Europa aprueba la utilización terapéutica de plantas en el tratamiento de niños

La Fitoterapia es una importante herramienta en el tratamiento de las patologías pediátricas y por eso la Agencia Europea del Medicamento (EMA) acaba de publicar la relación de plantas y dosis que los pediatras pueden utilizar en niños. Una decisión positiva pero a todas luces insuficiente porque se han excluido muchas otras que tienen acreditada eficacia. Así lo piensa la doctora Gemma Baulies Romero, pediatra, médico homeópata y presidenta de la Asociación de Pediatría Natural (Pedinatur) quien lamenta que no se tengan además en cuenta otras terapias naturales e inocuas constatadamente útiles -como la Homeopatía- en el tratamiento de las dolencias infantiles. Es más, no es partidaria de la vacunación indiscriminada y así lo manifiesta abiertamente.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha dado recientemente a conocer la lista de preparados farmacéuticos a base de plantas que pueden ser utilizados en el ámbito pediátrico, relación enormemente restrictiva elaborada a partir de las “evidencias científicas” que le ha parecido bien asumir -no todas- despreciando lo que la sabiduría tradicional ha aportado a lo largo de los siglos. Una decisión que a pesar de su carácter restrictivo ha sido sin embargo bien recibida por organizaciones como la Asociación de Pediatría Natural (Pedinatur) o el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) que la consideran “un paso adelante aunque sea insuficiente” porque supone “un acercamiento oficial de la Fitoterapia a los consultorios pediátricos” y porque además proporciona “certeza sobre las dosis a utilizar y sobre la eficacia y seguridad de muchas plantas capaces de actuar en niños sin temer los efectos secundarios propios de los fármacos de síntesis”. Estando entre las plantas cuya eficacia y seguridad en la población infantil se aseguran la caléndula –indicada para las contusiones-, el hamamelis -para las afecciones de la piel- o el plántago -para el estreñimiento-. Decisión que se produce en un momento en que amplios sectores sociales se muestran cada vez más convencidos de la necesidad de buscar en las terapias naturales soluciones a las dolencias de todo tipo -especialmente para los niños- dada su eficacia y ausencia de efectos secundarios. De hecho dos de cada tres pediatras españoles -el 68% según una encuesta de INFITO hecha en 2011 entre 630 especialistas- recomienda ya preparados con plantas medicinales; confirmando un 59% que los propios padres demandan cada vez más este tipo de productos.

Se trata pues de un sector en alza. Según el Libro Blanco de los Herbolarios y las Plantas Medicinales de la Fundación Salud y Naturaleza publicado en 2007 el volumen de ventas del sector de plantas medicinales y preparados a base de plantas -excluyendo las medicinas que deben venderse sólo en farmacias- puede haber alcanzado ya los 360 millones de euros brutos. Y el mercado europeo en torno a los 9.000 millones. Luego las ventas en España suponen un 4% frente al 39% de Alemania y el 29% de Francia.

Por lo que se refiere a la superficie en España hay entre 7.000 y 13.000 hectáreas dedicadas a plantas medicinales siendo los cultivos más importantes los de lavanda, azafrán, lúpulo, espliego, manzanilla melisa, menta, anís y salvia. Siendo otros cultivos con menor ocupación los de estragón, comino e hinojo y aún en menor medida los de belladona, regaliz, árnica, ajedrea, borraja y tomillo (la planta aromática más recolectada con 1.800 toneladas anuales).

Pues bien, a pesar de ser un sector con gran futuro -tanto desde el punto de vista económico como terapéutico- el estudio de las plantas y sus principios activos -como ocurre con la nutrición- no se enseña en las facultades de Medicina obviando que la Fitoterapia es eficaz tanto en las dolencias agudas como crónicas resultando útil incluso si solo se usa como tratamiento complementario.

Sin embargo muchas de las plantas que llevan siglos acreditando su eficacia y seguridad no llegarán al mercado dadas las restrictivas condiciones de la agencia europea, especialmente si no tienen una amplía historia de uso en Europa.

Por fortuna hay otras organizaciones internacionales de referencia que avalan sus propiedades terapéuticas. Como la European Scientific Cooperative on Phytotherapy (ESCOP) fundada en junio de 1989 y que representa a asociaciones de defensa de la medicina natural a base de hierbas de toda Europa en cuyas monografías se refleja la experiencia acumulada durante siglos con numerosas plantas.

Evidentemente el principal problema de la Fitoterapia infantil es el uso correcto de la misma. Así, si se opta por el uso directo de la planta conseguir los resultados deseados pasa por saber cuál es la planta realmente indicada para cada caso y si está cultivada en las condiciones adecuadas, qué parte se debe utilizar (flor, raíz, tallo, hoja…), cómo prepararla (infusión, decocción o maceración) y qué dosis dar al niño. La otra opción es recurrir a los preparados que se comercializan en forma de comprimidos, cápsulas, gotas, aceites, jarabes, pomadas, ampollas…

Ahora bien, en cualquiera de los dos casos es necesario el asesoramiento de un profesional de la Fitoterapia porque no hay que olvidar que las plantas poseen muy distintos principios activos que actúan sinérgicamente y pueden interactuar con los de otras plantas o fármacos que se consuman simultáneamente y que mezclas y dosis inadecuadas pueden provocar efectos indeseados.

LA FITOTERAPIA EN LA ATENCIÓN PEDIÁTRICA

Pues bien, la doctora Gemma Baulies Romero -pediatra, médico homeópata, miembro de la Sociedad Española de Fitoterapia, máster interuniversitario de Plantas Medicinales y Fitoterapia en la Universidad Autónoma de Barcelona y presidenta de la Asociación de Pediatría Natural (Pedinatur) acaba de publicar junto a Rosa María Torres -diplomada universitaria en Enfermería y máster también en Plantas Medicinales y Fitoterapia- un manual titulado Fitoterapia y plantas medicinales en Pediatría (Manual para el profesional sanitario). Buen momento pues para conversar con ella sobre la decisión adoptada por la Agencia Europea del Medicamento(EMA).

-Díganos, doctora, ¿qué supone para los pediatras españoles el documento de la EMA sobre el uso de plantas en la atención infantil?

-Es un documento importante ya que respalda oficialmente el uso de algunas plantas medicinales en niños cuya seguridad y eficacia se ha establecido con pruebas científicas además de por el uso tradicional. Piénsese que natural no es sinónimo de seguro por lo que recetar plantas medicinales a niños precisa siempre de la asistencia de un profesional pues su organismo está en proceso de maduración y hay componentes -sustancias químicas- de las plantas medicinales que no puede transformar y por tanto hacerle daño. Hay que tener por tanto cuidado pero a mi juicio el documento de la agencia es demasiado cauto, demasiado estricto ya que establece que los menores de 2 años no pueden ser tratados con plantas medicinales a excepción de la avena. En cambio una entidad internacional de referencia como la European Scientific Cooperativa on Phytotherapy (ESCOP) tiene unos márgenes de uso y edades más amplios.

-¿Y básicamente qué aporta a su juicio esta decisión?

-Lo básico es que ha marcado la división entre uso bien establecido -es decir, con estudios clínicos que respalden su indicación- y uso tradicional. Lo que pasa es que en niños hay muy pocos estudios clínicos y por tanto el uso tradicional, la utilidad que ha obtenido el ser humano de ciertas plantas durante siglos, debería tener un peso mucho más importante. Además uno de los problemas de la agencia es que los estudios científicos se han realizado con preparados, extractos o fórmulas que a menudo son difíciles de encontrar en el mercado.

-¿Considera que las plantas aprobadas por la agencia son suficientes en el ámbito pediátrico?

-En buena medida sí porque el documento incluye plantas que permiten tratar y prevenir muchas patologías: digestivas, respiratorias, dermatológicas… La verdad es que lo que más nos ha llamado la atención es que en los niños de hasta 2 años solo se haya autorizado la avena y por vía tópica. Sin duda porque no hay ninguna planta medicinal de uso bien establecido para menores de 2 años pero ¡es que no se hacen estudios científicos con niños de esa edad! Ni con plantas ni con fármacos y sin embargo muchos de éstos están autorizados. Nos parece increíble pues que se ignore el uso tradicional de plantas como el tomillo, la manzanilla, la melisa, el hinojo, la maría luisa o la tila que, entre muchas otras, se llevan utilizando en preparados especiales para esa franja de edad desde siempre. Máxime cuando las plantas que se utilizan para esas edades son de gran calidad y, por ende, seguras. En cuanto a su eficacia lo avala la presencia de las mismas desde hace décadas en jarabes, pomadas, extractos solubles… Es más, las infusiones preparadas de manera correcta y con plantas medicinales de buena calidad son una buena opción en niños.

-¿Y en qué medida el uso de plantas permitiría disminuir el uso de fármacos sintéticos en Pediatría?

-De forma notable porque muchas de las patologías infantiles, especialmente las leves o moderadas, pueden ser tratadas de hecho con plantas medicinales. Y en las enfermedades graves servir como complemento del tratamiento principal. Se podrían así reservar los medicamentos de síntesis, en general mucho más iatrogénicos, solo para cuando sean realmente imprescindibles y no como primera opción de tratamiento.

-¿Qué patologías podrían ser atendidas preferentemente con Fitoterapia y así evitar los efectos secundarios de los fármacos?

-Por ejemplo los problemas respiratorios -tos, laringitis, faringitis, gripe, resfriado común…-, los digestivos -gases, estreñimiento, cólicos del lactante…-, los trastornos del sueño, los problemas bucales -aftas, dentición dolorosa…-, los oculares -orzuelos, conjuntivitis vírica…. En fin, la lista es muy larga.
-¿Qué plantas deberían estar en el botiquín de todo hogar con niños?

Tomillo, manzanilla, tila, verbena (maría luisa), hinojo, equinácea, flor de sauco, caléndula…

-¿Y para qué usarlas?

-Las plantas medicinales sirven para tratar enfermedades leves y moderadas. Para el refriado y la gripe tomillo, tila y flor de sauco en infusión; y para prevenir y acortar esos procesos extracto de equinácea. Para problemas digestivos e indigestiones tomillo, manzanilla y maría luisa. Para los gases intestinales hinojo. Para la dermatitis y pequeñas infecciones de piel la caléndula en crema; de hecho la tintura homeopática de caléndula es un gran desinfectante y no debería faltar en ningún botiquín casero. En fin, hablar de todas sería prolijo…

LA HOMEOPATÍA PEDIÁTRICA

-Díganos, ¿qué papel juegan en estos momentos las terapias naturales en la atención pediátrica?

-Son herramientas terapéuticas de gran utilidad. Tanto como tratamiento único como complementarias de los tratamientos alopáticos. Su eficacia terapéutica está cada vez más constatada. Y sin causar efectos secundarios, algo que con los medicamentos sintéticos no se puede asegurar.

-Sabemos que usted es homeópata así que, ¿podría decirnos cuál es actualmente el papel de la Homeopatía en la atención pediátrica y cuál podría ser? Muchos expertos dicen que su eficacia en los niños más pequeños es una buena muestra de su utilidad terapéutica porque en su caso difícilmente puede hablarse de efecto placebo…

-La Homeopatía tiene –o debería tener- un papel primordial en la atención pediátrica porque actúa ayudando al organismo a reequilibrarse; es decir, a curarse si está enfermo o a aumentar las defensas. Está constatado que la Homeopatía en niños es muy eficaz. Podemos prevenir y tratar cualquier patología, ya sea aguda o crónica.

-¿En unas patologías más que en otras?

-Nosotros obtenemos buenos resultados en patologías agudas como la otitis, la bronquitis, la bronquiolitis, la neumonía, la varicela, la tosferina, el sarampión y un largo etcétera. Y también en enfermedades crónicas, bien como único tratamiento, bien como tratamiento coadyuvante de medicamentos de síntesis. Con la ventaja de que carece de efectos secundarios, su acción es rápida y los niños se la toman sin protestar; es más, cuando están enfermos ellos mismos nos piden las “bolitas”.

-¿Y entonces por qué hay aun tantos pediatras que no utilizan la Homeopatía?

-Porque no conocen sus fundamentos –no se enseña en las facultades de Medicina- y existen desde hace tiempo campañas interesadas que se dedican a desprestigiarla. Sin embargo somos miles los médicos que nos hemos formado en ella en todo el mundo. Además que alguien siga dudando de su eficacia cuando los productos homeopáticos tienen hoy la consideración legal de fármacos es ridículo.

-De hecho tienen para empezar una ventaja, como usted bien recuerda: son inocuos.

-Uno de los principios básicos en Medicina es el de Primum non nocere; es decir, lo primero no hacer daño. Y Samuel Hahnemann, el “padre” de la Homeopatía, escribió en el primer párrafo de su Organon de la Medicina, el libro donde estableció los fundamentos, lo siguiente: “El ideal y la más elevada misión del médico es la de restablecer la salud de sus enfermos, que es lo que se llama curar”. Y en el segundo esto: “El ideal de un tratamiento es restablecer la salud de manera rápida, suave y permanente o quitar o destruir toda la enfermedad por el camino más corto, más seguro y menos perjudicial basándose en principios de fácil compresión”.

Así que a los colegas que no la conocen les preguntaría si creen sinceramente que con la Medicina alopática eso se consigue, si con algunos de los tratamientos farmacológicos que aplicamos a los niños no estaremos a veces provocándoles más daños que beneficios. Y por supuesto después les invitaría a que se trataran ellos mismos con Homeopatía para confirmar su eficacia.

-¿Incluso en patologías que no admiten espera? Por ejemplo, ¿es eficaz ante un problema cada vez más común como el asma?

-Al menos ayuda; sin la menor duda. La Homeopatía permite reequilibrar todo el sistema, ayuda a fortalecer los pulmones y posee fórmulas que permiten contrarrestar las posibles causas desencadenantes del asma, sean éstas físicas o emocionales, reduciendo considerablemente el uso de medicamentos cuando éstos son necesarios.

CAMPAÑAS DE VACUNACIÓN

-Suponemos que como pediatras tendrán ustedes opinión formada sobre las vacunas y estamos en un singular momento en el que la mayoría de los médicos se niega a vacunarse de la gripe mientras las autoridades animan a hacerlo a la población más desinformada con intensas campañas. ¿Qué puede decir la Asociación de Pediatría Natural al respecto?

-No nos parecen bien las vacunaciones masivas e indiscriminadas. Hay que valorar cada caso de forma individualizada porque se debe tener en cuenta tanto la vida que va hacer el niño como su historial médico. No es lo mismo un niño que toma el pecho y no va al colegio hasta los 3 años que uno que toma leche maternizada y va a la guardería a los cuatro meses; o un niño con un problema de corazón o pulmón grave. Respecto a si es recomendable o no alguna vacuna reconozco que es un tema cada vez más polémico a nivel médico. Es incluso tema de debate en el seno de nuestra propia asociación donde siempre abogamos por el tratamiento más natural posible para los niños. Respetamos pues al máximo la decisión de los padres, tanto si deciden vacunar a sus hijos como no vacunarles. Lo que sí procuramos es ayudar en ambos casos con nuestros tratamientos naturales. Porque sí es necesario recordar a los padres que en España ninguna vacunación es obligatoria, solo se “recomiendan”.

-Pues en estos momentos cada vez más expertos alzan su voz porque se vive una auténtica fiebre de vacunaciones masivas en los dos primeros años de vida y se está literalmente envenenando a muchos niños con los adyuvantes que llevan y son neurotóxicos; como el aluminio.

-Me reitero en lo dicho antes. Creo que lo mejor sería una vacunación individualizada teniendo en cuenta la vida que va hacer el niño. Y obviamente no estamos de acuerdo con la administración de sustancias tóxicas. Afortunadamente hay métodos naturales para limpiar el medio interno de todas ellas.

-Pero si ustedes rechazan la administración de sustancias tóxicas a los niños rechazan toda vacuna que contenga aluminio, mercurio y sustancias similares. Y los llevan la mayoría de las vacunas.

-Nos consta que metales pesados como el aluminio, el mercurio y otros son neurotóxicos y se acumulan en el organismo sin que a ciencia cierta pueda saberse qué daños tendrán a corto o medio plazo sobre la salud de los niños. Somos conscientes de ello.

-En las últimas semanas hemos asistido a una singular polémica: mientras la Administración se muestra partidaria de que los niños pasen la varicela por su alto poder inmunizador muchos pediatras reclaman ¡generalizar las vacunas! ¿Cuál es su postura?

-Nuestra opinión es que es mejor que las llamadas enfermedades infantiles se pasen. La varicela, si no hay alguna patología de base muy importante, es una enfermedad infantil molesta pero benigna; una vez la pasas quedas inmunizado de por vida. Aquí tendríamos que hacernos una pregunta clave para la aceptación o no de las vacunas: ¿qué es para nosotros la vida? Y hay dos posibles respuestas: o es un campo de batalla en el que debemos defendernos de todo lo que nos agrede y entonces las vacunas pueden tener sentido o se trata de un ecosistema en el que todo tiende al equilibrio y es el desequilibrio lo que ocasiona la enfermedad… que nos sirve para volvernos a equilibrar y entonces no tiene sentido la vacunación sistemática.

-¿Cuáles con sus propuestas para preparar los organismos infantiles ante la llegada del invierno, época de resfriados y gripe?

-Ante todo rodearles de mucho amor y comprensión, tanto en casa como en el colegio; es importante que vivan en un ambiente equilibrado. Y luego saber que hay plantas medicinales que ayudan a aumentar las defensas. Como la equinácea por ejemplo, es eficaz, inocua y los niños la pueden tomar durante todo el invierno. No de forma seguida sino a intervalos; quince días si, quince no. Como es excelente tomar frutas y verduras de temporada pues nos aportan las vitaminas que necesitamos en cada estación.

OTROS PROBLEMAS PEDIÁTRICOS

-¿Es verdad por cierto que una higiene excesiva puede propiciar luego la aparición de un mayor número de alergias?

-Se sabe que nuestro sistema inmune va madurando a medida que crecemos porque nos vamos poniendo en contacto de forma paulatina con multitud de sustancias; es decir, vamos conociendo el medio que nos rodea e interactuando con él lo que permite a nuestro sistema inmunitario ir mejorando. Y si limpiamos con productos muy fuertes y eliminamos todos los organismos consiguiendo un ambiente casi aséptico cuando entremos en contacto por primera vez con gérmenes, pólenes, frutos, etc., la activación del sistema inmune puede ser desmesurada y provocar una reacción alérgica. La limpieza es pues necesaria pero el exceso contraproducente. Dicho esto creo que es necesario abrir el marco de las investigaciones científicas para averiguar qué está provocando el espectacular aumento actual de las alergias.

-Son muchos los expertos que en buena medida lo achacan, obviamente entre otras causas, a la alimentación. Considerándose hoy los alimentos más alergenos la leche y el trigo. ¿Lo han constatado ustedes?

-Es cierto. Tanto la leche de vaca como el trigo está entre los alimentos que más procesos alérgicos provocan. De hecho la leche de vaca tiene unas 40 proteínas potencialmente alergénicas.

-Y hablando de leche: ¿hay aún debate sobre la importancia de la lactancia moderna?

-Nadie pone hoy en duda ya que la lactancia materna es lo mejor para el bebé. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna de forma exclusiva hasta los 6 meses y luego prolongarla hasta que él se destete. Solo que a veces la teoría no tiene que ver con la práctica y al primer problema que surja con ella lo mejor es pasarse a la leche maternizada. Afortunadamente gracias a los grupos de apoyo muchas lactancias llegan a buen fin. No se puede copiar la leche materna ya que ésta va cambiando según las necesidades del bebé. Los que toman el pecho tienen por ejemplo menos otitis, menos problemas gastrointestinales y se recuperan antes de las patologías agudas que contraen.

-Hablemos de otro de los problemas que más está afectando hoy a los niños: la falta de ejercicio debido al uso de las nuevas tecnologías.

-Lo que está pasando es terrible: ya no corren ni juegan por espacios abiertos; se pasan todo el día sentados delante de las videoconsolas y el ordenador, y ello está ocasionando un aumento espectacular del número de niños con sobrepeso u obesidad que arrastran luego graves problemas de salud toda la vida. Y lo malo es que eso deben entenderlo y asumirlo los padres, muchos de los cuales no son realmente conscientes de que se trata de un problema en verdad grave.

-En la revista hemos denunciado en numerosas ocasiones otro problema que cada vez afecta a más niños: la medicación con psicofármacos. Y es que resulta grotesco comprobar la cantidad de ellos a los que los psiquiatras consideran “enfermos mentales” y medican por ello. El número de casos de hiperactividad por ejemplo es ya inconcebible. ¿Ustedes qué opinan?

-Cierto. Mire, los niños necesitan moverse y jugar pero lamentablemente hoy, desde muy pequeños, les encerramos en aulas en las que la silla, la mesa y los lápices son los principales protagonistas. Y claro, muchos no soportan la inmovilidad y se mueven, no están quietos; lo que molesta a quienes les cuidan. Además cada niño tiene intereses determinados. Hay a quienes les gustan los números y las letras desde pequeños pero otros tardan más y prefieren correr, jugar y crear mundos imaginarios. Sin embargo para algunos es más fácil medicar comportamientos y aquietarlos con fármacos que atender esa diversidad.

Un acercamiento realmente interesante a lo que ocurre es el de Ken Robinson, un estudioso del problema de los sistemas educativos cuya tesis es que un gran número de los casos diagnosticados como Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDHA) corresponden simplemente a casos de ¡aburrimiento! Porque los rasgos de la “enfermedad” -dificultad para concentrarse y mantener la atención y exceso de movimiento- son perfectamente atribuibles a una mezcla de aburrimiento y desmotivación. Es evidente que el modelo educativo está obsoleto, mata el proceso imaginativo y creativo de los niños y los encasilla en aprendizajes muchos de los cuales son arcaicos. En cuanto a los psicofármacos se ignoran sus efectos a medio y largo plazo. A fin de cuentas el cerebro de los niños está aún en desarrollo y las conexiones sinápticas van multiplicándose durante el crecimiento. En suma, nadie puede saber qué pasará con esos cerebros cuando sean adultos.

Lo que habría que hacer es observar y atender las necesidades de cada niño, facilitarle el acceso a aquellas áreas en las que pueda expandir su creatividad e imaginación y ayudarle en las que tiene dificultades. Pero, sobre todo, que durante los primeros años juegue todo el día, corra y descubra el mundo. El juego es una herramienta importantísima del aprendizaje.

Y ante todo hay que respetarlo; los niños también tienen que ser respetados. Y eso incluye por cierto una alimentación adecuada exenta de aditivos, azúcares, chuches, carbohidratos y cereales refinados, grasas saturadas y “trans”, fritos, colas, refrescos con gas y sustancias estimulantes. Eso sí que ayuda a mejorar su comportamiento. Ayudándoles inicialmente si enferman con tratamientos inocuos naturales. ¡Hay que ayudar a equilibrar el cuerpo, la mente y el alma de los niños!

-Y sin embargo a otros muchos niños se les diagnostica hoy ¡depresión! y se les recetan fármacos. ¿Cómo es posible tamaño desatino?

-Porque se confunde la depresión con la tristeza y la desazón. Hoy los niños están viviendo en un entorno muy distinto del que vivimos nosotros en el que los dramas sociales están a la orden del día y viven situaciones familiares muy duras, con problemas económicos y rupturas sentimentales muy habituales en su propia familia o en el entorno de los amigos. Y si los padres están agobiados, estresados, tensos, tristes y desesperanzados sus hijos lo notan y a menudo mimetizan tales estados. Sin duda porque hay una clarísima falta de valores en nuestra sociedad actual. De hecho puede afirmarse que nuestra sociedad está enferma, así que, ¿cómo no van a estarlo nuestros hijos?

Mire, depresión viene del latín depressio –hundimiento- y en la actualidad se están diagnosticando síndromes depresivos demasiado a la ligera. La depresión puede ser exógena -debida a causas externas como problemas de relación, muerte de familiares, etc.- o endógena -problemas circulatorios, nutricionales, etc- pero hoy se están tratando como depresiones simples malestares, tristeza, desazones, timidez, falta de habilidades sociales… Es decir, se han convertido problemas habituales y normales de la vida en situaciones patológicas. Claro que esto no pasa sólo con la depresión sino con muchas otras situaciones vitales. ¡Y es que se está medicalizando toda la vida! Algo que comporta  un gran peligro porque si ante las simples dificultades tomamos fármacos en lugar de afrontarlas perderemos la capacidad de evolucionar y crecer como personas. Los antidepresivos están indicados en casos muy contados, en un porcentaje muy pequeño; la mayoría de las situaciones que hoy se califican erróneamente de depresiones no necesitan tratamiento farmacológico; como mucho, en algunos casos, tratamiento psicológico.

Antonio F. Muro

 

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167
Enero 2014
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