Efecto terapéutico y revitalizador de los bosques
Número 219 - Octubre 2018
Tiempo de lectura: 20 minutos
Los humanos hemos convivido estrechamente con la naturaleza durante millones de años hasta que hace apenas un siglo buena parte empezó a perder contacto con ella al encerrarse en el cemento de las ciudades por lo que hoy todos aprovechamos cualquier ocasión para irnos a la costa o al «monte». La inmensa mayoría alegando simplemente que lo «necesita» cuando en realidad hay una razón «terapéutica» científicamente justificada. En el caso del agua de mar se debe a que contiene los 118 elementos de la tabla periódica en su forma orgánica y biodisponible siendo pues un auténtico suero fisiológico natural concentrado capaz de satisfacer las necesidades minerales de las células que aporta además un importante contenido microbiótico. Y ahora empezamos a saber que en el caso de los bosques hay asimismo una razón: liberan en la atmósfera sustancias volátiles y multitud de microorganismos que modulan nuestro microbioma con sorprendentes efectos positivos en los sistemas vitales, especialmente sobre el inmunitario.

Este texto solo está disponible para suscriptores.












