Jesús García Blanca: “A quienes se oponen a las verdades oficiales se les difama y persigue siempre”

Escritor, investigador social y educador Jesús García Blanca -colaborador habitual de nuestra revista en la que lleva publicados desde 2011 un centenar de reportajes y autor de obras como El rapto de Higea y La Sanidad contra la Salud así como coautor de Vacunas: una reflexión crítica- acaba de publicar un libro sobre la vida y obra de uno de los personajes más ilustres de nuestra época reciente: Wilhelm Reich, inspirador de rebeldía. Y es que la historia demuestra que muchos de quienes han hecho avanzar los conocimientos científicos fueron inicialmente no solo rechazados sino vilipendiados por sus contemporáneos; sin duda porque como bien dice “a los herejes de la ciencia se les difama y persigue casi siempre”. Hemos hablado con él de ello y de cómo las autoridades sanitarias de todas las épocas han sido siempre reacias a reconocer los descubrimientos que ponen en entredicho sus convicciones.

El pasado 3 de noviembre se cumplieron 60 años de la muerte de Wilhelm Reich, uno de los personajes más complejos y fascinantes de la historia de la Psiquiatría, la Medicina y la Biología -por mencionar solo algunas de las disciplinas en las que hizo revolucionarias aportaciones- y fue por ello la fecha elegida para presentar en sociedad la obra más reciente de nuestro colaborador Jesús García Blanca: Wilhelm Reich, inspirador de rebeldía.

Hablamos de un personaje cuyas aportaciones han sido ocultadas, quizás porque tuvo la osadía de enfrentarse abiertamente a personalidades como Albert Einstein y Sigmund Freud. En este último caso por contradecirle y negar que en todo ser humano exista un instinto destructivo natural como postuló el reputado neurólogo austriaco asegurando que si somos infelices se debe a que vivimos en una sociedad autoritaria en la que la libertad ha sido notablemente restringida. De hecho fue perseguido por ello tanto por los nazis como por los comunistas estalinistas.

Wilhelm Reich descubrió además que la energía vital que alimenta a todos los seres vivos emana de la energía cósmica primordial presente en todo el universo a la que bautizó como energía orgónica, postularía que todos vivimos por mor de una permanente carga y descarga de energía vital y de ahí que todo lo que perturbe su libre fluir nos provoque trastornos de diversos tipos, defendió que tanto el origen de las neurosis como de los trastornos físicos se encuentra en emociones reprimidas que quedan “almacenadas” en la musculatura provocando en ella rigidez formándose así con los años una “coraza” que impide la libre circulación de la energía, postuló que para recuperar la salud perdida hay pues que liberar al enfermo de esas emociones reprimidas -al cuerpo de sus corazas y a la mente de sus miedos- restaurando así la capacidad de contactar con uno mismo y con la vida… y muchas cosas más. Hasta construiría un dispositivo especial para almacenar la energía orgónica basándose en un hecho singular: los materiales orgánicos atraen el orgón mientras los metales lo repelen. De ahí que el “acumulador de orgón” consista básicamente en un habitáculo con varias capas en las que se alternan material orgánico en la parte exterior y metal en el interior. De todo ello nos habló extensamente el propio García Blanca en el reportaje que con el título El legado de Wilhelm Reich apareció en el nº 141 y puede consultarse en nuestra web: www.dsalud.com. Pues bien, hemos querido hablar con él con motivo de la publicación de su libro.

-Lleva usted años denunciando las tropelías que se perpetran en el ámbito de la salud y de hecho se hizo muy conocido cuando publicó El rapto de Higea, crítica integral del modelo sanitario hegemónico en el que analiza los intereses políticos y económicos que lo sustentan y alerta de la poca credibilidad de una medicina cada vez más al servicio de los intereses de la industria farmacéutica y menos de las personas. Sin embargo en esta ocasión ha dedicado íntegramente su esfuerzo a un solo personaje. ¿Tan trascendente le parece el trabajo de Wilhelm Reich?

-Sin duda alguna. Marcó mi vida. El primer libro de Reich cayó en mis manos en 1977 así que hace ya la friolera de cuarenta años y puedo asegurarle que lo poco que entendí entonces de aquella obra -compleja y sugestiva al tiempo- me impactó de modo tan determinante que me empujó a estudiar Magisterio y a recorrer los apasionantes caminos de la ecología, la salud y la educación que es en los que he desarrollado mi actividad profesional como maestro antes y como escritor e investigador social en los últimos siete años. Más aún, le debo a Reich la forma en que me he relacionado y me relaciono con mis hijos e incluso mi aproximación crítica a la realidad, mi cuestionamiento sin concesiones de toda clase de autoridad. Así que entre los muchos autores de los que he aprendido y me han hecho pensar, avanzar, crecer y mirar las cosas con sentido crítico Reich ocupa un lugar muy especial.

-¿Y siendo así por qué ha tardado tanto en escribir sobre él?

-Es una buena pregunta (sonríe) pero la verdad es que no hay una causa concreta. Si finalmente asumí escribir sobre su vida y obra fue por una serie de avatares de la vida. Hace seis años se lo propuse a los responsables de la editorial del libro, Cauac que me dio el visto bueno pero el trabajo de investigación y recopilación de información terminó siendo mucho más arduo de lo que preví y hubo momentos de desánimo porque debí hacer frente paralelamente a numerosos compromisos y proyectos. Afortunadamente los editores se llenaron de paciencia y por fin, ante la proximidad del 60 aniversario de la muerte de Reich, se despertó en mí la necesidad de cumplir con ese compromiso tan largamente postergado. En todo caso ya había dado a conocer algunos aspectos de lo investigado a lo largo de ese tiempo y publiqué algunos artículos el primero de los cuales apareció en Campus, revista de la Universidad de Granada. Bueno, más que sobre Reich, trataba sobre su ausencia en los programas y bibliotecas universitarias.

-¿Está diciendo que no se estudia a Reich en las facultades universitarias y que éstas ni siquiera poseen sus libros?

-Cuando escribí aquel artículo -hace ahora 20 años- no solo no se estudiaba a Reich en las universidades españolas sino que no aparecía mención alguna en los programas correspondientes a las disciplinas en las que llevó a cabo aportaciones trascendentales: Psiquiatría, Psicología, Medicina, Biología, Ecología, Cosmología… Y no logré encontrar en toda la Universidad de Granada un solo libro suyo. Por eso titulé mi artículo ¿Dónde está Wilhelm Reich? Hoy no estoy en condiciones de asegurar que esa situación se mantenga. Es posible que se mencione a Reich en alguna asignatura o que algún profesor inquieto hable de él a sus alumnos pero desde luego no tiene el lugar que merece teniendo en cuenta sus aportaciones al conocimiento. En cuanto a las bibliotecas universitarias una mera búsqueda en Internet permite comprobar que apenas hay unos pocos libros suyos -los dedicados a psicoanálisis y política básicamente- y algún que otro ensayo académico sobre él y su obra.

-Y obviamente no le parece a usted suficiente. Díganos, ¿por qué se convirtió en alguien maldito, en un “hereje” de la ciencia?

-La vida de Reich dio un giro radical en 1938 cuando trabajando en la Universidad de Oslo (Noruega) hizo unos experimentos que le conducirían al descubrimiento de lo que entendió era la energía vital del universo a la que denominó orgón. Hallazgo a partir del cual decidió revisar todos sus descubrimientos anteriores reformulando sus teorías y análisis. Luego, siguiendo la lógica de lo que fue encontrando tras su salto a lo biológico, exploraría nuevas posibilidades abordando un mismo problema desde diferentes ángulos. Algo que revolucionaría conceptos de muy distintas disciplinas y le llevaría a desarrollar otras nuevas de las que se convirtió en pionero, algo ignorado u olvidado.

El caso es que los pocos libros traducidos al español -la mayoría por editoriales iberoamericanas- corresponden a esa primera etapa de su vida que estuvo centrada sobre todo en el psicoanálisis y la revolución sexual. Del grueso de sus relevantes descubrimientos -relacionados con el orgón- y de sus trascendentales consecuencias apenas hay nada. De hecho toda la labor que Reich realizó en sus últimos veinte años es poco conocida fuera de los círculos especializados. Y lo que llega al gran público sobre ella está teñido de condescendencia, manipulación o violento rechazo. Por eso Reich ha pasado a la historia como una mezcla de psicoanalista desobediente, obseso sexual y científico loco. Nada más alejado de la realidad.

-Bueno, usted sabe bien que numerosos científicos e investigadores fueron perseguidos cuando sus descubrimientos chocaban con los intereses de quienes ejercían el poder en cada época…

-Cierto. A quienes se oponen a las verdades oficiales se les difama y persigue siempre; especialmente si son honestos. El propio Reich decía: “Ser sincero y honesto es un peligro social”. Todo científico, investigador o pensador que ha llevado a cabo -o lleva- descubrimientos que de una u otra forma ponen en peligro las estructuras de poder se encuentra automáticamente en el punto de mira de los poderosos. Es un fenómeno universal y atemporal. Ha ocurrido en todas partes y en todas las épocas, desde la antigüedad hasta ayer. Y me temo que continuará sucediendo. Solo en el último siglo hay una lista interminable de casos. Son por ejemplo los casos de exploradores de los caminos abiertos por Reich como Trevor Constable y Richard Blasband, biólogos que desbordaron los límites impuestos por la biología mecanicista como Bruce Lipton, Rupert Sheldrake y Mae Wan Ho, investigadores en el campo de la Física o la Astrofísica como Tom Bearden, John Bedini, Conrado Salas, Konstantin Meyl, Bernard Haish y David Bohn y descubridores de las propiedades inexploradas del agua como René Quinton, Masaru Emoto, Marcel Violet, Jacques Benveniste y Luc Montagnier. Y otros muchos más de muy distintas disciplinas como Louis Claude Vincent, Pier Luigi Ighina, Gyoergy Egely, Viktor Grebennikov… O por hablar de gente mucho más cercana, Máximo Sandín, Alberto Borrás Gavarró, Vicente Sánchez Cela

Pero volviendo a Reich, inspirador de muchos de ellos, le voy a leer un breve fragmento del prólogo que escribió en Análisis del carácter, uno de sus libros más conocidos : “Los psicoanalistas neuróticos declararon que yo estaba mentalmente enfermo, los comunistas fascistas me denunciaron como trotskista; las personas sexualmente lascivas me acusaron de ser propietario de un burdel, la Gestapo me persiguió diciendo que yo era bolchevique, el FBI hizo otro tanto diciendo que era un espía nazi, las madres dominadoras pretendían que se me recordara como seductor de niños, los charlatanes de la Psiquiatría me llamaron charlatán y los futuros salvadores de la humanidad me calificaron de nuevo Jesús o nuevo Lenin”.

Y así fue. Wilhelm Reich fue a parar a la lista negra de los nazis en 1933 y a partir de ese momento no cesó de ser perseguido por toda Europa ¡por unos y por otros! De hecho tras su huida a Estados Unidos comenzó la peor de todas las persecuciones, la que acabaría con la quema de sus libros -en la supuesta democracia que había luchado contra Hitler– y encarcelándolo provocando así -al menos indirectamente- su muerte el 3 de noviembre de 1957. Fecha que elegimos para poner en la calle este libro que esperamos sirva para abrir puertas y, como dice su título, inspirar rebeldía.

-¿Pero qué postulaba Reich tan peligroso como para justificar que se le persiguiera por personas e ideologías tan diferentes?

-Los motivos fueron muchos y de muy diverso género pero no todos están suficientemente documentados como para darlos por seguros. Cuando leí los libros de Reich publicados en castellano hace casi cuarenta años llegué a la conclusión de que había sido perseguido porque sus ideas rompían esquemas en Biología y Medicina y, por tanto, atentaban contra los intereses de las farmacéuticas y sus cómplices en los gobiernos. De ahí que fuese la propia FDA, la agencia gubernamental estadounidense que regula los medicamentos y dispositivos médicos, la que protagonizó su última y fatal persecución. Sin embargo, a medida que conocí mejor su obra y fui profundizando en el conocimiento de los resortes de poder en nuestra sociedad leyendo a otros muchos autores -influenciados o no por el propio Reich-, he ido modificando esta apreciación. Es más, en estos momentos no creo que Reich fuese perseguido en la última etapa de su vida por fabricar “acumuladores de energía orgónica” aunque fuese el pretexto legal utilizado en su día para desacreditarle…

-¿Y cuál es entonces su opinión actual?

-Contradecir a Freud fue su primer atrevimiento; y pretender conjugar psicoanálisis y marxismo, un pecado aún mayor. Y destapar las vergüenzas del estalinismo, un escalón más que pudo tener mayor trascendencia de la que podemos demostrar ya que hay indicios que apuntan a que Reich pasó de la lista negra nazi a la lista negra soviética. Lo que significó muy posiblemente convertirse en objetivo de la red de espías soviéticos asentada en Estados Unidos junto con sus elementos de apoyo, los denominados fellow traverlers (compañeros de viaje): intelectuales, periodistas y otros simpatizantes del estalinismo entre los que sabemos se encontraban la secretaria de Einstein y uno de sus asistentes así como Mildred Edie Brady, una periodista que comenzó a atacar públicamente a Reich junto a su marido y los editores de la revista New Republic o el abogado Arthur Garfield Hays, fundador de la Unión Americana de Libertades Civiles que aconsejó a Reich no demandar a quienes le denigraron públicamente. Ello podría explicar los entresijos de una ofensiva tan sostenida en el tiempo y ejecutada desde múltiples frentes; incluso la saña con la que se le atacó.

Y queda aún el motivo profundo de casi todas -por no decir de todas- las persecuciones que, como muy bien detalla el propio Reich en el texto que le he leído, no vinieron en su conjunto de un único bando, desde una única posición política o un único grupo. Mi conclusión es que muchos científicos son perseguidos por cuestionar planteamientos y teorías con negocios que se asientan sobre ellas. Y Reich fue aún mucho más lejos pues cuestionó el sistema en sí, las bases mismas del poder: las herramientas psicológicas y emocionales que utiliza para imponerse y perpetuarse.

-Algo que va más allá de una u otra ideología entonces…

-Exactamente. Si hay un descubrimiento que supere el de la energía vital es ese: la clave del dominio, de la manipulación profunda, de la creación misma de individuos obedientes que encajen como piezas prefabricadas en la gran máquina social. Reich los denominaba “esclavos de no importa quién”. Son los que aclamaron a Hitler y a Stalin, los que nunca se hacen preguntas, los que aceptan sin rechistar las verdades oficiales, los que no solo no se rebelarán jamás sino que estarán ahí, dispuestos a hacer el trabajo sucio contra quienes sí lo hacen. La plaga emocional que Reich estudió y describió hasta el punto de predecir su propio futuro. Permítame leerle otro fragmento extraído precisamente de su artículo La plaga emocional: “El hecho de que la índole de la plaga emocional no haya sido reconocida ha constituido hasta ahora su mejor salvaguardia. En consecuencia, la investigación exacta de su naturaleza y de las formas en que trabaja abatirá esta protección. Los campeones de la plaga emocional interpretarán esto, acertadamente, como fatal amenaza a su existencia. La reacción de los portadores y divulgadores de la plaga ante las presentaciones de los hechos que han de seguir demostrarán todo esto de forma inexorable”. Con tal lucidez contempló Reich su destino.

-Volvamos a su libro. No parece ser un ensayo académico ni defiende en él tesis determinada alguna sobre Reich ¿Qué aporta entonces? ¿Qué dice en él que no se haya dicho ya sobre su figura?

-Durante muchos años, cuando mencionaba a Reich en conferencias, charlas informales e incluso conversaciones privadas -muy a menudo puesto que es uno de mis referentes- la mayoría de mis oyentes e interlocutores no sabían casi nada de él y me preguntaban quién era, qué había descubierto o qué libro podían leer para conocerlo. Y me encontraba en un aprieto descomunal porque ¿cómo explicar en pocas palabras los avatares de un personaje con una vida casi de novela? ¿Cómo explicar los numerosos hallazgos que hizo y la enorme trascendencia de la mayoría de ellos? Y sobre todo: ¿qué libro recomendar? Durante años solo hemos tenido unas pocas obras de Reich disponibles en español y no precisamente con buenas traducciones. Hay algunas biografías pero o bien son muy sesgadas o bien se trata de libros que exigen cierto nivel de conocimientos especializados para poder llegar al meollo de sus aportaciones. La forma correcta y rigurosa de conocer a Reich es leer sus libros, su obra completa, incluyendo sus diarios y sus artículos en las revistas que él mismo fundó pero eso implica saber leer en inglés o alemán y, por supuesto, una gigantesca inversión de trabajo y tiempo.

-¿Qué alternativa tiene entonces un lector no especializado que quiera conocer bien a Reich?

-Hasta ahora muy pocas. Navegar en la red… y tener suerte; porque la red está atiborrada de páginas que hablan de Reich -como de cualquier otro tema- pero sin un criterio claro. Puedes encontrarte con gente bienintencionada que no conoce en profundidad su obra, perderte en un mar de discursos ininteligibles, confundirte ante las enormes contradicciones de gente despistada o, lo que es más frecuente, leer todo un rosario de manipulaciones, descalificaciones, ataques sin fundamento, difamaciones, distorsiones, caricaturizaciones… Incluso se utiliza su nombre para vender toda clase de productos.

Y si en vez de navegar se acude a librerías el problema es que solo se ha traducido al español parte de su obra y no siempre de forma apropiada y correcta. Hay en cualquier caso dos libros fundamentales disponibles aún –Análisis del carácter y La función del orgasmo– ambos de Paidos. Hay asimismo varios libros de su época de activismo político-social que solo pueden encontrarse en librerías de segunda mano al estar ya descatalogados o vía internet. Y una serie de traducciones que circulan por la red sin la menor garantía de fiabilidad; ni siquiera de que los textos estén completos.

Eso sí, uno puede contactar con la Escuela Española de Terapia Reichana de Valencia y con la Fundació Wilhelm Reich de Figueres (Gerona) que llevan años difundiendo su obra, formando profesionales y ofreciendo atención terapéutica. Ambas instituciones han publicado artículos especializados en revistas propias y libros sobre Reich y su obra.

-Pues si la intención de su libro es didáctica y clarificadora no habrá sido sencillo elaborarlo teniendo en cuenta la complejidad de la obra de Reich…

-Cierto. Y espero haber estado a la altura de tan enorme responsabilidad. Reich es un autor clave. Sus ideas, descubrimientos e intuiciones no solo no han perdido vigencia sino que son más actuales sesenta años después de su muerte. De ahí la importancia de reivindicarlo en los círculos académicos, de rescatarlo del olvido, de reivindicar su nombre ante tanta difamación y de darlo a conocer a toda clase de profesionales que trabajan en ámbitos como la salud, la educación, la asistencia a los partos… Pero asimismo es hora de que su obra llegue al ciudadano de a pie, al lector no especializado, a las personas que se plantean tener hijos. Con ese objetivo propuse a la editorial Cauac hacer un libro didáctico, breve, conciso y redactado en un lenguaje asequible y directo que he dividido en tres partes. En la primera cuento la vida de Reich con un estilo casi novelístico pero ciñéndome rigurosamente a los documentos y a los diarios y correspondencia del propio Reich; en apenas cincuenta páginas puede así tenerse una idea bastante completa de los múltiples avatares que sufrió.

-¿Y en las otras dos?

-Las he titulado simplemente La obra y El legado. Ya digo que he buscado la claridad huyendo de complejidades academicistas, interpretaciones de especialistas y, más aún, de las muchas especulaciones en torno a su obra. He querido mostrar a un Reich humano, cercano, con sus deslumbrantes capacidades pero también con sus contradicciones y debilidades. Basándome para ello en varias biografías. Entre ellas en la más extensa y detallada -no traducida al español aun- de uno de sus colaboradores cercanos: Myron Sharaf. Otras dos obras muy cercanas a Reich son la que escribió su tercera esposa –Ilse Olledorf– y un libro muy peculiar, el de su hijo Peter, en el que éste muestra la visión que tuvo de su padre y de todo lo que sucedió en los años finales de su vida -la persecución, el encarcelamiento y la muerte- siendo él apenas un niño.

Otra peculiaridad que he querido respetar es la de ir conociendo los descubrimientos que hizo y en general todo su trabajo contextualizándolo con su peripecia vital. He organizado el texto de tal modo que la parte biográfica está conectada con los capítulos de la segunda parte, más técnica, de modo que pueden leerse una tras otra o intercalando en la primera los capítulos de la segunda ampliando así la explicación de cada concepto nuevo que aparece. Centrándome en la parte final en doce conceptos que he denominado en el libro Doce descubrimientos que podrían haber cambiado el mundo… De hecho aun tengo la esperanza de que lo hagan.

-¿Y cuáles son esos descubrimientos?

-Para empezar está su aportación al psicoanálisis y posteriormente a la psicoterapia en general. Reich sitúo en primer plano de importancia la sexualidad y eso lo llevó a desarrollar su propia técnica de trabajo con los pacientes y también al activismo socio-político para reivindicar los derechos de los niños y los jóvenes a una sexualidad libre y natural. A su vez, su compromiso político lo condujo a un intento de conciliar el psicoanálisis y el comunismo lo que le acarreó tanto la expulsión de la Sociedad Psicoanalítica como del Partido Comunista. La aportación más importante en este terreno fue el descubrimiento de los mecanismos de poder que operan bajo las dictaduras en todas sus formas, épocas y lugares; incluyendo no solo la Alemania nazi sino la Rusia estalinista y la supuesta democracia estadounidense.

-Momento a partir del cual da su salto cualitativo hacia la biología, ¿no?

-Efectivamente. Estando refugiado en Noruega Reich llevó a cabo una serie de experimentos biológicos que lo llevarían a su descubrimiento más importante, a la energía de la vida, a la que denominó orgón. Ese descubrimiento y su huída a Estados Unidos determinarían el resto de su vida. Por una parte, volviendo a sus antiguos libros para reescribirlos a la luz del descubrimiento del orgón lo que les confirió mayor sentido y profundidad. Y, por otra, comenzando a explorar los caminos revolucionarios que implica la existencia del orgón.

Los experimentos que Reich realizó en Oslo y posteriormente en Estados Unidos desvelaron el misterio del origen de la vida, lo que supuso uno de los mayores descubrimientos de la humanidad porque ayudó a comprender qué es la salud y cómo aparece la enfermedad. Luego, en sus últimos años y a pesar de estar envuelto en el complejo procedimiento judicial que le llevó a prisión, Reich fue aún más allá con sus experimentos y llegó a plantear que el orgón no solo es la energía vital sino el origen de todas las formas de energía y de la materia misma.

-¿Es cierto que Reich dio a conocer sus planteamientos al propio Albert Einstein y éste los rechazó?

-Así es. Reich visitó a Einstein en su casa en diciembre de 1940 -poco después de su traslado a Estados Unidos- donde hizo una demostración con un pequeño acumulador de orgón mostrándole que existía una diferencia de temperatura entre el interior y el exterior que se debía a la acumulación de energía orgónica. Einstein le diría que de comprobarse el fenómeno sería un auténtico bombazo para la Física pero poco después argumentaría que según su asistente –que sería acusado de espía del KGB- la diferencia de temperatura se debía al fenómeno denominado “corrientes de convección” y se debía a la disposición del acumulador y los termómetros. Reich repitió las mediciones variando la disposición para descartar esa posibilidad pero Einstein ya no volvió a responderle y tuvieron que pasar casi dos años para que devolviera los instrumentos a Reich. Tiempo durante el cual se corrió la voz de que Einstein había refutado las teorías de Reich por lo que éste le escribió una dura carta en la que, entre otras cosas, le decía: “Algunos enemigos de mi trabajo han empezado a explotar su autoridad en el mundo de la Física para atacarme deformando los hechos y poniendo calumnias en circulación. Después de haber aplazado por tres años la publicación de los hechos que le presenté en 1941 nos vimos obligados a dar a conocer la verdad al público. Pedí al doctor Wolfe que le informara anticipadamente de la necesidad en que nos hallábamos. A ello usted ha respondido de un modo insultante acusándonos de mercantilismo y de un intento de utilizar su nombre para fines publicitarios. Los hechos esenciales de la biofísica orgónica son demasiado serios y demasiado sólidos para que tengan necesidad de propaganda con estrategias de este tipo. Han logrado afirmarse sin necesidad de su aval y seguirán haciéndolo. No tiene usted derecho alguno a insultar a personas trabajadoras y honradas que afrontan los más duros sacrificios económicos y profesionales en su trabajo de investigación científica. Como le he dicho y como está confirmado por documentos la investigación orgónica no trae consigo ningún beneficio: al contrario, cuesta grandes cantidades de dinero. Su actitud es incomprensible. Si quiere usted impedir que su nombre se utilice debería actuar contra los que nos calumnian, no contra nosotros”.

-¿Y a su juicio por qué reaccionó así Einstein?

-La respuesta nunca la sabremos con seguridad pero no cabe ocultar que la figura de Einstein está hoy en entredicho. Se le acusa de haber plagiado la mayor parte de sus supuestos descubrimientos y de que robó ideas a su propia esposa y a otros investigadores. Reich desde luego dejó de respetarle. En mi libro reproduzco un comentario suyo al respecto: “15 de septiembre de 1945. Einstein es indecente. Cuando confié en él en enero de 1941 estaba inmerso en el proyecto de la bomba atómica y quería saber cómo podría yo contribuir para avanzar en tal asesinato. Y como no tenía nada que ofrecerle dejó de responder a mis cartas”.

A mi juicio la confrontación Einstein-Reich pone ante todo de manifiesto dos modelos de científicos: el deshonesto -que subió a los altares- y el honesto -que fue encerrado en una celda-. El primero descubrió la energía nuclear y presionó al Gobierno estadounidense para que fabricara la bomba atómica; el segundo descubrió la energía orgónica y luchó por una sociedad mejor. La muerte contra la vida.

-Sabemos que gran parte del legado de Reich fue destruido intencionadamente. ¿Puede decirnos para terminar qué se salvó?

-Tras muchos azares y dificultades todo el material dejado por Wilhelm Reich a su muerte se encuentra depositado en la Biblioteca de Medicina de la Universidad de Harvard. En 282 cajas en las que hay miles de carpetas conteniendo diarios, correspondencia, notas de laboratorio, protocolos de investigación, manuscritos, fotografías, documentos personales, dibujos, grabaciones de audio, películas y otros objetos. Todo ello accesible para investigadores desde 2007 cuando se cumplieron los cincuenta años estipulados por Reich en su testamento.

Por otra parte, toda la obra de Reich se ha publicado en inglés por la editorial estadounidense Farrar, Straus & Giroux y la que fue su casa, laboratorio y centro de enseñanza durante los últimos años de su vida cerca de Rangeley (Maine), una granja a la que Reich denominó Orgonón, es actualmente un museo. Siguiendo sus instrucciones se creó una fundación para la infancia que gestiona los derechos de la finca y de su obra.

En cuanto a sus ideas hay una línea de transmisión desde sus discípulos directos en Estados Unidos, Alemania, Israel y Noruega que se ha extendido por toda Europa y en el resto del mundo. En España la Dra. Reich -la mayor de sus hijas- participó en los años setenta en la creación de la Fundació Wilhelm Reich situada en Figueras que dirige hoy junto con la Clínica de Medicina Orgonómica el Dr. Carles Frigola.

Por su parte, el psicólogo clínico Xavier Serrano -formado por el Dr. Federico Navarro, discípulo a su vez de uno de los colaboradores de Reich, Ola Raknes– fundó en Valencia la Escuela Española de Terapia Reichiana, referente de la formación, clínica y labor de prevención a través del proyecto Ecología de Sistemas Humanos en el que tengo la satisfacción de colaborar desde hace cuatro años formando a profesionales y personas interesadas en la crianza en diversos puntos de la península.

Desafortunadamente todo esto no ha conseguido un cambio sustancial en nuestras vidas en los sesenta años transcurridos desde la muerte de Reich. Con todo, me quedo con las palabras que pronunció y recoge un artículo titulado Niños del Futuro: “¿No hay entonces esperanza? Hay esperanza, mucha esperanza, solo si mostramos el valor y la dignidad de ser conscientes de nuestro miserable fracaso”.

En cuanto a mí espero modestamente que este libro contribuya a ambas cosas: a hacernos conscientes de nuestro fracaso y a ofrecer un poco de esperanza a las nuevas generaciones.

 

Jose Antonio Campoy

Este reportaje aparece en
210
Diciembre 2017
Ver número