¿Son efectivos los aparatos tecnológicos para adelgazar?

Existen en el mercado muchos y muy diversos aparatos que prometen efectos casi milagrosos para adelgazar y moldear el cuerpo. Y todos predican su eficacia para combatir, por ejemplo, la celulitis o el exceso de volumen corporal. Pero, ¿cuál es la efectividad real de esos artilugios? Además, ¿son seguros? Hemos decidido analizar algunos de ellos para nuestros lectores.

Cientos de millones de personas en el mundo sueñan con adelgazar y lograr una buena figura sin pasar hambre, sin hacer dieta ni ejercicio y con el menor esfuerzo posible. Personas que cada cierto tiempo –por lo general, cada uno de Enero y cuando llega el verano- se conciencian de su problema de sobrepeso u obesidad y se proponen ponerse a dieta, inscribirse en el gimnasio de la esquina o buscar alguna solución alternativa. Buenos propósitos que suelen acabar generalmente a las dos semanas de régimen… en espera otra vez de que se invente algo que les permita mantenerse en forma sin siquiera ese pequeño esfuerzo. Por ejemplo, dejando actuar a los nuevos aparatos de la moderna electromedicina que uno ve anunciados por doquier con promesas de lo más sugerentes. Ahora bien, ¿podemos fiarnos de lo que prometen? Pues depende…

NO TODOS SON IGUALES 

Lo primero que hay que aclarar es que en cada uno de los posibles ámbitos de acción hay aparatos que parecen igual de efectivos porque se basan en los mismos principios… pero no es verdad. Unos son mejores que otros. Como no todos son igual de seguros. Por eso le recomendamos que antes de decidirse a adquirir uno se asegure primero de que está oficialmente homologado y, por tanto, cuente con el código numérico que certifica su seguridad. Si el aparato que le ofrecen no posee tal número de homologación no lo compre. Y otro tanto se puede decir sobre su compatibilidad electromagnética. Exija esa referencia. Cabe añadir que si el aparato posee el certificado de calidad oficial ISO su garantía y fiabilidad será aún mayor (vea el recuadro final).

Eso en cuanto a los aparatos. Y en cuanto a su disposición, tenga bien clara una cosa: si usted sigue alimentándose inadecuadamente y no ayuda además a su cuerpo evitando ingerir más toxinas, usarlos no le servirá de gran cosa.

GIMNASIA PARA PEREZOSOS Y COMODONES 

Bien, hay que empezar diciendo que los modernos artilugios inventados para adelgazar sin esfuerzo son denominados genéricamente “aparatos de gimnasia pasiva” y poseen diferentes prestaciones que ayudan a quienes no tienen tiempo ni ganas de ir al gimnasio a mejorar su aspecto. Algunos pueden comprarse y utilizarse tranquilamente en casa; otros, sin embargo, están reservados para profesionales –generalmente por su alto costo- y quien quiera beneficiarse de sus propiedades terapéuticas deberá acudir al centro donde estén instalados. Dicho lo cual, cabe añadir que todos estos aparatos de electromedicina funcionan básicamente de cuatro maneras: unos actúan mediante electroestimulación sobre los músculos haciendo que se contraigan y expandan alternativamente con lo que también actúan indirectamente sobre el exceso de grasa y la circulación de linfa y sangre; otros lo hacen centrándose directamente en el exceso de masa adiposa proporcionando masajes enérgicos que activan la circulación sanguínea y el drenaje linfático; un tercer grupo se centra en mover automáticamente los miembros de la persona haciendo presuntamente el ejercicio físico por él; y, finalmente, otros actúan utilizando el calor (aunque hay métodos de adelgazar que utilizan el frío no hablaremos de ellos porque no se tratan de aparatos de electromedicina).

LA ELECTROESTIMULACIÓN NEUROMUSCULAR 

Hablemos primero de los aparatos del primer grupo, es decir, de los que se basan en lo que se conoce como electroestimulación neuromuscular. El mecanismo es relativamente sencillo: se trata de aparatos que hacen que determinados músculos del cuerpo se contraigan y expandan constante y regularmente mediante el envío de una serie de señales eléctricas que imitan así el trabajo que uno haría si ejecutara determinados ejercicios físicos. Sólo que lo hace de forma mucho más regular, con igual -o mayor- eficacia y sin cansarse.

En suma, los aparatos de electroestimulación neuromuscular imitan los impulsos que de forma natural envía el cerebro a los músculos con la única diferencia de que los genera una máquina. Algo que se consigue colocando un sistema de electrodos de bajo voltaje sobre los diferentes grupos musculares (glúteos, piernas, abdomen). Y así, a través de la estimulación eléctrica, se tonifican los músculos eliminando la flacidez y, paralelamente, se activa la circulación, se elimina volumen, disminuye significativamente la retención de líquidos y se reducen los depósitos grasos y la celulitis.

Se trata, por tanto, de aparatos eficaces que no sólo son de ayuda para las personas perezosas o comodonas sino que son especialmente útiles para quienes se encuentran imposibilitadas para moverse, sea temporal o permanentemente. Y otro tanto cabe decir a la hora de recuperar la figura tras un parto. O de la indudable utilidad que tienen para los deportistas a la hora de ejercitarse profesionalmente. En todo caso, debemos recordar también -como ya advierten los fabricantes- que no deben ser usados por mujeres embarazadas ni por epilépticos o personas con marcapasos ya que funcionan con electricidad. Y usarlos con precaución las personas con problemas cardiovasculares, los diabéticos y los enfermos graves.

¿Y son todos igual de efectivos?, se preguntará el lector. Pues la verdad es que no. Depende de muy diversas consideraciones porque ni tienen las mismas características ni son igual de complejos. Sólo podemos agregar que en la revista probamos en su momento uno de ellos -el Ultratone– y los excelentes resultados no dejaron lugar a dudas. Efectividad que igualmente posee el de Beauty Center.

Los beneficios terapéuticos de ambos están contrastados y los resultados son buenos. Además, se pueden tener en casa y apenas ocupan espacio.

MASAJEADORES 

El segundo grupo de aparatos es el que podríamos denominar genéricamente como masajeadores, es decir, que se basan en el milenario arte del masaje aprovechando las demostradas propiedades terapéuticas de éste.

Se trata de un grupo variado de máquinas –algunas muy simples, otras muy sofisticadas- que actúan básicamente movilizando las grasas y activando la circulación sanguínea y linfática.

Las más conocidas -y de mayor veteranía en el mercado- son las que consisten en unas anchas cintas que se ajustan a una zona del cuerpo y que, mediante un motor, vibran rápidamente dando un enérgico masaje. La persona que la utiliza sólo tiene que permanecer de pie y colocar progresivamente la cinta en glúteos, brazos, piernas o espalda. Ese masaje permite activar la circulación sanguínea de la zona y reducir la masa adiposa y la celulitis. Lo ideal es efectuar tres o cuatro sesiones de 30 minutos a la semana. Se trata de aparatos vibratorios que pueden ser utilizados por cualquier persona adulta en buenas condiciones de salud aunque se recomienda no hacerlo en caso de embarazo, implante de prótesis reciente, problemas cutáneos, varices o heridas sin cicatrizar bien.

Uno de tales aparatos es el Body Roll que incluye hasta cinco tipos de cinturones vibratorios que permiten ejecutar otros tantos ejercicios distintos. Son efectivos.

Otros aparatos de masaje utilizan, en lugar de cintas, potentes rodillos motorizados. Son generalmente más complejos pero también más eficaces a la hora de activar el sistema linfático y estimular la circulación sanguínea. Su aplicación constante permite sin duda alguna eliminar  toxinas y grasas, perder peso y volumen corporal, combatir la celulitis, alisar el abdomen e, incluso, aliviar dolores musculares localizados.

Entre ellos se encuentra elLPG, un sofisticado y costoso aparato de uso profesional que uno puede disfrutar sólo acudiendo a las clínicas o salones de belleza donde generalmente se instalan. El equipo está controlado por un ordenador con varios programas que son seleccionados por el terapeuta en función de la necesidad de cada paciente y se aplica fundamentalmente en brazos, abdomen, cadera, muslos, rodillas, pantorrillas y tobillos aunque también puede aplicarse en la cara. El tratamiento oscila entre catorce y dieciséis sesiones de 35 minutos con una frecuencia de una por semana. El resultado reafirmante es bastante bueno y el único “pero” es su precio: 8.000 pesetas por sesión.

En cuanto a las contraindicaciones, decir que no deben usarlo quienes sufren de flebitis, trombos, cáncer, afecciones generalizadas de la piel (erupciones, heridas abiertas, inflamaciones o hematomas), diabetes, varices (puede aplicarse alrededor pero no directamente sobre ellas), hernias o si se están consumiendo suplementos hormonales, antidepresivos o anticoagulantes.

Otro de los aparatos destacados de masaje terapéutico -éste con la ventaja respecto del anterior de que se puede comprar y usar en casa cuantas veces se desee- es el Masster’33, mucho más pequeño pero altamente eficaz. Se trata de un moderno aparato de electromedicina que dispone de tres cabezales rotores y que no sólo realiza el trabajo de un buen fisioterapeuta –pinzando, amasando y descongestionando el cuerpo- sino que lo supera ya que su efecto alcanza las capas internas de la piel. De hecho, se estima que su efecto equivale a la acción que tendrían 36.000 dedos trabajando a la vez sobre el cuerpo. Algo que permite eliminar la grasa, combatir la celulitis, alisar el abdomen, reducir la cintura, eliminar toxinas, deshincharnos e, incluso, aliviar los dolores de espalda y el estrés. Y es que al estimular el drenaje linfático, las grasas y las toxinas se descomponen y se eliminan a través del sudor y la orina. Se elimina así la retención de líquidos, la grasa y la celulitis perdiendo volumen y moldeando la silueta. Eso sí, hay que ser constantes en el tratamiento y darse con el aparato al menos 15 minutos al día. En tal caso los resultados se aprecian en poco tiempo.

El tercer grupo de aparatos masajeadores lo constituyen los que se utilizan en Presoterapia y están siendo cada vez más utilizados en los salones de belleza. Suelen utilizarse como medio de prevención y mantenimiento de una correcta circulación de retorno.

Lo que hace el paciente es colocarse sobre el cuerpo distintos corsés que, conectados a un ordenador central, van inflándose y ejerciendo sobre toda la superficie corporal una presión que controla el especialista. Presión que es generada por un potente compresor que dispone de distintos programas automáticos para el tratamiento de los miembros inferiores, los superiores, la cara, el cuello y la nuca. Esa presión que ejerce el aire al entrar en los corsés activa el sistema linfático y, de esa manera, el organismo elimina grasas, toxinas y depósitos acumulados en las zonas tratadas. Pero, en definitiva, lo que el aparato hace es masajear el cuerpo mediante presión controlada de aire y activar así el sistema linfático y la circulación. Tiene el inconveniente de que, por su volumen, no es un aparato doméstico.

MOVIMIENTOS AUTOMATIZADOS

Algunos centros de estética, gimnasios y hoteles de lujo cuentan –o han contado hasta hace bien poco- con unos singulares aparatos que ejecutan en lugar del usuario diferentes movimientos de manera automática.

La mayor parte tienen forma de camillas de lujo donde los pacientes se tumban y donde, según el movimiento que se vaya a ejecutar, se le atan o no los brazos y las piernas con unas cintas. De esa forma, por ejemplo, y estando tumbados mirando hacia arriba, un aparato hace que las piernas pedaleen o giren en forma de círculo, ora hacia un lado, ora hacia el otro; o que, estando tumbados boca abajo, las piernas –estiradas- suban o bajen alternativamente.

A los clientes se les hace creer que unas sesiones de escasos minutos con estos ejercicios y otros similares –hay una camilla distinta para cada ejercicio- equivalen a hacer unos kilómetros de marcha. La verdad, sin embargo, es muy otra: esos aparatos son útiles para personas sin movilidad alguna por enfermedad o lesión grave a fin de ir dando movilidad al cuerpo. Pretender que con ellos se adelgaza es una estafa. Así de claro.

BAÑOS DE VAPOR

A los aparatos de electroestimulación muscular, de masaje terapéutico y de movimiento físico pasivo cabe añadir finalmente los que generan baños de vapor ya que está demostrado que mejoran el funcionamiento de órganos y sistemas, tranquilizan los nervios y nos hacen sudar. Y no hay que olvidar que el sudor es uno de los sistemas que utiliza nuestro cuerpo para librarse de toxinas. El lavado de piel que se consigue con estos baños de vapor permite además que se vayan perdiendo las capas de células muertas de la epidermis limpiando, suavizando y asedando la piel. Una acción de limpieza que se extiende a los poros y a la desembocadura de las glándulas sudoríficas y sebáceas lastrando así el sudor y la grasa o seborrea que cubre la piel con lo que se facilita la respiración cutánea. Y recordemos que es especialmente por la piel y las mucosas por donde el organismo elimina las toxinas, grasas y mucosidades que se acumulan en él. Labor que es facilitada por la dilatación que el calor produce en los capilares arteriales, venosos y linfáticos.

Ahora bien, el tiempo máximo de duración de un baño de vapor no debe sobrepasar los treinta minutos y no conviene tomar más de cuatro a la semana. Además, en los casos de debilidad extrema o de enfermedad grave los baños deberán tomarse sólo si lo autoriza el médico.

Cabe añadir que ya no hace falta ir a un centro donde haya cabinas de vapor pues han empezado a comercializarse por un precio muy razonable auténticas “saunas caseras” que consisten en una especie de mono en el que uno se introduce y a cuyo interior se hace llegar el vapor por un tubo. Es decir, que ya podemos tener una sauna en casa por menos de 30.000 Pts.

Tales son pues los principales tipos de aparatos de electromedicina existentes actualmente en el mercado y que permiten adelgazar. Pero recuerde: para que sean efectivos debe usted contribuir a ello con una alimentación adecuada y no intoxicando su organismo.

L. J.
Recuadro:


La importancia de la seguridad

La importancia social y económica que han ido ganando las empresas que se dedican a comercializar este tipo de aparatos ha provocado que los estamentos oficiales tomen conciencia del sector y hayan acordado sucesivas normativas de obligado cumplimiento por estas industrias con el fin de garantizar la seguridad del usuario: seguridad eléctrica y compatibilidad electromagnética. El cumplimiento de estas normas se especifican marcando el producto con las siglas CE y con una serie de números que corresponden a los distintos controles de calidad y seguridad que pasa el  producto. Así, debe saber que estos aparatos deben tener obligatoriamente para poder comercializarse un certificado de seguridad eléctrica (desde junio de 1998) y la norma de biocompatibilidad (todo material que vaya a estar en contacto con el cuerpo humano debe superar un test de irritación dérmica, sensibilización y citotoxicidad).
Además, debe incorporar un manual de instrucciones inteligible, garantía y un certificado de conformidad emitido por el fabricante en el que debe constar el nombre del producto, el nombre de la empresa que lo fabrica, la clasificación del equipo y las normas de seguridad con que está construido.

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Diciembre 2001
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