Tratamiento del parkinson con Auriculoterapia

El investigador alemán Ulrich Werth lleva diez años tratando el parkinson y otras patologías neurológicas mediante estimulación cerebral periférica con Auriculoterapia, técnica desarrollada el pasado siglo XX por el médico francés Paul Nogier; la diferencia es que este licenciado en Neurología y Psiquiatría aplica para ello en el cartílago de la oreja pequeños microimplantes de titanio -material utilizado para la fabricación de prótesis por su alta biocompatibilidad con los tejidos orgánicos- que se instalan de forma permanente a fin de que estimulen los puntos implicados en la patología correspondiente. La técnica se está utilizando en España con buenos resultados en los centros Werth Parkinson Center de Valencia, Málaga, Mallorca y Tenerife.

El implante permanente de diminutas agujas de acupuntura en las orejas -siguiendo las técnicas desarrolladas por la Auriculoterapia- para tratar tanto enfermedades crónicas como degenerativas ha demostrado ser eficaz a la hora de mitigar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Y eso es lo que en España hace hoy con éxito -especialmente en casos de parkinson- un médico alemán especializado en Neurología y Psiquiatría: el doctor Ulrich Werth.

Según nos explicaría estaba tratando a alcohólicos con métodos convencionales cuando un día empezó a cuestionarse el sentido de darles fármacos para paliar los síntomas ya que no veía el sentido de sustituir una droga adictiva y destructiva como el alcohol por otras, farmacológicas y sintéticas, igualmente adictivas y que también provocan graves efectos secundarios. Fue entonces cuando una paciente le contó que había conseguido hacer desaparecer sus migrañas sin fármacos, simplemente con la ayuda de unas agujas de acupuntura y Werth, a diferencia de otros colegas, no se limitó a sonreír con suficiencia y olvidar el comentario. Quiso saber si eso era posible y en tal caso por qué. Así que pidió a su paciente el teléfono del acupuntor que la había tratado y concertó con él una cita. Una iniciativa inteligente porque sería el primer paso de un largo periplo que acabaría llevándole en 1992 a China a estudiar Acupuntura y Moxibustión a fin de incorporar ambas disciplinas terapéuticas a su práctica clínica.

Y si de forma tan casual llegó a la Acupuntura no menos casual fueron los comienzos del implante permanente de agujas. Porque un día llegó a su consulta una paciente con neuralgia del trigémino que llevaba siete años sufriendo intensos dolores en la parte derecha de la cara, Werth la examinó y pronto identificó el punto de la oreja asociado al problema. Solo que como el dolor era tan intenso decidió introducir la aguja en ella con firmeza. “Aquella paciente –nos explicaría- se marchó aliviada y no la volví a ver hasta unas semanas después cuando vino a verme pero solo para darme las gracias con un ramo de flores por haberle quitado el dolor. Sinceramente, me sorprendió porque con la Acupuntura tradicional nunca había obtenido un resultado tan espectacular. Así que decidí examinar su oreja y encontré un nodo minúsculo en el punto trigeminal que ni ella había notado ya que la piel la había cubierto. Era un resto minúsculo de la aguja que obviamente se había partido y permanecido allí, donde fue colocada. Me pareció lógico quitarle el trocito de aguja pero, para mi asombro, en cuanto lo hice la neuralgia volvió y con ella los terribles dolores. Así que volví a colocar el trocito de aguja tal y como estaba”.

Werth nos explicaría que lo ocurrido le dejó inicialmente perplejo pero pronto se dio cuenta de que aquello entreabría una puerta que quedaría definitivamente abierta cuando años después llegó a su consulta otro paciente con ayuda de unas muletas. Tenía osteoartritis en ambas rodillas y sufría fuertes dolores por lo que le trató de forma tradicional pero al ver que los resultados no eran buenos recordó aquel extraordinario caso. Así que tras encontrar en la oreja el punto activo de la rodilla presionó la aguja firmemente hasta hacerla desaparecer bajo la piel. Pues bien, el resultado no tardó en llegar y al cabo de unas semanas el paciente caminaba sin muletas. Y Werth decidió desarrollar lo que denominaría Auriculopuntura de Implantación Permanente.

RESPALDO A LOS MICROIMPLANTES 

Obviamente lo primero que el Dr. Werth se planteó fue averiguar cuál podría ser el mecanismo de acción. Y dada su condición de neurólogo orientó inicialmente su investigación hacia los problemas neurológicos optando primero por el parkinson dado que era más fácil controlar la posible eficacia de forma simplemente visual.“Tras investigar mucho –nos diría Werth-llegué a la conclusión de que los implantes deben provocar una producción constante de células mensajeras que estimulan la actividad y la generación de dopamina e, incluso, del proceso curativo en el sentido más amplio”.

Una teoría que lógicamente requiere ser comprobada según los parámetros de la Medicina convencional y de ahí que recientemente se pusiera en contacto con la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Valencia para llevar a cabo un estudio que avale la eficacia del tratamiento y que está dispuesto a financiar él mismo. Empezando por casos de parkinson, patología que se debe a la destrucción -por causas que se desconocen- de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra. Una iniciativa a la que el Comité Ético de Investigación Clínica Regional de Valencia ya ha dado el visto bueno; sin duda porque saben que el Dr. Werth habló de esta posibilidad hace ya ¡diez años!; concretamente durante el Congreso Mundial de Acupuntura que se celebró en el 2001 en Berlín. Fue en él cuando dio a conocer por primera vez su descubrimiento mediante un trabajo con 40 pacientes afectados por distintas dolencias que habían sido tratados con acupuntura tradicional y otros 49 con acupuntura de implantación permanente a los que se encuestó tras el tratamiento. Y la conclusión fue clara: el implante permanente de agujas es más eficaz.

El propio Dr. Werth nos aclararía que para que un enfermo tratado con acupuntura tradicional obtenga beneficios duraderos o permanentes lo normal -siempre hay excepciones- es que deba someterse a varias sesiones; a veces, a numerosas. Sin embargo el efecto fue permanente en el 85% de los pacientes que conservaron las agujas bajo la piel de la oreja después de una única sesión. Efecto que se mantenía cuando se les preguntó en la undécima semana de tratamiento. En el otro 15% de casos no hubo en cambio ese efecto… porque se les cayó la aguja. Y la razón es que se les introdujo con unas pinzas, técnica que hoy se ha sustituido por unos aplicadores mucho más eficaces.

Quisimos saber luego cómo desarrolló su protocolo de actuación en casos de parkinson y esto fue lo que nos dijo: “Lo primero que hice fue buscar en la literatura los puntos de Acupuntura que se consideran relevantes en casos de parkinson. Al principio traté la sustancia negra, asociada a la relajación, para reducir la rotación muscular. Las células nerviosas en la sustancia negra cerebral envían fibras a los tejidos localizados en ambos lados del cerebro y allí liberan neurotransmisores esenciales que ayudan a controlar el movimiento y la coordinación. Traté asimismo el hipotálamo -representado en dos zonas de la oreja- pensando que ello ayudaría a reducir los temblores. Luego actué sobre el cortex motor y el estriato que influyen en la coordinación. El estriato además ayuda a reducir la disquinesia, la dispraxia y los efectos de la sobredosis de medicamentos. Hoy puedo asegurar simplemente que estimular esos puntos mejora considerablemente el estado de esos enfermos”.

De todo ello hace ya diez años. De hecho fue en septiembre del 2001 cuando el Dr. Werth realizó una nueva presentación, esta vez ante la Asociación Alemana de Parkinson, época en la que ya entonces contaba con nuevas agujas y los nuevos aplicadores. En aquella ocasión serían 28 los pacientes de parkinson tratados utilizando el método de implante permanente pero usando ya agujas de titanio. A finales de octubre se pidió a los enfermos que manifestaran si habían o no percibido mejoría y los resultados fueron alentadores: 27 aseguraron que había mejorado su calidad de vida y más de la mitad seguía sintiéndose mejor a las seis semanas de los implantes. Un resultado que se daría a conocer en el Congreso de Expertos de la Academia Europea de Acupuntura.

De hecho las buenas expectativas del tratamiento provocaron el interés por parte de otros investigadores independientes. Fue el caso de la profesora Alexandra Henneberg, directora de la clínica más grande dedicada al tratamiento del parkinson en Bad Nauheim (Alemania), quien se mostró dispuesta a supervisar el primer estudio independiente. Para ello se eligieron a 5 pacientes de parkinson y después de seis semanas cuatro de ellos manifestaron sentirse mejor, impresión que se constataría utilizando la escala UPDRS, prueba estándar internacionalmente reconocida para valorar el grado de afectación de la patología. Resultados positivos que llevaron de inmediato a realizar en enero del 2002 otro ensayo con veinte pacientes más que fueron antes evaluados con la prueba UPDRS implantándoseles a continuación las agujas y a los que se examinó luego cada dos semanas. Pues bien, en dieciséis de las veinte personas así tratadas las curvas de valores de la escala UPDRS disminuyeron en las primeras 12 semanas; es decir, el 80% había mejorado su calidad de vida. Para el Dr. Werth fue la constatación clara de que la acupuntura de implante permanente puede ser un método útil en parkinson. Convicción que un año después se vería apoyada cuando el personal de Henneberg examinó de nuevo a algunas de las personas tratadas y constató que el efecto era permanente.

Un posterior trabajo efectuado por E Teschmar en el 2003 confirmaría las posibilidades de la terapia. Y en mayo del 2007 la Universidad de Bochum de Rurh (Alemania) realizaría un nuevo estudio titulado Potencial de ahorro de la Acupuntura de Implante del doctor Werth para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson – Estudio piloto retrospectivo en cuyas Conclusiones puede leerse:”El grupo de tratamiento experimentó de promedio menos hiperquinesia, rigidez muscular y temblor; y tenían mejor estado de ánimo que los pacientes del grupo control. El resultado de esta evaluación estadística indica que la Acupuntura de Implante del doctor Werth para el tratamiento de la enfermedad de parkinson tiene un potencial de ahorro en el coste de los medicamentos”. Es decir, el estudio no solo reafirmó la mejora terapéutica del tratamiento sino que además incidía en el hecho de que el sistema sanitario ahorra en medicamentos.

EXPERIENCIAS CLÍNICAS 

Ninguno de los datos obtenidos ha conseguido sin embargo vencer el escepticismo de sus colegas aunque sí haya obtenido algún apoyo significativo. El doctor LeRoy Perry, presidente del Instituto International Sport Science de Los Ángeles (California, EEUU), cinco veces médico del equipo olímpico, quiropráctico y ortopedista escribió un artículo alabando el trabajo del Dr. Werth: “En otoño del 2006 –escribiría en él- el Dr. Werth atendió a un exboxeador llamado Enrique que sufría de fuertes temblores, caídas y problemas en el habla y le realizó una prueba diagnóstica cuyos resultados confirmaron la enfermedad de parkinson. Después implantó unas agujas permanentes en las orejas de Enrique y éste empezó a sentir mejoría en sus temblores y en la postura. Hoy tiene más de 200 agujas implantadas en sus orejas y el único síntoma que sufre es un leve temblor. Puede estar de pie y salvo por su voz nasal y entre dientes habla claramente. Piensa con claridad y ha vuelto a la escuela para aprender otro idioma. Lo más revelador, sin embargo, es que un escáner cerebral tomado nueve meses después de que las agujas fueran implantadas muestra claramente que la producción de dopamina se ha incrementado”.

Caro que LeRoy Perry fue más allá pues se sometió voluntariamente al tratamiento como cuenta en el mismo artículo: “Estando con él llegó a Viena un equipo de televisión a hacerle una entrevista y como necesitaban una demostración técnica me ofrecí como voluntario porque venía teniendo problemas de memoria y concentración desde hacía algunos años. Bueno, pues el Dr. Werth me implantó 80 agujas permanentes en mis orejas y a las 72 horas me sentí más centrado y con la mente más clara. Sensación que persiste hoy. Ahora tengo mayores deseos de leer y adquirir conocimientos porque leo de forma más rápida”.

No es un error. Han leído ustedes bien. Por increíble que parezca el boxeador citado lleva implantadas 200 microagujas permanentes y el doctor Perry 80. Y el Dr. Werth afirma haber puesto en una ocasión 320 entre las dos orejas. ¿Muchas? Para él las necesarias teniendo en cuenta que no sólo busca mejorar los síntomas del parkinson sino todas las dolencias del paciente de forma global. Aunque es verdad que al paciente, que tiene que pagar por cada uno de los implantes, la experiencia puede resultarle cara.

El problema aparece cuando el tratamiento no funciona porque no siempre es eficaz. En otros, en cambio, sí. Virginia, por ejemplo, nos contaría que lleva más de cinco años con varios implantes en las orejas. Había acudido a la consulta del Dr. Werth con parálisis casi total del lado derecho del cuerpo, arrastrando la pierna de ese lado cuyo brazo apenas movía ya. “Yo noté la mejoría desde el primer momento –nos aseguraría-; de hecho salí andando casi normalmente. Una pariente que es enfermera me ha dicho que si no hubiera sido por esta terapia a estas alturas estaría en una silla de ruedas”. Y lo que resulta igualmente significativo: desaparecieron otras dolencias. “Desde que me sometí al tratamiento yo, que cada primavera y otoño sufría ataques de alergia, no he vuelto a sufrir ninguno. Y los dolores de cabeza habituales que padecía desaparecieron igualmente”.

También hablaríamos con Encarnación, mujer de 78 años que lleva ya dos años y medio con los microimplantes. Según nos explicó cuando acudió a Valencia llegó con severos temblores en el lado derecho y presentaba problemas para hablar y comer. Y fue concisa: “Noté la mejoría desde el primer momento.Los temblores desaparecieron prácticamente por completo. Además el resto de los síntomas también mejoró. Y los beneficios todavía duran”.

¿Y qué decir de Concepción? A sus 70 años lleva dos años y medio con 100 microagujas (entre las dos orejas). Había llegado con temblores en el brazo derecho, una fuerte sensación de desazón interna y mucho dolor. Solo que al cabo de una semana la mejoría empezó a ser evidente y antes de que pasara un mes los síntomas habían desaparecido por completo.

¿Y siempre es así? Pues es de suponer que no. “Hoy día sabemos –nos diría el Dr. Werth- que la Acupuntura de Implantación Permanente aumenta su eficacia gradualmente. En algunos pacientes no se percibe un cambio real hasta transcurridos nueve meses. Además no sabemos aún a ciencia cierta si la edad desempeña o no un papel crucial en la eficacia de la terapia pero parece que el nivel de energía del paciente contribuye en la velocidad y en el grado de la mejoría. Es decir, no sólo en cuanto al parkinson, en cuanto a la sustancia negra y a las regiones afectadas del cerebro sino también en cuanto a la persona globalmente. Tener más energía y ser optimista ayuda; lo hemos constatado. Algo que podría ayudar a justificar la pérdida de eficacia que a veces tiene lugar cuando hay una evidente pérdida de energía; por ejemplo, tras una operación seria, un accidente, la pérdida de un compañero u otro trastorno psicoemocional. En esos casos, si reaparecen los síntomas de parkinson, lo que hacemos es reactivar los microimplantes mediante electroacupuntura”.

Pero la cuestión en el parkinson no es que los microimplantes sean o no un tratamiento imperfecto, la cuestión es que en muchos casos funciona. Algo que no parece suficiente para animar a otros neurólogos a su utilización.

El problema –nos diría el Dr. Werth- es que con este método se reduce la necesidad de medicamentos y eso difícilmente va a ser visto con buenos ojos por un sistema en el que todos cuantos intervienen activamente en él viven de mover, distribuir, recetar e inyectar fármacos”. 

TÉCNICA VÁLIDA PARA TODAS LAS DOLENCIAS CRÓNICAS 

-Bien, su técnica ha demostrado ser útil en parkinson pero, ¿y en otras patologías?

-A mi juicio puede ser beneficiosa en todos los trastornos y dolencias crónicas, incluyendo las patologías progresivas aparentemente incurables; sin descartar otras dolencias neurológicas. De hecho pienso que puede servir para cualquier enfermedad en la que la Medicina convencional haya tirado la toalla. Dado que cada órgano y parte del cuerpo están reflejados en la oreja es posible mejorar la condición de cualquier dolencia sin importar su causa con la acupuntura de implantación. Nosotros la utilizamos sobre todo para ayudar en cualquier proceso doloroso, en casos de obesidad e hipertensión y en todas las patologías neurológicas, no sólo en parkinson. Pero puede ser eficaz en otras muchas dolencias.

-¿Y cómo explica que esta terapia funcione?

-En realidad nadie puede aseverarlo pero yo creo que el mecanismo de acción se base probablemente en la emisión de ondas electromagnéticas. Es probable que el tratamiento ayude al cuerpo al equilibrar su flujo de energía actuando la aguja a modo de catalizador.

-¿Y no tiene la técnica ningún efecto secundario a pesar de llegarse a implantar tantas agujas a la vez?

-No. Utilizando agujas de titanio no se ha presentado ni un solo caso. El titanio se adapta fácilmente al tejido de la piel y trabaja claramente en armonía con las propias células del cuerpo. De hecho una vez implantadas las agujas ni molestan ni se notan. Y cuando la aguja se cubre con la piel ni se ve. Lo que puede notarse es un pequeño pinchazo si uno presiona fuertemente la zona.

-Pero, ¿y si aparece dolor o la zona se enrojece aunque ello no sea habitual?

-Consultar con el acupuntor por si hubiera que extraer alguno de los microimplantes. Obviamente conviene, a fin de evitar cualquier inflamación, cuidar mucho las orejas. En todo caso si alguien en algún momento siente molestias en los implantes es porque la aguja está cerca de la superficie de la piel que es donde se localizan los receptores del dolor. Por eso es fundamental acudir a alguien realmente experto en Auriculoterapia. Porque es muy importante que el acupuntor que implante la aguja localice el punto correcto entre los 330 identificados en la oreja de la forma más ajustada posible. Y eso requiere conocimientos y experiencia.

-¿Se puede tratar más de una patología al mismo tiempo?

-Evidentemente. Y de hecho debe hacerse así porque tanto cualquier dolencia adicional como una cicatriz o una inflamación pueden crear un campo de interferencia; es decir, pueden interrumpir el flujo de energía y dificultar o impedir el tratamiento de la dolencia específica por la que el paciente acudió a la clínica. Es pues aconsejable tratar todas las dolencias al mismo tiempo aunque tanto el número de agujas como el coste pueda ser debido a ello más alto.

-¿Su tratamiento es compatible con los tratamientos médicos convencionales?

Sí. Porque por ejemplo un paciente que viene a tratarse de parkinson necesita seguir en contacto con su neurólogo a fin de que éste reduzca lentamente y de forma segura los medicamentos que toma; y, con ello, sus efectos secundarios. Y lo mismo vale para todas las demás patologías.

-¿Cuándo comienzan a sentirse los efectos de las agujas una vez implantadas?

-A veces en segundos. Otras veces a los pocos días, semanas o meses. Siempre de forma progresiva. Es más, en algunos casos puede haber un empeoramiento inicial siendo los primeros días los síntomas más fuertes; hasta que van mejorando y finalmente van reduciéndose o incluso desaparecen.

-¿Y cuánto tiempo duran los efectos de las agujas?

-Tenemos razones para pensar que el efecto de las agujas implantadas no va a disminuir nunca. Lo sabemos porque hay pacientes que las llevan desde hace más de cinco años. Lo que sí podría ocurrir es que dejen de hacer efecto si aparece un campo de interferencia nuevo que interrumpa su actividad pero en tal caso se debe hacer lo necesario para eliminar ese campo interferente.

-Una última pregunta: ¿qué cuesta un tratamiento? Porque el titanio no es un metal muy barato…

-Depende de cada patología y de las agujas que el paciente necesite. Nosotros testamos al enfermo globalmente, valoramos lo que necesita y le pasamos un presupuesto. Luego, si está de acuerdo, firma el consentimiento e iniciamos el procedimiento; es decir, desinfectamos sus orejas, aplicamos en ellas anestesia local para que no sienta dolor alguno, volvemos a desinfectarlas e implantamos las agujas. Obviamente luego requerirá un seguimiento razonable. En fin, para que sirva de orientación le diré que la implantación de 20 microagujas permanentes -entre las dos orejas- puede costar unos 1.200 euros mientras la implantación de 100 estaría en torno a los 6.000. Lo que se justifica si el enfermo consigue realmente mejorar su vida y reducir la ingesta de medicamentos, cantidad que en el caso del parkinson suele aumentar con el paso del tiempo provocando su ingesta graves efectos secundarios.

Antonio Muro.

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144
Diciembre 2011
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