La OMS y sus medias verdades sobre la «epidemia» de sarampión

El pasado mes de agosto la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo público un comunicado afirmando que los casos de sarampión en Europa habían alcanzado en los seis primeros meses de 2018 la cifra «récord» de 41.000 personas de las que 37 murieron (cifra muy baja en relación a otros años). «Alerta» que solo tenía como objetivo incentivar de nuevo la inoculación masiva de vacunas apoyando las decisiones de algunos gobiernos de convertirlas en obligatorias al tiempo que persiguen a quienes se oponen a tan arbitraria e injustificada medida. Y una vez más la OMS lo ha hecho mediante vergonzosas manipulaciones. Damos cuenta de un trabajo que así lo denuncia abiertamente.

SARAMPION

«Son las peores cifras de los últimos años»; así las presentó la Organización Mundial de la Salud (OMS) según la cual en seis países europeos -Francia, Italia, Rusia, Serbia, Grecia y Georgia- se registraron más de mil casos y en otro, Ucrania, ¡más de 23.000! Comunicado que instaba por ello a los gobiernos del viejo continente a cumplir los objetivos del Plan de Acción Europeo sobre Vacunas. Fríos datos los de la OMS que se suponen objetivos y ecuánimes cuando lo cierto es que no es así ya que en ningún caso aclara cuántos son casos reales confirmados en laboratorio y no meros diagnósticos clínicos sin confirmar.

No es pues más que una nueva «alerta» sin soporte alguno -como tantas otras veces antes- que tiene como único fin dar carnaza a los «vacunólogos» para hacer responsables de ello a los «antivacunas». Como el pediatra del Hospital Príncipe de Asturias y profesor de Ciencias Médicas y Sociales de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) Alejandro Reyes quien de hecho declararía: «El brote continental que hay en estos momentos de la enfermedad del sarampión se debe al incremento de los movimientos antivacunas”. Argumentos como el suyo son los que dan soporte a algunos medios para decir que “gente rica y educada, por pura desinformación, deciden desoír las palabras de los científicos y dejar a sus hijos sin vacunar expuestos a las fauces de cualquier enfermedad que pensábamos erradicada”.

La verdad es que los propios datos de la OMS desmienten que haya una epidemia. España misma comunicó oficialmente por carta a la OMS el año pasado -en 2017- que daba por erradicada la enfermedad en nuestro país. Si la cifra media es tan «alta» se debe básicamente al alto número de casos de Ucrania: 23.000. Solo que si tal cifra fuera incorrecta toda la alerta sería injustificada. Pues bien, ¿puede explicar la OMS cómo es posible que en Ucrania apenas hubiera casos de sarampión en 2016 cuando solo se vacunó al 31% como consecuencia de la guerra y la cifra aumentara de forma espectacular al año siguiente -2017- cuando se vacunó al 90% de los niños? Porque ese dato parece indicar que lo que causa los «casos de sarampión» es ¡la propia vacuna!

Y no estamos especulando: así lo denuncia ya abiertamente un trabajo que acaba de ver la luz con el título Outbreak of over 12,000 cases of measles in Ukraine is caused by recent vaccination campaign?! (¿El brote de más de 12.000 casos de sarampión en Ucrania lo causó la reciente campaña de vacunación). Se publicó en mayo de 2018 en la web holandesa stichtingvaccinvrij.nl -perteneciente a la Foundation Vaccinefree (Fundación Libre de Vacunas)-, sus autoras son Door Frankema, Daphne Knipping y Mara Gabriëlle y dado el interés de sus datos les hemos pedido permiso para reproducir íntegro el artículo, lo que nos ha sido concedido. Y eso vamos a hacer a continuación sin más preámbulo; este es el escueto pero esclarecedor texto:

«En los últimos años hubo en Ucrania escasez de vacunas contra el sarampión. La tasa de vacunación se redujo de hecho al 31% en 2016 siendo una de las más bajas en Europa y sin embargo apenas hubo casos. En 2017 se dispuso en cambio de suficientes vacunas para una «campaña de puesta al día» recibiendo el 90% de los niños ucranianos la vacuna triple (sarampión, paperas y rubeola) o MMR por sus siglas en inglés y entonces hubo una explosión de casos de sarampión. ¡Su número ha superado ya los 12.000! ¿Por qué los medios ignoran el brote actual de sarampión en Ucrania? ¿Y qué está pasando realmente?

¿POR QUÉ NO HAY CIFRAS PARA 2017?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) realiza un seguimiento de las tasas de enfermedad y mortalidad de todos los países del mundo para todas las enfermedades (infecciosas) y el 4 de mayo de 2018 publicó en su web el siguiente texto sobre el sarampión: “Ucrania está restableciendo la cobertura de vacunación en un esfuerzo gigantesco por detener el brote de sarampión”. Añadiendo:«Más de 12.000 personas contrajeron sarampión en Ucrania en lo que va de año de las que 9.158 requirieron hospitalización y 9 murieron según la información proporcionada por las autoridades sanitarias nacionales a 27 de abril de 2018 que pusieron por ello en marcha medidas de respuesta a gran escala desde el inicio del brote en 2017 a fin de frenar la propagación del virus restaurando la alta cobertura habitual de inmunización.

En 2008 el 95% de los niños ucranianos vacunables recibió a tiempo la segunda y última dosis recomendada de la vacuna triple o MMR (sarampión, paperas y rubéola) merced al programa rutinario nacional. En 2016 esa tasa cayó al 31%, la cobertura más baja de la Región Europea de la OMS y una de las más bajas del mundo.

A partir de julio de 2017 un grupo nacional de trabajo sobre sarampión que incluía al Ministerio de Salud, interesados ​​y miembros clave como la OMS y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se puso a trabajar para que todos los niños vacunables la recibieran a medida que alcanzaban la edad apropiada según dicta el programa nacional rutinario de vacunación

A finales de 2017 la vacunación sistemática había mejorado drásticamente el grado de cobertura en comparación con los años anteriores y el 93% de los niños de un año recibió la primera dosis en 2017 y el 91% de los de 6 años la segunda. Indicando las cifras de enero y febrero de 2018 que el país alcanzaría el 95% de cobertura con ambas dosis antes de fin de año”.

Una primera y rápida lectura de tales datos podría llevar a la conclusión de que fue la disminución de la tasa de vacunación -del 95% en 2008 al 31% en 2016- la causa del gigantesco brote de sarampión de Ucrania y así lo postula la OMS retorciendo la realidad de manera astuta pero la verdad es muy otra. Y es que según el propio informe de la OMS Actualización mundial de sarampión y rubéola (2018) en Ucrania solo hubo en 2016, con una tasa de vacunación del 31%, 90 casos confirmados. Es decir, confirmados en laboratorio. Hubo pues una baja tasa de vacunación y no hubo epidemia. Y lo mismo puede decirse de los tres años anteriores: entre 2013 y 2016 el promedio de casos fue de solo 50 al año.

A MÁS VACUNAS, MÁS ENFERMEDADES

Fue en julio de 2017 cuando el “grupo de trabajo” (OMS, UNICEF y el Ministerio de Salud Pública) se puso a aumentar en Ucrania la cobertura de vacunación. Y fue inmediatamente después -en julio de 2017- cuando el número de casos de sarampión empezó a aumentar. El gráfico adjunto muestra mes a mes el número de casos entre marzo de 2016 y abril de 2018 indicándose en rojo los casos confirmados por laboratorios y en verde los determinados solo clínicamente. Y llama la atención que las barras rojas -casos confirmados por laboratorio de virus salvajes (virus de cepas originales que no han sufrido cambios por mutación o manipulación) aumenta menos rápidamente que las verdes (casos diagnosticados por los médicos clínicamente). Dato importante a tener en cuenta dado que el Diario Oficial de la Unión Europea determina estos criterios para los diagnósticos «clínico» y de «laboratorio»:

Criterio «clínico»: padece sarampión cualquier persona con fiebre y erupción maculopapular que tenga además al menos uno de los siguientes tres síntomas: tos, coriza (frío) o conjuntivitis (ojos rojos).

Criterios de laboratorio. Se tiene sarampión cuando se da al menos una de las siguientes situaciones:

-Se ha aislado el virus del sarampión en la muestra clínicamente obtenida.

-Se ha detectado en la muestra ácido nucleico del virus del sarampión.

-Hay en suero o saliva anticuerpos específicos contra el virus del sarampión.

-Se ha detectado el antígeno del virus del sarampión por DFA usando anticuerpos monoclonales específicos.

Resultados de laboratorio que deben interpretarse de acuerdo con el estado de vacunación pues si la persona se ha vacunado recientemente deben investigarse posibles virus salvajes.

Lo que es evidente es que los criterios de laboratorio son mucho más exhaustivos para diagnosticar sarampión que los clínicos así que cabe preguntarse si no será exagerada la cifra de 12.000 casos de sarampión dada por la OMS. A fin de cuentas, la mayoría de las barras de la derecha del gráfico -correspondiente a 2018- son de color verde y, por tanto, se trata de casos notificados de sarampión no confirmados por laboratorios.

Y lo que sería aún peor: ¿no serán casos clínicos diagnosticados erróneamente causados por las propias cepas de las vacunas? La pregunta es razonable porque los datos muestran que cuando en 2016 se vacunaron menos niños se informó de menos casos de sarampión mientras que cuando en 2017 más niños recibieron la vacuna triple vírica más casos de sarampión se informaron. Además la mayoría de los casos fueron solo clínicamente confirmados por médicos en lugar de confirmados positivamente por laboratorios.

Es en suma lícito preguntarse si la causa del aumento de casos de sarampión se debió a virus salvajes o a las propias cepas de la vacuna del sarampión; de hecho en el Dutch Journal of Medicine ya se decía en 2017: “En los 14 días posteriores a la vacunación con la MMR un paciente puede desarrollar una enfermedad comparable a la de la infección por el virus del sarampión de tipo salvaje. La incidencia de infección con sarampión de tipo salvaje es baja por lo que cuando aparece es más probable que sea una respuesta a la vacunación».

Y la propia web de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos afirma: “El genotipado del virus del sarampión puede jugar un papel importante en el seguimiento de las vías de transmisión durante las investigaciones de brotes. Los resultados del genotipado pueden ayudar a confirmar, refutar o detectar conexiones entre los casos (…) El genotipado es también la única forma de distinguir si una persona tiene una infección por un virus del sarampión de tipo salvaje o una erupción causada por una vacunación reciente contra el sarampión. Un pequeño porcentaje de los beneficiarios de la vacuna contra el sarampión experimentan erupción y fiebre de 10 a 14 días después de la vacunación. Durante los brotes se administra la vacuna contra el sarampión para ayudar a controlar el brote y en estas situaciones las reacciones a las vacunas pueden clasificarse erróneamente como casos de sarampión. La cepa de la vacuna del virus del sarampión se puede distinguir de los virus de tipo salvaje mediante la determinación del genotipo a partir de muestras clínicas o aislados de virus”. 

LA OMS MANIPULA LAS CIFRAS Y a LOS MEDIOS

En suma, el número de casos de sarampión -más de 12.000- es lo suficientemente grande como para que se hubiesen hecho eco de ello los medios. En Italia los 2.395 casos fueron noticia de primera plana en 2017 sobreenfatizándose el «peligro de la enfermedad» y sirviendo el brote como argumento para obligar a los «padres irresponsables» a vacunar sus hijos.

Las posteriores declaraciones al respecto de la Dra. Zsusanna Jakab -Directora Regional de la OMS para Europa- efectuadas mediante un comunicado de prensa que asimismo apareció en la web de la OMS a principios de 2018 serían ampliamente citadas por los principales periódicos de Europa: «Cada nueva persona afectada de sarampión en Europa nos recuerda que los niños y adultos no vacunados, independientemente de dónde vivan, corren el riesgo de contraer la enfermedad y contagiársela a otras personas que quizás no puedan vacunarse. Más de 20.000 casos de sarampión y 35 vidas perdidas solo en 2017 son una tragedia que simplemente no podemos aceptar».

Solo que, ¿por qué la Dr. Zsuzsanna Jakab, que cree que 20.000 casos en toda Europa son una «tragedia que no podemos aceptar«, guardó silencio sobre los 12.000 casos diagnosticados solo en Ucrania? ¿Saben las autoridades más de lo que quieren que el público sepa? ¿Cuál fue la respuesta de las autoridades sanitarias al repentino brote de Ucrania? Pues la siguiente: «A solicitud del Ministerio de Salud el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha entregado un nuevo lote de vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Funcionarios del ministerio informan haber recibido 800.000 dosis”. Agregando la Ministra de Salud, la Dra. Ulana Suprun: «Para lograr una protección fiable contra las enfermedades infecciosas el nivel de vacunación debe ser superior al 95%. Por primera vez Ucrania está totalmente equipada con vacunas fiables, seguras y efectivas. Insto a los padres a vacunar a sus niños y a los médicos a que animen a sus pacientes a vacunarse».

Incomprensible. Parece que las autoridades sanitarias han olvidado que en 2006, año en que la tasa de vacunación fue del 98%, se informaron 42.742 casos de sarampión.

Extraño comportamiento de políticos y legisladores, manipulación de datos, informes «selectivos» en los medios, una creciente presión para obligar a los padres a vacunar… A nadie puede sorprender que tantos factores exagerados e inconsistentes hayan llevado a la gente a perder confianza en el sistema. Y la situación en Ucrania solo se suma a otras que muchos conocemos…

Hasta aquí el artículo. No podemos sin embargo terminar este texto sin recordar que el virólogo alemán Stefan Lanka retó en internet en noviembre de 2011 a quienes afirman que el virus del sarampión existe a que le mostraran un solo artículo científico publicado en el que se describieran sus características y, en particular, sus componentes y diámetro; añadiendo que pagaría 100.000 euros a quien se lo presentase. Pocos meses después un estudiante de Medicina llamado David Bardens le mandó por carta seis artículos que a su entender cumplían lo solicitado y exigía el dinero. Lanka negó que esos artículos demostraran la existencia del virus y se negó a pagar iniciándose un largo proceso judicial que si bien en primera instancia apoyó a Bardens cuando finalmente llegó al Tribunal Supremo Federal de Alemania acabó resolviéndose a favor de Lanka. Lo dimos a conocer en el reportaje que con el título Increíble: ¡la existencia del virus del sarampión no está demostrada! apareció en el nº 202 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com.

No cabe tampoco olvidar que según se admite oficialmente los propios vacunados de sarampión -cause la enfermedad o no un virus- pueden contagiar a otras personas hasta 5 días antes y 4 días después de que aparezca la erupción; especialmente si tienen fiebre, secreción nasal o tos.

Dicho lo cual resta añadir algo importante: el sarampión es una enfermedad benigna que no lleva a la muerte a nadie salvo que la persona esté ya muy enferma e inmunodeprimida. Es más, durante décadas los médicos han recomendado pasarla en lugar de evitarla.

Antonio F. Muro

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