Cada vez más conocida en nuestra
sociedad, la medicina tradicional china -especialmente
la terapia con agujas- va adquiriendo su lugar en el
arte aceptado de curar por su indudable efectividad
en el tratamiento de muchos problemas de salud. Sólo
que la amplísima y vieja cultura oriental no se ha limitado
a la acupuntura. Ni siquiera a la aplicación de una
farmacia natural que incluso hoy día sorprende a la
ciencia occidental con elementos curativos desconocidos
y eficaces. También ha desarrollado técnicas físicas,
como el Tai-chi o el Qigong que mejoran el estado general
y la calidad de vida. Y por la simplicidad de su aplicación
y la falta de efectos secundarios son recursos que cualquiera
puede utilizar con efectividad, a cualquier edad o condición
física.
Para los chinos el sistema más importante de nuestro
cuerpo es la médula nerviosa, contenida en el fuerte
estuche de la columna vertebral. En eso coinciden con
algunas escuelas occidentales como la Kinesiología Aplicada,
la Kinesiterapia o las vertebroterapias, tan en boga.
Por eso para mantener en buen estado ese importante
eje físico y permitir que la energía penetre en el organismo
a través del centro energético del coxis (el tradicional
chakra lumbar o kundalini de los hindúes) y se irradie
hasta el cerebro, la espalda debe procurar mantenerse
siempre recta a fin de facilitar la circulación de energía
a través del cuerpo.
E igualmente importante es la respiración (la palabra
Qi significa tanto energía como aire o respiración)
que impulsa y dirige la energía del cuerpo a través
de la sangre. Por eso la respiración activa debe ser
muy profunda, desde el abdomen, para que así la sangre
pueda llegar hasta los finos capilares de las extremidades.
Sorprendentemente, ya en los textos más antiguos de
la medicina china se considera a la sangre como el resultado
del equilibrio de una parte blanca y una roja. Si en
menor la parte blanca, el cuerpo decae por falta de
ki y se presentan infecciones y enfermedades;
y es menor la roja habrá falta de vitalidad y anemia.
Es el equilibrio del yin y el yang, siempre
presente en todas las manifestaciones de la vida. Pues
bien, las técnicas respiratorias del Qigong favorecen
esa estabilidad.
AL EQUILIBRIO POR LA RESPIRACIÓN
Así como el tai-chi -esa
gimnasia casi estática- favorece el equilibrio físico
y mental de la persona, el Qigong (se pronuncia "chikung"
y literalmente significa "ejercicio de respiración")
es un paso más allá en la búsqueda de ese equilibrio
a través de la respiración y de posturas favorecedoras
de la circulación de la energía por el cuerpo.
La técnica del Qigong busca un desarrollo del control
mental que ayude a superar los problemas físicos. Tradicionalmente,
su práctica se divide en tres partes aunque los ejercicios
tiendan a buscar un resultado último que, como es lógico,
facilita el equilibrio personal y la integración con
el medio.
1. Los ejercicios generales, que son como una
preparación a la meditación, por un lado, y los tratamientos
posturales específicos para problemas puntuales de salud,
por otro.
2. La segunda parte consiste en la meditación
sobre doce imágenes metafóricas y es lo que se ha llamado
el Qigong de Alquimia.
3. Y, por fin, los ejercicios específicos para
las distintas enfermedades.
LA RESPIRACIÓN CHINA
La diferencia fundamental
entre la forma de respirar de los occidentales y de
los orientales reside en el trabajo muscular. Los chinos
utilizan sobre todo el abdomen y no tanto la musculatura
torácica como hacemos los occidentales. Es, por tanto,
una respiración diafragmática, mucho más completa y
que permite una mejor oxigenación de la sangre y una
mayor capacidad para la distensión general de la persona
que la practica. Además, es una respiración que se efectúa
siempre a través de la nariz, mucho más natural y que
permite que el aire se caliente ante de llegar a los
pulmones.
Con este sistema, la inspiración -que llega por debajo
del diafragma- es yin y la espiración yang,
lo que permite, al retener firmemente el aliento entre
una y otra, cerrar el círculo energético del Qi
y hacer pasar esa energía de los órganos abdominales
(hígado, bazo y riñones) a los torácicos (corazón y
pulmones) con el consiguiente refuerzo de todos ellos.
El círculo energético autorregulador de la respiración
abdominal es lo que el taoísmo llama "respiración embrionaria"
como comparación con lo que sucede en el embrión por
medio de la oxigenación conducida por la sangre de la
madre a través del cordón umbilical. Como dice un antiguo
texto, "volviendo a la base, volviendo al origen,
se rompe con la vejez y se llega al estado de feto".
LA TÉCNICA
En el delicioso libro Qigong
taoísta del templo Yuquan Yuan se explica la
técnica respiratoria en una forma sorprendentemente
moderna:
"Los ejercicios han de realizarse cuando es de noche
y no se oye ningún ruido. Puede uno tumbarse sobre la
cama si esta tiene colchón duro y, si no, en el suelo.
Primera fase:
-Siéntese en el suelo o sobre la cama, la espalda
recta contra la pared. Desabróchese el cinturón y todo
lo que pueda impedir la circulación del Qi.
-Haga rechinar los dientes 36 veces y ponga su mente
en blanco.
-Cuando haya encontrado la calma, túmbese de lado y
cierre los ojos y la boca. Ponga la lengua contra el
paladar. La cabeza ha de reposar sobre una almohada
u otra cosa que permita mantenerla un poco alta. Deje
las manos sobre el vientre, con los dedos entrelazados.
-A continuación ponga una mano sobre la puerta de la
vida (ombligo) y otra debajo de la almohada. Abra la
puerta del cielo (baihui) y cierre la puerta de la tierra
(huiyin). Respire por la nariz pero sin prestar atención
a la respiración. Entonces el Kan y el Li se unirán
produciéndose el intercambio del Yin y del Yang, momento
óptimo para acoplarse...
...El Qi pasa por los meridianos fortaleciendo los huesos
y dando brillo al rostro.
Segunda fase:
-Dirija mentalmente el Qi por los meridianos. Aunque
haya sudado, no se lave ni se peine.
-Ahora mismo, el Qi, su energía, está en el punto Dantian.
Hágalo subir hasta el punto de encuentro de la lengua
y el paladar.
-Páselo luego al punto Renzhong (centro del hombre),
localizado entre el labio superior y la nariz, -Luego
llegará al punto Baihui (100 reuniones) donde se cruzan
todos los meridianos Yang que controlan la vida nerviosa.
-El punto Baihui se encuentra en medio del cráneo donde
se cruzan la línea imaginaria que va de la nariz a la
nuca con otra línea que une las orejas .
-Por último, baje hasta Huiyin (el perineo) -Acabe con
el Qi concentrado en Dantian.
-Haga rechinar los dientes 36 veces y trague la saliva.
Mantenga los ojos cerrados y respire tres veces por
la nariz.
-A continuación abra los ojos, levántese, deje caer
los brazos a lo largo del cuerpo, de 7 pasos hacia adelante,
de media vuelta y avance otros 7 pasos. Repita 7 veces.
El ejercicio debe realizarse de forma que dure unos
10 minutos".
Bien, en estos ejercicios llama la atención occidental
el primer paso de rechinar los dientes pero no es más
que una forma de conseguir una relajación ligera.
En la segunda fase, al apretar la lengua contra el paladar
y forzar la producción de saliva lo que se está es facilitando
una limpieza y desobstrucción de las vías altas respiratorias
de manera muy similar a la que se practica en los puertos
de montaña o al aterrizar de un avión.
Y es que al tragar por tiempos la saliva (que los chinos
llaman "licor de jade"), se facilita esa función de
limpieza.
Como explica el Qigong taoísta, muchas veces este simple
ejercicio provoca una buena sudada. El resultado es,
en ese caso, excelente. Pero también conviene tener
presente que no hay que abusar: no debe practicarse
más que una vez de cada cinco a ocho ya que si se hace
diariamente no produciría resultados. Una vez terminado
debe uno levantarse suavemente y dar unos pasos lentos
sin hablar antes de continuar con la vida normal.
LOS TRATAMIENTOS
El Qigong curativo no utiliza
los mismos ejercicios para el hombre que para la mujer
aunque muchos de ellos pueden practicarse indistintamente
(véase en el recuadro final las cuestiones específicas
de la mujer).
En todo caso, debe empezarse con los básicos y después
emplear la técnica específica para la enfermedad que
se trata de aliviar.
Mientras tanto, debe dirigirse el Qi con el pensamiento
vitalizando el órgano que se desea curar.
Veamos ahora algunos ejercicios para necesidades y dolencias
concretas
CÓMO ENERGETIZARSE
Apriete y relaje la mandíbula
suavemente 36 veces. Ponga luego las manos en torno
a la bóveda craneana con las palmas hacia dentro. Inspire
profundamente y trague la saliva con una fuerte presión
de la garganta batiendo 24 veces "el tambor del cielo",
es decir, produciendo el mismo movimiento que libera
los tímpanos en un aterrizaje. Cúbrase a continuación
las orejas con las palmas de las manos presionando el
dedo índice sobre el dedo corazón a cada lado de la
nuca y golpee así los dedos sobre el cráneo 24 veces.
Además de prevenir la aparición de enfermedades, este
ejercicio refuerza la región y ayuda en casos de dolor
de nuca.
CÓMO CORTAR LA DIARREA
Tome aire, estire los brazos
y gire el cuerpo hacia la izquierda nueve veces. Repita
luego la misma operación hacia el lado derecho. A continuación,
exhale el aire retenido por la boca e inhale el aire
fresco por la nariz once veces.
PROBLEMAS ARTERIALES Y DE
HIPERTENSIÓN
El "ejercicio del tigre"
consiste en detener la respiración, bajar la cabeza
y cerrar los puños (como el tigre que va a atacar).
Estire los brazos hacia arriba hasta el nivel del ombligo
imaginando que levanta 10 platillos y respire desde
muy abajo (recuerde que el punto Dantian se encuentra
entre el coxis y las últimas vértebras lumbares). Imagine
entonces que en la tripa estalla un trueno. Este ejercicio
se repite 7 veces.
DOLORES MUSCULARES
Cómodamente sentado en el
suelo o en la cama, estire las piernas. Masajee entonces
suavemente las rodillas concentrándose en el movimiento
y respire doce veces por el abdomen .
DOLORES
DE ESPALDA Y PIERNAS
Puesto en pie, inclínese sin doblar
las rodillas hasta tocar el suelo con los puños y haga
fuerza como si quisiera perforar el suelo con ellos.
Ponga luego la espalda recta y los puños a cada lado
del cuello. Respire profundamente por la nariz 4 veces.
Otro ejercicio para el dolor de espalda consiste en
apoyar la mano y el pie derechos en una pared, manteniendo
relajadas las extremidades izquierdas. Realice entonces
18 respiraciones abdominales. Repita luego con la mano
y pie izquierdos.
DOLORES ABDOMINALES
Sentado, con la espalda
recta y las piernas cruzadas, masajeese con los puños
cerrados la columna vertebral desde el coxis hasta lo
más arriba que pueda llegar. Repita nueve veces y realice
24 respiraciones abdominales profundas.
VARICES
Agáchese y coja los pies
con las manos. En esta postura, de pasos a derecha e
izquierda imitando los movimientos de la serpiente.
Haga luego 24 respiraciones abdominales.
DOLOR DE ESTÓMAGO
Sentado en posición de loto
y con la espalda recta, levante los brazos -con las
palmas de las manos hacia el cielo- y efectúe nueve
respiraciones abdominales profundas marcando muy bien
los tiempos de aspiración y espiración.
PROBLEMAS CORONARIOS
En pie y con la cabeza gacha,
contraiga el estómago y dése un masaje por debajo del
ombligo acompañándolo de 17 respiraciones abdominales.
DOLOR DE CABEZA
Sentado en el suelo con
las piernas cruzadas y la espalda recta, coloque las
manos alrededor de la nuca y dése un masaje suave mientras
realiza 17 respiraciones abdominales.
DEPRESIÓN
El "dolor íntimo"
-como lo llaman los chinos- se alivia con el siguiente
ejercicio: En pie, levante el brazo derecho con la mano
abierta y sujete los riñones con la izquierda. Mire
entonces a ambos lados alternativamente y respire nueve
veces por el abdomen.
En fin, hay muchas técnicas específicas para cada tipo
de problema y, como en casi todas las soluciones orientales,
fáciles de practicar y sin efectos secundarios indeseables.
En cualquier caso, si quiere saber más de este fascinante
tema sepa que hay numerosos libros traducidos a nuestro
idioma. Entre ellos, "Los prodigios del Qigong"
y "El Qigong taoísta del templo Yucuang Yuan"
(ambos de la editorial Mandala), así como "Las asombrosas
técnicas chinas" (editorial Mensajero).
EL QIGONG FEMENINO
El centro del Qigong masculino
se encuentra en el punto Dantian, que viene a corresponder
al primer chakra, entre la zona lumbar y el ombligo.
Pero en la mujer este centro se encuentra entre los
dos pechos. Y como se manipula la sangre, es fundamental
que la mujer se abstenga de practicar esta técnica durante
la menstruación ya que perdería energía.
LA TÉCNICA
FEMENINA
Para la mujer, el Qigong
se practica en seis fases.
Primera. Sentada con la espalda recta, rechine
los dientes siete veces. Tápese luego las orejas con
las palmas de las manos y bata 24 veces con el dedo
corazón tapando el índice sobre el cráneo.
Segunda. Con ambas manos, practique un masaje
giratorio sobre los pechos 36 veces. Doble luego el
tronco hacia delante, hacia atrás y a ambos lados repitiendo
los movimientos siete veces. Termine tragando saliva
nueve veces.
Tercera. Elija una de las siguientes posturas
antes de pasar a la cuarta fase:
a) posición del loto, con las piernas cruzadas.
b) con las piernas dobladas y un pie sobre el
otro.
c) sentada en una silla, con los pies paralelos
sobre el suelo.
Cuarta. Con la espalda recta y las manos a ambos
lados, inclínese sucesivamente hacia delante, hacia
atrás, hacia la derecha y hacia la izquierda siete veces.
Masajee a continuación los pezones siete veces mientras
hace pasar mentalmente el Qi de un pecho a otro. Trague
luego saliva 36 veces.
Quinta. Sentada en una de las posiciones señaladas
en la tercera fase, haga rechinar los dientes 24 veces
y emita el sonido del tambor. Respire luego nueve veces
por la boca con la espalda recta. A continuación, masajee
suavemente los pechos durante media hora. Este ejercicio
controla la energía para que riegue los centros de energía
femenina.
Sexta. Frótese las manos 100 veces para calentarlas.
Luego, dése un masaje en cara, cuello y abdomen para
que circule la sangre por todo el cuerpo.
CÓMO
PALIAR EL DOLOR MENSTRUAL
Concéntrese en el punto
indicado entre los pechos. Pase mentalmente el Qi al
vientre y súbalo y bájelo repetidamente por el abdomen.
Andrés
Rodríguez-Alarcón