El virus Zika y las nuevas mentiras de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha vuelto a poner al mundo en alerta advirtiéndole de un peligro que puede provocar millones de infectados si no reacciona y lo ataja a tiempo; es decir, lo mismo que hizo en su día con los priones -que se supone causan la llamada Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y llevó al sacrificio masivo de millones de vacas-, con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), con la gripe aviar, con la gripe porcina, con la gripe A achacada al virus H1N1 y con el virus del ébola, advertencias que no se cumplieron en ningún caso. Así que ahora el peligro mundial es el virus zika que transmite un peligrosísimo mosquito ante el que la sociedad debe reaccionar de inmediato. ¿Cómo? Pues de la misma manera que siempre: poniendo ingentes cantidades de dinero al servicio y disfrute de quienes pueden salvarnos de tan atroz peligro. Y nuestros acríticos políticos, médicos y periodistas ¡han vuelto incomprensiblemente a morder el anzuelo!  

La alerta internacional sobre el virus zika la emitió oficialmente el Comité de Emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) invocando el Reglamento Sanitario Internacional de 2005 a petición de la Directora General del organismo, Margaret Chan, tras una teleconferencia que tuvo lugar el pasado 1 de febrero y ser «informados» sus miembros de que el virus actuaba ya en numerosos países del continente americano. Reunión en la que se dijo además a los asistentes que se había «asociado» el virus a varios casos de microcefalia y trastornos neurológicos -como el Síndrome de Guillain-Barré- en Brasil, Francia, Estados Unidos y El Salvador así como en la Polinesia francesa. Datos ante los cuales algunos de los asistentes pidieron a Margaret Chan que se determinase no ya la «asociación» si no si realmente existe «relación de causalidad» entre el virus del zika y esas patologías. En otras palabras, si realmente el virus del zika es la causa de tales enfermedades en los afectados. Duda a pesar de la cual se acordó «tomar medidas enérgicas a fin de reducir el número de casos de infección por el virus del zika, especialmente entre las embarazadas y las mujeres en edad fértil».

En suma, aun sin confirmarse si el virus zika es responsable de tales casos se optó por combatirlo de inmediato y evitar su contagio afirmando algunos responsables de la OMS de forma absolutamente gratuita que de lo contrario podrían infectarse rápidamente cuatro millones de personas. Llegando el actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a anunciar que en su país podían llegar a infectarse en unos meses  600.000 personas; de hecho el Ministerio de Salud colombiano emitió una circular en la que decía: «En consideración con la fase en la que se encuentra la epidemia (del virus zika) y el riesgo existente se recomienda a todas aquellas parejas habitantes del territorio nacional no embarazarse durante esta fase, que puede ir hasta el mes de julio de 2016″. Aconsejando por su parte el viceministro de Salud de El salvador Eduardo Espinoza a las mujeres en edad fértil que evitasen quedarse embarazadas hasta al menos 2018.

Advertencias que pronto haría suyas en buena medida los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) –Centros para el control y prevención de enfermedades-  y su homólogo en el viejo continente, el

European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) –Centro europeo para la prevención y el control de enfermedades- desaconsejando a las mujeres embarazadas viajar a zonas con presencia de mosquitos transmisores del virus zika. Es más, la Organización de Naciones Unidas (ONU) recomendó que se pusieran métodos anticonceptivos a disposición de las mujeres de las zonas afectadas y se autorizase el aborto a las que se infectaran. Y todo ello, insistimos, sin confirmarse que el virus zika fuera el responsable de las patologías citadas.

 UNA ALERTA DISPARATADA

 ¿Cómo es posible tamaño dislate? ¿Cómo sin datos fiables de la causa de tales patologías ha podido volverse a decretar una alerta sanitaria mundial? ¿Hay datos al menos que avalen que el virus del zika tiene algo que ver con ellas? ¿Está constatado que puede provocar microcefalia en recién nacidos? Es más, ¿qué se sabe del mosquito que se asegura lo transmite? Pues no es fácil saberlo porque una búsqueda superficial de artículos científicos tanto en las hemerotecas como en Internet demuestra que salvo en unas pocas revistas especializadas no se habla de ese virus antes de 2015. Y lo que se dice en ellas no indica que sea especialmente peligroso. ¿Y entonces? ¿Se trata de una mutación natural del virus? ¿Quizás de un virus genéticamente alterado? ¿Qué se sabe en definitiva de él?

Hemos recurrido para saber más a la American Type Culture Collection (ATCC), organización privada sin ánimo de lucro que desde hace décadas se dedica a la adquisición, autentificación, producción, conservación,  desarrollo y distribución de microorganismos estándar de referencia, líneas celulares y otros materiales para la investigación y el desarrollo en cuyas bases de datos hemos encontrado dos datos interesantes:

1) El virus del zika se aisló por primera vez en 1947 apareciendo en la sangre de monos Rhesus originarios de Uganda; y

2) El organismo que aisló el virus y lo depositó en el citado biobanco fue la Fundación Rockefeller; ésta fue pues quien lo registró (y no la que lo patentó como algunos dicen).

Cabe añadir que según ese organismo privado el zika es un flavivirus de la familia Flavivirida, conocida por ser considerada responsable de enfermedades como la fiebre amarilla, el dengue, la chikunguña o «artritis epidémica chikunguña», la encefalitis japonesa y la Fiebre del zika. Achacándose las mismas concretamente al mosquito Aedes Aegypti originario de África aunque hoy se halla en regiones tropicales y subtropicales de otras zonas del mundo. Ahora bien, hasta 2015 todas esas enfermedades se reportaron solo en África y Asia meridional luego, ¿cómo se explica que de pronto haya una gigantesca epidemia que asola el continente americano? Porque según la Organización Panamericana de la Salud se ha detectado ya en 18 países -Barbados, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, la Guayana Francesa, Haití, Honduras, Martinica, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, Surinam y Venezuela- y dos islas independientes: las de Guadalupe y San Martín. Llegando a mediados de febrero a 34 según la OMS.

Es más, hasta ahora el virus del zika provocaba síntomas leves que se manifestaban unos días después de la picadura -fiebre no muy alta y erupción cutánea- y solo en algunos casos raros conjuntivitis, cansancio, dolores musculares y articulares. De hecho a finales de octubre de 2013 hubo un brote en la Polinesia Francesa con unos 10.000 casos entre los que se detectaron 70 graves ya que los infectados manifestaron leucopenia -disminución de leucocitos en sangre- y meningoencefalitis. Solo que 70 casos entre 10.000 apenas supone un 0,7%.

En suma, es evidente que el contagio por el virus del zika jamás ha sido considerado un problema grave… hasta ahora. Y desde luego nunca se le relacionó con una posible microcefalia en los recién nacidos que es lo que ha disparado ahora las alarmas internacionales.

 LA MICROCEFALIA

 ¿Y qué es la microcefalia? Pues como su propio nombre indica un desarrollo de la cabeza menor del normal, algo que acaece cuando el feto está gestándose mientras otras tiene lugar en los primeros años de vida. Se trata de una patología muy poco común -en Estados Unidos, por ejemplo, afecta a entre 2 y 12 bebés nacidos vivos de cada 10.000- que básicamente se achaca a causas genéticas; de hecho se la llama Microcefalia primaria hereditaria (MCHP por sus siglas en inglés) y se debe a la alteración de cuatro genes (2). Hablándose de MCPH1 si codifica la proteína microcefalina, de MCPH3 si codifica la proteína CDK5RAP2,  de MCPH5 si codifica la proteína ASPM y de MCPH6 si codifica la proteína CENPJ. Se sugiere así que la microcefalia es la consecuencia final de un proceso de neurogénesis deficiente en el epitelio neurogénico. Ahora bien, ¿puede el virus del zika ser responsable -directo o indirecto- de ello? Porque nadie -que sepamos- había correlacionado tal posibilidad. Al menos antes de que la OMS alertara de tal posibilidad. Y  no deja de ser llamativo que en cuanto alguien incidió en ello apareciera un grupo de investigadores de Liubliana (Eslovenia) anunciando que habían «probado» la relación entre el virus del zika y la microcefalia. Lo anunció en oportuna rueda de prensa una investigadora del Instituto de Patología de la Facultad de Medicina de Liubliana, Mara Popovic, afirmando que había aislado el virus en las neuronas cerebrales del embrión de una mujer que se había contagiado en un viaje a Brasil al comienzo de su gestación. Solo que aun admitiendo que fuera así la localización de ese virus en las neuronas del feto no demuestra que éste fuera la causa de la microcefalia. Virus famosos como el H5N1 -presunto responsable de la gripe aviar- y el virus del Epstein-Barr -el virus del herpes- también han sido aislados en  neuronas de personas enfermas con los trastornos neurológicos irreversibles que se les achacan (3, 4) pero hasta hoy nadie ha establecido con certeza la conexión causa-efecto.

Y otro tanto acaece en el caso que nos ocupa: nadie ha relacionado con certeza el virus del zika con la microcefalia. No negamos que pueda ser así… pero no se ha demostrado. Y no deja de ser llamativo el hecho que el número de casos de microcefalia entre los infectados  por el zika sea ¡insignificante! Tanto que las autoridades sanitarias jamás se habían percatado hasta ahora de ello. ¿Cómo es posible? Porque hablamos de un virus que se conoce desde hace casi un siglo. A fin de cuentas los virus de la familia Flaviviridae han sido relacionados con una inflamación transitoria del encéfalo… pero no con la microcefalia

 PRESUNTO ORIGEN DE LA ACTUAL «EPIDEMIA»

 Si asumimos lo que se cuenta el «punto cero» de desarrollo de la presunta epidemia que nos asola hoy es  Brasil, país en el que a finales de enero se aseguraba que los casos de recién nacidos con cabezas anormalmente pequeñas llegó a subir en solo una semana un 14% llegando su número hasta 4.180. Sin embargo el diario Daily Mail se hacía eco en su edición del 28 de Enero de una noticia de Associated Press según la cual tras analizar inicialmente los médicos y bioquímicos moleculares 732 de esos 4.180 casos sospechosos de microcefalia comprobaron pronto que solo 270 podían quizás serlo descartando sin más los otros 462. Y al final el propio Ministerio de Salud brasileño anunció que solo en seis de esos 270 casos se pudo localizar el virus (5). Apenas 6 casos de infección entre 270 posibles casos de microcefalia. ¿Cómo puede pues alegarse que el zika es la probable causa de tal patología? ¿Cómo siguen los medios de comunicación asumiendo acríticamente tamaño dislate? ¿Qué está pasando? ¿Qué hay detrás de todo este sinsentido?

Pues bien, todo indica que este caso empieza cuando en 2012 se puso en marcha en Brasil un singular experimento genético. Resulta que el 7 de julio de ese año se inauguró en la ciudad de Juazeiro (Bahía, Brasil) una biofábrica de la Organización Social Moscamed en la que semanalmente se crían medio millón de mosquitos Aedes aegypti genéticamente modificados por una compañía denominada Oxitec. ¿Y con qué fin? Pues con la singular idea de soltar esta variedad de mosquitos macho genéticamente modificados para no poder tener crías  -patentados como OX513A- a fin de satisfacer el afán reproductor de las hembras y lograr así que la población de insectos disminuyera  y, con ello, la expansión del dengue, enfermedad que éstos también transmiten (como antes adelantamos el dengue lo provoca un virus de la familia Flaviviridae). Un experimento que no tuvo el más mínimo éxito.

Hablamos de una operación de biotecnología desarrollada el año 2002 en Gran Bretaña por Oxitec en cuyos laboratorios se inyectó en huevos de esos mosquitos una microinyección de DNA con dos genes: uno para producir una proteína que impidiera a sus crías llegar a la edad adulta y cuya expresión sería controlada por el antibiótico tetraciclina y otro para poder identificarlos bajo una luz específica. ¿Y quién es el dueño de Oxitec? Pues se trata de una empresa que forma parte de Intrexon, corporación líder en bioingeniería genética que financia la Fundación Bill y Melinda Gates y cuyo curioso lema es Un mejor mundo a través de un mejor ADN. Sin comentarios.

Pero sigamos: el primer foco infeccioso del zika -que se supone causa la microcefalia- se detectó en Natal -capital del estado de Río Grande del Norte situado en la costa noroeste atlántica brasileña- que se halla a 900 kilómetros de Juazeiro, localidad en la que se liberaron los mosquitos genéticamente modificados. La OMS alega que un mosquito del género Aedes no puede volar de media más de 400 metros seguidos y es pues improbable que los mosquitos genéticamente modificados pudieran llegar hasta Natal pero obvia que hoy éstos pueden desplazarse en el interior de coches, camionetas y trenes. Luego negar sin más la posibilidad es absurdo. Además la revista PLOS Neglected Tropical Diseases informó en julio de 2015 de la liberación de millones de mosquitos genéticamente modificados para reducir la propagación del dengue en el país en la ciudad brasileña de Piracaiba… y en ella se han detectado ya numerosos casos de infección por el virus zika. Cabe agregar que tanto en Brasil como en las zonas en las que se ha observado la expansión del virus en otros países hay llamativas analogías con los lugares en los que se liberaron los mosquitos transgénicos.

Lo importante en todo caso es que el experimento fue un fracaso por lo que resulta inexplicable que gobernantes de otros países -¿al servicio de quién están realmente- hayan expresado ahora su intención de utilizar mosquitos genéticamente modificados «para luchar contra la  plaga del zika”. El primero de ellos Panamá que pretende hacerlo de inmediato. Y a continuación China que ya ha anunciado un programa piloto para reducir la población de Aedes aegytpi si bien en este caso liberando mosquitos infectados con la bacteria wolbachia a fin de impedir también su reproducción. Es más, Colombia también desarrolla un programa para liberar mosquitos que transmiten la bacteria wolbachia, proyecto que corre a cargo del Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Antioquía.

Y por si fuera poco, en una incalificable huida hacia adelante, la propia OMS decidió avalar oficialmente el pasado 16 de febrero el uso de mosquitos genéticamente modificados para acabar con los silvestres dándole igual que sus resultados no hayan sido los esperados y que ello pueda tener consecuencias posteriores no deseadas en la fauna tropical.

 ABUSO DE INSECTICIDAS

El fracaso de los mosquitos genéticamente modificados ha hecho que algunos otros países hayan optado por usar masivamente insecticidas para destruirlos. Como Brasil., país que actualmente es el mayor consumidor mundial de plaguicidas según un informe publicado por The Rio Times (6) en el que puede leerse: «El uso de pesticidas en Brasil creció más de un 162% entre 2000 y 2012 según el último informe de la Asociación Brasileña de Salud Colectiva (ABRASCO)». Según esta entidad la agricultura brasileña compró solo en 2012 más de ¡823.000 toneladas de plaguicidas! Denunciando que «22 de los 50 principales ingredientes activos utilizados en los plaguicidas usados en Brasil están hoy prohibidos en la mayoría de los países”. De ahí que la agencia Reuters publicara el 19 de mayo de 2015 esta noticia: «Fiscales de Brasil reclaman 16 millones de dólares a los fabricantes de plaguicidas” (7). Y tienen razón: algunos de los ingredientes utilizados en los pesticidas que se usan en Brasil están prohibidos en muchos países. Son entre otros los llamativos casos de la atrazina y el metolacloro. Tal es lo que dice un estudio publicado el 1 de julio de 2011 en Environmental Health Perspectives con el título Los biomarcadores urinarios: exposición prenatal a la atrazina”: “La presencia en los plaguicidas de niveles cuantificables de atrazina y del metabolito específico atrazina se asocian con una restricción del crecimiento fetal (…) y provocan una menor circunferencia de la cabeza en los recién nacidos (…) La circunferencia de la cabeza también se asocia inversamente con la presencia del herbicida metolacloro” (8).

Ha leído usted bien: según ese trabajo la atrazina y el metolacloro, ingredientes de muchos de los pesticidas utilizados en Brasil, se ha asociado a la aparición de microcefalias. Y siendo así los casos de microcefalia pueden estar siendo provocados por los plaguicidas; incluidos los que se están usando para combatir los mosquitos que transmiten el zika. ¿Es pues la supuesta epidemia de zika una mera estrategia para ocultar que los provocan los pesticidas?

 EL NEGOCIO DE LAS VACUNAS

 La alarma sanitaria está asimismo sirviendo para aumentar uno de los más gigantescos negocios farmacéuticos de nuestros días: las vacunas. La OMS reconoce de hecho que hay al menos quince compañías que trabajan ya en el desarrollo de vacunas para evitar los efectos del zika. Dos de ellas en fase muy avanzada de desarrollo: una elaborada en los Institutos Nacionales para la Salud (NIH por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y la otra por la biotecnológica india Bharat Biotech con sede en Hyderabad. Bueno, esta última trabaja en realidad con dos vacunas de las que una está ya probándose en animales (9). «Creemos tener ventaja pionera en el desarrollo del ZIKAVAC -afirman abiertamente- y probablemente seamos los primeros en registrar en el mundo una patente global de vacuna para el zika».

¿Una empresa hindú? Pues sí. Bharat Biotech -compañía que recientemente lanzó una vacuna contra el rotavirus de la diarrea- tiene ya registradas cerca de medio centenar de patentes y ha distribuido más de 3.000 millones de dosis de diferentes vacunas a 65 países. ¿Le parece inaudito? Pues no se lo parecerá tanto cuando sepa que esa empresa farmacéutica india la sostiene económicamente ¡la Fundación Bill y Melinda Gates! (10); la misma que financia Intrexon, propietaria de la empresa Oxitec que ha desarrollado y patentado los mosquitos transgénicos de la variedad OX513A.

Claro que igualmente inaudito resulta saber que Oxitec afirma que su experimento fue un éxito y la liberación de sus mosquitos genéticamente modificados redujo entre un 80% y un 90% la población de mosquitos en las zonas del experimento cuando según documentados informes de Edward Hammond, de la llamada Red del Tercer Mundo y de GeneWatch -primera y única revista estadounidense dedicada a las consecuencias sociales, éticas y ambientales de la biotecnología- la realidad es muy distinta. GeneWatch asevera en un informe publicado en 2015 que la supuesta disminución de mosquitos no se ha probado pudiendo los mismos haberse trasladado simplemente a zonas aledañas. Alega asimismo que ya en las Islas Caimán la técnica demostró ser muy ineficaz porque se usaron 2.800.000 millones de mosquitos a la semana para combatir una población silvestre de apenas 20.000 mosquitos y aun así lo único que se constató es que hubo un claro aumento de la población de mosquitos en las zonas vecinas.

 UNA ALARMA INJUSTIFICADA

 Los datos y hechos aquí expuestos avalan en definitiva la tesis de que la nueva alarma sanitaria activada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)  no se justifica. Para empezar, el virus del zika no va a expandirse fuera de las zonas tropicales. Y en el caso de que así fuera solo está constatado que su infección sería leve. En cuanto a la aseveración de que puede provocar microcefalias no se ha probado; ni siquiera por parte de los mosquitos genéticamente modificados. Como no se ha probado que éstos sean capaces de erradicar de una zona a los mosquitos silvestres. Y tampoco se ha probado que una vacuna -la que sea- pueda evitar el contagio por el virus del zika o sus efectos adversos; ni siquiera que los palie en caso de contagio. Lo único que sí parece probado es que los casos de microcefalia pueden estarlos provocando los plaguicidas que de forma masiva se están utilizando para matar mosquitos sin que a la población se la esté avisando del peligro. Y eso sí que sería manifiestamente criminal. Como parece estar probado que esta nueva alarma sanitaria internacional va a enriquecer aún más a algunas compañías farmacéuticas a costa de la salud y la vida de millones de personas. Lo cual solo es posible porque las agencias internacionales que se supone velan por la salud de la ciudadanía, los gobiernos, los colegios médicos, las asociaciones científicas y los medios de comunicación parecen ser hoy incapaces de contrastar los datos y las informaciones que les llegan y ver si cuentan con respaldo científico. Es pues necesario que los ciudadanos de a pie demos un paso al frente en la adquisición de conocimiento, aprendamos a discriminar el flujo de información, comencemos a pensar de manera crítica e independiente y nos enfrentemos a quienes nos toman por ingenuas cobayas.

 Arthur Blair
(Doctor en Bioquímica y Biología Molecular)

Recuadro:


Referencias bibliográficas

 (1) G. W. Dick, S. F. Kitchen & A. J. Haddow. Zika Virus. I. Isolations and Serological Specificity.  Transactions of the Royal Society of Tropical  Medicine and Hygiene 46: 509-520, 1952. PubMed: 12995440

(2) C. G. Woods, J. Bond, W. Enard & J. Hum Gene. Autosomal recessive primary microcephaly (MCPH): a review of clinical, molecular and evolutionary findings. American journal of Human Genetics. 2005 May;76(5):717-28. Epub 2005 Mar 31. Review.

(3) Hem Chandra, Jha, Devan Mehta, Jie Lu, Darine El-Naccache, Sanket K. Shukla, Colleen Kovacsics, Dennis Kolson, Erle & S. Robertson. Gammaherpesvirus Infection of Human Neuronal Cells. mBio, 2015; 6 (6): e01844-15 DOI: 10.1128/mBio.01844-15.

(4) Haeman Jang, David Boltz, Katharine Sturm-Ramírez, Kennie R. Shepherd, Yun Jiao, Robert Webster & J. Richard. Smeyne Highly pathogenic H5N1 influenza virus can enter the central nervous system and induce neuroinflammation and neurodegeneration. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America NAS 2009 106 (33) 14063-14068; published ahead of print August 10, 2009, doi:10.1073/pnas.0900096106

(5) http://www.dailymail.co.uk/news/article-3419738/Brazil-270-4-120-suspected-microcephaly-cases-confirmed.html

(6) http://riotimesonline.com/brazil-news/rio-politics/brazil-is-largest-global-consumer-of-pesticides-shows-report/#

(7) http://uk.reuters.com/article/brazil-farming-pesticides-idUKL1N0Y928120150518

(8) http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21367690

(9) http://www.abc.es/sociedad/abci-zikavac-posible-vacuna-contra-zika-esta-probando-animales-201602031744_noticia.html

(10) http://www.gatesfoundation.org/How-We-Work/Quick-Links/Grants-Database/Grants/2015/06/OPP1106905

Este reportaje aparece en
191
Marzo 2016
Ver número