto, por ejemplo, encontraron -utilizando el sistema Ryodoraku- diferencias en la medición de los lados derecho e izquierdo en pacientes con cáncer.

Posteriormente, en 1985, S. G. Sullivan y sus colegas de la UCLA School of Medicineinformaron en The American Journal of Acupuncture de que los pacientes con cáncer de pulmón diagnosticado por rayos X presentaban baja conductividad eléctrica en los puntos del meridiano del pulmón.

Rosemblatt, por su parte, halló diferencias en la conductividad eléctrica del punto 7 del meridiano de corazón (C7)haciendo variar la frecuencia cardiaca pero también demostró la condición inversa: la frecuencia variaba estimulando el punto de acupuntura.

María Reichmanis y sus colaboradores comunicaron que la impedancia (relación entre la tensión alterna y la intensidad de la corriente producida medida en ohmios) entre dos puntos del meridiano del corazón era más baja que entre dos puntos adyacentes pero no pertenecientes al meridiano.

El rumano Constantin Ionescu-Tirgoviste evaluó los potenciales eléctricos de ciertos puntos de acupuntura en diabéticos para concluir que existía una diferencia de potencial eléctrico significativa entre los distintos grupos de control. Según explicó, elexceso de energía venía indicado por la baja resistencia o alto potencial eléctrico. En cambio, una deficiencia de energía podía deducirse de los hallazgos inversos: resistencia elevada o potencial disminuido.

Pero no sólo se han evaluado mediciones con problemas físicos. Los doctores Julia J. Tsueiy Fred K. Lam-de la Universidad de Hawai- tienen publicados decenas de informes estableciendo la correspondencia entre las lecturas con el sistema de Voll y distintos problemas psicológicos.

En resumen, del análisis de las experiencias realizadas hasta el momento -las anteriores y muchas otras- se puede concluir, entre otras cosas, que:

-La especificidad eléctrica de los puntos de acupuntura es un índice biofísico que puede ilustrar y demostrar la existencia objetiva del sistema de meridianos.

-En todos los casos de experimentos realizados en condiciones rigurosas la diferencia estadística es significativa, tanto para resistencia como para potencial eléctrico.

-La investigación en animales arroja los mismos resultados que en los humanos. Un grupo de investigadores del colegio médico de Lanznou encontró 251 puntos de baja resistencia eléctrica en los monos, distribuidos de idéntica manera que en los humanos. Los perros tienen 149 puntos, según los investigadores del colegio médico de Anhui. En conejos y ratas también se encontraron los puntos de baja resistencia eléctrica. Krueger utilizó tres clases de detectores para estudiar los puntos en los caballos y Wheeler en la oveja. Finalmente, Klide comunicó su hallazgo de puntos de baja resistencia en porcinos y Niboyet en insectos.

-Cuando hay cambios patológicos en algún órgano también varía la resistencia cutánea en los puntos y meridianos correspondientes, tal y como demuestra la experimentación en animales y la observación en humanos.

-Después de tratamientos conAcupuntura o Moxibustión se producen cambios en la situación eléctrica de los puntos de acupuntura lo cual resulta especialmente significativo para analizar los resultados de ambas terapias.

BIMET: SUMA DE CONOCIMIENTOS

Llegados a este punto hay que explicar que dos investigadores cubanos, la física Juana M. Raíz –investigadora titular del Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba- y el ingeniero Eduardo Delgado decidieron aprovechar toda la investigación realizada hasta entonces en el campo de la Electroacupuntura y sus conocimientos en sistemas matemáticos y electrónicos así como la experiencia de expertos acupuntores para dar un paso más y crear un aparato informatizado que permitiera al terapeuta un diagnóstico rápido y efectivo para tratar múltiples enfermedades. El resultado de ese esfuerzo es el sistema llamado Bimet. Un sistema no sólo de coste muy inferior a cualquiera de los métodos de diagnóstico electrónico convencionales sino que además cuenta con la ventaja de que se enmarca en el ámbito de la medicina preventiva ya que localiza los desórdenes energéticos antes de la aparición de los síntomas y de la enfermedad.

Desde esta perspectiva es evidente que la incorporación del Bimeten el Sistema Nacional de Salud permitiría realizar diagnósticos preventivos –incluso de forma masiva en grupos poblacionales aparentemente sanos- lo que minimizaría las pruebas, análisis y medicamentos que suelen necesitarse en fases posteriores cuando la enfermedad ya se ha manifestado Ello supondría menores costes de atención hospitalaria y mejores resultados en el cuidado de la salud. En suma, un ahorro sanitario del que por cierto anda enormemente necesitado nuestro país.

Para el doctor Santiago de la Rosa es obvio que la mayoría de nosotros no somos conscientes de esa pérdida gradual de energía que puede conducirnos a la larga a la enfermedad y cuyo control, sin embargo, tanto podría hacer por nuestra salud: “Todos –nos diría- perdemos con los años carga energética; por el estrés, la alimentación, las emociones… Y lo que deberíamos hacer es recargarnos periódicamente de forma preventiva lo mismo que recargamos la batería del móvil. Porque al hacerlo nos equilibraríamos y nos encontraríamos mejor. Toda persona que es sometida por primera vez a un tratamiento de acupuntura siente un aumento de su tono vital,  que posee más energía. Y eso es señal de que su salud comienza a mejorar”.

Claro que la prevención no deja de ser para nosotros más que un concepto del que no solemos hacer caso. Lo habitual es que acudamos al terapeuta o al médico sólo cuando la enfermedad está en curso.

DIAGNÓSTICO

Hay que agregar que el Bimetpermite incluso hacer diagnósticos de trastornos multiorgánicos ya que es capaz de detectar enfermedades complejas y hasta tres niveles de fallos en los sistemas biológicos. Además sugiere al médico -alópata o alternativo- el tratamiento más eficaz para ayudar en la recuperación del paciente.

El sistema, en su aplicación, es bien sencillo como nos explicaba el doctor Santiago de la Rosa en su consulta: “El paciente sólo tiene que asir con su mano el polo negativo, un tubito de cobre por donde pasa la electricidad, mientras el terapeuta aplica el polo positivo –que tiene un puntal retráctil- en cada punto de acupuntura de los meridianos. Uno a uno. Basta una simple presión con él en cada punto para medir su nivel de energía. Esa información pasa automáticamente al aparato que la registra. Y así se hace en los doce meridianos de la zona derecha del cuerpo y en los 12 de la izquierda. Conocemos así la energía de todos los órganos y vísceras relacionados:  intestino grueso, intestino delgado, pulmones, pericardio, corazón, riñón, bazo-páncreas, hígado, vesícula biliar, vejiga, estómago… Añadiré que a veces se da el caso de que existe un canal en plenitud de energía mientras su paralelo está “vacío”. Se constata entonces la existencia de un desequilibrio energético. También puede hacerse tomando el pulso pero lo bueno de esta técnica es que lo ves de inmediato reflejado en la pantalla. Es más, con los datos que nos aporta el ‘Bimet’ podemos incluso relacionar las emociones del enfermo con el diagnóstico y con la ley de los cinco movimientos de la Medicina Tradicional China: hígado-ira y cólera, pulmón-tristeza, bazo-páncreas-preocupaciones, riñón-miedo, corazón-alegría”.

Una vez definidos los meridianos que tienen un funcionamiento desequilibrado -por exceso o defecto de energía- el diagnóstico final permite una mejor orientación al médico para lograr un tratamiento óptimo. Además, el Bimetestablece un diagnóstico de acuerdo con los principios de la medicina convencional en base a un algoritmo que calcula la variabilidad del ritmo de los sistemas simpático y parasimpático de nuestros órganos, algo que ciertamente no extraña a Santiago de la Rosa: “Cuando una persona se desequilibra emocionalmente (tristeza, angustia, estrés, miedo….) queda afectado el sistema nervioso central y, por ende, el sistema simpático y el parasimpático. Piénsese que por los nervios viajan impulsos eléctricos que afectan a los órganos y vísceras, y que cada uno de ellos tiene una carga producida por los potenciales de membrana del conjunto de sus células. Desde la piel, desde los puntos de acupuntura, ese desequilibrio se puede medir mediante el Bimet”.

TRATAMIENTO

Como decimos, una vez realizado el diagnóstico el propio software del Bimet propone el tratamiento a seguir, sugerencia terapéutica que complementa el conocimiento que el médico tiene sobre la casuística personal de cada paciente y que lo configura como un todo único e irrepetible. En cualquier caso, la responsabilidad final del tratamiento es -como apunta el doctor de la Rosa- del médico: “El aparato sugiere unas posibilidades que puedes seguir o no. Las máquinas están para ayudar, no para determinar sin más un tratamiento. No reemplaza el historial clínico ni la experiencia del médico. Cuando un terapeuta no conoce bien a su paciente es difícil que pueda sugerirle un tratamiento que le ayude a curarse. Es verdad que la experiencia de miles de años de tratamiento han dado lugar a ese software pero cada persona es un mundo aparte. Los casos que se ven en consulta, con todas sus variantes, no están todos en los libros. De hecho, pocas personas tienen el cien por cien de las definiciones de una enfermedad; siempre hay alguna variación. Tenemos una psique que piensa diferente en cada persona, un sistema inmunitario individualizado, etc. Y el terapeuta debe tratar el conjunto de todo esto. Si la medicina no fuera en realidad un arte, el ‘arte de curar’, no habría tantos enfermos rebotados”.

Debemos agregar que el Bimet analiza nueve sistemas: digestivo, renal, genitourinario y ginecología; hígado, bazo, páncreas y sistema endocrino metabólico; sistema nervioso y enfermedades psíquicas; ojos, garganta, nariz y oído; afecciones de la piel; sistema respiratorio; sistema cardiovascular; algias y sistema osteomuscular). Y escoge el tratamiento en función de que se requiera estimular o dispersar la energía que recorre cada uno de los meridianos permitiendo al médico seleccionar el tratamiento en función de sus síntomas ya que tiene recogidas las experiencias terapéuticas en el tratamiento de 615 patologías diferentes.

Según los investigadores cubanos, la falta de energía en los meridianos suele deberse a la existencia de campos de interferencia que anulan las ondas naturales siendo ello la causa del dolor y de distintas patologías. Y al equilibrar la energía en los puntos de acupuntura lo que se hace es llevar a la zona una señal de mayor frecuencia que elimina los campos de interferencia. El tiempo e intensidad de aplicación determinará que el barrido del campo de interferencia sea completo o no.

El Bimet, pues, es útil para los terapeutas de todas las especialidades energéticas: Acupuntura, Digitopuntura, Laserpuntura, Electroacupuntura, Cromoterapia y Moxibustión.

Sólo nos resta comentar que la Electroacupuntura –que fue ya usada en la antigua Unión Soviética para evaluar el estado físico de los cosmonautas de la estación orbital MIR y enviar sus datos al Centro de Control en tierra para su valoración médica- permite conocer también, por biorresonancia, el impacto real de un determinado medicamento o alimento en la salud de un paciente. Basta colocar en un dispositivo habilitado al efecto el fármaco o el alimento a fin de que forme parte del circuito establecido con el paciente para medir de inmediato si la aportación energética del producto contribuye a su mejoría o si, por el contrario, le puede resultar perjudicial.

En fin, son muchas más las posibilidades del Bimet: desde facilitar la medición energética de los chakras hasta efectuar un diagnostico o tratamiento de microsistemas como la espina dorsal, la lengua, el aurículo, el iris… Su campo de acción es tan amplio como el de la propia Medicina Tradicional China ya que su uso está destinado a solucionar los bloqueos energéticos que subyacen en el desarrollo de cualquier enfermedad por lo que es evidente que este aparato puede convertirse en un recurso terapéutico de primera magnitud para cualquier médico.

Antonio F. Muro. 

Este reportaje aparece en
60
Abril 2004
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