Plantas contra la hipertensión

La tensión arterial elevada –o elevación anormal de la presión dentro de las arterias- es un factor de riesgo importante que puede provocar una insuficiencia cardiaca, un infarto de miocardio, lesiones en el riñón, un aneurisma (hemorragia en el interior del cerebro) o un ictus (accidente vascular cerebral que se caracteriza por la muerte de tejido cerebral o infarto cerebral). De ahí que las personas hipertensas deban controlar periódicamente su tensión a fin de evitar complicaciones. Y, en ese sentido, las plantas constituyen una herramienta de gran utilidad, especialmente en los casos leves ya que con una dieta adecuada y fitoterapia puede mantenerse controlada la tensión arterial: lo que no implica que uno deba dejar de someterse a una revisión periódica. En cualquier caso, siempre puede actuar como coadyuvante al tratamiento.

 Para controlar la tensión se emplean plantas hipotensoras, que actúan bien por vasodilatación, bien mediante un aumento de la diuresis. Son muy efectivas también -sobre todo en los casos de hipertensión esencial, es decir, cuando se desconoce la causa de la misma- las plantas relajantes del sistema nervioso.

EL PAPEL DE LA FITOTERAPIA 

Se habla de hipertensión arterial cuando la presión diastólica supera los 9 mm de Hg y/o la sistólica es superior a 16 mm de Hg. Y se trata de un problema que puede constituir una patología en sí misma o manifestarse como síntoma de otras enfermedades como la nefritis, la gota, la diabetes, la adiposis, etc.

El comienzo de la hipertensión pasa desapercibida para muchas personas porque no están habituadas a realizar controles aunque presenten síntomas característicos como dolores de cabeza, insomnio, mareos -a veces sofocos-, disminución del rendimiento, etc. Y, sin embargo, es importante un conocimiento prematuro del problema porque puede evitar serias complicaciones posteriores. Claro que lo mejor -como siempre- es la prevención.

La hipertensión suele estar relacionada, sobre todo, con la alimentación; en especial, con la dieta occidental no mediterránea. Y eso se sabe porque se trata de una patología que existe casi exclusivamente en los países desarrollados. En países del tercer mundo es muy difícil encontrar personas hipertensas.

Es más, diferentes estudios clínicos apuntan que la obesidad es un factor importante en la hipertensión así como el consumo de café, alcohol, tabaquismo y la falta de ejercicio.

También puede ser causa de hipertensión el estrés por lo que las diferentes técnicas de relajación existentes -yoga, tai-chi, meditación, etc.- son muy eficaces.

Pues bien, la fitoterapia constituye una herramienta de gran utilidad en el tratamiento de la hipertensión. En casos leves, mediante una dieta adecuada y fitoterapia puede mantenerse controlada.

El modo de acción de las plantas es variado y actúan a distintos niveles: produciendo vasodilatación, aumentando la diuresis y relajando y equilibrando el sistema nervioso autónomo.

Para ello podemos emplear:

Plantas hipotensoras: 

-Ajo: contiene un aceite esencial rico en garlicina y aliina además de sales minerales como hierro, sílice, azufre y yodo. Tiene efecto hipotensor por vasodilatación actuando a nivel de las arteriolas y los capilares con la particularidad de disminuir tanto la presión sistólica como la diastólica.  Además de vasodilatador periférico es reductor de la viscosidad de la sangre e hipolipemiante (es decir, que reduce los niveles de todo tipo de grasas).

-Cebolla: tiene un aceite esencial rico en compuestos azufrados así como en sales minerales (calcio, hierro, sodio y potasio). Su efecto hipotensor se debe a su acción diurética.

-Muérdago: tiene actividad sobre la tensión arterial por su acción vasodilatadora periférica y su efecto diurético. Sus bayas son altamente tóxicas por su contenido en viscotoxina, que produce alteraciones cardíacas y nerviosas. Se debe prescribir empezando por tratamientos discontinuos y a dosis bajas debido a su toxicidad. Es preferible la utilización de fórmulas estandarizadas y bajo estricto control del especialista.

-Cola de caballo: su modo de acción sobre la hipertensión es la diuresis y se emplea para estimular las funciones renales. Además es muy rica en sales minerales de potasio y de sílice por lo que tiene también acción remineralizante.

-Grama: la parte utilizada es el rizoma. Es diurética y se utiliza en afecciones genitourinarias como cistitis, uretritis, urolitiasis… Tiene acción hipotensora.

-Maíz, estilos: contiene sales minerales de potasio, calcio, magnesio, hierro y sodio así como flavonoides. Es diurético uricosúrico (eliminador de ácido úrico) e hipotensor.

-Olivo: se utiliza la hoja por sus propiedades diuréticas -debido a los flavonoides y las sales potásicas que contiene- y sedantes así como vasodilatador periférico es hipotensor.

-Ortosifón: es el llamado té de Java y se utilizan sus hojas. Contiene sales potásicas y flavonoides además de un aceite esencial. Es un potente diurético y su uso prolongado alcaliniza la orina por lo que también es beneficioso en casos de litiasis úrica. Aumenta la eliminación renal de líquidos, urea y ácido úrico.

-Abedul: se utilizan sus hojas, que contienen aceite esencial, flavonoides y otros compuestos. Es diurético acuarético (al ser vegetal, su mecanismo de acción es diferente de los fármacos diuréticos, es más natural), uricosúrico (eliminador de ácido úrico) y azotúrico (facilita la excreción de urea por la orina).

Plantas relajantes: 

-Espino blanco: tiene acción cardiotónica, mejora la circulación coronaria y la nutrición del corazón. Calma las palpitaciones y disminuye el estrés. Posee acción vasodilatadora coronaria y tiene una acción compensadora de los desequilibrios neurovegetativos regulando la tensión arterial y el ritmo cardíaco.

-Valeriana: la parte utilizada es su raíz.  Contiene aceite esencial y valepotriatos que, con una acción conjunta y sinérgica, le confiere una importante acción tranquilizante y sedante del sistema nervioso. Se utiliza como coadyuvante en los casos de hipertensión arterial provocada por estrés.


 LA PRESIÓN ARTERIAL 

Seguramente a usted le han tomado la presión arterial muchas veces, pero, ¿sabe qué quieren decir las cifras que le da el médico cuando, por ejemplo, dice: “Tiene usted una tensión de 8 y 12”. Se lo explicamos brevemente: cuando el médico toma la tensión arterial el aparato registra dos medidas: la presión que existe en el interior de las arterias cuando el corazón se contrae (sístole) y la existente en el momento de relajación, es decir, entre un latido y otro del corazón (diástole). La primera suele ser más elevada que la segunda. Así, si le dicen que tiene usted una presión ciento veinte-ochenta le están diciendo que la presión sistólica es de 120 mm Hg y la diastólica de 80. Lo de mm GH significa milímetros de mercurio. Se considera que la tensión empieza a ser ligeramente elevada cuando la diastólica es mayor de 90 y la sistólica supera los 130.

María José Valcárcel

Este reportaje aparece en
27
Abril 2001
Ver número