AHCC: potente inmunoestimulante extraído de algunas setas

El AHCC (Active Hexose Correlated Compound) es un potente inmunoestimulante -modifica tanto la respuesta inmune como la innata- que se extrae de los micelios -la masa de hifas- de las setas shiitake, kawaratake y suehirotake cultivadas en salvado de arroz. En la actualidad se utiliza de forma amplia para tratar pacientes que padecen fuertes infecciones, problemas hepáticos e incluso cáncer -disminuye los efectos de la quimioterapia-, especialmente en Japón donde se usa de forma habitual en más de 700 hospitales. Se trata de un suplemento alimenticio muy rico en alfaglucanos acetilados de peso molecular muy bajo -lo que le hace fácilmente absorbible- y betaglucanos que cuenta con más de 100 estudios preclínicos -in vivo e in vitro- y más de 20 estudios clínicos en humanos.

AHCC: potente inmunoestimulante extraído de algunas setas

Que los hongos -presentes en nuestra alimentación desde hace miles de años- son un recurso nutricional de amplias posibilidades terapéuticas no es hoy discutible. Miles de estudios científicos avalan sus propiedades y a ellas nos hemos referido ya en numerosas ocasiones en la revista como puede comprobarse leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos Propiedades anticancerígenas del Champiñón del Sol, Los hongos shiitake, reishi, maitake y kombucha, eficaces en el tratamiento del cáncer, El enorme poder curativo de las setas, Cordyceps sinensis: lo más parecido a una panacea universal y Betaglucanos: estimuladores naturales del sistema inmune aparecieron en los números 58,79,115,130 y 155 respectivamente.

Pues bien, es en Japón -uno de los países con mayor consumo per cápita de plantas y suplementos alimenticios- donde mayor es la investigación sobre sus posibilidades terapéuticas. De hecho se han estudiado allí en los últimos 20 años cientos de especies descubriéndose que la mayoría mejoran la respuesta del sistema inmune. No es extraño pues que ya en 1987 el Dr. Toshihiko Okamoto -de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Tokio– decidiera desarrollar junto a investigadores de Amino Up Chemical -compañía biotecnológica dedicada al desarrollo de suplementos alimenticios- un producto contra la hipertensión arterial combinando algunos de los hongos más importantes. Solo que de esa investigación surgió algo más: un superalimento alimenticio denominado tras los primeros trabajos Compuesto de hemicelulosa activa que hoy se conoce como Compuesto correlacionado de hexosa activaAHCC por las siglas de Active Hexose Correlated Compound- que está siendo clínicamente investigado además de en Japón en Estados Unidos, China, Corea y Tailandia dada su constatada actividad como biorregulador del sistema inmune y su capacidad antioxidante y anticancerígena. Es más, al tratarse de un complemento alimenticio se está utilizando ya en pacientes con cáncer, hepatitis C, diabetes, hipertensión, enfermedades autoinmunes y otras patologías ¡en más de 700 hospitales japoneses!

Y no es de extrañar teniendo en cuenta que el AHCC está elaborado a partir de tres de los hongos más investigados y con mejores resultados terapéuticos: el shiitake, el kawaratake y el suehirotake. Todos ellos pertenecientes a la familia de los Basidiomicetos que incluye las clásicas setas y hongos con sombrero, especialmente ricas en betaglucanos, macromoléculas de azúcar unidas por enlaces glucosídicos tipo beta de distinta masa molecular, solubilidad, viscosidad y configuración tridimensional que según las investigaciones efectuadas activan la producción de macrófagos, neutrófilos, monocitos, células asesinas naturales y células dendríticas modulando la respuesta inmune y potenciando además la fagocitosis opsónica y no opsónica (la ingesta de materias extrañas, incluidas las células cancerosas).

Pues bien, el poder terapéutico conjunto de estos tres hongos es tal que tres medicamentos contra el cáncer elaborados a partir de ellos han sido ya aprobados por agencia reguladora de medicamentos japonesa. Nos referimos al Lentinan -derivado del cuerpo fructífero del shiitake-, al SPG o esquizofilano -derivado del suehirotake- y al PSK o polisacárido krestin -derivado del micelio cultivado del kawaratake-. Siendo los dos primeros -el Lentinan y el SPG– betaglucanos puros y el PSK un polisacárido unido a proteína (lea al respecto en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Betaglucanos: estimuladores naturales del sistema inmune, publicamos en el nº 155).

Hablemos pues de las propiedades combinadas de estos tres hongos en el AHCC pero no sin antes explicar de forma resumida las propiedades que cada uno de ellos ha demostrado por separado a lo largo de los años en estudios de laboratorio, modelos animales y ensayos humanos aunque, como es habitual estos casos, debemos señalar que no existen grandes ensayos multicéntricos que confirmen a gusto de los más puristas sus resultados.

Dicho esto agregaremos que existen muchos trabajos sobre las propiedades de estos tres hongos por lo que vamos a centrarnos solo en algunos de los más significativos a fin de que nos ayuden a entender mejor su eficacia no sin antes citar el trabajo genérico Compounds from Wild Mushrooms with Antitumor Potential (Compuestos de setas silvestres con potencial antitumoral) que publicó en 2010 en Anticancer Agents in Medicinal Chemistry un equipo de la CIMO-Escola Superior Agrária del Instituto Politécnico de Bragança (Portugal) coordinado por I. C. Ferreira. Vayamos pues por partes y hablemos de las principales propiedades de cada uno de ellos.

EL SHIITAKE

El hongo más popular y cultivado del mundo es sin duda el shiitake que se utiliza desde tiempos inmemoriales no ya como alimento -que también- sino como eficaz remedio para las enfermedades de las vías respiratorias altas, los problemas de circulación sanguínea, las afecciones del hígado, el cansancio y la debilidad ya que impulsa el chi o energía vital. Hoy día se le reconoce una clara acción antitumoral y ha sido además ampliamente investigado por potenciar el sistema inmune.

La investigación antitumoral inicial la encabezó en 1969 en la Universidad de Purdue Tetsuro Ikekawa junto a unos colegas del Instituto Nacional de Investigación del Centro de Cáncer de Tokio descubriendo en ratones que extractos acuosos de shiitake inhiben el crecimiento de tumores de un 72% a un 92%. Identificando Ikekawa al principal responsable de ello: un polisacárido al que llamó lentinan. Y no es el único. Hay en el shiitake otro polisacárido que ha demostrado tener también propiedades antitumorales -al menos en casos de sarcoma 180 y tumores ascíticos de Ehrlich- llamado KS-2S. Y un tercero denominado LAP1 que ha demostrado ser capaz de suprimir tumores de hígado en animales.

Tales descubrimientos harían que la farmacéutica japonesa Ajinomoto decidiera comercializar un producto no citotóxico bautizado como Lentinan para su uso por vía intravenosa -se absorbe mal oralmente- que estimula la producción de linfocitos T y macrófagos e incrementa los niveles de interleuquina e interferón así como la producción de células asesinas naturales. De hecho hoy está aprobado en Japón para el tratamiento del cáncer gástrico.

Estudios clínicos posteriores demostrarían que el Lentinan contribuye a prolongar la supervivencia general de los pacientes con cáncer, especialmente los de aquellos con carcinomas gástricos y colorrectales, cáncer de próstata metastásico y cáncer de mama.

Agregaremos que el shiitake es un hongo bajo en calorías y rico en proteínas, hierro, fibra y minerales que contiene además vitaminas B1, B2, B3, B6, B12 y D2 y de ahí que su mero consumo ayude en muy diversas patologías. Haciéndolo su capacidad para producir interferón especialmente eficaz en los casos de personas contagiadas por virus tan agresivos como los de las hepatitis B y C. Es más, gracias a la eritadenina que asimismo contiene -un derivado de la adenosina– y a su parte fibrosa reduce el colesterol y la presión arterial.

EL KAWARATAKE

También conocido como Yun Zhi (Coriolus versicolor) el kawaratake es el segundo de los hongos más investigados clínicamente al punto de que ya en la década de los ochenta del pasado siglo XX el Gobierno japonés aprobó el uso de un derivado de su micelio -un polisacárido ligado a proteínas conocido como polisacárido-krestin (PSK)- tras un gran número de ensayos clínicos fase III que demostró en distintos tipos de cáncer -colorrectal, mama, gástrico, esófago, pulmón, leucemia- evitar las recidivas y aumentar el tiempo de supervivencia de los pacientes sometidos a resección tumoral. De ahí que hoy se use a menudo de forma conjunta con los tratamientos convencionales.

Se trata en suma de un inmunoestimulante con propiedades antitumorales que ha demostrado además actividad antiviral, aumentar la proliferación de células T y mejorar las tasas de supervivencia sin enfermedad.

El PSK puede ser administrado en forma de té o ingerido oralmente en cápsulas, carece de efectos tóxicos y es bien tolerado clínicamente. En la actualidad es uno de los anticancerígenos de mayor venta en el mundo llegando en algunos momentos a representar en Japón más del 25% del gasto total nacional en antitumorales.

EL SUEHIROTAKE

El suehirotake, tercer hongo integrante del AHCC, es más conocido por uno de sus complejos polisacáridos-proteína, el schizophyllum o esquizofilano (SPG), que ha demostrado actividad antitumoral en laboratorio y modelos animales contra formas sólidas o ascíticas del sarcoma 180 así como contra la forma sólida del sarcoma 37, sarcoma de Erlich, sarcoma Yoshida y carcinoma de pulmón de Lewis. También aumenta la inmunidad celular mediante la activación de macrófagos y la estimulación de células T y células asesinas naturales.

Estudios clínicos en humanos han confirmado la mejoría obtenida por pacientes con cáncer gástrico recurrente e inoperable, cáncer de cuello de útero fase 2 y carcinoma cervical avanzado. Y asimismo ha demostrado que aumenta en general la supervivencia de los pacientes con cánceres de cabeza y cuello. Cabe agregar que una enzima intracelular presente en el suehirotake, la ScFz, podría contribuir a mantener una presión arterial saludable y un buen estado cardiovascular mediante un proceso de degradación de la fibrina e inhibición de la coagulación sanguínea.

Dicho esto debemos añadir que el AHCC es un cóctel que contiene salvado de arroz ya que éste se usa para integrar los extractos de micelio de los tres hongos mediante hidrólisis en cultivo líquido. Dato interesante porque el arabinoxilano presente en el salvado de arroz es uno de los componentes más activos del grupo de las hemicelulosas y uno de los inmunomoduladores naturales más potentes que se conocen. Mejora el sistema inmunitario debilitado de manera rápida y segura. De hecho resulta significativo que sus efectos sean similares a los que producen inmunoestimulantes como la interleuquina-II pero con la ventaja de que no produce toxicidad ni efecto secundario adverso alguno. Ahora bien, aunque existen distintas formas de arabinoxilano en el mercado sólo la que se obtiene del salvado del arroz ha demostrado en los ensayos potenciar la actividad de las células asesinas naturales (natural killer) de manera efectiva llevándolo ello a ser utilizado en los tratamientos oncológicos (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título El arabinoxilano del salvado de arroz, potente inmunomodulador publicamos en el nº 113).

AHCC Y CÁNCER

Conocidas las propiedades individuales de cada uno de los componentes del AHCC no puede extrañar que estemos hablando del suplemento nutricional líder en Japón; de hecho se estima que más de 30.000 pacientes lo utilizan hoy de forma regular. Y es que la investigación realizada hasta el momento -que puede consultarse en www.achhresearch.com– ha confirmado su capacidad para estimular el sistema inmune porque…

…aumenta el número de gránulos citoplasmáticos de las células asesinas naturales (natural killer) y su actividad en al menos un 300%.

…aumenta los niveles de interferón, compuesto natural producido por el propio organismo que inhibe la replicación de virus y parásitos.

…aumenta la formación de factores de necrosis tumoral, proteínas que ayudan a destruir las células cancerosas.

…aumenta el número y actividad de los linfocitos, especialmente de las células T (hasta un 200%) y de los macrófagos; y,

…estimula la producción de citoquinas IL-2, IL-12, TNF e IFN para de esa manera estimular la respuesta inmune.

 Agregaremos que son numerosos los ensayos realizados sobre cómo el AHCC aumenta la actividad de las células asesinas naturales en pacientes con todo tipo de cánceres y los datos indican que mientras en un 80-90% de los mismos éstas sólo tenían capacidad para acabar con el 20-30% de las células cancerosas en la primera hora a las dos semanas de tomar AHCC el porcentaje aumentó al 60-70% en el 99% de los casos. Y mejora la actividad del sistema inmune con la tranquilidad de saber que es inocuo.

En 2001 Dan Kenner publicó en The Japanase Medicinal el trabajo Mushroom Inmune Enhancer: AHCC (El hongo medicinal japonés que mejora el sistema inmune: AHCC) en el que se asevera que entre las más de 100.000 personas con varios tipos de cáncer que han probado el AHCC en más del 60% de los casos fue beneficioso. Y hablamos de cánceres de pulmón, estómago, colon, mama, tiroides, ovario, testículo, lengua, riñón, páncreas e hígado.

Lógico por cierto en este último caso ya que el shiitake se utiliza desde hace cientos de años en las patologías hepáticas; incluido, como decimos, el cáncer de hígado. Se da cuenta de ello por ejemplo en el trabajo Improved prognosis of postoperative hepatocellular carcinoma patients when treated with functional foods: a prospective cohort study (Mejora en el pronóstico postoperatorio de pacientes con carcinoma hepatocelular cuando se les trata con alimentos funcionales: estudio de cohorte prospectivo) publicado en 2002 en Journal of Hepatology por un equipo coordinado por Y. Matsui.

Según se explica en él se siguió durante diez años la evolución de 269 personas que habían sufrido resección de un tumor hepático a parte de las cuales se le dio a tomar AHCC y al resto no. Pues bien, al final del estudio hubo recidiva en el 34,5% de quienes tomaron AHCC y en el 65,5% de los que no lo ingirieron. Y mientras que entre los que no lo tomaron había muerto a los diez años el 46,8% entre los que sí lo hicieron falleció solo el 20,4%. Además el AHCC mejoró otros parámetros relacionados con la calidad de vida, incluyendo estabilidad mental, estado general de salud física y capacidad para realizar actividades corrientes.

Otro de los estudios que confirman la eficacia del AHCC en pacientes con problemas hepáticos fue el publicado en 2006 en Asian Pacific Journal of Allergy and Immunology titulado Prognostic improvement of patients with advanced liver cancer after active hexose correlated compound (AHCC) treatment (Mejora el pronóstico de pacientes con cáncer de hígado avanzado tratados con AHCC o Compuesto Correlacionado de Hexosa Activa). Lo publicó un equipo de la Thammasat University Rangsit Campus de Tailandia coordinado por S. Cowawintaweewat y se llevó a cabo con 44 pacientes con cáncer de hígado avanzado a los que se trató con AHCC y vieron mejorar significativamente su estado de salud y la tasa de supervivencia. “Este estudio sugiere que la ingesta de AHCC –dice el trabajo- podría prolongar la supervivencia y mejorar el pronóstico de los pacientes con cáncer avanzado de hígado además de retrasar el deterioro gradual de su estado fisiológico”.

En cuanto al cáncer de próstata Y. Sumiyoshi publicó en 2010 en Japanese Journal of Clinical Oncology un estudio titulado Dietary administration of mushroom mycelium extracts in patients with early stage prostate cancers managed expectantly: a phase II study (Administración dietética de extractos de micelios fúngicos en pacientes con cánceres de próstata en fase inicial bajo observación: estudio en fase II) en el que siguió la evolución de 70 personas con cáncer de próstata a las que se dio AHCC concluyéndose lo siguiente: “Los resultados sugieren que la absorción dietética de AHCC contribuye a estabilizar la enfermedad en pacientes en observación con estadios tempranos de cáncer de próstata “.

  1. Ishizuka publicó por su parte ese mismo año -2010- en International Journal of Integrative Medicine el artículo Review of Cancer Therapy with AHCC and GCP. The Long-Term Follow-Up Over 12 Years For stage IV (Revisión de la terapia de cáncer con AHCC y GCP. Seguimiento a largo plazo -más de 12 años- de cánceres de pulmón y mama en fase IV. El ensayo incluyó a 36 personas con cáncer de pulmón invasivo y a 34 con cáncer de mama, ambos en fase IV. Pues bien, la supervivencia a un año se incrementó un 75%, en dos en un 52’1% y en tres en un 21’8%. “El uso conjunto de AHCC y GCP (gemcitabina-carboplatino-paclitaxel) –se dice en él- podría contribuir a aumentar la supervivencia y a una mejor calidad de vida de los pacientes en tratamiento en comparación con los que utilizan sólo la terapia convencional según la medicina clínica basada en la evidencia”.

Y por lo que a los cánceres gástrico y de colon se refiere cabe citar el trabajo Improved survival of patients with gastric cancer or colon cancer when treated with active hexose correlated compound (AHCC): effect of AHCC on digestive system cancer (Mejora de la supervivencia de pacientes con cáncer gástrico o de colon cuando se tratan con el Compuesto Correlacionado de Hexosa Activa (AHCC): efecto del AHCC en el cáncer del sistema digestivo) publicado en 2009 en Natural Medicine Journal por Y. Kawaguchi. El trabajo incluyó a 132 pacientes con cáncer gástrico y a 113 con cáncer de colon recibiendo los pacientes en fase I, II o III tres gramos diarios y los de fase IV seis. Pues bien, tras comparar su supervivencia a 5 años con otros centros japoneses ésta mejoró tanto para los pacientes con cáncer gástrico en fases I a III como para los pacientes con cáncer de colon en fases II a III. La conclusión fue que “”el AHCC es un potente biorregulador inmunológico que puede mejorar la supervivencia en los pacientes con cáncer gástrico y de colon en fases iniciales si bien se requieren nuevas investigaciones que avalen su uso como inmunoterapéutico adyuvante en el tratamiento de ambos casos”.

TRATAMIENTO COMPLEMENTARIO

Debemos indicar que además de su capacidad anticancerígena el AHCC ha demostrado en numerosos trabajos que reduce los efectos tóxicos secundarios de los tratamientos convencionales al prevenir los daños que los mismos provocan en el sistema inmune. Protege el hígado y otros órganos de los tóxicos quimioterápicos al normalizar los niveles de enzimas y ayudar en la desintoxicación. Muchos pacientes sometidos a quimioterapia afirman que con su consumo experimentan menos dificultades para tragar y menos ardor en la lengua e, incluso, que se les cae menos el cabello.

El AHCC se ha utilizado asimismo junto con interleucina-2 sintética en el tratamiento del cáncer para reforzar el sistema inmune ante los graves efectos secundarios de este quimioterápico, potencialmente mortales. A las dosis terapéuticas utilizadas para el cáncer la interleucina-2 provoca roturas en los capilares pequeños y esas fugas hacen bajar la presión arterial, aumentar de peso, retener líquidos, tener dificultad para respirar y poder sufrir graves problemas de corazón y/o riñón. Es más, su uso puede provocar insuficiencia renal, paro respiratorio y muerte. Y aun así un solo tratamiento de interleucina-2 cuesta unos 100.000 dólares, algo incomprensible. Pues bien, la ingesta conjunta de AHCC permite reducir la dosis de interleucina-2 a niveles suficientemente bajos como para evitar algunos de sus graves efectos secundarios. Lo que contamos sin que ello implique en modo alguno que el tratamiento con interleucina-2 sintética nos parezca bien.

En suma, los hongos pueden ser una herramienta nutricional y terapéutica de primer orden. Y se sabe desde hace décadas aunque en nuestro país ningún oncólogo se quiera dar por enterado.

Terminamos este texto dando cuenta de uno de los trabajos más antiguos sobre el AHCC. Data de 1995, se titula Inmunomodulatory and anticáncer effects of Active Hemicellulose Compound (AHCC) (Efectos inmunomoduladores y anticancerígenos del Compuesto Correlacionado de Hexosa Activa (AHCC), lo realizó un equipo del Departamento de Patología de la Drew University of Medicine and Science de Los Angeles (EEUU) coordinado por M. Ghoneum y se publicó en International Journal of Inmunotherapy. Para su realización se seleccionaron al azar 11 pacientes con diferentes tipos de neoplasias malignas avanzadas -próstata (3), ovario (3), mieloma múltiple (2) y mama (3)- que fueron tratados con las terapias convencionales pero a los que además se dieron 3 gramos diarios de AHCC por vía oral. Pues bien, hubo remisión completa en 2 de los 3 pacientes con cáncer de próstata, en 2 de los 3 pacientes con cáncer de ovario, en una de las 3 pacientes con cáncer de mama y -lo que resultó más sorprendente- en uno de los pacientes con mieloma múltiple, cáncer raro considerado prácticamente incurable; cinco años después seguía tomando hongos sin señales de cáncer.

En fin, hemos citado este estudio en último lugar porque resulta muy llamativo que desde hace 21 años se conozcan los excelentes resultados que se obtienen con el AHCC y los oncólogos no lo usen. Y eso que en las conclusiones del trabajo -insistimos, ¡publicado en 1995!- sus autores decían: “El nuevo agente anticancerígeno AHCC carece de efecto secundario conocido alguno, innegable ventaja respecto a otros modificadores de la respuesta biológica. En cuanto a los mecanismos por los que el AHCC ejerce su actividad anticancerígena hay dos posibilidades: la inmunomodulación de las células NK y la actividad anticancerígena directa. Son pues necesarios nuevos estudios para investigar su efecto en ensayos clínicos múltiples”. Así se hizo y los resultados fueron confirmando sus magníficas expectativas. Resulta pues inexplicable que solo en Japón se utilice de forma habitual para tratar a los enfermos de cáncer. ¿Pueden los oncólogos occidentales decirnos por qué?

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
196
Septiembre 2016
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