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| EL
PODER CURATIVO DE LAS ABEJAS |
Utilizar picaduras
de abeja para curarse puede parecer una conducta
extraña pero la Apiterapia (que así se llama
esta técnica) no es algo nuevo y es, además
de natural, muy eficaz -según quienes la practican-
para tratar muchas dolencias, entre ellas,
artritis reumatológicas, psoriasis, verrugas,
herpes, hernias, lumbalgias, asma, enfisema,
obstrucción pulmonar crónica, hipertensión,
arritmias, aterosclerosis, varices, pérdida
de audición o de vista y glaucoma. Además,
estimula la curación de los huesos y se emplea
para tratar la depresión. ¿Conoce algún fármaco
con tantas propiedades?
Muchas personas se preguntarán si es verdad
que las picaduras de abeja pueden ayudar a
curar tantas dolencias. Pues bien, tras 20
años de experiencia personal sé que eso es
así en muchos casos. Como sé que una de las
cosas que más sorprenden a las personas que
reciben tratamiento con Apiterapia (terapia
con abejas) es que en una fase ya avanzada,
tras varias sesiones, al recibir la picadura
de la abeja los enfermos perciben claramente
que la energía vuelve a circular por sus meridianos
energéticos y que vuelven a sentir la comunicación
entre los diferentes puntos de acupuntura.
De hecho, los primeros acupuntores debieron
observar esto en su propio cuerpo y luego
practicaron con otros materiales hasta llegar
a las actuales agujas de acupuntura. Es más,
hay quien asegura que los chinos descubrieron
la acupuntura a través de la experiencia con
las picaduras de abeja.
Se sabe que ya los primeros recolectores de
miel notaron, al recibir picotazos mientras
trabajaban, que se les aliviaban algunos dolores.
Conocimiento que se ha transmitido de apicultor
a apicultor a lo largo de los siglos. Estos
han asegurado siempre, por ejemplo, que las
picaduras curan la artritis. Por supuesto,
quienes les oyen hacer esa afirmación les
miran como si dijesen la mayor tontería del
mundo. Y, sin embargo, es verdad.
UNA TÉCNICA TERAPÉUTICA
MILENARIA
Y es que la Apiterapia
no es algo nuevo. Parece que Hipócrates
-el "padre" de la medicina occidental- ya
trataba su reumatismo con veneno de abejas
y que el emperador Carlomagno (siglo
VII d.C.) lo utilizaba para sus ataques de
gota. Ahora bien, el comienzo de la Apiterapia
moderna se sitúa en 1935 al publicarse el
libro Bee Venom Therapy -Terapia con veneno
de abejas- del doctor Bodog F. Beck,
sin duda el mejor libro escrito -incluso aún-
sobre el tema.
Nacido en 1871 en Budapest (Hungría), Bodog
Beck emigraría a Estados Unidos tras la Primera
Guerra mundial estableciéndose en Nueva York
donde trataría con Apiterapia a miles de pacientes
con excelentes resultados. Los fundamentos
pueden leerse en su libro. En él explica claramente
por qué el veneno funciona en los diferentes
tipos de reumatismos, artritis, artrosis y
dolores musculares así como en algunas dermatosis
y analiza cómo actúa cada uno de los componentes
conocidos del veneno de abeja describiendo
sus contraindicaciones y la conveniencia de
realizar un test de alergia previo.
Obviamente, el tiempo daría nuevas pistas.
Así, Charles Marz, presidente de la
Sociedad Americana de Apiterapia hasta su
fallecimiento en 1999 y paciente del doctor
Beck, comprobaría que los puntos dolorosos
son precisamente los lugares idóneos para
que actúe el veneno. Más tarde, Amber Rose,
de Maryland (EE.UU.), se daría cuenta -entre
otros- de que esos puntos coincidían con los
puntos de acupuntura que 3.000 años atrás
ya habían señalado los acupuntores chinos.
Y quien suscribe descubrió hace 20 años que
las abejas pican en determinados puntos que
ellas "eligen". Basta poner a una persona
frente a una colmena con la zona lumbar al
descubierto y el resto del cuerpo protegido
para comprobar que algunas abejas se posarán
en la espalda y que unas cuantas se pondrán
nerviosas al pasar por determinados puntos...
en los que terminan clavando su aguijón. Entiendo
que se debe a que las abejas perciben una
concentración de energía excesiva en ellos
y, simplemente, se defienden; pero otros compañeros
piensan que puede deberse a la presencia en
ellos de iones positivos.
En todo caso, es curioso comprobar que incluso
poniendo abejas sujetas con una pinza en zonas
doloridas no pican si no es "el sitio". Y
si se las lleva a otro lugar del cuerpo y
reciben esa descarga, no tardan en "defenderse"
y clavar el aguijón. Es como si las abejas
"supieran" dónde picar.
NUMEROSOS TESTIMONIOS
En España los
profesionales de la salud no practican habitualmente
la Apiterapia -probablemente- por falta de
información. Sin embargo, entre los apicultores
se utiliza "de toda la vida" en casos de inflamación
del nervio ciático, en reumas -en general-
y para el lumbago.
Y aunque son muchas las personas que en nuestro
país se han sometido a esta terapia sólo unos
pocos se atreven a confesarlo públicamente(véase
el recuadro adjunto con algunos testimonios),
quizás por miedo a que les tomen por locos
o a que les pongan en la tesitura de tener
que elegir entre una terapia u otra cuando
lo mejor sería establecer una colaboración
entre todas las técnicas terapéuticas.
Por supuesto, es el propio cuerpo el que,
una vez puesto en marcha el mecanismo de acción
del veneno, se cura. Como siempre. Por eso
cuando hay demasiados factores que influyen
sobre la salud -físicos, emocionales, psicológicos,
ambientales, etc.-, y, al no ser todos controlables,
la Apiterapia por sí sola puede no ser tan
eficaz en algunos casos.
CADA VEZ HAY MÁS
MÉDICOS APIPUNTORES
La práctica de
la Apiterapia no ha hecho sino crecer en el
mundo. Por eso entre sus practicantes hay
ya muchos profesionales de la medicina occidental
que, aún a riesgo de ser tratados con desdén
por sus colegas, realizan una labor importante
en este terreno. Un ejemplo es el del doctor
Stefan Stangaciu que practica la Apiterapia
desde 1991. No en vano en su Rumanía natal
tienen más de 60 años de experiencia en Apiterapia
moderna y más de 2.000 de tradición. Pues
bien, según este médico la Apiterapia puede
ayudar en más de 500 enfermedades animales
o humanas.
"Las enfermedades con poco daño físico
estructural -afirma- son de más fácil
curación con la Apiterapia pero también en
muchas enfermedades crónicas como la artritis
se obtienen resultados alentadores. La eficacia,
según un estudio de 101 enfermedades en 2.010
pacientes, es del 64,5%".
Cifra significativa que hace necesario divulgar
los conocimientos y aplicaciones de esta terapia
entre los profesionales de la salud. Porque,
como dice el doctor Stangaciu, "esta terapia
no se aplica más por desconocimiento así como
por la falta de aprendizaje y de personal
preparado".
Para el doctor Hugo Aguirre, por su
parte, médico y cirujano argentino que practica
la Apiterapia desde hace más de veinte años,
"la enfermedad es la pérdida del bienestar
psicobiológico y social que ocasionan los
desequilibrios, rupturas o modificaciones
de los mecanismos propios de la naturaleza
humana y/o de su entorno y, por eso, aunque
la Apiterapia sea eficaz, el grado de eficacia
depende de cada enfermo".
VENENO... EN FRASCOS
Los avances farmacológicos,
como podrá suponer el lector, hacen que hoy
día existan ya productos que comercializan
los ingredientes del veneno y permiten aplicarlos
de forma más cómoda, rápida, aséptica y controlando
la dosis.
Eduardo Lema, por ejemplo, es un médico
uruguayo que fabrica esos productos desde
hace ya 10 años: "En mi país hay ya 12
médicos que utilizan la Apiterapia. En el
resto de Sudamérica la situación es muy dispar
pero sé que está bastante difundida en Brasil
y Argentina".
Allí se comercializan ya sustancias como la
melitina (potente antiinflamatorio), la apitoxina
(utilizada fundamentalmente en afecciones
reumáticas y desensibilización de alérgicos)
y el propóleo (que se emplea para enfermedades
respiratorias, en quemados, lesiones de la
piel, escaras de decúbito y desinfección en
general).
Pregunté al doctor Lema si él y sus colegas
habían observado diferencias en los resultados
cuando el veneno es introducido en el cuerpo
mediante la picadura directa de la abeja y
cuando se inyecta mediante una jeringuilla.
Esta fue su respuesta: "Algunas personas
entienden que en la fracción de veneno que
se evapora al extraer éste de la abeja hay
sustancias farmacológicamente activas que
se pierden. Pero médicos que antes utilizaban
la picadura directa y hoy utilizan los inyectables
dicen que no han encontrado ninguna diferencia
en los tratamientos y sí muchas ventajas:
la existencia permanente de producto sin importar
la época del año ni la disponibilidad de abejas,
la posibilidad de mezclar el veneno con una
solución anestésica para hacerlo menos doloroso,
la facilidad de almacenaje y traslado para
las personas que viajan y, además, la eliminación
del problema psicológico del paciente que
debe ser aguijoneado por muchas abejas cuando
con una inyección subcutánea se puede administrar
el equivalente a 20 aguijonazos. Existen otras
ventajas pero la más importante -desde el
punto de vista médico y científico- es la
de poder regular la dosis. Además, la apitoxina
es homogenizada antes de la preparación de
los inyectables por lo que se eliminan las
variaciones del veneno que dependen de la
estación del año, de la alimentación, del
tipo de abejas, etc".
Hay que añadir, para finalizar, que hoy se
está investigando en dos líneas bien diferenciadas:
bioquímica y clínicamente. En el ámbito bioquímico
se está tratando de aislar algún otro producto
del veneno de la abeja. En el ámbito clínico
se investiga el tratamiento de enfermedades
articulares y tumorales con animales.
Ojalá el desarrollo de estas investigaciones
arroje datos nuevos y útiles sobre la efectividad
de la Apiterapia.
Pedro Pérez Gómez
Nota:
los lectores pueden encontrar mayor información
en www.curandote.com o en el 607 77 10 08.
POSIBLE REACCIÓN ALÉRGICA
La única contraindicación
del veneno de abejas es la reacción alérgica,
si bien el porcentaje de población alérgica
a ese veneno es muy bajo. Pero no hay que confundir
la reacción alérgica con la lógica hinchazón
local y enrojecimiento típicos de una picadura
de abeja.
La reacción alérgica presenta estos síntomas:
picor abundante en diferentes partes del cuerpo
-incluidas las palmas de las manos y el cuero
cabelludo- y enrojecimiento de otras partes
de la piel diferentes al del lugar de la picadura.
Si esta reacción continúa y a los 5 ó 10 minutos
de la picadura se encuentra dificultad para
respirar y ocurre una bajada de tensión se está
ante un shock anafiláctico. Es necesario entonces
acudir de inmediato a un centro de urgencias
o utilizar un medicamento apropiado si se dispone
de él. Para evitar esa posible reacción se realiza
previamente un test de alergia inyectando una
pequeña cantidad del veneno a la persona que
se va a testar. Si no hay reacción se utilizan
más picaduras. En caso contrario, hay que efectuar
un procedimiento de inmunización semejante al
que de manera natural reciben los apicultores
en su práctica diaria.
Interacciones con
el veneno de abeja
No es conveniente
tomar medicamentos mientras se está realizando
esta terapia. Además, se deben respetar las
horas de la digestión. Tampoco se puede utilizar
en caso de padecer diabetes así como si se tiene
tuberculosis, anemia, sífilis, gonorrea, enfermedades
infecciosas agudas, úlcera gástrica, tumores
malignos o cardiopatías. Ni someterse a ella
durante el embarazo o el periodo menstrual.
Se debe suprimir además la ingesta de alcohol
ya que contrarresta el efecto curativo del veneno
de abeja.
¿Qué se puede tratar
con Apiterapia?
Hay evidencias de
que la Apiterapia es efectiva en diversas patologías.
Estas son algunas:
problemas de piel (eccema, psoriasis, úlceras
tópicas y verrugas), infecciones bacterianas
(laringitis y mastitis), infecciones virales
(verrugas y herpes simple 1 y 2), enfermedades
reumatológicas (artritis reumatoide, osteoartritis,
artritis traumática, espondilitis, artritis
psoriática, codo de tenista y bursitis), dolencias
cardiovasculares (hipertensión crónica y/o aguda,
arritmias, aterosclerosis y varices), problemas
pulmonares (obstrucción crónica pulmonar, enfisema
y asma), afecciones de los sentidos (pérdida
de audición, vista, glaucoma, diplopia e iritis),
problemas ortopédicos (estimula la curación
de los huesos) y depresión.
Componentes del veneno
de abeja
Melitina:
es el responsable del dolor y el picor en el
veneno de abeja. Tiene poderosas propiedades
bactericidas y citotóxicas. Produce los síntomas
de inflamación a través de la liberación de
histamina. Estimula la pituitaria para liberar
ACTH, que estimula las glándulas suprarrenales
para producir cortisona, responsable de la respuesta
del cuerpo para la autocuración. Es cien veces
más potente como antiinflamatorio que la hidrocortisona
según pruebas realizadas en ratas con artritis.
Péptidos: llevan a la liberación de
la histamina que produce los síntomas de inflamación
(hinchazón, picor, enrojecimiento, calor) e
incrementa la memoria reciente en ratas (test
del laberinto).
Apamina: refuerza la transmisión sináptica
a largo plazo y acorta la duración del potencial
de actuación de un nervio.
Hialuronidasa: disuelve el ácido hialurónico
que conecta las células haciendo más permeable
el tejido o el espacio extracelular. Eso facilita
el transporte de las sustancias curativas y
la eliminación de los desechos o sustancias
tóxicas del área dañada.
Dopamina: es un neurotransmisor que aumenta
la actividad motriz. Es deficiente en pacientes
con Parkinson y excesiva en pacientes psicóticos
tratados con medicamentos neurolépticos. La
dopamina, junto con la serotonina y otras catecolaminas,
están implicadas como factores en las depresiones.
Adolapina: tiene un efecto analgésico.
TESTIMONIOS DE CURACIÓN
A Jesús Manuel
Susilla se le determinó en un primer diagnóstico
médico que sufría una lumbociática. Luego, una
exploración con resonancia magnética establecería
que tenía una hernia discal entre las vértebras
L4 y L5. Comenzó entonces un tratamiento de
reposo con analgésicos, antiinflamatorios, rehabilitación,
etc. Y como no mejoraba probó con acupuntura,
homeopatía, plantas medicinales y quiropráctica...
que tampoco le libraron de sus angustiosos dolores.
Después de cuatro meses de dolores, angustia
y sin poder apenas dormir, este hombre pidió
a Pedro Pérez -apicultor, apiterapeuta
y autor del artículo central de este reportaje-
intentarlo con Apiterapia. Pues bien, a partir
de la primera sesión ya pudo dormir por las
noches, moverse sin sufrir tan intensos dolores
y, sobre todo, empezó a pensar que no se iba
a quedar así para siempre. Luego, tras un tratamiento
de siete sesiones a lo largo de un mes, sus
dolores fueron desapareciendo y se recuperó
anímicamente. Volvió a trabajar y a practicar
sus actividades preferidas, entre ellas tocar
la batería. "Y todo ello -explicaría-
sin tener que depender de ningún medicamento,
ni tratamiento de rehabilitación, ni intervención
quirúrgica alguna."
Otro testimonio interesante es el de Juan
Manuel García Merino a quien en 1984 le
diagnosticaron una hernia discal en las vértebras
L4-L5 y al que le dijeron que si no era intervenido
quirúrgicamente podría terminar en una silla
de ruedas, según palabras del neurocirujano
que le exploró. Tras la operación, este hombre
estuvo mucho tiempo en rehabilitación y a los
seis meses se incorporó a su trabajo si bien
muy limitado de movimientos y con la prohibición
médica de realizar esfuerzos intensos o coger
demasiado peso. Probó entonces con Acupuntura,
Quiromasaje y Fisioterapia e, incluso, acudió
a la Unidad del Dolor de la Fundación Jiménez
Díaz... pero siempre sucedía lo mismo: "una
mejoría inicial para luego tener una recaída
cada vez más fuerte y en menor espacio de tiempo".
Su esposa leyó entonces un artículo sobre Apiterapia
y su marido decidió probar "aunque no muy
convencido después de todo lo que había probado.
Pero fue como empezar de nuevo a vivir, sin
dolores desde el primer día, haciendo cosas
que hacía muchos años que no hacía; y lo más
importante: perdí el miedo a mi lesión. Me sentía
seguro de mí mismo y mi hijo Fernando conoció
por fin a su padre sano".
El tercer caso del que hablaremos es el de Fernando
Cortijo Cerro, vecino de Daganzo (Madrid).
Sufría lumbago y le recetaron antiinflamatorios
y relajantes que no le aliviaban el dolor. Hoy
su situación actual es buena. Desde el primer
día de aplicación de la Apiterapia trabaja normalmente
y, de forma voluntaria, dejó de tomar medicamentos.
"Pero no se lo he comentado a los médicos -confesaría-,
sólo a los compañeros y a gente conocida; y
se quedaron asombrados".
L. J.
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