Sencillo método terapéutico al alcance de todos: la Urinoterapia

La ingesta de orina como medio para afrontar numerosas patologías -eso es lo que se conoce como Urinoterapia- ha sido practicada por muy distintas culturas desde tiempos inmemoriales aunque apenas haga un siglo que empezara a conocerse en Occidente merced a la publicación de artículos y libros en los que médicos de la época presentaron numerosos testimonios de curación con casos sorprendentes de sanación rápida. Los médicos actuales, sin embargo, dudan de su eficacia terapéutica porque ésta no se ha confirmado según los criterios hoy imperantes. Y eso que hoy sabemos que contiene ¡más de mil moléculas orgánicas!, la mayoría de las cuales se venden como remedios en herbolarios y farmacias. Es más, ¡contiene hasta células madre! Y antígenos de clara utilidad terapéutica. ¿Qué sentido tiene pues ignorar su potencial?

Los glomérulos del riñón filtran unos 180 litros diarios de sangre de los que el 99% vuelve a la circulación sanguínea y solo algo menos del 1% -entre 1,2 y 2 litros diarios según la persona- pasan a ser orina. Orina que no debe considerarse un “rechazo” o “desecho” del riñón ya que este órgano no hace más que restablecer el equilibrio de las sales minerales disueltas en los líquidos y compensar las sustancias que proceden tanto del metabolismo de los alimentos como del celular manteniendo la homeostasis. De hecho la orina es agua en un 95% y urea en un 2,5% mientras el otro 2,5% lo integran 1.375 moléculas orgánicas distintas entre las que se encuentran ácidos orgánicos, ácidos grasos, carbohidratos, proteínas, péptidos, aminoácidos, enzimas, vitaminas, minerales, ácidos nucleicos, hormonas, neurotransmisores, interferones, glucanos, leuquinas, anticuerpos e inmunoglobulinas. En cuanto a su color amarillo se debe a la presencia de urobilina, producto del metabolismo de la bilirrubina que se produce al degradarse la hemoglobina que transporta el oxígeno a los glóbulos rojos. Y aunque se sorprenda sepa que todos bebemos orina durante la gestación pues a partir del tercer mes el feto se orina en el líquido amniótico; de hecho si durante el embarazo surge algún problema y se bloquea su tracto urinario el futuro bebé nacerá con problemas respiratorios ya que la orina potencia en esa etapa el desarrollo de los pulmones.

En suma, contrariamente a lo que cree la mayoría la orina no es un “producto tóxico” resultado de lo que desecha el riñón; no es un órgano depurador sino regulador que básicamente controla el grado de hidratación del organismo y mantiene el equilibrio iónico, especialmente entre el sodio y el potasio. El órgano desintoxicante por excelencia es el hígado que cuenta con multitud de enzimas capaces de desactivar la mayoría de las sustancias perjudiciales para el cuerpo y eliminarlas luego por vía intestinal.

URINOTERAPIA

Shiva Kalpa Divi significa algo así como “beber el agua de los dioses para rejuvenecer”. Y es que para los hindúes la orina es un líquido sagrado que deriva de la sangre y contiene la esencia de la vida o prana; de hecho el libro Damar Tantra que aboga por el uso de la Urinoterapia se escribió hace unos 5.000 años. No puede pues extrañar que en la India haya hoy cientos de millones de personas que usan la Urinoterapia tanto para prevenir enfermedades como para tratar de forma eficaz un amplio número de dolencias; incluyendo los picotazos y mordeduras de insectos y serpientes peligrosas así como para afrontar patologías endémicas como la malaria y la disentería. Y no es un caso único. La Urinoterapia tiene millones de seguidores en el sudeste asiático sabiéndose que en Japón es practicada por al menos 13 millones de personas. Y Alemania no le va a la zaga pues tiene casi 7 millones de admiradores. Porque no es una terapia simplemente oriental: la practicaron de forma habitual muchos pueblos de la Tierra habiéndose encontrado referencias en textos griegos y romanos pero también en las culturas precolombinas. Utilizándose en Occidente sobre todo como antiinfeccioso aun cuando el primer científico que validó modernamente sus efectos bactericidas fue el doctor C. H. Duncan -especialista en enfermedades genitourinarias y fundador del Volunteer Hospital de Nueva York (EEUU)- quien así lo plasmó en varios artículos publicados entre 1912 y 1914 en el New York Medical Journal y posteriormente en un libro que con el título Autotherapy vio la luz en 1918 en el que ya describe todas sus posibilidades. Obra en la que explica sus experiencias clínicas y cómo dio a sus pacientes instrucciones para que se bebiesen una cucharadita o dos de su propia orina al levantarse cada mañana y cómo a veces recurría a inyectar a nivel subcutáneo microdosis de esa misma orina en caso tanto de patologías crónicas como agudas (por ejemplo ante una apendicitis). Asegurando que con tan sencillo método muchos de sus pacientes superaron de manera definitiva enfermedades como la cistitis, la uretritis, la prostatitis, la nefritis, los cálculos renales, la diabetes tipo I, la enuresis infantil y muchas otras dolencias.

Ya en 1934 el doctor M. Krebs dio a conocer ante la Society of Pediatricians de Leipzig (Alemania) un método de curación que bautizaría como Auto-Urine Therapy. Y ese mismo año el doctor R. Tiberi publicaría en La Diagnosi la curación de un caso de nefritis mediante Auto-Uro-Vaccine. Ambos métodos meras variantes de la Urinoterapia ancestral que modificaron sin duda por influencia de las técnicas homeopáticas de la época. Y unos años más tarde -en 1951- el doctor K. B. Bjornesjo publicaría en Acta Scandinavica un trabajo en el que explicaría que la orina inhibe la expansión del bacilo de la tuberculosis. Y fueron solo los primeros porque a partir de entonces empezaron a publicarse otros muchos estudios clínicos en muy diversas revistas científicas de los que por razones de espacio no vamos a hacernos eco.

En cuanto a trabajos más recientes debemos destacar lo publicado en 1991 en Medical Hypotheses por los doctores M. H. Mills y T. A. Faunce -de la Universidad de Newcastle en Australia- quienes constataron que en la orina matinal hay importantes cantidades de melatonina por lo que beberla poco antes de acostarse favorece el sueño; especialmente entre quienes padecen insomnio o sufren de jet-lag.

El doctor J. Eldor -del Instituto de Medicina Teórica de Jerusalem (Israel)- aconseja por su parte la ingesta de orina propia en caso de cáncer; según explicaría en un artículo publicado en 1997 en Medical Hypotheses los antígenos liberados por las células tumorales se reciclan por vía linfática dando oportunidad a las células inmunitarias de interpretarlas como antígenos externos y generar anticuerpos contra ella; algo parecido pues a lo que intenta la actual Inmunoterapia pero sin su peligrosa agresividad.

Es más, gracias a las investigaciones realizadas por un equipo dirigido por el doctor Stanilslaw R. Burzynski en Houston (Texas, EEUU) sabemos que unos péptidos (pequeñas proteínas que pueden tener especiales propiedades enzimáticas actuando como hormonas, neurotransmisores o reguladores del sistema inmunitario) denominados antineoplastones pueden operar a nivel epigenético desmetilando y acetilando histonas para regular la expresión de los genes p53 y p21 siendo además capaces de inhibir la entrada en las células cancerosas de aminoácidos críticos para el crecimiento tumoral como la L-leucina o la L-glutamina. Cabe añadir que los efectos antitumorales de los antineoplastones han sido demostrados clínicamente en varios tipos de cáncer, especialmente en el glioma infantil y el adenocarcinoma de colon (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el amplio reportaje que con el título El tratamiento del cáncer con antineoplastones del Dr. Stanilslaw Burzynski publicamos en el nº 152).

Pues bien, resulta que estos péptidos se encuentran también en la orina como constató el investigador polaco S. Bondzynski nada menos que ¡en 1897! Eficacia antitumoral de los antineoplastones que luego confirmaron los doctores L. B. Hendry y T. G. Muldoon -del Medical College of Georgia (EEUU)- tras realizar una serie de ensayos murinos con el antineoplaston A10 -obtenido de orina humana y administrado por vía oral-encontrando que si bien no logra la remisión de los tumores de mama sí bloquea su crecimiento. La descripción de sus experimentos fue publicada en 1988 en Journal of Steroid Biochemistry.

Si bien todos estos investigadores se refieren a la capacidad anticancerígena de la orina en relación a su contenido en péptidos antitumorales cabe indicar que también se ha demostrado que la urea -la sustancia más abundante en la orina- tiene por sí misma propiedades anticancerígenas como explicaremos más adelante.

POR QUÉ LA ORINA TIENE PROPIEDADES TERAPÉUTICAS

Según la más reciente base de datos del metaboloma humano (HMDB 3.0) -publicada en 2013 en Nucleic Acids Research por un numeroso equipo de investigadores encabezados por el doctor D. S. Wishart, de la Universidad de Alberta (Canadá)- de los 40.000 metabolitos que hay en el organismo humano -incluidas las moléculas segregadas por el microbioma intestinal bacteriano- 1.375 se localizan en la orina. Encontrándose además casi todas éstas en la sangre y el líquido cefalorraquídeo. Hablamos de ácidos orgánicos, ácidos grasos, carbohidratos, proteínas, péptidos, aminoácidos, enzimas, vitaminas, minerales, ácidos nucleicos, hormonas, neurotransmisores, interferones, glucanos, leuquinas, anticuerpos e inmunoglobulinas. ¡Una auténtica farmacia natural! Y pueden ser más porque en la versión anterior del metaboloma (HMDB 2.0) del año 2009 se hablaba de solo 6.500 moléculas; luego en 4 años la lista ha aumentado ¡un 600%! (puede consultar el listado completo en www.hmdb.ca).

Así que sabiendo esto, ¿le parece lógico al lector que se desprecie semejante fuente de nutrientes cuando la naturaleza nos la brinda de forma gratuita? Porque es un sinsentido que despreciemos la vitamina B natural de la orina y prefiramos comprar en la farmacia una cápsula sintética. Es más, sabemos que los antígenos tumorales de la orina pueden estimular el sistema inmune, tanto si se ingiere como si se inyecta; siendo su acción mucho más específica que la de las moléculas que están utilizándose actualmente contra el cáncer en los protocolos de Inmunoterapia; y sin sus peligrosos efectos secundarios. Entre otras cosas porque las dosis pueden ser menores y más dilatadas en el tiempo.

Obviamente el contenido de moléculas orgánicas y sales en la orina es propio de cada uno; hay pues tantos tipos de orina como individuos y de ahí la alta especificidad que se colige en el caso particular de los anticuerpos antitumorales. De hecho este concepto es la base del uso de antineoplastones que el doctor S. R. Burzynski propone para afrontar el cáncer.

Recuérdese que el principio de activación inmunológica fue establecido por el ya citado doctor C. H. Duncan en su libro Autotherapy. Algo que en el caso de las inyecciones de orina tiene como objetivo inyectar anticuerpos antitumorales en un tejido muscular y sanguíneo sano situado lejos del tumor. En el caso de un paciente con un tumor pulmonar, por ejemplo, se inyectan cinco centímetros cúbicos de orina filtrada -para evitar sólidos y posibles bacterias patógenas- del propio paciente en los glúteos. Así, al entrar en tejido sano, los anticuerpos del sistema inmune los podrán reconocer de inmediato y actuar con mayor rapidez y eficacia evitando de paso una posible acción inhibidora de las citoquinas que pudieran secretar las células tumorales.

De hecho en la década de los 70 del pasado siglo XX un médico mexicano, el doctor Maximiliano Ruiz Castañeda, comenzó a utilizar una técnica similar para combatir el cáncer sobre la base de que en la orina de los cancerosos hay sustancias de acción específica contra su tipo de cáncer. Método que en la actualidad sigue utilizando su discípulo, el doctor Salvador Capistrán Alvarado, quien hace años creó un instituto médico en México donde ha tratado así -de forma ambulatoria- a miles de pacientes. Autovacuna que ya no se hace solo para tratar el cáncer sino toda enfermedad autoinmune. En todo caso el método del doctor Capistrán -miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD desde su creación- es bastante más complicado que la Urinoterapia básica y se basa en los siguientes puntos diferenciales:

-Se trabaja con la orina del enfermo pero también con la de personas sanas.
-La orina se centrifuga separando el sedimento de la fracción líquida, sedimento que luego se lleva a sólido por evaporación.
-El sólido resultante se disuelve en medio acuoso salino para su inyección.
-Se acompaña de un tratamiento de Acupuntura y Auriculoterapia junto con una dieta especial y el empleo de hierbas medicinales.
Las personas interesadas pueden leer en nuestra web –www.dsalud.com– el amplio reportaje que con el título El tratamiento del cáncer mediante vacunas elaboradas con antígenos de la orina publicamos al respecto en el nº 57.

LA IMPORTANCIA DE LA UREA

En suma, el principal componente de la orina -después del agua- es la urea -presente en una proporción del 2,5% (25 gramos de urea por litro de orina)-, compuesto orgánico considerado hoy por muchos expertos como la mejor sustancia para rehidratar la piel. De hecho se comercializan numerosas cremas tópicas que la llevan -en distintas proporciones- para tratar todo tipo de afecciones dermatológicas: psoriasis, eczema, queratosis… Cantidad de urea en ellas que depende de su uso: desde un 5% en las cremas cosméticas hasta un 40% en las utilizadas para tratar afecciones de la piel. Y si duda de su eficacia le diremos que en 2013 el doctor M. Pan y sus colegas del Mount Sinai Hospital (EEUU) publicaron en Dermatology Online Journal un interesantísimo metaanálisis sobre el uso tópico de la urea para el tratamiento de distintas afecciones de la piel -tras analizar 284 artículos publicados desde 1906 de los que solo se consideraron válidos 81- corroborándolo. Llegando a la conclusión de que la urea es útil en todo tipo de problemas dermatológicos; sin efectos secundarios negativos a excepción de una ligera irritación en algunos pacientes. En el caso de la ictiosis, por ejemplo, las cremas con un 10% de urea que se aplican entre uno y dos meses obtienen iguales o mejores resultados que las que llevan cortisona. Y un resultado similar se obtiene en la queratosis y la dermatitis atópica. Destaca además el hecho de que el resultado de las cremas que solo contienen urea es similar al de aquellas a las que se agrega un 1% de hidrocortisona. La urea resulta también beneficiosa en el tratamiento de la psoriasis –en este caso con cremas que llevan un 40%- observándose sustanciales mejoras en las placas deshidratadas de la piel junto con alivio del prurito.

La urea es además un eficaz microbicida: es bactericida, antivírica y antifúngica. Lo confirmaron los trabajos del doctor Donald Kaye –del New York Hospital-Cornell Medical Centre- publicados en 1968 en Journal of Clinical Investigation. Y no solo la urea: también la orina. Ambas sustancias desestabilizan las proteínas de las membranas celulares de los microbios inhibiendo su actividad. Posteriormente –en 2009- el doctor M. Krug y sus colegas de la Universidad de Tübingen (Alemania) publicarían en Journal der Deutschen Dermatologischen Gesellschaft dos trabajos con enfermos de ictiosis según los cuales las cremas de urea resultan útiles al sumar a su conocida acción hidratante su capacidad antimicrobiana.

El primer científico que realizó y describió varios ensayos in vitro demostrando la acción bactericida de la urea fue en todo caso el doctor W. J. Wilson -del Queen’s College de Belfast (Irlanda del Norte)- en un trabajo publicado en 1906 en Journal of Pathological Bacteria en el que explicaría que basta un 7% de urea por litro para inhibir el crecimiento del Bacillus typhosus y de la E. coli. Y ese mismo año dos investigadores franceses –G. Peju y H. Rajat- dieron a conocer observaciones similares en Comptes Rendus de la Societé de Biologie. Poco después -durante la Primera Guerra Mundial- los doctores W. Symmers y T. S. Kirk -del Ulster Volunteer Force Hospital de Irlanda del Norte- destacarían el poder bactericida de la urea y su inocuidad aconsejando que se aplicase directamente en las heridas de guerra; su trabajo se publicó en 1915 The Lancet.

Ya en 1987 los doctores R. C. Noble y M. S. Parekh -de la Universidad de Kentucky (EEUU)- publicaron en Sexually Transmitted Diseases los resultados de unos experimentos in vitro tanto con urea como con orina concentrada llegando a la conclusión de que la bacteria causante de la gonorrea (Neisseria gonorrea) es inhibida parcialmente por la orina, en especial si ésta es particularmente ácida. Aunque además de la acidez es importante el contenido en urea porque el citado bacilo es incapaz de reproducirse en un líquido que contenga una cantidad de urea equivalente a cinco veces su concentración normal en la orina.

El doctor G. Swanbeck -del Departamento de Dermatología de Gotemburgo (Suecia)- resumiría por su parte en un artículo publicado en 1992 en Acta Dermato-Venereological sus veinte años de experiencia clínica con cremas a base de urea destacando que su eficacia en todo tipo de afecciones de la piel -incluidos casos complicados de psoriasis e ictiosis- se debe a su capacidad de hidratación de la capa de células maduras o muertas en la lámina más externa de la epidermis. Según explicaría la urea actúa como elemento de unión entre las membranas celulares y el agua facilitando la penetración de ésta en la trama intercelular. Siendo uno de los más destacados efectos de esa profunda hidratación la disminución del prurito que suele ser causa de infecciones y complicaciones en los pacientes.

La urea posee además excelentes propiedades diuréticas; muy superiores a las de otros compuestos farmacéuticos utilizados con el mismo fin. En 1961 los doctores S. J. Crews y S. I. Davidson -del Birmingham Eye Hospital de Reino Unido- publicaron en el British Journal of Ophthalmology un artículo en el que hicieron una puesta al día del uso de inyecciones intravenosas de urea para disminuir la presión ocular en casos de glaucoma, práctica que a partir de entonces pasó a formar parte de los protocolos. Es más, el mismo tipo de procedimiento –aunque con distintas dosis- se utiliza para reducir la presión excesiva del líquido cefalorraquídeo en la bóveda craneal.

En 1979 los doctores E. D. Danopoulos y I. E. Danopouluo -del Hellenic Anticancer Institute de Atenas (Grecia)- publicaron en Ophthalmologica un trabajo describiendo el tratamiento de 46 pacientes con cáncer de ojos -carcinomas perioftálmicos- que fueron tratados localmente con inyecciones de urea y un curetaje intenso de la zona tumoral lográndose en todos los casos la remisión total del tumor; incluso con clara recuperación estética de la piel afectada y la funcionalidad de los tejidos. Lo que no se logra con los protocolos habituales de quimio o radioterapia.

Hay que destacar que entre 1974 y 1988 estos médicos griegos publicaron varios trabajos en revistas tan prestigiosas como The Lancet, Clinical Oncology o British Journal of Cancer describiendo los exitosos resultados logrados con decenas de tratamientos de cáncer de hígado mediante la ingesta oral de urea o en otros tipos de cáncer mediante urea inyectada en solución salina (suero) sin obtener más que silencio por parte la comunidad científica internacional. Y en 1977 el doctor B. Ecanow y sus colegas de la Universidad de Illinois (EEUU) publicaron un trabajo en Clinical Oncology en el que explicaban la acción antitumoral de la urea pero tampoco tuvo ninguna repercusión entre los oncólogos americanos.

Más adelante el químico Wayne Martin -de Alabama (EEUU)- dedicó muchos años a publicar en la revista de medicina alternativa Townsend Letters for Doctors and Patients varios artículos informando sobre casos de remisión de distintos tipos de cáncer mediante la ingesta oral de urea (solo en casos de cáncer de hígado) o mediante inyecciones de urea disuelta en suero (para todo tipo de cánceres). También informó sobre la efectividad de los tratamientos que combinan urea con creatina o alfa-metil guanido-acético (no confundir con la creatinina que es un subproducto metabólico de la creatina).

Además un grupo de investigadores del Helenic Anticancer Institute de Atenas (Grecia) dirigido por el Dr. A. D. Glinos publicó en 1983 en Journal of the National Cancer Institute los resultados de un experimento in vitro que demostró que las células tumorales HeLa pierden su capacidad de crecimiento e incluso algunas mueren con concentraciones de entre un 1% y un 1,5 % de urea.

Y por cierto: la urea utilizada en todos los ensayos clínicos descritos y la que se encuentra en las cremas que se comercializan es industrial -se obtiene mediante síntesis química de amoníaco y anhídrido carbónico- por lo que es muy probable que sus efectos terapéuticos sean inferiores a la urea fabricada por nuestro propio organismo.

OTRAS SUSTANCIAS CONTENIDAS EN LA ORINA

Bueno, pues siendo importante la urea debemos destacar que en la orina hay ¡1.375 sustancias orgánicas! lo que explica el amplio abanico de sus propiedades curativas; dada pues la imposibilidad de hablar de todas en el breve espacio de un artículo lo haremos solo de algunas:

-Alantoína. Su cantidad es mínima y se genera como resultado de la actividad antioxidante del ácido úrico por lo que su abundancia indica que el organismo está sometido a un fuerte estrés oxidativo; de hecho la orina de los diabéticos y de quienes sufren enfermedades inflamatorias o autoinmunes contiene cantidades anormalmente altas. Desde un punto de vista positivo cabe decir que, al igual que la urea, la alantoína es hidratante; de hecho abunda en el jugo de la consuelda y en la baba de caracol, sustancias ambas muy empleadas por eso en la industria cosmética.

-Ácido úrico. Aunque teñido de mala fama por su relación con la gota está siempre presente en la orina ejerciendo en ésta las destacadas propiedades antioxidantes que desempeña en la sangre.

-Uroquinasa. Enzima antitrombótica que constituye la molécula fundamental de varios fármacos utilizados tanto en las trombosis venosas como en los infartos de miocardio y los embolismos pulmonares.

-Menotropina (hMG). También conocida como Gonadotropina menopáusica humana es una hormona que se encuentra en la orina de las mujeres. En 1906 el químico italiano Cesare Serono fundó una pequeña empresa farmacéutica en Roma en cuyos laboratorios uno de sus químicos logró -en 1949- un método simple de separar la hMG de la orina de mujeres post-menopáusicas patentando posteriormente el doctor B. Lunenfeld una preparación concentrada para su uso clínico. Concentrado de orina que llevó cincuenta años después a la compañía farmacéutica Serono a estar valorada en 30.000 millones de euros siendo aun su principal producto -el 60% de su facturación- el Pergonal, gonadotropina recetada para tratar la infertilidad femenina por su efecto folículo-estimulante. Hasta 1996 se obtenía recogiendo orina de mujeres en países como España, Italia, Brasil o Argentina pero hoy se produce mediante técnicas de bioingeniería basadas en ADN recombinante (r-hMG).

-Gonadotropina coriónica humana (hCG). También se extrae de la orina; en este caso de mujeres fértiles. Se utiliza con el mismo fin que la anterior, especialmente en casos de infertilidad masculina ya que ejerce un efecto estimulante sobre las gónadas. Si bien esta hormona está presente en la sangre -tanto de hombres como de mujeres- su secreción aumenta por la presencia del feto durante el embarazo. La doctora Sylvia Lee-Huang y el doctor A. S. Bourinbaiar -del New York University Medical Center- sostienen en un artículo publicado en 1995 en Immunology Letters que puede además inhibir la actividad del VIH. Posteriormente -en 1998- un grupo internacional de virólogos de la Universidad de Maryland -entre los que se encontraba el doctor R. C. Gallo– explicaría en Nature Medicine que la hCG extraída de la orina de mujeres embarazadas muestra in vitro actividad contra el virus VIH y además bloquea el desarrollo tumoral en el caso de Sarcoma de Kaposi al tiempo que potencia la actividad hematopoyética.

-Urofolitropina. Nombre farmacéutico de la Hormona Folículo-Estimulante (FSH) que estimula el proceso de ovulación. Generalmente se utiliza junto con alguna de las otras dos hormonas ya mencionadas para estimular los mecanismos de fertilidad femenina.

-Factor estimulante de colonias de granulocitos o G-CSF (por sus siglas en inglés: Granulocyte colony-stimulating factor). Se trata de una glicoproteína que estimula las células precursoras de la medula ósea para que produzcan granulocitos (neutrófilos, eosinófilos, macrófagos, etc.) -o sea, células del sistema inmune- mientras, paralelamente, potencia su movilización hacia la sangre.

-Hormona del crecimiento (GH). También llamada Hormona somatotrópica es una hormona peptídica que estimula el crecimiento, la reproducción y la regeneración celular en humanos y otros animales. Si bien es secretada por las células somatótropas de la adenohipófisis hay una hormona similar sintetizada en laboratorio mediante el empleo de la tecnología del ADN recombinante en cuyo caso se la denomina somatropina. Se utiliza como medicamento en los trastornos de crecimiento provocados por déficit de la GH en niños. En cuanto a su uso por personas sanas para incrementar la vitalidad es algo polémico pero permitido. Ahora bien, ¿qué sentido tiene recurrir a una hormona sintética cuando se puede obtener la natural en la orina?

-Eritropoyetina (EPO). Se trata de una hormona que estimula la formación de eritrocitos (glóbulos rojos) producida principalmente por las células intersticiales peritubulares del riñón.

Gonadotropinas o gonadotrofinas. Son una serie de hormonas secretadas por la hipófisis (glándula pituitaria) mediante la acción de su hormona antecesora: la hormona liberadora de gonadotropinas (Gn-RH). Se trata de las tres hormonas que regulan los mecanismos de la reproducción: la hormona luteinizante (abreviadamente HL o LH), la hormona estimulante del folículo (abreviadamente HFE o FSH) y la gonadotropina coriónica humana (abreviadamente GCH o HGC) ya mencionadas antes.

-Insulina. Hormona clave del metabolismo de los carbohidratos.

DHEA (Dehidroepiandrosterona). Es una pro-hormona -algo así como la “madre” de muchas hormonas- producida por las glándulas suprarrenales que en los humanos regula fundamentalmente la generación y equilibrio de los estrógenos y la testosterona. Miles de estudios sobre ella han demostrado sus propiedades anti-obesidad, anti-envejecimiento y anti-cáncer.

¡CÉLULAS MADRE EN LA ORINA!

Y por si fuera poco en la orina hay ¡hasta células madre! De hecho el doctor S. Bharadwaj -del Wake Forest School of Medicine (EEUU)- publicó en 2013 en Stem Cells -junto a numerosos colaboradores de distintas instituciones científicas- un interesante trabajo sobre el potencial terapéutico de las células madre presentes en la orina y, en especial, sobre su capacidad de multiplicarse como tales o bien diferenciarse en distintos tipos de células funcionales (endoteliales, osteogénicas, miogénicas, adipogénicas, etc.). Curiosamente la investigación reveló que en el caso de mujeres donantes de orina que habían recibido un trasplante de riñón masculino las células madres mostraban cromosomas “Y” lo que sugiere que esas células madre fueron generadas por el nuevo riñón trasplantado. Obviamente poder obtener células madre de la orina ofrece a todos una fuente accesible y siempre disponible de ellas sin problemas de rechazo ni necesidad de técnicas sofisticadas.

El doctor Duanqing Pei y sus colegas del Guangzhou Institutes of Biomedicine and Health (China) informaron de hecho en 2013 en Cell Regeneration Journal que células madre recuperadas de la orina humana habían servido para regenerar dientes en ratones (estas células se diferencian primero en células epiteliales que dan origen al esmalte y células mesenquimales que dan origen a la pulpa dental). Lo que hicieron para generar tejido dental fue mezclar células madre obtenidas de orina humana con tejido embrionario de ratones trasplantando luego el conjunto a éstos.

EL MICROBIOMA DE LA ORINA

En 2010 el doctor Junjie Qin publicó en Nature –en colaboración con numerosos investigadores de distintos países– un trabajo según el cual en el sistema digestivo humano (microbioma intestinal) hay al menos 1.000 especies distintas de bacterias aunque un 15% parecen ser las más comunes y frecuentes en la mayoría de las personas adultas de todo el mundo. Y aunque se han hecho avances en la identificación genética de los complejos que habitan muchas zonas de nuestro organismo -piel, boca, oídos, ombligo, etc.- es muy poco lo que se sabe aún de las que habitan el interior de nuestra uretra. Sí se sabe en cambio, gracias al trabajo de un amplio equipo de investigadores de varias universidades norteamericanas dirigido por el doctor A. J. Wolfe –se publicó en 2012 en Journal of Clinical Microbiology-, que el concepto de “medio estéril” de los conductos internos de la vejiga ha perdido validez. Y es que la secuenciación genética de muestras de orina recogidas muy en el interior de los canales de las uretras de mujeres sanas –lejos de toda posibilidad de contaminación por bacterias de la región vaginal- constataron la presencia de especies desconocidas de comunidades bacterianas; sin que hasta ahora pueda decirse si se trata de especies patógenas o beneficiosas. Es pues probable que esas bacterias -y/o sus anticuerpos- puedan tener relevancia en el carácter terapéutico de la orina.

TRATAMIENTO

¿Y qué orina ingerir? ¿La primera de la mañana como se pide cuando se hace una analítica al considerarse la más rica en principios activos? No es necesario; puede obtenerse a cualquier hora. Lo que sí se aconseja a los principiantes es iniciar la toma diluyéndola en agua o zumo de naranja. El primer día unas 10 gotas -en 250 ml- para duplicar luego la dosis el segundo día e ir incrementándola algo más en los días sucesivos. Hasta que se cree el hábito de beber directamente la orina; cada vez en mayor concentración y volumen. ¿Cuánta? No se conocen casos de toxicidad ni siquiera entre quienes se beben toda la orina del día. Ahora bien, sí se debe tener cuidado si paralelamente se está tomando alguna medicación porque podría darse el caso de una sobredosis debido a que las dosificaciones empleadas normalmente no tienen en cuenta la reabsorción del principio farmacéutico activo al ingerir lo eliminado por el riñón.

Donde no hay problema es en su aplicación tópica; de hecho hay millones de personas que utilizan la orina para tratar todo tipo de afecciones de la piel: heridas –infectadas o no-, quemaduras, escaras, úlceras -incluidas las diabéticas-, miembros gangrenados, picaduras, hematomas, micosis, dolores articulares, fracturas, implantes… Hasta como gotas para las otitis y los problemas oculares, en especial en casos de glaucoma.

EFECTOS TERAPÉUTICOS DE LA ORINA

Se estima que en la India beben habitualmente su propia orina unos 100 millones de personas pero un número similar ingiere –a diario o semanalmente- orina de vaca; sin duda por estar considerado un animal “sagrado”. Y aunque en Occidente se ignora lo cierto es que se han hecho numerosas investigaciones sobre los efectos de la orina de vaca en gran número de patologías humanas… que podrían extrapolarse a la orina humana dada su similitud. Investigaciones según las cuales la orina es…

…anticancerígena. Un equipo de investigación del National Environmental Engineering Research Institute de Nagpur (India) dirigido por el doctor K. Krishnamurhi publicó en 2004 un trabajo en Biomedical and Investigation Sciences según el cual la orina de vaca protege in vitro los leucocitos humanos afectados por sustancias químicas genotóxicas. Posteriormente ese mismo equipo dirigido por el doctor D. Dutta informaría en 2008 en Biomedical Journal of Environmental Sciences que también protege los linfocitos humanos de la acción de sustancias químicas que dañan los cromosomas nucleares.

El doctor N. K. Jain y sus colaboradores del Nahata College of Pharmacy en Mandsaur (India) publicaron por su parte en 2010 en International Journal of Green Pharmacy los resultados de una estadística clínica sobre 68 enfermos de distintos tipos de cáncer. Al inicio de la prueba el 82% de ellos presentaban síntomas severos (dolor, inflamación, irritación e incapacidades varias) y solo un 16% síntomas moderados. Pues bien, tras una semana bebiendo orina de vaca los pacientes con síntomas severos habían bajado del 82% al 8%. Considerándose especialmente espectaculares las mejoras entre quienes la bebieron más de dos meses.

…hepatoprotectora. En 2009 apareció en Biomedical and Investigation Sciences un trabajo dirigido por el doctor M. P. Gururaja en el N.G.S. Memorial Institute of Pharmaceutical Sciences de Mangalore (India) que demostró en ratones que la orina de vaca protege el hígado. Primero se sometió a los animales a una intoxicación hepática y luego se les dividió en tres grupos: uno de control, otro que fue tratado con orina vacuna y un tercero al que se trató con extracto de silimarina (cardo mariano). Pues bien, se constató que la orina vacuna ejerce un efecto protector sobre el hígado comparable a la silimarina. Lo que confirmaría las conclusiones a las que ya antes había llegado otro equipo coordinado por el doctor G. S. Achliya -de la Nagpur University de la India- que se publicó en 2003 en Indian Journal of Pharmacology en el que tras dar a varios ratones tetracloruro de carbono como toxina hepática se observaría luego -con estudios histopatológicos- que los hígados de los que ingirieron la orina de vaca estaban sanos.

…antidiabética. El doctor E. Jarald y sus colegas del Nahata College of Pharmacy and Research Center de Mandsaur (India) realizaron una serie de ensayos murinos con el objetivo de diferenciar el poder antidiabético de distintas plantas medicinales (Momordica charantia, Gymnema sylvestre y otras) diluyéndolas en orina de vaca para comparar su poder hipoglucemiante con el de las mismas plantas disueltas en agua. Y no solo comprobaron la mayor efectividad de las primeras sino que es mayor la actividad antidiabética de la orina de vaca directa sin las plantas. El trabajo se publicó en 2008 en Pharmaceutical Biology.

Capacidad antidiabética que corroboraría luego otro equipo del Departamento de Farmacología del Government Medical College de Jagdalpur (India) dirigido por el doctor D. O. Sachdev cuyo trabajo se publicó en 2012 en Ancient Science of Life. En ese caso se utilizaron ratones albinos a los que se provocó diabetes con aloxano. Eso sí, la disminución del azúcar en sangre resultó ser dosis-dependiente. Sin efectos tóxicos incluso a dosis muy altas.

…bactericida. El doctor R. S. Chauhan -del Indian Veterinary Research Institute de Izatnagar (India)- publicó por su parte en 2006 en Journal of Immunology and Immunopathology un resumen de las evidencias clínicas y experimentales que demuestran el poder antibacteriano de la orina de vaca en ratones. Aumenta la inmunidad al incrementarse la actividad fagocítica de los macrófagos y haber mayor segregación de interleuquinas 1 y 2. Los autores recuerdan en su trabajo que en la Medicina Ayurvédica se usa de hecho la orina de vaca para el tratamiento de las infecciones bacterianas y virales así como en las enfermedades autoinmunes (alergias, asma, diabetes, etc.).

También el doctor T. R. Prashith Kekuda y sus colegas del College of Applied Sciences de Karnataka (India) realizaron una serie de ensayos in vitro demostrando la capacidad bactericida, fungicida y antihelmíntica de la orina de vaca; así lo dieron a conocer en 2010 en Journal of Pharmacy Research. Y ese mismo año se publicó en Global Journal of Pharmacology el trabajo de un equipo dirigido por el doctor A. Sathasivam en la Muthaiyah Research Foundation de Thanjavur (India) que corroboraría las propiedades antimicrobianas de la orina de vaca. Trabajos que en realidad no hacían más que confirmar lo demostrado antes por un equipo encabezado por el doctor E. Jarald -del Nahata College Pharmacy and Research Center de Mandsaur (India)- que se publicó en 2008 en Global Journal of Pharmacology.

En esa misma línea hay que mencionar la investigación llevada a cabo por los doctores Rinkal Rana y De Subrata -ambos del RMD Research and Development Center de Valsad (Gujarat, India)- publicada en 2013 en International Journal of Bioassays en la que compararon in vitro la actividad bactericida de la orina de vaca con la de los antibióticos más usados. Y la eficacia de la orina es solo algo inferior; incluso con el Staphylococcus aureus; solo que ésta es además antifúngica.

Agregaremos que dos años antes un equipo de investigadores del Departamento de Farmacología del Government Medical College de Jagdalpur (India) encabezado por el doctor D. D. Gosavi realizó una serie de experimentos con ratones a los que suministró orina de vaca y fueron comparados con un grupo de control observándose que aumentaba en ellos notablemente el número de anticuerpos (15 veces mayor que en el grupo de control); los resultados se publicaron en 2011 en Journal of Mahatma Gandhi Institute of Medical Sciences.

Finalizamos indicando que el doctor G. Randhawa -del Departamento de Farmacología del Governement Medical College de Amritsar (India)- publicó en 2010 en Journal of Ayurveda and Integrative Medicine un trabajo de síntesis sobre las evidencias de la capacidad estimulante de la orina de vaca tras constatar que varios ensayos clínicos y de laboratorio han demostrado que aumenta la eficacia de los antimicrobianos y antifúngicos farmacéuticos; especialmente la de antibióticos conocidos como la rifampicina, la tetraciclina y la ampicilina.

En suma, es verdad que los últimos ensayos citados se hicieron con orina de vaca –por meras razones comerciales- pero todo indica que las conclusiones son extrapolables a la orina humana. Hay de hecho pocas personas informadas que duden de sus efectos terapéuticos en un amplísimo abanico de patologías. Y es que aunque las evidencias terapéuticas son aún en su gran mayoría empíricas puede decirse que es una auténtica panacea.

Juan Carlos Mirre

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171
Mayo 2014
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