Qué es la esclerosis múltiple y cómo tratarla (y II)


En la primera parte de este artículo hemos explicado de manera somera qué es la esclerosis múltiple y cuáles las causas que parecen provocarla y/o agravarla por lo que vamos ahora a centrarnos en explicar qué puede hacerse tanto para prevenirla -ésta y otras muchas patologías, especialmente las neurodegenerativas- como qué hacer para afrontarla una vez se ha manifestado pero ya adelantamos a nuestros lectores que la afirmación de los neurólogos de que la patología es incurable y no es posible remielinizar el cerebro es falsa. Lo explicamos en detalle.

Si usted leyó la primera parte de este artículo recordará que terminamos el mismo asegurando que las causas de la esclerosis múltiple no parecen diferir de las de otras muchas patologías, especialmente de las neurodegenerativas; indicando todo que la principal es una intoxicación y acidificación general del organismo que provoca un claro desequilibrio del pH y una grave alteración de la flora intestinal que termina afectando a zonas del cerebro que se inflaman y terminan perdiendo oxígeno y nutrientes básicos; inflamación que permite tanto la entrada de sustancias tóxicas como la de priones, virus, bacterias, hongos, gusanos y protozoos que obligan al sistema inmune a actuar enviando leucocitos mononucleares -linfocitos B y T (en especial las células CD4-Th1-T) y monocitos (macrófagos)- que serían los que, como daño colateral, llevarían a la desmielinización de los axones y a la muerte de numerosas neuronas que terminan necrosándose y, al acumularse, formarían las denominadas placas escleróticas.

Asimismo explicamos que la intoxicación se debería primordialmente a las vacunas, los fármacos de síntesis –especialmente los antibióticos- y demás agentes tóxicos que invaden la sociedad: hidrocarburos, pesticidas (herbicidas, fungicidas o insecticidas), abonos químicos, aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, espesantes, aromatizantes, acidificantes, potenciadores del sabor y edulcorantes), metales pesados (especialmente mercurio, aluminio, plomo y cadmio), disruptores endocrinos (sustancias usadas como bactericidas y fungicidas pero también como conservantes en alimentos, fármacos, cosméticos y productos de higiene -como los parabenos o el bisfenol A- que son capaces de interferir en la intercomunicación hormonal entre células o en la liberación de hormonas o bien de activar o bloquear las cascadas de señalización y dificultar su transporte y almacenamiento), organismos genéticamente modificados (transgénicos), alimentos desnaturalizados y/o irradiados y radiaciones electromagnéticas. En otras palabras, con los datos actuales puede colegirse que la esclerosis múltiple parece estar causada -o agravarse sus síntomas- por…

…la intoxicación y acidificación del organismo por metales pesados, químicos tóxicos (fármacos y vacunas incluidas) y un exceso de proteínas y grasas animales.
…el propio sistema inmune como daño colateral al enfrentarse a una infección -priónica, vírica, bacteriana, fúngica, helmíntica o protozoaria-, algún antígeno o una toxina.
…una alteración grave de la flora intestinal.
…un problema de hipoxia cerebral (déficit de oxígeno en el cerebro).
…un exceso de radicales libres en el cerebro.
…déficits nutricionales.
…el consumo de grasas saturadas animales, grasas hidrogenadas y/o grasas "trans".

Ahora bien, hay otras cuatro posibles causas no citadas expresamente en nuestro anterior artículo que debemos resaltar en éste: posibles intolerancias y/o alergias alimentarias, una excesiva ingesta de proteínas animales, el consumo de leche de vaca –y sus derivados- y la falta de luz solar (al provocar un déficit de vitamina D).

El exceso de grasas saturadas animales lo investigó extensamente el doctor Roy Swank,primero en Noruega, luego en el Instituto Neurológico de Montreal (Canadá) y más tarde en el Departamento de Neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oregón de la que fue principal responsable- y lo constató tras seguir a 144 personas con esclerosis múltiple durante ¡34 años! Explicando en 1990 que entre el subgrupo de enfermos que le hizo caso y decidió reducir la ingesta de grasas saturadas animales el 95% siguió padeciendo síntomas leves durante 30 años -de media- pero solo murió antes un 5% mientras que el 80% de los enfermos que no le hizo caso falleció muchos años antes. En cuanto a los efectos perjudiciales del consumo de leche de vaca -y sus derivados- y de la falta de luz solar nos remitimos a lo ya contado en la revista; en el primer caso en el artículo que con el título ¿Es la leche animal adecuada para el consumo humano? apareció en el nº 84 y en el segundo en los artículos titulados La falta de luz natural es la causa de muchas enfermedades, El sol y la vitamina D, útiles en numerosas dolencias y El sol, vital fuente de energía y salud que aparecieron en los números 42, 142 y 146 respectivamente (los tiene en nuestra web: www.dsalud.com). Y por lo que se refiere a posibles intolerancias y/o alergias alimentarias sugerimos al lector que lea los artículos Intolerancias y alergias alimentarias, Intolerancias alimentarias: el enemigo en la mesa y La causa de numerosas patologías se debe a procesos de histaminosis alimentaria que aparecieron en los números 49, 56 y 121 respectivamente.

Dicho esto agregaremos que todos los problemas hasta ahora mencionados pueden afrontarse así que no se explica en modo alguno que a quienes sufren esta patología los médicos se limiten a sugerirles el consumo de fármacos paliativos o que interfieren drásticamente en el funcionamiento del organismo: inmunomoduladores, inmunosupresores, anticuerpos monoclonales, antiinflamatorios, antioxidantes, antivíricos, esteroides, colinérgicos, antidepresivos, ansiolíticos, medicamentos para reducir la espasticidad muscular, activadores de la proteína Nrf2, moduladores del receptor de la esfingosina l-fosfato…

LA REMIELINIZACIÓN NEURONAL ES POSIBLE

El problema es que los neurólogos llevan décadas manteniendo que cuando la sustancia o materia blanca del cerebro –la parte del sistema nervioso central compuesta de fibras nerviosas mielinizadas- pierde la mielina que recubre los axones de sus neuronas ésta no puede recuperarse (sustancia blanca que se halla en la zona central del encéfalo mientras en la médula espinal se halla en el exterior o periferia). Pues bien, hoy se sabe que tal afirmación es falsa: el sistema nervioso central puede autorrepararse ¡y sin fármacos! Lo han constatado ya varias investigaciones, entre ellas la efectuada por un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU) dirigido por el neurólogo Ian Duncan cuyo trabajo se dio a conocer en 2009 en Proceedings of the National Academy of Sciences según el cual sí se puede recuperar la mielina y restablecer las funciones neurológicas dañadas; es decir, se puede lograr la "remielinización" y neutralizar el problema neurológico aun siendo éste grave. El descubrimiento tuvo lugar porque cuando sometieron durante varios meses a una dieta no equilibrada a un grupo de ratas preñadas comprobaron primero que éstas sufrían desmielinización -demostrando una vez más el trascendental papel de la alimentación en la salud, incluida la del cerebro- y después que cuando se les volvía a dar una dieta “normal” ¡recuperaban la mielina y desaparecían sus disfunciones! La nueva capa de mielina no era tan gruesa pero el cerebro se recuperaba. Evidentemente tales ratas tenían unas características que no se han tenido en cuenta: vivían en un entorno sin tóxicos, sin radiaciones y sin estrés, ingerían agua y alimentos de buena calidad con los nutrientes necesarios, respiraban un aire limpio y no viciado y descansaban de forma adecuada. Es más, se olvida a menudo que las ratas, a diferencia de los humanos, sintetizan de forma natural vitamina C. Parámetros importantes que casi ningún investigador tiene suficientemente en cuenta y los médicos que tratan a los enfermos aún menos.

Es más, la National Multiple Sclerosis Society norteamericana reconoce hoy –lo explica en un trabajo titulado The Lesion Project- que la creencia de que los oligodendrocitos no pueden recuperarse una vez son destruidos por el sistema inmune no es correcta: el cerebro tiene capacidad para enviar células madre desde otras zonas del cerebro a la zona dañada que una vez en ellas se convierten en oligodendrocitos maduros pudiendo incluso llegar a reconstruir las vainas de mielina; a menudo no tan gruesas y por eso más fácilmente destruibles pero funcionales. Aunque obviamente eso solo resolverá el problema -total o parcialmente- si la causa subyacente de la desmielinización se afronta. Según explican por eso en las primeras fases de la enfermedad los síntomas llegan a disminuir -e incluso a desaparecer- tras unos días, semanas o meses pero también se producen a veces "brotes"; es decir, los síntomas vuelven con más fuerza cuando la vaina vuelve a ser destruida. Y es que el trabajo corroboró “in vivo” lo que ya se había constatado in vitro: que las células madre son capaces de diferenciarse y dar lugar a nuevas neuronas con la mielina de sus axones intacta. Es más, experimentos recientes demuestran que incluso los nervios dañados pueden recuperar parcialmente su función mediante la creación de canales de sodio en las membranas celulares.

Agregaremos que hace ya varios años se constató que las mujeres con esclerosis múltiple mejoran notablemente ¡cuando quedan embarazadas! coligiéndose como posible razón la liberación que se produce durante la gestación de una hormona, la prolactina, cuya presencia permitiría reconstruir la mielina. Y a fin de constatarlo un equipo de investigación multidisciplinar coordinado por Samuel Weiss –miembro de la canadiense Universidad de Calgary– y Fred Gage -del Instituto Salk de San Diego (California)- destruyó en ratas preñadas buena parte de la mielina de sus células nerviosas y a continuación les inyectaron directamente esa hormona. El resultado fue claro: la prolactina aumentó notablemente la producción de oligodendrocitos -las células productoras de mielina- tanto en el cerebro como en la médula ósea. Y lo que es más importante: administraron prolactina para resolver daños neuronales similares provocados por otro tipo de enfermedades ¡y también funcionó! Fue el primer trabajo -se publicó en The Journal of Neuroscience- que demostró que la prolactina es terapéuticamente eficaz en la esclerosis múltiple pero también en otras patologías en las que hay destrucción de la mielina.

Y hay más: en 2011 se concedió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de forma conjunta a tres neurobiólogos: el estadounidense Joseph Altman, el mexicano Arturo Álvarez-Buylla y el italiano Giacomo Rizzolatti por sus trabajos sobre la regeneración de las neuronas en cerebros adultos –lo que dado en llamarse neurogénesis- y el descubrimiento de las llamadas "neuronas espejo". De hecho fue Joseph Altman quien siendo investigador independiente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y utilizando la técnica de autorradiografía con timidina tritiada para marcar células en división descubrió en ratas la existencia de neurogénesis en algunas áreas, tanto del cerebro postnatal como de animales adultos; especialmente en el bulbo olfativo y el giro dentado.

Rizzolatti, profesor de Fisiología del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Parma, descubriría por su parte -cuando estudiaba la relación entre el sistema motor y las funciones cognitivas en monos- un tipo de neuronas que se activan no sólo cuando éstos realizan acciones concretas sino también cuando observan a otros congéneres realizar la misma acción denominando a las mismas “neuronas espejo”. Pero fue Álvarez-Buylla, profesor de la Universidad Rockefeller entre 1989 y 2000 y luego profesor de Anatomía y Neurocirugía en la Universidad de California-San Francisco (EEUU), quien constató que el factor de crecimiento epidérmico (EGF) induce en el cerebro la proliferación de oligodendrocitos y la remielinización de las zonas dañadas.

El 9 de agosto de ese mismo año un equipo de investigadores del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Irvine California (EEUU) -K. S. Carbajal, J. L. Miranda y M. R. Tsukamoto– publicaría en Glía un trabajo explicando que el receptor CXCR4 ayuda a que las células progenitoras de oligodendrocitos maduren y se transformen en oligodendrocitos con capacidad para remielinizar. Luego se constataría que esa capacidad puede incrementarse con calcio, AMPc, diversas citoquinas y otros dos factores de crecimiento además del ya citado EGF: el factor de crecimiento fibroblástico (FGF) y el factor de crecimiento vascular (VEGF).

Algo de lo que en esta revista ya hemos dado cuenta de forma extensa como puede comprobarse leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Utilidad de los factores de crecimiento en las enfermedades neurodegenerativas y su relación con el nuevo paradigma oncológico publicamos en el nº 151 en el que el Dr. Salvador Harguindey, oncólogo, endocrinólogo y experto en enfermedades neurodegenerativas y metabolismo que dirige en España el Instituto de Biología Clínica y Metabolismo y es Vicepresidente de la Sociedad Internacional para el Estudio de la Dinámica de Protones en el Cáncer explicaba que una de las principales razones de deterioro en las patologías neurodegenerativas es la apoptosis espontánea de las células del sistema nervioso central que provoca ¡la acidificación intracelular! Añadiendo en él que a su juicio y al de otros muchos colegas el uso de factores de crecimiento derivados de plaquetas es sin duda una vía útil tanto para prevenirlas como para tratarlas al ayudar a recuperar el equilibrio interno y la homeostasis ácido-base de las células neurales.

Terminamos este apartado indicando que un equipo de científicos de la Universidad de Utah (EEUU) coordinado por el profesor de Patología Tom Lane publicó este mismo año -2014- en Stem Cell Reports un trabajo en el que se explica que tras inyectar células madre humanas en cerebros de ratones afectados por una enfermedad similar a la esclerosis múltiple (con sus neuronas desmielinizadas) y que ya no podían siquiera caminar ¡volvieron a hacerlo en menos de dos semanas! Al parecer porque la zona afectada del cerebro ¡volvió a mielinizarse! Toda una sorpresa porque los propios investigadores pensaban que el organismo de los roedores las rechazaría al ser humanas. Los ratones, sin embargo, recuperaron sus habilidades motoras en 10-14 días sin que seis meses después hubiera signos de nueva desmielinización. Lo singular es que a la semana no había rastro de las células madre humanas inyectadas por lo que los investigadores entienden que el organismo de los ratones terminó rechazándolas pero no sin que antes enviaran señales químicas que llevaron a las células del propio ratón a reparar los daños neuronales. Otra posible explicación -al parecer no contemplada por ellos- es que las células madre humanas mutaran una vez en el interior de los ratones convirtiéndose en células murinas.

PROTOCOLO DE TRATAMIENTO

En suma, la esclerosis múltiple -al igual que cualquier otra patología degenerativa- debería afrontarse ante todo desintoxicado el organismo, equilibrando su pH (normalmente alcalinizándolo extracelularmente ya que la intoxicación lo acidifica), oxigenándolo -un cuerpo intoxicado y acidificado es deficitario en oxígeno-, nutriéndolo -a fin de que no le falte ninguna sustancia vital -proteínas, ácidos grasos, glúcidos, vitaminas, minerales, enzimas, hormonas, etc.- que impida o dificulte su correcto funcionamiento, eliminando microorganismos patógenos y otros parásitos y, por supuesto, potenciando el sistema inmune. Lo que debe complementarse con ejercicio físico moderado y métodos terapéuticos de apoyo que luego citaremos. Evitando obviamente ingerir durante el proceso de recuperación nuevas toxinas así como evitar las radiaciones telúricas y electromagnéticas. Pero vayamos por pasos…

LA DESINTOXICACIÓN

Sobre cómo desintoxicar el organismo hemos hablado en numerosas ocasiones y entrar en detalle de las razones de lo que aquí proponemos nos llevaría varias páginas así que nos limitaremos a explicar qué debería hacer todo enfermo indicándole que los “porqués” los tiene a su disposición en nuestra web (www.dsalud.com). Estas son las sugerencias:

-Ayunar entre 3 y 7 días tomando solo agua mineral de manantial a la que se echará medio limón pequeño por litro.

-Beber al menos de 3 a 4 litros de agua diarios durante todo el proceso de desintoxicación.

-Ponerse un enema de litro y medio de agua caliente (sin que queme) al terminar el ayuno aunque obviamente es mejor opción una hidroterapia de colon con agua, oxígeno y ozono (lea al respecto el artículo La hidroterapia de colon que apareció en el nº 171). La operación se repetirá otras dos veces: a los 15 y 30 días.

-Eliminar de la dieta durante todo el proceso de desintoxicación -que puede durar entre 2 y 3 meses en función del estado del enfermo- todos los azúcares y endulzantes -salvo la stevia, el xilitol y el eritritol que sí pueden tomarse-, los zumos de frutas -tanto naturales como industriales ya que son muy ricos en fructosa y el azúcar acidifica el organismo y sube el nivel de ácido úrico-, los carbohidratos o hidratos de carbono refinados (pan, pasta, galletas, bollería, pasteles, dulces, etc.), los jarabes y siropes, la miel, las bebidas alcohólicas -incluidas la cerveza y el vino-, los cereales refinados, la leche y sus derivados (mantequilla, nata, quesos, requesón, yogur, etc.), las grasas saturadas animales, las grasas hidrogenadas y las "trans", las carnes y pescados ahumados, desecados, crudos o preservados con otros procesos, el miso, la salsa de soja, el tamari, el tempeh, el umeboshi, los cubitos de caldo, los refrescos, colas y bebidas gaseosas y "estimulantes", las chuches, los platos precocinados y envasados en plástico o en latas, el café, el tabaco, los alimentos transgénicos y todo alimento frito. En otras palabras, durante esos 2-3 meses solo deben ingerirse verduras frescas de temporada, hortalizas, gazpachos naturales, huevos, marisco, pescados, carne magra -incluidos el jamón york (sin añadidos) y el ibérico curado-, frutos secos, legumbres (con moderación y cocinadas sin grasa), cereales integrales (no los copos industriales), semillas ("pipas"), infusiones de plantas (té, manzanilla, poleo, etc.) y agua mineral de muy baja mineralización. Pero todo ello en cantidades moderadas y entendiendo que tanto la carne como el pescado y el marisco deben cocinarse al vapor, al horno, a la plancha, cocida o asada a menos de 100º pero jamás frita. En cuanto a las verduras y hortalizas deberían comerse crudas para conservar mejor sus nutrientes pero si se decide a cocinarlas no las fría.

-Someterse a una quelación para eliminar sustancias nocivas, especialmente metales pesados (dada su importancia nos ocuparemos de esto a continuación).

Agregaremos finalmente que son muy útiles para desintoxicar los baños de mar y la sauna.

LA QUELACIÓN

La importancia de la quelación en caso de una patología crónica y degenerativa es evidente y por eso nos hemos hecho eco de ella en varios artículos; de forma más reciente en el que con el título Cómo eliminar los metales pesados del organismo apareció en el nº 165 y puede leerse íntegramente en nuestra web: www.dsalud.com. Hablamos de un proceso que ayuda a limpiar el cuerpo de radicales libres, reduce el nivel de metales tóxicos, reinstaura la actividad enzimática que dañan éstos, reduce los depósitos patológicos de calcio y disminuye el nivel de agregación de las plaquetas (factor importante en la formación de coágulos y trombos). En suma, desintoxica, ayuda a “desatascar” las arterias promoviendo una circulación colateral funcionalmente importante y se deshace de los metales tóxicos, especialmente de los considerados pesados (aquellos cuyo peso específico es superior a 5 gramos por centímetro cúbico o tienen un número atómico por encima de 20 excluyendo generalmente a los metales alcalinos y elementos alcalinotérreos). Sin riesgo alguno si se hace bien y se comprueba antes que los riñones del paciente están en buen estado, se ajusta la dosis –depende de las necesidades de cada caso- y se reemplazan las sustancias imprescindibles para el organismo que pudieran perderse durante el proceso de quelación. Si así se hace la terapia carece de peligro y es muy eficaz.

En cuanto a los metales tóxicos que suelen hoy introducirse en nuestros organismos por mor de la contaminación son sobre todo el mercurio, el plomo, el cadmio, el aluminio, el arsénico, el hierro, el manganeso, el vanadio, el tungsteno y el berilio. Todos ellos son tóxicos si bien está comprobado que los que más afectan al cerebro son el mercurio, el plomo, el aluminio, el cadmio y el arsénico.

Cabe añadir que las sustancias quelantes más eficaces son…

-El Ácido Etileno Diamino Tetracético (abreviadamente EDTA por sus siglas en inglés). Se trata de un aminoácido sintético que se aplica por vía intravenosa y ayuda a quelar el plomo, el berilio, el cromo, la plata, el níquel, el titanio, el vanadio y el hierro y cobre no iónicos. En la intoxicación por plomo el EDTA se utiliza de forma combinada con Dimercaptopropanol o D-penicilamina y en la intoxicación por cadmio se administra EDTA pero en su forma de Edetato de calcio disódico.
-El Ácido alfa lipoico. Crea complejos estables con iones metálicos de cobre, manganeso, zinc, hierro, cadmio y mercurio (incluso para el acumulado en el cerebro ya que atraviesa la barrera hematoencefálica); además ayuda al cuerpo en caso de envenenamiento por arsénico.
El Ácido dimercaptosuccínico (DMSA por sus siglas en inglés). Quela principalmente el arsénico, el plomo y el mercurio pero también es una buena opción en la intoxicación por mercurio y oro.
-El Dimercaptopropanol-sulfonato (DMPS por sus siglas en inglés). Se trata de un derivado del Dimercaptopropanol (BAL) que se utiliza en la intoxicación por mercurio.
-La Deferoxamina. Se trata de un ácido trihidroxámico que se obtiene a partir del Streptomyces pilosus y su característica más llamativa es su capacidad para unirse al hierro; quela asimismo el aluminio.
-La Penicilamina. Quela el cobre, el arsénico, el plomo, el mercurio y el oro.
-El Ácido aurintricarboxílico (ATA por sus siglas sin inglés). Quela el berilio.
-El Ácido fítico (y en general todos los fitatos presentes en las semillas de los cereales, las leguminosas y las oleaginosas). Ayuda a quelar el cadmio, el aluminio y el hierro si bien su uso tiene el problema de que también quela otros minerales nutricionalmente importantes como el calcio, el magnesio y el zinc e inhibe la absorción de niacina. De ahí que se considere un anti-nutriente a pesar de sus efectos terapéuticos
-El cilantro (Coriandrum sativum). Ayuda a eliminar del organismo el mercurio, el aluminio y el plomo.
-La Chlorella pyrenoidosa. Alga unicelular útil para eliminar metales pesados a nivel tisular.
-El Metilsulfonilmetano (MSM por sus siglas sin inglés) y sus derivados: el DMSO y el DMS. Se trata de compuestos azufrados que facilitan la quelación de metales como el plomo, el cadmio, el mercurio y el arseìnico.

Hay otras sustancias indispensables en todo tratamiento quelante porque limitan la acción catalizadora de los metales pesados tóxicos reduciendo así el daño; son los casos de la vitaminas E y B13, los carotenos, el zinc, el cobre, el selenio, la coenzima Q10, los ácidos grasos esenciales, diversos aminoácidos, el sulforafano, el vinagre de manzana, el centeno, el arroz integral y los alimentos ricos en pectinas, histidina y glutatión.

LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el hecho de que la carencia crónica de nutrientes esenciales provoca debilidad celular, pérdidas enzimáticas y gran cantidad de radicales libres que terminan atacando las membranas dando ello lugar a la liberación masiva de prostaglandinas E2 y a una reacción inflamatoria que puede generar muy distintas patologías. Lo han constatado y dado a conocer muchos investigadores, entre ellos el doctor en Farmacia, biólogo y fundador de Laboratorios Nutergia Claude Lagarde quien no duda en aseverar que ante cualquier enfermedad es fundamental limpiar el organismo de toxinas drenándolo y así favorecer el buen funcionamiento celular y tisular para lo que a su juicio hay que seguir en primer lugar una dieta hipotóxica, estimular los principales emuntorios o vías de eliminación del cuerpo -en especial el aparato digestivo, el respiratorio, el hígado, el riñón y la piel- y lograr una buena actividad enzimática; en segundo lugar neutralizar los radicales libres con antioxidantes y, finalmente, desacidificar el organismo y –muy importante- restaurar el equilibrio intestinal mediante prebióticos y probióticos a fin de que el metabolismo funcione correctamente; lo que se logra con la ingesta de catalizadores y cofactores enzimáticos, oligoelementos, vitaminas -en particular las del grupo B-, ácidos grasos poliinsaturados, minerales y un complejo equilibrado de oligoelementos dinamizados (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Claude Lagarde: “Para estar sano basta desintoxicar el organismo y proporcionarle los nutrientes adecuadosapareció en el nº 79).

Y que la eficacia de un tratamiento ortomolecular integral está fuera de toda duda lo sabe bien José Ramón Llorente, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular, quien lleva de hecho años tratando con éxito a numerosos pacientes de esclerosis múltiple y en su momento nos aseguraría que “no hay una sola persona con esta enfermedad tratada por mí que a los quince días de seguir unas pautas dietéticas estrictas y con una adecuada nutrición ortomolecular haya tenido un brote o la enfermedad haya progresado. Y es que los oligodendrocitos -dentro del sistema neurogliar- y las células de Schwann -dentro del sistema periférico- son las encargadas de producir la mielina y una deficiencia de determinados nutrientes -entre ellos varios ácidos grasos esenciales y no esenciales- pueden causar la incapacitación funcional de estas células”. Lo explicaría en el artículo que con el título Tratamiento ortomolecular de la esclerosis múltiple publicamos en el nº 75 (puede consultarse en nuestra web: www.dsalud.com).

EL TRATAMIENTO METABÓLICO

Cardiólogo de prestigio mundial el Dr. Demetrio Sodi Pallarés desarrollaría por su parte una terapia orientada a la producción de moléculas de ATP -únicas en el organismo que producen energía al desdoblarse- logrando excelentes resultados en enfermedades graves; desde problemas de corazón a enfermedades autoinmunes -como la artritis reumática y la esclerosis múltiple- pasando por enfermedades reumáticas degenerativas e, incluso, cáncer. Puede decirse de forma resumida -el lector puede encontrar información más extensa y detallada en los números 20 y 42 de Discovery DSALUD– que el Tratamiento Metabólico es un método orientado a la producción masiva de moléculas de Adenosín-trifosfato (ATP por sus siglas en inglés), transportador universal de energía de nuestro cuerpo que se produce en las mitocondrias durante la respiración celular y no sólo es necesario para la mayoría de las funciones orgánicas sino imprescindible en todo proceso de curación. Sin ella, sencillamente, la vida no sería posible y por eso Sodi la llamaba "la molécula de la vida”. Para que el lector se haga una idea diremos que el ADN necesita 72.000 moléculas de ATP por segundo; luego hasta los genes dependen de esta molécula. Cabe añadir que se trata de una molécula que se comporta como una coenzima ya que su función de intercambio de energía y la función catalítica de las enzimas están íntimamente relacionadas.

Pues bien, aumentar la producción de esta singular molécula es el fin del Tratamiento Metabólico que consta de tres fases. El primer paso es seguir una dieta rica en potasio y baja en sodio por lo que hay que excluir todo alimento que contenga más de 100 mg por cada 100 gramos. Sólo así se puede eliminar según Sodi Pallarés el sodio intracelular -o disminuir su nivel- sustituyéndolo por potasio, algo imprescindible para que las células puedan sintetizar las suficientes moléculas de ATP que precisa todo proceso curativo. Sodi explicaría asimismo que en toda lesión -del tipo que sea- se rompe la membrana celular y se introduce sodio en las células sustituyendo en ellas al potasio que pasa al espacio intersticial, aumenta el ácido láctico y, como consecuencia, se disminuye la formación de ATP. De ahí que según él la clave de toda curación se halle en un adecuado equilibrio entre el sodio y el potasio. El segundo paso consiste en inyectar al enfermo una solución polarizante compuesta de insulina, glucosa y potasio; siendo la función de la insulina la de ayudar al organismo a metabolizar la glucosa, algo que, a su vez, permite llevar el potasio al interior de las células y así generar moléculas de ATP. Y el tercero es someter al paciente a la acción de campos magnéticos pulsantes. Sodi comprobó que tras seguir las dos primeras fases se logra una alta concentración de potasio en el interior de la célula mientras el sodio se traslada al exterior y un campo magnético pulsante genera una diferencia de potencial que hace que la célula emita y reciba la información de forma mucho más eficaz; es más, aumenta la permeabilidad de la membrana celular facilitando el intercambio de potasio por sodio y mejora la absorción por las células de oxígeno y nutrientes.

El método descrito permitió al Dr. Sodi Pallarés obtener resultados espectaculares en el tratamiento de distintas cardiopatías –al punto de salvar la vida a personas para las que la única posibilidad convencional era el trasplante de corazón-, en la paralización de procesos tumorales cancerosos, en la mejoría de problemas óseos y en las enfermedades reumáticas y autoinmunes, esclerosis múltiple incluida.

Sodi era pues contrario en caso de enfermedad al uso del bicarbonato sódico y de las sales de frutas para paliar el malestar estomacal o como método de alcalinización del organismo apostando en cambio por la ingesta de frutas y verduras ricas en potasio como los tomates, los vegetales de hoja verde oscura, las semillas o pipas de girasol, los tomates, las patatas, las espinacas, los plátanos, los melones, los albaricoques y las ciruelas pasas.

IMPORTANCIA DE LA CALIDAD DE LA SANGRE

Otro factor de suma importancia tanto en la patología de la que esta vez nos ocupamos como en otras muchas es la calidad de la sangre. Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (California, EEUU) coordinado por Tony Wyss-Coray publicó de hecho en 2014 en Science y Nature Medicine tres artículos según los cuales si se inocula sangre de ratones jóvenes -de unos dos meses- en ratones viejos -22 meses- las células, tejidos y órganos de éstos ¡rejuvenecen”; al menos los músculos -incluido el corazón-, el bulbo olfatorio -mejora su olfato- y el cerebro -mejora su flujo sanguíneo y la vascularización además de aumentar el número de nuevas neuronas y espinas dendríticas facilitando el contacto interneuronal (especialmente en el hipocampo, fundamental en la memoria y el aprendizaje). Los investigadores no explican a qué se debe limitándose a decir que se trata de "algo" -presuntamente una proteína- que han denominado Factor 11 de diferenciación del crecimiento celular (GDF-11). Resta valorar si ello puede dar lugar a efectos adversos –no olvidemos que se trata de sangre ajena-, provocar o no la aparición de tumores y, sobre todo, si el resultado puede extrapolarse a humanos.

Claro que ya antes se había constatado que la plasmaféresis es muy útil en el caso de los enfermos de esclerosis múltiple; lo dio a conocer un equipo de investigación de la Clínica Mayo de Nueva York (EEUU) dirigido por Brian Weinshenker -el trabajo se publicó en 1999 en Annals of Neurology– explicando que el 40% de los enfermos sometidos a esta iniciativa experimentaron una considerable mejoría en su sistema neurológico. La plasmaféresis consiste en extraer sangre del cuerpo del enfermo -en distintas sesiones-, separar del plasma los glóbulos blancos, rojos y plaquetas y volverlos inocular en el paciente sin el plasma (que el organismo repone rápidamente). El procedimiento se usa hoy en numerosas patologías autoinmunes para eliminar los anticuerpos circulantes pero tiene sus riesgos e inconvenientes. Y es que para evitar que la sangre se coagule mientras es filtrada en la máquina se utiliza citrato y éste puede unirse al calcio disminuyendo su concentración libre en la sangre; además existe un potencial riesgo de infección sanguínea durante el proceso -similar al de una diálisis- y puede deprimir el sistema inmune. Hoy la Academia Americana de Neurología recomienda solo el método para usarlo en el caso de brotes que no responden a los corticosteroides.

El tercer método para mejorar la calidad de la sangre es la Autohemoterapia con ozono que consiste en sacar una pequeña cantidad de sangre al paciente -unos 100 mililitros-, ozonizarla –a fin de limpiarla y oxigenarla- y volvérsela a inyectar. Se trata de un método ampliamente constatado aunque la FDA no permite usar el ozono terapéuticamente con la excusa de que a altas concentraciones puede destruir los tejidos celulares cuando el gas se usa a concentraciones muy pequeñas. La verdad es que el ozono potencia la capacidad de transporte de oxígeno por los eritrocitos y normaliza los potenciales de membrana lo que se traduce en una mayor flexibilidad y plasticidad de los glóbulos rojos y una menor tendencia a apelmazarse; lo que además de mejorar la fluidez de la sangre permite una mayor oxigenación tisular. El ozono induce asimismo la formación de peróxidos a partir de los lípidos, triglicéridos y proteínas dispersas en la sangre activando los mecanismos de defensa del sistema inmune que actúa así de forma más eficaz tanto ante las bacterias como ante los virus patógenos. En suma, mejora la calidad de la sangre y, por ende, de los tejidos y órganos. Por si fuera poco el ozono inyectado elimina multitud de microorganismos patógenos, estimula la producción de citoquinas, mejora la microcirculación sanguínea de toda área inflamada ayudando a eliminar las toxinas pro-inflamatorias, disminuye el estrés oxidativo mediante la estimulación de la actividad de enzimas como la superóxido-dismutasa, la catalasa y la glutatión peroxidasa y contribuye a retrasar la acción de los radicales libres sobre el ADN nuclear y mitocondrial ralentizando los procesos de envejecimiento celular. Y la terapia solo está contraindicada en caso de hipertensión severa, alcoholismo agudo, infarto de miocardio reciente, favismo, hipertiroidismo descontrolado o plaquetopenia muy severa (lo explicamos detalladamente en el artículo que con el título Eficacia de la Autohemoterapia con ozono apareció en el nº 158 y tiene en nuestra web: www.dsalud.com).

LA ENORME IMPORTANCIA DE LOS ÁCIDOS ORGÁNICOS

Igualmente importantes en esta enfermedad son los ácidos orgánicos, variedad de ácidos que se concentran habitualmente en los frutos de numerosas plantas; hablamos entre otros de los ácidos cítrico, fórmico, acético, málico, tartárico, salicílico y oxálico así como los ácidos grasos (saturados e insaturados, incluyendo los de la serie omega). Y es que son numerosos los estudios que avalan las propiedades terapéuticas de varios de ellos en la esclerosis múltiple y otras muchas patologías.

Es por ejemplo el caso de un ácido triterpénico: el ácido oleanólico. Un equipo de investigadores de la Unidad de Inmunidad Innata e Inflamación del Instituto de Biología y Genética Molecular de la Universidad de Valladolid -el trabajo se publicó en British Journal of Pharmacology- constató que el ácido oleanólico presente en la cutícula y en las hojas del olivo ayuda en las patologías inflamatorias haciendo incluso que la esclerosis múltiple evolucione de forma más lenta. Al menos en animales atenúa notablemente los síntomas: alteraciones en la permeabilidad vascular, infiltración de leucocitos, presencia de citoquinas… Según uno de sus miembros, María Luisa Nieto, "el desarrollo de la enfermedad es sensiblemente más lento y se reducen significativamente -e incluso eliminan en algunos casos- todos los procesos inflamatorios que van asociados a esa enfermedad".

Es asimismo útil el llamado Aceite de Lorenzo. Muchos lectores recordarán que en 1992 se estrenó una emotiva película basada en una historia real que dio la vuelta al mundo: El aceite de Lorenzo. Protagonizada por Nick Nolte y Susan Sarandon contaba el drama vivido por unos padres –Augusto y Micaela Odone– que ante la falta de solución para la terrible enfermedad que padecía su hijo Lorenzo, la Adrenoleucodistrofia -se achaca a una anomalía genética pero lo cierto es que al igual que otras patologías cursa con la pérdida de mielina en el cerebro-, decidieron investigar por su cuenta y buscar un remedio que evitara su muerte. Y así, sin conocimientos previos de Medicina, a base de tesón y estudio, elaboraron un producto que evitó su muerte prematura a pesar de lo cual fue rechazado por la clase médica hasta que tras una investigación de diez años se les dio finalmente -en 1999- la razón (lo explicamos en el artículo que con el título El Aceite de Lorenzo deja en evidencia a la medicina convencional apareció en el nº 46). ¿Y qué contiene? Pues se trata de una combinación de ácidos grasos extraídos de los aceites de oliva y colza -concretamente trioleato de glicerol (trioleína) y trierucato de glicerol-, mezcla de ácidos grasos que actúa reduciendo en sangre el alto nivel de ácidos grasos de cadena muy larga, algo habitual entre quienes padecen esa patología.

En todo caso el aceite que parece ser más eficaz es el de coco de primera presión en frío; no solo protege el cerebro -ayudando pues en casos de alzheimer, parkinson, ataxia cerebelosa, esclerosis múltiple, ELA y otras patologías neurodegenerativas- sino el corazón, los riñones, el páncreas, el colon y otros órganos estando constatadas sus propiedades en casos de cáncer y diabetes. Claro que el aceite de coco mejora no solo la absorción de las vitaminas del complejo B sino también la de las vitaminas A, D, E, K, el betacaroteno, la coenzima Q10 y otros nutrientes solubles en grasa así como del calcio, el magnesio y varios aminoácidos. En cuanto a su composición exacta es ésta: ácido láurico (44-52%), ácido mirístico (13-19%), ácido palmítico (8-11%), ácido cáprico (6-10%), ácido caprílico (5-9%), ácido oleico (5-8%), ácido esteárico (1-3%), ácido linoleico (trazas-2,5%), ácido palmitoléico (trazas-1%), ácido caproico (trazas-0,8%) y ácido araquídico C-20 (trazas-0,4%). Lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Propiedades nutritivas y terapéuticas del aceite de coco se publicó en el nº 171).

LA IMPORTANCIA DEL SOL

En cuanto a la importancia del sol ya hemos explicado que se debe básicamente -pero no solo a ello- a que su ausencia puede provocar un déficit de vitamina D y está constatado que al menos las mujeres que toman suplementos de vitamina D -se estudió a 190.000- tienen un 40% menos de posibilidades de desarrollar esclerosis múltiple. Es asimismo sabido que entre quienes sufren la enfermedad hay menos citoquinas antiinflamatorias TGFB1, IL13 y abundancia de citoquinas pro-inflamatorias, situaciones ambas que se revierten con vitamina D (bien ingerida, bien autogenerada por el propio organismo al tomar el sol). Y si bien no está constatado que la vitamina D ayude a recuperarse de la enfermedad sí lo está que puede ayudar a inhibir su progresión; al menos así se desprende del estudio Nurses Health Study I y II efectuado entre 1976 y 1990 en la Universidad de Harvard.

Un estudio del departamento de Neurología de la Universidad Pierre et Marie Curie de París comprobaría por su parte que administrar vitamina D inhibe la aparición de brotes, posiblemente por sus efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores.

Asimismo está constatado que la vitamina D activa bloquea -e incluso revierte- la progresión de la encefalomielitis y que dosis altas de vitamina D3 mejoran la función muscular y la densidad ósea de los enfermos.

LA UTILIDAD DE LA NALTREXONA

Igualmente útil se ha mostrado la Naltrexona, antagonista opiáceo aprobado en altas dosis (entre 50 y 150 mg al día) para tratar adicciones al alcohol y drogas derivadas del opio -como la heroína o la morfina- que ha demostrado eficacia en casos de esclerosis múltiple a bajas dosis (entre 3,5 y 4’5 mg) a pesar de lo cual no ha sido aceptado como tratamiento por la comunidad neurológica. Su utilidad la constataría el neurólogo y psiquiatra Bernard Bihari probando que a esa dosis -que no puede aumentarse ni disminuirse porque deja de ser eficaz- los enfermos mejoran. De hecho trataría así a una amiga de su hija y a lo largo de nueve meses solo sufrió tres brotes agudos con remisión completa y espontánea tras cada brote. Posteriormente la trataría con Naltrexona dándola sólo 3 mg cada noche al acostarse durante cinco años y en todo ese tiempo no tuvo brotes. Lamentablemente la paciente decidió dejar el tratamiento al estar convencida de que ya no padecía la enfermedad y al cabo de tres semanas y media desarrolló un cuadro de debilidad, insensibilidad, rigidez y espasmos en el brazo izquierdo por lo que tuvo que volver a tomar el fármaco a bajas dosis. Doce años después de hacerlo de forma continuada la enfermedad no volvería a manifestarse. La teoría de Bihari es que los enfermos de esclerosis múltiple sufren un déficit de endorfinas por la noche y eso es posible resolverlo ingiriendo antes de acostarse una pequeña dosis de Naltrexona ya que ello termina llevando al organismo a triplicar los niveles de endorfina hasta restablecer los niveles normales y con el tiempo reequilibrar el sistema inmune evitando así que los macrófagos ataquen la mielina de las fibras nerviosas. En 2004 Bihari trató a 400 pacientes y sólo en dos volvieron a aparecer síntomas.

Un éxito que llevaría al profesor de la Universidad de Iowa (EEUU) Yash Agrawal a sostener en un trabajo titulado Low Dose Naltrexone Therapy in Multiple Sclerosis que se publicó en Medical Hipótesis que la esclerosis múltiple se debe más bien al estrés oxidativo provocado por el exceso de un aminoácido en el espacio extracelular neuronal: el glutamato. Hablamos de un aminoácido implicado en la mayoría de las funciones normales del sistema nervioso central que es el mayor mediador de señales excitatorias y responsable de la plasticidad del sistema nervioso pero que en exceso es altamente neurotóxico. En suma, a su juicio demasiado glutamato en el espacio extracelular induce una sobreactivación de sus receptores provocando la muerte celular, tanto neuronal como glial (astrocitos, oligodendrocitos y microglías); actuaría pues como una neurotoxina. Postulando asimismo que el aumento de glutamato puede deberse a algún episodio de sobreexcitación como la que se da en los ataques de epilepsia, a causa de la destrucción tisular por un traumatismo o a una alteración de los mecanismos de recaptación por fallo de las proteínas trasportadoras del glutamato. En pocas palabras, la esclerosis múltiple no es a su entender consecuencia de una reacción autoinmune sino un problema de carácter oxidativo provocado por un exceso de radicales libres y de ahí que los tratamientos ortomoleculares en los que se dan antioxidantes de forma masiva obtengan tan buenos resultados. Así lo expresaría en una entrevista: "El efecto excitador del glutamato puede causar degeneración neuronal por estrés oxidativo y otros mecanismos. El glutamato causa la muerte excitotóxica de los oligodendrocitos, las células productoras de mielina, vía los receptores AMPA/KA. Esto está bien establecido en los modelos experimentales de ratones con esclerosis múltiple aunque no tanto en modelos humanos. En todo caso la pérdida de mielina de las células productoras produce finalmente la desmielinización. Y lo interesante es que las lesiones por desmielinización causadas por el glutamato son muy similares a las observadas en la esclerosis múltiple".

Una tesis que el propio Yash Agrawal admite: "La idea de que el glutamato y los radicales libres pueden ser factores importantes en la esclerosis múltiple ha sido ya sugerida por numerosos estudios que muestran que los niveles de peroxinitritos y ácido glutámico son elevados en el fluido cerebroespinal de pacientes con la enfermedad. Es más, el examen directo de las placas ha revelado un aumento de actividad de los radicales libres y la disminución de los niveles de antioxidantes”. Añadiendo: "Mi hipótesis es que el estrés (incluso el estrés oxidativo) activa la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS), una enzima requerida para la producción de óxido nítrico y, finalmente, de peroxinitritos. Se sabe que los peroxinitritos inhiben el transporte de glutamato en las hendiduras sinápticas y oligodendrocitos adyacentes inhibiendo los transportadores de glutamato. Y dado que el transporte de glutamato en las células se inhibe se produce una acumulación del mismo que causaría la muerte excitotóxica de los oligodendrocitos. Y como en ese ecosistema la Naltrexona previene el aumento de iNOS se producen menos peroxinitritos y hay menos muerte excitotóxica de oligodendrocitos".

Agregaremos que la idea de que la esclerosis múltiple no es una enfermedad autoinmune fue igualmente defendida en 2004 por Peter Behan y su colega A. Chaudhuri en un artículo publicado Arch Neurology. "No creemos que exista evidencia convincente alguna –afirman ambos- de que los actuales tratamientos basados en la teoría de que se trata de una enfermedad autoinmune prevenga la progresión de la enfermedad a largo plazo o que tenga mayor efecto en la fatiga el dolor, la depresión y el deterioro cognoscitivo”.

Terminamos indicando que el profesor B. Liu y su equipo de la Sección de Neurofarmacología del Laboratory of Pharmacology and Chemistry del National Institute of Environmental Health Sciences de los Institutos Nacionales de la Salud (EEUU) señala en un trabajo titulado Role of nitric oxide in inflammation-mediated neurodegeneration que cada vez hay más evidencias de que "la causa de la inflamación del cerebro es la activación de células gliales -sobre todo de microglías- que producen una variedad de factores proinflamatorios y neurotóxicos, incluyendo citoquinas, metabolitos de ácidos grasos y radicales libres como el óxido nítrico y el superóxido. Cabe considerar que la producción excesiva de óxido nítrico como consecuencia de la inducción de las oxido nítrico sintasas en la glía activada participa en la neurodegeneración” (todo esto se contó de manera muy amplia en el artículo Tratamiento de la esclerosis múltiple con Naltrexona que apareció en el nº 84 y puede leer en nuestra web: www.dsalud.com).

OTRAS TERAPIAS ÚTILES

Finalizamos este texto recordando que hay otras terapias que coadyuvan en el necesario tratamiento integral de la esclerosis múltiple. Son éstas:

-La Medicina Hiperbárica. Consiste básicamente en inhalar -durante periodos cortos- oxígeno puro bajo presión en el interior de una cámara presurizada (lea en nuestra web el artículo Medicina Hiperbárica: el oxígeno a presión como terapia curativa que apareció en el nº 41).

-La Apiterapia. Se usa veneno de abeja y productos de la colmena: polen, jalea real, miel, propóleo, cera de panales, larvas de zánganos… (lea en nuestra web el artículo El poder curativo de las abejas que apareció en el nº 29).

-La Microinmunoterapia. Método terapéutico desarrollado por el Dr. Maurice Jenaer tras comprobar que al administrar ADN y ARN altamente diluido y dinamizado a pacientes con cáncer se estimulaba su sistema inmune; a partir de ahí numerosas investigaciones posteriores darían lugar a todo un sistema terapéutico que permite tratar eficazmente cualquier patología colaborando simplemente con el sistema inmunitario (lea en nuestra web el artículo Microinmunoterapia: cómo afrontar la enfermedad ayudando al sistema inmune que apareció en el nº 81).

-La Terapia con Ácido Ribonucleico (ARN). A mediados del siglo XX el profesor alemán H. Dyckerhoff diseñó una terapia que permite aprovechar el Ácido Ribonucleico (ARN) de órganos específicos de ganado junto con ácido ribonucleico de levadura para tratar enfermedades degenerativas como las osteoarticulares. Demostrando que usado exógenamente –incluso en órganos específicos- permite reactivar así como normalizar el sistema de regeneración celular. Julio Alonso, director del madrileño Centro Itaka, nos aseguraría en su día: “He tratado con ARN varios brotes de esclerosis múltiple muy serios con respuestas óptimas. La fibromialgia y la fatiga crónica también responden rápidamente. Y en las enfermedades degenerativas nerviosas se obtiene un resultado notable. Permite además ayudar a la prevención de la demencia senil, del alzheimer” (lea en nuestra web el artículo Eficaz terapia con Ácido Ribonucleico (ARN) en enfermedades reumáticas y degenerativas que apareció en el nº 124).

-El Cellfood. Desarrollado por el microbiólogo y químico Everett Lafayette Storey -uno de los científicos que participó en el Proyecto Manhattan que dio lugar a la fabricación de la bomba H- es un concentrado de 78 minerales iónicos, 34 enzimas, 17 aminoácidos, electrolitos y oxígeno disuelto que se mantienen en una suspensión iónica de sulfato de deuterio (único isótopo no radiactivo del hidrógeno). Cuando se ingiere el producto el deuterio disocia las moléculas de agua (H20) que hay en el organismo liberando en el torrente sanguíneo oxígeno (O) e hidrógeno (H) nacientes que llegan a las células junto con el resto de nutrientes de la fórmula. Cascada de oxígeno e hidrógeno que se libera paulatinamente allí donde el cuerpo lo necesita y puede continuar varios días tras la ingesta (lea en nuestra web el artículo Cellfood: potente alimento celular terapéutico que apareció en el nº 60).

Una dieta cetogénica baja en grasas. Está constatado que el tejido cerebral de las personas con esclerosis múltiple posee un contenido superior de grasas saturadas que dificulta el suministro de sangre provocando ello hipoxia. De ahí que se recomiende una dieta cetogénica muy estricta -sin azúcares, carbohidratos y alcohol (y por tanto sin frutas)- baja en grasas saturadas.

-La ingesta de Q10. La coenzima Q10 es una quinona –o benzoquinona- presente en casi todas las células eucariotas que en nuestro interior se convierte en ubiquinol y éste a su vez de nuevo en ubiquinona merced a la reacción conocida como reducción-oxidación que es parte del proceso de producción de energía en la mitocondria celular; siendo en su forma de ubiquinol como se obtiene la formación del 95% del ATP, la "molécula de la vida" de la que ya hemos hablado. Además es antioxidante y estimula el sistema inmune. Pues bien, hoy día mucha gente padece déficit de coenzima Q10 porque la destruyen numerosos fármacos (anticolesterolemiantes, antidiabéticos, antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos y otros) y un hígado saturado tiene dificultad para sintetizarla; de ahí que debamos asegurarnos de que no nos falte (lea en nuestra web el artículo Enorme importancia de la coenzima Q10 que apareció en el nº 164).

-La ingesta de ácidos grasos omega 3. Los beneficios para el cerebro de los ácidos grasos omega 3 –especialmente del Ácido Eicosapentaenoico (EPA) pero también del Ácido Docosahexaenoico (DHA)– están ampliamente estudiados y se sabe que son fundamentales en la prevención de las patologías mentales. De hecho son los ácidos grasos poliinsaturados con mayor presencia en el cerebro y básicos para su desarrollo así como para el sistema nervioso central. Y hoy se sabe que las personas que padecen patologías neurodegenerativas tienen niveles muy bajos de DHA en las neuronas del hipocampo, área del cerebro vital para la memoria (lea en nuestra web los artículos que con los títulos Dos ácidos grasos omega-3, eficaces en el tratamiento del cáncer, ¿Cuál es la mejor fuente natural de omega 3?, Lyprinol: poderoso antiinflamatorio con numerosas propiedades, Ácido Eicosapentaenoico: eficaz y seguro antidepresivo natural, Los ácidos grasos DHA, esenciales en el tratamiento del alzheimer y la pérdida de memoria y Tina Sampalis: “Las propiedades terapéuticas del aceite de krill siguen sorprendiendo" aparecieron en los números 86, 97, 103, 106, 109 y 136 respectivamente.

-Dos Sales de Schüssler: la Kalium phosphoricum (fosfato de potasio) y la Magnesium phosphoricum (fosfato de magnesio).

-El ayuno terapéutico. Los humanos aprendieron de los animales hace ya milenos que basta ayunar, beber agua pura, respirar aire no contaminado, desintoxicar el cuerpo y descansar suficientemente para que el propio organismo se recupere de la mayor parte de las dolencias que nos aquejan; al punto de que el ayuno terapéutico pasó a formar parte de la práctica ritual de casi todas las religiones. Pues bien, hoy la ciencia ha permitido revelar muchas de las razones que explican la eficacia de tan sencilla como antiquísima terapia. Por ejemplo cómo los cambios metabólicos que produce generan una auténtica endofarmacia de moléculas antiinflamatorias y reparadoras al tiempo que potencian la actividad del sistema inmune. Ayunar hace bajar por ejemplo los niveles de colesterol total así como el del llamado “malo” aumentando el del “bueno”, reduce el nivel de triglicéridos, baja la glucemia, la insulinemia y la resistencia a la insulina, disminuyen la hipertensión y el ritmo cardiaco, hay menos probabilidad de sufrir ateroesclerosis, mejora el sistema inmune, disminuye la cantidad de tejido adiposo y aumenta la resistencia neuronal a las toxinas además de aumentar la longevidad. Es más, ayunar protege al corazón y además es una ayuda eficaz -entre otras dolencias- en casos de hipertensión, ateroesclerosis, artritis, enfermedades inflamatorias intestinales –incluido el colon irritable-, anorexia, bulimia, asma, lesiones medulares, diabetes, lumbalgia, cáncer y trastornos mentales como la depresión, la ansiedad, el trastorno de conversión (histeria) y otras neurosis. Y algo importante: en 1988 un equipo dirigido por el Dr. K. Y. Ho demostró que ayunar aumenta la segregación de dos hormonas del crecimiento -la somatotropina y la somatomedina- que podrían desempeñar un papel fundamental en la regeneración tanto de las neuronas como de las envolturas de mielina (lea en nuestra web el artículo Eficacia del ayuno terapéutico que apareció en el nº 162).

CONCLUSIÓN

Terminamos indicando que al neófito puede parecerle éste un asunto muy complejo pero lo cierto es que el tratamiento básico de la esclerosis múltiple -como el de cualquier otra patología neurodegenerativa- no es tan dificultoso como parece pues si bien hay muchas terapias que sin duda ayudan lo primordial es sencillo. Ahora bien, según el Dr. Ramón Cacabelos -catedrático de Medicina Genómica y Vice-Rector de Investigación y Ciencia de la Universidad Camilo José Cela de Madrid así como presidente de la World Association of Genomic Medicine, de la Sociedad Española de Medicina Genómica, de la Asociación Española de Neurogerontología y Neurogeriatría y del Grupo EuroEspes- debe tenerse en cuenta que tanto la aparición de la enfermedad como la respuesta terapéutica a las diferentes opciones aquí planteadas "dependen en gran medida del perfil genómico de cada individuo y de la integridad de los sistemas de detoxificación natural regulados por el genoma". Añadiendo: "Hay personas que detoxifican bien y entonces el impacto xenobiótico externo les afecta menos a nivel neuroinmune y personas con claros defectos en los sistemas de detoxificación debido a mutaciones genéticas a las que el ambiente tóxico convierte en enormemente vulnerables. Y en términos terapéuticos opera un mecanismo similar. Por eso personas con un perfil genómico intacto, libre de defectos en los genes responsables de la regulación neuroinmune y en la reparación de daño nervioso responden mejor a las diferentes opciones terapéuticas que aquellos cuya dotación genómica es defectuosa".

Es todo. Ahora la decisión es suya.

Jose Antonio Campoy

 

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Julio 2014
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