¿Qué podemos hacer cuando se tienen juanetes?

Los juanetes son un problema que afecta muy especialmente al sexo femenino. Los especialistas, obviamente, proponen ante todo prevenir su aparición y para ello lo primordial es usar un calzado adecuado. Pero si ha abusado de tacones y punteras estrechas y sufre ya de juanetes sepa que existen más de 100 técnicas quirúrgicas para eliminarlos aunque su efectividad dependerá de un buen diagnóstico y de un completo y preciso estudio preoperatorio.

Si hablamos de hallux valgus lo más probable es que sólo entiendan tal expresión quienes padecen el problema pero si decimos “juanetes” la mayor parte de nuestros lectores entenderán de qué estamos hablando. De hecho, se trata de la dolencia del pie que provoca más visitas al podólogo. Son fáciles de prevenir y en muchos casos incluso de tratar sin cirugía pero en otros, sin embargo, no queda más remedio que recurrir a ella. Y en tal caso es importante un buen diagnóstico que revele por qué se ha deformado el pie. Sólo entonces será posible eliminar el juanete con garantías.

RECONOCER UN JUANETE

Pero, ¿qué es un juanete? Pues básicamente el hallux valgus –del latín, hallux, dedo, y valgus, hacia fuera- es una deformidad del dedo gordo del pie que produce una prominencia lateral del hueso a la altura de la articulación metatarsofalángica y la aparición de una bolsa de fluido seroso o bursa. Unasituación que va volviéndose cada vez más dolorosa a medida que el hueso sobresale de la base del dedo y éste va girando hacia los otros pudiendo llegar incluso a situarse encima o debajo de éstos. Además, la bursa –producida por el cuerpo para proteger y almohadillar el hueso- se inflama provocando una bursitis. Esto lleva a que se presente dolor, hinchazón e inflamación que empeoran con la presión ejercida por un calzado excesivamente estrecho. En algunos casos también se desarrollan junto con el juanete callosidades en la planta del pie y el segundo dedo puede igualmente deformarse. Es lo que se conoce como “dedo en garra” o “dedo en martillo”. En cuanto a los dedos pequeños es común que hayan sido desplazados o deformados por el empuje del dedo gordo lo que, a su vez, provoca luxaciones y dolor en la planta del pie. En ocasiones la situación es tal que la persona no puede ni calzarse ni caminar con normalidad.

LA FORMA DEL PIE Y EL CALZADO

¿Y qué provoca los juanetes? ¿Aparecen, como desde hace años se dice, por el simple uso de zapatos inadecuados en personas genéticamente predispuestas? Hay expertos que no lo creen así. Es el caso, por ejemplo, de Juan Manuel Ropa y Javier Pascual, profesores del Departamento de Podología de la Universidad Europea de Madrid, quienes están convencidos de que los juanetes tienen en realidad un origen multifactorial. “Tradicionalmente se pensaba –nos diría el profesor Ropa, que es además responsable de la Sección de Podología de la clínica Centro de Estudios Flebológicos de Madrid- que la deformidad del juanete obedecía únicamente a dos factores: la herencia genética y el calzado. De hecho, el calzado es considerado todavía como la principal causa de esta deformidad. Sin embargo, esto no es del todo cierto ya que se ha observado que tribus que normalmente andan descalzas también desarrollan juanetes. Por ese motivo hoy en día se considera que herencia y calzado son sólo dos elementos agravantes o aceleradores de la deformidad pero que deben existir otros factores intrínsecos del pie sin los cuales el juanete no llegaría a desarrollarse”.
“Se ha comprobado que los juanetes -agregaría el profesor Pascual- aparecen como consecuencia de una estructura anormal del pie que afecta a la mecánica de la marcha y que produce que el primer metatarsiano reciba menos carga de lo normal. Es decir, son las alteraciones biomecánicas del pie las que en último caso determinan que una persona padezca o no de juanetes”.
Los doctores nos explicarían luego queel 80% de los juanetes aparecen en pies tipo egipcio, como los que se observan en las estatuas de los faraones. Se trata de un tipo morfológico de pie que se caracteriza porque el dedo gordo es más largo siguiéndole los otros en tamaño y orden decreciente. Y se trata del pie más expuesto porque al estudiarlo radiológicamente se ha comprobado que presenta un primer metatarsiano débil, corto y hacia delante lo que hace que las cargas que soporta el pie se distribuyan de forma desequilibrada. No ocurre así sin embargo con el pie griego -plasmado en las estatuas de la época clásica griega- en las que el dedo gordo es también el más largo pero el segundo y el tercero miden prácticamente lo mismo y el cuarto y el quinto son considerablemente más pequeños. En este tipo de pie las cargas se distribuyen mejor. Y lo mismo ocurre con los pies cuadrados o polinesios que se observan, por ejemplo, en los cuadros de Paul Gauguin en los que los dedos son todos iguales y están a la misma altura.
En definitiva, la estructura del pie es importante. Ahora bien, los profesores Ropa y Pascual admiten que el calzado juega también un papel importante en la aparición de deformidades en el pie. Lo demuestra que por cada hombre que sufre de juanetes… hay 10 mujeres. ¿La razón? Pues hay que buscarla en el hecho de que, por “exigencias” culturales de la moda, las féminas torturan a menudo sus pies con tacones altos que fuerzan la parte anterior del pie al apoyarlo contra la parte estrecha y puntiaguda del zapato. A veces con tan estrechas punteras que constituyen auténticos compresores de dedos. Por lo que si a la utilización durante años de calzado inadecuado sumamos los cambios que de forma natural se producen en el pie a causa del envejecimiento -hundimiento del arco, separación de los metatarsianos, ensanchamiento del pie, etc.- no puede extrañarnos que sean tantas las mujeres que padecen esa deformación. Por eso las recomendaciones de los especialistas se centran en la necesidad de utilizar el calzado adecuado que deje a los dedos el espacio que requieren, que nos los comprima ni aplaste. Bastaría hacer eso para evitar la inmensa mayoría de los casos de juanetes dolorosos.
“A la hora de comprarse unos zapatos la gente debería tener en cuenta -añadirían los profesores Ropa y Pascual- que los pies contactan con el suelo hasta 15.000 veces diarias y ello hace que tengan que soportar unas 700 toneladas al día. Deberían también saber que en los pies sólo tenemos 55 articulaciones y 56 huesos mientras en las piernas hay únicamente 6 articulaciones. Y que, por consiguiente, si los pies no funcionan correctamente ese peso tan enorme puede llegar a lesionar las articulaciones de la rodilla, la cadera y la espalda”.
¿Y la importancia de la genética? Porque se sabe que el 63% de las personas con juanetes… tiene un progenitor que también los tuvo. La cuestión a responder es de si se trata sólo de una herencia genética… o cultural. Porque también se “hereda” la costumbre de usar tacones. Cabe agregar que el 20% de quienes sufren juanetes son personas de edad avanzada.

TRATANDO LOS JUANETES

¿Qué debe uno hacer, pues, en caso de padecer juanetes? Ante todo conviene saber que si los juanetes no son dolorosos, si no le impiden calzarse o caminar con normalidad, los especialistas aconsejan no operar y proponen medios conservadores –es decir, no quirúrgicos- para tratar el problema. Tal debe ser siempre la primera opción que se centrará, sobre todo, en aliviar el dolor y procurar que el problema no vaya a más. El mejorconsejo que podemos darle es que se ponga en manos de buenos profesionales que le asesoren sobre el mejor tratamiento. Es la única manera de evitar que un simple juanete se convierta en una tortura que le impida, incluso, caminar.
El tratamiento no quirúrgico en las deformidades leves–nos diría el profesor Ropa- incluye medidas como el uso de un calzado con una puntera más ancha y materiales más blandos así como el uso de siliconas o almohadillados en la zona para reducir la presión sobre el hueso. Asimismo se pueden utilizar plantillas para ayudar a controlar las fuerzas que llevan a la deformación del juanete. Todas esas medidas ayudan a aliviar el dolor y a retrasar la progresión del juanete”.
En otras palabras, que bastan unos mínimos pero concienzudos cuidados, algo de ejercicio y el uso de calzado adecuado para resolver el problema sin necesidad de tratamiento posterior. Ahora bien, si a pesar de todo el juanete empeora causando una deformación severa y produciendo más dolor o si la bursa enrojece es necesario recurrir a la cirugía para realinear el dedo y eliminar la prominencia ósea. Sólo así se evitará una evolución desfavorable como que se deformen los dedos menores o que la situación se complique con una metatarsalgia por sobrecarga de los metatarsianos centrales lo que supone dolor permanente al caminar y conlleva sufrir intervenciones quirúrgicas más complejas y, por tanto, un postoperatorio más prolongado. Cuando el dolor persiste a pesar de todas las medidas conservadoras–nos explicaría el profesor Pascual- la indicación más oportuna es la intervención quirúrgica del juanete. Para hacerlo existen más de cien técnicas pero la inmensa mayoría, por no decir todas, requieren cortar y realinear el hueso para no sólo limar la prominencia sino también, lo que es más importante, corregir la deformidad y prevenir que el juanete vuelva a aparecer. Tratamiento quirúrgico que se puede realizar tanto con cirugía abierta como percutánea. La elección de uno u otro procedimiento dependerá de las características del paciente y de las preferencias del profesional”.

EL ESTUDIO PREOPERATORIO: CLAVE DEL ÉXITO

Como reconocen los propios profesores, el hecho de que haya más de 100 técnicas quirúrgicas para operar los juanetes –algunos expertos afirman que en realidad el 75% son variaciones de un número reducido de métodos- se debe a que aún no se ha consensuado un método que ofrezca resultados incontestables que la conviertan en la técnica de elección. Antes bien, los frutos de estas intervenciones son bastante parecidos entre sí. De ahí que, para los médicos consultados, la satisfacción de los resultados pase irremediablemente por la correcta elección de la técnica que se va a emplear al intervenir que debe ajustarse al grado de deformidad, a la causa del juanete, a la longitud del primer metatarsiano o a la edad del paciente, entre otros factores.
“Sólo un exhaustivo examen biomecánico previo a la operación–asevera el profesor Ropa- nos puede ayudar a ofrecer al paciente el mejor de los tratamientos quirúrgicos para su caso concreto. Por eso en el Centro de Estudios Flebológicosconsideramos que la clave para un buen resultado final es la realización de un estudio pormenorizado del pie del paciente. Para lo cual contamos no sólo con profesionales muy cualificados sino también con tecnologías y espacios pensados especialmente para la exploración y el tratamiento del pie. Así, con ayuda de un ordenador analizamos la morfología específica del pie, las alteraciones anatómicas, las presiones plantares, la forma en que se distribuye el peso  al pisar, la forma de los dedos y las uñas, las durezas o callos que presente el pie… Y con todos esos datos y los que nos aportan las clásicas radiografías elaboramos un estudio pormenorizado, al detalle, que creemos es clave para que el tratamiento sea satisfactorio, se emplee la técnica quirúrgica que se emplee”.
En suma, es importante decantarse por centros que ofrezcan un cuidadoso examen preoperatorio. De ello puede depender nuestra pronta recuperación. Eso sí, las mujeres que no quieran volver a sufrir juanetes tras la intervención deberán suprimir de por vida los tacones de más de 5 centímetros y las punteras “estranguladedos”. Un especialista, además, le pediría que haga extensiva esta recomendación a las adolescentes que conozca. Y es que, como dicen, más vale prevenir…

L. J.

Recuadro:


Olvídese de los tacones altos y las punteras afiladas

Cuando se usan a menudo tacones altos la elevación del talón provoca no sólo una deformidad en la planta del pie sino también un acortamiento de los músculos de las pantorrillas y la sobrecarga de los huesos de los dedos. Además la inclinación produce que éstos se aplasten contra la punta del zapato y se deformen ya que prácticamente todo el peso del cuerpo se descarga sobre ellos.
Por otro lado, utilizar zapatos con punteras afiladas provoca que los dedos queden aprisionados y converjan en el mismo punto de forma que el dedo gordo sale hacia fuera y los dedos cuarto y quinto se tuerzan hacia dentro. Los cinco dedos se deforman pero, además, el gordo se luxa hacia fuera, se desplazan sus tendones y en la cabeza del metatarsiano de dicho dedo aparece el juanete o hallux valgus. Las deformidades son inicialmente pasajeros y corregibles pero con el uso prolongado de calzado inadecuado se hacen permanentes y sólo pueden ser solucionadas mediante cirugía.


Para la inflamación, compresas de tomates maduros

La inflamación y el dolor de juanetes y callos puede aliviarse notablemente machacando tomates muy maduros y usando la pulpa para hacer cataplasmas y aplicarlas en la zona inflamada y dolorida. Se trata de un antiguo remedio casero que ha demostrado ser eficaz.

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Diciembre 2004
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